Las vacunas contra el COVID-19 de segunda generación

En diciembre de 2020, se aprobaron para su uso de emergencia las primeras vacunas contra el COVID-19 (Corresponde corregir esta afirmación de Chequeado: en agosto de ese año Rusia anunció el licenciamiento de la primera vacuna anti Covid-19, la Sputnik V. Aunque todavía no está aprobada por la OMS, su uso en muchos países -entre ellos Argentina- mostró su efectividad).

Estas formulaciones resultaron muy efectivas para reducir las hospitalizaciones y muertes por coronavirus. Pero la aparición de nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 -que evaden parcialmente la inmunidad generada por las vacunas- hizo necesaria la aplicación de refuerzos.

Y ahora los especialistas aseguran que es tiempo de afrontar el desarrollo y la aprobación de una segunda generación de vacunas: vacunas encaminadas a evitar la infección, además de proteger frente a la COVID-19 grave, así como vacunas universales que permitan generar protección frente al SARS-CoV-2 y sus variantes.

“Hemos estado vacunando todo este tiempo con una primera generación de vacunas, diseñadas para la variante Wuhan, el virus original. Esa variante tiene muy poca similitud con las variantes que hoy circulan. Si bien las vacunas nos protegen contra la enfermedad grave y mortal, dado los cambios que ha hecho el virus en el camino, no pueden evitar que el virus infecte y cause enfermedad”, sostuvo el ministro de Salud porteño, Fernan Quirós.

Y aventuró: “Estamos esperando la aparición de una nueva generación de vacunas que lo que van a buscar ya no es solamente evitar la enfermedad grave y mortal como lo hacen las formulaciones actuales sino evitar que te enfermes. Tal vez esta sea la última campaña con esta generación de vacunas y podamos reevaluar la estrategia de vacunación”.

Pero, ¿qué son las vacunas de segunda generación? ¿Qué ventajas tienen? ¿En qué estado se encuentra su desarrollo? Te lo contamos en esta nota.

Vacunas intranasales

“Todas las vacunas desarrolladas hasta ahora son vacunas de primera generación, se llaman sistémicas o intramusculares y están dirigidas contra el virus Wuhan, ya sea ARNm, proteína o virus entero. Las de segunda generación son las que podrían ser mucosales, como una intranasal o dirigida a las variantes”, explicó Guillermo Docena, vicedirector del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos que depende de la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet.

Y agregó: “Son necesarias porque deberían evitar el contagio. Las de primera generación son altamente eficientes para evitar la enfermedad severa y muerte, transformando la neumonía en una gripe. Lo que se espera con una de segunda generación es que, además de evitar la enfermedad severa y muerte, bloqueen la transmisión”.

En la actualidad, hay 344 vacunas candidatas contra la COVID-19 en diferentes etapas de desarrollo, de las cuales 8 son intranasales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De estas, 3 ya están en la última etapa de ensayos clínicos y corresponden a Wantai BioPharm (China), Bharat Biotech (India) y el Instituto Serum de la India.

Las vacunas intranasales tienen diferentes ventajas para hacer frente a los virus respiratorios. Entre ellas, que aumentan la producción de inmunoglobulina A (IgA) en la mucosa y son capaces de frenar la infección en la nariz inmediatamente, antes de que el virus tenga tiempo para replicarse y llegar a los pulmones. “Es como saber que va a haber un robo y poner la guardia en el lugar adecuado antes de que empiece el problema”, sostuvo Mayuresh Abhyankar, profesor de Infectología de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.

En la Argentina, el equipo de investigación que lidera Docena también busca una vacuna intranasal. “Argenvac221 es una vacuna a subunidades proteicas, es una vacuna muy segura, tiene proteínas, no tiene virus entero ni ARN. Es una vacuna de una plataforma clásica, altamente probada y que ha demostrado una alta eficacia. La diferencia de nuestra vacuna es que tiene como adyuvante una nanopartícula que protege a la proteína y además activa el sistema inmune”, explicó.

Y agregó: “En el transcurso del año vamos a terminar la fase preclínica, después viene el registro en la Administración Nacional de Medicamentos (ANMAT) y, si funciona todo bien, estaremos iniciando el ensayo clínico el año que viene”.

Contra las diferentes variantes

¿Todavía son necesarias nuevas vacunas contra la COVID-19? Es el título que lleva una editorial publicada en The New England Journal of Medicine por 2 expertas del grupo de asesores estratégicos de la OMS para las vacunas COVID-19: Hanna Nohynek, investigadora del Instituto Finlandés de Salud y Bienestar (Helsinki), y Annelies Wilder-Smith, profesora de la Facultad de Medicina Lee Kong Chian de Singapur.

