martes, 30 junio, 2026 - 2:17 pm

Secretaría de Energía: “Argentina rompe récord de producción de energía renovable”. AgendAR lo cuestiona

El subsecretario de Energía Eléctrica, Santiago Yanotti, destacó el avance que tuvieron las energías renovables en los últimos meses, en el plenario del Consejo Federal de Energía Eléctrica (CFEE) que se realizó días atrás en Tucumán y en el que participó junto a la secretaria de Energía Flavia Royón y al gobernador Osvalo Jaldo. “Durante el segundo trimestre del año se incorporaron 173 Megavatios de potencia de energías renovables, y llegamos así a los 5.400 MW de potencia instalada de esta fuente en todo el país”, sostuvo Yanotti. En este sentido, el subsecretario resaltó “la decisión política de incentivar este tipo de generación eléctrica, con el objetivo de diversificar nuestra matriz y contribuir al proceso de transición energética que lleva adelante la Argentina”. Recordó así que en julio se realizó la adjudicación de 620 MW a través de la Licitación de Generación de Energía Renovable “RenMDI” que, con casi 100 nuevos proyectos distribuidos en 19 provincias, reafirma “el impulso de ir hacia una matriz energética limpia y federal y que incorpora prácticamente a todas las tecnologías tales como pequeños aprovechamientos hidroeléctricos, eólicas, solar fotovoltaica, biomasa y biogás”. Yanotti destacó además que “con lo que tenemos hoy en energías renovables en nuestra matriz, alcanza para proveer a 6 millones de hogares en toda la Argentina”, y enfatizó: “seguimos rompiendo récords en generación de renovables y vamos camino a cumplir los compromisos internacionales asumidos por el país.”

AgendAR observa:

Los datos de consumo de energía en la Argentina de 2022 fueron: gas natural 45,64%, petróleo y combustibles líquidos 38,24%, hidroeléctrica 6,22%, eólica 3,69%, nuclear 1,87%, carbón 1,44%, solar 0,77%, otras renovables 0,75%. Bajados de «The World in Data». El bajón de hidroelectricidad de 2022 se explica por tres años consecutivos de sequía, algo antes nunca visto, pero pinta que debido al recalentamiento global lo veremos más seguido de lo que querríamos. Está en tela de juicio que en el mediano plazo la hidroelectricidad pueda seguir considerándose una fuente energética «de base», la que aporta megavatios hora predeciblemente 24x7x365. El bajón de nuclear es por la reparación, todavía en curso, de Atucha 2. Se optó por comparar consumos y no producciones, para descontar las pérdidas por transmisión a larga distancia de las hidroeléctricas del Comahue y de Yacyretá, que son considerables, y proporcionales a las distancias y las temperaturas ambientes. Argentina es un país a carbono, el elemento favorito de la Secretaría de Energía en la tabla química. Sumando petróleo y gas dan el 83,88% del consumo. El carbón de Río Turbio no lo contamos porque rara vez suma. La nuclear sigue teniendo sólo tres centrales desde 2014, y para vergüenza del país y daño de sus industrias metalmecánicas y electromecánicas, son las mismas tres que estaban en 1981, una en servicio, dos en obra. La nuclear es el único recurso de base capaz de ir reemplazando a los hidrocarburos e ignorar las sequías históricas, y además, hacerlo con tecnología argentina. Pero el uranio no es el recurso favorito de la Secretaría de Energía, ese club petrolero. El total de renovables con hidroelectricidad incluida, fue del 11,43, y sin hidroelectricidad, del 5,21%. Esa última cifra es el resultado de turbinas eólicas y paneles fotovoltaicos 100% importados y libres de impuestos, sin casi crear trabajo nacional. Lo único que puso la Argentina fue el viento. El sol, a discutir. No es muy argentino. ¿Un récord? Sí, ponele. ¿De qué?

Daniel E. Arias

 

Se redefine el mapa energético de Sudamérica. Crece el papel de Argentina

Por varias décadas, Bolivia ha sido uno de los mayores exportadores de gas natural de Sudamérica. Las abundantes reservas de gas del país empezaron a bombearse a gran escala en la década de 1970 y consolidaron el ascenso del popular ex presidente Evo Morales. Fue quien aumentó drásticamente el control estatal sobre la industria tras asumir el cargo en 2006 y utilizó los ingresos para ampliar el Estado de bienestar boliviano. Pero las exportaciones de gas de Bolivia disminuyeron en la última década, en parte porque hubo un freno las inversiones en el sector. Las exportaciones de productos alternativos no han crecido a un ritmo que permita recuperar las pérdidas. El desplome afecta a la economía boliviana, limita las opciones de gasto del gobierno y genera inquietud en sus países clientes, como Argentina y Brasil. Ahora, el mapa energético de Sudamérica comienza a cambiar. Argentina se está posicionando para ocupar parte del espacio que Bolivia está perdiendo, lo que le podría significar beneficios políticos y económicos (desde la óptica de Foreign Policy.) Aunque ambos países atraen la atención geopolítica y las inversiones por sus amplias reservas de litio -y su potencial para abastecer la transición energética ecológica mundial-, los destinos divergentes del gas natural de Argentina y Bolivia demuestran que seguimos viviendo en una era marcada por los combustibles fósiles. Con una rapidez inusitada, el Gobierno Argentino inauguró el gasoducto que conectará un enorme yacimiento de gas de esquisto en el centro-oeste del país con los consumidores de la provincia de Buenos Aires, que depende del gas natural licuado importado del extranjero durante parte del año. El gobierno dijo que espera que el gasoducto del yacimiento de petróleo y gas – Vaca Muerta- signifique un ahorro de US$ 1.700 millones en importaciones este año. Argentina bombea petróleo de Vaca Muerta desde 2011. La rápida construcción del proyecto fue inusual a pesar de la grave crisis económica que  atraviesa nuestro país, con una inflación anual superior al 110%. El gasoducto, previsto desde 2015, se construyó en 10 meses a partir de septiembre. Un factor clave que contribuyó a acelerar el proyecto, según declaró a Foreign Policy el periodista argentino especializado en energía Nicolás Gandini, fue la llegada de un nuevo ministro de Economía hace exactamente un año, que dio prioridad al gasoducto y fue “visto como un interlocutor por el sector energético privado”, un atributo fundamental en medio de los problemas macroeconómicos del país. El gasoducto se construyó mediante una asociación entre la empresa estatal Energía Argentina y tres empresas privadas; el ministro reunió una combinación de fuentes de financiación que incluía un crédito del banco de desarrollo latinoamericano CAF. Aunque las perforaciones y la fracturación hidráulica en Vaca Muerta han provocado protestas ecologistas e indígenas en Argentina a lo largo de los años, ningún candidato presidencial importante se opone hoy a esas actividades. Además de Massa, el candidato anarco-capitalista Javier Milei y los candidatos de la coalición opositora de centro-derecha Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, que se enfrentarán en las primarias de la oposición, son los favoritos para las elecciones de octubre. Gandini, quien dirige la agencia de noticias sobre energía y minería EconoJournal y ha seguido de cerca a los asesores energéticos que trabajan con los principales candidatos presidenciales de Argentina, dijo que Milei y Bullrich se oponen más que Massa y Larreta a la intervención del Estado en la economía. Añadió que, aunque Larreta es más partidario del mercado que Massa, probablemente estaría dispuesto a movilizar recursos públicos si fuera necesario para impulsar las inversiones en gas. Bullrich y Milei “tienen la ilusión de que pueden conseguir proyectos financiados en el mercado privado, lo que no es tan sencillo en un país tan complicado como Argentina”, dijo Gandini. El gobierno convocará a una licitación para un contrato estatal de construcción de una nueva extensión del gasoducto a otra provincia este mes de septiembre -justo un mes antes de las elecciones- y ambiciona exportar gas a Brasil y Uruguay en el futuro. El potencial de exportación de gas de Argentina ha atraído incluso la atención del Canciller alemán Olaf Scholz, que trató el asunto en una visita bilateral en enero. (El Congreso argentino está en las primeras fases de discusión de un marco regulador que podría permitirle empezar a exportar gas natural licuado). Incluso antes de que se produzca cualquier exportación, la reducción de las importaciones de gas ayuda al gobierno argentino a conservar algo de los dólares que tanto necesita. Pero las exportaciones de gas no pueden ser el salvavidas económico para siempre según avanza la transición energética mundial. La vecina Bolivia es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando un país no planifica su futuro económico más allá de la exportación de combustibles fósiles. La misma semana en que se completó el nuevo gasoducto, el gobierno publicó su estrategia de transición energética para 2030, que se centra en cómo el país transformará su red eléctrica, pero no en cómo transformará sus exportaciones. Sin embargo, para un país sumido en la incertidumbre económica, 2030 parece muy lejano. “Ahora mismo, el Gobierno necesita mejorar su balanza comercial” y otras cuentas nacionales, “lo que exige exportar todo lo posible, no sólo gas natural, sino sobre todo petróleo”, especialmente a los precios internacionales actuales, dijo Gandini.

