INDUSTRIALIZAR 2024: empresarios, sindicalistas, y agregados comerciales de los BRICS

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«Si no cuidamos la industria, vamos a sufrir»

Con ESE llamado de José Urtubey a cuidar las cadenas productivas, en sintonía con lo que ocurre en el mundo, un CEO reivindicando al sindicato, un secretario general hablando de competitividad y un intendente abriendo mercados para sus empresas, concluyó la feria IndustrializAR 2024 que se desarrolló en el Parque Industrial Pilar. La enumeración de rarezas ofrece un atisbo de la gravedad de la situación.

Uno de los momentos más esperados y destacados del evento era la mesa que reunió a los titulares de Toyota ArgentinaDaniel Herrero, y del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina (Smata)Ricardo Pignarelli, ambos integrantes de la cadena de valor de uno de los sectores más duramente golpeados por el plan económico de Javier Milei. Allí, tanto el CEO como el dirigente sindical manifestaron una serie de coincidencias.

«Los argentinos tenemos que tener un gobierno y una oposición coherente, tenemos que hacer un esfuerzo entre todos porque la Argentina se lo merece», planteó Pignarelli, en una especie de llamado al sentido común.

«Los acuerdos que realizamos para generar más trabajo hoy corren peligro, la industria automotriz tiene grandes avances en tecnología y logramos la confianza, pero tenemos que ponernos de acuerdo en los puntos que nos permitan fortalecer nuestro desarrollo económico», concluyó, en una referencia a la Ley Bases, y a sus posibles consecuencias.

A su turno, el CEO de Toyota reivindicó el rol del sindicato, en tanto aliado para preservar el empleo y aumentar la productividad, en un discurso contrario al actualmente dominante entre sus pares. “Creemos que los sindicatos deben ser parte de la empresa, porque ayudan a su crecimiento, con su ayuda logramos tener la productividad y el presentismo al máximo”, afirmó en Pilar.

«Buscamos que las partes de los vehículos se hagan en la Argentina, porque aumenta la competitividad de la planta, hoy una Hilux se hace en 86 segundos y eso no requirió de ninguna reforma laboral», ejemplificó.

Ocurre que, también en estos días, la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) dio a conocer un informe sectorial que da cuenta de que en junio se fabricaron 32.029 automóviles, que implica una caída de 16,7 por ciento intermensual, pero la caída aumenta a 40,2 cuando la comparación es interanual: en junio 2023 se fabricaron 53.522 unidades.

Si la comparación se realiza en términos semestrales,se observa que en los primeros seis meses de 2024 se produjeron 216.736 vehículos, contra 295.777 unidades del primer semestre de 2023: un retroceso del 26,7 por ciento. La caída en la producción se explica por la caída en las ventas, ya que en el primer semestre se colocaron 126.839 unidades, cuando en el mismo período de 2023 se habían vendido 152.044.

Ese contexto descubre que la recesión comienza a afectar al empleo en el sector. Desde marzo, Toyota tiene abierto un plan de retiros voluntarios. Las restantes terminales, Renault, Fiat, General Motors, Mercedes Benz y Volkswagen, comenzaron por adelantar vacaciones y ahora acumulan suspensiones de turnos, con pagos parciales de salarios, para evitar sobre stockearse, con autos que no tendrán salida a corto plazo.

La preocupación compartida es por la duración de la crisis. Si se prolonga, en algún momento las automotrices pasarán de las suspensiones a los despidos, aunque ello implique perder trabajadores calificados , formados a lo largo de años de experiencia, y un conflicto con uno de los sindicatos industriales más dinámicos y organizados del país.

El freno de mano

Los empresarios todavía evitan hablar abiertamente de la crítica situación, para no ser destinatarios de la furia oficial. El primero en romper el silencio fue, hace unos diez días, el titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco)Gustavo Weiss.

Hace diez días, le dijo al ministro Luis Caputo, a quién tenía a pocos metros de distancia, que “el año está perdido” y le recriminó por “un ajuste nunca visto en la obra pública». Este sábado, reiteró la advertencia y pidió un cambio de rumbo económico al afirmar que “se necesita otro plan”. 

A modo de ejemplo, el freno de mano que el gobierno aplicó a la obra pública golpeó a dos grandes proveedores de ese sector, con plantas radicadas en Pilar: la empresa de grifería FV y la de sanitarios Ferrum, ambas del mismo grupo.

El dirigente de la Unión Industrial Argentina (UIA)José Urtubey, que compartió panel con Pignarelli y Herrero, afirmó que «el gobierno nacional hoy cree que los motores de la economía son hidrocarburos, refinerías, tecnología, agroindustria extensiva y turismo. Pero no son suficientes para incluir a 46 millones de argentinos, eso sólo incluye a 20, menos de la mitad”.

Y concluyó: «Todos los países hoy están cuidando sus cadenas productivas. El desafío es cómo el país se va a insertar en el mundo. Lo hacen en Estados Unidos, Brasil, China, los países de Europa. Si no se entiende esto, vamos a sufrir mucho«.

Presente en Pilar junto al ministro Augusto Costa, el gobernador Axel Kicillof aseguró que “mientras algunos piensan que la industria nacional es un error, un desvío, nosotros estamos aquí para protegerla: frente a un Gobierno nacional que quiere destruir el entramado productivo, estamos obligados a defender la producción y el empleo”. 

Además, añadió: “Nos costó mucho esfuerzo construir nuestra industria y no podemos retroceder: esto no implica decir que está todo perfecto y desconocer los problemas, sino trabajar en más y mejores políticas públicas que la fortalezcan y le den mayor competitividad”.

En ese sentido, el gobernador señaló: “Hago un llamamiento a ponernos de acuerdo en una política que no está escrita en el Pacto de Mayo: cuidar lo nuestro para defender la industria y el trabajo”. “En ese documento no se hace ninguna mención a fomentar la producción y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores: nosotros no vamos a firmar algo que no representa el mandato que nos dio nuestro pueblo”, expresó.

BRICS

Tres de los cinco países fundadores de los BRICS, China, India y Brasil estuvieron presentes a través de sus agregados comerciales y su embajador para analizar los desafíos en la inserción internacional de la industria nacional en el mundo.

El dato cobra máxima relevancia, en una etapa en que la cancillería argentina parece haber abandonado la misión de abrir mercados para los productos y servicios de factura nacional y son los gobiernos subnacionales los que lo intentan, a pesar de no ser formalmente competencia propia. A modo de ejemplo, ya se reunieron con el embajador Chino en Argentina los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof; de La Pampa, Sergio Ziliotto; y de La Rioja, Ricardo Quintela.

En IndustrializAR, el embajador de la India, Dinesh Bhatia; el consejero comercial de la Embajada de Brasil, Leonardo Valverde, y el consejero económico y comercial de China, An Guangui, debatieron sobre los desafíos de la industria argentina, su capacidad de inserción en nuevos mercados y las formas en las que se pueden complementar y generar mayor desarrollo.

Al respecto, el intendente pilarense y anfitrión, Federico Achaval, expresó que «son tres países que consideramos mercados estratégicos y fundamentales para el crecimiento de la producción nacional. En especial por la complementariedad de sus economías y las potencialidades que tiene nuestra industria», agregó.

Marcial Amiel

Desde 2022 el cannabis supera al alcohol como droga de consumo diario en EE.UU.

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Según los resultados de un estudio, cada vez más personas consumen marihuana con regularidad. Las diferencias con registros anteriores y el análisis de los especialistas sobre el hallazgo

El aumento en el consumo frecuente de cannabis podría estar relacionado con una mayor aceptación social del consumo de esa sustancia en la actualidad, expresaron los expertos consultados (Imagen ilustrativa Infobae)

Por primera vez desde que se tienen registros, el cannabis ha superado al alcohol como droga de elección diaria de los estadounidenses. En 2022 había 17,7 millones de personas que declararon consumir cannabis todos o casi todos los días, frente a los 14,7 millones que declararon consumir alcohol con la misma frecuencia, según un estudio publicado el miércoles en la revista Addictionque analizó datos de la Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud de EE. UU.

Aunque el número de personas que beben es mucho mayor que el de las que consumen cannabis, beber con frecuencia se ha vuelto algo menos habitual que hace unos 15 años, según el estudio. Sin embargo, la proporción de personas en EE.UU. que consumen cannabis con frecuencia se ha multiplicado por 15 en las tres décadas transcurridas desde 1992, cuando el consumo diario de cannabis alcanzó su punto más bajo.

La legalización del cannabis también se ha acelerado rápidamente desde la década de 1990. Actualmente, la droga es legal para uso recreativo en 24 estados y en Washington D.C., y para uso médico en 38 estados y D.C.

Según Jonathan P. Caulkins, profesor de Política pública del Heinz College de la Universidad Carnegie Mellon, el fuerte aumento de la prevalencia del consumo frecuente de cannabis en las últimas tres décadas podría atribuirse en parte a la creciente aceptación de la droga. Además, dado que los datos de la encuesta eran autodeclarados, es posible que ahora la gente se sienta más cómoda revelando con qué frecuencia la consume.

Según Beatriz Carlini, profesora asociada de investigación en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Washington, el argumento de que la legalización del cannabis reduciría el consumo de alcohol no se ha cumplido, ya que solo se ha observado un ligero descenso en el consumo frecuente de alcohol (Imagen ilustrativa Infobae)

Aun así, “no creo que para la mayoría de los usuarios diarios o casi diarios sea una actividad beneficiosa para la salud”, añadió. “Para algunos, es verdaderamente perjudicial”. Varios expertos que no participaron en la investigación afirmaron que las conclusiones del estudio eran preocupantes. Los partidarios de legalizar el cannabis han argumentado que su amplia disponibilidad alejaría a la gente de los perjuicios del alcohol, dijo Beatriz Carlini, profesora asociada de investigación en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Washington en Seattle.

Pero los datos del estudio, que muestran solo un ligero descenso en el consumo frecuente de alcohol, sugieren que no ha sido así. ”Es desalentador”, afirmó. Carlini y otros autores señalaron que las concentraciones de THC, el componente psicoactivo de la marihuana, han aumentado drásticamente a lo largo de los años. En 1995, la concentración de THC en las muestras de cannabis incautadas por la Administración para el Control de Drogas era de alrededor del 4 por ciento.

En 2021, era de un 15 por ciento. Y ahora los fabricantes de cannabis están extrayendo THC para hacer aceites, comestibles, cera, cristales del tamaño del azúcar y productos similares al vidrio llamados shatter con niveles de THC que pueden superar el 95 por ciento.

En la última década, la investigación ha demostrado que el consumo frecuente de cannabis -y en particular el uso de productos de alta potencia con niveles de THC superiores al 10 por ciento- es un factor de riesgo para la aparición de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. ”Pero eso no quiere decir que un consumo menos frecuente -mensual o anual- sea necesariamente seguro”, dijo Michael Murphy, profesor adjunto de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Harvard y psiquiatra del Hospital McLean de Belmont, Massachusetts.

La concentración de THC en las muestras de cannabis incautadas ha aumentado del 4 por ciento en 1995 al 15 por ciento en 2021, y los fabricantes ahora producen productos con niveles de THC que pueden superar el 95 por ciento, según datos citados en el estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)La concentración de THC en las muestras de cannabis incautadas ha aumentado del 4 por ciento en 1995 al 15 por ciento en 2021, y los fabricantes ahora producen productos con niveles de THC que pueden superar el 95 por ciento, según datos citados en el estudio (Imagen Ilustrativa Infobae)

“A medida que aumenten las tasas de consumo de cannabis entre los jóvenes, también aumentarán las tasas de trastornos psicóticos”, dijo. El riesgo de desarrollar síntomas psicóticos es mayor para quienes consumen cannabis antes de los 25 años, quienes lo consumen con frecuencia, quienes tienen una predisposición genética (por ejemplo, un progenitor o un hermano con un trastorno psicótico) o quienes sufrieron acontecimientos estresantes como abusos, pobreza o abandono durante la infancia.

En los estados que han legalizado el cannabis para uso recreativo, cualquier persona mayor de 21 años puede comprarlo. Según los expertos, quienes consumen cannabis con frecuencia también corren el riesgo de desarrollar adicción, así como el síndrome de hiperémesis cannabinoide, una enfermedad que provoca vómitos recurrentes. Este último estudio llega justo después de que el gobierno de Joe Biden rebajó la semana pasada la categoría de la marihuana, de la más restrictiva, la Lista I, a la Lista III, que incluye fármacos con un riesgo de abuso entre bajo y moderado.

La encuesta no recogía información sobre las concentraciones de THC en los productos adquiridos por los consumidores frecuentes ni señalaba la frecuencia con la que los encuestados consumían cannabis cada día.

Aunque el número total de consumidores de alcohol sigue siendo mayor que el de cannabis, el consumo frecuente de alcohol ha disminuido en los últimos 15 años, mientras que el consumo diario de cannabis ha aumentado significativamente desde 1992, cuando estaba en su punto más bajo (Imagen Ilustrativa Infobae)Aunque el número total de consumidores de alcohol sigue siendo mayor que el de cannabis, el consumo frecuente de alcohol ha disminuido en los últimos 15 años, mientras que el consumo diario de cannabis ha aumentado significativamente desde 1992, cuando estaba en su punto más bajo (Imagen Ilustrativa)

«Mucha gente va a casa y vapea después del trabajo o se toma una gomita para irse a dormir por la noche», afirmó Aaron Smith, cofundador y director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Industria del Cannabis de EE. UU. No cree que ese tipo de consumo diario ocasional sea un problema, añadió.

