Muisca: una lengua americana que dejó de estar extinta y que el cine rescata

El 9 de septiembre se estrenó en Colombia la primera película hablada en muisca, una lengua indígena extinta hacía siglos. El film cuenta la historia de Tundama, un héroe que combatió a los conquistadores españoles.

Una película animada sobre la épica historia de un héroe indígena boyacense, llevó cuatro décadas de investigación científica sobre la lengua muisca hasta las pantallas de festivales de cine en Canadá, India, Indonesia, Japón y Estados Unidos.

Durante seis años, los hermanos Edison y Diego Yaya dieron forma al ambicioso proyecto audiovisual que los llevó a entrenarse en técnicas de animación 3D, así como a recorrer el altiplano colombiano en compañía de antropólogos y lingüistas. «La historia del indígena que se rebela se replicó a lo largo de Latinoamérica. Nos gustó Tundama por la cercanía que tenemos con la región donde él vivió. También nos llamó la atención que un hombre fuera capaz de reunir un ejército tan grande para defender su cultura y a su gente”, comenta Diego Yaya.

Para Nicholas Ostler, presidente de la Fundación para lenguas en peligro, rescatar una lengua «es mantener el contacto con nuestro pasado, con eso que nos ha hecho lo que somos. Nos permite comprender los pensamientos y preocupaciones de nuestros ancestros”.

En Colombia, el pueblo muisca nunca desapareció, solo olvidó su lengua; según el censo de 2005, más de 14.000 personas se reconocen como muiscas. Si bien ya nadie habla la lengua de Tundama, el muisca moderno ya cuenta con sus primeros hablantes. Tanto los investigadores como los cineastas que participaron en el proyecto ven en la película la posibilidad de inspirar el amor y la curiosidad por la herencia indígena.

«Es muy grave el hecho de que alguien cometa un error o una tontería y le digan: ‘mucho indio’. Como si fuera algo malo”, comenta Edison Yaya. «Si en octubre un niño no se disfraza de Batman sino de Tundama, habremos cumplido nuestra meta, porque necesitamos reivindicar y engrandecer a nuestros héroes”.

Daga Media es el nombre de la productora de los hermanos Yaya. Se trata de un estudio en donde habitualmente animan piezas de publicidad. La falta de apoyo económico los llevó a tener que usar sus ganancias para costear la realización de la película. «Hay una industria gigante que mueve muchísimo dinero y tecnología, mientras que nosotros no tenemos las mismas posibilidades. Sin embargo, el hacer esa película, resolviendo todos los retos que significó, es prueba de que todos tenemos un Tundama dentro”, comenta Diego Yaya.

Recopilar información sobre un héroe del que no se sabe mucho y escribir un guión en una lengua extinta fueron otros desafíos que también enfrentaron los dos hermanos.

Tras el rastro de Tundama

Tundama fue un cacique muisca que lideró la resistencia de su pueblo en contra de las fuerzas conquistadoras de Gonzalo Jiménez de Quesada y Juan de San Martín, quienes habían iniciado en 1536 un viaje desde Santa Marta, en la costa caribe colombiana. Se dirigían a las tierras altas del centro del país, donde hoy se encuentran ciudades como Bogotá y Duitama. El cacique Tundama era famoso, pues varios jefes de la región le rendían tributo, y su fiera resistencia al avance español solo aumentó su fama.

Curiosamente, las únicas fuentes que se conservan acerca de su historia son las escritas por cronistas como Fray Pedro Simón. «Las crónicas hablan de las aventuras de los españoles en tierras colombianas, así que mencionan a Tundama brevemente, solo cuando se les atraviesa en el camino. Sin embargo, queda claro que lo veían como a un bárbaro, malo y necio”, señala Edison Yaya.

Las historias sobre el viaje de Jiménez de Quesada en su camino hacia Kihichá, hoy conocida como Bogotá, inspiraron otros muchos relatos acerca del cacique muisca. En este punto, el trabajo del antropólogo José Virgilio Becerra fue de mucha ayuda, pues recogió y catalogó cronológicamente los relatos acerca de Tundama. Gracias a él, los hermanos Yaya pudieron conocer de primera mano los lugares donde se libraron batallas decisivas y conocieron en mayor profundidad a sus personajes. «La película no es un documental. Respetamos la historia de lo que pasó con los muiscas, pero también le pusimos nuestro toque narrativo”, anota Diego Yaya.

Muysc cubun o la lengua de los muiscas

Existe evidencia de que la lengua muisca desapareció poco antes de 1770. Hasta entonces, esta lengua había predominado en las tierras altas del centro de Colombia y por eso fue convertida en lengua general del Nuevo Reino de Granada. Es decir, según la cédula real expedida en 1580 por el rey Felipe II, una lengua que debía ser estudiada por los misioneros ya que su amplia difusión facilitaría la evangelización de los indígenas de la región. A diferencia de otras lenguas generales, como el náhuatl en México o el quechua en Perú, el muisca, también llamado chibcha, se extinguió. Su proceso de recuperación, iniciado durante la década del 70 por María Stella González de Pérez, ha hecho grandes progresos. Prueba de ello es que en la película Tundama se habla muisca, así como español.

Retrato María Stella González, Nicholas Ostler y Facundo SaraviaMaría Stella González de Pérez, Nicholas Ostler (centro) y Facundo Saravia.

Mientras que González de Pérez analizó documentos coloniales para encontrar las palabras del muisca y buscó sus sonidos en lenguas vivientes, como el uwa, Nicholas Ostler hizo lo propio para recuperarla gramática de la lengua.

«Ellos dos sentaron los cimientos para el estudio moderno del muisca. Sin sus aportes no habríamos llegado hasta aquí”, recuerda Facundo Saravia, lingüista responsable de la traducción del guión y la formación de los actores para la película. «Fueron necesarias décadas de investigación antes de poder reconstruir el muisca. Yo recogí y completé lo que ya existía. Solo entonces pude poner todo ese conocimiento en formato pedagógico, porque no se puede enseñar lo que no se conoce”, agrega. Para Ostler, el método de enseñanza desarrollado por Saravia y el progreso de sus estudiantes puede ser el preámbulo para la consolidación de una comunidad de hablantes de muisca en Colombia.