YPF analiza producir combustibles sintéticos en la Argentina

YPF, la petrolera estatal argentina, comenzó a estudiar los combustibles sintéticos. Los llamados E-fuels son elaborados con energías renovables y, a diferencia de la nafta o el diesel convencionales, eliminan la huella de carbono de los vehículos impulsados por motores de combustión interna. El plan de YPF es realizar ensayos en la Argentina con e-fuels importados de otros países donde ya se produce este combustible. En una segunda etapa, la idea es encarar la producción local. La noticia trascendió el sábado pasado, durante los festejos en Argentina por los 75 años de Porsche. Por el momento se trata de un proyecto en estado de desarrollo. Por ese motivo, aún no se realizó el anuncio oficial sobre este estudio. La automotriz alemana es aliada de YPF en la Argentina y es líder mundial en el desarrollo de combustibles sintéticos. Porsche ya cuenta con una planta de producción de e-fuels en Chile y utiliza estos combustibles para su categoría de competición Porsche Supercup. Los primeros ensayos locales con E-Fuels podrían hacerse en conjunto con la automotriz alemana. El E-Fuel es una «gasolina sintetizada» a partir de dos componentes: Agua (H2O) y Dióxido de Carbono (CO2). La elaboración demanda cuatro etapas. Uno de los desafíos del e-fuel es lograr un precio competitivo. En esta etapa aún en desarrollo, cuesta casi el doble que un litro de nafta elaborada con petróleo. El objetivo de las empresas que apuestan a esta tecnología es reducir el costo en cuanto se alcance una mayor escala de producción. Porsche desarrolló los e-fuels con el objetivo de garantizar el abastecimiento de combustible para los propietarios de autos clásicos de la marca alemana, incluso más allá del momento en que se deje elaborar nafta con petróleo. Sin embargo, los e-fuels lograron la aprobación de la Unión Europea -gracias al impulso de los legisladores alemanes- para que se autorice su uso más allá del año 2035, cuando la UE planeaba prohibir la venta de vehículos impulsados con motores de combustión interna. Este cambio en la legislación generó el enojo de automotrices como el Grupo Stellantis, pero se ganó el apoyo de muchos fabricantes pequeños que no pueden encarar la inversión de desarrollar vehículos eléctricos. (Carlos Cristófalo)

ENRE instruyó a Edenor y Edesur a identificar la segmentación tarifaria en sus facturas

El Interventor del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE)Walter Martello, les ordenó a las distribuidoras Edenor Edesur que destaquen la identificación del nivel de segmentación tarifaria de las personas usuarias en las facturas del servicio de energía eléctrica.
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Lo hizo a través de las mismas resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, donde se difundieron los nuevos cuadros tarifarios de las distribuidoras del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
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Martello determinó en relación con la información sobre el nivel de segmentación tarifaria (N1-N2-N3) aplicado en las facturas del servicio eléctrico, que la misma deberá ser claralegible y estar ubicada para su fácil identificación, con el mismo o mayor tamaño de tipografía que el utilizado para la categorización del mismo”.
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“Firmé dos resoluciones para instruir a Edenor Edesur a mejorar la identificación del nivel de segmentación tarifaria en sus facturas”, indicó Martello en Twitter y destacó que “el cambio de diseño apunta a que los usuarios residenciales corroboren con mayor facilidad el nivel de subsidio que se les aplicó en el período liquidado”.
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Edesur.
Edesur.
En ese sentido, sostuvo que “esto permitirá que quien observe alguna discrepancia entre el nivel asignado y su situación socio-económica pueda, si no lo hizo todavía, anotarse en el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), y si ya se inscribió, solicitar un cambio de categoría o una evaluación de su caso”.

Tarifas: confirman nuevo esquema de precios para la luz y el gas

Este mes, se implementará el quinto aumento del año en las tarifas de luz para el AMBA. Este incremento será del 4%, según lo determinado por la Secretaría de Energía. Los hogares clasificados como de ingresos altos (Nivel 1) y los de ingresos medios (Nivel 2), que superen el consumo de 400 KWh, serán los responsables de pagar esta nueva alza. Por otro lado, el precio del gas se mantendrá sin cambios desde su última actualización, que fue en mayo pasado. El ENRE anunció las nuevas tarifas para los usuarios de las distribuidoras metropolitanas Edenor Edesur, que estarán vigentes desde este martes hasta el 31 de octubre. En esta ocasión, los cambios afectarán principalmente a los niveles de consumo más altos, mientras que los usuarios de niveles medio y bajo no experimentarán aumentos. Las resoluciones 573/2023 574/2023, publicadas en el Boletín Oficial, establecen que los usuarios residenciales de los niveles 2 y 3, que consumen hasta 400 kilovatios hora por mes subsidiados, no verán modificaciones en sus tarifas. Por otro lado, los usuarios residenciales del nivel 1 tendrán un aumento promedio del 5,5%. Además, debido a la resolución 612/2023 de la Secretaría de Energía, que fijó el valor del gravamen destinado al Fondo Nacional de Energía Eléctrica (FNEE) en $717 por megavatio hora a partir de este martes, los usuarios del nivel 2 verán un incremento promedio del 2% en sus facturas. A pesar de estos ajustes, los usuarios del nivel 2 seguirán pagando un 69% menos que los del nivel 1, y los del nivel 3 pagarán un 63% menos que los del nivel 2, con un porcentaje decreciente a medida que aumentan los consumos hasta alcanzar un 12% promedio.

