INVAP y la CNEA construyen una Planta de de Radioisótopos en India. Explicamos qué significa

 

El pasado 23 de agosto, INVAP, con participación de personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y del Board of Radiation & Isotope Technology (BRIT), Department of Atomic Energy, India, completó exitosamente la puesta en marcha de la Planta de Producción de Radioisótopos que la empresa argentina estaba construyendo para BRIT, en Mumbai, India.

El proyecto denominado “LEU based Mo-99 Production Facility” (FMP), ganado por INVAP en una licitación internacional, tiene por objeto la producción de Molibdeno-99, una herramienta esencial para la atención médica que se utiliza con fines diagnósticos en medicina nuclear.

Esta planta, diseñada y construida por la empresa rionegrina, es un ejemplo más del compromiso de nuestro país como referente mundial en el uso pacífico de la energía nuclear, ratificado en un acuerdo bilateral firmado entre la República Argentina con la República de la India.

Una vez más, hemos cumplido el objetivo de contribuir al bienestar general compartiendo tecnología argentina en el mundo. INVAP felicita y agradece al personal que ha participado en las distintas etapas del proyecto.

Nota de AgendAR:

La planta vendida al BRIT en Mumbai no es un reactor nuclear, sino una instalación radioquímica ubicada «aguas abajo» del reactor, que en el caso de la India, es de diseño y construcción local. Nos encantaría poder venderle reactores argentinos a la India, pero tienen ingeniería propia en la materia desde los años ’50. Tal como nosotros.
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De todos modos, esta instalación radioquímica le permite a la India avanzar en el autoabastecimiento de radioisótopos médicos. No es poca cosa: el mercado mundial de todos ellos en 2021 cerró en U$ 668,3 millones.

