Avanza la vacuna argentina contra el Covid-19

Tec. Laura Bruno, Dra. Lorena Coria, Dra. Karina Pasquevich y Dra. Juliana Cassataro: el equipo detrás de la ARVAC

Hoy se siente un clima de satisfacción y hasta algo de orgullo en AgendAR. Orgullo injustificado, porque no elaboramos ni una sola fórmula. Pero por un año y medio, planteamos la necesidad de que Argentina desarrolle y fabrique sus propias vacunas contra esta pandemia. La nota más reciente es ésta, y hay un Especial dedicado al tema.

Y ahora, la vacuna argentina llegó a los medios masivos, como en esta nota que reproducimos de La Nación. Todavía no llegó masivamente al presupuesto del Ministerrio de Salud, pero se ha acercado.

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Si bien los indicadores epidemiológicos de la Argentina mostraron una mejoría considerable en los últimos meses, la pandemia de coronavirus no terminó. El nuevo incremento de los contagios durante octubre y los importantes rebrotes registrados en diversos países de Europa son un claro ejemplo de ello y explican la preocupación del Gobierno por reforzar los esquemas de inmunización. En este contexto, la vacuna argentina contra el Covid se presenta como una alternativa valiosa que, según afirman tanto sus desarrolladores como funcionarios del Ejecutivo, podría sumarse el año próximo a la campaña de inoculación.

En total son cuatro los principales proyectos sobre los que el Gobierno tiene puestas sus expectativas y a los que otorga financiamiento. Se trata de la ARVAC «Cecilia Grierson», más familiarmente «La Cecilia», desarrollada por la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), la Argenvac, por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP); la CoroVaxG.3, el inmunizante de la Fundación Instituto Leloir (FIL); y un trabajo conjunto entre la UNLP, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Conicet y otros socios estratégicos, aludido en un primer momento como la “vacuna Spinetta”.

Los proyectos que obtuvieron el apoyo estatal se definieron a través de una convocatoria realizada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i) para las vacunas más avanzadas en fase preclínica.

Originalmente, se mencionó dentro de este grupo al desarrollo encabezado por el INTA Bariloche y Laboratorios Bagó. Sin embargo, no pasó la evaluación y no se le adjudicó el presupuesto, según confirmaron fuentes del ministerio de Salud y del propio INTA. Aún así, desde la cartera liderada por Carla Vizzotti aclararon que posteriormente “se realizó una segunda convocatoria para plataformas de inmunización que incluye a proyectos menos avanzados y que resultó adjudicada recientemente”.

Cuáles son las cuatro principales candidatas y en qué etapa se encuentra cada una

ARVAC. Es un desarrollo de la Unsam, el Conicet y el Laboratorio Pablo Cassara. Se trata de una vacuna adyuvada recombinante que podría usarse como refuerzo y cambio de variante de las vacunas actuales y/o como inmunización primaria. En el primer caso, se aplicaría una sola dosis y en el segundo, dos. Fuentes del ministerio de Salud señalaron que este es el proyecto que lidera la carrera por la obtención de una vacuna nacional.

Juliana Cassataro, directora del grupo de investigación sobre Inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas de la Unsam y cabeza del proyecto, detalló: “De las distintas plataformas que existen actualmente para vacunas contra SARS-CoV-2 elegimos utilizar vacunas a subunidad basadas en proteínas recombinantes [Ej. Vacuna hepatitis B y HPV del calendario nacional] porque es una de las plataformas que mayor conocimiento se tiene en cuanto a la seguridad, ya que puede aplicarse a embarazadas, bebés, inmunosuprimidos etc. Además, este tipo de vacunas podría utilizarse para dar los refuerzos anuales si fuera necesario en individuos ya vacunados con otras plataformas de vacunas como las inactivadas, de adenovirus o ARN”.

En relación con el estadio del desarrollo, precisó: ”Al día de hoy hemos realizado estudios preclínicos en distintas cepas de animales para evaluar su inmunogenicidad obteniéndose elevados niveles de anticuerpos neutralizantes del virus así como inducción de una respuesta celular T específica en línea con los requerimientos actuales para vacunas contra la Covid-19. Hemos demostrado que los anticuerpos inducidos por la vacuna son capaces de neutralizar a las variantes de preocupación del virus (VOC) que están circulando en nuestro país. Además, en estudios realizados en EE.UU. con un modelo animal de enfermedad severa la vacuna indujo protección frente al desafío experimental con SARCOV2″.

