Un resumen del XV Plan Quinquenal de China. De interés para el resto del mundo, también

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Entre el 20 y el 23 de octubre se celebró en Beijing la cuarta sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), órgano compuesto por aproximadamente 300 miembros que anualmente se reúnen para definir las grandes líneas políticas del Partido, y cuyas deliberaciones determinan la orientación estratégica de la República Popular China.

Esta sesión plenaria acaparó la atención internacional, dado que en ella se sometieron a discusión los lineamientos fundamentales del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el cual será debatido y aprobado a principios del año próximo por la Asamblea Nacional del Pueblo y marcará los principios rectores del desarrollo económico, social y tecnológico del país durante el quinquenio entrante.

En un contexto internacional caracterizado por la agudización de las tensiones geopolíticas y una tendencial transición hacia un mundo multipolar, en el cual persisten importantes incertidumbres económicas, acelerados cambios tecnológicos y conflictos globales, las decisiones adoptadas en esta plenaria no solo definirán la trayectoria interna de China, sino que también tendrán un impacto significativo en la dinámica económica y política mundial.

La importancia de la IV Sesión Plenaria

La cuarta sesión plenaria del XX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) adquiere una relevancia particular, al definir la dirección estratégica del XV Plan Quinquenal (2026-2030) que orientará a la economía emergente más grande del mundo durante un período decisivo para la modernización socialista planteada hacia 2035.

La atención internacional sobre esta sesión refleja la profunda integración de China en el sistema mundial: el país es hoy el primer o segundo socio comercial de la mayoría de las naciones, primer productor manufacturero mundial y motor del dinamismo económico global. Por ello, los debates sobre los próximos cinco años en China no solo moldean la trayectoria interna del país, sino que también tienen un impacto significativo en la economía y la política mundiales, que abren oportunidades y despiertan esperanzas en Sur Global, y despiertan preocupación en el Norte Global.

El XIV Plan Quinquenal de China (2021-2025) ha mostrado resultados extraordinarios, incluso frente a desafíos de gran magnitud, como los efectos de la pandemia de COVID-19 que paralizaron la economía mundial, el aumento de las tensiones geopolíticas globales (con especial impacto en las cadenas de suministro alimenticias y energéticas, de las cuales China es peligrosamente dependiente) y las repercusiones de la guerra comercial impulsada por la administración Trump, que incluyó amenazas, bloqueos y sanciones a países con crecientes relaciones económicas con China. A pesar de este contexto adverso, la economía china experimentó un crecimiento sin precedentes: entre 2021 y 2024, medida en paridad de poder adquisitivo (PPA), China fue la economía que nominalmente más creció en el mundo, aportando aproximadamente 20% del crecimiento económico global total, frente a 13% de Estados Unidos. Durante ese período, el PIB chino aumentó en 8,75 billones de dólares, mientras que el estadounidense creció 5,5 billones, lo que amplió la diferencia entre ambas economías de 5,76 billones de dólares en 2021 a 9,01 billones en 2024 y consolidó la ventaja de China como principal motor del dinamismo económico mundial.

Habiendo cumplido ya en 2021 la meta del primer centenario de la fundación de su Partido Comunista, consistente en erradicar la pobreza extrema y construir una sociedad modestamente acomodada, China se encamina ahora hacia la materialización de la modernización socialista básica para 2035, aspirando a convertirse en un país socialista moderno en todos los aspectos para 2049, cuando se cumpla el centenario de la República Popular. En este marco, el XV Plan Quinquenal representa una etapa crítica para consolidar logros, reforzar estructuras estratégicas y proyectar los esfuerzos necesarios para alcanzar los objetivos nacionales e internacionales para continuar el camino, a paso paciente pero seguro, hacia el sueño chino de rejuvenecimiento nacional.

La planificación en China: oportunidades estratégicas

No es ninguna novedad decir que la planificación constituye un pilar estratégico en la República Popular China. Como nos mostró Francois Jullien, podemos rastrear en autores chinos clásicos como Sun Tzu la idea de planificación. De hecho, el primer capítulo de El Arte de la Guerra se titula “計篇” (Jì Piān), que se suele traducir como “Planificación” o simplemente “Plan”; en dicho capítulo, el autor enfatiza la importancia de conocer el terreno, las fuerzas propias y las del enemigo, y las condiciones generales antes de actuar.

