A los ciudadanos indios titulares de visas H-1B se les ha recomendado no viajar fuera de Estados Unidos en los próximos meses para evitar que una revisión de las normas les impida volver a ingresar en los Estados Unidos. La visa H1-B, renovable cada tres años, permite contratar trabajadores extranjeros para trabajos calificados y altamente especializados.
El presidente Donald Trump había criticado el programa, vigente desde hace 34 años afirmando, en referencia al debate más amplio sobre la inmigración en Estados Unidos, que perjudica a los trabajadores estadounidenses. Pero ahora, por influencia de Elon Musk, parece haber cambiado de opinión. A finales de diciembre Musk había escrito en la red social X: “La razón por la que estoy en Estados Unidos, junto con tantas personas críticas que construyeron SpaceX, Tesla y cientos de otras empresas que hicieron fuerte a Estados Unidos, es gracias a los H-1B. Sobre esta cuestión voy a librar una guerra que ustedes ni siquiera pueden imaginar». Poco después, Trump le dijo al New York Post: “Siempre me han gustado las visas, siempre he estado a favor de las visas. Por eso las tenemos”.
El debate comenzó cuando el presidente electo nombró a Sriram Krishnan como asesor sobre inteligencia artificial. Nacido y criado en la India, se transfirió a los Estados Unidos en 2007 para trabajar en Microsoft y luego en otras empresas informáticas como Facebook, Yahoo y Twitter. Obtuvo la ciudadanía estadounidense en 2016, pero los partidarios de extrema derecha de Trump lo han atacado en las redes sociales. Algunos medios indios han contado que a muchos ciudadanos les habían revocado ofertas de trabajo debido a “problemas de visa”. Para evitar problemas burocráticos, varias empresas estadounidenses están incentivando la contratación y el trabajo remoto.
Los indios representan el 72% de las visas H-1B, seguidos por los chinos, con el 12%. En 2023 la mayoría de los beneficiarios trabajaban en el sector informático (65%) o científico y matemático, con un salario anual promedio de U$S 118.000. En su mayoría son contratados por grandes empresas informáticas estadounidenses, incluyendo las que dirige Elon Musk. Según un informe del Pew Research Institute, la migración hacia Estados Unidos aumentó a 1,6 millones en 2023, el mayor incremento en 20 años, y los indios son el grupo más numeroso después de los mexicanos. Los indios también han superado a los chinos en número de estudiantes en las universidades estadounidenses, y han llegado a enviar 331.602 universitarios en el año escolar 2023-24.
A fines de diciembre la Embajada de Estados Unidos en la India también informó que había emitido por segundo año consecutivo más de un millón de visas para turismo, negocios y educación, y que el número de visitantes indios se había quintuplicado en los últimos cuatro años. Más de dos millones de indios viajaron a Estados Unidos en los primeros 11 meses de 2024, un 26 por ciento más que el año anterior, añadió la misión estadounidense en la India. En el comunicado de prensa, la embajada también mencionó que el Departamento de Estado de Estados Unidos ha completado un programa piloto para la renovación de visas H-1B que permite a los trabajadores indios renovar sus documentos sin tener que salir del país.
Sin embargo, en los últimos tiempos se ha producido un endurecimiento en la concesión de visas H-1B a los indios. En 2018, durante el primer mandato de Trump, la tasa de rechazo aumentó al 24% en comparación con el 5-8% registrado durante la administración de Barack Obama. Con Joe Biden, la tasa bajó al 2-4%, pero el número total de visas otorgadas ha sido el mismo que durante el primer mandato de Trump, porque, con el aumento de los tiempos de procesamiento de las solicitudes, a las personas «les resultó mucho más difícil obtener a tiempo las visas», explicó a la BBC Stephen Yale-Loehr, experto en inmigración de la Cornell Law School. “Algunas personas, como Elon Musk, quieren preservar las visas H-1B, mientras que otros funcionarios de la nueva administración quieren restringir toda la inmigración, incluidas las H-1B. Es demasiado pronto para decir qué parte se impondrá”, añadió.
El fracaso de la política energética del Gobierno ya no resiste mucha discusión. En el transcurso del último año pasó de anunciar una «histórica» exportación del gas de Vaca Muerta al corazón industrial de San Pablo y la consecuente reversión del gasoducto norte, a reconocer que se está negociando importar el fluido de Bolivia y Chile.
Como el gasoducto que va al norte se va a utilizar para traer gas de Bolivia, esto lleva a preguntarse que inauguró el Gobierno cuando anunció que había concluido su reversión en tiempo récord y presentó la supuesta obra como la más importante del primer año de Milei. Para que quede claro, el gasoducto no es como una perinola que cambia de dirección fácil. Si viene de Bolivia a la Argentina, no puede hacer el camino inverso al otro día, ni al otro mes.
De hecho, en el momento de la «inauguración» de esta obra, se advirtió que estaba lejos de estar concluida. Incluso por la desfinanciación de obras claves la Argentina iba a tener que terminar importando gas por valores muy superiores a las propias obras. La pregunta es: Qué cuenta hicieron los funcionarios libertarios que dejaron al país sin las obras y sin el gas?
Este lunes el gobierno de Chile reveló que está trabajando con las autoridades argentinas en un nuevo acuerdo de exportación de gas natural a través de otro gasoducto el NorAndino. Lo llamativo es que Chile que no produce gas se lo vende al país de Vaca Muerta.
Para peor, el gasoducto Néstor Kirchner -rebautizado Perito Moreno por los libertarios- concretado durante el anterior gobierno para llevar el gas de Vaca Muerta al resto del país y evitar pagar muy costosas importaciones, tiene un tercio de su capacidad de transporte ociosa. Este gasoducto tiene capacidad para transportar 22 millones de metros cúbicos por día, pero se están inyectando apenas 15 millones de metros cúbicos.
Para decirlo claro: la actual gestión está pagando gas importado por varias veces lo que cuesta el que se produce en el país y encima lo hace cuando el sistema tiene resto para seguir bombeándolo de Vaca Muerta. Algo no cierra.
Según el Ministerio de Energía chileno, entre enero y septiembre se podrían enviar hasta 2,5 millones de metros cúbicos por día (Mm3/d) de gas natural. Las exportaciones totalizarán en el período un máximo de hasta 117 Mm3, informó Reuters. El precio que paga el Gobierno es tan elevado que Chile importa gas y se lo vende a la Argentina y gana plata. Los buques de GNL llegan al puerto chileno de Mejillones, en donde se lo regasifica y se inyecta a través del gasoducto Norandino, que desemboca en Salta. Esta operación ya había levantado sospechas de corrupción en la actual gestión.
La actual gestión está pagando gas importado por varias veces lo que cuesta el que se produce en el país y encima lo hace cuando el sistema tiene resto para seguir bombeándolo de Vaca Muerta.
La triangulación de importación de gas vía Chile tiene antecedentes opacos. Consta en la investigación de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) por las importaciones ralizadas entre 2016 y 2018, cuando Juan José Aranguren era ministro de Energía.
Aranguren ya había sido denunciado por este hecho por el entonces senador nacional Pino Solanas, quien fundamentó su sospecha precisamente en que Chile no es un país productor de gas natural, sino que lo importa por barcos. En ese momento las compras se pagaron hasta 128% más caras que el gas proveniente de Bolivia.
Vaca Muerta es la segunda reserva de shale gas del mundo. Es cierto que para poder exportar el recurso se requieren inversiones millonarias y de largo plazo. Pero eso es para producir GNL. Acá estamos hablando de gas natural, el mismo que transporta el gasoducto Perito Moreno y el gasoducto Norte. La única obra pública que supuestamente decidió continuar este gobierno y que ahora entró en una zona muy gris.
«Posiblemente sea la última obra que financie el Estado Nacional porque como ya estamos viendo el sector privado está dispuesto a invertir en obras de infraestructura que tienen todo el sentido económico como tiene esta obra que estamos inaugurando hoy», dijo en la inauguración el viceministro coordinador de Energía Daniel Gonzalez.
El 4 de noviembre pasado parte del gabinete nacional se trasladó a Córdoba para inaugurar la obra de reversión del gasoducto Norte. El caño que conecta Vaca Muerta con el sistema de transporte de gas de Bolivia alimentó la voracidad exportadora de los productores de gas de la cuenca que se entusiasmaron con poder llegar con la molécula a Brasil este verano. Pero enero encuentra a la Argentina importando.
El 4 de noviembre parte del gabinete nacional se trasladó a Córdoba para inaugurar la reversión del gasoducto Norte que conecta con Bolivia, para exportar el gas de Vaca Muerta a Brasil. Ahora se confirmó que la obra nunca fue terminada. Porque el gobierno de Milei negocia renovar las compras a Bolivia.
