«Submarinos, aviones y una base militar en el sur»: un plan para las Fuerzas Armadas – Conclusión

FONDEF, MODERNIZACION Y EQUIPAMIENTO DE LAS FF.AA. “El Fondo para la Defensa nos permite imaginar un plan de equipamiento plurianual como nunca

Completamos esta trilogía (la primera parte está aquí y la segunda aquí) con un extracto del reportaje al jefe del Estado Mayor Conjunto que publicó Jorge Fontevecchia en el último PERFIL.

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Ciberdefensa:

«—Es muy difícil la existencia de un sistema de seguridad inexpugnable. Lo que hay son sistemas que se van haciendo con el mismo criterio que con los sistemas informáticos. Es decir, no hay sistema informático inexpugnable, sino que lo que se le va generando son sucesivas barreras.

—Para que se haga cada vez más difícil o que se tenga una alerta de que se está intentando intrusar el sistema. Nosotros, a través del Comando Conjunto de Ciber Defensa, tenemos alrededor de, promedio durante el último mes, trescientas intrusiones, intentos, no los llamamos incidentes, no, son intrusiones, son trescientos incidentes referidos a lo que es el ámbito cibernético. El Comando Conjunto de Ciber Defensa, en principio, desarrolla la protección de los sistemas militares propios, básicamente los Estados Mayores. Esta es una especialidad nueva que se está desarrollando. Casualmente, el ministro de Defensa aprobó la resolución ministerial de la creación de la aptitud especial de Ciber Defensa la semana pasada, y creamos el año pasado el Instituto de Ciber Defensa de las Fuerzas Armadas, porque la verdad es que hasta ahora era una especialidad que se manejaba con gente idónea, pero no había una unificación de criterios académicos, pero veíamos que evidentemente había que trabajar sobre eso, desarrollar, uniformar criterios, doctrinas, procedimientos y organizaciones. Entonces, ese anillo que hoy cubre nuestros Estados Mayores, la intención nuestra es ir desarrollando una extensión a distintos objetivos.

Y ahí entramos en lo que nos fija la Directiva de Política de Defensa Nacional respecto de la seguridad de objetivos estratégicos en nuestro país. Estamos en pleno proceso con hitos que aprecio que son interesantes, como la creación de un instituto de formación que no existía, y resultados concretos que, repito, estamos teniendo un promedio de trescientos incidentes que determinamos, que aparte la particularidad que tienen, que por tratarse del ámbito cibernético, a través de los VPN, puedo estar operando con una computadora desde mi casa en Caballito, pero el sistema lo puede estar leyendo como que estoy en Rusia. Entonces es extremadamente complejo y como digo, no existe sistema invulnerable. Son sistemas más bien de barreras. Quizás con lo físico también vamos a un esquema similar. Obviamente, cuanto más dócil sea el objetivo a defender. Tengo un montón de anécdotas de la época en que era jefe de la custodia del general Bonnet o del general Balza, y recuerdo que utilizábamos permanentemente algunos procedimientos que realmente, obviamente la persona a custodiar a veces tenía más y a veces menos ganas de ponerse a disposición. Es decir, eran a veces cosas muy sencillas, cambiar de vehículo, etc.

Cuéntenos sobre sus experiencias en China, ¿cómo es la relación con la seguridad y con todo lo que podríamos decir la seguridad de los líderes y la seguridad de la Nación?