Al mismo tiempo, puede haber jóvenes que consuman durante todo el día «y se expongan a mucho más THC que los que solo dan una fumada al día», dijo Ziva D. Cooper, directora del Centro de Cannabis y Cannabinoides de la Universidad de California en Los Ángeles. «La salud mental y los resultados de salud física probablemente van a variar drásticamente cuando nos fijamos en esos diferentes grupos de personas».

Christina Caron / The New York Times

Ejecución del presupuesto de Ciencia: la caída más abrupta en 52 años. Detalles

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«La ejecución de la Función Ciencia y Tecnología del Presupuesto Nacional cayó un 29,2% en términos reales en el primer semestre del año. Se trata de la retracción más abrupta desde 1972». Así lo denunció el ex ministro Daniel Filmus, reproduciendo los datos que publicó en las últimas horas el grupo Economía Política Ciencia (epc).

El estudio realiza un análisis macroeconómico del país donde se destaca la caída económica del 1,7% en abril contra igual mes de 2023, y la proyección de una contracción del PBI entre -4,4% y -5,1%, empeorando las proyecciones previas.

«Contra un descenso sustancial de la nominalidad de la economía y el aplanamiento del tipo de cambio (tendencias vinculadas a factores no sostenibles en el tiempo) se verifica un desplome generalizado en casi todos los sectores de actividad (excepto el agro), destacando las retracciones de doble dígito en el comercio, la construcción y la industria«, remarcan.

Y apuntan: «en este contexto el apretón fiscal se intensifica, llevando a nuevos mínimos el presupuesto de la Administración Pública Nacional y la inversión estatal en Ciencia y Tecnología (CyT). La ejecución proyectada para el primer semestre muestra una caída del 26% real de la ejecución del Presupuesto de la APN contra igual período del año anterior«.

En el sector científico el declive es aún mayor: caída real proyectada del 29,2% para la Función CyT ejecutada y 38,7% para los organismos que conformaran el agregado de la ex Jurisdicción 71 (Ministerio de Ciencia y Tecnología), incluyendo el CONICET, la actual Secretaría de ICT, CONAE, Agencia I+D+i y BNDG.

Desplome

El informe sostiene que el desplome de la actividad económica afecta a todos los sectores, con excepción del agropecuario, «que se mide contra un período crítico de 2023». El nivel general de actividad económica exhibe una retracción del 1,7% contra abril de 2023 y consolida un escenario en el que ningún factor impulsa el crecimiento.

La variación interanual en abril muestra que el sector servicios sigue con una ligera caída, enmarcada por las retracciones de doble dígito del comercio (-13,1%), la industria (-15,7%) y la construcción (24,8%). Todas estas caídas interanuales son más leves que las del mes anterior, pero continúan siendo extremadamente graves. Sin la incidencia del agro el promedio general de actividad en vez de caer un 1,7% habría descendido un 6,2%.

Un indicador clave de la evolución del nivel de actividad es la utilización de la capacidad instalada industrial la cual, según el INDEC, se estabilizó en un nivel semejante al de diciembre de 2019, tras la debacle del bienio 2018-2019, y al de julio de 2020, en la salida del parate suscitado por el Covid-19. Respecto de noviembre de 2023 el uso de capacidad instalada cayó 14,8%, sin ninguna perspectiva de recuperación.

Desde epc afirman que el PBI target proyectado expresado en billones de pesos continúa descendiendo, debido a la caída de las previsiones inflacionarias y a la proyección de una importante retracción del nivel de actividad: «el PBI nominal pasará de 189,8 billones de pesos en 2023 a un rango que oscilará entre los 598,7 billones en el escenario optimista y los 608,9 billones de pesos en el pesimista. Es sobre esos denominadores que se calculan las readecuaciones presupuestarias, en particular enfocándonos en el SNCTI, y considerando la realidad ya imperante de un ajuste fiscal inusitado (en torno a 4 o 5 puntos del PBI) y una caída real de doble dígito de la inversión pública en CyT (entre 28 y 32% de caída real respecto de 2023)«.

Un ajuste histórico en Ciencia

La gravedad del ajuste se expresa de manera aguda en el sistema nacional científico, «demostrando el carácter pro-cíclico histórico de la inversión en el sector CyT, donde ésta cae en términos reales más de lo que cae el Presupuesto total de la APN, cayendo ambos más a su vez de lo que lo hace el PBI». Respecto de proyecciones anteriores se consolidan escenarios donde la caída de la inversión CyT es aún más marcada: empeora entre 2 y 5 puntos en las diversas proyecciones consideradas.

La Función CyT del Presupuesto de la Administración Pública Nacional, empeora sus proyecciones unos 3 puntos respecto de informes anteriores, «convalidando declinaciones reales sin precedentes en la historia, descendiendo entre un 28% y un 32,9% en términos reales respecto del año anterior«.

El área científica perforará el mínimo reciente del año 2020: descenderá entre 24 y 28 puntos base en un solo año. El CONICET, por ejemplo, perderá entre un cuarto y un quinto del poder adquisitivo real de su presupuesto por efecto del ajuste dispuesto por el gobierno.
«En ambos casos en apenas unos pocos meses se habrán destruido los avances de los últimos 3 años en cuanto a inversión pública en CyT«, advierte el estudio.

Se suma otro factor: la incidencia cada vez menor de ciencia en el presupuesto total del país, a pesar de que el Congreso votó en la gestión anterior un aumento para el área que iba a aumentar año a año. La Función CyT se proyecta en el orden del 0,215% del PBI en 2024, tras haber alcanzado el 0,304% en 2023.

Como porcentaje del PBI, y tras cuatro años de alza, la Función CyT volverá a valores de 2005 y 2019. «Lo notable de esta evolución es la rapidez con la que procede –subraya el estudio–, marcando la retracción más abrupta de la historia de la Función desde que se mide como tal (1972), y contraviniendo notablemente la orientación política asentada de manera unánime en 2021 respecto del Financiamiento del SNCTI a través de la Ley 27.614″.

Hay dos puntos en los que se destaca la falta de inversión: salarios que quedaron muy por debajo de la inflación, y escasos gastos en nuevo material, equipamiento e infraestructura. Para graficarlo: mientras en 2023 el 54,82% de la FCyT consistió en sueldos y remuneraciones del personal científico, en los primeros 6 meses de 2024 (y pese a la caída real de los salarios) lo salarial pasó a representar el 70,22% del total de la inversión CyT y ya ha ejecutado el 92% de su Crédito. «Eso es indicativo de que el resto de los objetos de gasto caen aún más rápido que los salarios, representando una porción cada vez más pequeña de una torta que se achica«, mencionan.

El achicamiento es notable en transferencias (subsidios para gastos de equipamiento, capital y gastos corrientes de universidades, sector privado y municipios), que pasa del 19,38% al 6,23% del total, y bienes de uso (9,55% a 7,38%) en tanto es notable la caída real del gasto en bienes de consumo (insumos críticos para el sector).

«En los objetos de gasto no salariales cobra relevancia el nivel de deuda flotante (gasto devengado no pagado), dando cuenta de otra estrategia de achicamiento y desarticulación sectorial: la programación de actividades científicas y tecnológicas se vuelve imposible si el cronograma de desembolsos no otorga certidumbre alguna. Más de un cuarto de los gastos en bienes de consumo y casi la mitad de las erogaciones en gastos de capital se encuentran impagas», comentan.

Política científica en declive

El informe destaca que la ejecución por organismo y programa muestra un cuadro general de saturación creciente, encontrando un extremo en el CONICET, que en tan solo 6 meses ya devengó el 96% de su Crédito Vigente (CV): «trece de los diecinueve organismos y programas que componen el SNCTI en la FCyT superan el umbral del 80% de ejecución de su crédito, para una media del sistema que alcanza el 77,3%, cuando según la distribución teórica no deberían haber consumido más del 43,5% del mismo al 30/06″.

Dentro de la Secretaría (ex Ministerio hoy dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros) sobresale la total paralización del Programa 48 de Federalización, el cual estaba alojado en el ex MINCyT, y que era fundamental tanto para la inversión en equipamiento e infraestructura como para la diversificación y descentralización territorial del sistema.

Gustavo Sarmiento

ITER: el mayor proyecto de fusión nuclear del mundo se desmorona

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Después de 18 años de operaciones y más de 200.000 millones de euros gastados, el ITER, el mayor proyecto de reactor de fusión nuclear del mundo, no acaba de arrancar. Su puesta en marcha estaba prevista inicialmente para 2016, luego se retrasó a 2025 y ahora la dirección de ITER acaba de anunciar que la primera descarga de plasma no se producirá hasta al menos 2035. Esto supone otros 10 años de retraso que ponen la más prometedora fuente de energía ilimitada y barata del mundo en manos del sector privado.

El ITER es un proyecto internacional situado en Francia que cuenta con la participación de la Unión Europea, China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. Su objetivo es demostrar que se puede obtener y suministrar energía limpia mediante la fusión nuclear usando como combustible una fuente inagotable, el hidrógeno.

Sin embargo, sus décadas de retrasos y problemas le convierten en el proyecto científico más aplazado y con los sobrecostes más elevados de la historia, según un informe publicado por Scientific American. Todavía no han trascendido las causas del nuevo retraso ni los planes de futuro del multimillonario consorcio. La dirección de ITER ha convocado una rueda de prensa para explicarlo todo el próximo 3 de julio, aunque ya hay muchas voces que apuntan a que este nuevo revés puede darle la puntilla final.

Graves dificultades

La Autorité de Sûreté Nucléaire (ASN), el organismo francés que vigila la seguridad del ITER y otros proyectos nucleares, paralizo la construcción del reactor a principios de 2022 por defectos de fabricación importantes. Según la evaluación de la ASN y los técnicos, no se podía garantizar la seguridad de la operación del ITER después de comprobar graves problemas de fabricación en dos componentes construidos en Corea del Sur.

Ese mismo año, salieron a la luz informes que aseguraban que en noviembre de 2021 las estimaciones internas del ITER ya mostraban 17 meses de retrasos. Pero en junio de 2022, en una reunión del Consejo del ITER, la cifra se había duplicado hasta alcanzar los 35 meses de retraso, suficientes para añadir fácilmente miles de millones de euros al presupuesto.

El ambicioso proyecto ITER lleva años enfrentando grandes dificultades y los científicos no guardan muchas esperanzas: “Los retos técnicos pendientes del proyecto están a punto de hacer que los presupuestos se descontrolen aún más y que el éxito de la operación se aleje en el futuro”, recogía el informe de Scientific American publicado hace un año.

Además, en marzo de 2023, la ASN descubrió que se habían falsificado las cualificaciones de algunos trabajadores que debían realizar soldaduras de calidad nuclear entre piezas metálicas. Y, a principios de ese mismo año, ITER expuso problemas con los escudos térmicos y los recipientes de vacío de la instalación. Los problemas «pueden solucionarse y se solucionarán”, afirmó la organización. “Se necesita una cantidad de tiempo considerable y el tiempo siempre cuesta dinero», declararon entonces para el medio Research Professional News.

Cuando el proyecto ITER se inició en 2006, sus socios internacionales acordaron un plan estimado en 5.000 millones de euros y 10 años de duración, lo que habría permitido su puesta en marcha en 2016. Ahora, los datos oficiales de ITER estiman el sobrecoste del proyecto de 22 mil millones de dólares, aunque nadie en la organización proporciona estimaciones de los retrasos ni de los gastos adicionales derivados de ellos. Sin embargo, hay varias estimaciones no oficiales que sitúan el costo en el rango de 30 a 45 mil millones de dólares.

El ITER se rinde

Laban Coblentz, responsable de comunicación del ITER, ha compartido algunas de las razones de los retrasos con New Scientist antes de la rueda de prensa del próximo 3 de julio. Coblentz se escuda en que el proyecto ha sufrido una racha de mala suerte que le ha obligado a desviarse de su estrategia inicial: ha afrontado retos significativos como la pandemia del covid, el fallecimiento de su director general en 2022 y defectos en los paneles del escudo térmico que necesitaron extensas reparaciones.

Coblentz asegura que ITER ha optado por invertir más tiempo en la preparación que en lanzarse a realizar experimentos que puedan reportar menor beneficio. Por ejemplo, se planeó inicialmente que el reactor funcionara con 100 kiloamperios de corriente de imán, pero ahora se incrementará rápidamente a 15 megaamperios, 150 veces más. Esta decisión se tomó para prevenir posibles daños a la máquina debido a la ausencia de algunos componentes protectores.

A causa de este y otros cambios drásticos, dice Coblentz, el ITER pasará de ser un proyecto líder mundial en investigación de fusión a convertirse en un centro formativo que acogerá a investigadores de diversos sectores. Se centrará en el diseño de componentes, el desarrollo de procesos para construir, operar y reciclar un reactor y en la formación de talento. Con este nuevo rol, el ITER abandona la carrera por conseguir la fusión nuclear comercial y le pasa el testigo al sector privado, después de los cientos de miles de millones de dinero público gastados.

Uno de estos nuevos reactores de fusión privados que se puede llevar el gato al agua lo está construyendo la empresa británica Tokamak Energy, una escisión de la Autoridad de la Energía Atómica del Reino Unido. Aunque hay decenas de empresas trabajando en distintos tipos de diseños por todo el mundo.

«La antigua forma de pensar, si se puede llamar así, siempre ha considerado que el objetivo de ITER era la transferencia de tecnología, pero se veía como una especie de secuencia: se construyen las instalaciones públicas a lo largo del tiempo, se terminan, se responde a más preguntas científicas y entonces llega el sector privado y empieza a tomar el relevo», dice Coblentz.

Omar Kardoudi

Tendencia demográfica: las argentinas son madres a mayor edad y tienen cada vez menos hijos

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Un informe demográfico sobre la mujer argentina, incluyendo datos del último censo, destaca la acelerada disminución de la fecundidad y postergación de la maternidad. La tasa de natalidad ya ronda los 1.4 hijos.

