El aumento del uso de pantallas en la pandemia afectó a los menores. Pero sólo acentuó un problema previo

El inicio de la pandemia del covid-19 obligó a la mayor parte de la población mundial a recluirse en casa para evitar el contagio. Diversas investigaciones revelan que una de las consecuencias ha sido el aumento del tiempo de televisión, computadoras y dispositivos móviles en los más pequeños, lo que afecta a sus horas de sueño y también a su comportamiento.

El uso excesivo de la pantalla en los más jóvenes se ha asociado desde hace años con riesgos para la salud física y mental. Pero la llegada del covid-19 y los posteriores confinamientos, así como el aprendizaje online y la necesidad de distanciamiento social, causaron en una etapa creciente dependencia de su uso para casi todas las facetas de su vida: entretenimiento, socialización y educación.

Estudios realizados en todo el mundo sugieren un aumento del tiempo frente a la pantalla en niños y adolescentes durante la pandemia. Así, una investigación publicada en JAMA Pediatrics muestra cómo la media del uso diario entre más de 5000 adolescentes encuestados en los primeros meses del SARS-CoV-2 fue de 7,7 horas al día, una cantidad superior a las estimaciones precoronavirus (3,8 horas/día).

En Europa, un trabajo llevado a cabo de mayo a junio de 2020 en diez países sostiene que el porcentaje de menores que usaban una pantalla más de 2 h/día fue muy alto: los días laborables alcanzaba el 69,5 % y el fin de semana el 63,8 %. Sin embargo, los datos no eran buenos desde mucho antes.

Eso sí, como explica José M. Martínez Sánchez, epidemiólogo y jefe del Grupo de Evaluación de Determinantes de covid-19 de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), “la pandemia ha hecho que aumente su utilización en la población infantil de España, especialmente durante el confinamiento”. “Es más, 2 de cada 3 niños menores de 48 meses estuvieron expuestos a teléfonos inteligentes y tablets durante el confinamiento de la primera oleada. Y el 30% de ellos lo utilizaban durante las comidas”, añade.

Cómo afecta su utilización a los menores
La actividad física de los niños y el tiempo frente a las pantallas están relacionados con la salud mental durante la pandemia. Una encuesta en unos 1000 niños en edad escolar de EE.UU. revela que aquellos que realizaban más ejercicio y pasaban menos tiempo frente a la pantalla tenían mejores resultados en la escuela.

Otro trabajo, publicado a finales de diciembre en JAMA Network Open, determinó en más de 2000 menores de Canadá cómo el mayor uso de televisión o medios digitales, videojuegos, aprendizaje electrónico y tiempo de videochat se asociaba con síntomas de depresión, ansiedad, problemas de conducta, irritabilidad, hiperactividad y falta de atención durante la covid-19.

Los autores insisten en la necesidad de intervenir en las políticas, así como en los apoyos sociales basados en la evidencia, para promover el uso saludable de la pantalla y la salud mental de los niños y jóvenes durante la pandemia y más allá.

“El uso cada vez más frecuente de las pantallas está relacionado con un número insuficiente de horas de sueño y con un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales y de comportamiento en la población infantil”, indica Martínez Sánchez. Así lo confirma un estudio llevado a cabo por el grupo que dirige el experto de la UIC, que revela cómo pasar más de tres horas diarias jugando con tablets, smartphones o videojuegos puede causar problemas de sueño, obesidad y sedentarismo.

Sobre el uso concreto de teléfonos inteligentes durante la pandemia, una investigación llevada a cabo en Alemania muestra que la escasa sensación de control, el miedo a perderse algo y el pensamiento negativo repetitivo estaban asociados a una mayor gravedad del uso problemático estos dispositivos.

Relación entre obesidad y pantallas
Otro factor clave es observar cómo puede impactar este uso con las altas cifras que ya se manejan de sobrepeso y obesidad en esta población. Un estudio publicado en febrero de 2021 en la revista Health Care observa que la mayor exposición a pantallas se relaciona con una mayor ingesta de alimentos poco saludables.

Los resultados apuntan cómo los niños más mayores (12-14 años) presentan el porcentaje más elevado de estar al menos 2 horas diarias frente a las pantallas para fines recreativos (63,9 %), y son los que más ingieren bebidas azucaradas (20,9 %) y comida rápida (12,2 %). Para los dulces, son los de entre 3 y 5 años el grupo que más los consume (78,1 %), así como los snacks (11,7 %).

“La ingesta de comida basura está asociada con cierto nivel de ansiedad de los niños, lo cual se puede incrementar con el uso de las pantallas. Por otro lado, los niños que están más horas delante de ellas también están más expuestos a la publicidad de esta comida, provocando su mayor consumo”, puntualiza Martínez Sánchez, uno de los autores de este trabajo, quien insiste en que son necesarios más estudios para confirmar estas hipótesis.

Además, también hay que mencionar la posible relación con el nivel socioeconómico y educativo. Con salarios más bajos, horarios menos flexibles y jornadas laborales más largas, los padres pueden tener menos tiempo para atender las necesidades de los niños y acceder así a opciones más rápidas pero de menor calidad nutricional.

Optimizar su uso en esta población
“El uso del smartphone está socialmente aceptado en la población infantil. Aunque todavía no sabemos los efectos reales a largo plazo, nuestras investigaciones y la de otros grupos muestran el importante papel que tendrá en el futuro como un nuevo determinante de la salud en los más pequeños, especialmente en las clases sociales más desfavorecidas”, subraya el experto de la UIC.

“No vemos un gran efecto del tiempo de pantalla en los resultados mentales, conductuales, académicos o sociales de estos menores”, indica a SINC Katie Paulich, su autora principal. “No parece que el tiempo de pantalla en sí sea ‘malo’ para los niños, al menos en las dimensiones que hemos examinado, y los padres y madres no tienen que sentirse culpables por poner a sus hijos frente a las ‘niñeras digitales’. Aun así, deben asegurarse de que sus hijos utilicen las pantallas de forma adecuada y se mantengan seguros”.

Qué dice la Asociación Americana de Pediatría y la OMS
En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó, por primera vez, recomendaciones sobre el tiempo que los más pequeños pueden ver la televisión o jugar con pantallas. Desde la institución fueron tajantes: los menores de dos años no deberían hacerlo, y entre los dos y los cinco años, como mucho una hora al día. E instaron a optimizar el tiempo de sueño y de juego activo.

Igual opina la Asociación Americana de Pediatría, que el mismo año elaboró una guía con recomendaciones de uso de estos dispositivos digitales en función de la edad de los niños y niñas.