Sin embargo, a diferencia de Occidente, en China la planificación no se concibe como simple elaboración de un modelo a aplicar, sino como un proceso dinámico de evaluación y sopesamiento de la realidad concreta. Los Planes Quinquenales chinos, en este sentido, describen objetivos, estrategias, prioridades y orientaciones políticas en diversos ámbitos, pero lo hacen partiendo de la flexibilidad: buscan identificar los “factores facilitadores” y aprovechar la “ventana de oportunidades” que ofrecen las circunstancias para acelerar cuando es necesario, y “mantener un perfil bajo” (como señala la famosa frase de Deng Xiaoping) cuando el momento se torna inoportuno.

Esta concepción ayuda a entender la persistencia y adaptabilidad de los Planes Quinquenales: más que hojas de ruta inamovibles, son marcos de orientación capaces de ajustarse a coyunturas internas y externas. De hecho, entre 1953 y 2001 (período que abarcó 10 planes quinquenales) se los denominó 五年划 (wǔ nián jìhuà), “plan de cinco años”, y desde 2006, bajo Hu Jintao, se los redefine como 五年划 (wǔ nián guīhuà), enfatizando su carácter de directriz o regulación flexible. Esta modificación de (jì) por  (guī), aunque pueda parecer menor, representa la idea de “plan” entendida como una orientación flexible y adaptable al contexto que, aunque guiado por directrices estratégicas, puede ser adaptable a las coyunturas cambiantes del actual momento geopolítico.

Aplicada al XV Plan Quinquenal, esta concepción implica que los debates actuales no buscan solo proyectar metas lineales para 2026-2030, sino evaluar activamente tendencias nacionales e internacionales, identificar oportunidades estratégicas y preparar a China para actuar con eficacia hacia la modernización socialista de 2035, guiando la iniciativa histórica más que intentando predecirla.

Centralismo democrático: participación y dirección estratégica

El XV Plan Quinquenal refleja no solo objetivos económicos y sociales del pueblo chino, sino que encarna la práctica del centralismo democrático, principio fundamental del Partido Comunista de China. Este enfoque combina la unidad y disciplina central del Partido con mecanismos de consulta y participación, permitiendo que la formulación de políticas incorpore múltiples voces sin comprometer la coherencia estratégica del Estado. En este marco, el Plan Quinquenal no es impuesto desde arriba hacia abajo, sino que es resultado de profundas deliberaciones que emanan desde los distintos rincones de China, incluyendo las perspectivas de las 56 etnias que conforman la República Popular, los trabajadores urbanos, el campesinado rural, el empresariado emergente (las fuerzas avanzadas de la producción) y los intelectuales (las fuerzas avanzadas de la cultura).

Entre el 20 de mayo y el 20 de junio de 2025, se llevaron a cabo consultas públicas masivas a trabajadores, expertos y empresarios, mediante las cuales se recibieron más de 3.113 millones de sugerencias. Estas aportaciones proporcionaron información valiosa sobre prioridades sociales, desarrollo tecnológico, medio ambiente y bienestar, sirviendo como referencia para ajustar las directrices del Plan Quinquenal. Paralelamente, los departamentos internos del Partido y los comités provinciales analizaron y evaluaron estas contribuciones junto con estudios técnicos de académicos y think tanks, siguiendo la lógica china de planificación: identificar factores facilitadores, aprovechar oportunidades y adaptar las estrategias a las tendencias nacionales e internacionales.

Los más de 300 representantes del Comité Central del Partido Comunista de China, que en esta oportunidad debatieron los lineamientos estratégicos del XV Plan Quinquenal, son expresión de la diversidad tanto étnica, regional, económica y social del pueblo chino. Ellos prepararon el terreno para que, entre febrero y marzo, los más de 3.000 representantes que conforman la Asamblea Nacional del Pueblo terminen de darle forma al nuevo Plan Quinquenal.

Así, el centralismo democrático no se limita a un principio formal, sino que se traduce en un proceso dinámico de interacción entre dirección central y aportes locales y sociales, asegurando que el XV Plan Quinquenal sea al mismo tiempo flexible, participativo y coherente con los objetivos de modernización socialista hacia 2035.

Comprender la coyuntura para planificar el futuro

No existe en China planificación en abstracto. La formulación del XV Plan Quinquenal parte de un diagnóstico integral del contexto nacional e internacional, concebido como condición indispensable para orientar la planificación estratégica. Decíamos que en la tradición política china, planificar implica primero estudiar la situación en su totalidad: evaluar con precisión las tendencias históricas, los factores favorables y los riesgos emergentes.

