Qué pasa, y qué puede pasar, con los humedales de nuestro país

Ayer, 2 de febrero, fue el Día Mundial de los Humedales. A fin del año pasado, perdió estado parlamentario uny proyecto de ley que trataba el tema. No está en el temario de las sesiones extraordinaria que en febrero dispuso el poder ejecutivo. Y hay una movida para que lo incluya. Nos parecen buenas razones para reproducir este artículo de Victoria Priano:

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«El Día Mundial de los Humedales fue instaurado en 1997, para recordar la firma del Convenio sobre los Humedales en Ramsar, Irán. Se estima que el 21,5% del territorio argentino está compuesto por estos ecosistemas, que proveen innumerables beneficios para la vida en la Tierra, incluyendo la humana. Además, los expertos enfatizan su rol primordial como aliados para combatir el cambio climático. Este año, la ley de humedales, que tenía como objetivo protegerlos, perdió estado parlamentario por tercera vez, al no haber sido tratada en la Cámara de Diputados. Su última oportunidad era ser debatida en las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación, que se iniciaron este martes, pero no fue incluida por el Gobierno en el temario.

Técnicamente, el proyecto de ley perdió estado parlamentario a finales del año pasado, cuando finalizaron las sesiones ordinarias del Congreso. Pasada ahora la posibilidad de ser debatida en sesiones extraordinarias, lo único que queda es que el Poder Ejecutivo Nacional pida una ampliación del temario, para lo cual tiene tiempo hasta el 28 de febrero. Esta iniciativa había sido impulsada inicialmente por Leonardo Grosso (Frente de Todos), pero obtuvo un dictamen de mayoría consensuado con otras fuerzas que habían presentado propuestas, a excepción de la de los diputados Jorge Vara y Alicia Fregonese (Juntos por el Cambio), que tuvo dictamen de minoría.

También pierden estado parlamentario tres iniciativas que fueron presentadas hace dos años, pero que aún se encuentran en el Senado, mucho más atrasadas. Fuentes cercanas a la senadora Gladys González confirman que se volverá a presentar su proyecto antes de que se cumpla el plazo de vencimiento.

“Si se convoca a sesiones extraordinarias, pero no se la incluye en el temario, por tercera vez volverá al primer casillero. Evitemos que se repita la misma historia”, reclamaron en un documento destinado al presidente Alberto Fernández y al jefe de Gabinete, Juan Manzur, más de 380 organizaciones, grupos y movimientos de todo el país. “Exigimos que la ley de humedales esté en el temario de las sesiones extraordinarias a las que usted convoque”, plantearon.

Todavía no está claro por qué no ha sido tratada hasta el momento: “No existen razones declamadas sobre por qué pierde estado parlamentario, simplemente sucede en el silencio más absoluto”, afirma Patricia Pintos, geógrafa e investigadora y miembro de la Red Nacional de Humedales (Renahu). “La política ha sido totalmente funcional a la presión de ciertas corporaciones sectoriales, interesadas en seguir ocupando y desnaturalizando ecosistemas de humedales”, sentencia.

La ley pasó por la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, y luego se detuvo en las comisiones de Agricultura y Ganadería; de Intereses Marítimos, Fluviales, Pesqueros y Portuarios; de Legislación Penal, y de Presupuesto y Hacienda. “Hay una falta de interés y compromiso con el tema, son mayoría los desinteresados. El texto unificado que pasó a Diputados era muy bueno, pero no circuló pese a que enviamos notas formales, pedimos reuniones. Nunca tuvimos respuesta”, reclama Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Humanos (FARN).

Indispensables para la vida

Los humedales son ecosistemas que se caracterizan por la presencia temporal o permanente de agua. Según los informes de estado del ambiente, realizado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, ocupan una superficie de unos 600.000 kilómetros cuadrados aproximadamente.

Se estima que a nivel global estos han disminuido rápidamente, con pérdidas del 35% desde 1970, según el mismo informe. Sin embargo, los expertos coinciden en que hoy se estima que la pérdida ronda entre un 65% y un 74% a nivel mundial.