Ahora se confirmó que la obra nunca fue terminada. Porque en paralelo a la importación de gas desde Chile, el gobierno de Milei negocia también renovar las compras a Bolivia, que en esta gestión ya fueron atravesadas por un escándalo porque la actual gestión convalido precios que duplican los que pagaba el anterior gobierno.
«Estamos en una negociación para hacer un contrato interrumpible, estamos hablando el tema», reveló también este lunes el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen Tapia, en diálogo con Reuters.
«El flujo de gas es unidirecciónal y revertir la dirección del caño es una gran obra de ingeniería, con lo cual si sigue viniendo desde Bolivia es porque la reversión está lejos de completarse», explicó a LPO un especialista del sector.
La continuidad de las importaciones de gas boliviano también evidencia cierta impericia en la administración de la política energética. El fundamento principal para la construcción del ex gasoducto Néstor Kirchner fue el declino de la producción hidrocarburífera boliviana.
«Lo hicimos en tiempo récord porque Bolivia nos cortaba el suministro porque no les convenía el precio que pagábamos. Este gobierno les debe estar convalidando precios mucho más altos», analizó un funcionario del gobierno anterior.
Estas espeluznantes imágenes de un cielo ardiente muestran el momento en que el cohete Starship de SpaceX regresó dramáticamente a la Tierra en pedazos la semana pasada. Fueron captadas por el fotógrafo James Temple, que trabajaba como chef en un super yate en las Islas Turcas y Caicos. Cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, cogió el extensor de su cámara para hacer una toma más cercana.
El séptimo vuelo de prueba de Starship despegó de las instalaciones de SpaceX en Boca Chica (Texas) el 16 de enero, pero SpaceX perdió el contacto con el cohete tras aproximadamente ocho minutos y medio de vuelo. «Un rápido desmontaje no programado», como la compañía se refiere creativamente a las explosiones, siguió después de que se produjera un incendio en la sección de popa de la nave.
«Todos éramos conscientes de que se estaba produciendo el lanzamiento, pero no esperaba presenciar un momento tan dramático», dice Temple. Describe la escena como «casi de otro mundo, que recuerda a algo de la extinción de los dinosaurios».
Aunque existen numerosos vídeos que muestran la explosión del cohete, las de Temple son las únicas imágenes conocidas tomadas por un fotógrafo profesional. Temple dice que le pareció «surrealista» haber sido él quien las tomó. Su otro trabajo como cocinero le permitió estar «en el lugar adecuado en el momento adecuado para captar estas imágenes», afirma.
«He pasado la mayor parte de mi carrera como chef, y sólo hace dos años que empecé a dedicarme a la fotografía», dice Temple. «Es aún más surrealista saber que tanta gente tiene ahora mis imágenes como salvapantallas de su teléfono; es algo que nunca hubiera imaginado».
En el desierto de Atacama, en el norte de Chile, los prístinos cielos oscuros sobre los mayores telescopios del mundo están amenazados por un proyecto de energía verde que se construiría a pocos kilómetros de distancia, según ha declarado el Observatorio Europeo Austral (ESO).
El complejo proyectado incluye un puerto cercano y paneles solares fotovoltaicos y turbinas eólicas que alimentarían la producción de amoníaco e hidrógeno «verde». Incluso con la iluminación mejor diseñada, llenaría el cielo de luz parásita, afirma Xavier Barcons, Director del ESO. Entre los instrumentos vulnerables se encuentra el Telescopio Extremadamente Grande (ELT), que cuenta con un espejo de 39 metros de ancho, un récord, y que estará terminado a finales de la década.
La propuesta de Atacama procede de una filial de la empresa energética estadounidense AES Corporation. Después de que AES revelara el proyecto en agosto de 2024, Barcons dice que ESO se reunió con la empresa varias veces entre septiembre y diciembre, explicándole la amenaza que el complejo del tamaño de una ciudad supondría para los observatorios. No obstante, a finales de diciembre AES presentó la propuesta al Servicio de Evaluación Ambiental de Chile para que se realizara una evaluación de impacto. Un comunicado de prensa de la empresa no menciona una fecha de inicio del proyecto y afirma que aún no se ha tomado ninguna decisión sobre la inversión.
«Es una amenaza real para lo que ya hemos hecho allí, pero sobre todo para el futuro de los observatorios de Chile», afirma Barcons. Situar el proyecto energético previsto tan cerca de las instalaciones astronómicas «sería realmente una idea estúpida», afirma el astrónomo Stefan Gillessen, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, que utiliza el Very Large Telescope (VLT) de ESO -actualmente el mayor telescopio óptico del mundo- para estudiar la zona que rodea el agujero negro supermasivo central de la Vía Láctea, Sagitario A*.
ESO eligió la cima de Cerro Paranal, en el norte del desierto chileno de Atacama, como emplazamiento del VLT por su aire extremadamente seco y sus bajos niveles de contaminación lumínica, más bajos que en cualquier otro gran observatorio del mundo. En funcionamiento desde 1998, el VLT, que consta de cuatro telescopios individuales con espejos de 8,2 metros cada uno, realizó estudios de Sagitario A* que contribuyeron a la concesión del Premio Nobel de Física en 2020, confirmó la aceleración de la expansión del universo y tomó la primera imagen directa de un planeta alrededor de otra estrella.
El ELT está tomando forma en el cercano Cerro Armazones, y ESO es también socio del Cherenkov Telescope Array, un observatorio de rayos gamma, que está comenzando a construirse en las proximidades. En conjunto, las tres instalaciones ocupan un territorio triangular de 25 kilómetros de diámetro que, según la legislación chilena, no puede ser urbanizado para proteger sus vistas. Los 16 países europeos miembros de la ESO han invertido varios miles de millones de euros en estas instalaciones.
El proyecto de AES ocuparía varios terrenos, en total 3.000 hectáreas, y las plantas de producción de hidrógeno y amoníaco con energía renovable se situarían a sólo 5 kilómetros del VLT. La construcción del complejo levantará polvo, una amenaza para la delicada óptica, pero sería manejable y temporal, dice Barcons. Más preocupante es la pérdida permanente de los extraordinarios cielos oscuros de la zona. ESO ha estado utilizando modelos de contaminación lumínica desarrollados por investigadores de Canadá para estimar el impacto de los planes de AES. «Incluso si [AES] hace un trabajo perfecto, utilizando luces perfectas que probablemente ni siquiera existen y un apantallamiento perfecto, habrá un impacto y será significativo», afirma Barcons.
El astrónomo Francesco Pepe, de la Universidad de Ginebra, miembro del Consejo de ESO e investigador principal del espectrógrafo ESPRESSO en el VLT, afirma que los efectos sobre la mayoría de los estudios de exoplanetas, una de sus especialidades, serán modestos porque los observadores detectan y estudian los planetas observando su impacto sobre estrellas relativamente brillantes. Pero el daño será mayor para los investigadores que intenten captar la luz mucho más tenue reflejada por un exoplaneta. Y los estudios del universo lejano y primitivo sufrirán aún más. «En general, un cielo brillante [contaminado] afectará al universo más lejano porque los objetos distantes son más débiles», dice Pepe.
La ESO ha argumentado que otros emplazamientos de la escasamente poblada región de Antofagasta serían igualmente adecuados para el proyecto, y que su traslado a 50 kilómetros de los observatorios minimizaría los daños. «Somos muy partidarios de la sostenibilidad», dice Barcons. Pero, añade, «Paranal y Armazones son los lugares más oscuros del mundo para las observaciones ópticas e infrarrojas. No hay razón para desafiar eso para producir hidrógeno verde».
ESO «intentó tener una discusión abierta» con AES, dice Pepe. «Ellos no hicieron lo mismo, no tuvieron en cuenta otros intereses».
Un portavoz de la empresa defendió el proyecto en un comunicado enviado a ScienceInsider: «El proyecto INNA se ubicará en una zona que el Estado de Chile ha definido para el desarrollo de energías renovables… y específicamente incorpora en su diseño los más altos estándares en materia de iluminación.» El comunicado añade: «Entendemos las preocupaciones planteadas por ESO… y estamos comprometidos a colaborar con todas las partes interesadas en el proceso de tramitación ambiental.»
Hay «intereses geopolíticos y estratégicos nacionales» en juego, dice Pepe. «Parece que hay cierta tensión en el Gobierno chileno entre los ministros de Energía y demás, por un lado, y los ministros de Ciencia, por otro. … Lo que es una verdadera lástima aquí es que probablemente con una discusión más abierta, esta situación podría haberse evitado».
