Crecieron 30% las ventas de maquinaria agrícola en medio de la pandemia

¿Cómo puede ser esto? El Fondo Monetario Internacional estima que en Latinoamérica el PBI caerá este año un 9,4%, y las consultoras -que cumplen en nuestro tiempo la función que los augures romanos cumplían en el suyo- pronostican que Argentina será uno de los países de la región más castigados: el PBI caería un 12,5%.

No hay una contradicción, ni datos equivocados. El problema está en cuáles datos se eligen. Muchas, muchísimas actividades han sido restringidas para moderar los contagios. Otras, directamente, disminuyó su demanda por los temores, fundados, de la población.

El turismo, la hotelería, los bares y restaurantes, el comercio de calzado y de ropa,…  Todas que necesitan de la presencia del cliente, por supuesto. Las que requieren el uso del transporte público, como sucede en general con el servicio doméstico. La construcción. Las aerolíneas: todas cancelan destinos y de todas formas pierden mucho dinero: el mantenimiento es muy caro.

Cualquiera, pensando unos minutos, puede hacer una lista mucho más larga. Y todas esas actividades, más o menos necesarias, se suman al PBI. Y, más importante, ponen dinero en el bolsillo de quienes trabajan en ellas, y entre todas mueven la economía de un país. ¡Por supuesto que cae! y el dinero que inyecta el gobierno con sus estímulos no ha alcanzado, ni de lejos, a compensar esta caída.

Pero, la actividad básica que produce divisas en la Argentina, la producción rural, no se detuvo en ningún momento: fue declarada esencial, por supuesto, desde el primer día de la cuarentena. Ha tenido y tiene algunas dificultades en el transporte, por las restricciones en distintas localidades. Pero el transporte de cargas también se consideró esencial.

Cualquiera que monitoree el tránsito en las rutas 8 y 9, las arterias terrestres de las exportaciones argentinas, verá que el movimiento de camiones es igual o mayor que el de antes de la pandemia. Y la Hidrovía… quienes viven cerca del Paraná también lo ven, a pesar de la bajante.

En resumen: la Argentina, como exportadora de alimentos y forraje, y de carne, sigue en un buen nivel de actividad, mientras sus clientes sigan comiendo. Un hábito que es difícil de romper. Esto no significa que necesariamente su economía florecerá, pero sus «fundamentals», como le gusta decir al editor de este portal -contador él- son muy buenos. A los datos, entonces:

En el segundo trimestre de 2020 y en en medio de la pandemia, las ventas de maquinaria agrícola crecieron un 30% en promedio en Argentina, de acuerdo al informe trimestral del Indec. En la comparación interanual los “fierros” en unidades vendidas tuvieron un crecimiento de dos dígitos en todos los rubros.

“Estos registros lucen más significativos porque ocurrieron en los meses más duros de la pandemia del coronavirus y partiendo de un primer trimestre con números en rojo para todo el sector”, destaca un informe de la Fundación Mediterránea, que elaboraron Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn.
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Si se compara el segundo trimestre de este año, con el mismo período de 2019, las ventas de cosechadoras se incrementaron un 29%, las de tractores un 30,2%, los implementos agrícolas un 37,7% y las sembradoras un 48,5%. Al sumar todos los rubros se obtiene un crecimiento de 36,2% en las operaciones.
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“Al tomar el acumulado del primer semestre del año y compararlo con la misma etapa de 2019, se observa que las cosechadoras son el único rubro que acumula un desempeño negativo respecto al primer semestre del 2019, con una caída de 1% en unidades vendidas”, precisa el informe de la fundación.
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Las ventas de tractores, en cambio, muestran un incremento de 13,5%, los implementos agrícolas 17,9% y las sembradoras un 34,9%. La suma total de unidades acumula una expansión interanual del 16,9%.