Automación e Inteligencia Artificial: Como entenderlas y democratizarlas

Doctora en Ciencias de la Computación, especializada en temas vinculados a ética e inteligencia artificial, Vanina Martínez es investigadora del CONICET en la Faculta de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, está realizando una estadía de investigación en el Instituto de Inteligencia Artificial del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IIIA-CSIC), en España. El campo de investigación de Martínez es el de la inteligencia artificial (IA) simbólica, en el que se utilizan modelos lógico matemáticos a partir de la generación de reglas que manipulan símbolos, lo que de alguna manera codifica el razonamiento que podrían tener esos sistemas, como si fueran los silogismos de lógica que se aprenden en la secundaria, del tipo “todo hombre es mortal, Sócrates es un hombre, entonces Sócrates es mortal”. Esto se contrapone a los modelos más modernos de IA, principalmente basados en machine learning y el uso de redes neuronales, que extraen patrones a partir de un montón de datos crudos y los utilizan para resolver distintos tipos de problemas. Son los sistemas que más llaman la atención en la actualidad, como Chat GPT. “En general, los problemas de los sistemas basados en machine learning surgen porque queremos que esos programas hagan cosas para los que no están diseñados, como tomar decisiones como si fueran humanos. Eso pasa porque el método de razonamiento es otro, es distinto y mucho más básico”, afirma Martínez, y advierte que por eso ahora está trabajando en los denominados modelos híbridos, que buscan combinar ambas metodologías para lograr que los sistemas de inteligencia artificial tengan un comportamiento más robusto, que puedan responder mejor a lo que como humanos se espera de ellos y que pueda haber más de control e interpretabilidad de estos modelos. Chat GPT ha sorprendido al mundo por su capacidad de responder cuestiones de las más variadas. ¿Cuáles son los problemas o los límites a los que hace referencia? Chat GPT es fantástico, es increíble para un algoritmo que para lo único que está entrenado es “dada una frase, cuál es la próxima palabra más probable”. Pero, claro, eso se puede generalizar a que haga todo un texto, que escriba un programa, una canción, un poema. En vez de mirar solamente la siguiente palabra probable, mira la siguiente y la siguiente y la siguiente, y va construyendo; y al estar entrenado con tanta cantidad de datos, que no sabemos qué datos son pero sí sabemos que es una cantidad masiva, ya que gran parte de lo que está en Internet ha sido lo que lo alimentó, encuentra patrones que reflejan cómo escribimos.
“En general, los problemas de los sistemas basados en machine learning surgen porque queremos que esos programas hagan cosas para los que no están diseñados, como tomar decisiones como si fueran humanos”, dice Martínez.
¿Y ese modelo está limitado? Hay una hipótesis muy fuerte que considera que, cuanto más grandes son estos modelos, mejor se van a comportar. Las corporaciones, que en este caso son las dueñas de estos sistemas, dicen que los desafíos actuales se van a solucionar con modelos más grandes, alimentados con más y más datos. Yo creo que no, que eso va a llegar a un tope, que quizás todavía le falta un poco y nos vamos a seguir sorprendiendo con el tipo de cosas que pueden hacer, pero hay ciertas cosas que para mí son inevitables, entendiendo la naturaleza de los modelos. ¨Porque aprenden cosas que se repiten muy a menudo de un conjunto de datos; entonces, lo que aprenden está completamente condicionado por ese conjunto de datos, no van a aprender nada que no esté ahí. Eso, además, tiene problemas de sesgos. ¿En qué sentido? Si nos ponemos a pensar críticamente, vemos que la Internet misma no es representativa, ya que la mayoría de la gente que utiliza la web y las redes sociales pertenece a un hemisferio en particular, a una raza en particular y a una edad en particular. Entonces, Chat GPT no sabe hablar como un niño ni como un anciano, por ejemplo, habla como el usuario promedio de Internet, porque toma datos de ahí. Si los seres humanos en promedio decimos cualquier cosa en la web, ¿cómo le vamos a pedir a un sistema que se comporte de una manera especial? Le metimos un montón de datos que, en principio, ni sabemos lo que hay ahí, y que luego, si lo supiéramos, son un reflejo de la propia sociedad, que es sesgada, y ni siquiera de la sociedad completa. Ese es un problema fundamental. No pareciera que ese modelo, por más grande que se haga, vaya a lograr comportarse de la manera que estamos diciendo que queremos que se comporte. Frente al avance de estas tecnologías, ¿ya existen desarrollos híbridos? Todavía son muy incipientes. La tendencia sigue por el lado del machine learning y creo que va a seguir un tiempo más, pero si uno mira la naturaleza del modelo, pareciera que los límites son bastante claros con relación a lo que nosotros esperamos. Es decir, si estamos hablando de regulación, de ética, de tener una inteligencia artificial centrada en el humano, donde queremos tener algún tipo de control sobre cómo se utilizan estos sistemas y lo que producen, pareciera que este tipo de modelos no es lo que nos va a llevar a eso.
Imagen generada con DALL-E, el programa de inteligencia artificial que crea imágenes a partir de descripciones o consignas.
En esta historia en la que inicialmente se apoyó un modelo y luego otro, seguramente influyeron también los financiamientos, que fueron priorizando una línea de investigación por sobre la otra. ¿Cómo se posicionan países como la Argentina frente a estos avances que provienen de los denominados países más desarrollados? Siempre el financiamiento vino del hemisferio norte, de Estados Unidos o Europa, y ahora también de China. Los denominados países en vías de desarrollo, en general, aportan desde un lado de la ciencia más básica, que no requiere recursos costosos, sobre todo por el tema de hardware. Ese es un problema que históricamente han tenido países como el nuestro, aunque en algún momento la Argentina pueda tener una supercomputadora, siempre es difícil. Ahora, lo que está sucediendo es que no solamente los países en vías de desarrollo tienen ese inconveniente, sino que la mayoría de los Países no puede competir con las empresas. La mayoría de las universidades a nivel internacional no puede hacer el tipo de experimentos que se necesitan para poder competir contra algo como Chat GPT. Eso hace que el conocimiento y el avance tecnológico esté completamente dictado por cinco compañías, y que lo académico quede afuera. Eso es muy problemático, porque uno puede decir que es entendible cuando hay una cuestión de recursos de un país que se destinan a otro lado, pero estamos hablando de países como Alemania o Estados Unidos, en donde hay universidades muy buenas y con muchos recursos, y no pueden tener toda la infraestructura que tendrían que tener para poder competir con Chat GPT. ¿Eso pone en peligro el avance científico? Exacto, porque la mayoría de los avances que hacen estas empresas son tecnológicos y su objetivo es ir haciendo estos modelos cada vez más grandes. No pareciera haber una perspectiva de probar otra cosa, porque no les conviene, sus objetivos son económicos y está bien que lo sean, pero falta el aporte científico, de ser críticos sobre en qué se puede mejorar y en qué no. En qué línea puede ser mejor desde un punto de vista distinto, incluso ambiental, porque estos sistemas consumen una cantidad de energía que a veces equivale a lo que consume un pueblo entero. ¿Considera que esa limitación en el ámbito científico se traduce en una limitación para la regulación, en el sentido de que no se puede legislar sobre aquello que desconocemos? Sí. Hay otros modelos que son abiertos o versiones más pequeñas con las que uno puede experimentar, pero Chat GPT es totalmente privado, no se sabe con qué datos fue entrenado y se reentrena cada cierto tiempo, la versión que una probó hace un mes no es la misma que se está haciendo hoy. Eso es un problema para hacer experimentos, porque rompe el método científico, al impedir que se puedan replicar los experimentos. Desde el punto de vista científico, la comparación no es justa, porque no sabemos cómo está construido Chat GPT, hay algunas publicaciones que nos indican los modelos matemáticos que se usan y sabemos como funcionan, pero exactamente cómo está programado y sobre qué aprendió, no lo sabemos. Si parte de la formulación de marcos regulatorios o éticos, e incluso de políticas estatales, tiene que ver con entender cómo funcionan estas tecnologías, es complicado porque hay cosas que no las vamos a poder saber. Una alternativa podría ser obligar a las empresas a que nos den los elementos para poder entender, pero para eso se necesita una regulación previa, algo que tenga que ver con lo que la empresa tiene que liberar datos para que esa tecnología sea auditable. Y eso es difícil de conseguir frente a la concentración de poder que tienen estas corporaciones. ¿Esta preocupacion la ve reflejada en colegas o en el ámbito científico en ambos hemisferios? Sí, y me llamó mucho la atención. Yo lo pensaba desde el lado de la Argentina, con nuestras problemáticas, con nuestros déficits, y encontrarme con colegas de distintas universidades de Europa, de Estados Unidos, que plantean la misma problemática me permitió ver que la magnitud de recursos que se necesitan es tanto más grande que es imposible para cualquier país. Cualquier país es chiquito comparado con OpenIA, Facebook o Google, económicamente hablando. Por eso, cuando arranqué con el camino de la ética tenía una postura muy crítica sobre la tecnología, y a medida que avanza el tiempo me estoy polarizando, en el sentido de que siempre decía que la tecnología no es neutra, y eso sigue siendo verdad, pero el gran problema no es la tecnología, sino los seres humanos y los mecanismos económicos que seguimos. Eso me preocupa más allá de la inteligencia artificial, pero soy investigadora y mi trabajo es avanzar en el estado del arte, para intentar que estos sistemas funcionen como esperamos que lo hagan.
“No sabemos cómo está construido Chat GPT, hay algunas publicaciones que nos indican los modelos matemáticos que se usan y sabemos cómo funcionan, pero exactamente cómo está programado y sobre qué aprendió, no lo sabemos”, dice Martínez.
¿Aunque la ciencia se vea debilitada frente a las grandes corporaciones? Yo confío en la humanidad y en la ciencia. Por más que sea invisible lo que se esté haciendo, si eventualmente eso realmente sirve, si es bueno y mejora las cosas, se va a adoptar. Como científicos, hay que seguir empujando para que los políticos nos den financiamiento, para que haya transferencia de la ciencia a la tecnología, al sector productivo, y que a las empresas locales, por ejemplo, no les sea más fácil recurrir a un modelo traído de afuera que utilizar algo que se diseña en nuestros países o que todavía está en una especie de prototipo científico. Es difícil, pero es tratar de empujar para que eventualmente lo que descubrimos, lo que trabajamos, tenga un poquito de impacto, aunque sea a nivel local. Además de las limitaciones en el hardware, que hoy parece ser global, ¿qué limitaciones particulares observa en nuestro país? Nuestros problemas tienen que ver con cómo podemos pensar nuestra economía alrededor de una revolución basada en la inteligencia artificial: qué se está produciendo, cómo podemos no ser solamente consumidores de cosas que vienen de afuera, en qué podemos aportar. Sabemos que no tenemos ni vamos a poder tener el hardware, pero somos muy buenos en generar mano de obra calificada que pueda utilizar estos sistemas, que pueda implementarlos en distintos dominios de la industria, por ejemplo. Y ahí, el problema que estamos teniendo en la Argentina es que muchos estudiantes de carreras vinculadas con la informática y la ciencia de datos no terminan sus carreras, porque en segundo o tercer año ya tienen las capacidades necesarias para trabajar en la industria, y se paga tan bien que no solo es demasiado tentador, es imposible en muchos casos pedirle a una persona que siga estudiando, si con lo que ya sabe va a cobrar en dólares. Entonces, ¿qué va a pasar en los próximos años si los profesionales de la informática se quedan en ese nivel de educación? ¿Cómo va a afectar eso al futuro de la ciencia y de la tecnología? O cuando se gradúan se van a la industria y no vuelven a la academia. Entonces, tampoco tenemos profesores. Y ese es otro problema. Sí. En este momento, en la mayoría de las universidades nacionales del país hay un déficit muy grande de profesores en informática, y eso en contraposición con una matrícula que se viene elevando. Hay un estado de falta y de agotamiento de los profesores, porque el trabajo es mucho más y los sueldos son irrisorios. Para mí, ese es el problema más grande que tiene la Argentina en este momento: qué va a pasar con la educación superior en las áreas de las TICs, para retroalimentar también la educación primaria y secundaria. Por un lado, decimos que es importante reconvertir perfiles de personas para no quedarnos afuera, pero, ¿cómo lo vamos a hacer, con qué recursos humanos, si hay un drenaje hacia la industria para la generación de productos que no vuelve al sector educativo o científico? La diferencia entre lo que puede cobrar un recién graduado en computación que ingresa a carrera de investigador, con beca de doctorado en el CONICET, con algún cargo docente, es como mínimo 10 veces menos que lo que puede ganar un junior en la industria. La diferencia es muy grande, y esa es mi mayor preocupación. Esto en un momento donde necesitamos poner foco en la educación y entender qué tipo de conocimientos necesitan los chicos de primaria y secundaria para afrontar el futuro completamente automatizado que se viene en un montón de dominios. Si no tenemos docentes ni gente con conocimientos que puedan adaptar los programas y todas estas novedades tecnológicas, estamos en problemas. Se trata de cuestiones que parecen lejanas frente a otros problemas más cotidianos como la inflación y la pobreza, y sin embargo impactan si se piensa en el desarrollo a futuro del país. Sí. También hay que ser crítico de toda esta parte negativa y decir bueno, la automatización nos puede servir para mejorar cosas, aún dentro de nuestras limitaciones. ¿Hasta dónde podemos usar la inteligencia artificial y el avance tecnológico para mejorar algunas de las problemáticas básicas que tenemos en nuestro país? Yo no tengo la respuesta porque no es mi ámbito, pero necesitamos gente pensando en eso, en cómo utilizar esta tecnología y en cómo explotar de la mejor manera las capacidades que tenemos. Sin saber demasiado, me parece que tratar de robustecer el sistema educativo y tratar de apoyarlo puede ser una alternativa. Tenemos una  historia en crear gente con mucha capacidad intelectual, muchos argentinos son reconocidos alrededor del mundo y nuestras universidades son buenísimas. Entonces, apalanquemos lo que sabemos que puede llegar a funcionar. Sin ayuda del Estado, e incluso de las empresas tecnológicas locales, eso no es posible.

