Ucrania y la «línea roja» de Putin

La guerra en Ucrania va a tener consecuencias importantes para el mundo y, obvio, para nuestro país. No importa cuánto dure. Ya las está teniendo.

Por eso compartimos este sólido y muy actual análisis de un investigador de la Universidad Nacional de San Martín.

El docente e investigador del Centro de Estudios de los Mundos Eslavos y Chinos de la Escuela de Humanidades de la UNSAM, el historiador Martín Baña analiza el conflicto en la frontera rusa y explica las claves para entender la situación. “No sabemos hasta donde puede escalar este conflicto”, advierte.

El jueves 24 de febrero a las 05:50 de Rusia, el presidente Vladimir Putin anunció el inicio de una operación militar especial en la región ucraniana de Donbás y advirtió que la respuesta de Moscú sería “inmediata” si alguien intenta enfrentarlo. Las fuerzas rusas invadieron Ucrania con ataques con misiles y explosiones en regiones cercanas a grandes ciudades y sobre la infraestructura militar ucraniana, dejando bajas civiles y militares. En contraofensiva, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky rompió relaciones diplomáticas con Moscú y llamó a los ciudadanos a defender el territorio.

¿Cómo calificás lo que sucedió ayer y hoy (23 y 24 de febrero) con los bombardeos y qué gravedad le encontrás al asunto? 

Es un hecho de suma gravedad y no sabemos hasta dónde puede escalar este conflicto, porque las señales de Moscú fueron bastante ambiguas últimamente. Por un lado, Putin insinuaba una solución diplomática, de hecho, eso es lo que pareció suceder después de la reunión que mantuvo con Olaf Sholz (canciller alemán); incluso amagó con una reunión con Joe Biden, pero a la semana participa de ejercicios militares, reconoce la independencia de las repúblicas separatistas Donestk y Lugansk, y hoy (24/2) decide el avance militar sobre todo el territorio ucraniano.

No sabemos hasta dónde puede escalar el conflicto, no sabemos si lo que está esperando es generar un tipo de “Estado tapón” en Ucrania que sea autónomo pero responda a Moscú, si intenta quedarse con los territorios separatistas o si directamente planea realizar un ataque directo a Kiev, quitar al presidente y hacerse del territorio. Lo que sí sabemos hoy es que es una situación muy compleja y grave.

¿Además de las víctimas civiles y militares que podría generar la guerra, se podría prever una crisis de refugiados por exiliados ucranianos en Europa del Este?     

Efectivamente. Ya se habla de una emigración significativa de Ucrania a Polonia, que es un país limítrofe dentro de la órbita europea. Esta guerra va a tener dislocaciones significativas en términos de movilidad de población, pero también en otros sentidos como la exportación de materias primas o de otro tipo de commodities como el combustible. No hay que olvidar que Rusia y Ucrania son exportadores de gas y petróleo y eso en la medida que la guerra siga escalando va a tener consecuencias a nivel global.

Se puede señalar como detonante el despliegue de las tropas tras el reconocimiento de las repúblicas separatistas, pero la expansión de la OTAN en las fronteras rusas viene desde los años ’90. ¿Ahí se encuentra el origen del conflicto o hay que buscarlo en otros momentos históricos?

Hay que tener en cuenta a los distintos actores y el grado de responsabilidad que tienen. Rusia, y particularmente Putin, es un actor importante y tiene una gran responsabilidad porque es el que ha ordenado el despliegue militar y tensionado la situación. Pero los otros grandes actores son Europa y Estados Unidos, es decir la OTAN. La OTAN había prometido, en el final de la Unión Soviética (URSS), no meterse en la zona de influencia ruso-soviética y eso no sucedió. La OTAN estuvo provocando torpemente a Rusia e incluso incorporando países de la esfera soviética. Rusia pidió una cosa muy sencilla: que la OTAN le garantizara por escrito que Ucrania no iba a ser incorporada a esa alianza. Ucrania no es significativa para la OTAN y sin embargo se negaron a entregar esa garantía escrita. Entonces, lo que se podía esperar ante esa negativa era que Putin efectivamente tomara acciones militares, porque Putin no tiene término medio, va directamente al uso de la fuerza militar y es por eso que estamos ante esta coyuntura. Todos tienen su grado de responsabilidad y no es solamente el cuco ruso, sino también este accionar malicioso de la OTAN.