El Gobierno chileno ha hecho un esfuerzo por fomentar las energías renovables. En 2023 publicó un plan de acción para el hidrógeno verde que prevé utilizar la abundante energía eólica y solar del país para fabricar hidrógeno destinado al consumo nacional y a la exportación. Según Bernardita Ried Guachalla, astrónoma chilena que trabaja en el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC, este tipo de proyectos suele dividir a las comunidades locales: algunas ven con buenos ojos los puestos de trabajo y las infraestructuras, mientras que a otras les preocupa el impacto medioambiental. «Encontrar un equilibrio no es fácil», afirma.
Desde California, Guachalla trabaja para dar la voz de alarma sobre esta nueva amenaza a la astronomía en su país. «Es difícil», dice. «Es una empresa muy, muy grande y tienen mucho poder. No es fácil luchar contra alguien que tiene mucho poder».
La inversión en el área de Ciencia y Tecnología por parte del Estado durante el año 2024 cayó un 32,9% respecto de la realizada en el 2023, lo que la convierte en la reducción más importante desde 1972, cuando se empezaron a medir esos fondos. De acuerdo con el último informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIITI), la ejecución acumulada a noviembre del presupuesto de ciencia y tecnología no se redujo de manera pareja en todo el territorio: algunas provincias tuvieron una disminución superior al 70% y en 13 distritos, al 50%.
“Las caídas más drásticas se dieron en distritos como La Rioja, Santa Cruz y Formosa, donde la virtual desaparición de los programas de infraestructura y equipamiento y de las transferencias condujo a descensos reales del 70,3%, 69,6% y 68,1% respectivamente. Tierra del Fuego y Chaco también vieron afectadas sus partidas presupuestarias, con retracciones superiores al 60%”, especifica el informe.
Aunque en el imaginario colectivo el gran representante del sistema de producción de conocimiento científico está básicamente formado por el CONICET, la realidad es que también hay que sumar a la universidades nacionales y a diversos organismos, como la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Si algo caracterizó a esta gestión en Ciencia y Tecnología, además de la reducción, es la sub ejecución presupuestaria: apenas se usó el 7% de los fondos asignados.
De acuerdo con el análisis del CIITI, el CONICET tuvo un 20,8% menos de recursos, el INTA, un 23,6%; la CNEA, un 28,8%; los fondos para investigación de las universidades nacionales se contrajeron un 72,6%. La peor caída fue la de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología (SICT) que declinó un 91,7%. En resumen, la función Ciencia y Técnica representa tan solo 0,208% del PBI (cuando había sido el 0,302% en el año 2023; y cuando debería haber alcanzado el 0,39% según la Ley 27.614).
“Hoy el Estado Nacional ha bajado un 30% el financiamiento de la ciencia llevándolo a niveles mínimos”, explica Roberto Salvarezza, presidente de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. Y enfatiza: “Los valores de inversión en ciencia y tecnología de Israel, Estados Unidos, la Unión Europea, son cuatro o cinco veces mayores al que tenemos nosotros. Por otro lado, en la Argentina contamos con tres investigadores por cada mil habitantes de población económicamente activa, los países desarrollados en cambio multiplican por cuatro esa cifra, tienen 12, 9. Nos superan ampliamente en financiamiento y en personal científico”.
A esta debilidad argentina actual hay que sumarle el éxodo de científicos que está ocurriendo en la actualidad. “No vamos camino a lo que son los países desarrollados, lo que hace el presidente Javier Milei es plantear un país colonial que va a exportar insumos con bajo valor agregado, va a exportar gas, petróleo, litio, sin agregar valor a esos bienes que tiene nuestro país. Es claramente un modelo en el cual la Argentina cumple el rol de ser un suministrador de bienes primarizados, y eso no requiere ni ciencia ni tecnología. No es un esquema novedoso, ya lo hizo en su momento el ex presidente Carlos Menem”, opina el ex ministro de ciencia y tecnología de la Nación.
La cereza del desmembramiento
En medio de este panorama, de una pérdida salarial de aproximadamente el 30%, el 9 de este mes se conoció a partir de su publicación en el Boletín Oficial la Resolución 10/2025 de la Jefatura de Gabinetes de Ministros, con la firma de Guillermo Francos, el otorgamiento de facultades especiales al actual secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua. A partir de ahora el funcionario puede revisar el otorgamiento de fondos en gestiones anteriores; exigir la devolución con intereses de recursos transferidos que no hayan sido rendidos a la fecha o bien hayan sido parcialmente ejecutados; definir el cierre de programas y la rescisión de convenios que no se adecúen al “Plan estratégico definido para el 2024/2025”; iniciar acciones legales contra quienes considere que no cumplen en algunos de los sentidos estipulados.
Lo real es que el supuesto plan mencionado no fue dado a conocer y no fue presentado al Congreso, sino que apenas se esbozó a través de un post publicado en la red social X el 14 de noviembre del 2024 y que consta de apenas cuatro puntos, sin objetivos, sin descripción de áreas científico-tecnológicas a impulsar, sin un análisis profundo de las necesidades, fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del sector. Esto va contra la ley 27.614 de financiamiento de la CyT, promulgada en febrero del 2021, y que requiere para su ejecución de un plan que sea presentado y aprobado por el Congreso Nacional. Ese plan existe, es el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, donde se definen las prioridades que el Estado considera que deben guiar sus acciones. Ese supuesto plan 2024/25 comentado en un tuit, de hecho, desconoce esa ley nacional, la 27.738, que fue votada por unanimidad en el Congreso Nacional en octubre del 2023.
“Lo que hace esta resolución es delegar en el Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología las atribuciones para decidir qué hacer con todos los convenios que tenía firmados el ex Ministerio de Ciencia, que hoy en día sería la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología. No estamos hablando de los subsidios de la agencia de investigación, eso es otra cosa. Estamos hablando de los contratos que tenían que ver con el Construir ciencia, Equipar ciencia, los programas federales y otros programas menores que había lanzado el ministerio para estimular jóvenes vocaciones científicas, la divulgación, la creación de clubes de ciencia. La resolución tiene una buena parte de considerandos que son los que fundamentan la decisión. Muchos simplemente se refieren a la crisis económica, a los problemas que padece la Argentina y todas las atribuciones que le han delegado al Gobierno, ya sea por el DNU 70/23, que nunca fue anulado por el Congreso, como por la Ley Bases, es decir, la emergencia económica, administrativa, etcétera. Entonces, en base a todo eso, agrega además que hay un plan estratégico para la ciencia 2024-25, que dieron a conocer ellos en un tuit, que establece ciertos temas que hay que priorizar, que tienen que ver con agricultura, energía, minería, innovación y salud”, resume Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.
Genua puede revisar los convenios y tomar las decisiones que estime, de acuerdo con las situaciones detalladas. “Esto viene a resolver es el problema que veníamos denunciando de toda la plata que no ejecutaba la secretaría, esos 70 mil millones que se habían gastado en el 2023 en estos programas y que en el 2024 estuvieron ahí sin ejecutarse. Ante el reclamo de ejecución dan a conocer esta normativa que en realidad no va a ir esencialmente a ejecutar, sino a liquidar la mayoría de los programas”, concluye Aliaga, miembro del directorio del CONICET en representación de las universidades.
Preocupación nacional e internacional
“La Ley 27.614 establece que la función Ciencia y Técnica debe incrementarse progresivamente hasta alcanzar el 1% del PBI en 2032 y que el Ministerio de Ciencia y Tecnología es la autoridad de aplicación. Entre sus disposiciones establece que el 20% del incremento debe ser destinado al programa de Federalización de la ciencia. Este programa a su vez se nutría entre otros de los Programas Construir y Equipar Ciencia. En el presupuesto 2023 este programa de Federalización contaba con 49.000 millones de pesos y fue prorrogado en 2024. La ejecución fue del 0.88% en 2024”, resume Salvarezza.
Y agrega: “Los funcionarios son responsables de velar y por la ejecución de las leyes en las cuales son autoridad de aplicación, y de no hacerlo son susceptibles de quedar expuestos a cargos por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Cabe consignar que la ley 27.614 está vigente y por ello intentaron suspender los artículos de la ley que otorga los fondos en el fallido presupuesto 2025”.
La situación de desfinanciación de la ciencia argentina, así como las agresiones verbales vertidas por miembros del actual Gobierno movieron a parte de la comunidad científica a nivel internacional. Así surgieron una carta firmada por 68 premios Nobel pidiendo por la protección de la ciencia argentina, artículos en las revistas Science, Nature y, hace apenas diez días un editorial en The Lancet pidiendo, además, por el respeto a los derechos humanos y por la memoria a lo hecho en la Argentina en esa área. El estado de la ciencia argentina es crítico como nunca antes.
