Mar a la vista: el satélite SABIA-Mar se apronta para su revisión crítica en INVAP

Avanza la construcción del Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar (SABIA-Mar), que se encuentra próximo a ingresar en la etapa de revisión crítica del diseño de la misión. 

¿Qué puede contar el mar a través de sus colores? La respuesta a este interrogante forma parte de los ejes de la misión del satélite SABIA-Mar, que tiene como objetivo estudiar el océano y sus costas a nivel regional y global. En 2018 comenzó su construcción en el marco del Plan Nacional Espacial y hoy avanza en su etapa de integración y ensayo de las partes que lo componen.

Con su puesta en órbita, prevista para el 2024, se espera obtener información valiosa sobre la productividad primaria del mar, los ecosistemas marinos, el ciclo del carbono, la dinámica de las aguas costeras, el manejo de recursos pesqueros y la calidad del agua en costas y estuarios.

“Se está trabajando tanto en fabricación de las partes físicas del satélite como también en la generación de los productos de la misión y en las estaciones terrenas, que serán las encargadas, una vez que el satélite esté en órbita, de tomar contacto con el satélite para enviarle comandos y recibir los datos que mida. En este momento, estamos avanzando hacia una Revisión Crítica de Diseño de la Misión, que va a ser en los próximos meses, para consolidar el diseño que asegure el cumplimiento de los objetivos de la Misión.”, contó Carolina Tauro, investigadora Principal de la Misión SABIA-Mar.

El nuevo satélite argentino es desarrollado en el marco del Plan Nacional Espacial que lleva adelante la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la participación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y empresas del sistema científico y técnico nacional, como INVAP, IMER, Ascentio, VENG, entre otras. Se calcula que pesará 700 kilogramos y con sus paneles solares desplegados alcanzará unos 9 metros de envergadura.

Entre sus principales instrumentos, desarrollados por INVAP junto con CONAE, se destacan las cámaras para medir el color del mar, una cámara de alta sensibilidad, un sistema de recolección de datos de estaciones en tierra, un dosímetro de radiación y un receptor GNSS tecnológico, que irán a bordo del SABIA-Mar.

Los secretos que el mar esconde en sus colores

Las tonalidades del mar hablan. Así como el ojo humano puede identificar diferentes tonos en el agua del mar, también lo hace el SABIA-Mar, pero con mucha más precisión. “Lo que medimos con el satélite es literalmente el color, que es la energía que proviene de la superficie del agua, que comprende el azul, el verde y el rojo del espectro visible”, destacó.

En esa línea, Tauro explicó que cuando el agua es pura tiene un color azulado, pero si comienzan a proliferar algas, es muy probable que tome una coloración verde. Lo que produce esa modificación es la presencia de clorofila-a, el pigmento con el que los organismos microscópicos llamados fitoplancton realizan la fotosíntesis. En cambio, si el agua tiene presencia de sedimentos se verá más amarronada.

“Desde el satélite, lo que vamos a poder ver son esas variaciones y, a través de ciertos algoritmos que se desarrollan y programan, podremos inferir la composición del agua midiendo cuánto hay de energía en cada uno de estos colores”, precisó Tauro, quien también es miembro del Consejo Académico del Doctorado en Geomática y Sistemas Satelitales y profesora del Instituto Mario Gulich (CONAE-UNC).

De la ciencia a la economía

Las algas microscópicas que habitan los mares y océanos conforman el primer eslabón de la cadena alimentaria marina, por lo que saber cómo están distribuidas permitiría inferir dónde se encuentran los peces, una información sumamente útil para la actividad pesquera de las provincias cuya economía regional se basa en ella.

“Vamos a poder contribuir al manejo de la pesquería y la acuicultura desde varios lugares. Por ejemplo, alertando sobre la posibilidad de que se produzca un bloom de algas nocivas, las conocidas como mareas rojas, que es un evento de crecimiento desmedido de ciertas algas   que pueden afectar la calidad del agua y, por ende, la producción pesquera. También se puede monitorear calidad del agua en las costas. Todo eso hace al hábitat marino, por lo que te permite hacer estudios de tipo ecológicos, como así también para dar soporte a las actividades productivas y de turismo”, detalló la investigadora.

Carolina Tauro, investigadora Principal de la Misión SABIA-Mar
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El SABIA-Mar también contará con una cámara de Alta Sensibilidad (HSC) capaz de generar imágenes de luces nocturnas, como las de los buques poteros que operan en el Mar Argentino, relacionados con ciertos tipos de pesca como la de calamares. “Esta información nos va a permitir, por un lado, colaborar con estudios pesqueros y ayudar a nuestra economía y, por el otro, colaborar en detectar aquellas pescas que pueden ser ilegales. En ambos casos es muy importante para hacer un uso sostenible de nuestros recursos”, agregó.

Para Tauro, esta Misión argentina permitirá tomar mediciones con buena resolución en la región costera y del Mar Argentino, ya que se trata de un satélite cuyas características lo convierten en único en la región.

“El SAC-C, por ejemplo, tenía una cámara que también podía medir el color del mar y detectar las luces nocturnas, aunque no tan específicamente como lo vamos a poder hacer ahora. El SAC-D/Aquarius también tenía una cámara de alta sensibilidad, y su principal objetivo fue estudiar la salinidad del mar. Así que el SABIA-Mar viene a continuar esta serie de estudios, que van a tener un importante impacto económico y para el sistema científico tecnológico de nuestro país”, concluyó.

Marianela Ríos (Agencia CTyS-UNLaM) 

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