Hace pocos días se celebró en el mundo el “Día Internacional de la Familia” y un equipo de la Universidad Austral aprovechó para presentar un informe social y demográfico sobre el lugar de la mujer, incluyendo datos actualizados del último censo.

Entre las conclusiones del informe destaca la acelerada disminución de la fecundidad y años de postergación para la maternidad. Esto marca que se acerca el momento de cambios significativos en la estructura de la población argentina y la llegada de nuevas problemáticas a considerar y planificar.

Caída récord: por qué Argentina vive el descenso más pronunciado de nacimientos en su historia

“Hay muchos cambios demográficos y estamos constatando varias tendencias que se aceleran en forma abrupta en los últimos años. A punto tal de que –en cierta medida– son hasta preocupantes si no se planifica para eso correctamente. Por ejemplo, es lo ocurre con el envejecimiento general de nuestra población” le dijo a este medio la doctora María Dolores Dimier De Vicente, investigadora y docente del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.

Tasas de maternidad

Uno de los puntos destaca el informe de la Universidad Austral es el de la edad promedio de las madres al dar a luz. Según el censo 2022, la población denota una marcada disminución de la fecundidad y, a la vez, una composición por sexo más feminizada y de edad más envejecida. “Vemos que va aumentando en los últimos años en comparación con décadas anteriores y, a la vez, cae la maternidad adolescente”, resume De Vicente. Según la experta, desde 2021, la tasa mayoritaria de nacimientos se produce en mujeres de 25 a 29 años y el segundo lugar lo ocupa la franja etaria de entre 30 y 34 años. También es posible observar un aumento en la maternidad de mujeres en el rango 35-39 y 40-44 años. En cambio, la maternidad en menores de 19 años va en claro descenso en los últimos 10 años.

menos madres y mas jóvenes

Esto lo corroboran los datos que maneja el equipo de estadísticas del Registro Civil de la ciudad de Buenos Aires. Según la data que le proporcionaron a este medio, en 2016 se anotaron 77334 nacimientos. En el 2023 la cifra cayó a 43086. Algo similar se ve a nivel nacional: entre 2014 y 2022, la cantidad de nacidos vivos cayó 36%. Y se agudiza en mujeres menores de 25 años, donde la caída ronda del 40% al 60%

Otro punto llamativo es la cantidad de hijos “promedio” que tiene una mujer. La experta de la Universidad Austral explicó que, “hoy en promedio la tasa de natalidad argentina ronda los 1.4 hijos. Son valores que calculábamos a los que se llegaría recién hacia el año 2040. Además hay disparidades internas. Por ejemplo CABA ya registra 1.2 hijos por madre.

Para De Vicente, estas tendencias indican la importancia de comenzar a planificar acciones para mejorar el bienestar en las próximas décadas. Por ejemplo, el envejecimiento poblacional que provoca, básicamente, la baja natalidad; indica la importancia de diseñar soluciones alternativas para los sistemas jubilatorios. “También hay que pensar la llamada “economía senior”, relacionada con los cuidados, gastos, inversión, espacios laborales, entretenimiento y otros temas adecuados considerando el protagonismo de la tercera edad”.

menos madres y mas jóvenes

Baja en la fertilidad de las argentinas

Otro aspecto demográfico que surge de los años de postergación de la maternidad es que es más difícil para la mujer concebir. Ocurre que, más allá de las tendencias sociales, el período de mayor fertilidad sigue siendo el de siempre: entre la segunda y la tercera década de vida.

“Tengo casi dos décadas de consultorio y lo que observamos en forma general es que la edad de búsqueda del primer hijo se ha ido postergando y ya se acerca, o supera, los 30 años”, detallóla doctora Romina Pesce, Jefa de Fertilidad en el Hospital Italiano de Buenos Aires y profesora de Ginecología en la pata universitaria de dicha institución. Pesce también aclaró que esta tendencia se replica en casi todos los países desarrollados y también en desarrollo, salvo en los de menores ingresos. “Y tras la pandemia esta situación se viene acentuando mucho más velozmente.”

NUESTRA ESPECIE ¿SE PREPARA PARA IRSE?

Los factores que se ven en la práctica son claros: la mujer viene incorporándose al mercado laboral, tiene mejor desarrollo profesional, busca su independencia financiera y hay mayor facilidad de acceso a métodos anticonceptivos.

La profesional también llama la atención sobre otro punto: “cuando la mujer busca hijos más tarde en la vida, pasan dos cosas: tienen menos hijos, pero también es más difícil para ellas quedar embarazadas.

Por eso está creciendo mucho la demanda por la medicina reproductiva. Y en ese sentido Pesce advierte: “nuestra especialidad avanzó mucho, pero no puede hacer milagros. Y hay como un mito de que puede ayudar a ser madre a cualquier edad con un tratamiento. Pero eso no es así: no siempre se logra superar la problemática ligada con la infertilidad por edad avanzada”.

Por eso el consejo de los especialistas es dejar abierta la posibilidad de una eventual maternidad tardía lo antes posible, incluso pensando en alternativas como la preservación de óvulos y espermatozoides ya desde antes de cumplir los 30 años.

Más violencia de género

Según De Vicente, otro fenómeno que reflejó este estudio es el de la violencia de género. “La gran mayoría de las víctimas de violencia son mujeres. Y eso se ve en varios trabajos, como los que hace la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema. También es llamativo que vemos un aumento de la violencia en edades promedio más elevadas. Esto es algo relativamente nuevo, porque hasta hace algunos lustros, las mujeres mayores de 60 años (tal vez por un tema cultural) no acostumbraban a denunciar estas situaciones.

DENUNCIAS POR VIOLENCIA DOMÉSTICA SUBIERON EL 14% EN EL PRIMER TRIMESTRE DE ESTE AÑO

Y lo cierto es que, en los registros se ve un aumento en la cantidad de denuncias de este grupo etario. Y la mayoría de las veces esa violencia se ejerce en un contexto familiar”. En el 90% de los casos, víctima y victimario de violencia doméstica están unidos por un lazo cercano: por ejemplo, cinco de cada 10 denuncias –por parte de personas mayores– involucra a un vínculo filial.

menos madres y mas jóvenes

¿Una oportunidad para la educación?

En el marco de la caída en las tasas de natalidad, una ONG encontró lo que considera “una oportunidad”. Según el trabajo que encargó el “Observatorio de Argentinos por la Educación”, la caída del 36% en la natalidad podría ser una “oportunidad demográfica” para poder mejorar la calidad educativa. Es que la disminución de nacimientos está impactando en la matrícula escolar. Y, en los próximos años, al sistema educativo ingresarán hasta un 31% menos de estudiantes

“Esta tendencia”, afirman, “puede representar una oportunidad para fortalecer los aprendizajes de aplicarse las políticas adecuadas”.

Entre las múltiples políticas a aplicar, este informe considera tres escenarios para aprovechar la oportunidad y mejorar la calidad educativa. El primero es mantener la cantidad de secciones (aulas), y reducir la cantidad de alumnos por aula, para favorecer la personalización de la enseñanza. El segundo es mantener la cantidad de alumnos por aula y aumentar la cantidad de docentes que ejerzan un rol de tutores. El tercero es mantener la cantidad de alumnos por aula y capacitar en forma rotativa a los docentes mientras no están al frente de una clase.

Enrique Garabetyan

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Empieza la fase 2 de la economía de Milei. Y Caputo y Bausili aseguran que no devaluarán

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El primer día hábil de la fase 2 del programa económico comenzó con subas de los dólares paralelos y caídas en bonos y acciones argentinas, sobre todo de bancos, en Wall Street. La primera lectura que hicieron los inversores sobre el plan para migrar la deuda del Banco Central al Tesoro y mantener el ancla cambiaria, sin fecha para abrir el cepo hasta nuevo aviso, no fue la que Luis Caputo y Santiago Bausili esperaban.

Al mediodía, el dólar blue y las cotizaciones bursátiles tocaban los $1390. Las acciones de los bancos caían hasta 7% en dólares, en el exterior. Y los bonos marcaban números rojos. “Tendremos semanas medio complejas, en las que parte del mercado va a pensar que el camino no es así, que debería darse un poco más de certidumbre en cuanto a fechas y todavía no hay demasiadas herramientas como para que el camino sea distinto”, dijo el director de Invertir en Bolsa Norberto Sosa a Radio Con Vos.

El anuncio del viernes buscó dar una señal de mayor ajuste fiscal, porque los $17,5 billones que quedan de pasivos remunerados en el Banco Central se cambiarán por letras del Tesoro. Sus intereses, en vez de pagarse con emisión, se saldarán con ahorro del Estado. Así, dijeron Caputo y Bausili, se desactivará la segunda canilla de emisión monetaria: si la primera era el gasto público, la segunda son los intereses de los pases que los bancos renuevan a diario con la autoridad monetaria.

Pero el Gobierno pateó para más adelante cualquier apertura del cepo cambiario y ratificó que continuará con la política de suba del dólar oficial del 2% mensual (que, en los hechos, es una apreciación del tipo de cambio real con una inflación que viaja a más del 4 por ciento por mes). Al respecto, Caputo estimó que la baja del impuesto PAIS a las importaciones ocurrirá hacia agosto o septiembre, cuando se reglamente el paquete fiscal que le permita al Gobierno compensar esa menor recaudación con ingresos adicionales por Ganancias, monotributo y el inicio del blanqueo de capitales. Si los inversores esperaban que Economía use esos 10 puntos porcentuales de recorte de impuestos a las importaciones para acelerar la suba del dólar oficial sin tanto impacto en los precios, ahora deberán aguardar unos dos meses.

Reunión con bancos

Mientras el dólar paralelo escalaba, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el directorio del Banco Central, con Bausili a la cabeza, recibían a ejecutivos de todos los bancos públicos y privados para contarles los pasos a seguir e intentar convencerlos de que el dólar seguirá planchado.

Según trasladaron los funcionarios, el Tesoro emitirá las Letra de Regulación Monetaria que sustituirán a los pases que emite el Banco Central. Pero la contrapartida de esa letra -los pesos que sobren en los bancos y que haya que esterilizar- quedará en el BCRA. Con esos pesos, el BCRA garantizará la liquidez del sistema, ante eventuales retiros de depósitos. El Tesoro no los usará para financiar sus gastos. A su vez, el Tesoro hará depósitos periódicos para pagar los intereses que generen esas letras, que se capitalizarán.

Por lo tanto, el Tesoro deberá asegurar un superávit financiero mayor, para poder pagar esos intereses, ya que no se saldarán con emisión. La consultora Eco Go estimó que trasladar los $17,5 billones de pases al Tesoro supondrá un esfuerzo de $577.500 millones por mes para pagar intereses. Anualizado, es un 1,2% del PBI. El nuevo esquema comenzará a funcionar “cuanto antes”, dijeron Bausili y compañía.

Ese mecanismo “limpiará” el efecto de la tasa del BCRA, porque cada suba en la tasa de política monetaria no engordará la emisión endógena (los pesos que el Central emite para pagar los intereses de sus pasivos remunerados). La tasa pasaría a ser positiva sin impacto en la emisión, lo que le permitiría al Gobierno mejorar los rendimientos en pesos para desactivar la demanda de dólares, en la mirada oficial. Según la consultora 1816, esto permitiría, además, desactivar otro ruido que agrandó la brecha: como las tasas en pesos eran muy negativas, a los exportadores y a las grandes empresas les convenía endeudarse en moneda doméstica en vez de financiarse en dólares.

Bausili dijo a los banqueros que el nuevo esquema es consistente con el crawl del 2% mensual. “Los flujos de recaudación vienen bien”, les transmitió -la AFIP publicará hoy el dato de junio y se espera una caída de 24% en los fondos coparticipables, pero el impuesto PAIS y las retenciones quedan en la Nación-.

Según transmitió, el mix de tasa positiva, emisión cero y pago de intereses con superávit redundará en “una apreciación paulatina de la moneda y será en el marco de la competencia de monedas”, dijo Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos ABA, que nuclea a los bancos de capital extranjero.

“Lo que explicaron hoy a las entidades financieras está bien y en línea con el trabajo de saneamiento de las cuentas del BCRA. Para los bancos, pero fundamentalmente para los depositantes, los cambios no generan ningún tipo de inconveniente”, añadió Cesario tras la reunión en el salón Bosch del Banco Central.

No hay verdes

Los inversores aceleraron la dolarización de sus portafolios la semana pasada. Según IEB, la presión se notó “tanto en los bonos soberanos dollar linked (atados a la cotización oficial de la divisa), que subieron 5% en promedio, como en los contratos de dólar futuro”.

El Banco Central terminó junio con ventas netas de USD 84 millones de dólares e interrumpió su racha compradora. Según Bausili, el invierno se anticipó y obligó a hacer más pagos para importar energía. Este lunes, la agroindustria informó que liquidó en junio casi USD 2000 millones, lo que representó una baja del 24% contra mayo y del 25% interanual (contra el año de la sequía, pero la cuenta se ensucia por el “dólar soja” que fomentaba las liquidaciones). En el primer semestre, la liquidación fue similar a la del mismo periodo de 2023.

Javier Preciado Patiño, analista del mercado agropecuario, lo puso en perspectiva. “A excepción de 2023 (sequía más el fin del Dólar Soja III), es el peor junio desde 2009. El acumulado al primer semestre es de US$ 11.022 millones, por debajo de los promedios de las administraciones anteriores”, indicó. Hay que remontarse al promedio de liquidaciones del primer gobierno de Cristina Fernández para encontrar un ingreso de agrodólares tan bajo. Con varios asteriscos. Primero, el 20% de las ventas se canalizan a través del contado con liqui. Segundo, el precio internacional de la soja está en caída sostenida. Tercero, la apreciación cambiaria. “El productor de soja tiene en el presente un precio ofrecido en pesos apenas por encima de lo ofrecido en diciembre, tras la devaluación”, sostuvo.