—La verdad es que China es un país extremadamente seguro. Existe en las grandes ciudades una gran seguridad electrónica. Admiraba la capacidad de procesamiento de información que tenían porque existían distintos sistemas para regular el tránsito, donde no solo tomaban las cámaras al vehículo en sí, sino había en el parabrisas que tener determinadas obleas que habilitaban para circular, una era referida al nivel de emisión de gases, otra al día de circulación, otra al mantenimiento, y toda esa información era chequeada en forma permanente a lo largo de la ciudad. Tengo una anécdota de una vez que íbamos al aniversario del día de la Armada del PLA (Ejército Popular de Liberación), iba con el agregado militar uruguayo y el cubano, Beijing tiene cinco anillos concéntricos, íbamos por el tercer anillo, y para no extenderme demasiado, manejaba el agregado cubano, que llevaba varios años allí y tenía experiencia, por eso se había ofrecido a llevarnos, yo acababa de llegar, en un momento reconoció que estaba desorientado, perdido, y como es un anillo concéntrico muy grande, llevábamos ya más de una hora dando vueltas y habíamos pasado dos veces por el mismo lugar, ahí nos dimos cuenta de que estaba perdido, en un momento determinado sonó el teléfono, era la secretaria del agregado uruguayo, que le dijo: “Coronel, están perdidos”. Cuando dijo eso, instintivamente miramos para atrás, como imaginando que alguien nos estaba siguiendo, y nos dice que sigamos para adelante, hasta la salida 23 de la autopista, a la derecha abajo iba a haber un vehículo con una luz azul de la Armada china, nos iban a guiar. Obviamente llegamos tarde a la ceremonia, pero nos explicaron rápidamente los agregados que llevaban más tiempo ahí cómo era el sistema. En realidad, no nos seguía nadie, en la invitación se pedía que se confirmara si uno iba a asistir o no y que se pusiera la patente del vehículo en el cual iba a asistir. Entonces, evidentemente eso se cargó en un sistema y cuando la ceremonia estuvo por comenzar, empezaron a controlar quiénes faltaban y que tendrían que estar presentes, vieron que faltaban el uruguayo, el cubano y el argentino, fueron al registro, vieron que veníamos los tres en el mismo vehículo, la patente, ingresaron al sistema e inmediatamente el sistema de las autopistas se puso en alerta, nos tomó un sensor e inmediatamente sabían dónde estábamos y nos sacaron, no era un seguimiento llamémosle con un criterio de espionaje, ni mucho menos, pero sí existía ese gran control, pero eso en las grandes ciudades, estaba muy desarrollado en Beijing, Shanghai, Hong Kong, Tianjín. En la China profunda eso no existe, y no existe tampoco inseguridad. Eso también lo pudimos percibir. Creo que hay un profundo respeto por el prójimo en la cultura, que es propio de la cultura. Tuve la posibilidad desde China de realizar algunos viajes, a Japón, Corea del Sur o Filipinas y el respeto por el otro es realmente importante.

Quiero llegar con el instrumento militar al año 2050 en condiciones”

—General, tengo entendido que los comandos argentinos, usted en particular, han competido con los comandos de toda América, y fundamentalmente con los comandos norteamericanos. ¿Cuál es la diferencia en la perspectiva que usted tiene de la seguridad cuando analiza los norteamericanos con los argentinos, y luego los chinos con los norteamericanos? 

—La diferencia fundamental nuestra con todos los que son los elementos de fuerzas especiales…

—¿Qué son los boinas verdes? 

—Los boinas verdes americanos del Ejército, porque están también los Navy SEAL que son los de la Armada, que también son fuertes, y se emplean en el ámbito de las operaciones anfibias, o tienen la fuerza Delta también, que es una fuerza, diría un poco más especializada todavía. Claramente la principal diferencia está dada en términos de los medios.

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GRUPO DE LIMA Y OPERACIÓN PUMA. “Lo que es totalmente inexacto es que sea un plan de invasión a Venezuela”. (FOTO MARCELO DUBINI)

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—De los recursos. 

—De los recursos que manejan, aunque hemos podido, al menos los elementos de Fuerzas Especiales del Ejército puntualmente.

—Han ganado algunas competencias. 

—Recibieron un nivel de equipamiento en los últimos años que los colocó al menos en materia de armamento, me animaría a decir al menos el nivel de tecnología, de armamento, a nivel de los mejores. Pero lógicamente la disponibilidad de munición para adiestramiento, la posibilidad de adiestrarse en distintos ambientes geográficos y durante mayores tiempos, en forma más prolongada, disponer de horas de vuelo para efectuar prácticas y ejercitación a través del paracaidismo de alta infiltración, la posibilidad de efectuar navegaciones, todo eso tiene un costo y que afecta obviamente el término de los medios presupuestarios para el adiestramiento. Pero el recurso humano, lo que sí tengo claro es que nuestro recurso humano no tiene absolutamente nada que envidiarle a ningún recurso humano de las fuerzas que pude ver.

—En el caso de la cultura oriental, lo que usted percibe independientemente de los elementos tecnológicos, hay una relación de respeto por la autoridad que es cultural, ¿respecto de Estados Unidos, o con otros países occidentales compartió algún entrenamiento militar? 

