En Argentina viven 15.491 personas que tienen 100 años o más

Este dato nos sorprende a la mayoría; nos parece difícil de creer. Pero no debería ser así. «A nivel mundial, el segmento de la población que está experimentando un crecimiento más rápido es el más viejo. La proporción de centenarios es la que más rápido crece en la población, seguida del grupo de 80 a 99 años», indicaba, hace ya 5 años, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El tema saltó a la atención de los medios porque hace pocos días falleció el legendario Kirk Douglas, a los 103 años. El padre de Michael Douglas formaba parte de «los centenarios», esa población que tiene 100 años o más y que, a nivel global y también en Argentina, tiende a crecer. Según estadísticas del Registro Nacional de las Personas (Re.Na.Per.), en el país viven 15.491 personas de ese rango etario. Más precisamente, tienen 100 años 4.105 personas y más de esa edad, otras 11.386.

El dato supera la proyección que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) había realizado en 2010: se esperaban algo más de 9 mil centenarios para 2020. La realidad supera a la estimación en más de un 50%.

Esa misma proyección formulada hace una década esperaba alrededor de 42 mil personas de 100 años o más para el año 2040. Es casi tres veces la población centenaria actual, y corresponde a un crecimiento que, tras sólo diez años de su formulación, ya se quedó corto.

«Lo que está pasando en la Argentina es que la población anciana de más edad está creciendo mucho más rápidamente que las franjas más jóvenes. Esto se debe a que mejoraron las condiciones de vida, mejoró la prevención de los factores de riesgo, la información sobre la salud está más difundida y hay tratamientos y curaciones de enfermedades que antes no estaban disponibles», sostiene Miguel Ángel Acanfora, médico gerontólogo y director de la Maestría en Gerontología Clínica de la Fundación Barceló.

«En la tercera edad se estima que el 27% de la salud está marcado por la genética, mientras que el resto lo determina el modo de vida que lleve cada persona, y cómo evita o se somete a determinados factores de riesgo. Se supone que entre los 70 y los 80 se da el umbral para superar varios factores de riesgo y que, pasado ese momento, si la persona se sigue cuidando y mantiene esa misma línea de vida puede estar bien», explica Acanfora.