Cambio climático: Estados Unidos y el resto del mundo

En otra nota de AgendAR damos acceso al texto original -en inglés- del comunicado final con consenso que dejó esta cumbre del G20. Nos parece importante ver por separado el único punto -en ese listado de buenas intenciones- que uno de los países -los EE.UU.- consideró necesario dejar escrito que no lo compartía. Estas son las posiciones (nuestra traducción):

“20. Los signatarios del Acuerdo de París, que también se han unido al Plan de Acción de Hamburgo, reafirman que el Acuerdo de París es irreversible y se comprometen a su plena aplicación, asumiendo responsabilidades comunes pero diferenciadas, y sus capacidades respectivas, a la luz de las diferentes circunstancias nacionales. Continuaremos abordando el cambio climático, mientras promovemos el desarrollo sostenible y el crecimiento económico.
.
21. Los Estados Unidos reiteran su decisión de retirarse del Acuerdo de París y reafirman su fuerte compromiso con el crecimiento económico y el acceso y la seguridad energéticas, utilizando todas las fuentes de energía y todas las tecnologías, a la vez que protegen el medio ambiente.”

El cambio climático no es para los argentinos, sólo una preocupación de meteorólogos y ambientalistas. El tema tiene implicancias muy concretas, en un país donde la agro y la ganadería son actividades de importancia económica decisiva.

Entonces, vale la pena pensar porqué, en un catálogo de buenas intenciones, que incluye desde mejorar los sistemas fiscales a luchar contra la corrupción, este sea -repetimos- el único punto donde los EE.UU. decidieron separarse públicamente del consenso ¿Los mineros de carbón de West Virginia y los petroleros de Alaska pesan tanto electoralmente?

¿O los que piensan en serio en el tema saben que para hacer algo en serio con la emisión de carbono y otros “gases de invernadero” -si alguna vez se deciden a hacerlo- será necesaria una autoridad internacional con fuertes poderes? Si es así, es posible que EE.UU. quiera sentar el precedente que a ellos no les cabe. Como sucede con la Corte Penal Internacional.