Privatizaciones
En medio del panorama vinculado con la investigación científica, también empiezan a concretarse medidas tendientes a privatizar empresas del estado con base tecnológica. La primera fue IMPSA, y ya están en la mira ARSAT y Nucleoeléctrica.
“Yo creo que hay un desguace de todo el sistema de ciencia y tecnología. Por un lado se privatiza y extranjeriza el complejo científico tecnológico ingresando el capital extranjero y por el otro lado disminuyen la inversión en el sistema, que es lo que vemos reflejado en los números del sector. Entonces el ataque sobre el sistema de ciencia y tecnología argentino es completo, sobre el sistema en sí, y sobre las terminales que son las que pueden transformar lo que hace el sistema de ciencia en bienes y servicios de alta complejidad, como es el sector nuclear, el sector satelital”, opina Roberto Salvarezza, ex ministro de Ciencia de la Nación.
Mientras tanto, el asesor presidencial Demian Reidel festejó esta semana el patentamiento en los Estados Unidos del diseño de un reactor nuclear modular compacto, bautizado ACR-300, por parte de INVAP.
Pero la ciencia vinculada con la energía nuclear es mucho más que una patente.
Cuatro veteranos respetados del Programa Nuclear Argentino y de la industria metalúrgica asociada al mismo, escribieron este documento para dirigir su salvataje, hoy cuando atraviesa su peor hora. En lograr que el Programa sobreviva, la Argentina se juega su seguridad y soberanía científica, tecnológica, energética y política. En AgendAR concordamos con mucho de lo que dicen, de modo que ahí les va.
El sector nuclear es uno de los ejemplos exitosos de desarrollo tecnológico e industrial autónomo, reconocido por todos los actores nacionales e internacionales. Se logró independencia en la mayoría de los aspectos del suministro nucleoeléctrico y otras actividades del quehacer nuclear. Nunca tuvimos que pagar una patente pues desarrollamos todos los elementos científicos, tecnológicos e industriales requeridos.
Lo enunciado recientemente por el gobierno para un plan nuclear se refiere a satisfacer con centrales SMR y financiación privada la necesidad de energía requerida por empresas de inteligencia artificial. La demanda de energía nucleoeléctrica del país, para industrias y hogares, para los próximos años no está contemplada en el plan. Valen los siguientes antecedentes y consideraciones:
1. No tener un proyecto nuclear como el de una central nuclear de potencia grande significa pérdida de personal altamente especializado e industria calificada sin trabajo en momentos difíciles como los actuales. Habíamos decidido la compra en China de una central tipo Hualong-1, de 1200MW, sin licitación por ser la única oferta financiada (por aprox. 8.300M U/S). Esto a pesar de tratarse de una PWR (Pressurized Water Reactor) con uranio enriquecido y llave en mano, en contra de nuestros principios de independencia energética en el combustible y de alta participación de la industria nacional.
2. No puede desconocerse la historia: hace ya varias décadas seleccionamos por razones de independencia y seguridad energética, la línea uranio natural-agua pesada de origen canadiense CANDU (Canadá-Deuterio-Uranio), definimos un plan de instalación de cuatro centrales y se construyó la primera en Embalse. También acordamos con AECL (Atomic Energy of Canada Limited) el libre uso de la información técnica requerida para su construcción y un acuerdo de transferencia de tecnología. Para el agua pesada desarrollamos primero a nivel piloto su fabricación, luego compramos y finalmente terminamos de instalar una planta industrial (la PIAP) con la que alimentamos a nuestras tres centrales, a los reactores de investigación tipo RA-10 y además exportamos. La demanda de este producto de altísimo valor agregado está creciendo rápidamente no solo en el sector nuclear, impulsado por los muy ambiciosos planes de expansión de Canadá e India, sino también en el electrónico y farmacéutico. Esto representa una ventana de oportunidad única para nuestro país. La puesta en marcha de la PIAP debe ser una prioridad inmediata.
3.- Con nuestra actual capacidad propia, consolidada con la exitosa extensión de vida de Embalse, podemos construir una segunda central CANDU sin recurrir a una licitación internacional y con la mayor parte del costo invertido en el país. Esta cuarta central ya estaba incluida en el plan de actividades de NASA aprobado por el gobierno anterior. Sólo faltaba la financiación para comenzar los distintos pasos del proyecto. En un mundo sediento de energía de base y libre de gases de efecto invernadero, para todas las aplicaciones imaginables, con un consenso internacional de que la capacidad de generación nuclear debería triplicarse hasta el 2050, conseguir el financiamiento no debería ser un obstáculo.
Una central CANDU similar a Embalse es la solución de corto plazo más conveniente y necesaria para completar el plan nuclear.
Dr. Carlos Aráoz, investigador consulto de la CNEA. Dr. Jaime Pahissa Campá, presidente de la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear (AATN). Dr. Andrés Kreiner, secretario general de la Asociación Profesionales CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN). Ing. Ricardo Bernal Castro, presidente de la Comisión Nuclear, Asociación Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA).
El 8 de enero a las 06:59, hora de Europa Central, la nave espacial BepiColombo realizó con éxito su sexto sobrevuelo de Mercurio, el planeta más interior del sistema solar. Se trató de una «maniobra de asistencia gravitatoria», un movimiento que utilizó la atracción gravitatoria de Mercurio para alterar el rumbo del vehículo BepiColombo, que lo pondrá en órbita alrededor del planeta a finales de 2026.
BepiColombo es una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) que estudiará la composición de Mercurio. El vehículo, formado por dos sondas -el Mercury Planetary Orbiter de la ESA y el Mercury Magnetospheric Orbiter de la JAXA-, fue lanzado en otoño de 2018 y anteriormente había estado orbitando alrededor del Sol.
Cuando se acerque de nuevo a Mercurio, el vehículo se separará y las dos sondas se dirigirán a sus órbitas polares específicas. El trabajo científico de BepiColombo está previsto entonces para principios de 2027, cuando las sondas buscarán información sobre cómo se formó el planeta y si algunos de sus cráteres contienen agua en forma de hielo.
Hasta entonces, tendremos que conformarnos con los detalles contenidos en estas tres imágenes tomadas por el vehículo durante su sobrevuelo más reciente.
El Polo Norte de Mercurio entre la luz y la sombra
Esta imagen fue tomada por la Cámara de Seguimiento 1 (M-Cam 1) de BepiColombo cuando el vehículo se encontraba a unos 660 kilómetros sobre la superficie de Mercurio. (En su punto más cercano, la nave espacial se acercó a unas 180 millas del planeta.) Habiéndose aproximado desde el lado en sombra de Mercurio, las primeras fotos se tomaron unos minutos más tarde, cuando el lado luminoso del planeta apareció a la vista. La imagen muestra la «zona del terminador» del planeta, el límite entre su lado iluminado y el área en sombra. Debido a que el eje de rotación de Mercurio es casi exactamente perpendicular a su plano de órbita alrededor del Sol (a diferencia del eje de la Tierra, que está inclinado 23,5 grados con respecto a su plano de órbita), algunas zonas de Mercurio, en particular el interior de ciertos cráteres cercanos a sus polos, están siempre en la sombra. Se cree que estos lugares se encuentran entre los más fríos de todo el sistema solar, a pesar de que Mercurio es el planeta más cercano al Sol. A la izquierda del terminador son visibles algunos de estos cráteres, como los de Prokofiev, Kandinsky, Tolkien y Gordimer. Uno de los misterios que se espera resolver con la misión BepiColombo es si hay agua congelada en su interior, como sugieren algunos estudios. En primer plano, la foto muestra parte del vehículo BepiColombo.
La parte de la región polar norte de Mercurio iluminada por el Sol
Esta imagen fue tomada por M-Cam 1, cuando BepiColombo se encontraba a unas 900 millas sobre la superficie de Mercurio. Según explica la ESA, la foto muestra que grandes regiones de la superficie llena de cráteres del planeta han sido alisadas por la lava, que se originó en grandes erupciones volcánicas en el pasado de Mercurio. Este efecto es especialmente visible en el interior del cráter Mendelssohn, de 180 millas de ancho. El borde del cráter sigue siendo claramente visible (y se ha marcado con un círculo de color naranja superpuesto en la imagen), pero se ha rellenado en gran parte con material volcánico liso que también forma las llanuras circundantes. En la parte inferior izquierda de la imagen puede verse la cuenca de Caloris, la mayor estructura de impacto conocida en el sistema solar, con un diámetro de más de 900 millas.