—Normalmente los elementos de fuerzas especiales son fuerzas que están bastante seleccionadas. En el caso nuestro, normalmente todos los cursos que se realizan en las Fuerzas Armadas tienen la finalidad de formación. El curso de comandos es un curso de selección porque básicamente trabaja sobre oficiales y suboficiales. Teóricamente están formados, no hay soldados comando, oficiales y suboficiales, y es de selección. Donde menos se aprende en la etapa de la vida de uno como comando, es en el curso justamente, porque en el curso lo único que se hace es pasar exigencias. Donde uno es seleccionado, el curso dice: “este hombre tiene la madera para ser comando”. Donde realmente se aprende es luego, que va a una unidad de comandos y ahí recibe ya el equipamiento y hace el adiestramiento en condiciones normales, más descansado, con mejor equipamiento. Durante el curso se lo busca llevar al hombre al límite y quizás el aprendizaje más importante que uno se lleva al curso de comando, es el aprendizaje respecto de uno mismo, de cuáles son las limitaciones, desde lo físico hasta lo psíquico.  Podría decir que descubrí que mi limitación más importante es el frío. El frío por la forma en que me afecta físicamente y de forma concreta sobre mi espalda, mi cintura, me contractura. Por lo cual cuando terminé el curso de comando no voy ni a la esquina a hacer un ejercicio, si no llevo un buen abrigo. Quizás el hambre, haber pasado de…

“Nuestros arsenales están flacos, no solo flacos, están flacos de material vetusto”

—Tiene más resistencia. 

—El hambre no me afectó tanto, el sueño quizás no me afectó tanto y había compañeros míos, que veíamos, que ellos mismos se daban cuenta, que el punto débil de ellos era eso. Entonces el curso, por eso digo, es de selección y la etapa de formación y especialización quizás viene luego en las unidades de operaciones especiales.

—Usted usó la palabra tener la madera, ¿cómo podría traducir cuál es la madera que constituye un comando? 

—Primero, que tiene que tener un temple, una voluntad de hierro. Tiene que saber manejarse en ámbitos de incertidumbre. Al comando se lo prepara para operar en ambientes, normalmente en la profundidad de un dispositivo enemigo o en forma aislada, donde uno desconoce cuál es la situación y no sabe qué va a pasar dentro de dos horas. Uno puede tener una misión, pero del otro lado hay un enemigo y ese enemigo tiene también una inteligencia. Entonces los planes, como decimos a veces, resisten el primer minuto de combate, porque después, si se interpone al plan que tiene la inteligencia del otro lado, entonces uno no sabe qué es lo que sigue después. Siempre el hombre tiene que estar imaginando que donde cree que la operación puede llegar a terminar o la exigencia puede terminar, debe tener siempre una reserva anímica y física para saber que puede prolongarse. El adiestramento obviamente, al menos para la aprobación del curso, requiere de un nivel físico y el dominio de determinadas técnicas como natación, paracaidismo, andinismo, saber manejarse en el monte, en la selva, operaciones anfibias que van respecto de lo técnico. Pero lo más importante quizás, que no pasa ni por lo conceptual y procedimental, porque eso se puede adquirir, sea lo actitudinal, que va a esos valores que digo. Por eso es el nivel de camaradería que se tiene y el espíritu de cuerpo tan fuerte que hay en ese tipo de unidades, porque el entrenamiento y la exigencia juntos genera un espíritu de cuerpo muy especial.

—General, usted es la primera camada que salió del Colegio Militar de la democracia, y al mismo tiempo también posguerra de Malvinas, ¿es posible recuperar las Malvinas desde el punto de vista de la presión militar, en algún momento si la Argentina pudiera condicionar de tal manera el costo de defensa de Gran Bretaña sobre las islas, o está totalmente fuera de nuestras posibilidades? 