Vanina Lombardi

El Gasoducto Néstor Kirchner duplicará este año su capacidad de transporte de gas

La construcción de la etapa I del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), tras comenzar en los últimos días a ingresar gas natural al sistema de transporte, encara el proceso de instalación de dos equipos turbocompresores en las plantas cabeceras, lo que permitirá casi duplicar su capacidad de evacuación del gas de Vaca Muerta.

Fuentes de la empresa Energía Argentina señalaron que las obras a desarrollarse en las plantas Tratayén, en la provincia de Neuquén, y Saturno, en el partido bonaerense de Salliqueló, estarán listas durante el próximo trimestre, de acuerdo al avance de obra registrado por las contratistas. Según el detalle de la licitación adjudicada en diciembre pasado, la planta Compresora Tratayén estará a cargo de la firma Sacde de Construcción y Desarrollo Estratégico, que tuvo la responsabilidad junto con Techint de dos de los tres tramos del ducto principal de 573 kilómetros del GPNK. En tanto que la planta Compresora Salliqueló será ejecutada por la UTE Contreras Hermanos-Esuco. Los dos equipos turbocompresores ya se encuentran en el país desde abril y mayo pasado, y fueron trasladados a las respectivas plantas donde se realizan actualmente las obras de instalación e integración al sistema. La función de los dos equipos será la de incrementar la capacidad de transporte del gasoducto de los actuales 11 a 21 millones de metros cúbicos/día (MMm3/día), caudal que se asegura estará habilitado para circular antes de que finalice 2023. La construcción de estas plantas compresoras, proyectadas para completar la etapa I junto a las obras complementarias del GPNK, estaba prevista para 2024, pero fueron adelantadas casi un año. Para esta licitación habían presentado propuestas cuatro oferentes: BTU, Esuco-Contreras, Sacde y Techint, las que propusieron los detalles técnicos y económicos de las tareas de Ingeniería, provisión de equipos y materiales, y construcción de la planta compresora de gas. Tras la evaluación de las ofertas técnicas y económicas, la empresa decidió adjudicar el renglón 1 al oferente Sacde por un monto total de $ 19.925.776.438 y el renglón 2 al oferente Contreras Hermanos-Esuco S.A. por un monto total de $ 16.706.271.512. Todas las obras son parte del proceso de licitación que lleva adelante la empresa estatal Energía Argentina, que permitió finalizar la construcción del gasoducto el 9 de julio, para luego comenzar el proceso de llenado con un caudal de 25 MMm3 de gas de Vaca Muerta. El jueves último, el gasoducto comenzó a inyectar los primeros metros cúbicos de gas natural proveniente de Vaca Muerta a la red troncal de transporte que abastece al Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA), con lo que se busca asegurar el abastecimiento del mercado interno y la sustitución de importaciones. De esta manera, en los próximos días a través del nuevo ducto se estará incorporando al sistema los 11 millones de metros cúbicos (MMm3) diarios de gas, el tope de su capacidad inicial.

En 2024 se dejará de importar GNL

De esta manera, la Argentina evitará a partir del año próximo tener que importar Gas Natural Licuado (GNL) a través de la terminal flotante del puerto de Bahía Blanca, lo que significará una sustitución de importaciones que se abastecerá con el incremental productivo de la formación no convencional de Vaca Muerta. Tan sólo en concepto de disminución de importaciones se prevé un ahorro para este año de alrededor de US$ 1.700 millones, que se incrementará a unos US$ 4.000 millones en 2024, por la disponibilidad del nuevo gas en reemplazo del GNL y los combustibles líquidos importados. Hace unos diez días, se concretó la habilitación del loop (ampliación) que daba unos 5 MMm3 adicionales de capacidad a ese ducto troncal que nace en la cuenca neuquina, se dirige hasta la ciudad de Bahía Blanca y desde ese nodo, por distintas trazas, hasta el AMBA. Esa zona, considerada la de mayor demanda de gas, ya era abastecida por el gas de Vaca Muerta tanto por el sistema del Neuba, y a la zona norte bonaerense y sur de Córdoba y Santa Fe por el gasoducto Centro Oeste. El GPNK atraviesa las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires, y para su construcción de utilizaron más de 47.700 caños de 12 metros de largo y de 36 pulgadas de diámetro, una obra que se realizó en un tiempo récord de 10 meses, cuando lo usual para este tipo de emprendimientos es que demanden 24 meses. Ahora el Gobierno nacional encara como prioritarios el llamado a licitación del reversal del Gasoducto Norte, que permitirá que el gas de la cuenca neuquina sustituya en las provincias de aquella región del país las importaciones provenientes de Bolivia, que se encuentran en declino productivo, y luego con la generación de excedentes, comenzar a exportar a Chile y a Brasil. De la misma manera, el Ministerio de Economía a través de la Secretaría de Energía prevé para septiembre el llamado a licitación correspondiente para la construcción de la Etapa II del Néstor Kirchner. Este nuevo tramo extenderá la traza otros 467 kilómetros, desde Salliqueló hasta San Jerónimo en el sur de Santa Fe, con lo que se completarán 40 MMm3 y ampliando en un 30% los gasoductos troncales. Así, al tiempo que se asegura el abastecimiento de las distintas regiones, las obras de transporte permitirán reducir el costo de abastecimiento de la demanda nacional con un efecto de sustitución de importaciones que repercute tanto en la balanza comercial como en los subsidios energéticos.

