El galón de nafta en EE.UU. ya cuesta más de un dólar más que hace un año. Para la Argentina, el barril caro implica más divisas por exportaciones, pero también presión sobre los precios internos.
El precio de la nafta en Estados Unidos volvió a subir con fuerza. Según la AAA, el automóvil club estadounidense, el promedio nacional del galón de nafta común aumentó 16 centavos en una semana, hasta 4,43 dólares, y quedó más de un dólar por encima de un año atrás. Expresado en litros, equivale a algo más de 1,17 dólares. El máximo del año, de 4,56 dólares, se registró el 21 de mayo.
El promedio nacional esconde diferencias marcadas entre estados: el galón va de 6,09 dólares en California a 3,92 en Indiana. El valor sigue por debajo del récord histórico de 5,02 dólares, de junio de 2022. En enero, en cambio, el promedio se ubicaba en 2,83 dólares. Durante el fin de semana largo del Día del Trabajo, que en EE.UU. se celebra en septiembre, el promedio nacional superó la marca histórica para ese feriado, vigente desde 2012.
Ormuz y el oleoducto saudita
El principal factor es el precio del crudo, que se mantiene en torno a los 100 dólares por barril. Por el estrecho de Ormuz circula alrededor del 20% del petróleo y los productos refinados del mundo. A eso se sumó que el 11 de septiembre quedó fuera de servicio el oleoducto Este-Oeste, la ruta saudita que permitía evitar el paso por el estrecho.
Estados Unidos no depende del petróleo iraní, y es el mayor productor mundial. Sin embargo, el precio del crudo se forma en los mercados internacionales, en función de la oferta y la demanda global, y eso se traslada a los surtidores locales. Las perspectivas no son alentadoras: analistas anticipan fuertes subas en nafta y gasoil, y advierten sobre una fase de la guerra potencialmente más dañina para la economía.
El efecto en la Argentina
Para la Argentina, el escenario tiene dos caras. Del lado de las exportaciones, Vaca Muerta extrajo 643.100 barriles diarios en julio, un 26,4% más que un año antes. El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) estima que cada 10 dólares adicionales en el precio del barril generan para el país unos 1.700 millones de dólares anuales en divisas.
Del lado del mercado interno, un crudo más caro eleva la referencia internacional que utilizan las petroleras para calcular el costo del crudo que procesan sus refinerías. El antecedente del primer shock de este año es ilustrativo: entre febrero y marzo, el WTI subió 41,7% y la nafta súper de YPF en la Ciudad de Buenos Aires, 24,2%. Es decir, los surtidores trasladaron cerca del 58% del aumento internacional.
Por ahora, YPF congeló los precios de los combustibles por 45 días. Además, el Gobierno postergó hasta el 1° de octubre la aplicación plena de los aumentos pendientes del impuesto a los combustibles. Esa actualización podría volver a presionar sobre los precios en octubre, sobre todo si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares.
La evolución de los próximos meses dependerá del conflicto en Medio Oriente y del nivel en que se estabilice el barril. También de cómo se distribuya el impacto entre las petroleras, el Estado y los consumidores.
Redacción de AgendAR


