Polémica: Argentina necesita que se hagan muchos más testeos por coronavirus: SÍ / NO

Esta no es una polémica nueva. Ya en los comienzos de la cuarentena, quienes la cuestionaban querían reemplazarla, en general, por una estrategia de testeos para aislar a los contagiados y a sus contactos estrechos .

Tengo que decir que en AgendAR descartamos en pocas notas ese reclamo: nuestras razones para ello eran de orden logístico: la idea suena muy bien. Pero funciona en países con un territorio no tan extenso como el nuestro, y en cualquier caso requiere una burocracia numerosa y entrenada; no sólo en el área sanitaria, sino también para el control y rastreo, el confinamiento… No es el caso del Estado nacional ni de los provinciales.

Pero, a seis meses de dispuesta la primer cuarentena, los contagios y las muertes siguen subiendo. Corresponde evaluar entonces las estrategias seguidas. Seguramente lo están haciendo quienes tienen la responsabilidad de tomar decisiones, pero la sociedad también debe hacerlo. En última instancia, quienes van a cumplir o no con las medidas son los ciudadanos.

Por eso, reproducimos una nota reciente del periodista Pablo Sigal, de Clarín, que hace un argumento bien razonado en favor de un cambio de estrategia. Y le pedimos a Daniel Arias, polemista si los hay, que conteste sus argumentos. Ustedes evaluarán.

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Pablo Sigal: «A pocos días de que se cumplan seis meses de cuarentena, con matices pero ininterrumpida, las cifras sobre lo hecho hasta aquí para enfrentar la pandemia arrojan un dato que, en parte, explica la causa de que el país haya quedado condenado a un periodo de restricciones sin parangón: Argentina se ha transformado en el lugar del mundo con más casos de coronavirus por habitantes que menos testeos ha realizado.

Dicho de otro modo, no hay otro país que haya acumulado tantos contagios y, al mismo tiempo, haya puesto tan pocos recursos al servicio de la prevención: hisopar y aislar. El escenario cambia según cada provincia, pero se trata del promedio nacional en base a datos oficiales.

Si la Argentina no tuvo más casos y más muertes por coronavirus ha sido precisamente por la cuarentena eterna, que mantuvo confinada a la población desde el 20 de marzo y cuyo resultado (baja mortalidad) es consecuencia, sobre todo, del encierro de los adultos mayores y las personas más vulnerables.

Testear poco fue una decisión política y sanitaria: dónde destinar los escasos recursos del Estado. Buena parte del gasto argentino ha servido para ampliar la disponibilidad de camas de terapia intensiva y los respiradores. Es decir, mejorar la capacidad de “atajar” enfermos, pero no la posibilidad de prevenir que aumentaran, o que aumentaran menos. Ese trabajo el Gobierno lo delegó en las familias encerradas en sus casas y en los comerciantes inactivos.

Las cifras indican que la Argentina tiene 12.750 casos de coronavirus por millón de habitantes y ha hecho 35.388 testeos por millón.

Si se busca entre los países que han tenido una proporción de contagios similar al nuestro, las diferencias son elocuentes. España, que tiene 12.900 casos de Covid por millón de habitantes y antecede a la Argentina en el noveno puesto del ranking mundial en cantidad absoluta de contagios, ha realizado 230 mil testeos por millón de habitantes. Es decir, un volumen seis veces mayor.

El caso de Colombia también permite ver el contraste en el acceso a recursos destinados a un objetivo que, bien temprano en la pandemia, había recomendado la OMS: «Testear, testear, testear». Con 14 mil casos por millón de habitantes, Colombia ha hecho 62 mil testeos por millón. Perú, con 22 mil casos por millón de habitantes, realizó 107 mil testeos por millón.

Los únicos países del mundo que tuvieron menos testeos que Argentina son, en general, territorios marginales en cuanto al número de habitantes, o aquellos en los que la pandemia no ha sido una gran preocupación, básicamente porque los ha golpeado menos.