Restos de lava y escombros hacen más brillante la superficie de Mercurio
Contrariamente a lo que sugieren estas imágenes, Mercurio es un planeta oscuro, señalan los expertos de la ESA. A primera vista podría parecerse a nuestra Luna, pero en realidad la superficie de Mercurio refleja sólo dos tercios de la luz que refleja nuestro satélite. Sin embargo, las formaciones más jóvenes de su superficie parecen más claras: el material del interior del planeta que llega a su superficie se oscurece con el tiempo. Por ejemplo, el punto brillante que se ve en la parte superior de la imagen, tomada por M-Cam 2 cuando BepiColombo se encontraba a unos 1.300 kilómetros por encima de la superficie de Mercurio, es una formación conocida como la Facula Nathair. Es el resultado de la erupción volcánica más importante que se ha producido en el planeta. Se trata de una formación especialmente interesante, en la que centrarán su atención varios instrumentos de la misión. Su objetivo es estudiar la composición del material erupcionado para poder comprender mejor la composición del propio Mercurio. Debajo de Nathair Facula, la foto muestra el cráter Rustaveli, una formación de 125 millas de ancho con un anillo de montañas en su interior. Desde entonces, el cráter se ha llenado de lava, por lo que los picos de las montañas apenas sobresalen de la superficie lisa del cráter.
Esta noticia de Russia Today nos la hace llegar el ingeniero Fernando Magliano, cuya PyME se ocupa de detectar y remediar desastres ambientales en Vaca Muerta, Neuquén. En ese establo de Augías, Magliano tiene trabajo para entretenerse, guardar y repartir, pero se hizo un minuto para escribirnos lo siguiente: «Hace unos años, en el lago de Mari Menuco, en pleno Vaca Muerta, me sorprendí mientras yo pilotaba un droncito sobre las aguas. Una bandada de bandurrias se abalanzó sobre el aparato, y apenas pude zafar de que lo cagaran (sic) a picotazos. Hoy leí esta nota en RT y vi una prueba del ingenio tercermundista».
Con sus garras de terror, su envergadura enorme, su mirada agudísima y sus astutas tácticas de caza, las águilas planean sin esfuerzo y una vez detectada su presa, rara vez le dejan oportunidad. Ahora, cinco águilas de la India están haciendo algo totalmente nuevo para su país: interceptar drones enemigos.
La policía del estado de Telangana, en el sur de la India, ha adiestrado con éxito a cinco águilas para que identifiquen y derriben drones que puedan suponer una amenaza para las visitas de VIP (Very Importante People, es decir personajones), o para grandes concentraciones públicas.
El escuadrón «Garuda», que toma su nombre del mítico pájaro solar hindú, ha tardado más de tres años en materializarse. Ahora forma parte de la Intelligence Security Wing (ISW) de la policía de Telangana, una fuerza especializada que supervisa la seguridad de los VIPs.
Es el primer y único escuadrón de aves de la India y el segundo del mundo, después de Holanda.
El entrenamiento ha sido un éxito, y los altos mandos de la policía estatal han recibido consultas del Ejército, la Guardia Costera y la Fuerza de Seguridad Fronteriza (BSF), cada una de las cuales está ansiosa por formar escuadrones similares.
Una idea holandesa
Tafseer Iqubal, del servicio de policía indio, dirige el ISW de Telangana y está estrechamente relacionado con el proyecto. Según explicó a RT, la idea de entrenar águilas contra drones no autorizados surgió en 2021, tras varias rondas de discusiones sobre intentos similares del Ejército holandés.
En 2016, los Países Bajos habían entrenado águilas para interceptar drones, pero interrumpieron el proyecto al cabo de un año porque el escuadrón era ineficaz, el mantenimiento de las aves era caro y las águilas eran propensas a sufrir heridas por las hélices y las cuchillas afiladas de los drones.
Sin embargo, la policía de Telangana decidió intentarlo.
Buscó cetreros entusiastas que pudieran preparar una hoja de ruta para entrenar a las águilas y manejarlas durante las operaciones. Finalmente se contrató a Mohamed Fareed, de Hyderabad, y a Abir Chaudhary, de Bengala Occidental.
Tras el permiso del Departamento Forestal, se reclutaron tres pollos de águila de unos tres meses de edad, con un costo de unos pocos miles de rupias (1 dólar = 86 rupias), según informaron fuentes policiales a RT. Las normas policiales prohíben la interacción no oficial con los medios, de modo que esta noticia sea de fuente anónima.
Más tarde se añadieron dos más aguiluchos. Las autorizaciones son difíciles, porque para las leyes indias de protección de la fauna salvaje, la caza o captura de aves silvestres como las águilas está prohibida y requiere permisos.
Debido a la diversidad de paisajes, climas y accesibilidad, a India no le faltan águilas en cantidad o variedad. Y hay, obviamente, barreras topográficas para algunas: incluso el águila real nunca cruza los Himalayas. Eso sólo lo logran los gansos migratorios, y pasan por encima de las cabezas de los montañeros hacinados en la cumbre del Everest, remando sin esfuerzo por el aire amarrete en oxígeno. Los pulmones de las aves son unas cuatro veces más eficientes que los mamiferianos.
Las rapaces no van tan alto, porque ahí arriba no hay presas. Muchas otras especies, entre ellas el águila pescadora de Pallas, están en casi toda la India, pero no en épocas de reproducción. Promediando especies y ecosistemas, la vida de un águila en libertad suele rondar los 30 años.
Águilas criadas a mano
Como los aguiluchos se capturaron en el huevo y a una edad temprana, no conocieron a sus padres y crecieron pensando que eran humanos, y generaron un vínculo más fuerte con la gente (con alguna gente) que con pájaros de su especie.
Las águilas criadas a mano son agresivas porque no tienen miedo a absolutamente nada. Si el tope de visión humana es 5/5, las águilas tienen 20/5. Pueden discernir detalles finísimos a una distancia 4 veces mayor que un chico con vista perfecta.
Cetrera de Kazajistán con una águila dorada, que en la India también las hay
Durante los primeros meses de adiestramiento, las águilas aprendían a entender a sus entrenadores mediante una serie de órdenes preparadas. Una vez familiarizadas, se les enseñó a identificar drones. Finalmente, se las desafió lanzándoles drones, que derribaron con éxito. La ingeniería de un dron FPV, guiado por un operador con gafas de realidad virtual, es muy liviano, y la potencia de cierre de las garras de un águila adulta alcanzan para romper un brazo humano por compresión. Los drones no tenían chance.
Con las águilas, todo es cuestión de comida y confianza. Cuando ya confían en su entrenador, o cetrero, siempre vuelven al mismo por comida. Así que la intercepción exitosa de drones se estimulaba con premios de comida.
Las aves recibieron una dieta especializada a base de carne fresca, como roedores, pescado y aves de corral, crucial para mantener su salud. Las aves, procedentes del denso bosque de Nallamalla que se extiende por Telangana y el vecino Andhra Pradesh, también fueron alimentadas con conejos, murciélagos y otras aves. Se les proporcionó atención veterinaria periódica mientras los cetreros desarrollaban un vínculo mediante un manejo constante y técnicas de refuerzo positivo.
«Las águilas son aves salvajes, pero se llevan bien con los humanos», explican las fuentes a RT. «La voz humana les tranquiliza. El aspecto clave es hablarles con regularidad, sobre todo mientras se las entrena».
La policía se mostró reacia a dar el nombre de la especie de águila, preocupada por la posibilidad de que grupos terroristas entrenen a las mismas aves para derribar drones de vigilancia en las fronteras de la India.
Aves, perros y vigilancia
Las aves se entrenaron hasta dos horas diarias en la Academia Integrada de Entrenamiento de Inteligencia (IITA), a unos 30 km de Hyderabad, la capital del estado. Se instaló una pajarera para darles espacio suficiente para volar y posarse. En la IITA se adiestra a los perros para que detecten explosivos y ayuden a recoger pistas en la escena de un crimen, además de acompañar a los policías en las operaciones. Desde su creación en 2006, el IITA ha adiestrado a cerca de 800 canes y ha capacitado a más de 1.100 adiestradores de animales.
«El índice de interceptación de drones por las águilas es muy alto», afirmó Tafseer Iqubal. «Las aves son ahora un componente importante en la seguridad de los VVIP».
Recientemente también se realizó una demostración ante los altos mandos del IITA. Un vídeo mostraba a un águila posada en un cobertizo que de pronto se lanzó en dirección a un objeto volador. En una fracción de segundo, capturó el objeto y regresó volando. Se trataba de un dron y la tarea fue realizada con relampagueante precisión.
Las aves también han sido entrenadas para la vigilancia. Están equipados con cámaras que proporcionan imágenes de alta calidad. «Nos proporcionan una vista de pájaro de lo que ocurre tanto en el cielo como en el suelo, para permitir una mejor vigilancia», dijo Iqubal, sin entrar en detalles.