En relación con los plazos en los que podría estar disponible el inmunizante, Cassataro sostuvo: “Se planea tener en 2022 una formulación para refuerzo (única dosis) de las vacunas utilizadas en 2021 y en 2023 una vacuna de inmunización primaria de dos dosis”. Asimismo, detalló que el desarrollo entrará en fase 1 en enero-febrero y en fase 2/3 en marzo-abril, proceso que terminará a mitad de año.

Se espera contar con una primera formulación de la ARVAC en 2022

CoroVaxG.3. Es el proyecto del Instituto Leloir en conjunto con el Conicet y la empresa Vxinz. A diferencia de las otras tres vacunas, su plataforma está basada en vehículos adenovirales del tipo de las producidas por Johnson&Johnson, AstraZeneca, CanSino y Gamaleya (Sputnik V).

“Sin embargo, no es igual ya que se trata de un vector adenoviral híbrido. Nuestra vacuna ha demostrado en animales ser más potente que versiones similares a las que circulan en el mercado y que desarrollamos en nuestro laboratorio para compararlas”, indicó Osvaldo Podhajcer, coordinador del proyecto, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC) de la Fundación Instituto Leloir e investigador superior del Conicet.

El inmunizante es además el único de la serie que podría ser aplicado como monodosis. Al respecto, los últimos estudios demostraron que genera una “potente respuesta inmune que no decae en 5 meses” y probaron su capacidad para neutralizar de manera eficiente a las variantes Alfa, Gamma (apodada inicialmente P1 o “de Manaos”) y Delta circulantes en la región.

“Por su potencia esperamos que la vacuna no solo pueda ser utilizada como única dosis que proteja al menos durante 12 meses, sino que también la dosis sea menor a la que usa en las vacunas actuales de modo tal de volver más eficiente su producción a escala”, afirmó Podhajcer.

Ante la consulta sobre el estadio actual del desarrollo y las próximas etapas, el investigador explicó: “CoroVaxG.3 o una versión renovada de la misma está ahora en la fase final de lo que se llaman estudios preclínicos regulatorios y empezando a ser producida bajo buenas prácticas de laboratorio. Estamos en etapas muy cercanas al inicio del ensayo clínico. En paralelo, estamos testeando variantes con pequeños cambios, que pueden tener un efecto más potente contra las variantes preocupantes actualmente prevalentes en la región. Esperamos en los próximos tres meses a lo sumo terminar la parte regulatoria y tratar de iniciar la producción de los stocks clínicos, que van a usarse en los estudios en pacientes”.

Y agregó: ”En la medida de que todo camine del modo que nosotros esperamos, calculamos en el primer trimestre de 2022 arrancar con ensayos clínicos. Si todas las fases avanzan bien, esperamos que ANMAT otorgue la autorización de aplicación durante 2022″.

Fotografía de los investigadores del Conicet que desarrollan la vacuna CoroVaxG.3 en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir
Fotografía de los investigadores del Conicet que desarrollan la vacuna CoroVaxG.3 en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir
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Argenvac. Es un inmunizante de dos dosis desarrollado por un consorcio público-privado integrado por la UNLP, el Conicet, la Universidad de Buenos Aires (UBA), el INTI, el ANLIS-Malbrán, la empresas Gihon Laboratorios Químicos S.R.L., Anlap y Sinergium.

El doctor Guillermo Docena, director del nodo UNLP junto a Omar Azzaroni, explicó que el proyecto sigue, al igual que la ARVAC, una estrategia basada en el empleo de proteína recombinante, “específicamente fracciones de la proteína S, encapsulas en nanopartículas”. Señaló que “la proteína S se encuentra en la cubierta del virus y es la estructura que el virus emplea para poder invadir las células blanco (células del epitelio nasal y pulmonar principalmente). “La proteína S se une al receptor de angiotensina 2 o ACE 2 e ingresa a la célula que le permitirá dividirse o multiplicarse para luego invadir otras células”, explicó.

Sobre los avances del desarrollo, Azzaroni dijo a LA NACION que actualmente continúa en etapa preclínica y agregó: “En los próximos días vamos a tener los nuevos resultados de los animales inoculados con la nueva formulación. Los resultados obtenidos hasta el momento son muy promisorios”.

