INVAP equipa la defensa antiaérea argentina con radares RPA-200M. Analizamos el tema

Diseñado y fabricado por INVAP, empresa nacional de tecnología de alta complejidad, el RPA-200M es un radar móvil tridimensional que permite la detección y el seguimiento simultáneo de más de mil blancos.

Este radar integra distintas tecnologías complementarias, posibilitando la detección de aeronaves en un amplio rango de altitudes y distancias, lo cual lo convierte en una herramienta eficaz para la vigilancia y el control del espacio aéreo.

Se trata de un sistema compacto, de fácil transporte y rápido despliegue, y puede funcionar de forma local o remota con mínima dotación de personal. Estas características amplían significativamente su versatilidad y permiten la adaptación a situaciones y escenarios operativos diversos.

La incorporación de este radar refleja un avance concreto en el proceso de modernización de las capacidades operativas de la Fuerza, a la vez que consolida el empleo de tecnología de desarrollo nacional en materia de defensa.

Comentario de AgendAR:

Vivan los radares de INVAP, pero …

Sin duda esto mejora las capacidades de detección aproximada: estos no son radares de tiro sino de detección temprana.

Radares de tiro a INVAP no se los piden jamás, porque a un intruso con malas intenciones no hay nada qué tirarle ni con qué.

No ciertamente con los aviones entrenadores Pampa 3. No tienen la velocidad, el radar a bordo para localización exacta y puntería, tampoco cañones ni misiles.

Algunos de estos ítems se les pueden adosar bajo las alas o el fuselaje, pero con una degradación de velocidad, maniobrabilidad, trepada y alcance.

Lo dicho, son entrenadores, de los mejores que hay. Pero no interceptores. Y además son pocos.

Tampoco hay misiles antiaéreos aire-tierra de mediano o largo alcance que puedan dar cuenta de intrusos hostiles. Son armas que INVAP podría desarrollar junto con proveedores aeronáuticos calificados, sean nacionales, sudafricanos, brasileños. Proveedores, tenemos unos 15, nos faltan. Socios externos posibles hay, sobre todo en un momento en que la OTAN está fracturándose

La Fuerza Aérea abandonó hace mucho el desarrollo de misiles de todo tipo: la cancelación por parte de Carlos Menem del Cóndor 2, un balístico tierra-tierra, vino con decapitación de oficiales ligados a este proyecto casi terminado. Y el que se quemó con lecha, ve una vaca y llora.

De hecho, también se decapitó de la Fuerza Aérea a los pilotos veteranos de Malvinas que habían ascendido a comodoros y brigadieres. Fueron los primero oficiales de la fuerza en exigir radares nacionales, porque si tu hipótesis de conflicto es el Reino Unido, los radares viejos de países de la OTAN los gringos te los interfieren o «spoofean» (le suministran información falsa) sin tener que sudar mucho la camiseta.

Pongo por caso entre 2 y 3 misiles aire-mar AM39 Exocet que fallaron el blanco y cayeron en el mar. Después del hundimiento del HMS Sheffield, el 4 de mayo, la firma francesa constructora, Aérospatiale, le suministró a la Royal Navy los códigos numéricos para discapacitar el radar de puntería en vuelo terminal de ese misil. Y esa interferencia electrónica a distancia salvó al menos a un portaaviones de la Royal Navy el 25 de mayo de 1982.

Los propulsores de los radares argentos fueron echados, tras juicios amañados, con la acusación de narcotraficantes, por el judicial más podrido de la historia del siglo XX, a pedido del primer Ejecutivo abiertamente narco del país, y por exigencia del embajador de ya saben qué país.

Los multimedios se plegaron a este «relato», como se dice de los camelos cuando son inmensos. Los medios chicos, por su tradición antimilitarista, no entendían cuántos pares son tres botas. Repetían desganadamente «el relato».

Festejo estos radares de INVAP porque costaron carreras, reputaciones de héroes condecorados, y -como dijo Churchill- sangre, sudor y lágrimas.

Cada vez tenemos más ojos para detectar intrusos, entre hostiles y narcos. Ningún país del hemisferio sur tiene estas capacidades, salvo Australia.

Lo que no tenemos es la tecnología para interceptarlos, obligarlos a bajar, y caso contrario, bajarlos.

Esto no se arregla con F-16 de 4 décadas de antigüedad, con un resto de vida útil, y un costo de cada hora de vuelo de U$ 5000.

Si alguien quiere joderte en serio, te hace despegar indefinidamente al cuete, hasta que los aviones, los motores, los repuestos, los pilotos y los fondos, que ya no dan más.

Los misiles son más baratos. ¿El lector ve muchos aviones rusos o ucranianos operando en los cielos de Ucrania? Y en una guerra muy asimétrica, como la de Israel y EEUU contra Irán, éste perdió en tres días toda su fuerza aérea de cazas multirrol, hecha de aviones tan viejos como los F-16 que nos zamparon. Pero las baterías antiaéreas iraníes lograron algunos derribos, y los drones baratísimos de Irán, los Shahed, destruyeron bocha de aviones enemigos en tierra. Literalmente, los iraníes están luchando con palos y piedras, y dada la disparidad de medios, en términos militares, diplomáticos y propagandísticos, para ganar les alcanza con no perder.

La de Malvinas fue hace 44 años, pero los gringos siguen con el trauma de 7 barcos en el fondo y unos cuantos más que volvieron muy remendados y navegando despacito. Y están decididos a sacarnos de nuestro propio cielo. Nos calman con chupetines como los F-16, cuando berreamos que nos estamos quedando sin pilotos de caza..

Y es cierto. Pero hay prioridades de las que jamás se hablan. Quiero baterías antiaéreas enteras no sólo radares, y con misiles, y además, propios. Como dicen los gringos, «area denial», que los pilotos de Avellaneda traducen como «metete en mis cielos y sos boleta».

Si querés dar ese mensaje como país, tienen que creerte.

Daniel E. Arias

VIAArgentina.gob.ar