Añadió que el adiestramiento de águilas era más barato que la adquisición de sistemas de detección antidrones. Se cree que sólo se gastaron unos cientos de miles de rupias (unos pocos miles de dólares) durante los últimos tres años. «La inversión en nano y macrodrones para este tipo de proyectos supone gastos millonarios», afirma Iqubal. «En comparación, nuestra iniciativa fue económica, ya que sólo gastamos en los pájaros y la formación».
Pero hay limitaciones.
Como las águilas no pueden diferenciar entre drones caseros y no caseros, sólo se utilizan en las «zonas rojas» o de exclusión aérea. Pueden interceptar nanodrones (de hasta 250 gramos) y microdrones (de 250 gramos a 2 kg), pero no más.
Y los drones están ahora equipados con sensores anticolisión que podrían detectar a las aves y cambiar de rumbo. «Estamos vigilando de cerca todos los aspectos», dijeron las fuentes a RT. «Es un proyecto nuevo y esperaremos a ver cómo resulta».
Drones enemigos y tecnología sofisticada
En los últimos tiempos se han registrado casos de drones lanzados desde Pakistán a India para contrabandear armas, munición, artefactos explosivos improvisados y drogas. También se han lanzado como sistemas de detección y ataque, al estilo del frente ucraniano, donde, para ambas partes, son el enemigo más temible de las fuerzas terrestres: infantería, caballería, artillería y la logística de retaguardia.
En un intento de impedir las infiltraciones, el ejército ha desplegado recientemente un sistema antidrones a lo largo de la Línea de Control entre ambos países, trazada a lápiz sobre terreno deshabitado en 1947, por el Raj Británico en su retirada. Pakistán y la India se atuvieron a esa línea, pero no mucho: ya estuvieron 5 veces en guerra oficialmente, y desde 1948 la zona no conoció un día de paz libre de incidentes.
Las regiones septentrionales indias de Jammu y Cachemira y Punjab, todas a pie de los Himalayas, han sido escenario de múltiples ataques con drones en los últimos años. La BSF derribó o recuperó 107 drones a lo largo de la frontera entre India y Pakistán en Punjab en 2023, y en 2024 derribó 125 drones.
«Los inhibidores de radiofrecuencia y GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite, sea GPS o sus muchas opciones euroasiáticas) son el método de guerra electrónica más común para interceptar drones», dijo a RT un oficial del ejército de la India, que solicitó el anonimato. «Con Telangana logrando éxitos con las águilas, y el Ejército está definitivamente interesado».
En 2024, una start-up de defensa de rápido crecimiento, Big Bang Boom Solutions Private Limited (BBBS), obtuvo un pedido por valor de más de 2.000 millones de rupias (23,24 millones de dólares) de la Fuerza Aérea India (IAF) y del Ejército indio por su tecnología de sistemas aéreos no tripulados (C-UAS). Los sistemas C-UAS pretenden contrarrestar la creciente amenaza de los drones, tecnológicamente sencillos, baratos y disponibles en el mercado, que pueden infligir daños desproporcionados.
Vajra Sentinel de BBBS es un sistema antidrones de última generación diseñado para detectar, rastrear y neutralizar drones a distancias extraordinarias. Sus sensores e inhibidores cumplen las especificaciones militares de durabilidad y fiabilidad.
«Los inhibidores actúan cortando la conexión entre el dron y sus operadores o aumentando las interferencias para dificultar que el dron localice la señal correcta», explicó un alto funcionario, quien añadió que el sensor central del sistema se basa en la inteligencia artificial (IA). Los algoritmos de visión por ordenador permiten identificar, clasificar y localizar con precisión los drones.
Vikram Sharma
Nota al pie de AgendAR:
Hace muchos años que AgendAR viene peleando para que la Argentina desarrolle drones de seguridad, de vigilancia y ataque. Apoyamos el fantástico pero efímero esfuerzo de INVAP en desarrollar el Proyecto SARA (Sistema Aéreo Robótico Argentino), incubado en la Fábrica Argentina de Aviones, que entre 2014 y 2015 estaba empezando a generar resultados. Pero justamente por eso, en 2016 y a pedido de un trío de embajadas y servicios de espionaje, el presidente Mauricio Macri liquidó todo.
Aquel Lázaro no resucitó.
La Fuerza Aérea, con sus curiosos drones enormes pero nada robóticos (y por ende militarmente absurdos), veía este asunto con horror: ¿que grado de redundancia iba a generar el vuelo autónomo de ataque y observación entre los pilotos argentinos? Boicoteó el proyecto lo poco que éste duró. Y hoy, a la vista de que la superioridad aérea depende de drones, y a sabiendas de que en el frente ucraniano los cazas y bombarderos ucranianos y rusos son una rareza, y habida cuenta de que no se acercan a la línea del frente, no sea cosa de que las baterías misilísticas contrarias no los hagan puré, nuestra cúpula aeronáutica cambió algunas de sus ideas pero no sus tradiciones. Y por ello, se dedica a estudiar qué drones carísimos y sin un gramo de industria nacional le compra a, digamos… ¿Israel?
La Marina jamás dijo ni sí ni no al Proyecto SARA. Lo que para una fuerza que, salvo el agua, importa de la OTAN todo lo que usa en materia náutica y aeronáutica, y nunca tuvo vocación siquiera por mantener su parque flotante en estado decente, tan prolongado silencio es «no».
No por falta de oferta local. En 2018 una empresa mixta formada por el helicopterista Cicaré, el contratista agrícola santafecino Marinelli e INVAP presentó su helidrón RUAS-160, para uso dual: por una parte, es maquinaria rural automatizada. Permite hacer fumigación automática a baja altura y muy precisa, en campos acotados y llenos de obstáculos, como montes frutales.
Pero los usos militares son enormes. Al ser una máquina de hélice doble contrarrotativa, el RUAS no necesita un largo «boom» de cola y con rotor lateral para maniobrar. Esto le permite operar desde las cubiertas, abarrotadas de obstáculos, de TODOS los barcos de la Armada, incluso los transportes, con condiciones adversas de mar y de viento. Y con ello, ampliar el radio de detección e intercepción de cada nave a distancias de 50 km. de la cubierta de despegue.
La Marina recibió esta oferta en 2018 con el mismo placer que el pato la munición, y todavía está deliberando. Lo que en códigos navales significa: «queremos helicópteros tripulados y grandes, aunque sólo quepan en los destructores con hangar. Y eso sí, importados, por favor». Es más, acaba de comprarse cuatro Leonardo AW109SP por U$ 67 millones. Y los vamos a pagar con deuda.
Un cálculo a lápiz tinta en el dorso de la mano da unos 20 RUAS-160 con la misma plata y sin que salga un centavo del país. ¿Con capacidades muy inferiores? Sin duda, pero con sensores ópticos, radáricos y eventual armamento, son 5 veces más unidades en muchas más naves, y con una capacidad de búsqueda y ataque bastante más ubicua. Ojo, tenemos 1 millón redondo de Zona Económica Exclusiva (residual) a vigilar de pescadores piratas, pescadores legales pero tramposos, contrabandistas de oficio y vecinos malquistados.
La única fuerza que se interesó en serio por el proyecto SARA fue el Ejército, en tiempos en que el Estado Mayor Conjunto lo dirigían nuestros últimos nacionalistas tecnológicos como el Cdte. Juan Martín Paleo. Y contando billete a billete lo que añadió la ley del FONDEF al presupuesto militar, que fueron U$ 500 millones/año en 2023, el Ejército le dijo a INVAP que el primer dron de ala fija y vuelo autónomo que necesitaba la fuerza debía ser chico, portátil, de observación, y tener un vuelo de al menos de 40 km desde el punto de despegue, más la vuelta. Es la distancia de tiro máximo de la artillería argentina de 152 mm. Tipos prácticos.
De ese pedido no quedó nada, pero el Ejército ya sabe el teléfono, la dirección y las capacidades de INVAP en drones, y sigue interesado en un producto asociado: un arma terrestre antidrón Nac & Pop y de corto alcance.
Hoy la jefatura conjunta está en manos del brigadier General Xavier Isaac, un aeronáutico, excelente administrador de su fuerza en tiempos mejores (todos lo fueron). Es hermano menor de Gerardo Isaac, el piloto viviente más condecorado de la Argentina, uno de los dos sobrevivientes del ataque al HMS Invincible. Pero Xavier, el Isaac menor, tiene harta carrera previa como agregado militar en EEUU, y por ende una exposición inevitable a ofertas de chatarra OTAN. Ver caso F-16, de 44 años de viejos, y no hablemos más. 16 de los que se venían desde Dinamarca para la Argentina fueron redestinados a Ucrania, y hoy, cuando no matan a sus propios pilotos, los rusos los están desmejorando a misilazos.