Tres «Proyectos de redes Federales de Alto Impacto» vinculados a la salud humana

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De las 149 iniciativas de todo el país que se presentaron en la convocatoria a “Proyectos de Redes Federales de Alto Impacto” del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCyT), el jurado seleccionó 23 proyectos ganadores, 3 de los cuales están liderados por investigadores de la Fundación Instituto Leloir (FIL). Así, los grupos que encabezan los científicos Andrea Gamarnik, Osvaldo Podhajcer y Andrea Llera recibirán cada uno US$ 250 mil anuales durante cuatro años para poder concretar sus propuestas, vinculadas al diagnóstico y la prevención de enfermedades infecciosas y al estudio de las variantes genéticas del cáncer de mama en el país. El anuncio oficial de los ganadores se realizó este lunes 7 de agosto con un acto en el auditorio del Centro Cultural de la Ciencia, que contó con la presencia del ministro Daniel Filmus. A continuación, un breve resumen de los tres proyectos ganadores, que se inscriben dentro de los “temas prioritarios para el desarrollo nacional”, según las áreas definidas como estratégicas en los Desafíos Nacionales del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030.
  • Red de Estudio de la Diversidad en Cáncer de Mama (REDICAM):
Coordinada por  Andrea Llera, investigadora principal del CONICET en el Laboratorio de Terapia Molecular y Celular de la FIL, la red está compuesta por varios hospitales y centros de investigación de la Ciudad de Buenos Aires y de las regiones del NOA y NEA (Salta, Jujuy, Misiones). El proyecto se centra en el estudio del cáncer de mama, específicamente del subtipo HER2+, desde la perspectiva de la medicina de precisión aplicada a la salud pública y enfocándose en la diversidad de ancestrías que existen en la Argentina (principalmente, por la mezcla de orígenes genéticos europeos e indoamericanos). La iniciativa tiene como objetivo amplio generar una estructura científico-médica de investigación en cáncer, que incluya población argentina diversa y que combine la investigación clínica con el análisis de los determinantes genéticos y sociales de la salud. Una de las metas es confirmar si, efectivamente, las mujeres del norte del país tienen mayor riesgo de desarrollar tumores de mama HER2+ que otros subtipos, hipótesis que surge de estudios que mostraron una mayor proporción de tumores HER2+ en las poblaciones con mayor ancestría indígena americana de Colombia y Perú.  “En lo personal, el haber ganado en esta convocatoria hace que podamos extender la experiencia que logramos con la Red Latinoamericana de Investigación en Cáncer (LACRN) y seguir aportando datos al sistema de salud argentino y latinoamericano sobre las características particulares de los tumores en la región. Así se podrán sustentar mejor las decisiones del sistema sanitario y extender la sobrevida de las pacientes argentinas”, señaló Llera.
  • Red Argentina de Vacunas de Interés Nacional para Enfermedades Infecciosas (RAVINERI):
Coordinada por Osvaldo Podhajcer, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular (LTMC) de la FIL, la propuesta busca generar por ingeniería genética cuatro vacunas contra virus prevalentes en la región (y en algunos casos a nivel global): SARS-CoV-2, influenza, fiebre amarilla y chikunguña. Esto podría tener un fuerte impacto en salud pública, reduciendo la morbilidad y mortalidad causada por esos patógenos. En el caso de SARS-CoV-2 e Influenza, la innovación radica en que serán desarrollos inhalables de próxima generación, con el fin de generar una respuesta inmune más amplia, efectiva y duradera de manera de aumentar los intervalos entre dosis recomendados actualmente. En el caso de fiebre amarilla y chikunguña, al ser enfermedades relevantes en la región, pero no prioritarias a nivel mundial, el desarrollo de vacunas no está muy avanzado y, por ejemplo, para la primera se usa la misma vacuna desde hace 70 años e informes recientes de reacciones adversas graves hicieron evidentes la necesidad de obtener nuevas tecnologías más seguras. Para chikunguña, en cambio, todavía no hay vacunas en el mercado. En estos dos últimos casos serán productos de administración intramuscular. Para llevar adelante el proyecto, se unieron los miembros de grupo COVAC, integrado por científicos del LTMC de la FIL, del Instituto Malbrán y Maiztegui de ANLIS, y del Hospital Italiano (coordinado en conjunto por Podhajcer y Sabrina Vinzón, del LTMC); la Red Misionera de Vacunas para Enfermedades Infecciosas de Interés Provincial, coordinado desde el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), en Puerto Iguazú, por Andrés Ruuth; y el grupo de Tecnología Farmacéutica y del Aerosol de la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI) del CONICET y la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, coordinado por Verónica Ramírez-Rigo.
  • Red Federal para el Diagnóstico Rápido de Enfermedades Infecciosas Desatendidas en la Argentina (ReFeDe-Ar):
Coordinada por Andrea Gamarnik, jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la FIL, la red propone la creación de un equipo interdisciplinario para abordar necesidades sobre enfermedades infecciosas desatendidas relevantes para la Argentina y la región. Específicamente, los objetivos serán consolidar una plataforma de desarrollo de herramientas de diagnóstico rápido para enfermedades parasitarias (Trichomonas vaginalis) y transmitidas por vectores (dengue y otros arbovirus); y establecer un sistema de vigilancia de los microorganismos en estudio, tanto en humanos como en mosquitos y animales silvestres. La iniciativa será llevada adelante por el Grupo COVIDAR, liderado por Gamarnik e integrado por otros miembros y jefes de Laboratorio de la FIL, como Daiana Capdevila, Marcelo Yanovsky y Julio Caramelo; el Grupo Arbovirus, coordinado por la viróloga Karina Salvatierra, referente de la provincia de Misiones de la Red Nacional de Diagnóstico de Dengue; y el Grupo de Enfermedades Parasitarias, impulsado por el parasitólogo clínico Fernando Rivero, del Instituto Multidisciplinario de Salud, Tecnología y Desarrollo (IMSaTeD) de Santiago del Estero. “Durante la gestión uno no siempre se da cuenta cuando está frente a un momento importante, pero en este caso soy conciente de que éste sí lo es”, dijo Daniel Filmus, al cierre del acto de reconocimiento a los investigadores ganadores, en el que se hizo especial hincapié en los montos otorgados, la representatividad federal de las iniciativas y la equidad de género que se logró. El ministro de Ciencia anticipó que el objetivo de la cartera que dirige es que los respectivos convenios se firmen durante agosto para que los proyectos puedan empezar a implementarse cuanto antes. (Agencia CyTA-Leloir).

