Las otras secuelas del COVID-19: depresión, ansiedad y estrés post traumático

Un 18% de las personas que tuvieron Covid-19 presentaron algunos de estos signos en los 90 días posteriores al diagnóstico. Y es dos veces más probable que sean diagnosticadas con angustia, insomnio y hasta demencia.

Así como ahora vemos a la gripe de 1918 que mató a entre 25.000.000 y 50.000.000 millones de personas como un mal sueño lejano, perdido tras sus fotos en blanco y negro, algún día no muy lejano este 2020 pasará a integrar el mismo tipo de registro histórico. El año en el que una catástrofe sanitaria unió e hirió a personas del mundo entero. La pandemia causada por el coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que provica, Covid-19, tienen y seguirán teniendo efectos inmediatos y visibles, como las enfermedades y las muertes, la caída brutal de las economías, las secuelas de largo plazo en quienes enfermaron y que ahora transcurren en lo que los científicos denominan “covid largo”.
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También será el año en el que aumentaron, como consecuencia de la desbastación económica, la inseguridad alimentaria, el abandono de tratamientos médicos, los fallecimientos extra originados por ambas causas, y un brutal estresazo con el aumento en la incidencia de ciertos trastornos mentales.
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En este último caso, el de nuestra mente y nuestras emociones, la carga permanece semioculta y se retroalimenta de manera progresiva, particularmente en el caso de los trabajadores de la salud.
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Hasta ahora ha sido difícil cuantificar el grado en que las cuarentenas, el aislamiento social y la tensión provocados por la pandemia han afectado la salud mental. En la Argentina, encuestas desarrolladas por la Fundación Ineco en distintos momentos del aislamiento social, preventivo y obligatorio, identificaron la prevalencia de síntomas de depresión, ansiedad y estrés en gran parte de los grupos encuestados.
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Sin embargo, las investigaciones hechas hasta el momento muestran que no solo la situación en sí misma aumentó los casos de depresión, ansiedad y angustia, sino que personas que enfermaron de Covid-19 tienen luego mayor riesgo de desarrollar algunos de estos síntomas. Para pasarlo en limpio: enfermar a causa del coronavirus pandémico puede dejar secuelas de tipo psiquiátrico.
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De acuerdo con una investigación realizada en la Universidad de Oxford y publicada en la revista especializada Lancet Psychiatry, un 18 por ciento de personas que tuvieron Covid presentaron algunos de estos signos en los noventa días posteriores al diagnóstico.
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“Varias encuestas han sugerido que los pacientes con Covid-19 tienen síntomas de ansiedad (incluido trastorno de estrés postraumático), depresión e insomnio -resume el paper-. De forma transversal, el 22,5% de los pacientes con Covid-19 tenían una diagnóstico neuropsiquiátrico concurrente”.
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Ya se había hecho un metaanálisis o análisis de diversos estudios agrupados que estimaron la incidencia de trastornos psiquiátricos después de otras enfermedades respiratorias causadas por coronavirus, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y los brotes de síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), sugieren que esas infecciones pueden provocar delirio, ansiedad, depresión, síntomas maníacos, mala memoria e insomnio.
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La situación parece ser la de una espiral ascendente: depresión y ansiedad ante la pandemia, más depresión y ansiedad a causa de haber contraído la enfermedad.
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A cargo del estudio de Oxford, el psiquiatra Paul Harrison analizó las historias clínicas de 70 millones de pacientes en los Estados Unidos: 62.354 habían sido diagnosticados con Covid-19 pero no internados en hospitales entre el 20 de enero y el primer día de abril. El equipo de Harrison comparó la evolución de esas personas con la de quienes habían tenido gripe, enfermedades que afectan al tracto respiratorio, cálculos renales, cálculos biliares, infecciones en la piel y fracturas.
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Y hallaron que era dos veces más probable que un enfermo de Covid-19 fuera diagnosticado con un nuevo problema que afectara su salud mental. En su mayoría, trastornos de ansiedad, insomnio y demencia.
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Y algo más: un trastorno mental previo incrementaba en un 65% la probabilidad de contagiarse el coronavirus pandémico. “A partir de una amplia red de historias clínicas hallamos que los sobrevivientes de Covid-19 tienen una tasa significativamente más alta de trastornos psiquiátricos, demencia e insomnio -advierten los investigadores en el paper-. También encontramos que una enfermedad psiquiátrica previa se asocia de manera independiente con un riesgo más alto de recibir un diagnóstico de Covid”.
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La post pandemia
¿Un nuevo trastorno que quedará cuando pase el temblor de la pandemia? Aún es pronto para saberlo, pero las consecuencias del sacudón que implicó para la vida de los seres humanos la expansión del SARS-CoV-2 se notaron casi inmediatamente.