—La Directiva de Planeamiento de Defensa Nacional no fija una orientación clara y establece la importancia de lo que es el Atlántico Sur, la proyección hacia la Antártida, entre otros aspectos, los recursos naturales y todo eso. Pero nos fija el Atlántico Sur. Establece también la política que el caso Malvinas puntualmente, es un tema que va a ser abordado desde el punto de vista diplomático. Por lo tanto, como conductor estratégico militar no desarrollo ningún tipo de planeamiento tendiente a considerar una posibilidad de empleo militar sobre la isla. Lo que no quita que sabiendo que es un enclave de una potencia militar extranjera ocupando parte de nuestro propio territorio, donde desde allí se pueda proyectar poder militar. Si entonces preveo que pueda recibir una agresión militar, quizás no en este momento ni en esta situación, pero si existe una guarnición militar que realiza ejercitación, que dispone de medios, que realiza ejercitaciones incluso con otros países, interpreto que puede haber alguna intención, ellos dirán de defender, pero de tener medios militares en ese lugar, en un territorio que es propio. Ahora, para contestar un poco más concretamente, no lo miraría en términos de si nosotros vamos a atacar otra vez Malvinas, respondo claramente que no, porque existe una directiva política que dice que eso va por la vía diplomática, esa problemática. Cuando estaba en España, en el año 2000, 2001, haciendo la escuela de guerra, leíamos a varios y recibíamos clases de estrategia. Una materia dentro de estrategia hablaba de lo que eran estudios de prognosis, escenarios futuros y los principales think tanks europeos coincidían, a mí me impactó mucho, que eran experiencias que habían sacado de la guerra de Malvinas y uno de los principales think tanks europeos decía que para el año 2050, estoy hablando del 2001, y hablando experiencias que se sacaron después de la Guerra de Malvinas en los 80, estimaban quienes hacían estudios prospectivos, decían que en 2050 las principales potencias del mundo van a jugar intereses estratégicos en los espacios estratégicos vacíos.

¿La Antártida, por ejemplo?

—Los nombraba, la Antártida, el Ártico en el norte, hablaba en general de los espacios vacíos como concepto, y en esos términos se establecía que la Guerra de Malvinas iba a ser visto en el 2050 como la primera Guerra por el dominio o la primera batalla por el dominio de la Antártida. Entonces, cuando nosotros recibimos la Directiva de Planeamiento de Defensa Nacional e iniciamos en el Estado Mayor Conjunto, los documentos militares que se desprenden de eso, sería con la directiva de Planeamiento Estratégico Militar, que lo emito yo con aprobación del Ministerio de Defensa, y luego continuamos con el planeamiento, que es el que hemos podido completar desde el año 2010, iniciamos el ciclo el año pasado y ahora pudimos emitir las Directivas Estratégico Militares de corto, mediano y largo plazo. ¿Qué significa eso? Esos objetivos que se nos fijan, estamos hablando de corto, mediano y largo plazo, terminan prácticamente en 2050. ¿Qué quiero decir con esto? En el corto plazo debo desarrollar planes con los medios que dispongo, esa es la característica del corto plazo, no es voluntarista, es lo que hago con lo que tengo hoy. En el mediano plazo, esos planes que hoy hago con el corto plazo y a lo mejor, un poco escuálidos, porque son los medios que tenemos hoy.

A través de los planes de equipamiento y gracias a Dios tenemos una herramienta única y por primera vez en la historia, como es el Fondo para la Defensa, que nos permite imaginar un plan de equipamiento plurianual como nunca lo tuvimos, ya en el mediano plazo, dentro de diez años, ya sé que voy a poder disponer y voy a ir mejorando esos planes y en el largo plazo para justamente el año 2050, creo que está relacionado a lo mejor con la finalización del Tratado Antártico que termina en 2048. Entonces eso convengamos naturalmente, hoy está regido el statu quo respecto a todo eso, porque hay un Tratado Antártico que lo regula. ¿Pero qué va a pasar en 2048? Pueden abrirse esos escenarios que se avizoraron, me parecen bastante realistas. Yo quiero llegar con el instrumento militar al año 2050, en condiciones, si puedo antes, en condiciones óptimas en el 2050.

General, ¿y cómo sería eso aplicado a la Argentina, asumiendo que mañana pudiera tener un conflicto con una potencia de superior alcance bélico?

—Bueno, lo primero que hicimos fue una apreciación estratégica militar. Nos preguntamos cuál es nuestra ecuación estratégica. Octavo país del mundo.

