Hallan la primera evidencia científica de que los infectados de coronavirus desarrollarían inmunidad

Dos estudios científicos publicados en la revista Science han demostrado que monos infectados con el virus SARS-CoV-2 –el que provoca COVID-19– fueron capaces de desarrollar anticuerpos que les permiten protegerse de una nueva infección. En palabras de la agencia Reuters «es la primera evidencia científica que sobrevivir al coronavirus puede resultar en inmunidad a futuras reinfecciones».

“Nuestros hallazgos aumentan el optimismo de que será posible desarrollar vacunas contra COVID-19”, dijo en un comunicado Dan H. Barouch, el investigador que realizó ambos estudios en el Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC) de Boston.

En uno de los nuevos estudios, los investigadores infectaron a nueve monos adultos con covid-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Después que se recuperaron, el equipo los expuso al virus de nuevo y los animales no se enfermaron.

En el segundo estudio, Barouch y sus colegas examinaron a 25 monos con seis prototipos de vacunas para ver si los anticuerpos producidos en respuesta ofrecían protección. Después los expusieron a 10 animales de control al SARS-CoV-2, el nombre oficial del nuevo coronavirus.

Todos los animales de control mostraron altos niveles del virus en su nariz y pulmones, pero en los vacunados “vimos un grado sustancial de protección”, afirmó Barouch. Ocho de los animales vacunados resultaron protegidos por completo, aseguró.

En concreto, los científicos diseñaron una serie de vacunas que expresaban variantes de Spike, la proteína que utiliza el virus para unirse e invadir las células humanas; estos candidatos a vacuna proporcionaron ADN que permitió que las células huésped usaran la proteína Spike para generar respuestas de anticuerpos.

Estos estudios, que han sido revisados por otros científicos, no demuestran aún que los humanos desarrollen inmunidad ni cuánto tiempo duraría, pero pueden acelerar el desarrollo de las vacunas. Los propios autores apuntan que son necesarias más investigaciones para conseguirlo en seres humanos. “Estos datos serán vistos como un bienvenido avance científico”, aventuró Barouch.