La oferta de Rusia para construir 2 centrales nucleares. La opinión de AgendAR

El portal de Todo Noticias informó ayer que, en el marco de fuerte cooperación entre Argentina y Rusia, gracias a la compra y fabricación de la Sputnik V, desde Moscú vuelven a la carga con una serie de proyectos energéticos que hasta eahora no han sido avalados por el gobierno argentino. Entre ellos, uno que propone construir una central nuclear con fondos rusos en territorio nacional y, otro, desconocido hasta el momento, que Rusia aspira a fabricar en conjunto una central nuclear flotante.

El embajador ruso en nuestro país, Dmitry Feoktistov, afirmó «Entre los proyectos que le propusimos al ministro Martín Guzmán y al gobierno está el de construir una central nuclear flotante, que podría ubicarse en cualquier parte del extenso territorio argentino”. Sólo existe una embarcación de este estilo en el mundo, también es rusa y se puso en funcionamiento frente a las costas rusas sobre el Ártico en mayo del año pasado.

Esta central nuclear flotante fue desarrollada por Rosatom, la misma empresa pública rusa que durante la última gira europea de Martín Guzmán le insistió al ministro para retomar los pausados proyectos nucleares entre ambos países. Rusia asegura a través de su embajador en el país que la iniciativa “podría tratarse de una fabricación en conjunto, donde Argentina aporte el buque y Rusia los reactores nucleares”.

La otra iniciativa rusa, la de una central nuclear convencional, es de larga data. Se planteó por primera vez durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, y nuevamente con Mauricio Macri en la presidencia, cuando ambos países firmaron en 2018 un acuerdo donde se trazaba una hoja de ruta para la concreción del proyecto, pero no hubo avances en concreto. Ahora, con el respaldo de la Sputnik V, Rusia busca reimpulsar su presencia en Argentina.

“Nosotros propusimos construir la base, ser propietarios y operarla”, aseguró el diplomático ruso durante la entrevista con TN, y agregó: “Son proyectos que pueden salir 10 mil millones de dólares o más, y Rusia está dispuesta a pagar todo para que Argentina no ponga un peso”.

En las condiciones que propone el gobierno ruso, Argentina le cedería las tierras para la construcción, operación y posterior mantenimiento de la central. A cambio recibiría, según informó el embajador, entre 20 y 30 años de suministro de energía eléctrica por un precio fijo. “Si hacemos un acuerdo es para que les sirva a los dos, ahora Argentina tiene la pelota”, apuró el hombre que llegó al país en 2018 y se convirtió en uno de los funcionarios de mayor confianza de Putin en América Latina.

La opinión de AgendAR:

Esta oferta es igual a la que plantea China en precio por MW instalado, totalmente inferior en financiamiento, equivalente en calidad, y mucho más problemática en licenciamiento: no hay códigos comunes entre las ofertas nucleares rusas y las occidentales ni siquiera para la tipificación de aceros y materiales.

Curiosamente, eso no sucede con las ofertas chinas de exportación, porque tanto en el caso de CGN como de CNNC, lo que venden está copiado (bajo licencia) de la central francesa EDF de 900 MW, que a su vez es una mejora bajo licencia de los PWR de Westinghouse de los ’70 y ’80.

Esa cadena de herencias técnicas facilita mucho el licenciamiento sobre documentación técnica, previa al examen material, de las decenas de miles de componentes de una central, para su certificación. En suma, que darle la luz verde regulatoria a una central rusa supone un lío bárbaro para la ARN, la Autoridad Regulatoria Nuclear. Una Hualong-1 tiene un trámite mucho más veloz.

Sin embargo, el problema fundamental es el modo de venta de Rosatom: el BOO, o Build, Own and Operate. Rosatom construye y opera la central, que no es de propiedad del país contratante en ningún momento: la máquina y su predio resultan tan extraterritoriales como la embajada rusa.

Es un sistema inaceptable para un país que es diseñador, constructor y exportador nuclear, como Argentina, pero puede ser posible en el caso de Turquía, porque no tiene pretensiones de desarrollo propio de reactores o de centrales.

La oferta Hwalong-1 tampoco nos entusiasma, desde el punto de vista de la industria nuclear argentina, un universo de aproximadamente 100 proveedoras calificadas en la compleción de Atucha II y el retubamiento de Embalse: las deja afuera.

La oferta típica china es Build, Own, Deliver (BOE), nombre bonito para «llave en mano», con cero generación de trabajo calificado y tampoco de transferencia real de tecnología. El país que aceptó esto es Pakistán, porque su única industria nuclear es toda militar y bélica. No es imposible que Inglaterra acepte una central Hualong-1, por lo mismo.

Es posible que la nueva dirección de NA-SA, favorable a la industra nacional, logre imponerle a CNNC, la empresa china, una participación argentina significativa en Atucha III, pero dudamos que se pueda hacer eso con una vendedora BOO como Rosatom, por tradición de esa empresa. No creemos entonces que la oferta rusa, que ha estado presente desde 2012, por lo menos, sea una opción realista.

Daniel E. Arias