“Las primeras vacunas COVID-19 utilizadas durante la pandemia pueden no ser la mejor solución a largo plazo. La próxima generación de vacunas deberá tener una cobertura más amplia para proporcionar inmunidad cruzada contra las variantes del SARS-CoV-2, conferir una mayor duración de la protección y ser fácil de actualizar oportunamente para proteger contra cualquier nueva variante”, concluyeron.

En este sentido, esta semana hubo 2 noticias auspiciosas. Por un lado, el laboratorio Moderna dio a conocer a través de un comunicado de prensa los resultados de los ensayos clínicos fase 2/3 de su vacuna bivalente que muestran una respuesta de anticuerpos superior contra la variante Omicrón del SARS-CoV-2.

Por otro lado, la firma Sanofi informó en un comunicado de prensa los datos de 2 ensayos, realizados con su candidata a vacuna de refuerzo COVID-19, modelada a partir del antígeno de la variante Beta y que incluye un adyuvante pandémico de GSK. Los datos preliminares muestran que la vacuna generó el doble de anticuerpos neutralizantes contra Omicron BA.1 y BA.2 en comparación con el refuerzo basado en D614 (virus original).

También la empresa canadiense Medicago publicó los resultados de fase III de su vacuna basada en plantas, cuyos estudios clínicos se realizaron en la Argentina.

“Una de las ventajas de la vacuna de Medicago es que se trata de una vacuna recombinante. Se produce a través de un vector bacteriano en una planta en la cual se sintetizan y aíslan proteínas pertenecientes al virus, que luego el cuerpo puede reconocer y entablar una defensa eficaz contra el mismo. Ha obtenido uno de los mayores porcentajes de eficacia dentro de las vacunas publicadas, incluyendo su eficacia contra diferentes variantes del SARS-CoV-2”, explicó a Gonzalo Perez Marc, Jefe de Investigación y Docencia del Departamento Materno-Infantil del Hospital Militar Central y líder local del ensayo.

Vacunas argentinas

Actualmente existen 6 vacunas de segunda generación contra la COVID-19 que se están investigando en la Argentina. Además de la Argenvac221 del Conicet y la Universidad de La Plata, la de investigadores del Conicet en la Universidad del Litoral, junto a Cellargen Biotech SRL y Biotecnofe SA; la del INTA con laboratorios Bagó; la de la Fundación Instituto Leloir junto al Conicet y la compañía Vaxinz; y la de los investigadores de la Universidad Católica de Córdoba que participan con sus pares brasileños de la Universidad Federal de San Pablo y franceses de la Sorbona en el desarrollo de una vacuna oral.

El 31 de marzo último, la ANMAT autorizó los inicios del ensayo clínico de seguridad en humanos de la vacuna “ARVAC Cecilia Grierson”desarrollada por investigadores de la Universidad de San Martín y el Conicet, en conjunto con el Laboratorio Cassará.

“Dado que en la Argentina la mayor parte de la población está vacunada, nos enfocamos actualmente en el prototipo de vacuna de refuerzo y cambio de variante”, señaló Juliana Cassataro, directora del Laboratorio de Inmunología, Enfermedades Infecciosas y Desarrollo de Vacunas del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas.

Y agregó: “En diciembre de 2021 terminamos los estudios preclínicos, es decir en ‘no humanos’, encontrando que nuestro prototipo de vacuna además de ser seguro, induce anticuerpos neutralizantes contra las variantes que circulan en nuestro país, así como respuesta celular T y protección frente al desafío experimental con SARS-CoV-2. Por estos resultados promisorios, la ANMAT nos ha permitido avanzar con los estudios en humanos”.

Para Perez Marc, en la actualidad hay un gran número de vacunas contra la COVID-19 en etapas de desarrollo y en estudio que involucran nuevos vectores, nuevas combinaciones y nuevas vías de administración, incluida la aplicación por vía nasal (una vía por la cual es más difícil generar respuestas inmunes robustas similares a las alcanzadas por vía intramuscular).

“Es probable que se intente en un futuro la producción de vacunas con nuevas vías de administración o combinadas, de modo que una sola vacuna ofrezca protección contra varios virus respiratorios (influenza-virus sincicial-SARS-CoV-2), concluyó.