 

¿Pero si Ucrania no es significativa para la OTAN, por qué el presidente Zelenski quiere formar parte de esa coalición? ¿Con el avance que ha tenido Rusia en la última década no le hubiera sido más conveniente seguir aliado a Rusia en términos económicos y políticos?  

Efectivamente podría haber sido así, pero yo creo que Putin hace todo lo posible por espantar a Ucrania, sobre todo por cómo tiene organizado al país. Rusia hace varios años tuvo un vuelco importante hacia un gobierno autoritario, persecución a opositores, periodistas y homosexuales y también tiene una crisis económica y social fuerte y sin resolver. Europa puede jugar al mismo lugar que jugó el capitalismo cuando se estaba disolviendo la URSS: una suerte de paraíso prometido ante una situación de crisis que después no fue tal. Habrá que ver si Ucrania se incorpora a la OTAN y a la Unión Europea y si es lo que esperaba. En todo caso hay una voluntad manifiesta de Ucrania de querer incorporarse a Europa.

Además Ucrania es un Estado Nación desde hace solo 30 años.

Exactamente. Si bien con la Revolución Rusa se reconoció cierta autonomía a Ucrania, después pasó a formar parte de la Unión Soviética como un solo país. Con la disolución de la Unión Soviética hubo 15 nuevas repúblicas que se desprendieron de ese territorio. Es una cicatriz que todavía no está saldada. De hecho, para Putin la disolución de la URSS fue el desastre geopolítico más importante del siglo XX, dando a entender que esa disgregación del territorio soviético era un problema sobre todo de seguridad para Rusia. En ese sentido, Ucrania sigue ocupando un lugar fundamental dentro del putinismo, particularmente porque se acercó a Europa.

¿Entonces, qué es Ucrania para Rusia?

Ucrania para Rusia es parte de ese cinturón de seguridad que tiene que haber respecto de Europa. Rusia se pensó inicialmente como un imperio terrestre, con lo cual entienden que hay un área de influencia que son los países limítrofes sobre los cuales tienen que ejercer ese dominio para impedir el avance de los enemigos. Ucrania forma parte de esa línea roja, con lo cual Rusia entiende que tiene que tener algún tipo de influencia en ese territorio porque no quiere tener a Europa en sus fronteras. Ya le pasó en el siglo XIX con Napoleón y en el siglo XX con Hitler. Entonces, quiere evitar ese tipo de peligros y lo tiene como un territorio muy sensible para que esté en manos de Europa o de la OTAN.

Putin dijo que Ucrania no tiene derecho a reclamar soberanía y que comparten vínculos de sangre y familiares con Rusia, ¿existen cuestiones que enfrenten a Putin con Ucrania por fuera de su acercamiento a la OTAN?

Cuando uno escucha sus discursos pareciera que Putin tuviera algo personal con Ucrania, algo muy sensible que lo toca profundamente. Él hace poco dijo que Ucrania es un invento de Lenin, dando a entender que está históricamente dentro del territorio ruso y tiene que seguir estándolo. Putin entiende que el actual Estado ruso es un heredero histórico del gran Estado ruso. Hay un estado fuerte y unificado y se tiene que mantener porque cuando el territorio estuvo unificado Rusia fue próspera y dominante; y cuando no, Rusia entró en decadencia. Al reposicionar a Rusia en el mundo, Putin está intentando reforzar ese Estado y volver a unir el territorio que le permita volver a tener una posición firme en ese reposicionamiento.

¿Qué intereses tiene Estados Unidos en este conflicto? ¿Se podría pensar en que intenta volver a ser esa potencia hegemónica política, financiera y militar que supo ser en los ‘90 y en los 2000 y hoy no es una hegemonía tan clara a partir del avance de Rusia y China?

