COP28: América Latina y el Caribe buscan su lugar en Dubái

Del 30 de noviembre al 12 de diciembre se lleva a cabo la cumbre sobre cambio climático en Emiratos Árabes, donde la región llega con demandas de financiación y justicia climática, entre otras.

Arranca en Dubái (Emiratos Árabes) la cumbre sobre cambio climático de las Naciones Unidas (COP28) en medio de la polémica. El país es uno de los principales productores de petróleo y el director de la compañía petrolera estatal, Sultán Al Yaber, ejerce como presidente de la cumbre. Todo ello en el año más caluroso jamás registrado y en el que los efectos de la crisis climática están haciendo estragos en la región con la intensificación de los eventos meteorológicos extremos. Apenas hace unos días, las autoridades mexicanas elevaron a medio centenar el número de muertos como consecuencia del huracán Otis.

La quema de combustibles fósiles es uno de los principales contribuyentes al aumento de la temperatura global debido a las emisiones de los gases de efecto invernadero que genera. Por ello, la desconfianza crece entre los participantes de la cumbre que, como en anteriores ocasiones, contará con la participación de organizaciones de la sociedad civil latinoamericana, entre ellas, CAN (Climate Action Network) Latinoamérica. Además del contexto en el que se lleva a cabo la cumbre, «la poca credibilidad está mayormente asociada al incumplimiento sistemático de los países industrializados de los compromisos de reducción de emisiones y de financiamiento”, dice a DW Alejandro Alemán, coordinador de la red.

La eliminación de los combustibles fósiles seguirá generando controversia, ya que, para muchos países, incluidos algunos en la región, la explotación de estos recursos es una fuente de desarrollo económico. «Los países de América Latina siguen dependiendo fuertemente de los combustibles fósiles”, recuerda a DW Manuel Pulgar-Vidal, Líder Mundial de Clima y Energía de WWF Internacional.

«Muchos medios internacionales dicen que quienes van a salvar a Europa de la crisis energética son Brasil, Guyana y Venezuela, donde se acaba de descubrir una gran cantidad de yacimientos de petróleo y gas”, agrega Alemán, recalcando que ya se están reforzando las relaciones de cooperación con dichos países.

«En el mediano plazo no hay ningún interés de dejar los combustibles bajo tierra”, lamenta el coordinador de la red latinoamericana, que seguirá reclamando justicia climática para lograr que «las regiones industrializadas, históricamente responsables de la generación de la crisis climática, dejen de escudarse de esa responsabilidad que transfieren al Sur Global”. Así, recuerda que «Centroamérica representa solo el 0,03% de las emisiones históricas globales”.

Un primer balance desequilibrado

La principal novedad de esta cumbre es el ‘Balance Mundial’, la primera evaluación de la aplicación del Acuerdo de París adoptado en 2015. Su objetivo «es determinar cómo estamos en los niveles del avance del cumplimiento de Acuerdo de París y de los compromisos que cada uno de los países se han planteado a través de sus NDCs (Compromisos Nacionales Determinados) o a través de estrategias a largo plazo”, aclara Pulgar-Vidal, lamentando que estos «no se están cumpliendo, estamos yendo muy lentos e incluso algunos países no están desarrollando las acciones a las que se habían comprometido”.

En el caso de la región, el ex ministro de Medio Ambiente peruano apunta que “si bien los países tienen sus estrategias de corto plazo, muchos países de América Latina, incluido mi país, siguen teniendo pendiente su visión al 2050”. Ello significa que “no han establecido una visión clara de cómo van a salir de los combustibles fósiles ni cómo van a incrementar las energías renovables”, lamenta el líder de la organización conservacionista. No obstante, confía que “el Balance Mundial fuerce a los países de América Latina a, primero, establecer su visión y sus planes para cumplir con esa visión, y, segundo y en función de eso, a empezar a acercarse unos a otros para establecer algunas medidas de colaboración que a día de hoy no existen”.

Con la mirada fijada en el financiamiento

Para Sandra Guzmán, Directora General del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), dicho balance debe destacar la brecha de financiación existente para lograr la transferencia de los 100 mil millones de dólares comprometidos desde 2009 por países desarrollados a países en desarrollo. “También es crucial abordar las brechas entre el financiamiento destinado a la adaptación y la mitigación, siendo este último el principal receptor, con más del 80%”, asegura.

Asimismo, en el marco de la cumbre, la región seguirá con atención las negociaciones sobre el Fondo dedicado a pérdidas y daños, que se acordó en la COP27 para cubrir la demanda histórica de financiamiento de los países vulnerables al cambio climático que ya no pueden adaptarse a este desafío global.

Aunque se han llevado a cabo cinco reuniones previas a la COP28, en la cumbre “se deben acordar los siguientes pasos del Fondo, en el que será clave determinar un camino que garantice el acceso directo, y fuentes que eviten incrementar la deuda, además de que sean adicionales al financiamiento para la mitigación y para la adaptación”, concluye Guzmán.

VIADW