El Fondo Nacional de la Defensa ya es ley

Finalmente el FONDEF, Fondo Nacional de la Defensa –impulsado originalmente por el ministro Agustín Rossi– recibió sanción por parte del Senado. Si bien todavía falta la promulgación, el FONDEF corre ya a partir de los ingresos corrientes que perciba el Estado Nacional. Los fondos implicarán un apoyo importante de financiamiento para los proyectos relacionados a la órbita de la Defensa Nacional, y están destinados a una optimización del estado del instrumento militar.

La sesión especial de ayer en el Senado incluyó el proyecto tratado el lunes en la reunión entre las comisiones de Defensa Nacional y Presupuesto y Hacienda, luego de dudas sobre los tiempos para hacerlos ingresar dentro del proyecto de Presupuesto Nacional. A partir de esto, y atento a lo que reza el presupuesto dentro de los apartados en materia de Defensa, los porcentajes comenzarán a regir a partir del próximo ejercicio anual.

Con una aprobación otorgada sólo por el sector del oficialismo, dado el retiro de los sectores de la oposición debido a otros temas de agenda legislativa, el FONDEF finaliza su derrotero comenzado en las ultimas sesiones parlamentarias de noviembre pasado.

Recordemos que el Proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2021 ya incluye una mención al FONDEF. En el texto del presupuesto se dice que «en materia de defensa, se avanzará en la creación del Fondo Nacional de Defensa (FONDEF), que destinará el 0.4% de los ingresos corrientes del Sector Público Nacional del 2021 a
financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas.

Esta acción favorecerá la sustitución de importaciones, el desarrollo de proveedores, el armado de cadenas productivas de valor agregado y la inserción internacional de la producción local de bienes y servicios orientados a la defensa. Así también, promoverá la innovación productiva, inclusiva y sustentable, por medio de un mayor escalonamiento tecnológico y del impulso de la inversión en investigación y desarrollo, tanto en el sector público como privado.»

El FONDEF estima una una masa destinada a la inversión en el ámbito de la Defensa Nacional de unos 1700 millones de dólares en escenarios positivos de la economía para los próximos años y de manera plurianual. Los fondos surgirán de los ingresos corrientes del Estado Nacional a razón de distintos porcentajes anuales: en una primera instancia se prevé la asignación de 0.5% de estos ingresos, para anualmente hacerlos crecer hasta un 0.8%. Constituido el FONDEF, se busca apuntalar proyectos de inversión que recuperen capacidades del instrumento militar y potencien clústeres relacionados a la ciencia y tecnología de la Defensa Nacional.

Desde AgendAR sólo queremos agregar que ésta puede ser la oportunidad de reconstruir una industria para la defensa -como la que representaron en su momento las siglas ARS, CINAR, FM con sus 19 plantas de producción, y la vieja Fábrica Militar de Aviones, hoy FAdeA. Aquella fue una industria de industrias.

No se trataba únicamente de tener destructores, cañones, fabricación y mantenimiento de vehículos de transporte y combate terrestre y aéreo, y de un autoabastecimiento total en armamento liviano. Además de ser garante de una capacidad de defensa nacional incluso en conflictos largos y de desgaste, en la paz nuestra industria de defensa generaba decenas de miles de puestos de trabajo calificado directos, centenares de miles de indirectos, y aseguraba la provisión local de insumos y servicios de alta calidad para otras producciones locales en manos privadas, desde la construcción hasta la química, desde la ferroviaria hasta la siderúrgica, desde la electromecánica a la computacional.

La industria argentina de defensa, hasta bien entrados los ’70, fue la más dinámica de la región, y también una consecuencia deliberada, aunque no inevitable, del sistema educativo público nacional, el otro gran orgullo argentino en el subcontinente. Por algo ambos decayeron en forma conjunta. Por algo, ambos deben ser revitalizados.

La de Defensa es la industria que en todos los países serios genera e incorpora tecnología nueva a la producción. Es la punta de lanza que abre paso a casi toda otra industria nacional.