En el actual cuadro geopolítico, es seguro que esta noticia no despeina a nadie en nuestro Ministerio de Defensa. Hoy está colonizado como nunca antes bajo la égida de Luis Petri, un libertario afín a las selfies con traje ant-G estilo Tom Cruise. En muchas aparece rodando pista en uno de esos cazas geriátricos que le compró a Dinamarca. Pese a sus protestas, los daneses no lo dejaron volar ni como paquete en el asiento trasero de un modelo biposto. Hasta tanto no estén entregados y pagados, ni en chiste.
En semejante nido de águilas como este ministerio, esta noticia desde la India no va a generar frío ni calor.
No porque en la Argentina no haya cetrería, aunque aquí no existe por deporte de millonarios, como en Arabia Saudita. Todas las mañanas, halcones peregrinos criollos, obviamente adiestrados, patrullan las inmediaciones de los aeropuertos comerciales argentinos. En zona húmeda las pistas están rodeadas de muchas hectáreas de pasto bien cortado. Si no fuera por el terror a los halcones, estarían llenas de pájaros cazando gusanos e insectos. Una bandada de pájaros ingerida por una turbina en despegue o en aterrizaje, son tragedia segura en cabecera de pista.
Nuestra águila monera o arpía, del bosque chaqueño y mesopotámico, bastante mayor que el águila dorada del Hemisferio Norte.
Hablando de pajarracos aunque sin cargo ni salario, en Argentina tenemos cantidad de águilas, buteos y otras rapaces grandes, que podrían adiestrarse para uso antidron de baja altura, si se tiene una pequeña fuerza de cetreros. Una de nuestras rapaces en particular es mayor y más acrobática que el águila real de la India: la arpía, o águila monera. Una arpía puede zigzaguear como un relámpago engrasado por la techumbre del bosque chaqueño, esquivando ramas y troncos en total silencio, para capturar por sorpresa monos carayás de hasta 8 kilogramos. Y llevárselos en volandas mientras los ejecutan en el aire con un apretón de garras, para aletear sin distracciones.
Los que quieran ver el tamaño de una arpía en relación con un cetrero argento, aquí tienen un Tik Tok. Sí, dado el tamaño de esta hembra podría matar fácilmente al hombre, con sólo apretarle la cabeza en una garra. Cabría sin problemas. Y no, no es un ñandú, es un águila.
Tirale a ese bicho un cuadricóptero chino de de 4 o 5 kilos, de los usados para observación o ataque kamikaze en Ucrania y fijate lo que le hace. Esto es Sudamérica, lectores. La evolución inventó los pájaros justamente en este subcontinente, allá por tiempos de dinosaurios. Y la naturaleza aviar aquí tiende a la diversidad y al gigantismo. Una arpía hembra chaqueña puede llevar de pasajeros involuntarios a monos de su propio peso, y con un trato tan hostil como no te lo ofrece ni la Low Cost de cierto expresidente. Aunque al menos no te cobra.
La limitación de carga de 2 kg. que se fija el Ejército de la India como peso máximo de una presa electrónico-mecánica aquí no corre. Creo que en la India, aunque no digan ni «mu» al respecto, no deben haber optado por el águila real de ese país. En casi todo el continente euroasiático, llega a medir 2,30 metros entre las puntas de ala. Probablemente optaron por alguna de las otras 9 especies de la India, todas más chicas. De todos modos en todo el territorio indio, con la real incluida, no existe ninguna rapaz con el tamaño y «envolvente de vuelo» de una arpía sudaca.
Lo que sí corre -o más bien vuela- aquí es la falta de vocación militar por mantener una industria de defensa propia. Por algo hoy se está rematando Fabricaciones Militares, una empresa que le permitió a la Argentina guerrear con el Reino Unido y casi no perder. Pero fundamentalmente (y éste fue su principal servicio), se trata de una firma nacional que nos permitió desde fines del siglo XIX no tener que guerrear con ningún vecino. Y eso porque a todo vecino le parecía mala idea pelearse con un país único en Sudamérica desde comienzos del siglo XX por fabricar casi todo su armamento propio, portátil , campal y aéreo.
¿Cómo venderle a nuestras pobres Fuerzas Desarmadas la idea de que desarrollen comandos de cetrería para combatir drones chicos? Serían baterías antiaéreas biológicas de corto alcance, pero no muy corto. Defenderían bien a nuestra infantería, caballería, artillería y aeródromos y puertos de drones kamikazes.
Al Ejército le encantarían, si hoy se atreviera a decir «esta boca es mía» en lugar de susurrar en los pasillos. Las arpías serían drones que no hace falta fabricar, sólo entrenar, plata que sólo se gasta en capacitación. Y nuestros sistemas antidrón de proximidad pueden ser otras águilas, no sólo la arpía chaqueña. La escudada, mucho más común en la Patagonia, es un buteo grandote de muslos sin emplumar, y hay que verlo levantando liebres grandes o corderitos chicos.
Una simple pero bellísima bandurria dorada, absolutamente nada rapaz. Pero en Vaca Muerta, una bandada de ellas casi hizo percha el dron de una empresa argentina de detección de derrames de petróleo y remediación de daño ambiental.
Vuelvo a la anécdota del ingeniero Magliano en Vaca Muerta. Unas sencillas y nada agresivas bandurrias, grandes comedoras de gusanos y mariscos de río y arroyo, casi le revientan un dron que buscaba de derrames de petróleo en un lago enclavado en Vaca Muerta. Las bandurrias no tienen ni un pico impresionante, ni garras, ni hábitos de cazar nada que vuele. Pero son territoriales y, al parecer, toman a cualquier dron como potencial predador. Me puedo imaginar la misma conducta defensiva entre aves voladoras de corral más grandotas, como los gansos, y ni hablar de los cauquenes, esos gansos salvajes y bellísimos.
El único modo de que exista un Comando de Cetrería necesitará de gobiernos muy distintos a los corporativos, vendepatrias y vendehumos que venimos sufriendo tan recurrentemente.
Quizás la oportunidad surja cuando algún embajador piola, por qué no, hable con nuestras cúpulas y ofrezca importar águilas doradas del Néguev, si se ponen de moda como sistema defensivo.
La Cámara Argentina del Libro (CAL) ha difundido una encuesta efectuada al sector editorial a la que agregamos los datos ofrecidos por el Monitor Editorial de la misma institución –disponible en: monitoreditorialcal.shinyapps.io/monitor_editorial/–, cuya última actualización es en octubre de este año. Este consolida los datos sobre la edición declarados por los editores en la Agencia Argentina de ISBN (que otorga el número y código de barras, algo así como el DNI de cada libro editado, generalmente impreso en las contratapas).
Tomando los datos de los últimos tres años del Monitor Editorial (2022 a 2024) –la información está dividida en trimestres–, el total de publicaciones (o cantidad de títulos) del Sector Editorial Comercial (SEC), destinados en papel a distribuidoras/librerías, para 2022 es 7.821 y para 2023 es 7.861. Como faltan los datos del cuarto trimestre en curso, la comparación de los tres primeros trimestres de cada año es: 2022, 5.960; 2023, 6.174; 2024, 5.460. Estos totales desglosados por tipo de casa editorial brindan la siguientes cifras: pymes independientes: 2022, 4.592; 2023, 4.781; 2024, 4.234; y para grupos editoriales: 2022, 1.368; 2023, 1.393; 2024, 1.226. Es decir, en los últimos tres años, el sector pymes independientes realizó el 77% de nuevos títulos publicados.
Aplicando el criterio anterior, en el rubro tirada o cantidad de ejemplares totales de los títulos lanzados al mercado, expresados en millones, suman para 2022, 12,03 y 2023, 11,87. Comparando los tres primeros trimestres: 2022, 9,34; 2023, 9,07; 2024, 7,59. Por tipo de casa editorial, para pymes independientes: 2022, 5,58; 2023, 5,21; 2024: 4,28. Para grupos editoriales: 2022, 3,76; 2023, 3,86; 2024, 3,31. Esto muestra una reducción de un millón de ejemplares impresos en el sector pymes independientes en el último año.
También podemos evaluar qué temas predominan en los 21.142 títulos publicados en papel para distribuidoras/librerías, en los últimos tres años. Tiene el primer lugar la no ficción, con un total de 12.691 (incluye sociedad y ciencias sociales, derecho, biografías, literatura y estudios literarios, filosofía, economía y otros). En segundo lugar infantiles, juveniles y didácticos, con 5.172. Y por último, ficción y temas afines, con 3.279.