Llega una nueva low cost a la Argentina. Están en estudio otras propuestas

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La low cost dominicana AraJet finalmente desembarca en la Argentina. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) autorizó, a la empresa de aviación, a través del Boletín Oficial, a operar vuelos regulares entre Santo Domingo y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza en Buenos Aires. Será la primera vez que se conectarán en forma directa las capitales de ambos países, a través del Aeropuerto Internacional Las Américas de Santo Domingo y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La oferta existente con República Dominicana se limita a los vuelos que hoy ofrece Aerolíneas Argentinas entre Buenos Aires y Punta Cana. Uno de los aspectos destacados de la resolución es que no se especifican las frecuencias y el tipo de equipo de vuelo a utilizar, quedando sujeto a las limitantes impuestas por la autoridad de bandera del transportador de acuerdo con lo convenido a nivel bilateral. Antes de iniciar las operaciones en el país, «la Empresa deberá someter a consideración de la ANAC las tarifas a aplicar, los seguros de ley, libros de a bordo y de quejas para su habilitación, correspondiendo idéntico trámite a toda incorporación, sustitución o modificación de la capacidad comercial de sus aeronaves, como así también de sus seguros, tarifas, cambio de domicilio», remarca la resolución 447/2023 publicada este jueves en el Boletín Oficial.   El plan de expansión de la compañía, que empezó a operar en 2014 como chartera, incluye también servicios a Asunción, Montevideo, Santa Cruz de la Sierra, San Pablo y Santiago de Chile. Además, AraJet busca competir con la panameña Copa Airlines, que ofrece servicios desde cuatro ciudades del país: Buenos Aires (Ezeiza), Rosario, Córdoba y Mendoza. La ruta con Salta se interrumpió en marzo de 2020 y todavía no se reactivó, pero el plan es retomarla este año. En sus vuelos desde la Argentina, siete de cada 10 viajan al Caribe o Miami. La intención de la low-cost dominicana es instalar un hub de alcance continental en Santo Domingo para comerle participación de mercado al centro de conexiones que Copa tiene en el Aeropuerto Internacional de Tocumen en la Ciudad de Panamá, que aporta el 15% del Producto Bruto Interno (PBI) del país y fue renovado recientemente. AraJet nació con el nombre de DW Dominican Wings en 2014 y comenzó operando vuelos chárter con aeronaves Airbus A320. En 2018, cambió su razón social a Flycana, manteniendo el certificado de operador aéreo para transformarse en una low-cost. Con el surgimiento en 2020 de la aerolínea llamada SkyCana, Flycana se vio obligada a cambiar su nombre para no causar confusión en el mercado. Así fue que pasó a denominarse AraJet y expandió su red con un total de 17 destinos de América del Sur, América Central, México y el Caribe. Actualmente la low-cost abarca a Aruba (AUA)Barranquilla (BAQ), Bogotá (BOG) Cartagena (CTG), Colombia; San José (SJO), Costa Rica; Curaçao (CUR)Quito (UIO) y Guayaquil (GYE), Ecuador; San Salvador (SAL), El Salvador; Ciudad de Guatemala (GUA)Kingston (KIN), Jamaica; Cancún (CUN) y Ciudad de México (MEX), México; Lima (LIM), Perú; y St. Maarten (SXM). 

Más aerolíneas llegan a la Argentina

De esa forma, se amplía la lista de las aéreas que vuelven a operar en la Argentina tras el cese de restricciones por la pandemia y las que negocian con el Gobierno para empezar a ofrecer vuelos en el país. De las que dejaron el mercado local con el brote del Covid-19 y reanudarán las operaciones suspendidas, se encuentra Qatar Airways: retomará la ruta Doha-Buenos Aires el 8 de diciembre. Esta conexión se lanzó en 2010 con un vuelo diario vía San Pablo y se interrumpió en 2020. Ahora, apunta a llevar argentinos que no pudieron visitar Doha durante el Mundial de Fútbol. Por su parte, Boliviana de Aviación (BOA) volvió a volar desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza a la ciudad boliviana de Cochabamba. La ruta fue suspendida en pandemia y se suma a la conexión que une Buenos Aires con Santa Cruz de la Sierra. Además de las que reanudan las operaciones, otras planean aterrizar en el país. A la lista, se acaba de sumar Etihad Airways, la aerolínea oficial de los Emiratos Árabes Unidos, que permitiría generar tráfico emiratí de alta gama y del resto de Asia; e IberoJet, firma española de leisure que parte del grupo Avoris, con el objetivo de disponer de más de 5500 asientos mensuales con tres frecuencias semanales. Hace algunos meses, otra española expresó su deseo de llegar al país, como Plus Ultra Líneas Aéreas, que en enero quedó sobreseída en una causa de fraude por 53 millones de euros. Busca lanzar la ruta Buenos Aires-Madrid en 2024 y competir con Iberia, Air Europa y Aerolíneas Argentinas, que ya ofrecen esta conexión. También la italiana Neos Air se reunió con las autoridades argentinas para acelerar las gestiones y lanzar vuelos entre Buenos Aires y Milán, donde la empresa tiene su hub principal. Sería la única línea aérea con servicios regulares en esta ruta, ya que las dos que vuelan de forma directa a Italia, Aerolíneas Argentinas e ITA Airways (ex Alitalia), lo hacen conectando Ezeiza con la terminal de Fiumicino en Roma. Otra interesada es la compañía de Egipto Egyptair. Está previsto que empiece a operar la ruta El Cairo-San Pablo en octubre con tres frecuencias semanales. La idea es, más adelante, sumar vuelos a Buenos Aires, como destino final de esta conexión. Con la reactivación de la demanda, la industria busca recuperar la conectividad tras la flexibilización de las restricciones aéreas que rigieron en el peor momento del coronavirus. La estrategia apunta no solo a llevar argentinos al exterior, sino, fundamentalmente, a atraer extranjeros en una coyuntura en la que se impulsa el turismo receptivo para fomentar el ingreso de dólares.

Sube el precio de el trigo tras ataque ucraniano a un centro de exportacion ruso

El trigo de Chicago se disparó casi 4% este lunes 7 de agosto, ampliando las ganancias de la sesión anterior en un contexto de preocupación por la oferta mundial, espoleado por una escalada de las tensiones en el mar Negro tras el ataque la semana pasada de un dron ucraniano cerca de un centro de exportación de commodities ruso.
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El contrato de trigo más activo en la Bolsa de Chicago (CBOT) escaló 3,9% (u$s9) y cerró a u$s241,59 la tonelada, como consecuencia del agravamiento de las tensiones en la zona del Mar Negro, luego de los ataques de Ucrania el viernes contra un buque naval en inmediaciones de Novorossiysk, el principal puerto ruso, y contra un buque petrolero cerca del estrecho de Kerch, vía de paso para los barcos rusos despachados por el Mar de Azov.
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Rusia tiene capacidad militar y técnica para eliminar las amenazas a la seguridad en el mar Negro, dijo el domingo el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Riabkov.
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El 2 de agosto, Rusia atacó el principal puerto interior de Ucrania del río Danubio en frente de la orilla de Rumanía, intensificando su uso de la fuerza para impedir que Ucrania exportara grano.
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«Estos eventos, que pusieron a puertos y a embarcaciones en tránsito bajo la mira de drones aéreos y acuáticos, implican una escalada no vista hasta el momento que, de acentuarse, podría afectar severamente el comercio agrícola, ahora, de ambos países», explicaron los analistas de la corredora de granos Granar.

Soja y maíz: ¿por qué caen en Estados Unidos?

Por otro lado, la soja cayó 2% (u$s10,84) hasta los u$s519,74 la tonelada, mientras que el maíz perdió 0,4% (u$s0,79) y se ubicó en u$s189,85 la tonelada, debido a las mejores condiciones ambientales para el cultivo en Estados Unidos tras las lluvias de los últimos días. Los fundamentos de la caída radicaron en las abundantes lluvias acontecidas durante el fin de semana en zonas productoras de Estados Unidos en situación de sequías y las precipitaciones que aún hoy continuaban dándose en las Planicies Centrales del país norteamericano. Además, «la última actualización de los pronósticos mantuvo inalterables los augurios de lluvias mayores a las normales y temperaturas inferiores a las usuales para los próximos 6 a 14 días sobre las regiones productoras de granos gruesos estadounidenses, todas condiciones que favorecen a suelos y a cultivos, cuando la soja está definiendo la formación de rindes», indicaron desde la corredora. El aceite de soja acompañó la tendencia negativa del poroto, con una merma del 2% (u$s29,54) hasta los u$s1.469,58 la tonelada, mientras que la harina ganó 0,5% (u$s2,31) para concluir la jornada a u$s491,84 la tonelada.

Las centrales nucleares modulares son humo, dice una experta en EE.UU. ¿Conoce el CAREM?