Bausili dijo el viernes que el programa supone una caída en la acumulación de reservas en torno a los USD 3000 millones para este trimestre. En paralelo, deberán comenzar a pagar vencimientos por los bonos Bopreal (que sumaron USD 10.000 millones de deuda) y los títulos del último canje de deuda, además de compromisos con el FMI.

La menor entrada de dólares, el mayor compromiso para pagar importaciones y vencimientos de deuda en moneda extranjera para estos meses le ponen presión al Gobierno para mantener el tipo de cambio. Entre julio y agosto, el Gobierno debe saldar USD 4600 millones en vencimientos en divisa. Bausili le dijo a los banqueros que tienen los fondos para hacerlo, sin devaluar.

Esteban Rafele

“Nobel de Ecología”. Por su aporte a la conservación de la biodiversidad, un argentino es reconocido

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Pedro Jaureguiberry, cordobés, investigador del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal del Conicet–Universidad Nacional de Córdoba, es el nuevo “Premio Nobel de Ecología”. Esa es la forma en que se llama a quien obtiene el Frontiers Planet, uno de los reconocimientos más importantes en el campo de la sostenibilidad y la conservación de la biodiversidad. Ganó por un estudio, en colaboración con un equipo internacional, en el que identificó los principales factores humanos que influyen en la disminución de la biodiversidad: son el cambio en el uso de la tierra y el mar y la explotación directa de recursos naturales.

El premio fue anunciado este último miércoles, durante el Simposio Villars en Suiza. El equipo del argentino fue seleccionado entre los 23 campeones nacionales de la segunda edición del concurso internacional de ciencias de la sostenibilidad. El Frontiers Planet dota de alrededor de un millón de francos suizos (el equivalente a unos US$1,1 millones) para “facilitar y acelerar la investigación y el desarrollo” del trabajo de los ganadores.

“He participado como miembro del equipo en 16 proyectos de investigación desde 2005, la mayoría de ellos con un fuerte enfoque socioecológico y multidisciplinario –cuenta en su presentación en Linkedin–. Los proyectos se enfocaron en vincular aspectos ecológicos como la biodiversidad, los rasgos funcionales de las plantas y las características ambientales, con las percepciones de los actores sociales sobre los procesos y servicios de los ecosistemas y la resiliencia de los sistemas socioecológicos”.

Fue la Academia Nacional de Ciencias la que lo postuló para el Frontiers Planet, cuyo jurado está integrado por 100 científicos de todo el mundo. En una entrevista con UNCiencia, explicó que en el trabajo premiado demostraron “claramente que, a nivel global, el cambio en el uso de la tierra y el mar y la explotación directa han sido los dos impulsores dominantes de la pérdida global de biodiversidad en las últimas décadas”. La importancia de estos factores en los cambios “puede variar notablemente dependiendo de la escala y del contexto de análisis considerado”.

“Los conocimientos de nuestra investigación -añadió- son claves para informar políticas efectivas y para una acción transformadora. Nuestro estudio ha contribuido directamente a la política intergubernamental, inspirando en gran medida la identificación y clasificación de impulsores directos” en el nuevo Marco Global de Biodiversidad (MGB) Post-2020 delineado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

Enfatizó que la pérdida de biodiversidad “no solo socava la resiliencia y estabilidad de los ecosistemas, sino que también amenaza la provisión de servicios ecosistémicos fundamentales para el bienestar humano, como el aire limpio, el agua y los alimentos”. En esa charla resaltó la importancia de la “colaboración interdisciplinaria” y la necesidad de involucrar a diversas partes interesadas en iniciativas de manejo y conservación. El trabajo premiado fue publicado en noviembre de 2022.

Nacido en Colonia Caroya, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba, desde la época de sus estudios secundarios se sintió atraído por las ciencias naturales: “Me atrajo la ecología a nivel de comunidades y ecosistemas, especialmente cómo estos son moldeados por diferentes disturbios”, sintetizó.

Su tesis doctoral en la UNC se centró en la relación entre los rasgos funcionales de las plantas, la inflamabilidad y la respuesta al fuego de las especies vegetales dominantes en la región del Chaco árido, en el centro de la Argentina.

Con 44 años, Jaureguiberry fue discípulo de la bióloga cordobesa Sandra Díaz, de larga trayectoria en el área de la ecología vegetal y la biodiversidad, quien en 2019 fue designada fellow member de la Royal Society, una de las entidades científicas más antiguas del mundo con 365 años de existencia y sede en Londres. Díaz copresidió el Informe Global sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos de las Naciones Unidas (Ipbes) y fue incluida por la revista Nature entre las 10 figuras científicas más importantes de 2019.

Jaureguiberry subrayó la necesidad de seguir avanzando en la investigación para cerrar las brechas de conocimiento actuales y promover un futuro sostenible: “Las brechas de conocimiento que identificamos pueden servir como desencadenantes para futuros estudios. Un enfoque exhaustivo de estos temas producirá una imagen cada vez más clara del problema, pero fundamentalmente, será una contribución clave para trabajar hacia opciones para un futuro sostenible para el planeta”.

Gabriela Origlia

Rusia propuso en los BRICS crear un mercado agrícola desdolarizado

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El gobierno ruso propuso crear un mercado agrícola común en el ámbito del bloque de los BRCIS con el propósito de promover la desdolarización de la comercialización de productos agroindustriales.

“Los países BRICS representan ahora alrededor del 30% de toda la tierra cultivable del mundo. En conjunto producimos alrededor del 40% de los cultivos de cereales, el 50% del pescado, el 50% de los productos lácteos en todo el mundo. Por lo tanto, de hecho, los países BRICS son un plataforma clave para garantizar la seguridad alimentaria mundial”, afirmó hoy la ministra de Agricultura de Rusia, Oksana Lut, luego de la 14 Reunión de Ministros de Agricultura de los BRICS que se realizó en Moscú.

Al evento asistieron representantes de Brasil, China, India y Sudáfrica, además de los nuevos miembros de la asociación: Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto y Etiopía.

“Agradecemos a todos los países miembros del BRICS  por su apoyo a la iniciativa rusa de crear la Bolsa Agrícola del BRICS. Ahora, de acuerdo con las instrucciones del presidente Vladimir Putin trabajaremos juntos con nuestros colegas sobre la creación y desarrollo de esta plataforma y el desarrollo de la posibilidad de liquidaciones en monedas nacionales de los países BRICS”, afirmó Lut.

En la reunión se discutió también el desarrollo de la agricultura sostenible y se enfatizó la naturaleza complementaria de las economías de los países BRICS.

En el evento –según un comunicado oficial del gobierno ruso– se presentó el informe general sobre la implementación del “Plan de Acción de Cooperación Agrícola para 2021-2024” de los BRICS.

“En 2025 la presidencia brasileña deberá desarrollar y aprobar un nuevo plan, teniendo en cuenta los países que se han adherido. La parte rusa está dispuesta a participar activamente en la elaboración del futuro documento”, apuntó Lut.

El Programa Nuclear Argentino está machucado. Pero no muerto

Introducción (medio larga) de AgendAR:

A veces es buenísimo equivocarse.  Y dos veces al hilo, doblemente bueno.

Veíamos venirse un nuevo desastre para el Programa Nuclear Argentino, pero (primera equivocación mía) no es un desastre generalizado. Aunque efectivamente se haya vuelto a parar ahora se reanudó la obra uno de los dos proyectos estratégico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Es el reactor multipropósito RA-10, que si se inagura en 2026, hasta 2030 será el mayor y mejor productor y exportador de radioisótopos médicos del planeta.

El otro proyecto estratégico de la CNEA, quizás aún más estratégico, por ahora murió. Le sucede con frecuencia. Es la central nuclear compacta CAREM, el primer proyecto SMR (Small Modular Reactor) de la historia, y también la primera centralita nucleoeléctrica argentina exportable. A saber, fue cajoneado en planos durante los gobiernos de Carlos Menem y el de Fernando de la Rúa, pese a pedidos expresos de Turquía para venderlo «en vaquita» en 30 países. Inició obra en 2007, y se topó con las dificultades técnicas propias de un prototipo innovador: nadie hizo una central nucleoeléctrica refrigerada a agua únicamente por convección, a prueba de accidentes por recalentamiento, y capaz de fabricarse en serie, como un avión, y hacer el montaje en obra.

En 2017 lo pude ver, junto a las Atuchas 1 y 2, cuando la obra ya estaba parando, poco a poco.

Mauricio Macri lo congeló totalmente a partir de aquel año. También paró el RA-10, y en general todos los proyectos nucleares de importancia. El gobierno de Javier Milei, enérgicamente de los anteriormente nombrados por ser antieducativo, anticientífico, antiindustrial y pro-estadounidense, pero las cuatro cosas de un modo explícito, obviamente también lo paró. Ni duda de que la orden de «stop» se escribió en inglés. Tiene un 70% de avance de obra. Era tan obvio que Milei iba a liquidar el CAREM que ni siquiera es noticia.

No son frecuentes las muestras de racionalidad económica por parte de este gobierno. Pero el RA-10 cierra tan bien de números, y está tan cerca de la terminación de obra, que es posible que lo termine poniendo en marcha el propio Milei, si sigue en su cargo en 2026. Probablemente la obra continúa sólo por eso: siempre es bueno cortar una cinta y ponerle nombre a un fierro impresionante, cuando se quiere un poco de gloria real, en lugar de premios truchos y Nobeles imaginarios.

El RA-10 tiene la capacidad de apoderarse del 20% del mercado mundial de radioisótopos médicos e industriales, pero lo que se dice «de taquito». En realidad, técnicamente puede mucho más que un 20%. 

Para ponerlo en números, el ítem principal del negocio de radioisótopos es ún único radioisótopo: el molibdeno 99 metaestable. Se usa en el 80% de los diagnósticos médicos por imagen nuclear. Pero como la población mundial envejece y con ella su necesidad de diagnóstico y terapia en oncología, cardiología, neurología e inmunología, en 2024, todo el mercado planetario de radioisótopos va cerrar en U$ 9.928 millones. Pero se espera que llegue a U$ 14.770 millones en 2029, un 8,29% más. Crece y crece desde hace tres décadas. Sólo paró durante la pandemia. Ahora sigue.

El mayor mercado de radioisótopos médicos, en tamaño, hoy es el norteamericano, pero el de mayor velocidad de crecimiento es el asiático. Los reactores de producción que hoy sostienen (y muy mal) esta demanda son pocos y viejos. Hay tres excepciones: el de Australia (inaugurado en 2006 por la Argentina INVAP), el de Holanda (a inaugurar por INVAP en 2029, enorme) y el RA-10, a punto de terminarse. Muy probablemente, el mejor.

Parte del éxito argentino en reactores multipropósito se debe al fracaso de la salud pública en el Occidente moderno. El molibdeno 99m falta en casi todos los países integrantes del 20G, porque la plata se la llevan los comercializadores, no los fabricantes. Es una tragedia médica bien silenciada. Demasiados ricos de países ricos se mueren debido a diagnósticos pobres, y ni se enteran. 

Con las «traders» como dueñas de la pelota, los propietarios reales de los reactores, clasificables genéricamente como «el estado bobo», están para pagar las cuentas de diseño, construcción, licenciamiento, puesta en marcha, gestión del combustible gastado, mantenimiento, modernización, formación de personal y adquisición de otra planta más para reponer la de hoy, cuando ésta envejezca demasiado. Luego el estado bobo paga también su decomisión.

Se sabe que un reactor de radioisótopos está demasiado viejo cuando pasa más tiempo en reparación que parado, y cuando las autoridades regulatorias empiezan a gruñir que lo van a cerrar, porque a fuerza de corrosión de caños se ha vuelto inseguro.

Los que desde los ’90 le pasan gratis el dedo al dulce de leche de la torta son «las siguientes firmas a las que les interesa el país», como decía Bernardo Neustadt. Son NTP Radioisotopes SOC Ltd, Bayer AG, GE Healthcare, Nordion Inc. (Sotera Health Company) y Cardinal Health Inc. Y los países (incluido el nuestro) les interesan por vampirismo. Si faltan reactores de producción en el mundo, es porque los que hay están viejos y ya no dan más. Generaron y aún lograr generar torrentes de plata, pero al estado bobo que hizo cada reactor no le vuelve un vintén, al decir de Borges.

En términos de granja láctea, y visto con óptica de propietario, el mercado mundial de radioisótopos funciona así: «Vos vendé tranquilo la leche, el yogurt e incluso el queso, que yo pago el pasto, el veterinario y me ocupo de gestionar la bosta».

Si con este bizarro gobierno anti-gobierno un proyecto tan gubernamental como el RA-10 se termina, mientras el resto del Programa Nuclear Argentino se va al bombo, es porque habrá quienes le regalen el negocio de distribución y venta de los radioisótopos producidos en Ezeiza a algunos de los ut supra citados. Eso se hace con un contrato leonino, sin alusiones personales. Y no estaría inventando nada: todos los estados productores de Occidente consienten esa aberración desde los ’90.

Nada impediría que la CNEA vendiera con marca propia. Como el mercado crece mucho, siempre hay nuevos productos y/o compradores. El resultado es que fuera del cártel de estas cinco grandes distribuidoras, hay mercado nuevo y aún fragmentado, que deja lugar para jugadores nuevos. Pero además, este país tiene un prestigio nada nuevo en este rubro: la medicina nuclear del Cono Sur existe gracias a los radioisótopos que produce desde 1967 el RA-3, también en Ezeiza, y también de la CNEA. 

