El CONICET, en default

Con una carta hecha pública en la última semana de 2018 la mayoría de los miembros del directorio del CONICET –la principal institución científica del país–, expusieron la “enorme preocupación por la situación presupuestaria y salarial que actualmente está atravesando este organismo”.

El duro documento fue firmado por cinco de los ocho miembros que componen su directorio y vaticina un complejo 2019 para la ciencia argentina.

Según la declaración firmada por los doctores Dora Barrancos, Francisco Tamarit, Miguel Laborde, Roberto Rivarola y Tulio Del Bono, el problema viene desde hace ya largo tiempo: “En estos tres años el Conicet ha sufrido un profundo y sostenido deterioro de los salarios de sus trabajadores y de los estipendios de sus becarios, muchos de los cuales viven con remuneraciones que se sitúan por debajo de la actual línea de pobreza”.

Además, enumeraron datos concretos sobre esta área como la disminución del número de ingresos a las carreras del Investigador Científico, las dificultades para efectivizar las admisiones a la carrera del Personal de Apoyo y la imposibilidad de renovar los cargos del plantel técnico-administrativo que constantemente se pierden por causa de los bajos salarios. “Los fondos para funcionamiento, infraestructura y financiación de la investigación y sus tareas subsidiarias han disminuido drásticamente año a año en valores reales pero también incluso en forma nominal, frente a un complejo proceso inflacionario y devaluatorio que ha minado nuestra capacidad de promover la producción científica, el desarrollo tecnológico y la innovación de los procesos productivos”, dejaron sentado.

Un número que se destaca dentro del documento es que la mayoría de las Unidades Ejecutoras del Conicet terminarán 2018 con un financiamiento de solo el 40 % de lo oportunamente prometido.

Para la doctora Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos. “Prácticamente estamos en un Conicet en default”.

Según Franchi, la situación de falta de fondos es federal. Y la sufren especialmente las unidades ejecutoras sin doble pertenencia. “Algunos institutos de La Plata, Córdoba y Bahía Blanca están teniendo grandes dificultades para pagar servicios tan básicos como Internet. Algunos equipos que usamos a diario los investigadores se rompen y quedan sin poder ser reparados”.