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Hay en esta nota que publicamos abajo algunas verdades (por declaración) y algunos bolazos (por omisión) porque los dice Allison Macfarlane, ex presidenta de la National Regulatory Commission, el organismo de licenciamiento nuclear de los EEUU. Y le damos la razón en casi todo lo que dice respecto de la mayor parte de las 7 decenas largas de proyectos de centrales chicas modulares, o SMRs, que dan vueltas por el mundo, levantando plata de la gilada con la pala. A la cabeza desde AgendAR ponemos el NuScale y el TerraPower estadounidenses, pero sigue la lista, y es puro humo financiero y publicidad. Materiales y tangibles hay sólo 2 SRMs en el mundo, uno chino ya en línea, minúsculo, de tecnología bastante disruptiva, y uno argentino en construcción, el CAREM, creemos aquí que mucho más conservador. Esto, dicho apreciativamente: el mundo nuclear y el aeroespacial tienen cierta fobia por el cambio rápido. Macfarlane es una gringa que al parecer no salió jamás de su cómodo barrio mental del Atlántico Norte. No parece enterada de lo que hacen la ingeniería nuclear rusa, la china, la india o -se agrandó Chacarita- la nuestra. Pero la verdad es que las centrales muy grandes, como el AP-1000 de Westinghouse, que EEUU no logra construir en una década y media, los chinos compran la licencia y la sacan andando -con nombre chino- en seis años, e incluso cinco. Pongo por prueba los 2 centrales de Sanmen en la provincia de Zhejiang, y otras 2 del complejo nuclear de Haiyang en la provincia de Shandong. Lo mismo pasa con los EPR, esos reactores europeos gigantes, que nunca logran construirse en tiempo, forma y presupuesto. Los chinos compran la ingeniería, le cambian el nombre y te construyen dos de un saque en el complejo de Taishan, en la provincia de Guangdong. Y estamos hablando de máquinas de 1000 MW térmicos para arriba, no de reactores chicos modulares. ¿Por qué el mundo del Atlántico Norte, autodenominado Occidente, no da pie con bola en construcción nuclear? Porque en 40 años de pseudoecologismo berreta, estos muchachos mandaron sus empresas de construcción nuclear al bombo, por inactividad. Hoy pueden tener algunos diseños excelentes (sin duda, el AP-1000 lo es), pero la fuerza de trabajo experta de los ’80 se jubiló, se murió o todo junto, no se reclutaron sus reemplazos «porque las fuentes renovables iban a sustituir toda fuente convencional», je. Y es cierto, el costo por megavatio instalado es mucho más bajo. Sólo que no dan electricidad cuando no sopla el viento, ni de noche, y las ciudades y la industria consumen 24×7. Casos patéticos de referencia: Francia, Alemania, los propios EEUU. Con una pizca de maldad criolla, me atrevo a señalar que toda esta decadencia ocurrió en el marco de los mercados eléctricos desregulados, como dice Ud. misma. Los países donde la nucleoelectricidad goza de buena salud e incluso exporta, nunca privatizaron sus centrales nucleares. Pongo por caso a ROSATOM, empresa estatal, si la hay. Pero lo mismo vale CNCC y CGN de China, y NPCIL de la India. Ése es el tema de fondo, si un tema estratégico y de importancia existencial para los países y la Humanidad toda se abandona a la volatilidad estúpida del capital financiero, no si los reactores son chicos o grandes, unidades monolíticas o modulares. «Size doesn’t matter». Y hoy cuando los cultores de la libre empresa quieren rescatar el átomo de apuro por el desastre climático generalizado, resulta que en la obra nuclear de EEUU o de la UE todo el mundo mete la pata y las cosas hay que hacerlas dos o tres veces hasta que puedan ser aprobadas. Todo cronograma de montaje se va al demonio. Y de los presupuestos iniciales, ni hablar. Occidente se ha quedado sin recursos humanos nucleares, especialmente de obra y montaje. Ud. misma es una prueba viviente, sin ofensa, doña Allison, porque como experta parece ignorar todo lo que ocurre fuera de su mustio jardíncito nuclear del Atlántico Norte. Los rusos no se han quedado sin recursos humanos nucleares como su país, los chinos tampoco, los indios ni hablar, y nosotros los argentinos estamos bastante jodidos en general, pero con la Comisión Nacional de Energía Atómica, con NA-SA y con INVAP, seguimos dando pelea. Con algunos resultados, cómo no. Por ejemplo, nos volvimos el mayor exportador mundial de reactores no eléctricos. Siguen los eléctricos. Y ahí vamos a los chicos y modulares. Lectores, compatriotas, por más que la doctora Macfarlane lo ignore o finja ignorarlo, el CAREM está en construcción. Es tocable, es caminable. No es un Power Point, memorandos de intención de clientes entusiastas que se van a clavar como locos, y grandes vaharadas de humo financiero, como el NuScale o el Oklo (y siguen las firmas). No sé si el CAREM va a salvar al mundo de la catástrofe climática en curso, no nos da la soberbia para tanto. Pero a nosotros los argentinos, el CAREM nos podría sacar bastante a flote. Cuando el prototipo esté en línea, y eso podía suceder en dos o tres años, va a venir a verlo gente del palo nuclear de distintas partes del mundo, y tal vez a comprarlo, o a ver cómo se asocia al mismo. El CAREM puede ser nuestra próxima gran exportación de alta tecnología, como ya lo son los reactores multipropósito de producción de radioisótopos y de ensayos de materiales. Sólo que el mercado de las centrales nucleoeléctricas, chicas o grandes, es inmensamente mayor. No sé si nos va a ir bien o mal, pero vamos a jugar en primera. Estimada Allison, no hace falta que se venga. Siga en su rico pero melancólico mundito nuclear norteamericano. Prometo mandarle foto de la inauguración.

Daniel E. Arias

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Desde que Oppenheimer comenzó a aprovechar el poder del átomo, primero como dispositivo bélico y más tarde como medio de producción de energía pacífica, la energía nuclear ha sido a la vez prometedora y peligrosa. Con las grandes centrales nucleares luchando por competir en un mercado desregulado contra las energías renovables y el gas natural, los pequeños reactores modulares (SMR) ofrecen la promesa de salvar la opción de la energía nuclear. En los últimos años, los inversores, los gobiernos nacionales y los medios de comunicación han prestado gran atención a los pequeños reactores nucleares modulares como solución al coste y los largos plazos de construcción de la energía nuclear tradicional y a los inconvenientes estéticos y de espacio de las renovables, pero detrás del bombo publicitario hay muy poca tecnología concreta que lo justifique. Explorando los retos a los que se enfrenta la tecnología de los pequeños reactores modulares, demostraré que este resurgimiento de la energía nuclear responde a la imaginación popular, en lugar de materializarse como innovación tecnológica real. La semana pasada saltó la noticia de que Oklo, una empresa que ha diseñado una avanzada central micronuclear, saldrá a bolsa mediante una fusión con AltC Acquisition Corporation.

«Se rechaza el diseño de una central «micronuclear

El cofundador de AltC Acquisition y presidente del consejo de Oklo, Sam Altman, espera recaudar 500 millones de dólares con esta oferta. La noticia de Oklo es una muestra del aluvión casi constante de entusiasmo en torno al potencial de los pequeños reactores modulares (SMR) para ayudar a mitigar el cambio climático. ¿Pero pueden hacerlo? La historia de Oklo es intrigante, ya que su solicitud de licencia para construir y explotar su reactor de diseño Aurora fue rechazada de plano por la Comisión Reguladora Nuclear de EE.UU., el organismo regulador de la seguridad nuclear del país (revelación completa: fui Presidente de la NRC de 2012 a 2014). Y nótese que ese rechazo es un logro: la NRC rara vez rechaza de plano una solicitud, sino que trabaja con los titulares de licencias hasta que, o bien hacen bien la solicitud, o bien deciden abandonar. En este caso, Oklo se negó a rellenar «lagunas de información» relacionadas con «sistemas y componentes de seguridad». Hay muchas nuevas empresas de SMR en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Europa, China y otros países, y los propios diseños de reactores también son numerosos. Hay versiones más pequeñas de los reactores de agua ligera existentes, como los de Estados Unidos, Francia, Japón y otros países. Hay diseños más «avanzados», como los reactores rápidos refrigerados por sodio (como el diseño de Oklo y Terrapower, la empresa de Bill Gate), los reactores de gas de alta temperatura y los reactores de sales fundidas.

