Comentario de AgendAR:
Nos alegra una inversión tan alta en Bahía Blanca. El PEPE IV (por Parque Eólico Pampa Energía) generará trabajo, como lo hicieron los PEPES del 1 al 3, aunque no parezca haber componentes nacionales en los aerogeneradores. Si los hubiera, el «press release» de la Pampa lo habría mencionado.
Son las cosas que permite el Plan RenovAR, de tiempos de Macri: importar sistemas complejos sin un tornillo argentino, y sin tasas aduaneras.
De todos modos a estas máquinas siempre habrá que hacerles mantenimiento, y no creemos que Pampa vaya a traer ingenieros y técnicos eléctricos importados. No son mejores, pero sí más caros.
En algún momento las máquinas también consumirán repuestos, a lo largo de sus vidas útiles de aproximadamente 20 años de calendario. Y si los repuestos no se fabrican aquí, al menos algunos, y a precio peso, las turbinas quedarán paradas. Como sucedió con las que se importaron para el Parque Morán, en Comodoro Rivadavia, en tiempos de Menem.
En Brasil no ponés una turbina, y mucho menos un parque eólico entero, sin fabricación nacional, aunque se trate de marcas extranjeras y bajo licencia. En Ceará es un 100% de fabricación nacional. La Argentina es más «business friendly», dicen los inventores del Plan RenovAR, pero el efecto es paradójico, porque Brasil cerró 2022 con 22 GW instalados y 9294 turbinas «made in Brazil».
La Argentina, en cambio, tiene 3,29 GW instalados, y sus turbinas son mayormente danesas y alemanas. Algunas pocas tienen torres metálicas o carcazas de góndola locales. Los fabricantes locales (IMPSA, NRG, INVAP) se han vuelto una nota al pie. Ups. Pero es un orgullo que en Argentina se inviertan U$ 500 millones para generar industria, trabajo y royalties en Dinamarca.
Nos interesa subrayar que una potencia instalada de 81 MW no equivale en absoluto al consumo de 100.000 hogares. Lo hacen mientras hay viento aprovechable. Cuando no hay, no.
No hay que confundir capacidad instalada con generación anual, ¿OK? 81 MW térmicos o nucleares tal vez iluminen 100.000 hogares, porque suministran potencia firme, de base, 24×7, y a descontar días de mantenimientos, programados o no.
Pero el viento es un «combustible» más veleidoso, no sólo intermitente sino impredecible. Un climatólogo puede modelizar matemáticamente cuántos dias de buen viento habrá en Diciembre de este año, pero aunque en la media general no se equivoque, el dueño de un parque ignorará todo ese mes si en la media hora siguiente el viento no se planchará, o por el contrario, se volverá demasiado brutal y habrá que clavar los frenos y poner las palas «en bandera» para que la turbina no se rompa. La intermitencia sigue algunos patrones, la impredictibilidad sucede en el corto plazo.
Para dar un ejemplo, con vientos muy persistentes, como los de Pico Truncado, meseta central de Santa Cruz, el factor de carga es del 51%. Eso quiere decir que un parque de 81 MW allí genera a potencia nominal un 51% del año, es decir 186,15 días por año. A descontar de ahí los días de mantenimiento o reparación, que no sólo dependen de la marca sino de las características locales del viento.
¿Se puede decir que en Pico Truncado 81 MW eólicos equivalen más o menos al 45% de esa cifra en potencia firme, es decir 36MW térmicos o nucleares? Probablemente sí en la potencia anual generada. Pero en la realidad cotidiana, donde pesa la impredictibilidad instantánea del viento, para abastecer a 100.000 hogares hará falda «respaldo caliente», alguna central de ciclos combinados con las turbinas calientes, emitiendo gases de escape pero desconectada de la red, y lista para reemplazar al parque en pocos minutos si se cae el viento.
Por ende el viento, que en una Argentina que importa todo y no fabrica nada, es abundante pero genera trabajo, tampoco es tan limpio ni tan barato como lo venden. Sin embargo, es algo que no falta en esa bella y prolija ciudad bonaerense: el factor de carga promedio en los sitios costeros del sur de la provincia es alto, el segundo mejor después de los vientos patagónicos. En Bahía Blanca, según el Lic. Roque Pedace, biólogo y magister en gestión de ciencia y tecnología, anda cerca del 60%.
Pese al Plan RenovAR, el viento no es importado.
Daniel E. Arias