Hace algunos años que Estados Unidos viene siendo una potencia en decadencia y hay otra potencia que es China. Estados Unidos está tratando de controlar la situación, porque como toda potencia no quiere perder espacio. Ucrania no es importante en términos geopolíticos, pero sí en términos de este reposicionamiento. Europa también está en crisis. Es un juego de ajedrez entre potencias a ver como se acomodan después de la caída del orden bipolar (Guerra Fría) y en donde Estados Unidos ya no tiene la fuerza que tenía hace 30 años.

Martín Baña

Entonces, puede entenderse esta guerra como un conflicto entre Rusia y Estados Unidos y la OTAN más que como un conflicto entre Rusia y Ucrania.

Exacto. Más allá del caso ucraniano, acá hay una cuestión de más largo alcance que es cómo se reposicionan las potencias en este reacomodamiento global. Eso es algo que Putin tiene muy claro desde los últimos 10 años, porque hay que entender que Rusia, después de la disolución de la Unión Soviética tuvo 10 años de humillación. Los ‘90 fueron una humillación total en todo sentido. Entonces, Putin que refleja más un costado nacionalista y de valores conservadores, va en esa dirección: Rusia ya tuvo suficiente humillación, hay que volverla a poner en el lugar donde estuvo, que es la potencia que venció a Napoleón, la potencia que venció al nazismo, la potencia que envió al primer hombre al espacio. Lo que sucede en Ucrania es apenas un síntoma de una situación más amplia que es este reposicionamiento global de Rusia.

En muchos medios de comunicación argentinos, e incluso en parte de la dirigencia política, se sigue hablando de Rusia como si fuera la Rusia comunista de los años ‘50. ¿Qué pensás cuando escuchás eso?

Yo creo que en estos postulados hay ignorancia o malicia o las dos cosas juntas. Además, las noticias rusas llegan muy mediadas cuando llegan y están cargadas de estereotipos y prejuicios que no siempre se corresponden a lo que sucede en Rusia en verdad. Esto no es nuevo, incluso es previo al comunismo, y tiene que ver con que a Rusia siempre desde Europa y Estados Unidos se la trató como un Otro cultural. Por lo tanto, se lo trata como a alguien externo con todas las características negativas que no tienen ellos. Esos prejuicios y estereotipos siempre estuvieron presentes. Pero cuando te ponés a estudiar ves cómo la influencia de Rusia está muy presente en Europa y viceversa, tanto en el plano político como en la cultura popular.

¿Cómo caracterizás a un líder como Putin?

Es un dirigente político muy hábil, muy inteligente y sobre todo pragmático. No se deja llevar por las ideologías, sino que tiene un objetivo bastante claro que es reposicionar a Rusia como actor global y para eso reforzar el rol del Estado en el país, después de 10 años en el que Estado prácticamente estuvo ausente y Rusia ausente del mundo como potencia. Todas sus decisiones se orientan en esa dirección y últimamente reforzó más su costado autoritario y dictatorial. Hoy es muy difícil ser opositor en Rusia, ser homosexual, elevar una voz discordante.. Él entiende que todo eso es una traba en esa construcción de un Estado fuerte. La democracia con elecciones permanentes es una fragilidad para reforzar el Estado ruso. No es un paranoico, no es un nostálgico de la Unión Soviética, sino más bien un dirigente pragmático que puede combinar valores conservadores con prácticas neoliberales.

¿Qué impacto puede tener esta guerra teniendo en cuenta que Rusia y Ucrania son grandes exportadores de petróleo, gas y cereales?

Ya se disparó el precio del petróleo y una de las consecuencias más rápidas del conflicto van a ser los movimientos en el precio de algunas commodities y que eso impacte en el resto del mundo. Respecto a Argentina, si bien no tiene un vínculo con Rusia tan profundo, eventualmente podría impactar en la producción de vacunas o en algún tipo de alineamiento que sea exigido por parte de las potencias involucradas. Hasta ahora Argentina se muestra neutral y pidió soluciones diplomáticas, pero si la guerra escala tal vez Estados Unidos o Rusia pidan una adhesión más fuerte y ahí habrá que hacer mayor equilibrio o cualquier alineamiento va a tener consecuencias importantes.

VIAUNSAM - Gaspar Grieco