INVAP y FixView desarrollan un POD de inteligencia para el avión argentino IA-58 Fénix

Las empresas argentinas INVAP y FixView S.R.L. trabajan en un POD aerotransportado destinado a misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento para el IA-58 Fénix modernizado por FAdeA para la Fuerza Aérea Argentina.

Esta la versión Fénix del Pucará, modernizado. Con turbinas Pratt & Withney canadienses, abarriladas, y la hélice cuatripala. Distinto del querido Pucará viejo, de la foto de arriba, con sus turbinas Turbomeca Astazou francesas y hélices tripala.

Aclaramos también, para los lectores de AgendAR que no pertenecen a la FAA ni tienen conocimiento especializado, que un pod es un tubo más o menos fusiforme que un avión puede llevar en posición subventral o sub-alar. Un pod aloja diversas cosas, desde combustible extra hasta sensores visuales, infrarrojos o de microondas (por ejemplo, un radar). También puede llevar electrónica de inteligencia, para mapear o interferir radares y comunicaciones enemigas, e incluso armamento extra, como un cañón automático de gran calibre (un 30 mm., por ejemplo).

Un pod, en suma, transporta cosas que en un avión de mayor tamaño tal vez podrían caber dentro del fuselaje. La ventaja de llevarlas afuera, en un podo, es que son de quita y pon, con lo que se puede reconfigurar la misión de un mismo avión antes de que despegue. Un aparato biturbohélice robusto como el Pucará, diseñado para llevar hasta 1500 kg. de armamento colgado bajo las alas o la panza, con esto de los «pods» se vuelve un avión para muchas misiones distintas.

Para INVAP, el IA-58 Fénix será el marco para el desarrollo del POD ISR mediante sucesivos MET (Modelos de Evaluación Tecnológica) que irán incorporando capacidades al producto. El MET 1 portará solo el radar que contará con una antena pasiva (detecta rebotes de microondas emitidas por otros radares). En los siguientes MET se incorporarán la antena activa con capacidad AESA, los sensores EO/IR y se definirá su configuración final.

Para poner toda esta jerga en buen romance, un radar AESA es algo muy de última generación: la sigla significa Active Electronically Scanned Array, y describe un conjunto plano de células que emiten microondas. Al estar interconectadas, las células pueden interferir recíprocamente sus emisiones, cancelándolas o potenciándolas, de modo que se forme un haz resultante que se puede apuntar rápido y en casi cualquier dirección hacia el frente de la pantalla, pero sin que ésta se mueva. Un radar de este tipo trata de caber en lugares muy estrechos, como la nariz de un avión caza, o en el caso del «Puca», como la nariz está ocupada por la rueda delantera del tren de aterrizaje, un pod bajo un ala.

ISR es una sigla inglesa: Intelligence, Surveillance and Reconnaisance, que va por espionaje, vigilancia y reconocimiento. En suma, que los pods de Fix-View e INVAP van a volver al Puca en su modelo «Fénix» un avión capaz de hacer cosas muy fuera de su misión de diseño, que era la guerra asimétrica contra insurgentes no muy armados. Estos pods lo van a volver una patrulla armada para espiar a narcos, pero también eventualmente útil para enfrentamientos más simétricos contra radares, equipos de comunicaciones o instalaciones antiaéreas de otros estados.

En este segunda vida del Fénix resulta muy importante la fenomenal resistencia del Puca a los impactos de bala, no sólo de fusilería sino también del cañón de 30 mm de los Harrier británicos. Las células siguen siendo las mismas fabricadas antes de 1983, y en Malvinas mostraron su fortaleza: hubo Pucas que aterrizaron con arriba de 150 agujeros, y todavía seguían en condiciones de volar.

Sistema de adquisición de imágenes

Invap espera que su POD se integre con un Sistema de Adquisición de Imágenes (SAI), montado en una unidad estabilizada, que elimina las vibraciones y los efectos aerodinámicos, compuesto por un sensor electro óptico e infrarrojo, junto a un telémetro e iluminador laser con capacidad de seguimiento automático y marcado de blancos.

El láser normalmente es infrarrojo, de modo que un blanco iluminado carente de sensores infrarrojos no percibe que está siendo «pintado» para que un misil autoguiado siga el reflejo. Este tipo de láseres es bueno cuando se tienen los misiles para la segunda parte del show, que no es -todavía- el caso de Argentina. Pero es un sistema vendible a otros países, y capaz de conseguir fondos para comprar o desarrollar tales misiles.

Este elemento electroóptico a su vez trabaja en conjunto con un radar aerotransportado de apertura sintética, compuesto por un sensor AESA de banda X, con distintos modos de imagen SAR y modos de detección de objetivos móviles en tierra. Nuevamente, y como homenaje al castellano, SAR significa «Search and Rescue», búsqueda y rescate. Es un uso pacífico de una tecnología dual. Se supone que el Puca tendrá a bordo la suficiente electrónica como para integrar las imágenes generadas por el pod con un radar AESA en banda X, y las ópticas e infrarrojas generadas por una versión aún más potente de ese mismo pod, o por otro.

Además, el sistema cuenta con un link de datos de banda ancha para transmitir en tiempo real la información obtenida a un centro de control, donde seguro que la capacidad de procesamiento de imagen es mucho mayor. Este proyecto constituye el hito inicial del camino de Invap en el segmento de radares AESA aerotransportados, que se complementa con la experiencia de la empresa en sensores EO/IR aerotansportados (EO es electroóptico, IR es infrarrojo), y abre las puertas a su continuación con el desarrollo de un radar aire–aire para aeronaves de combate.

INVAP sería la empresa integradora que aprovecharía las capacidades de lo sensores electroópticos desarrollados por Fixview, los que se adaptarían a sus requerimientos.

Por su parte Fixview diseñó un POD de Observación Aérea (POA) que cuenta con computadora, sistema de baterías, sistema de transmisión y se comanda de modo inalámbrico, de esta forma no se tendrá que modificar la parte eléctrica de la aeronave, que no es en absoluto sofisticada: el Puca, después de todo, fue construido para aguantar tiros, no para fungir de avión espía. Asimismo, este pod multifunción tendrá un sistema de vigilancia multisensor óptico e infrarrojo FV-300.

Los Pucará modernizados, contarían con una pantalla de 17 pulgadas en el asiento trasero y un mando fijo.

El CEO de Fixview, Marcelo Buteler, comentó: «Para el Pucará, Fixview ya diseñó, construyó y tiene el primer prototipo listo para vuelo desde noviembre del año pasado, con el modelo de cámara FV-300 de su configuración básica, con un solo sensor, al que se le puede ir agregando sensores y funcionalidades».

El programa Pucará Fénix es dirigido por la Dirección General de Investigación y Desarrollo (Digid) de la FAA y se espera que éste vuele a finales del 2020 y que ,a principios del 2021, se lleven a cabo los vuelos de certificación.

Este sistema permitirá brindar a la Fuerza la capacidad de vigilancia y reconocimiento en cualquier condición climática. Y eso en un avión que, desde su nacimiento, tiene una más que interesante artillería de tubo en la proa.