En territorio…

—En territorio. Si ve el feliz nuevo mapa, como digo yo, porque realmente cambia cuando uno ve que Río Gallegos dejó de ser el extremo para pasar a ser la bisagra, es la mitad del país, recién está en el centro, la isla Grande, no Gallegos. La extensión de nuestro territorio era sin la extensión marítima y ni la proyección antártica era el octavo, con unas Fuerzas Armadas que tienen 84 mil hombres, donde tenemos espacios geopolíticos…

—Para compararlo, la Policía Bonaerense…

—90 mil. Entonces dijimos, obviamente cubrir todo esto, sectores de nuestro territorio como en la Patagonia, donde hay 0,8 habitantes por kilómetro cuadrado, no llega a un habitante por kilómetro cuadrado, una estrategia tradicional llamémosle, o basado en doctrinas foráneas que no responden a nuestra lógica, como puede ser la doctrina europea o americana. Tuvimos también mucho de esto, tenemos contacto a través de nuestros agregados militares o mandamos alumnos nuestros a hacer escuelas de guerra a distintos lugares del mundo, obviamente se aprende mucho y es bueno eso, debemos mantenerlo porque nos da realmente el estado del arte y nos permite realmente avanzar con concepto científico de lo militar. Entonces dijimos, evidentemente no podemos utilizar el concepto europeo donde los europeos dicen, siguiendo el tablero estratégico de Jomini, que fue el primer intento de matematizar la guerra, y tiene conceptos matemáticos geométricos, donde una brigada defiende un frente de dos kilómetros por dos kilómetros, entonces, si nosotros siguiéramos esa lógica para defender nuestro territorio, necesitaríamos mil brigadas y tenemos doce. Evidentemente el concepto lineal de defensa es imposible. Si vamos a un concepto de una doctrina americana que basa, aparte de algunos conceptos como la movilidad, la información, un montón de cosas, pero también uno de los principales motores de la concepción estratégica militar americana, lo vimos en las dos Guerras Mundiales y en otras intervenciones que tuvieron, en la saturación por medio de su capacidad de producción industrial y el manejo de la tecnología que tienen. Es decir, saturan las áreas y tarde o temprano lo van a lograr los éxitos que tienen, los han tenido a través de eso, de una capacidad de industriales, medios infinitos. Nosotros sabemos que eso tampoco lo vamos a tener.

Entonces dijimos, cómo hacemos, nosotros qué necesitamos. Desarrollar primero una estrategia que nos permita lo primero, esta concepción estratégica, una defensa no lineal, y para eso desarrollamos lo que llamamos una defensa multicapa, que tiene la particularidad que es como si fuera un domo y hacia el lugar de donde proviene la amenaza, las capas se dirigen y se aplican. Tiene una capa inicial de prevención básicamente, una segunda de desgaste, una tercera de contacto con desgaste, y una final de desarticulación de esa amenaza en el caso que haya ido avanzando. Y esto se combina con los distintos dominios.

Nosotros ya aceptamos y empezamos a desarrollar planes para trabajar, ya no solo en los dominios tradicionales, aire, mar y tierra, sino que incorporamos los dominios no físicos a los que hice mención. Por eso tenemos un comando conjunto de ciber defensa y por eso estamos buscando el desarrollo de drones para el trabajo en lo que sería el ámbito espacial, porque sabemos que por más que tengamos una importante cantidad de aviones que se puedan llegar a adquirir ahora, entendiendo por importante entre doce y 24, no más, de aviones supersónicos, van a ser insuficientes para nuestro territorio.

Entonces, esto es lo que le da sentido a la forma que dijimos así vamos a emplear el instrumento militar, que a lo mejor habrá escuchado las previsiones que tenemos de adquisición de algunos materiales muy importantes que llamamos los proyectos estrella, que es el avión supersónico y con capacidad de reabastecimiento en vuelo.

El submarino, hemos perdido la capacidad submarina, y para el caso del Ejército, el vehículo blindado a rueda. Por lo que decía anteriormente, tengo que buscar empezar a desgastar esa amenaza estatal militar externa, que es la que nos fija la Directiva de Planeamiento de Defensa Nacional, que tenemos que prepararnos para enfrentar, y la tengo que empezar a desgastar desde las más largas distancias. Para eso necesito un caza supersónico y que tenga capacidad de reabastecimiento en vuelo, porque tiene que golpear lo más lejos posible. El submarino, no es por recuperar nada más que haber perdido el ARA San Juan, es un arma de ataque silenciosa y es la que más lejos puede ir en un litoral marítimo a comenzar a desgastar esa amenaza estatal militar externa. Y el vehículo blindado a rueda, es rápido y le proporciona una protección mínima a los muy escasos efectivos que tenemos, y que le tenemos que dar seguramente un reempleo, entonces, no lo podemos empeñar en un combate directo y que queden aferrados, porque no tenemos una capacidad de regeneración de fuerzas muy limitada. Hacemos otro tipo de acciones que también complementan este empleo. En principio, estamos trabajando para presentar antes de fin de año a la conducción política de la defensa, un proyecto de ley de reservas que es fundamental para nosotros. Podemos estar en una situación de paz con los efectivos que tenemos realizando el adiestramiento y seguramente van a ser los elementos que se empeñen primero y en forma más preparada. Pero es indefectible que tenemos que tener una capacidad de remontar efectivos a por lo menos 150 o 200 mil hombres. Y para ello necesitamos tener reservas preparadas.

