Finalmente, se inaugura «Cero + Infinito». Un edificio de la UBA para la ciencia de datos y la informática

La vieja Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, ahí en la Ciudad Universitaria, tiene desde ayer un nuevo edificio. Para nuevos desarrollos de la ciencia argentina.

“Cero + Infinito” nació como proyecto en el año 2006, como  parte de la solución al nudo ocasionado por la revitalización del sistema científico argentino en esos años.

Para la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, ese desarrollo significó un aumento significativo de la cantidad de investigadores, la suma de líneas de investigación y el consiguiente incremento en equipamiento de todo tipo.

En ese año el entonces decano Jorge Aliaga y la vicedecana Carolina Vera elaboraron un análisis detallado de la situación y propusieron un proyecto integral de mejora y ampliación de los espacios de docencia e investigación de ExactasUBA, con eje en la creación de un nuevo edificio.

Este proyecto avanzó en forma lentísima, e irregular, durante casi 15 años, en medio de todos los avatares que atravesaron el sistema nacional de ciencia y tecnología y el estado argentino.

Con el aporte y compromiso del graduado Sebastián Ceria y el impulso del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación fue posible terminar de desarrollar la propuesta y contar hoy con el edificio concluido. «Cero + Infinito» estuvo durante su construcción bajo la esfera del Ministerio y ahora quedará en la esfera de la Universidad de Buenos Aires.

“Cero + Infinito” fue el nombre que le dio Sebastián Ceria al ver la propuesta del reconocido arquitecto Rafael Viñoly, quien donó su diseño. El edificio se encuentra emplazado en Ciudad Universitaria, anexo al Pabellón 1 de Exactas UBA, en el barrio porteño de Belgrano.

En consonancia con la tradición de Exactas -como la de toda verdadera universidas- en un mismo espacio se integran docencia e investigación, con un marco de diseño moderno y características arquitectónicas únicas. Son 8.500 metros cuadrados destinados a aulas, oficinas y salas de uso diverso.

El edificio cuenta con dos plantas y subsuelo de servicios. Su concepto se apoya en dos jardines internos arbolados: el “cero” y el “infinito”, nombradas de esa manera por las figuras que representan su contornos. Su perímetro está completamente vidriado, lo que permite que todos y cada uno de los ambientes dispongan de luz natural.

El área perimetral externa de la planta baja está destinada al sector de aulas. Las áreas restantes, establecidas alrededor de los dos patios, están destinadas a salas de reuniones, de servidores, bibliotecas, bares y áreas de lectura. Dispone de 10 aulas de computadoras, con capacidad para 50 máquinas cada una; 19 aulas con capacidad para 60 alumnos y con mesas y sillas móviles, adaptables a diversas modalidades de enseñanza, y 5 aulas de seminarios en forma de anfiteatro para 100 personas.

El primer piso cuenta con 56 oficinas destinadas a los grupos de investigación de los Departamentos e Institutos que se alojarán en el edificio: Departamento de Computación, el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos, el Instituto de Cálculo UBA-Conicet, el Instituto de Ciencias de la Computación UBA-Conicet y el recién creado Centro Interinstitucional en Ciencia de Datos, de doble pertenencia MINCYT-UBA.

Cero + Infinito tiene la particularidad de contar con techo verde en toda su superficie y un sistema de climatización termomecánica que permite un ahorro del 70% de la energía.

Manuel Sadosky, que trajo en 1960 a Clementina, la primera computadora para fines científicos que llegó a nuestro país, habría sonreído. Y planteado nuevos desafíos.