Hyundai presentó Data Flywheel, una infraestructura que convierte los problemas que sus autos encuentran en la calle en material para entrenar su inteligencia artificial de conducción automatizada.
La idea parte de algo sabido: los kilómetros fáciles enseñan poco. Una autopista despejada genera muchos datos, pero casi ninguna situación nueva. Lo que sirve son los «casos límite»: un auto que invade el carril, una calle angosta con autos estacionados o un peatón que aparece entre dos obstáculos.
Hoy la empresa usa unos 40 vehículos que recolectan información las 24 horas. Un registrador automático guarda los segundos en que ocurre algo inusual, y esos episodios vuelven al entrenamiento. Antes de salir a la calle, cada nueva versión del software se prueba en simulaciones 3D que reconstruyen escenas reales.
La escala es parte de la apuesta. Hyundai y Kia venden más de siete millones de autos por año.
Por ahora son planes y demostraciones del propio fabricante, sin evaluación independiente. Los primeros autos de serie con estas funciones avanzadas de asistencia llegarían en 2028.