La comitiva argentina en la fábrica de Iveco, en Brasil. De fondo, el blindado Guaraní

¿Qué diferencia habría entre reservas y la época que había servicio militar y las personas quedaban con cierta instrucción? ¿A esas reservas habría que instruirlas con algún servicio militar de algún tipo?

—Es un sistema que también requiere una pequeña inversión o una inversión, no diría pequeña, habría que analizar cómo es, pero seguramente como en la mayoría de los países del mundo, hay que desarrollar un sistema que cada tanto y en forma periódica…

Haya un entrenamiento.

—Exista un entrenamiento.

—¿Toda población de determinada edad sería?

—Habría que analizarlo, hay distintos proyectos, pero tiene un montón de implicancias porque la gente también a veces tiene hasta beneficios, la gente trabaja y tiene su empleo. Entonces el empleador, cuando le dice que un fin de semana por mes o dos días por mes tiene que ponerlo a disposición para que vaya a hacer instrucción militar, ese empleador también tiene que tener algún aliciente, una compensación para poder ponerlo a disposición. Otro tema, cerrando esto, lo que buscamos es entonces desarrollar dentro de esa concepción estratégica, cómo vamos a escribir esto. Todavía nuestra doctrina está un poco bastante desactualizada, responde a parámetros que quizás no son los que nuestra ecuación estratégica necesita. Y después los recursos, no solo los recursos humanos, el equipamiento que acabo de decir, el ejemplo de los tres principales, pero también hay otros aspectos. Por ejemplo, la semana pasada el ministro de Defensa firmó una resolución por la aprobación de lo que llamamos un plan de adquisición de munición plurianual. Nuestros arsenales están flacos, no solo flacos, están flacos de material vetusto. Es la realidad. Se ve en cualquier video y habrá visto las municiones merodeadores, como le dicen misiles antitanque de una precisión y letalidad impresionante, drones que realizan armamento y medios de exploración. Si nosotros necesitamos, y esto lo que aprobó este plan de adquisición de munición plurianual, nos va a permitir durante diez años invertir aproximadamente el 10% del Fondef en adquisición de munición de última tecnología. Cuando hablo de última tecnología, para dar una idea, si recibiéramos hoy los misiles, teníamos el Exocet.

Que teníamos en la Guerra de Malvinas, que tenía la Armada.

—Que todavía los tenemos, y los tiene la Armada también, sus misiles para buque son los Exocet. Obviamente son misiles, pero hoy en día…

La tecnología para hacer o disparar, dice usted.

—No, tenemos un problema que si compramos el misil que reemplaza ese, por el avance tecnológico que tenemos, no lo podríamos colocar en los barcos, porque para colocar los misiles con la tecnología que manejan hoy, hay que modernizar los buques, porque es un sistema que no es solamente colocar un misil nuevo donde había uno viejo. Hay que modificar la estructura del buque. Lo mismo pasa con los aviones. Entonces, este plan de adquisición de munición tiene un 50% anual que se va a dedicar al alistamiento y a renovar nuestros arsenales, con centro de gravedad en la fuerza de intervención rápida, y el otro 50% a exclusivamente munición para adiestramiento, porque ese es otro problema. Si alistamos, ponemos en condiciones los medios, después tenemos que entrenar a la gente con esos medios. Si no, es comprar material nuevo para tenerlo en la estantería y no tocarlo. Cada día la tecnología hace que el hombre para manejar esa tecnología, tiene que tener horas de adiestramiento. Entonces, necesitamos munición no solo para alistar nuestros medios, sino para adiestrar a nuestra gente para emplear esos medios.»