Ningún SMR está disponible comercialmente, son sólo diseños

La mayoría de estos diseños son sólo eso: diseños. Muy pocos de los SMR propuestos han sido demostrados y ninguno está disponible comercialmente, y mucho menos autorizado por un regulador nuclear. En ingeniería, las nuevas tecnologías pasan de la fase de diseño a la fase de demostración (normalmente a pequeña escala), a la fase comercial y a gran escala. En cada fase se introducen cambios en el diseño en función de lo que ha funcionado y lo que no. Una empresa estadounidense, NuScale, es la única que ha recibido la «certificación de diseño» de la NRC. NuScale tiene un acuerdo con UAMPS, un consorcio de empresas de servicios públicos, para construir los primeros reactores NuScale en Idaho (EE.UU.). Pero NuScale no construirá el diseño ya certificado en Idaho; la empresa tiene una nueva solicitud en la NRC para construir un modelo más grande, y presumiblemente más económico, del reactor. No obstante, las estimaciones de costes del reactor han aumentado de 55 dólares/megawatio eléctrico (MWe) en 2016 a 89 dólares/MWe en 2023, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis. Muchos de los diseños de SMR que no son de agua ligera serán probablemente aún más costosos, según análisis recientes. Un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts sugiere que los costes de los SMR serán significativamente más elevados que los de los grandes reactores de agua ligera, especialmente en lo que se refiere a los costes comparables por MW «de un día para otro» (cuánto costaría construir un nuevo reactor si se pudiera hacer de un día para otro) y a los costes de explotación y mantenimiento.

Los reactores avanzados pueden agravar el problema de los residuos

La reciente experiencia de construcción en EE.UU. y Europa no augura éxitos en la construcción de nuevos SMR. La construcción de los dos reactores de potencia evolutivos (EPR) de diseño francés ha superado con creces el presupuesto y el calendario previstos. El EPR de Finlandia debía costar inicialmente 3.000 millones de euros y abrir sus puertas en 2009. Finalmente empezó a producir electricidad en 2023 con un coste de 11.000 millones de euros. Algo parecido ocurre en Francia, donde la EPR de Flamanville debía empezar a funcionar en 2012 con un coste de 3.500 millones de euros. En cambio, sigue en construcción y los costes se han disparado hasta los 12.400 millones de euros. Y Europa es la regla, no la excepción. La AP-1000 de Westinghouse, con sede en EE.UU., un diseño robusto con características de seguridad pasiva, ha sufrido una situación similar. Las dos unidades en construcción en Carolina del Sur fueron abandonadas en 2017, tras una inversión de 9.000 millones de dólares. Las dos unidades AP-1000 de Georgia iban a comenzar en 2016/2017 por un precio de 14.000 millones de dólares. Una de las unidades se puso en marcha en abril de 2023 y la segunda promete hacerlo más adelante. El coste total supera ya los 30.000 millones de dólares.

La construcción en fábrica es un riesgo

Los diseñadores de SMR recurren a la construcción en fábrica para evitar algunos de los escollos de la construcción de grandes reactores (de ahí el «modular» en Small Modular Reactor). Pero el AP-1000 debería servir de ejemplo: también es un diseño modular y una fábrica de Lake Charles, Luisiana, no consiguió durante años producir módulos bien soldados y estuvo plagada de problemas con los trabajadores. La central nuclear de Georgia tuvo que construir su propia instalación de soldadura de módulos para volver a soldar los módulos que llegaban, lo que provocó sobrecostes y retrasos. Una de las razones por las que los SMR costarán más tiene que ver con el coste del combustible. La mayoría de los diseños que no son de agua ligera requieren combustible de uranio poco enriquecido (HALEU), es decir, combustible enriquecido en el isótopo uranio-235 entre el 10-19,99%, justo por debajo del nivel de lo que se denomina «uranio muy enriquecido», apto para bombas nucleares. Actualmente, no hay empresas de enriquecimiento fuera de Rusia que puedan producir HALEU, y de ahí el problema del huevo y la gallina: una empresa de enriquecimiento quiere garantías de los vendedores de reactores para invertir en el desarrollo de la producción de HALEU. Pero como los SMR a escala comercial están probablemente a décadas de distancia, si es que son viables, es arriesgado hacerlo. El uso de HALEU también conllevará un aumento de los requisitos de seguridad y salvaguardias que se sumarán al precio.

La cámara de eco de los medios

El combustible HALEU es necesario para compensar el menor tamaño del núcleo del reactor, lo que se traduce en un aumento de las fugas de neutrones – y los neutrones son los iniciadores de las reacciones de fisión que liberan la energía aprovechada como energía eléctrica. Los reactores de menor tamaño también pueden dar lugar a un volumen de residuos comparativamente mayor, al lado de los grandes reactores de agua ligera existentes. De hecho, un reciente análisis de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. señalaba que los reactores avanzados no resuelven los problemas de los residuos nucleares y pueden, de hecho, agravar el problema. Algunos diseños de reactores producirán muchos más residuos de alta actividad por volumen que los actuales reactores de agua ligera, y otros diseños producirán residuos que requerirán un tratamiento químico antes de su eliminación. Este tipo de cuestiones se examinan relativamente poco y se sumarán al precio final de la nueva tecnología. Con todos estos posibles inconvenientes y retrasos, ¿por qué iba alguien a invertir en una empresa de SMR? Planteé una pregunta similar a Ray Rothrock, un inversor de capital riesgo, en una reunión de un comité de la Academia Nacional de Ingeniería que estudiaba el potencial de estos nuevos reactores (y del que yo era miembro). Si estos reactores no estarán disponibles comercialmente hasta dentro de una década o más, ¿cómo van a ganar dinero los inversores? ¿Su respuesta? «Incluso antes de que vendan [energía], salen a bolsa y así es como ganan dinero los primeros inversores… encaja en el modelo: la empresa no ha ganado dinero, pero los inversores sí». Continúa diciendo que salir a bolsa abre la puerta a mucho más dinero del que se necesita.

No es probable que ayude a reducir las emisiones

Pero todo esto en el futuro. Si los SMR no están listos para su despliegue en los próximos diez años, ¿cuáles son las implicaciones? Hay dos importantes. La primera es que, dados los plazos de desarrollo de estos nuevos diseños de reactores, no es probable que tengan un impacto significativo en la reducción de las emisiones de CO2 durante décadas, por lo que su relevancia para el argumento climático se reduce. Y lo que es más importante, si, como demuestra un estudio reciente, los SMR serán mucho más caros que la energía solar fotovoltaica y la eólica terrestre, e incluso que la geotérmica, ¿cómo será el mercado dentro de 20 o 30 años, cuando las energías renovables sean aún más baratas? Sin duda, las centrales nucleares existentes desempeñan un papel importante en la reducción de los gases de efecto invernadero y seguirán haciéndolo. Pero la promesa de los SMR es cuestionable y harán falta inversiones masivas para que tengan un impacto significativo en el cambio climático. Entonces, ¿por qué tanto bombo y platillo en torno a nuevas tecnologías de energía nuclear que hasta ahora, en gran medida, no existen y probablemente serán muy costosas? La necesidad de descarbonizar la producción de energía desempeña un papel, atrayendo a activistas medioambientales como Michael Schellenberger y Stewart Brand. La llegada de grandes cantidades de capital riesgo disponible en la última década es otro factor. Un analista me dijo: «hay mucho dinero estúpido ahí fuera ahora mismo [para invertir]».

La cultura libertaria de los «bro tecnológicos»

La cultura libertaria de los «bro tecnológicos», que valora las nuevas tecnologías, aborrece la regulación y abraza el mercado, ha engendrado una nueva generación de, según el Washington Post, «bro nucleares». Naomi Oreskes señala que la apelación a la energía nuclear para satisfacer nuestras necesidades energéticas en un mundo que se calienta refleja nuestro «tecnofideísmo», la fe en que la tecnología resolverá nuestros problemas. Los medios de comunicación se han convertido en una cámara de eco, en la que cada medio se abalanza sobre el siguiente para cacarear los grandes beneficios de la energía nuclear en un lenguaje engañoso que sugiere que esta tecnología ya está totalmente probada. En el ambiente de celebración nuclear del momento, hay poca paciencia o voluntad política para que las voces sobrias discutan la realidad de que a la nueva energía nuclear le faltan muchas décadas para tener algún impacto mensurable en el cambio climático, si es que lo tiene.