La Fuerza Aérea Argentina contrata con INVAP un desarrollo tecnológico clave

El ministro de Defensa, Jorge Taiana, encabezó ayer la firma de un nuevo contrato entre la empresa INVAP y la Fuerza Aérea para el desarrollo y la fabricación del sistema POD ISR Aerotransportado. El objetivo es aumentar las capacidades de la FAA en su rol de vigilancia y control del aeroespacio de nuestro país.

(Como explicamos cuando informamos sobre el proyecto de INVAP, en octubre del año pasado, un «pod» es un tubo en forma de elipse alargada que un avión puede llevar bajo su fuselaje o bajo sus alas. Un pod puede alojar desde combustible extra hasta sensores visuales, infrarrojos o de microondas (por ejemplo, un radar). También puede llevar electrónica de inteligencia, para mapear o interferir radares y comunicaciones enemigas, e incluso armamento extra, como un cañón automático de gran calibre, un 30 mm., por ejemplo).

El convenio que se financia con aportes del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF), busca promover el desarrollo local de este sistema de sensores. Será implementado en el avión IA-58 Pucará, dotando a la aeronave con una nueva capacidad de obtención de información, vigilancia y reconocimiento.

“Tengo una gran satisfacción porque los argentinos tenemos una capacidad científica y tecnológica destacada pero también tenemos recursos humanos muy valiosos. INVAP es un ejemplo de empresa exitosa y coloca a la Argentina entre los países que tienen proyectos de tecnología de punta”, aseguró Taiana, tras ser recibido en San Carlos de Bariloche por el vicegobernador de Río Negro, Alejandro Palmieri y el gerente general de INVAP, Vicente Campenni.

“Hoy veo aquí la expansión de un trabajo exitoso, de una empresa que es reconocida internacionalmente, pero además veo la sinergia entre una empresa que funciona como una empresa comercial, pero que tiene el impulso extraordinario del Estado, que la ha puesto a competir, no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional”, expresó el ministro, durante su recorrido por distintas áreas y edificios de la empresa estatal que está celebrando 45 años de trayectoria.

Al referirse a este proyecto conjunto con la Fuerza Aérea, Taiana remarcó que esto fue posible gracias al FONDEF. “Este trabajo entre la Fuerza Aérea e INVAP es otro ejemplo de las sinergias que estamos construyendo entre estas distintas estructuras, en este caso de esta empresa de alta tecnología, de gran capacidad y flexibilidad y una Fuerza Aérea que necesita imperiosamente ir reponiendo y recuperando capacidades”.

La Fuerza Aérea e INVAP vienen trabajando conjuntamente desde hace años en el fortalecimiento del Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), creado por el Decreto N° 1407/2004. Este vínculo se expresa también a través de otras iniciativas en curso con la Armada y el Ejército argentinos, así como con el Estado Mayor Conjunto.

Qué contempla este contrato:

El desarrollo de un radar SAR Aerotransportado integrado en el POD (inicialmente un tanque de combustible de 318L de Sistema Pucará , adaptado a su nueva función), en el que se integran además un sistema electro-óptico, sistema de misión, y comunicaciones, obteniendo un sistema con capacidades operacionales, así como un nuevo desarrollo de tecnología de antena de barrido electrónico activo (AESA) para el radar.

Entre otras aplicaciones, se prevé que el POD ISR permita: generar capacidades de exploración y reconocimiento primario de la superficie desde una plataforma aérea; contribuir a las tareas de búsqueda y rescate (SAR – Search and Rescue); ampliar las capacidades de comando, control y comunicaciones de la Fuerza Aérea; proveer información subsidiaria para apoyo a tareas tales como vigilancia de fronteras y Zona Económica Exclusiva Marítima e intervención ante emergencias y catástrofes).

Comentario de AgendAR:

El lento rumbo de rearme de la Fuerza Aérea a través de INVAP va por rumbos lógicos. Aprovecha plataformas excelentes construidas en los ’80, tiempos en que la Argentina todavía diseñaba y construía aviones propios como «el Puca» o el Pampa, y les va añadiendo a pinceladas la electrónica y los sensores que definen a los aviones de combate de generación 4 y 4,5.

En este caso, el pod IRS es el complemento perfecto del desarrollo de los radares AESA de INVAP. Estos todavía son «de barrido lateral», porque por potencia eléctrica y miniaturización de celdas radiantes, todavía no caben en los morros relativamente pequeños de un Puca o un Pampa, que alojan las ruedas delanteras del tren de aterrizaje.

Pero el rumbo a una mayor minaturización ya empezó. En algún momento, los aviones argentinos adquirirán capacidad de observación radárica frontal.

Además, en un Puca, el radar AESA de barrido lateral, cuyo tamaño, potencia y alcance están menos limitados por el tamaño, transforma al avión en un pequeño AWACs, un avión de vigilancia aérea del espacio, el suelo y el mar.

El piloto vuela haciendo círculos amplios, y el hombre sentado en tándem detrás del piloto se transforma en el personaje principal a bordo: analiza todo lo que se mueve o está quieto y abulta dentro del alcance del radar, que puede ser de más de 200 km.

Pero además, por la altura de vuelo del Puca, la observación por radar no está limitada por la curvatura terrestre. Desde esa posición casi olímpica, el radarista puede dirigir barcos, aviones y efectivos terrestres a través de un enlace instantáneo tipo «data link». Es un director de orquesta de fuerzas de aire, mar y tierra.

El pod IRS, además, vuelve poco detectable al avión. A diferencia del radar, un sensor de infrarrojo capta objetos que emiten calor a distancias comparables a las del radar, según la transparencia y el contenido de vapor de la atmósfera. Pero puede hacerlo sin delatar la posición del Puca, porque un IRS es un pasivo: no emite energía. La recoge.

Se descuenta que el Puca a bordo tendrá «cajas negras» con la suficiente electrónica como para integrar estas dos fuentes de información, el radar y el sensor infrarrojo, y tener un mapa de situación sumamente detallado.

A despecho de quienes vienen tratando de desprogramar al Puca (primer intento, en 1983, último en 2018, y en el medio hubo otros), este avión mantiene su vigencia. Y desde un punto de vista militar, como futuro AWACs en miniatura, promete ser mucho más peligroso para los potenciales adversarios del país que cuando nació, como simple avión de contrainsurgencia y ataque a tierra.

Además, el hecho de llevar sensores no lo inhabilita para cargar también bajo un ala con un misil antiaéreo o antibuque de mediano alcance. Así equipado es más peligroso aún.

INVAP está ayudando a la Fuerza Aérea a aprovechar lo que le quedó luego de 39 años de decadencia para reconstruirse no desde el pie, sino desde los ojos.