En este marco, desde el Partido Comunista de China se sostiene que el país atraviesa una “etapa de cambios sin precedentes en un siglo”, donde las oportunidades y desafíos coexisten y se transforman con rapidez. En el plano nacional, el reconocimiento de que “las principales contradicciones de la sociedad han cambiado” resume un giro profundo: el desafío ya no es solo crecer, sino equilibrar, innovar y mejorar la calidad del desarrollo, atendiendo las demandas de una población que busca una vida mejor en un contexto de inestabilidades globales, tensiones ambientales y diferencias regionales.

En el plano internacional, el diagnóstico oficial señala un entorno caracterizado por una multipolarización acelerada, la fragmentación de la globalización, el ascenso de nuevas tecnologías y el aumento de la inestabilidad geopolítica. Este cuadro exige una lectura dinámica del mundo, capaz de identificar oportunidades en medio de la incertidumbre.

Eje I del nuevo plan: innovación y nuevas fuerzas productivas de calidad

En sintonía con los objetivos estratégicos promovidos por la República Popular China para las próximas décadas, el XV Plan Quinquenal situará la innovación tecnológica y el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad en el núcleo de la estrategia de modernización china para el próximo quinquenio. Estos conceptos, junto con el de “desarrollo de alta calidad”, reflejan una transición estructural: el paso de un modelo impulsado por la expansión cuantitativa a otro basado en la eficiencia, la creatividad y la sostenibilidad.

Durante el XIV Plan Quinquenal, China consolidó una posición de liderazgo en sectores estratégicos (desde la exploración espacial con Tiangong y Chang’e, hasta la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos y la robótica avanzada), transformándose en una de las fuentes de innovación más dinámicas del planeta. En los próximos cinco años, la planificación económica y la gobernanza estatal buscarán fortalecer ese impulso mediante reformas institucionales, inversión en I+D y modernización industrial. Con más de 510.000 millones de dólares invertidos en investigación y desarrollo en 2024, el país proyecta ampliar el peso de su economía digital, que ya representa un 10% del PIB, y elevar al 17% la participación de las nuevas industrias.

El fortalecimiento de las “nuevas fuerzas productivas” implica también reducir la intensidad energética, optimizar la estructura productiva y anticipar las industrias del futuro, entre las cuales se encuentran la inteligencia artificial avanzada, la robótica, computación cuántica, biotecnología avanzada y medicina personalizada, la industria aeroespacial y exploración espacial y las tecnologías de comunicación de sexta generación (6G). Así, la innovación se convierte no solo en motor del crecimiento, sino en principio ordenador de la gobernanza económica y piedra angular del camino hacia la modernización socialista.

Eje II del nuevo plan: desarrollo equilibrado, coordinado y verde

Uno de los pilares del XV Plan Quinquenal será la búsqueda de un desarrollo equilibrado, coordinado y verde, orientado a reducir las brechas territoriales y avanzar hacia una modernización inclusiva y sostenible.

En el pensamiento chino de planificación, el país se concibe como “un solo tablero de ajedrez” (全国一盘棋): cada región, cada sector y cada nivel de gobierno deben actuar de forma articulada dentro de una estrategia nacional común. Este principio guía las políticas destinadas a promover la coordinación regional, la revitalización integral del campo y la integración urbano-rural, buscando que la prosperidad se distribuya de manera más equitativa entre las zonas costeras desarrolladas y el vasto interior del país.

En el nuevo quinquenio, la expansión de la demanda interna se consolidará como el motor central del crecimiento, apoyada en medidas para dinamizar el consumo, aumentar la inversión productiva y estimular la innovación local. Paralelamente, el país profundizará su transición ecológica, fortaleciendo industrias limpias, energías renovables y tecnologías ambientales. China, que ya lidera sectores clave de la economía verde, aspira a combinar desarrollo y sostenibilidad, demostrando que la prosperidad material y el equilibrio ambiental no son metas contrapuestas sino componentes de un mismo proyecto histórico.

De este modo, el XV Plan Quinquenal apunta a un crecimiento más armónico: territorialmente integrado, socialmente inclusivo y ecológicamente responsable.