En el reactor se producen neutrones con los que se bombardea un blanco de uranio de bajo enriquecimiento. Entre las muchas reacciones de fisión de núcleos atómicos y transmutación química por captura de neutrones en dichos núcleos, la que le interesa al BRIT es la que forma un radionucleído inestable sumamente caro, mundialmente necesario y de muy corta vida media: el molibdeno 99, o Mo99.
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Justamente por su corta vida media el Mo99 es tan costoso, tan imposible de estoquear y tan necesario. Una vez formado, el Mo99 se va transformando solo en otro átomo químicamente distinto, el Tecnecio 99 metaestable, o Te99m, que es el clínicamente útil.
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Lo que hace la planta de INVAP es disolver en ácidos esos blancos irradiados, y aislar de esa sopa química los átomos de molibdeno 99, para luego combinarlos con alguna molécula alimenticia de fácil captación para células y tejidos vivientes, como la deoxiglucosa. Todas estas manipulaciones radioquímicas se hacen a través de sistemas de telecomando dentro de gabinetes con paredes blindadas de plomo, llamados «celdas calientes», y bajo control visual a través de vidrios al alto plomo de medio metro de espesor.
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Este tipo de azúcar «marcado» por un radioisótopo se encapsula en unidades estancas y radiológicamente blindadas, llamadas «fuentes de molibdeno» o -en la jerga internacional- «Moly Cows». Más allá del humor yanqui (remite a la exclamación «Holy cow!»), el nombre es adecuado: una vez que llegan a destino literalmente se las ordeña, inyectándoles agua para obtener una solución de deoxiglucosa marcada con Mo99, que se está transformando rápída e inexorablemente en Te99m.
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Ésta se inyecta en un paciente al cual hay que hacerle algún estudio funcional, en general un diagnóstico por imagen nuclear cardiológico, oncológico, neurológico o inmunológico. La deoxiglucosa marcada se acumula brevemente en células y tejidos, y durante todo este proceso el núcleo atómico del Te99m se viene reconfigurando de metaestable a estable. Al hacerlo, pierde energía, que se libera en general en forma de rayos gamma de mediana potencia.
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La imagen computada generada por estos rayos gamma da información valiosa acerca del estado metabólico de tejidos y órganos. Un corazón con una obstrucción parcial en alguna de las arterias coronarias, por ejemplo, va a aparecer brillantemente iluminado desde adentro por los rayos gamma en toda su estructura… salvo en el sector sujeto a una perfusión insuficiente de sangre, que aparecerá más oscuro, porque absorbió menos deoxiglucosa marcada. La imagen permite evaluar con exactitud la ubicación y el grado del bloqueo arterial, de un modo no invasivo, en tiempo real y sin mayor margen error interpretativo.
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La vida media es el tiempo que toma un radionucleído en pasar de un estado de mayor energía a otro de menor energía y mayor estabilidad. En este caso, la transición de Te99m a Te99 estable es muy veloz: algo más de 6 horas. El Te99, en cambio, es tremendamente estable, con una vida media de 200.000 años antes de transformarse en platino. Esto lo hace inútil para todo diagnóstico. Peor aún, impone límites logísticos severos: en el curso de una semana los recipientes blindados con Molibdeno 99, o Moly Cows, ya agotaron su capacidad de generar Tecnecio 99m y no sirven para nada.
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Como hay muy pocos países con reactores de irradiación y plantas de radioisótopos (somos el único de Sudamérica desde 1973), desde que se sella cada Moly Cow hasta que se entrega a un hospital o clínica el tiempo debe ser muy corto. No por nada, el reactor RA-3 de Argentina está en Ezeiza, para poder llegar al resto del territorio nacional y a otros países de la región por aire, y atravesando aduanas a toda velocidad por canales facilitados por convenio diplomático previo.
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La generación de Te99m y su degradación a Te99 se da a un ritmo inexorable y veloz, regido por la mecánica cuántica. Toda demora logística significa centenares de pacientes en estudio que se quedan sin diagnóstico. Y contra las demoras no hay tu tía, porque por definición, el Te99m no es estoqueable por intermediarios o usuarios finales. Si alguien quiere «encanutar» Mo99 para que no le falte, desaparece solo: es peor que ahorrar en pesos.
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La decomisión por envejecimiento de la flota mundial de reactores de irradiación terminó siendo una tragedia médica encubierta durante la década pasada. En el Hemisferio Norte estuvo faltando tecnecio durante años, y millones de pacientes en países avanzados y con prepagas «pipí-cucú» debieron hacerse estudios de una capacidad diagnóstica mucho menor. De lo cual, obviamente, ni se enteraron, porque los medios no hablaban del asunto, y tampoco las obras sociales, las prepagas o los ministerios de salud.
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De hecho, en 2010 la OCDE, que es más bien un club de ricos, en este brete pidió la ayuda de la Argentina. Que obviamente no pudo hacer mucho más que dar asesoramiento y asegurar, dentro de su capacidad de producción, el abastecimiento del Cono Sur.
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En ese sentido en 2010 éramos un país privilegiado, y seguimos siéndolo hoy. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) jamás privatizó el RA-3, pese a que recibió presiones para hacerlo. Esto significa que desde 1973 le viene dando un mantenimiento decente a esta compleja unidad. Además en dos ocasiones le hizo reingeniería para hacerlo subir de potencia térmica: de 3 a 5 megavatios, y luego a 10. Gracias a ello, pese a que estamos cerca de el doble de habitantes que en 1970, el diagnóstico por imagen nuclear llega a toda la población al alcance de la medicina pública y privada en el territorio nacional.
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Cuando por fin esté construido y operativo su reemplazo, el reactor RA-10, con 30 MW de potencia térmica, la Argentina podría ser proveedor de TODO el mercado sudamericano de Mo99. El gobierno de Mauricio Macri le bajó a la CNEA su presupuesto general de 2015 a la mitad, y desde 2016 la hizo funcionar con esa cifra invariable EN PESOS. Inevitable, le abrió la puerta de Sudamérica a la competencia rusa. Para conquistar la región siempre tendremos menos volumen de producción que los rusos, pero una ventaja irreductible en cercanía: una Moly Cow fabricada en Ezeiza llega antes a La Paz o a Rio de Janeiro que una fabricada en suelo ruso.
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Si Brasil construye su reactor RBM de 30 MW térmicos, para lo cual le compró la ingeniería a INVAP, podría asociarse a la Argentina, y como tándem binacional podríamos dominar más de la mitad del mercado mundial de radioisótopos.
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Sería un negocio de miles de millones de dólares/año para ambos países. Aún si Brasil sigue sin construir el RBM, el RA-10 argentino y su planta de radioisótopos darían para capturar el 20% de un mercado mundial que no para de crecer: son U$ 133, 6 millones/año, y contando. A precios de 2021, el RA-10, cuyo costo estimado anda en los U$ 500 millones, se pagaría en menos de 4 años, y le quedarían por delante 46 años de vida operativa de pura ganancia.
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El uso de una fuente de rayos gamma tan poco duradera como el Te99m es deliberado: los rayos gamma atraviesan tejidos como la luz atraviesa el vidrio, pero son ionizantes, es decir pueden causar daños al ADN. Lo que se requiere es que la exposición interna a este tipo de radiación sea lo más corta que se pueda. El Te99 estable no irradia nada, y los riñones eliminan muy velozmente el tecnecio en cualquiera de sus dos formas. Pero durante unas horas el paciente en estudio es débilmente radioactivo: emite gamma.
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El molibdeno 99 no es el único radioisótopo que se produce por irradiación. La familia radioquímica de utilidad médica va creciendo con el tiempo, tanto en el área de diagnóstico como en la de tratamiento: ya es una lista de decenas. Pero en términos económicos, el 80% de la torta de valor agregado de la medicina nuclear por ahora la da el molibdeno 99, y es exclusiva del diagnóstico.
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INVAP y la CNEA, en suma, están bien posicionados en este mercado. Por una parte, Argentina es el mayor exportador mundial de reactores de baja potencia, como los usados en irradiación. De hecho, hoy INVAP está discutiendo con sus futuros dueños la ingeniería del segundo más poderoso del mundo, el reemplazo del viejo Pallas británico en la localidad costera de Petten, Países Bajos. Ésa operación cerrará arriba de U$ 600 millones.
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Pero además la firma barilochense construyó y entregó las plantas de radiofarmacia de Argentina, Egipto, Cuba, Bolivia y ahora la India.
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Hay una Argentina no extractiva, industrial y del conocimiento. Es apabullante.

 
Daniel E. Arias
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Imagen tomográfica poco definida de un tumor, a izquierda. A derecha, la misma zona en un diagnóstico por imagen nuclear con molibdeno 99. El tumor tiene una captación de fluor-dioxiglucosa mucho mayor que otros tejidos, y aparece brillantemente iluminado por su emisión de rayos gamma.
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Los posibles abastecedores del mercado mundial de radioisótopos en 2030, con sus reactores de producción. El infógrafista pone a Brasil y a la Argentina con signos de interrogación, poco merecidos en nuestro caso: ya somos proveedores internacionales con el reactor RA-3 de Ezeiza, y su reemplazante, el RA-10, tres veces más potente, tiene un grado de avance de obra del 70%. Brasil compró la ingeniería del RBM -muy parecido al RA-10- a INVAP, pero todavía no empezó su construcción.

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Los envases del molibdeno 99 tal como se produce en Argentina. El cubo plástico blindado en plomo por adentro es una «Moly Cow», o fuente de molibdeno 99.