Qué deja la reunión del G20 en Buenos Aires

El primer resultado que corresponde mencionar es que hubo un acuerdo. Esto es menos y más importante de lo que suena: es un comunicado final con consenso, que no obliga a nada concreto a los firmantes. Pero, como ya se hizo notar, en las otras reuniones de Jefes de Estado que hubo este año -el G-7 y el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico- no se logró acordar una declaración final.

Entonces, que en Buenos Aires se consiguió hacerlo (diez minutos antes de que terminara la cumbre, pero eso no es sorpresa) es un éxito diplomático. Se puede preguntar si sirve de algo, pero sería la misma pregunta que ¿sirve el G20? o ¿sirve la diplomacia? La respuesta es sí, en la medida que se tenga claro que su función no es gobernar el mundo, ni mucho menos luchar por la justicia. Sirve para moderar y negociar los conflictos de intereses entre los que participan, y evitar -en lo posible- que se agraven.

También es necesario señalar que fue un éxito de alguien tan poco “diplomático” como el presidente de los EE.UU., Trump: En la declaración no se rechaza el proteccionismo y se reconoce que la OMC (Organización Mundial del Comercio) no alcanza sus metas y es necesaria una reforma.

Ambas cosas se dan por primera vez en las reuniones del G20 desde que participan los Jefes de Estado.  En la Casa Blanca dijeron que el G-20 “adoptó un comunicado por consenso que apoya muchos de los grandes objetivos de Estados Unidos”. Y es cierto. No se debe tanto a su dureza como negociador, como al reconocimiento del poder de su país.

Un tercer resultado no es explícito, ni se refleja en ningún documento. Pero en esta reunión del G20 se ha hecho evidente que hay dos Grandes Potencias globales que están en una categoría distinta a las demás: EE.UU. y la República Popular China. Otros actores, poderosos sin duda, la Rusia de Putin, la Unión Europea, con Merkel y Macron en el escenario, Gran Bretaña con una debilitada Teresa May, están en una segunda fila.

Al texto completo del comunicado final (cinco carillas, en inglés) se puede acceder cliqueando aquí. A los que prefieren evitarse ese trabajo, sintetizamos algunos puntos principales:

Comercio

En línea con las quejas de Trump, el comunicado afirma que las organizaciones multilaterales de comercio no cumplen sus objetivos de promoción del crecimiento y generación de empleo. Se menciona explícitamente a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la que quiere reformar “para mejorar su funcionamiento”.

FMI

Se lo considera crucial para la seguridad económica global. El texto aboga por proveerle fondos adecuados y culminar el proceso de reforma de cuotas, para las reuniones de primavera (del hemisferio norte) del organismo en 2019. Las cuotas determinan el peso (derecho a voto) de cada miembro.

Corrupción

El G20 “se compromete a prevenir y luchar contra la corrupción y predicar con el ejemplo”. Menciona como actividades a perseguir el lavado de dinero y el soborno a funcionarios de países extranjeros.

Igualdad de género

El G20 volvió a comprometerse en la reducción de la brecha de género en el mundo del trabajo en un 25% para 2025. Asimismo, sus integrantes harán mayores esfuerzos para mejorar la educación de las niñas.

Futuro del trabajo

Señalando que las nuevas tecnologías transformarán el mundo del trabajo, el G20 hace un llamado por un escenario laboral “inclusivo, justo y sostenible”.

Cambio climático

Al ser el único punto en que EE.UU. y todos los otros participantes dejan registrada su posición por separado, lo tratamos en una nota distinta de AgendAR.

Igual, vale la pena indicar que los miembros del G20 tomaron nota, sin asumir compromisos, de los llamados de científicos en las Naciones Unidas a adoptar una meta más ambiciosa de reducción del calentamiento global en 1,5 grados Celsius por encima de los niveles previos a la revolución industrial.

A. B. F.