Al ser consultado sobre la posibilidad de que el inmunizante esté disponible el año próximo, respondió con prudencia: “Tenemos que avanzar un poco más para saber si en 2022 podría estar la vacuna”. Y agregó: “Estamos por realizar los ensayos de desafío y eso va a ser clave. Constan de inocular al animal, dejar pasar el período en el cual se desarrolla la respuesta inmune y luego exponerlo al virus vivo y observar su respuesta ante la infección”.

Los investigadores Guillermo Docena y Omar Azzaroni
Los investigadores Guillermo Docena y Omar Azzaroni
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“Ex Spinetta”. Aún sin un nombre oficial, se trata del desarrollo de la Unlp, VacSal IBB FCE, IBBA, INTA, INTI, Conicet, Fundación Instituto Leloir y el Instituto Maiztegui. La base es de proteína recombinante y contempla la aplicación de dos dosis. El proyecto es liderado por la doctora Daniela Hozbor, se encuentra actualmente en la fase preclínica y ha mostrado excelentes resultados en las pruebas con animales.

“La plataforma sobre la que se desarrolla la vacuna es la proteína Spike entera trimérica glicosilada de distintas variantes del SARS-CoV-2 (vacuna proteica) expresadas en células de mamífero más un adyuvante comercial aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”, explicó Hozbor.

La investigadora de la UNLP señaló que una de las mayores ventajas de este desarrollo es el bajo costo de producción, derivado de la plataforma que emplea, y la mayor estabilidad por tratarse de una vacuna de componentes proteicos. Además, otra de las grandes ventajas es que no requiere de sistemas de conservación dependientes de freezers o ultrafreezers.

“Estamos avanzando muy bien. Nos encontramos en la etapa preclínica, haciendo los ensayos en los modelos animales”, señaló la líder del proyecto en diálogo con este medio. Sin embargo, advirtió que esperarán a avanzar con la investigación previo a divulgar información sobre los hallazgos más recientes. No respondió al ser consultada sobre los plazos de la investigación.

En relación con la denominación del inmunizante, aclaró que “Spinetta” fue el nombre que se le dio “en una presentación que se hizo para obtener el subsidio del Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec)”, pero confirmó que la vacuna todavía no cuenta con uno propio.

Cómo avanza la vacuna argentina contra el Covid
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Cabe destacar que las vacunas mencionadas comparten una temperatura de conservación entre los 2 y los 8°C y a excepción de la Argenvac, que realizará los ensayos en las próximas semanas, todas demostraron eficacia contra las nuevas variantes de Covid. Asimismo, cada una de las candidatas recibió un apoyo estatal a través de la Agencia I+d+i de $60.000.000, en tanto que a la ARVAC se le adjudicó un monto adicional de $7,2 millones.

Las expectativas del Gobierno y los potenciales usos

Sobre el uso de estos potenciales inmunizantes, fuentes del ministerio de Salud indicaron: “Para nosotros el 2022 es el año de los refuerzos y vamos a enfocar todas nuestras estrategias en eso. En ese sentido, también se están desarrollando estas vacunas argentinas a muy buen ritmo. La expectativa es que en algún momento de ese año ya estén listas”. También remarcaron que la distribución de las dosis se hará en función de los esquemas de prioridad que se usaron para completar los esquemas originales.

Por otra parte, el ministro de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, dijo: “Nuestro ministerio está financiando en este momento cuatro líneas de investigación preclínica, porque aspiramos a terminar el 2022, o comenzar el 2023, con una vacuna nacional. Lo que se está estudiando y lo que parece previsible es que haya que hacer refuerzos periódicos, y tener una vacuna nacional nos va a dar, sin lugar a dudas, soberanía respecto de estas decisiones”.

El funcionario remarcó que durante el tiempo de pandemia se observó con claridad que “los que monopolizan el conocimiento -como en este caso de la vacuna- pudieron decidir sobre la vida y la muerte de todos los que habitamos esta tierra. Y decidieron que haya países que estén discutiendo la tercera dosis, mientras que otros ni siquiera empezaron a vacunar”. En esa línea, evaluó que “tener la posibilidad de que Argentina, por el desarrollo de su ciencia y por la investigación básica que nosotros tenemos, esté en condiciones de tener la vacuna propia, nos va a dar también la capacidad de ayudar y exportar a otros países de la región para la resolución de la pandemia”.

VIALa Nación - Tomás Bove