El RA-3 envejeció bien. Fue repotenciado y modernizado varias veces, y es la causa por la que un argentino sin prepaga u obra social puede hacerse un estudio de imagen con molibdeno 99m, y se sabe con razonable exactitud qué tiene y cómo tratarlo. En cambio, un canadiense, un californiano o un alemán, incluso platudos son rutinariamente derivados a placas de rayos X, tomografías o resonancias magnéticas, de menor capacidad diagnóstica. Y ni se enteran de que tenían mejores opciones. Cantidad se muere porque un tumorcito de pulmón no apareció en la imagen, ya que ésta muestra morfología tisular, pero no metabolismo celular. El metabolismo de las células tumorales es altísimo, un punto luminoso.

Los EEUU cerraron todos sus reactores de producción de radioisótopos porque se abastecían en Canadá, cuyo viejo reactor NRU dominaba el 40% de la producción mundial. Pero el NRU tuvo que cerrar por viejo e inseguro, tras demasiadas renovaciones de licencia por parte de la Canada Nuclear Safety Commission, equivalente de nuestra Autoridad Regulatoria Nuclear. Si a un regulador nuclear independiente y que sabe su oficio lo apretás públicamente con que vas a dejar sin radioisótopos a los cancerosos, éste te va a contestar que el accidente de un reactor grande también puede causar muertes, pero además él/ella van en cana. Eso pasó en Canadá y EEUU, que inventó la energía nuclear, se quedó sin radioisótopos.

Hoy en la tierra de los valientes y hogar de los libres existen el diagnóstico y la medicina nuclear, pero para muy pocos. Y lo que consiguen, lo rasquetean de los excedentes de producción del OPAL, en las antípodas del planeta. Es ése ese reactor bellísmo, en medio de un bosque en una colina de Sydney, que INVAP entregó funcionando a Australia en 2006. Desde entonces, como admiten hasta los canadienses, el mejor del mundo.

Los países del la UE salen del paso a la que te criaste, con la producción de reactores en Bélgica, Sudáfrica, Francia y Polonia, que es insuficiente porque esos cuatro reactores están más para el arpa que para la guitarra. Rusia se autoabastece, ignoro si totalmente. Probablemente sí. No tiene una población grande (143 millones) pero sí bastante vieja. Y particularmente al este de los Urales, está desparramada por la extensión mayor de hielos polares, de tundra y de taiga boscosa del mundo, territorios enormes y poco habitados. Eso no facilita traslados de pacientes. Pero ROSATOM parece tener un sistema rápido de distribución por aire, ya que Aeroflot perdió 7 aviones de su flota por incautación en el exterior, pero mantiene 168 aviones, 2/3 Airbus, y el resto Boeing. Son bastante modernos: 8 años de edad promedio.

Este dato importa: el molibdeno 99m tiene una vida media cortísima, no es estoqueable, y tiene que poder pasar por las aduanas como un tiro, por canales legalmente preestablecidos. Una fuente blindada grande que llega a tiempo a una clínica genera decenas de miles de diagnósticos. Pero a la semana, el molibdeno 99m transmutó a tecnecio 99m, que es el producto útil en diagnóstico, y éste transmuta velozmente en tecnecio 99, médicamente inútil porque tiene demasiada vida media.

No por otra cosas nuestro viejo RA-3 y nuestro futuro RA-10 están en el partido de Ezeiza, a minutos del mayor aeropuerto internacional del país. Lo dicho, si hay centros dedicados exclusivamente a medicina nuclear en 12 provincias, si hubo planes hasta 2015 de llegar a las 9 faltantes, si se consiguen radioisótopos médicos en Uruguay, Chile, Paraguay y en el Brasil Gaúcho, es porque históricamente la CNEA invierte entre el 11 y el 20% de su presupuesto en este asunto. No por nada el RA-3 se inauguró con 0,5 MW térmicos de potencia, y hoy a fuerza de reingeniería y mejoras tiene 10, 20 veces más. El RA-10 tendrá 30 MW térmicos. Es una potencia considerable. Incluso tiene 4 torres de enfriamiento, para la refrigeración del núcleo.

China recién empieza a desarrollar su medicina nuclear. Nunca nos compró un reactor ni lo hará jamás, por orgullo nacional y porque tiene sus propias empresas nucleares a defender. Pero para acelerar su despliegue en radiofármacos, no tuvo problema alguno en comprarle a INVAP la tecnología de su planta de extracción, purificación y formulación farmacológica del producto de sus reactores. La India, hoy el país más poblado, pese a tener un desarrollo nuclear totalmente autónomo, nos compró completa su planta de radiofármacos, llave en mano. 

Si los australianos, con ese poderoso chiquitín del OPAL (20 MW de potencia térmica) llegaron a dominar el 40% del mercado mundial pre-pandemia es porque ese fierro argento que les vendimos tiene presentismo total: trabaja 6 días por semana y el 7mo se para para inspección y mantenimiento. Y dale que dale, semana tras semana, años tras año. No hay manera de romperlo.

Desde 2000, cuando pude ver el OPAL en planos, me retorcí de envidia. Quería que la Argentina, que lo diseñó y construyó, pudiera tener una planta así, mucho más potente y sofisticado que el RA-3. En el país que nos dejaron Carlos Menem y Fernando De la Rúa era imposible: TODO desarrollo nuclear argentino produce alergia en el State Department, que nos considera un «threshold state», un país que está siempre al borde de hacer bombas atómicas.

Ése fue siempre el verso que usaron para echarnos del mercado mundial de tecnología nuclear pacífica, y les viene saliendo bastante mal. Más bien, venimos corriéndolos con la vaina a ellos. En el que país nos dejó Mauricio Macri, la obra, del RA-10, iniciada en 2017, se paró porque el presupuesto era el de la mitad que en 2015, pero la mitad en pesos de 2017. Era previsible, pero fue duro.  

La historia nuclear criolla es impredecible. ¿De adónde salió el proyecto del RA-10? En 2010, Cristina Kirchner y Dilma Rousseff habían firmado un acta conjunta para tener dos reactores aún mejores que el OPAL, ambos de 30 MW térmicos de potencia, ambos de diseño básico argentino. Cuando ambos países los tuvieran funcionando, trabajarían coordinadamente «en vaquita» para dominar el 40% del mercado mundial de molidbeno 99m, el de nucleídos puramente terapéuticos, como el Ytrio 90, el Samario 153, y el de otros radioisotopos nuevos que sirven simultáneamente para diagnóstico y tratamiento de tumores, como el Iridio 192 o el Iodo 131, los llamados «teranósticos». 

A Dilma la bajaron por un típico golpe blando, de esos que tanto se ven en la América Latina actual. Los dos gobiernos brasileños subsiguientes pararon la pelota, y el presidente golpista Michel Temer y su continuador elegido, Jair Bolsonario, le pegaron duro al programa nuclear civil, y la salud pública les interesaba un comino. Sin embargo no es improbable que Lula vuelva a encarar la construcción del RBM, Reator Brasilero Multiproposito. El terreno ya lo tienen licenciado; 200 hectáreas en Iperó, a unos 140 km. de Sao Paulo. Y la ingeniería básica los primos la compraron aquí, en INVAP, por U$ 70 millones.

Brasil quería claramente un OPAL, como el de los australianos, «pero o mais grande possivel», un OPALÓN. En 2010, aquel era no sólo el más confiable reactor de producción, sino el mayores capacidades adicionales en investigación en otras disciplinas científicas y tecnológicas.

Pero aquí se añadieron muchas novedades, y eso atrasó inevitablemente el arranque de obra. La CNEA, que no se olvida de haber nacido más como institución científica que tecnológica, decidió darle la oportunidad de formular pedidos de servicios a prácticamente todo el ámbito de la ciencia, la energía, la medicina y la industria de nuestro país. Respondieron decenas de institutos universitarios y/o del CONICET, además de varias industrias, desde la metalúrgica a la electrónica. Cada sector académico o productivo tiene requisitos distintos, y la CNEA trató de diseñar una planta que cubriera casi todos.

¿Fue lo correcto? Metodológicamente sí. Quien tomó esa decisión, el ingeniero nuclear Herman Blaumann, garantizaba un factor de utilización académico nacional e internacional que no se puede lograr clonando el OPAL para hacer un OPALÓN. Se necesitaba producir 2000 curios semanales de radioisótopos (la producción mundial en 2023 era de 9500). Pero además había que añadir chiches, perendengues, madrolas y estoperoles dedicados a la investigación pura y aplicada, básicamente en ciencia de materiales, en combustibles nucleares, en biología, en edafología, en geología y en una producción industrial anexa: la de silicio irradiado. 

En «Big Science» necesitás unos fierros de órdago. Si sos un astrofísico y querés tener una noche de uso exclusivo de los telescopios gigantes de la UE en el Cerro Paranal, en Chile, vas a anotarte, pagar y hacer cola unos años antes de que llegue tu turno, y si te toca noche nublada, alpiste. De todos modos, son rarísimas en los Andes Áridos. Y si tenés que hacer amansadora tres años en el banco antes de ser convocado a cancha, valdrá la pena, porque con semejante fierro tenés algunas chances de hacer un descubrimiento fundamental, y tu vida científica queda justificada.

Hacer lo mismo en tecnología aplicada, por ejemplo en ciencia de materiales, es todavía más bravo.

El RA-10 que se está terminando hoy va a tener una demanda extramédica muy segura y variada, porque va a trabajar para un abanico muy grande de usuarios bastante distintos entre sí, y vendrán de los dos hemisferios. Ezeiza se transformará en una nueva universidad nuclear de clase mundial. En Migraciones, la pregunta «What’s the purpouse of your visit to Argentina?» generará respuestas complicadas y no siempre entendibles.

Pero el RA-10 producirá una sobreabundancia y densidad de neutrones. Ésa es su finalidad. Un haz será dedicado exclusivamente a investigación. Pero otra parte de estos neutrones podrá ser derivada a bombardear «wafers» de silicio, las obleas en las que después se «imprimen» chips de computación, mediante sofisticados procesos de litografía por tallado con láser ultravioleta, y deposición de nanocableado y transistores por deposición de vapores químicos.

En suficiente densidad y energía, los neutrones son capturados por el silicio, y logran generar en el wafer nuevos elementos (impurezas) que potencian y prolongan la performance de los futuros chips. Esta materia prima, los wafers irradiados, tiene buena demanda por las fabricantes de chips de alto desempeño. Eso se exportará. Pero si a alguien se le ocurre reconstruir la industria electrónica argentina, que fue devastada, e incluso hacer chips «de nicho», podrá sacarse el gusto.

Las cosas que se pueden hacer tirándole neutrones a un blanco de tal o cual sustancia da un catálogo de soluciones en busca de problemas. Podés irradiar piedras preciosas, como topacios, y cambiarles el color el reordenarles la matriz cristalina. Nunca sabés cuántas aplicaciones industriales o médicas pueden salir de una fuente de neutrones tan poderosa y compleja como el RA-10.

Es decir, mirando el partido con el diario de este lunes. el RA-10 todopoderoso y totipotencial que quisieron la CNEA y Blaumann, era la mejor opción. Y éste fue mi segundo error.  Lo que me pone contentísimo.

Terminado y andando en 2026 el RA-10 va a haber salido U$ 400 millones, si no se atrasa más. De no haberse quedado sin «cash flow» en tiempos macristas, habrían sido U$ 300. Pero con lo que venda de molibdeno 99 y de silicio puede a arrancar facturando U$ 90 millones/año. Manteniéndose ahí, se paga en 5 años y dura 45 más. Aunque la idea no es mantenerse ahí. La idea es descubrir nuevas aplicaciones industriales y patentarlas. La idea es romper el techo.  

Alberto Fernández, casi una secuela de su predecesor, se acordó de sustituir la dirección macrista del Programa Nuclear recién en a mediados 2021. Así, la primera parte de su gestión atómica transcurrió en una santa paz mortuoria. Era el modo albertino p fernandino de evitarse problemas con el State Department, que no para de enviar cretinos/as de diverso calibre y catadura para convencernos de que nuestro Programa Nuclear no debe salir del coma, si valoramos nuestra estabilidad política. 

Y es que los gringos están jaboneados. Ojo al piojo, no es mentira: los EEUU no tienen nada parecido al RA-10 ni en planes, sus SRMs más sensatos son copias viles de nuestro CAREM, pero se mueren de sobrecostos en pleno diseño y rediseño, sin llegar a obra. El nuestro, el CAREM original, se podría terminar en 2028. Eso, si logra resolver algunas innovaciones bastante revolucionarias para un reactor de uranio enriquecido y agua común: funcionar sin bombas. También hay que testear en modelo físico los generadores de vapor y ver que no vibren.

Los autodenominados amercanos por ahora no tienen nada como el CAREM, algo conservador y bastante avanzado, para oponernos. El primer SMR yanqui con visos de realidad física, el Natrium de Terra Power, financiado por el gobierno y capitaneado por Bill Gates, empezó a cavar cimientos la semana pasada. Increíble oportunidad de fotografiar al exdueño de Microsoft, el primer «robber baron» del Silicon Valley, empuñando una pala.

El Natrium es realmente muy ingenioso. Podría ser la primera central capaz de seguir la curva de demanda eléctrica de la red. Puede pasar de 350 MWe a 500 MWe al menos 6 horas y media por día, cuando el habitante promedio del Middlewest llega a su casa y prende el aire acondicionado, el televisor y todas las luces que pueda, y de yapa recarga su auto eléctrico.

