Las obras de la Secundaria N°120 y del anexo de la Especial N°518 costaron $3.293 millones y se financiaron con fondos de la CAF. Desde mayo, la provincia sumó trece edificios escolares, en paralelo a una serie de obras educativas que la Nación dejó paralizadas y que Buenos Aires fue retomando.
Axel Kicillof inauguró este miércoles en La Matanza el nuevo edificio de la Escuela Secundaria N°120 y el anexo de la Escuela de Educación Especial N°518. Lo acompañaron la vicegobernadora Verónica Magario, la directora general de Cultura y Educación, Flavia Terigi, y el intendente Fernando Espinoza. La inversión fue de $3.293 millones, con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y alcanza a más de 1.300 estudiantes del distrito.
Con estas dos obras, la gestión provincial llega a 327 edificios educativos nuevos y 1.461 aulas construidas.
QUÉ SE INAUGURÓ
La Secundaria N°120 dejó de compartir edificio con la Primaria N°67. La nueva sede tiene aulas en tres plantas, biblioteca, cocina, sanitarios y patio.
En el predio lindero funciona el anexo de la Especial N°518, que aloja el Servicio Agregado de Formación Integral (SAFI): un trayecto para jóvenes con discapacidad de entre 13 y 21 años. El espacio cuenta con talleres de cocina, huerta y carpintería. Es decir, formación en oficios para un segmento que rara vez aparece en la conversación sobre empleo y capacidades productivas, y que depende casi por completo de que exista una infraestructura pública pensada para él.
LA CUENTA DEL RITMO
A mediados de mayo, en San Vicente, Kicillof había presentado la Primaria N°6 como el edificio número 314 de su gestión. Cuatro meses y medio después, la cifra está en 327. En marzo había inaugurado seis edificios en un solo día en Ezeiza, dos de ellos obras que la Nación había dejado paralizadas y que la provincia terminó.
Ese patrón se repitió durante todo el año. La Técnica N°7 de Berazategui, la Secundaria N°8 de Villarino y la Secundaria N°8 de Quilmes son obras que quedaron frenadas tras el retiro del Estado nacional y que Buenos Aires retomó con fondos propios o junto a los municipios. Según el gobernador, la Nación paralizó la construcción de unos 80 edificios escolares en territorio bonaerense.
EL CRÉDITO DETRÁS DE LA OBRA
La parte menos visible de la inauguración es la financiera. En agosto de 2022, el ministro de Hacienda bonaerense, Pablo López, firmó con la CAF un préstamo de 75 millones de dólares para construir 21 establecimientos nuevos y hacer 50 ampliaciones y refacciones en 24 municipios. De ese paquete, tres construcciones nuevas y cuatro ampliaciones corresponden a escuelas de educación especial. La provincia describió entonces a la CAF como su segundo organismo financiador.
Es un préstamo soberano: la Nación firmó un contrato de garantía con la CAF y la provincia uno de contragarantía, aprobados por decreto en 2022. El esquema recuerda al que este portal describió a propósito del aval del BAPRO para el reactor NUR en Argelia. En los dos casos, una obra concreta depende de una ingeniería de garantías cruzadas que casi nunca aparece en la foto del corte de cinta.
También marca los tiempos reales de la obra pública. El programa se aprobó a fines de 2021, se firmó en 2022 y hacia fines de 2024 se había desembolsado cerca de una cuarta parte del total. Las escuelas que se inauguran hoy son el resultado de decisiones tomadas hace cuatro o cinco años, sostenidas a través de dos gobiernos nacionales de signo opuesto.
ESCUELA Y TRABAJO
En el acto, Kicillof dijo que estas inauguraciones «no pasan por un milagro». En un contexto de paro en las universidades de todo el país, cerró con una defensa de la educación pública.
Para un portal que sigue la producción argentina, el dato de fondo es otro. La escuela secundaria completa y la formación en oficios son el primer eslabón de cualquier cadena productiva. Una técnica con taller integral en Berazategui, un centro de formación profesional en Ezeiza o un taller de carpintería para jóvenes con discapacidad en La Matanza son infraestructura para la mano de obra de la próxima década.
La obra pública educativa no tiene el atractivo de un anuncio de inversión extranjera ni de una planta nueva. Pero cuando una provincia termina las escuelas que la Nación dejó a medio hacer, y además sostiene durante años un crédito multilateral para construir otras, queda una pregunta poco vistosa y de largo plazo: quién va a formar a los trabajadores que esas inversiones, si llegan, van a necesitar.
Equipo «27» de AgendAR