Un 40% de las especies del mundo habita o se cría en los humedales, según información otorgada por el Ramsar. Di Pangracio recuerda que los humedales “son como esponjas” por su capacidad de amortiguar las sequías, pero también por su capacidad de absorber el exceso hídrico. Asimismo, mitigan y adaptan los efectos del cambio climático: “Los humedales son filtros depuradores y almacenan más carbono que ningún otro ecosistema, incluso más que los bosques, pero desaparecen a nivel global tres veces más rápido que estos”. Son elementales para otros aspectos de la vida humana, ya que “poseen una gran capacidad de depuración del agua infiltrada y, por eso, contribuyen a mejorar la calidad del agua para el consumo y la producción”, explica Pintos.

En la Argentina, la lucha por los humedales tiene una larga historia. En 1991, la Argentina aprobó la Convención sobre los Humedales a través de la ley Nº 23.919. La “Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas” se conoce bajo el nombre de Ramsar, por la ciudad Iraní en donde fue firmada. En 2020 se habían presentado 15 proyectos, y antes de eso, ocho (el primero, en 2013), de los cuales dos habían obtenido votación favorable en el Senado en 2013 y 2016, pero también quedaron sin ser tratados en la Cámara de Diputados.

“Todavía estamos a tiempo de preservarlos, solo es preciso que como sociedad –me refiero a los ciudadanos de a pie, pero muy especialmente a los sectores empresarios y de la política– podamos dejar a un lado la mirada cortoplacista sobre los recursos; de lo contrario, muy pronto ya no habrá nada que resguardar”, afirma Pintos, y coinciden con ella los activistas de otras organizaciones, quienes persisten en sus intentos de proteger estos valiosos ecosistemas.

Por su parte, Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre, reclama a los políticos: “Esperamos que los legisladores, tanto del oficialismo como de la oposición, que hicieron campaña indicando que iban a trabajar por la ley de humedales cumplan con su promesa y presenten prontamente un nuevo proyecto, basado en la experiencia que se ha generado en estos años”.

Ordenamiento territorial

Uno de los puntos en los que coinciden los proyectos de ley es la cuestión del ordenamiento del territorio. Este punto hace referencia a la organización de los espacios para que no se realicen actividades que no resultan sostenibles para el ecosistema. “Es un punto importante para controlar el avance agrícola en sumideros de carbono, entender dónde se puede desarrollar una ciudad y dónde mantenemos virgen para preservar ecosistemas”, explica Pilar Bilbao, licenciada en gestión ambiental, quien afirma que la gran mayoría de los problemas ecológicos surgen de no cumplir con esta premisa.

“La urbanización es una de las tantas amenazas a las que están sujetos los humedales, las ciudades tienen que dejar de destruirlos”, afirma Di Pangracio. Pintos también reclama la falta de interés de parte del sector inmobiliario: “Están las condiciones para expandir sobre áreas que no comprometen a estos ecosistemas, solo que el negocio es muchísimo menos atractivo para los desarrolladores inmobiliarios. Las lagunas artificiales que constituyen el objeto de deseo para un cierto sector de la población hacen parte importantísima de la retracción de humedales de la región”.

Sin embargo, la expansión inmobiliaria es solo uno de los tantos factores. Según el Ramsar, las amenazas más frecuentes son incendios, ganadería y pastoreo, actividades recreativas y turísticas, basura y desechos sólidos, presencia de plantas invasoras no autóctonas/exóticas (malezas); y presas, modificaciones hidrológicas y manejo/uso del agua.

Desde hace algunos años, el problema de los incendios es uno de los más preocupantes en la Argentina y en el mundo. Aunque en muchos casos tienen que ver con las sequías, muchas organizaciones denuncian motivaciones económicas detrás de las quemas. “Se usan los incendios para hacer cambio del uso del suelo y dedicarlo a uso productivo. El 95% de los incendios, según el Servicio Nacional del Manejo del Fuego, son de origen humano y, por ende, intencionales. Esto pasa, por ejemplo, en el Delta del Paraná”, grafica Di Pangracio

VIALa Nación - Victoria Priano