La contra, para cualquier inversor, son las GRANDES novedades. Dos son muy básicas: el Natrium usa un uranio metálico de muy alto enriquecimiento, HALEU, que EEUU no produce. El 20% del uranio enriquecido que compra ese país, lo importa de Rusia. Seguirá llegando si Vladimiri Putin no se enoja seriamente. Y la oferta mundial de enriquecido es inelástica: no crece salvo que se construyan nuevas fábricas en EEUU y la UE. Y eso va a tardar.

La otra GRAN novedad es que el Natrium se enfría con sodio líquido, de ahí su nombre (en latín, «Natrium» significa sodio). Como recordará el lector que en la secundaria haya hecho la ranada de sacar con pinzas un bloquecito de sodio sólido de su baño de aceite y tirarlo en la pileta del laboratorio para aterrar al profesor con un fogonazo y un estampido, el sodio se porta como otros halógenos: mal. En estado líquido, es una sustancia tan corrosiva, incendiaria y explosiva que sólo los rusos parecen haber dominado. Y ojo, empezaron en los ’60, tiempos soviéticos, y poder usarla como refrigerante les llevó 50 años de disgustos, prueba y error, es decir incendios.

El CAREM es deliberadamente algo más conservador, y la obra está avanzada al casi 70%, pese a mil sabotajes y puñadas de trastienda. Son demasiados para numerarlos, pero para dar una idea el proyecto es de 1984.

El Natrium tiene otra posible contra. Bill Gates es famoso por su fortuna, pero no tanto por la calidad de sus productos tecnológicos en sus tiempos de vender las sucesivas versiones de Windows, que tanto nos hicieron mentar la prosapia de ese billonario.

Todavía tenemos tiempo de llegar primero que él al mercado mundial de los SMRs, o Small Modular Reactors. No con este gobierno, queda claro.

En la CNEA, NA-SA e INVAP hay una conciencia clara de que le podemos pasar por encima a EEUU con cualquier proyecto nuclear. Y en EEUU esto se sabe porque es lo que venimos haciendo y repitiendo desde los ’80, sin que nadie. derrotando en toda licitación honesta las propuestas de General Atomics, hasta que no se presentaron más. Si pinta INVAP en una licitación, no se suben al ring. E INVAP pinta en todas las peleas y las gana todas, desde 2000, «non stop». Hemos sacado del ring también a Canadá, Francia, Corea y Japón.

En Julio de 2021, y con gente nueva, profesional, puramente del palo atómico, comprometidas como samurais y sin gauleiters políticos en plan ñoqui, las obras del RA-10 volvieron a tener cash-flow y el ingeniero nuclear Herman Blaumann, el padre de esa criatura, pudo hacerle resucitación cardiopulmonar. Luego Macri paró todo. Un estadista.

La buena noticia, lectores, es que no, el RA-10 no murió, el proyecto sigue vivo. Todas mis fuentes me confirman, con asombro no menor que el mío, que avanza como una locomotora. 

Alguna vez publiqué en AgendAR una afirmación del difunto Cacho Otheguy, CEO histórico de INVAP. Poco antes de morirse, eléctrico y canchero como siempre, me dijo: «Arias, si ésta era una obra de INVAP, ya estaba terminada». Cacho hablaba así, en epigramas. Y de haber tenido la dirección de obra, habría apuntado a un OPALÓN, para terminarlo en 2016 o 2017.

Sombrerazo y doble reverencia, don Blaumann.  Ud. tuvo razón.

El RA-10 tendrá 30 MW térmicos: nada le impide arrinconar en el ring al OPAL. La única competencia temible, de aquí a 6 años, será la del PALLAS holandés, hoy en construcción por INVAP.

Los tres mejores reactores de producción del radioisótopos del planeta serán obra de la Argentina durante al menos una década. ¿Qué tal ésa, lectores? ¿La sabían? Les cuesta creer que la Argentina sea dueño ininterrumpido de la Copa Mundial en esta tecnología desde principios de siglo.

Por suerte, somos algo más que «soja y suerte», como dijo alguno.

Quien te compra radioisótopos, tal vez mañana te compra un reactor y un plantel de entrenamiento. Y si le gustan, tal vez mañana te encarga un satélite, otra cosa que al parecer hacemos bien. Y si te hacés conocido vendiendo radiofármacos (CON TU PROPIA MARCA), no es imposible que el mundo te encargue fármacos no radioactivos, hormonas del sistema inmune descubiertas aquí, como las galectinas, o vacunas novedosas para enfermedades viejas y/o nuevas, y patentes propias en cultivos industriales. También en esas cosas somos buenos. ¿Y nadie se entera?

Aquí vendrán expertos en combustibles nucleares, biofísicos, químicos atómicos y científicos de materiales de todo el mundo a doctorarse o postdoctorarse, por pago o becados, eso no importa en absoluto. Volverán con un título y bastante impresionados. Algo tal vez nos compren, cuando hayan trepado en el tótem empresarial o de gobierno de sus países.

Lo cierto es que el RA-10 va a ser una muestra de poderío tecnológico, de progreso en medio de la adversidad, y una universidad nuclear para el país y para el mundo.

Pública, añado de guapo.

Nos encanta equivocarnos así. En AgendAR a veces la pifiamos. Pero no vendemos humo.

Daniel E. Arias

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Cómo es y para qué servirá el RA-10, el Reactor Nuclear Argentino Multipropósito

En Ezeiza, provincia de Buenos Aires, desde el 2016 y a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), se lleva adelante la construcción del reactor nuclear argentino multipropósito RA 10, que tendrá un impacto estratégico en las áreas de salud, ciencia, tecnología e industria. 

lemento clave y en escasez global para los estudios de medicina nuclear, que posibilitan mejores diagnósticos y tratamientos médicos en enfermedades como el cáncer y distintas cardiopatías. Además, generará haces de neutrones para varias disciplinas, como la paleontología, la ingeniería civil y la aeronáutica.  

En Ezeiza, provincia de Buenos Aires, desde el 2016 y a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), se lleva adelante la construcción de este reactor, que tendrá un impacto estratégico en las áreas de salud, ciencia, tecnología e industria. 

Más específicamente, en 2010 se tomó la decisión política de avanzar en su construcción. La etapa de diseño implicó una inversión de más de un millón de horas hombre y más de diez mil documentos técnicos hasta obtener las licencias de construcción y la ambiental. En 2016 comenzó la obra civil y en mayo de 2017 se realizó la primera colada de hormigón de la losa de fundación del edificio del reactor.

Los objetivos del RA-10 son consolidar el suministro de radioisótopos de uso médico, industrial y agropecuario para el mercado local e internacional en el marco del crecimiento de la demanda. Consolidar la producción nacional de combustibles nucleares, fortalecer las capacidades de investigación y desarrollo del país y ofrecer técnicas neutrónicas avanzadas para biociencia, biotecnología, diseño de fármacos y ciencia y tecnología de los materiales, entre otros campos

El reactor RA-10 fue construido como parte de un gran complejo de instalaciones y laboratorios destinados a múltiples aplicaciones, como el estudio de restos fósiles, la caracterización de materiales, la realización de ensayos de nuevos combustibles y la investigación basada en técnicas neutrónicas. Para ello, operará en articulación con el reactor, la Planta de Producción de Radioisótopos por Fisión (PPRF) , el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN), la planta de fabricación de Elementos Combustibles para Reactores de Investigacion (ECRI)  y el Laboratorio de Estudio de Materiales Irradiados (LEMI).

Se estima que este año comenzará la etapa de puesta en marcha. “Eso implica una serie de ensayos en diferentes niveles. Primero se prueban los sistemas por separado, después la planta funcionando con los sistemas integrados pero sin combustible nuclear y, finalmente, se incorpora el combustible. Todas esas etapas duran un año, o año y medio. O sea que el reactor estaría comenzado a operar en 2026”, anticipa Hermann Blaumann, gerente del proyecto RA-10 en la CNEA, y completa: “Son muy pocos los países que tienen la capacidad de diseñar y construir un reactor como el RA-10 y el nuestro es uno de ellos”.

El RA-10 busca garantizar el suministro nacional de radioisótopos para medicina nuclear

Hasta el momento, el suministro de molibdeno 99 del cual se obtiene el tecnecio, utilizado para estudios muy habituales como los centellogramas -una prueba de medicina nuclear para encontrar ciertas anormalidades en los huesos–. provenía del reactor RA-3, pero próximamente, el reactor RA-10, junto con el PPRF, se encargarán de cubrir las necesidades nacionales  y podrán contribuir a la demanda mundial. ”Según algunas estimaciones, podría llegar a exportarse molibdeno 99 hasta por 50 millones de dólares anuales”, precisó a la prensa el gerente del proyecto RA-10.

Otro destacable aporte del Reactor RA-10 será la producción de silicio dopado por transmutación neutrónica, materia prima de altísima calidad para el desarrollo de aplicaciones electrónicas de avanzada. También se producirán fuentes de iridio industrial para la evaluación de la integridad y la calidad de construcciones y componentes de gran porte.

El LAHN será la primera y única instalación clase mundial en ofrecer técnicas neutrónicas en América Latina, lo que lo convertirá en un polo científico – tecnológico para la creación de conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico; junto con el Reactor RA-10 ofrecerán instrumentos de primer nivel vinculados a estas técnicas para la comunidad científico-tecnológica.

El RA-10, junto con el LEMI, posibilitará estudiar el comportamiento de materiales, ampliando las capacidades de producir y calificar nuevos combustibles y componentes para futuros reactores experimentales y de potencia.

El RA-10 es desarrollado íntegramente en Argentina. La CNEA y el INVAP (Investigación Aplicada) trabajaron en forma conjunta en la construcción de la nueva instalación. Su funcionamiento permitirá integrar distintas capacidades nacionales en varias áreas específicas de la pequeña y mediana industria. 

Comunicado de la CNEA: “Situación presupuestaria crítica”

Cabe señalar que a fines de marzo, la CNEA publicó un comunicado en el que detallaba la “situación presupuestaria crítica”. En el documento, las autoridades que lo firman explicaban que, del mismo modo que sucedió con toda la administración pública, el Gobierno prorrogó el presupuesto de 2023 para 2024. Con lo cual habían anunciado que con la inflación reinante tendrán resto para funcionar hasta mayo o junio, al igual que otros actores de relevancia para la vida intelectual del país, como las universidades públicas.

En el texto, además de aludir a la situación salarial de los trabajadores, se destacaba: “A la fecha son muchos los compromisos asumidos con muchos proveedores a los cuales no se les han podido efectivizar los pagos correspondientes de varios meses. Es así que, ante la falta de flujo y continuidad en los pagos, muchos proveedores se han visto en la obligación de comenzar a no prestar servicios”.

“El área nuclear es una de las pocas en las cuales el país ha logrado pasar de la investigación a la producción y luego a la exportación. No hay muchas, esta es una de ellas. Y esto tiene que ver con muchos años de continuidad en el trabajo y de mantener el compromiso con el desarrollo nuclear. Eso nos permite exhibir un liderazgo y el RA-10 consolida ese liderazgo en el mundo”, sostiene Blaumann y remata: “El RA-10 es un motivo de orgullo y un símbolo muy lindo del inicio de algo nuevo pero también de un punto de llegada de toda una historia”.

Se viene un verano jodido. Pero no por causa de Atucha I

A inicios de Octubre, en coincidencia con la fase cálida de 2024/5 y el calor adicional del inicio de un ciclo climático «Niña», Atucha 1 se detiene. Lo hace para su extensión de vida hasta 2046. Serían 24 a 30 meses de desconexión para tareas de inspección, reemplazo de componentes internos y actualización de sensores y sistemas de seguridad. La tarea la hará la diseñadora/constructora/operadora estatal, NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina SA).

¿Cómo impactará esto en el abastecimiento eléctrico del AMBA durante el verano? Muy poco. Desde su arranque en 1974, cuando apuntalaba el 15% del suministro de Capital y Gran Buenos Aires, Atucha 1 se ha vuelto una central chica dentro de una red eléctrica cada vez mayor, y cada vez más poblada de máquinas térmicas, que mayormente queman gas (cuando hay).

Pero es previsible un verano duro, con un combo de mucho calor, tarifazos y cortes por aumento de demanda y mal estado de la red de transmisión a larga distancia. Pero peor aún está la de distribución minorista.

Además, Atucha 1 ahorra unos 480 millones de m3/año de gas, pero nadie asegura que este verano vaya a sobrar. El país ya vive de esa garrafa geológica que es Vaca Muerta, conectada a la Región Centro por el gasoducto Néstor Kirchner.

Sin embargo, este pasado otoño, más lluvioso y frío de lo habitual por efectos de una fase climática «Niño», faltó gas y hubo que cerrar industrias. El ducto NK tiene tres estaciones de presurización en Tratayén (Neuquén), Salliqueló y Mercedes (Prov. de Buenos Aires), cuya construcción se abandonó en Diciembre de 2023. Así las cosas, está funcionando a un tercio de su caudal de registro. Este ahorro de U$ 45 millones dispuesto por el Ministro de Economía, Luis Caputo, obligó a importaciones de gas licuado por U$ 500 millones.

Atucha 1 ya tiene 50 años. Y fueron movidos: incluyeron una parada de 2 años entre 1988 y 1990 por un problema de diseño del proveedor KWU-SIEMENS (la máquina es un prototipo), y otra parada por extensión de vida y repotenciación de 320 MW a 357. El licenciamiento otorgado entonces por la ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear) se termina en septiembre.

