Calor y más calor: ¿Buenos Aires tropical? No, pero más lluviosa

Con una sensación térmica que llegó a los 45 grados, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se convirtieron esta semana en una de las regiones más calurosas del país.

La Dra. Carolina Vera, investigadora principal del CONICET, explica las razones de las altas temperaturas:

“Este periodo húmedo y caluroso es consecuencia del desarrollo de un patrón que en general afecta al verano de nuestro país. La intensificación del flujo de aire cálido y húmedo que viene desde el norte, desde el Amazonas, el atlántico tropical, aumenta las temperaturas y genera el caldo de cultivo para que se desarrollen las tormentas” explica la Dra. Carolina Vera, investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), y agrega: “Las condiciones locales son influenciadas por patrones climáticos de gran escala que se extienden desde el pacífico sur y que generan condiciones de presión más baja de lo normal hacia el sudoeste de nuestro país. Estas variaciones del clima del país pueden desarrollarse tanto por la variabilidad interna de la atmósfera como forzados por la variabilidad del clima del Pacífico tropical, por ejemplo”.

El cambio climático producto de la emisión de gases de efecto invernadero por las actividades humanas, tampoco puede descartarse como promotor de episodios cálidos frecuentes.

El equipo de Vera ha publicado trabajos que demuestran que el calentamiento global ha sido condición necesaria en la ocurrencia de eventos recientes, como por ejemplo las temperaturas extremas de diciembre del 2013,

Vera explica: “el cambio climático modula la variabilidad natural favoreciendo la ocurrencia de eventos extremos de lluvia y de períodos más húmedos. También ha aumentado la frecuencia de las olas de calor”.

Si bien el calentamiento global tiene un impacto directo en las condiciones climáticas no es correcto afirmar que nos estemos convirtiendo en un país tropical. “En un clima tropical llueve la mitad del año si y la otra no, mientras que las temperaturas no cambian mucho. Esto es típico en las regiones cercanas a las líneas del Ecuador. En Argentina tenemos en cambio estaciones con diferencias térmicas muy marcadas”, explica la investigadora y agrega: “lo que si podemos afirmar es que cambió la forma en que llueve. Actualmente existen mayores probabilidades para que llueva de forma más abundante y extrema que hace cincuenta años atrás”.

El grupo de investigación Dinámica de la Variabilidad Atmosférica sobre Sudamérica (DIVAR), dirigido por la Dra. Carolina Vera, se encuentra desarrollando nuevas herramientas de monitoreo y pronóstico climático, en colaboración con el Servicio Meteorológico Nacional y grupos nacionales e internacionales.

Fuente: Por Yasmín Noel Daus- VocAr/Conicet