La CAL, en colaboración con los profesionales del Núcleo de Innovación Social (NIS) del Colegio de Sociólogos y Sociólogas de la Provincia de Buenos Aires, realizó la Encuesta del Sector del Libro, durante el mes de agosto pasado, a la que respondieron 95 empresas del sector. La mayoría de las empresas encuestadas se dedican a la venta de libros a través de librerías y a la edición de libros, lo que representa más del 90% del total de respuestas.
Estas, a su vez, pertenecen a las siguientes regiones del país: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 55; y las provincias de Buenos Aires, 15; Córdoba, 7; Entre Ríos, 3; La Pampa, 1; Mendoza, 2; Neuquén, 1; Río Negro, 1; Santa Fe, 9, y Tucumán, 1. La concentración de la actividad, que es histórica, tiene en la Ciudad de Buenos Aires el 57,89% de los encuestados y en la provincia de Buenos Aires el 15,79%, que representan el 73,68% del total encuestado. La mayoría cuenta con más de diez años de actividad en el mercado.
El 40% de las empresas posee menos de cinco empleados y el 50%, menos de diez. El 27,3% del total factura entre 100 y 499 millones de pesos anuales; entre 10 y 49 millones anuales constituye el 24,2%. El 20% factura menos de 10 millones anuales, mientras que solamente el 5,26% de las empresas factura entre 500 y 999 millones anuales, y un 7% supera los 1000 millones anuales. Clara señal de una concentración piramidal de la distribución y las ventas de libros.
La mayoría de las librerías encuestadas no posee sucursales, con locales de menos de 50 m2. Mientras que el 54% de las editoriales posee menos de 250 títulos en su catálogo. En las temáticas trabajadas, la no ficción es la categoría más importante, con el 27,91% de las ventas, y la literatura infantil y juvenil, con el 18,6%. Son las librerías las que acusan la caída de ventas sostenidas en los últimos tres años: 65% interanual 2022-2023 al 94% en el primer semestre 2023-2024. En unidades facturadas: mientras en 2023 el 18% de los libreros identifica una caída superior al 26% de las unidades vendidas, en el primer semestre 2023-2024 la caída alcanza al 62% de los encuestados.
Como bien señala el informe de la encuesta: “Por su parte, los editores mostraban una situación más dividida en 2022-2023 –en la que 49% declaraba una mejoría y 49% mostraba un empeoramiento (que mayormente iba en una caída de las ventas de hasta el 25%)–; en la comparación entre el primer semestre de 2023 y 2024 ese porcentaje aumenta a un 74%. Las editoriales muestran una caída interanual que en el 36% de los casos es superior al 26% respecto del mismo período del año anterior”.
Los problemas también aparecen en el comercio exterior, donde el 66% de las empresas distribuidoras y de edición de libros realiza exportaciones de productos o servicios. Y en este rubro el informe señala: “Si bien el porcentaje que representan las exportaciones se ha mantenido estable a lo largo de 2022 y 2023, editores y distribuidores declaran un creciente empeoramiento en la variación de las unidades vendidas en el período anual 2022-2023 y lo sucedido en el primer semestre de este año, lo cual augura un cambio en el rumbo de este indicador: para el 46% de las empresas la caída de unidades vendidas supera el 50%”. Ocho de cada diez empresas señalan la caída de la demanda interna como el mayor problema, junto al aumento de los costos de distribución y producción.
El biólogo argentino Lautaro Gándara es el primer autor de un impactante estudio publicado recientemente en la revista Science, que demuestra que insecticidas, herbicidas y funguicidas, aun en muy pequeñas dosis, alteran el comportamiento y la fisiología de moscas, mosquitos y mariposas. Explica por qué, a pesar de la contundencia de sus resultados, cree que el proceso puede revertirse. Y aporta posibles soluciones.
“A nivel planetario hay reducciones masivas en las poblaciones de insectos, que no se restringen a especies particulares. Si bien hay muchos estudios en abejas, porque tienen una implicancia económica muy grande, toda la diversidad de insectos parece estar en riesgo y no se sabe con certeza por qué”. El biólogo argentino Lautaro Gándara, resumió que la razón que lo llevó a utilizar la batería de técnicas y métodos que desarrolló en el marco de su posdoctorado en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL, por sus siglas en inglés), en Heidelberg, Alemania, para investigar el rol de los agroquímicos en el “apocalipsis de los insectos”. El resultado de su trabajo fue publicado recientemente en la revista Science.
Junto a sus colegas del laboratorio que dirige el biólogo evolutivo Justin Crocker en el EMBL, Gándara se sorprendió al comprobar que incluso dosis muy pequeñas (subletales) de agroquímicos modifican el comportamiento y la fisiología de los insectos, al punto de que se reduce la puesta de huevos en un 60%. Algo que detectaron no sólo frente a insecticidas, sino también ante cantidades residuales de herbicidas, funguicidas y otros productos que fueron aprobados con objetivos diferentes al de combatir “bichos”.
La polinización es un proceso clave para la reproducción de las plantas y la formación de nuevas semillas y frutos. De hecho, el 75% de los cultivos globales depende de ella a través del trabajo vital de mariposas, avispas, abejas y moscas. Sin embargo, se estima que por año se pierde del 2% al 3% de las poblaciones de estos insectos, un problema a escala global porque un mundo sin insectos no sería viable. “No solamente porque colapsa la producción de alimentos tal como la entendemos hoy, sino también porque muchas de estas especies son centrales en el ecosistema”, graficó Gándara.
Para el estudio, los investigadores utilizaron una biblioteca química de 1024 moléculas –incluidas las más usadas a nivel comercial, como el herbicida glifosato y el insecticida imidacloprid– y evaluaron el impacto de dosis subletales sobre la llamada mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). “En esa especie, el 57% de las sustancias analizadas, la mayoría herbicidas, afectó significativamente el comportamiento de las larvas. Y una proporción aun mayor comprometió la supervivencia a largo plazo”, informó el científico. Y añadió: “Esa exposición también condujo a alteraciones del desarrollo y la reproducción. Muchos de estos efectos se amplificaron al aumentar la temperatura de los ensayos, lo que hace pensar que en un escenario de cambio climático ese impacto será aún mayor”.
Los investigadores comprobaron también alteraciones similares en mosquitos y mariposas.
Hasta ahora se sugería que la disminución en la biodiversidad de insectos a nivel mundial podía estar relacionada a la pérdida de hábitats debido a la agricultura y la urbanización, el cambio climático y el uso extensivo de pesticidas, cuyas evaluaciones de seguridad solo toman en cuenta las dosis letales. La contribución de cantidades subletales, demasiado bajas para matar, ha sido poco estudiada.
Para arribar a sus impactantes conclusiones, Gándara utilizó una plataforma que realiza un análisis preciso y exhaustivo del comportamiento y otros rasgos observables, una técnica conocida como “fenotipado profundo”, que incluyó métodos metabólicos y fisiológicos que desarrolló durante los cinco años de su posdoctorado en Alemania.
“Una cosa es leer un texto donde se describe sobre la reducción de una población en una parte del mundo y otra cosa es ver lo que ocurre con tus propios ojos. Observar, por ejemplo, cómo una concentración de moléculas que está reproduciendo lo que pasa inmediatamente afuera de mi laboratorio genera una reducción en la puesta de huevos de tanta magnitud, no encuentro otra manera de definirlo que no sea como algo perturbador”, aseguró Gándara.
Con todo, y a pesar de los resultados tan contundentes, el biólogo es optimista. “No hemos logrado identificar ningún efecto a lo largo de generaciones, lo cual es bueno porque muestra que no queda una marca epigenética que persiste en la población. Si se remueve el producto en cuestión, el sistema debería recuperarse”, dijo.
A modo de mensaje final, el investigador hizo foco en que las técnicas que utilizaron para el estudio no son costosas. “Se pueden implementar a escala masiva y formar parte de los protocolos estándar a la hora de aprobar un producto, sin que por eso aumenten los costos de producción. Es necesario este tipo de controles a los agroquímicos e ir más allá de la letalidad aguda como único parámetro para testear la seguridad”, resaltó Gándara, quien planeaba regresar a la Argentina al finalizar su posdoctorado, pero que por la situación actual del sector científico está buscando una posición en algún centro de Europa o los Estados Unidos.
“Por otro lado, este tipo de fenotipado profundo se puede aplicar para descartar ciertas moléculas y usar las que no causan efecto y así tratar de revertir este desvío. De hecho, en un 30% de las sustancias que estudiamos no encontramos actividad negativa”, enfatizó.