Preocupación por la presencia de un submarino nuclear de EE.UU. en el Atlántico Sur

Ayer viernes el Comando de la Fuerza de Submarinos de Estados Unidos para el Atlántico (Commander Submarine Force Atlantic COMSUBLANT) informó en su cuenta oficial de Twitter que recientemente habrían operado con apoyo británico en el Atlántico Sur, “demostrando el alcance global de ambas naciones”. Esto situación había sido denunciada ayer a la mañana por el gobernador de Tierra del fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Gustavo Melella.

El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino emitió un comunicado en el que expresa su «grave preocupación» ante la presencia de un submarino estadounidense con apoyo británico en el Atlántico Sur. Se está evaluando en la cancillería enviar una nota de protesta a la embajada de Estados Unidos pidiendo explicaciones.

«Una aeronave británica de las Islas Falkland (Malvinas), territorio británico independiente, colaboró recientemente con el USS Greeneville (SSN 772) en las aguas abiertas del océano Atlántico Sur, demostrando el alcance global de las fuerzas de ambas naciones«, dice el tweet del comando naval estadounidense.

Desde la Cancillería argentina se señaló que la presencia de naves susceptibles de portar y emplear armamentos nucleares en el Atlántico Sur contradice la Resolución 41/11 de la Asamblea General de las Naciones Unidas que “exhorta a los Estados de todas las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación”.

Además, dicha resolución pide que en particular “la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región, la no introducción de armas nucleares o de otras armas de destrucción masiva”.

La Cancillería recordó también que Argentina ya había advertido también sobre la presencia de una base militar británica en las Islas Malvinas, que es contraria a distintas resoluciones de las Naciones Unidas como la 31/49. La misma solicita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que aceleren las negociaciones relativas a la disputa sobre soberanía e insta a las partes a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso negociación.

Además, se observa la utilización de las Islas Malvinas como una base militar, al ser un territorio en disputa y así lo ha reconocido Estados Unidos.

“La utilización de esas fuerzas instaladas ilegalmente para objetivos geoestratégicos globales son una demostración acabada de que los argumentos utilizados por el Reino Unido nada tienen que ver con la relación bilateral con la Argentina”, indica el comunicado oficial argentino.

Por último, se instó a todos los países signatarios del Tratado sobre la proscripción de las armas nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco) y sus Protocolos Adicionales “a respetar sus disposiciones y abstenerse de realizar todas aquellas actividades que pongan en peligro el estatuto de desnuclearización militar de la región”.

“Argentina lamenta que cuando estamos cumpliendo 50 años del Tratado de No Proliferación Nuclear, las relaciones internacionales se busquen seguir construyendo sobre la base de la extensión de las capacidades militares”.

El gobernador fueguino Gustavo Melella había alertado en Twitter que sería un «acto de extrema gravedad para todos los Estados de la región» y «un hecho sin precedentes» que el submarino haya ingresado en espacios soberanos argentinos. Además, señala que se menciona a las Islas Malvinas como territorio independiente británico lo cual contradice las resoluciones de las Naciones Unidas y la posición oficial del gobierno estadounidense.

El ministro de Defensa Agustín Rossi precisó que el submarino está en aguas internacionales y no en aguas argentinas. Agregó que «es un submarino a propulsión nuclear», y no necesariamente transporta armas nucleares.

El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado Jorge Taiana rechazó el ingreso de un submarino nuclear de Estados Unidos en el Atlántico Sur, que con el apoyo de aviones británicos realizaba ejercicios militares y consideró que «es una violación flagrante a la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, establecida por la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU».

«Es sorprendente es que el comandante de submarinos de EEUU en el Atlántico haya reconocido públicamente que se realizaban estos ejercicios militares. Resulta muy preocupante que Estados Unidos avance en la militarización del Atlántico Sur».

Por último, el ex canciller destacó que con estos ejercicios no sólo «Estados Unidos fortalece su presencia naval en el Atlántico Sur, sino que además los realiza junto a los británicos como forma de legitimar la ocupación de las islas Malvinas. Además, señaló que «esta presencia tiene que ver con la creciente relevancia de la Antártida y con la decisión de mostrar un despliegue global frente al desarrollo de otras fuerzas navales».

Desde la embajada de Estados Unidos comentaron a algunos medios, informalmente, que «El Greeneville estaba llevando a cabo un traslado de rutina en aguas internacionales y no realizó paradas logísticas en la región. Mientras transitaba en aguas internacionales, Greenville colaboró con la aeronave del Reino Unido».

Éste es el segundo «roce naval» entre EE.UU. y Argentina desde la asunción del nuevo presidente Joe Biden. El 29 de enero, el buque Stone de la Guardia Costera americana, canceló su visita al puerto de Mar del Plata por «cuestiones logísticas». La visita a la Argentina era la última parada del viaje inaugural de la nave más moderna que tiene la fuerza que busca reforzar las alianzas regionales de seguridad marítima y combatir la pesca ilegal no declarada y no regulada (INDNR).

En otro lugar del portal publicamos hoy información del Greeneville, el visitante submarino del Atlántico Sur. Una nave muy importante, por cierto. Aquí sólo añadimos algo que ampliamos ahí: los Estados Mayores, y, en forma más discreta, los gobiernos de las Grandes Potencias, no ponen énfasis en las intenciones de otros actores. Se enfocan en sus capacidades.

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