Una excepción en este escenario es Bolivia, que con casi 11 mil contagios por millón (12 por ciento por debajo de Argentina) realizó un promedio de sólo 23 mil testeos. La consecuencia se ve en un resultado que no ha sido bueno: 7.390 muertos para 127 mil casos totales.

¿Qué otras naciones realizaron menos testeos que Argentina? Bangladesh, pero ha sumado apenas 2.067 casos de coronavirus por millón de habitantes; Pakistán, con 1.364 casos; Filipinas, con 2.452 casos; Ecuador, con 6.755 casos; Guatemala, con 4.570 casos por millón; y Honduras; con 6.906 casos.

Los últimos dos países, incluso, cuentan hasta el momento con menos de 100 mil contagios absolutos. Por debajo de esa cota hay varios ejemplos más. En total son 68 países los que realizaron menos testeos que Argentina, pero ninguno de los que integra esa lista muestra tantos contagios por millón de habitantes como el nuestro.

En el otro extremo de esta realidad figuran los países con menos casos de coronavirus que más testeos realizaron, y que al mismo tiempo no utilizaron la cuarentena como recurso prácticamente excluyente y dominante contra la pandemia.

Alemania lidera esa élite, con 3.159 positivos y 160 mil testeos por millón de habitantes; Italia tuvo 4.798 casos y 164 mil testeos por millón. Canadá, 3.664 casos y 164 mil testeos; Francia, 6.050 y 153 mil; Suecia, 8.638 y 123 mil. Testear más no necesariamente significa una menor cantidad de contagios o de muertes, pero cambia las proporciones de los ingredientes que se utilizan para armar el cóctel de un potencial éxito o fracaso.

Y ese saldo a favor o en contra, al final, no se medirá únicamente por los resultados epidemiológicos de la pandemia, sino también por las consecuencias sociales, económicas y hasta sanitarias (la desatención de otras enfermedades) que ha determinado la elección de cada política.

Por eso, las mejores calificaciones no suelen verse en los países donde la opción fue testeos o cuarentena, sino en aquellos en los que primó un equilibrio entre ambas herramientas. Gran Bretaña es un buen ejemplo del caso opuesto a la Argentina: tiene 5.507 casos y 298 mil testeos por millón, pero más de 41 mil muertos. Allí, la apuesta inicial a la denominada “inmunidad de rebaño” como estrategia costó demasiado cara.

Sudáfrica es un caso testigo para dar cuenta de que la posibilidad de un balanceo existe: hasta el momento acumula casi 11 mil casos por millón de habitantes y ha realizado 66 mil testeos por millón. Esto es, un 88 por ciento más de recursos que Argentina destinados a la prevención. El promedio de muertes es casi el mismo que el de nuestro país. Sin embargo, allí el gobierno tuvo que recalcular prematuramente la continuidad del confinamiento, cuando a comienzos de junio (hace 3 meses y medio) un tribunal declaró la inconstitucionalidad de la cuarentena irrestricta.»

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Daniel Arias: «La lógica indica que en medio de una circulación comunitaria -es decir, cuando el virus ya está circulando en una localidad-, el testeo

1) se atrasa en dar resultados -una semana promedio en Gran Bretaña y Estados Unidos,

2) los resultados tardíos no impiden que los portadores sanos sigan contagiando,

3) de todos modos no hay cómo o adónde aislar al alud de positivos (si sólo se contagia un 1 por mil de los argentinos se contagia ¿dónde se confina a 45 mil personas y sus contactos estrechos?)

4) para llevar a cabo esto último en medio de una gran rampa de contagios, te quedan chicas las fuerzas de seguridad y las fuerzas armadas.

El testeo tiene uso social práctico en el comienzo de una cuarentena masiva, cuando no hay ninguna resistencia social al uso de grandes poderes por el estado, o para ir regulando y estadificando geográficamente la reapertura tras el primer pico de contagios.

Es tan evidente y sencillo que no se entiende la duda al respecto. No se trata únicamente de que perder plata, recursos y autoridad en testeos durante un pico de pandemia sea simplemente inútil. Peor aún, es técnica y políticamente imposible.»

VIAClarin