Anuncian la «muerte» del Bitcoin. Pero cuentan bien su vida

Por algún motivo, destacados economistas internacionales le «hacen la cruz» a las criptomonedas. Hace casi 3 años, en octubre ´18, publicamos un artículo del economista Nouriel Roubini (quien predijo la crisis de 2008) que decía “Las bitcoin son una estafa”.

Esta semana subimos una nota en la que un compatriota nuestro, Aníbal Kohan, también «le bajó el pulgar», basándose, fundamentalmente, en las características de la minería del bitcoin.

Y ahora es otro economista, Nassim Nicholas Taleb, conocido porque varios de sus libros técnicos y filosóficos fueron destacados por medios como Forbes, (de él también se dice que previó la crisis de 2008) quien vuelve a rezarle el responso al bitcoin.

En AgendAR no somos dogmáticos en este tema. Las criptomonedas no son una reserva de valor, por cierto. Su precio oscila vertiginosamente, de acuerdo a las expectativas y temores del mercado. Pero… como señalamos aquí, existen mercados para los que les resultan muy útiles.

El caso es que Taleb, además de sus argumentos, brinda una explicación clara -en sus puntos principales- sobre el mecanismo de creación de las criptomonedas. Reproducimos la publicación que lo resume, y dejamos el tema a juicio de los lectores.

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«Taleb afirma que Bitcoin caerá a cero y es una estafa y una burbuja financiera. Insiste en que a largo plazo no tendrá valor y no protege a los inversores de la inflación.

«El Bitcoin no satisface la noción de ‘moneda sin gobierno’. Con el tiempo, ha demostrado que ni siquiera es una moneda. No puede ser un depósito de valor ni a corto ni a largo plazo porque su valor esperado no es superior a cero. Tampoco puede funcionar como una cobertura fiable contra la inflación y, lo peor de todo, no constituye, ni siquiera remotamente, un refugio seguro para las inversiones, un escudo contra la tiranía del gobierno o un vehículo de protección para episodios catastróficos».

Una de las principales razones de Taleb para creer que el Bitcoin «no sirve» es la minería, el proceso que llevan a cabo las «máquinas mineras» para crear transacciones en la cadena de bloques (o blockchain) y dar lugar a Bitcoin.

La blockchain es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compra-venta o cualquier otra transacción. Además, es la base tecnológica del funcionamiento del Bitcoin.

Cada bloque almacena información de la transacción en criptomonedas. A la vez, este bloque es generado por equipos de hardware conocidos como «mineros» que participan de la generación de la red blockchain.

¿Cuál es la tarea de los mineros? Este hardware (o mineros) es capaz de resolver problemas matemáticos de alta complejidad para escribir en la blockchain y dar lugar a las transacciones en tiempo real. A la vez, los mineros reciben algunos Bitcoin como recompensa. Pero cuando se mine una determinada cantidad, la red perderá atractivo y el precio de la criptomoneda no podrá mantenerse en el tiempo. (N. de A.: No encontramos la prueba matemática de esta afirmación).

«El sistema establece una colaboración adversa entre los llamados mineros, que validan las transacciones haciéndolas constar en un libro de contabilidad público (el blockchain); éstos obtienen monedas como recompensa más una cuota de las transacciones subyacentes, es decir, las transferencias de monedas entre las partes. El método de prueba de trabajo tiene un grado de dificultad ajustable en función de la velocidad de las transacciones, que pretende, en teoría, mantener el incentivo lo suficientemente alto para que los mineros sigan operando el sistema.

Tales ajustes conducen a un aumento exponencial de la potencia requerida en las computadoras, lo que hace que en el momento de escribir este artículo se exija una energía onerosa al sistema, energía que puede utilizarse en otros usos computacionales y científicos.

«No podemos esperar que una anotación en un libro de contabilidad que requiere un mantenimiento activo por parte de personas interesadas e incentivadas mantenga su presencia física, una condición para el valor monetario, durante un periodo de tiempo tan largo. Por supuesto, no estamos seguros de los intereses, la mentalidad y las preferencias de las generaciones futuras. Y una vez que el bitcoin cae por debajo de su nivel, choca con una barrera de absorción y se queda en cero.

En conclusión, Taleb sugiere que el valor del Bitcoin es igual a cero porque «otros metales preciosos no se degradan» mientras que las criptomonedas demandan «interés».

Para Taleb, los altos costos de las operaciones en la red impedirán que Bitcoin se convierta un medio de pago.

«Existe una confusión entre el éxito de una moneda digital, que requiere cierta estabilidad y usabilidad, y la apreciación especulativa del precio».

Por otro lado, en el mismo artículo, Taleb les sugirió a los inversores que compren bonos antes que Bitcoin porque los protegerá de la inflación. Para sostener su argumento usó un interesante ejemplo: en Italia, las fichas de teléfonos públicos fueron utilizadas por varias décadas como moneda de uso legal.

Cuando la tecnología se expandió y el teléfono se volvió accesible para todos, las fichas desaparecieron por completo.

«Debido a los cambios tecnológicos, a largo plazo, ningún artículo individual, como una llamada telefónica, seguirá permanentemente los índices de inflación y actuará como depósito de valor».

Según el investigador libanés, la criptomoneda cayó en medio de la crisis de la pandemia junto a la Bolsa, el oro y los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.

Entonces, Taleb dice que se mueve al mismo ritmo que el resto de los activos y por lo tanto responde «a la liquidez exactamente igual que otros elementos de la burbuja».

«Es prueba suficiente de que no puede utilizarse ni remotamente como protección de cola frente al riesgo sistémico».

Para Taleb, los paranoicos y los que desconfían de las instituciones invierten en Bitcoin y «caen» en una falacia «de que un token electrónico volátil es un lugar para su tesoro oculto».

«La creencia en la capacidad de uno para ocultar sus activos del gobierno con una blockchain pública fácilmente triangulable en los puntos finales y no sólo leída por el FBI, sino por la gente en el salón de su casa, también requiere una cierta falta de sazón financiera y de comprensión estadística, quizás incluso de simple sentido común».

Como ejemplo, habló del hackeo a Colonial Pipeline, el oleoducto estadounidense que sufrió «ransomware», y explicó que el FBI rápidamente hackeó la cuenta en la que se efectuaron los pagos y restituyeron los fondos a la empresa.

Finalmente, tildó a la tecnología de Bitcoin como inútil y concluyó su ensayo diciendo que la tecnología detrás de la moneda digital no resuelve ningún problema.»

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