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Una encuesta hecha sobre casi nueve millones de usuarios de Facebook en los Estados Unidos muestra que, por ejemplo, durante la semana del 15 de abril (cuando había unos 200.000 contagios diarios en ese país) el 38 por ciento de los encuestados informaron sentirse deprimidos algunas veces, mientras que el 9,5 por ciento estaba deprimido “la mayor parte del tiempo” y el 5 por ciento, “todo el tiempo”. En total: un 52,5% sintió depresión. 
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En lo que a ansiedad se refiere, el 40,4 por ciento de los hombres de entre 45 y 54 años informaron sentirla en algún momento. Entre más jóvenes los encuestados, con picos en el caso de las mujeres, la ansiedad se dispara entre quienes tienen problemas laborales. La situación económica gatillando la angustia de largo plazo.
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La encuesta (realizada por especialistas de la Universidad Carnegie Mellon y Facebook) tiene la limitación de que solo muestra un fragmento del universo, usuarios de la red social. Tampoco es posible saber si se trata de depresiones pasajeras o si parte de esas personas están teniendo lo que se conoce como depresión mayor. Sin embargo, el sondeo recibió 8,7 millones de respuestas únicas entre el 6 de abril y el 1 de septiembre. No son pocos datos como llamada de atención.
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Otro artículo publicado en Psychiatry Research en mayo pasado tomando como caso de estudio a Canadá y la relación entre pérdida del empleo y suicidios enfatiza la urgencia de priorizar el acceso a la atención de salud mental y brindar «primeros auxilios psicológicos«.
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La conclusión generalizada parece ser que la pandemia aumenta ciertos trastornos y malestares mentales y emocionales en las más diversas culturas y condiciones de vida. Un ensayo publicado en Community Mental Health en junio, examinó el impacto de las cuarentenas en la India. Los investigadores encontraron niveles más altos de estrés, depresión y ansiedad entre los encuestados que estuvieron aislados sin contar con las provisiones esenciales que precisaban día a día. “Los estudiantes y los profesionales de la salud necesitan atención especial debido a su mayor angustia psicológica», especificaron.
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Dada a conocer en la revista JAMA (Journal of American Medical Association), una investigación comparó síntomas de depresión antes y durante la pandemia. Y halló que la prevalencia en los Estados Unidos fue «más de tres veces mayor durante la pandemia de Covid-19”. Y, atención: “Tener ingresos más bajos o haberlos perdido, tener menos de cinco mil dólares en ahorros se asociaron con un mayor riesgo de síntomas de depresión durante esta pandemia”.
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Decíamos antes que el impacto de la pandemia sobre la salud mental es más fuerte entre las mujeres. Vaya un caso: ONU Mujeres dio a conocer en agosto pasado un estudio llevado a cabo en 11 países de Asia, según el cual un 70 por ciento de la población femenina de Afganistán, Bangladesh, Camboya, Filipinas, Indonesia, Islas Salomón, Nepal, Maldivas, Pakistán, Filipinas, Samoa y Tailandia manifestó haber sufrido alguna clase de trastorno mental, frente al 52% de los hombres.
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La pregunta sigue vigente: ¿cuánto afectó la pandemia a nuestra salud mental? Alrededor de mil millones de personas tenían algún tipo de problema antes de la Covid-19. Uno de cada tres argentinos mayores de 18 años presenta un trastorno de salud mental en algún momento de su vida. Y en los países de ingresos medianos y bajos (como el nuestro), las tres cuartas partes de los afectados no recibían atención médica.
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Tal vez la pandemia logre modificar eso y lograr que haya más contención, más prevención, más servicios de ayuda inclusive a través del uso de la telemedicina.
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Los trabajadores de la salud sufren más
Las secuelas de la pandemia sobre la salud mental de los trabajadores de la salud es fuerte y así lo muestra una encuesta dada a conocer en octubre. Uno de cada cinco que respondieron a un sondeo llevado a cabo sobre 9.488 médicos, enfermeros, técnicos, personal de apoyo y administrativos que participan de la atención de personas con Covid-19 o que podrían tener la enfermedad en la Argentina, Chile, Guatemala, México, Perú y Venezuela, afirmó haber presentado síntomas moderados a graves de depresión.
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De acuerdo con los datos preliminares de la investigación, “La salud mental en los trabajadores sanitarios: la pandemia revela una deuda pendiente en las políticas públicas”, solo un tercio recibió atención profesional. De acuerdo con Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), a más del 75% de los trabajadores de la salud le preocupa enfermar de Covid-19 y, especialmente, contagiar a sus seres queridos.
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El estudio buscará verificar si el personal sanitario tiene, en seis meses, síntomas de sufrir estrés postraumático. Más allá de que haya vacunas, los efectos de la pandemia sobre la salud mental no se irán mágicamente.