Es un trabajo que NA-SA conoce bien: una extensión de vida de esta PHWR, o central a uranio natural y agua pesada presurizada, dura algo menos de 3 años, si se tiene el cash-flow. Esto, con los extraños criterios de ahorro del Poder Ejecutivo no está asegurado. A cambio, se tendrán de 20 años de vida operativa adicional, eso a decisión de la ARN. Los «años operativos» son más largos que los años calendarios, no incluyen las paradas, pero además se otorgan según el estado que alcance Atucha 1 cuando termine esta segunda extensión de vida: 2046 es una fecha estimativa.

Las extensiones de vida se han vuelto una costumbre nuclear mundial. Se planifican varias en EEUU, Bélgica, Francia y Brasil, y se hicieron varias en Canadá, Corea, China y, obviamente Argentina, donde ya se hizo con éxito una vez en Atucha 1 y otra en la central cordobesa de Embalse. Las causas de extender la vida útil varían según el país, pero el punto de partida es que las máquinas sean lo suficientemente robustas como para volver a servicio con reemplazos y mejoras, y estos varían según la tecnología y estado de cada una.

Sin importar el tipo de combustible y de moderador/refrigerante, una central con recipiente de presión, al estilo de nuestras Atuchas, suele dar más trabajo que una de tubos de presión tipo CANDU, como Embalse. Ésta hizo «retubamiento» entre 2014 y 2018, y el resultado es una central nueva con 30 años operativos por delante, y al costo de una tercera parte de una nueva de similar tecnología y potencia. El retubado de máquinas similares en Canadá, Corea y China se hizo por costos aún menores, porque no hubo que sustituir los 4 generadores de vapor de componentes gigantes y complejos.

Los otros dos números que deciden si se retuba o sustituye son el costo de decomisión y el de sustitución por una máquina de igual potencia e igual factor de disponibilidad. En el caso de Atucha 1, los números son bastante claros: decomisionarla totalmente y gestionar a perpetuidad sus componentes desguazados costaría U$ 1200 millones, según una estimación de NA-SA. Sería una opción muy estúpida, porque la extensión de vida costará U$ 450 millones si el Ministerio de Economía «no la pudre» con sus curiosos ahorros.

Una central nuclear chica, de igual potencia y con recipiente de presión, es un verdadero perro verde: no existe en el mercado mundial. Pero a ojo de mal cubero, no costaría menos de U$ 2800 millones. Y sustituirla por varias centrales de gas de ciclos combinados sería una estupidez de manual: duran 20 años y hay que tirarlas, y su factor de disponibilidad raramente supera el 55%. El de Atucha 1 en su segunda vida viene siendo del 90%.

¿Sustitución por eólica? Cuando quieran, son muy baratas, aunque no tanto si se tiene en cuenta que a los 20 años hay que tirarlas. Tienen el problema adicional de que su factor de disponibilidad máxima en el país viene siendo del 40%, y eso en la Patagonia. Cuando no hay viento, no producen pero cuestan igual. Una, por equipamiento: hay que tener centrales a gas como «respaldo caliente», quemando gas al cuete pero desconectadas de la red, para salir a cubrir el bache de oferta al toque.

Lo que tienen las nucleares buenas es eso: en materia de disponibilidad, no necesitan respaldo. SON el respaldo de todas las demás fuentes de potencia de la red nacional, incluidas las hidráulicas. El combustible nuclear es básicamente una manufactura sofisticada local, no un «commodity», y las centrales argentinas queman combustible argentino desde 1986.

Los componentes críticos y no reemplazables de Atucha 1, el recipiente de presión y el edificio de contención, son de una fortaleza fenomenal, y no es imposible que sucesivas extensiones de vida lleven a esta centralita a más de un siglo en operaciones. Esto la haría más duradera que cantidad de represas hidroeléctricas. Hay centrales nucleares en el mundo que ya llevan 80 años operativos, y son menos robustas.

En la guerra entre Irán e Irak, la central iraní Bushehr 1 se comió dos misiles Exocet iraquíes el mismo día, y ninguno logró romper ese edificio de contención con forma de esfera tiípico de las centrales alemanas.

EL FIDEICOMISO PODRÍA SER DECOMISADO

De los U$ 450 millones necesarios para la extensión de vida, a fines de 2023 NA-SA había logrado juntar U$ 100 millones en un fideicomiso presuntamente intocable, si para el Ministro de Economía existe algo así. El resto habrá que juntarlo en estos tiempos de suspensión de toda obra pública.

NA-SA no puede pagar esta tarea, salvo organizando fideicomisos. Creada por Carlos Menem para privatizar las centrales nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica, cosa que no sucedió, NA-SA está diseñada legalmente para vivir sin resto, estrictamente de lo que cobra a CAMMESA por venta de electricidad nuclear.

Por alguna causa misteriosa, ésta se paga a U$ 47 el megavatio hora, la tarifa más barata del mercado eléctrico, dos tercios del precio que cobran las eólicas por vender electricidad intermitente, impredecible, subsidiada por el estado y sin componentes nacionales. NA-SA reinvierte toda su facturación en mantenimientos preventivos, compra de repuestos, contratos y sueldos. Legalmente, no puede guardarse un peso.

Pero es fama que desde diciembre que el estado no le paga a CAMMESA, que por lo tanto tampoco le paga a NA-SA. Además, el ministro Caputo decidió que lo adeudado a CAMMESA a cierre de abril no era de $ 1,06 billones (es decir un millón de millones de pesos, y 60 millones más), sino solamente $ 600.000 millones.

No se quedó en ello: le pagó esa deuda con un bono de su invención en dólares, llamado aeróbicamente «Step Up», que expira en 2038, y cuyo valor real de mercado hoy está en el 50% de su valor nominal. Con ello, CAMMESA como administradora de despacho del Sistema Argentino de Interconexión acaba de perder al menos el 70% de lo que le debía el Tesoro.

Cuando el gobierno se quedó sin gas por no haber hecho las estaciones de presurización del gasoducto NK, pidió auxilio a Petrobrás. Ésta mandó un barco «metanero» con U$ 500 millones de gas licuado al puerto de regasificación de Campana, sobre el Paraná de las Palmas. Pero ya arribado, el capitán recibió órdenes de no descargar, salvo contra pago al contado, porque se acababa de publicar cómo el ministro Caputo acababa de «acostar» a CAMMESA.

La plata obviamente no estaba, el barco rumbeó a mejores puertos, y el gobierno argentino ordenó el cierre de centenares de industrias privadas y de todas las estaciones de GNC del país.

Ni a los padres fundadores del pagadiós argentino, Carlos Menem, Domingo Cavallo y Fernando de la Rúa, se les ocurrió una semejante.

LOS INGREDIENTES DE UN CÓCTEL TÓXICO

¿Cómo vendrá entonces este veranito porteño, a la luz de todo esto? El AMBA, o Área Metropolitana de Buenos Aires, es una megalópolis de edificación continua que comprende la Ciudad Autónoma, con status legal de provincia, y 40 municipios bonaerenses más. Allí hoy se aglomeran 17 millones de habitantes y de ahí nace el 40% del Producto Bruto Interno.

En 1974 cuando el presidente Juan D. Perón inauguró Atucha I. central pedida inicialmente por Arturo Illia, su potencia instalada inicial de 320 MW. Cubría aproximadamente el 15% del consumo de la zona metropolitana, entonces llamada GBA, o Gran Buenos Aires. Daba luz y potencia a 1 millón de habitantes, lo que era insólito para una fuente puntual de potencia.

El país todo tenía entonces apenas 25,4 millones de habitantes y el GBA, mucho menos extenso y denso que el AMBA actual, no más de 7 millones, aunque creciendo en flecha. El circuito Capital + GBA lo respaldaba una capacidad eléctrica instalada no mayor de 2100 MW, mayormente térmicos, en forma de centrales térmicas de fueloil y gasoil de la difunta empresa estatal SEGBA y la suiza ITALO.

Toda la capacidad eléctrica instalada en el país arañaba los 6000 MWe, y estaba muy poco interconectada. La Argentina era un archipiélago de islas eléctricas regionales, algunas enormes, otras minúsculas. Las Líneas de Alta Tensión (LATs) de 500 megavolt eran una rareza oriunda de la hidroeléctrica El Chocón, sobre el Limay, que la gente paraba el auto para mirar con asombro.

Si Atucha I salía de servicio en forma imprevista, en sus primeros años, los caciques petroleros enquistados en SEGBA y la Secretaría de Energía salían a pedir cabezas nucleares al Poder Ejecutivo. Pero la CNEA en aquellos años estaba bajo protección de la Armada Argentina y hasta 1983, de todos los presidentes electos por votos o por botas. Los caciques de la Secretaría, club sumamente petrolero y padres putativos de demasiados apagones, tenían demasiado vidrio en techo propio como para revolear piedras públicamente al atómico.

Atucha tenía los problemas inevitables de un prototipo: sólo se pueden cepillar sobre la marcha. Su disponibilidad promedio, de todos modos, era del 70%, mientras que el parque térmico nacional, hecho percha por viejo y mal mantenido, daba abajo del 50%. Además, el térmico dependía de cíclicas importaciones de fuel-oil, por falta de autoabastecimiento petrolero. La CNEA en cambio minaba su propio uranio, y lo transformaba en combustible mediante operaciones químicas y metalúrgicas sumamente complejas, en industrias argentinas y con tecnología propia.

El futuro era atómico y nacional, sin dudas.

Pero cuando la Argentina perdió la Guerra de Malvinas, cambió todo. Y se tomó la decisión de usar la deuda externa argentina, que durante El Proceso se había multiplicado por siete, para terminar con el Programa Nuclear, que a fecha de 1982 era el tercero más dinámico del mundo, después del de Francia y el de la India. Dicho y hecho, la CNEA se quedó sin fondos, y en medio de dos obras estratégicas: la construcción de Atucha 2 y la de la Planta Industrial de Agua Pesaa, en Neuquén.

En 1998, cuando Menem privatizó totalmente la electricidad argentina, había unos 22.000 MW eléctricos instalados, de los cuales el 50% era hidráulico, el 45% térmico y sólo el 5% nuclear. Atucha 1 había perdido todas sus mañas de prototipo y estaba repotenciada a 340 MW, y desde 1986 la CNEA había logrado poner en línea la nuclear cordobesa de Embalse con sus 600 MW.

Embalse no era un prototipo, ni siquiera un FOAK (First of a Kind). Era un diseño canadiense probado y «tuneado» decenas de veces en origen y en seis países más. Entre Atucha y Embalse sumaban el 5% de la capacidad instalada nacional, pero esa angosta tajada de la torta generaba el 11% de la electricidad circulante, y en años climáticamente bravos, como 1987/88, el 15%. Lo dicho, la nuclear es el «dormí sin frazada» del Sistema de Interconexión.

Las LATs ya no eran una rareza, por suerte para el AMBA. Éste importaba casi toda la potencia hidroeléctrica generada por la cadena de represas que habían ido construyéndose sobre los ríos del Comahue, y las de Salto Grande en el río Uruguay, y Yacyretá sobre el Paraná. Todavía no existía una verdadera red nacional: la Patagonia seguía siendo un par de islas eléctricas desconectadas una de otra, y ambas del Centro, el NOA y el NEA.

Pero desde 1987 había una costumbre nueva: echarle la culpa de los apagones en el AMBA a Atucha 1.

La inauguró la Secretaría de Energía para salvarse durante los apagones que hicieron un infierno de la vida en el AMBA en los veranos de 1987 y 1988. La causa principal fue la vejez y falta de mantenimiento del parque térmico, y a sumar, el mal estado de la red de distribución domiciliaria de SEGBA. Como indicador de aquella crisis, las dos nucleares se estaban salteando paradas programadas de mantenimiento para producir el 15% de la demanda argentina, y eso con el 5% de capacidad instalada.

Mal momento para que en 1988 se rompiera Atucha 1.

La que sí habría salvado las papas del gobierno aquel verano habría sido Atucha 2, que tenía entrada en servicio para justamente 1987. Pero el presidente Raúl Alfonsín decidió oficiosamente ir parando la construcción de esa máquina. Su hombre en la CNEA, el ing. Alberto Costantini, no tenía interés alguno por la energía nuclear: su área de «expertise» era cerrar ramales ferroviarios, y lo aplicó al Programa Nuclear, hasta entonces una vaca sagrada. El secretario de Energía de Alfonsín, el ing. Jorge Lapeña, petrolero grave, le había dicho que con varias hidroeléctricas en el Comahue y Salto Grande ya en línea había capacidad firme de sobra para sostener la red.

Lapeña no entendía mucho del cambio climático, y menos aún de su acción agravante de los ciclos Niño-Niña de la Oscilación Climática del Sur. No es que fuera una novedad. Sobre este ciclo se viene publicando sistemáticamente desde 1960, pero los petroleros no leen mucho sobre climatología, sea porque no entienden, porque están en contra de lo que suelen decir de ellos los climatólogos, o por ambas razones.

Lapeña no esperaba una sequía simultánea entre cuencas hídricas tan alejadas entre sí como la del Limay-Negro y la del Uruguay. Ése fue el regalo que le hizo La Niña a Lapeña a fines de fines de 1987 y durante todo 1988. Intempestivamente, esas poderosas novedades llamadas Salto Grande y El Chocón no podían generar a capacidad normal, y remediar la indisponibilidad generalizada del parque térmico.

Como dato de aquella sequía, en el paraje La Lipela, no muy lejos de las nacientes del Limay en el lago Nahuel Huapi, uno podía cruzar el río, normalmente hondo, helado y correntoso, caminando por el fondo, y sin mojarse la camisa. Si hacías eso en un año de fase neutra o de Niño, tu cadáver aparecía -o no- decenas de kilómetros río abajo.

