La estadía promedio fue de cuatro días —levemente superior a los 3,9 de 2025— y el gasto diario por persona promedió los $115.115, aunque en términos reales resultó un 5,6% inferior al año pasado. Si bien la recuperación es una buena noticia —en 2025 los viajes internos habían caído un 11%—, el volumen de turistas aún es un 16,9% menor al récord de 2023. La llegada de extranjeros, posiblemente atraídos por el desempeño de la selección argentina en el Mundial, ayudó a compensar la menor demanda interna y la fuga de turistas locales hacia Estados Unidos para seguir al equipo.
Nieve y montaña: los grandes ganadores
Los mejores resultados se concentraron en los destinos de nieve y montaña, favorecidos por las intensas nevadas de la segunda quincena de julio. Bariloche lideró la temporada con una ocupación cercana al 85%, seguida por Ushuaia, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Esquel y Malargüe. También tuvieron un buen desempeño Mendoza, Córdoba, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja y Catamarca, impulsadas por una intensa agenda de actividades culturales, gastronómicas y deportivas. En Tucumán, las celebraciones del 9 de Julio atrajeron a turistas de todo el país.

Provincia de Buenos Aires: la temporada más débil
En el extremo opuesto, la Costa Atlántica y gran parte de la provincia de Buenos Aires registraron uno de los inviernos más flojos de los últimos años. Entre el 17 y el 26 de julio se movilizaron solo 296.000 turistas, un 21,2% menos que en 2025 y el registro más bajo de las últimas cuatro temporadas.
La ocupación hotelera se mantuvo por debajo de las expectativas, aunque algunos destinos del interior lograron mejores resultados: San Pedro (90%) y Tapalqué (82,5%) encabezaron el ranking, seguidos por Balcarce (60%), Tigre (58%), Lobos (55%), Pinamar (52,5%), Chascomús (51%) y Mar del Plata (45%).
Ocupaciones diversas
En La Plata, la ocupación hotelera osciló entre el 40% y el 55%, mientras que en la Costa Atlántica las reservas arrancaron con un 30%. En Tandil, las cabañas alcanzaron el 80-85% de ocupación.
Predominaron en toda la provincia las reservas de último momento, las escapadas cortas y un consumo más moderado, reflejando el impacto de la caída del consumo, el efecto Mundial y la tendencia a acortar las estadías.