El AMBA a oscuras, los cines cerrados, los escaparates sin luz, cada semáforo en cada esquina apagado, y piñas y atropellamientos nocturnos en casi todos, la comida pudriéndose en los freezers de los supermercados, los pisos altos sin agua, los aires acondicionados y ventiladores inmóviles, los viejos evacuados por los bomberos en estado de deshidratación aguda, los baños hediendo y choreos al voleo por la calle como sólo se hicieron costumbre en el 2do período de Menem, todo eso por un año y monedas de sequía. Y como condimento, dos veranos con seguidillas de olas de calor (todavía no tenían ese nombre) que mataron cantidad de gente. Y no tanto por al alza de las temperaturas máximas diurnas, sino por el de las mínimas nocturnas.

Una megalópolis entera sometida meses a comida en mal estado, insomnio y stress vive muy mal. ¿Cómo iba Alfonsín a controlar el «golpe de mercado», con hiperinflación y saqueos que le armaron los boys de la City antes de terminar su período, si con tratar de prender la luz en tu casa era evidente que el presidente no controlaba nada?

Terminada en 1990 la reparación de Atucha 1, que hizo la CNEA por U$ 17 millones y en 9 meses, en lugar de los U$ 200 millones y varios años con la central desarmada pedidos por SIEMENS, volvió al ruedo con un factor de disponibilidad mayor del 90%. La ha mantenido desde entonces, y con dos o tres puntos más, según el año. Sumando sus varias vidas, el promedio de disponibilidad de Atucha 1 hoy da 80%, dice NA-SA.

Balance de aquella historia: durante los apagones de 1987/88, la presencia de Atucha 1 en la red nacional a o ausencia no hacía gran diferencia- El parque térmico estaba «para atrás», y el Secretario de Energía ignoraba que un fenómeno climático -que al parecer también ignoraba- pudiera dejar en sequía dos cuencas hidroeléctricas distantes 1500 km. una de la otra, y a la vez.

Pero hay que ver cómo aprovechó el secretario la rotura de Atucha 1 para cargarle el fardo antes los medios, y cómo estos compraron la fábula.

Alfonsín, ya en el brete de los apagones, tuvo el coraje de hacer oídos sordos a sus correligionarios y dejar la reparación en manos de la CNEA, y no de la SIEMENS. El caudillo de Chascomús tenía una fobia visceral con la institución, a la que veía como militarista. Pero no así con la nueva presidenta de la misma cuando su amigo Costantini se bajó del incendio.

La nueva presidenta, muy diferente de su antecesor, era la física Emma Pérez Ferreira, famosa, llena de honores y respaldada unánimemente por la plana nuclear de carrera, los ingenieros Juan C. Almagro, Jorge Sidelnik y el físico Roberto Perazzo. Esa vez don Raúl no se equivocó. Pero los costos políticos los pagó, y cómo.

No así el ingeniero Lapeña, barman de casi todos los ingredientes de aquel cóctel tóxico que se bebió Alfonsín. El ingeniero de marras sigue sin entender mucho de cambio climático. En 2001 volvió a afligir al país nada menos que como presidente… de la CNEA. Tal cual. Allí logró el incumplimiento de la ley 25.160 de 1999, iniciativa del economista Aldo Ferrer, aprobada por ambas cámaras. Financiaba la construcción de la central nuclear CAREM, pero Lapeña agotó esos fondos pidiendo estudios de mercado del CAREM. Como salían joya, hizo sucesivamente tres, y dejó que el fondo (en pesos) se evaporara en medio de otra hiperinflación, la de Fernando de la Rúa.

Chau central propia y exportable.

Obviamente Lapeña no hizo nada por resucitar la obra de Atucha 2, y cuando De la Rúa se fue en helicóptero de La Rosada dejando abajo a 39 manifestantes muertos, los ahorristas confiscados y un estado a punto de colapso, él se volvió tranquilamente y en auto oficial a su rol de gurú energético del radical-menemismo.

Todavía lo detenta.

EL VAMPIRISMO ENERGÉTICO DEL AMBA

Hoy, con más de 43.000 MW instalados y unidos a una red nacional, Atucha 1  es una generadora eléctrica comparativamente chica, repotenciada hoy a 340 MW eléctricos. Ilumina a 1 millón de argentinos, eso no ha variado.

Pero si hoy se la mide contra la capacidad térmica de generación térmica radicada en el AMBA, es una nota al pie. Sólo la Central Costanera, hoy del grupo multinacional ENEL y ubicada en la desembocadura del Riachuelo, tiene un total de 2306 MWe instalados.

En la orilla opuesta del Riachuelo está la Central Dock Sud. Instalada hace más de un siglo en Avellaneda, hoy con 933 MW térmicos, pasó del estado a ENEL e YPF Luz. La única central de carbón de la Argentina, la de San Nicolás, es de los años ’50 y también nació estatal, y hoy pertenece también a la multinacional AEL, y suma 650 MWe instalados.

Más modernas y de ciclos combinados son las dos centrales construidas por la estatal ENARSA junto al Paraná, la Belgrano y la San Martín. Suman 1650 MWe entre ambas, y la vecina Vuelta de Obligado, ya en la provincia de Santa Fe, pone 845 MWe más. Todas estas máquinas sobre la orilla derecha del Paraná son relativamente modernas y de buena disponibilidad. Últimamente, ENEL las ha ido comprando. 

Sean de quien sean, hay 14 centrales térmicas más sin salir del enorme AMBA de hoy o remontar el Paraná.

Cuando falta gas, que equivale decir a todo invierno frío o verano caliente, todas estas máquinas pasan a quemar combustibles líquidos. Especialmente cuando la mano viene de fueloil, el más denso y barato, elevan la contaminación aérea crónica del AMBA por emisión de óxidos de nitrógeno y azufre. Inundan el cielo a sotavento de partículas de hollín, productos de baja combustión, de un tamaño igual o menor de 2,5 milésimas de milímetro, o PM 2,5.

Cuánto más chicas son las PM, más bioactivas resultan. Penetran hondo en los pulmones y llegan, sangre mediante, al endotelio arterial, en el cual desatan hipertensión y lesiones que se vuelven ateromas.

Aunque en CABA el 70% de la contaminación aérea viene de fuentes móviles, las centrales térmicas se vuelven una pesadilla sanitaria con cada pico de demanda de gas natural por frío en invierno o por calor en verano y otoño, en general porque las turbinas pasan a quemar combustibles líquidos. El gasto adicional es de U$ 6 millones/día en la Región Centro. La contaminación aérea cuesta 15.000 muertos/año por en el país, 5.400 de ellos en el AMBA. Epidemiológicamente, son pérdidas de expectativa de vida por enfermedades crónicas como hipertensión, todas las circulatorias imaginables y la EPOC, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Siguen varios tumores sólidos. Respirar hollín no es muy saludable.

De todos modos, las proveedoras de electricidad térmica no pagan daños a la salud. Tampoco por los apagones, que son más bien tema de las distribuidoras privadas herederas de SEGBA como EDESUR, EDENOR y EDELAP, cuyas redes «de última milla» están en un deterioro épico por décadas de desinversión.

CAMMESA misma no parece una campeona del interés público: eximió a varias termoeléctricas de multas pasadas y renunció a cobrar su propia parte de las tarifas futuras. Y lo hizo en Septiembre de 2019, a dos meses y monedas tras el Apagón del Día del Padre, el del 16 de junio de aquel año. Que fue, como honrando a su nombre, un apagón padre. Dejó a oscuras a 50 millones de habitantes, sumando todos los argentinos y cantidad de chilenos y uruguayos.

Nadie quiso hablar de TRANSENER, responsable del hecho en un 100% por desinversión en LATs. Créase o no, el apagón empezó cuando una de las tres líneas de alta tensión que viene desde Yacyretá y cruza el Paraná se cayó al río. Los centenares de centrales del resto del país detectaron la oscilación de voltaje y frecuencia, y se desconectaron automáticamente por autoprotección. Fue una cascada de apagones. En pocos segundos, 50 millones de argentinos, uruguayos y chilenos a oscuras.

Y todo debido a un cable de 500 megavolts caído al Paraná por colapso de una torre mal mantenida y con propietario privado. Que no parece haber sido muy afectado. Pero mal momento, aquel, para ser surubí.

Redondeando, las 14 centrales que abastecen de electricidad el AMBA son mayormente térmicas y en general contaminantes, todas ellas propiedad de sociedades extranjeras. Sostienen el consumo del AMBA con combustibles fósiles de todo tipo y electricidad hidro de otras regiones.

Hay cantidad de electricidad eólica, el 8% de la producción total. Pero ya se sabe, a veces sobra demanda cuando no hay viento, y sobra viento cuando no hay demanda, y la diferencia se zanja con gas, cuando hay gas. Hay 3405 megavatios eólicos instalados, grosso modo, el 10% de la capacidad instalada de la red. Según la CEA, Cámara Eólica Argentina, no producen más porque faltan líneas de alta tensión, y cobrn pésimo: apenas U$ 60 por megavatio hora.

La última vez que AgendAR chequeó, eran diez más, y aún si fuera verdad son U$ 13 veces más que lo que cobra NA-SA por potencia firme, disponible más del 90% del año. La sobreinstalación eólica es uno de esos subsidios encubiertos de Macri al capital petrolero.

Sumando las tres nucleares, las Atuchas 1, 2 y Embalse, iluminan a 8 millones de habitantes en el AMBA, el Gran Rosario y Córdoba. 

Pero el AMBA no se sostiene con su propia generación: es un bebé voraz: demanda el 40% de la electricidad del país, que nos llega a los porteños por electroductos construidos por el estado, privatizados, y que de yapa no sólo están en mal estado sino que son insuficientes en cantidad. Las grandes acometidas de 500 kilovoltios al AMBA son 3, pero harían falta 5. En total, se necesitan unos 5000 km. más de Lineas de Alta Tensión nuevas para asegurar al AMBA contra apagones masivos.

El 1 de marzo de 2023, nuevo mega-apagón de 2 a 4 días de duración, esta vez únicamente para 20 millones de habitantes durante una ola caliente que tenía a casi todo porteño o bonaerense con aire acondicionado con el equipo al máximo, hasta que el sistema de última milla colapsó. ¿Qué dijo Energía? Nuevamente, culpó a Atucha 1, que salió de línea. Por supuesto que salió de línea. Para autoprotegerse del apagón.

Aún si se ejecutara el crédito chino, el AMBA seguiría siendo proclive a apagones por desinversión de EDESUR, EDENOR y EDELAP en sus redes de distribución domiciliaria. En la megalópolis porteña, las cámaras de conexiones se inundan por lluvia, el cableado del año de ñaupa no resiste las demandas pico y los transformadores viejos gotean aceites fluorados cancerígenos, y se incendian espontáneamente.

El apagón de Marzo de 2023, que afectó a 1,5 millones de porteños y bonaerenses, y duró más de 15 días, es casi todo gentileza de EDESUR. Los porteños afectados salieron a cortar con piquetes la avenida Corrientes y otras del sur porteño. Invariable, la Secretaría de Energía logró que mis colegas en los multimedia le cargaran la culpa… sí, a Atucha 1. ¿Cuándo no?

En realidad, en ambas ocasiones Atucha 1 se desconectó para protegerse. Es lo que hacen todas las máquinas generadoras.  

Que vivamos en apagón por frío o por calor tiene, sin duda, un motivo muy nuclear. Eso no hay cómo discutirlo.

La Argentina tiene únicamente tres centrales que suman 1756 MW entre las tres, el 4,2% de la capacidad instalada. Son las que estaban en planes en 1981. No hubo ninguna más. Se terminaron. Trabajo fino y sostenido del petróleo, el gas y el State Department para trabar el desarrollo más independiente y estratégico del país. Y no de cualquier país sino del más nuclear del Hemisferio Sur. Y desde 2000, contra viento y marea, el más exitoso del mundo vendiendo pequeños reactores nucleares multipropósito.

Los compromisos firmados con China para poner esos 5000 km. de electroductos de alta tensión no resolverían el parasitismo energético del AMBA, que genera apenas el 20% de su consumo. Eliminarían la parte de los apagones grandes, los que se generan por asuntos de red nacional. Pero uno de los dos gobiernos firmantes, el de Alberto Fernández, logró que el contrato financiero no se firmara jamás. Si La Niña viene brava, faltará electricidad en la Región Centro. ¿Tratará al Toto mejor que a Lapeña?

¿Comprarle a Paraguay la mitad de la electricidad que produce Yacyretá, donde vamos miti y miti? A Asunción nuestro gobierno le adeuda U$ 208 millones. ¿Comprarle electricidad a Uruguay? Si falta agua en la hidroeléctrica Salto Grande, donde también vamos miti y miti, no van a tener excedentes. Su único respaldo es la eólica, que es como colgarse del pincel si te sacan la escalera. Y los primos yoruguas ya saben que ENARSA, como todo medio de pago, tiene unos bonos sensacionales, cobrables en 2038. ¿Comprarle electricidad o gas a Brasil? No anduvo. Mismo problema.

Caputo provoca recesión por sola presencia, y confía en una bien profunda como modo de achatar el consumo eléctrico y evitar apagones. Eso es tan efectivo como la muerte para combatir un tumor. Sin embargo, contra la demografía el ministro no puede: con cada vez más habitantes, el AMBA pide un 3% más de electricidad cada año.

De modo que mi temor es que la extensión de vida de Atucha 1 dure no de 24 a 30 meses sino que se tranque a medio camino, porque el Ministro Caputo acaso se le ocurra manotear el fideicomiso de marras para hacer su extraordinaria magia de caja chica. Ésta ya se mide en U$ 65.000 millones de nueva deuda.

Y eso lo logró en apenas medio año de estar salvando al país.

Daniel E. Arias