Eje III del nuevo plan (III): prosperidad común

La prosperidad común se consolida como una de las ideas rectoras del XV Plan Quinquenal, expresión de un principio esencial del pensamiento chino contemporáneo: el desarrollo centrado en las personas. Este enfoque coloca al bienestar de la población en el corazón de la estrategia nacional, no como un resultado colateral del crecimiento, sino como su propósito fundamental.

En el marco del nuevo plan, la prosperidad común implica avanzar hacia una distribución más equilibrada de los ingresos, fortalecer la red de seguridad social, garantizar el acceso equitativo a la educación, la salud y la vivienda, y consolidar un sistema de gobernanza orientado a la justicia y la inclusión. Se busca que el progreso económico y tecnológico se traduzca en mejoras concretas en la vida cotidiana, reduciendo las brechas entre regiones, entre campo y ciudad, y entre distintos sectores sociales. Este ideal, arraigado en la tradición socialista china, se actualiza hoy como una respuesta a los desafíos del siglo XXI: desigualdad, exclusión y fragmentación social.

En el plano internacional, el modelo chino propone una alternativa a la lógica de exclusión y desigualdad que domina la globalización neoliberal, demostrando que una nación de más de mil millones de habitantes puede aspirar a la equidad como horizonte civilizatorio, al tiempo que contribuye a construir una comunidad de destino compartido para la humanidad. Así, la prosperidad común no es solo una meta nacional, sino una contribución al debate global sobre qué significa el desarrollo en una era de incertidumbre y cambio.

China, arquitecta del futuro El XV Plan Quinquenal expresa la voluntad de China de pensar estratégicamente en un tiempo dominado por la contingencia. Frente a un orden mundial en transición, el país se propone articular desarrollo interno y proyección global mediante un diagnóstico integral de sus capacidades y limitaciones. No se trata solo de crecer, sino de preservar cohesión social y estabilidad política en un mundo en transición sistémica. En esa clave, la planificación quinquenal reafirma la centralidad del Estado como arquitecto del futuro y como garante del interés colectivo.

Sebastián Schulz

Argentina en el mar III – Una propuesta nuclear

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Publicado en El blog de Abel el 7 de octubre de 2017

Arias nos contó en los capítulos más inmediatos de la epopeya pacífica que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de fondos marinos equivalente al 48 % de todo su territorio. Aquí acerca una propuesta sobre lo que podemos hacer en otra extensión que reclamamos: la Antártica Argentina. Detalla las capacidades que podemos adquirir. Y las que ya tenemos.

Barcos para reflotar a la Argentina

Estimad@s, tenemos 1,78 millones de km2 de de territorios nuevos y muy profundos a entender y defender. Pero nos falta conocerlos mucho mejor para ver qué hay allí a explotar, o guardar para cuando haya cómo. Para ambas cosas, necesitamos reconstruir nuestra industria naval.

Son dos pájaros que se matan de un tiro, con un cambio de “target”: TANDANOR y los Astilleros Río Santiago (ARS) tuvieron un pasado glorioso AM (antes de Menem): construían no sólo mercantes medianos, sino locomotoras, turbinas para centrales hidroeléctricas, componentes pesados de centrales nucleares, etc. Y ganando plata. Tras su resurrección en épocas de NK y CFK, construyeron graneleros y tanqueros de gran tamaño, para autoequipamiento y exportación a clientes puntuales (Alemania, Venezuela). Y nuevamente, ganando plata.

Pero en materia de barcos de transporte comunes, es difícil morderle mercado a Corea del Sur, China, Japón, Filipinas y Vietnam: a fuerza de automatización, escala y dumping humano tienen unos costos de morondanga. La plata se puede ganar con naves especiales, nichos de mercado donde tal vez podamos reinar todo lo que se pueda, como INVAP lo hace hoy –con gran trabajo y riesgo- en el campo de los pequeños reactores atómicos.

Por eso, si hay que darles una tercera vida a TANDANOR y los ARS pondría muchas fichas en dos posibles “showrooms flotantes”: un oceanográfico polar a lo bestia, para 80 científicos, y además otro rompehielos aún mayor que el ARA Irízar. Pero ojo, esta vez hablo de propulsión nuclear. Es decir, esta propuesta no es sólo para los astilleros sino también para la CNEA e INVAP.

Veo su dedo en su sien, haciendo ese gesto ingenieril de “falta tornillo” en que mis lectores incurren con frecuencia. Ud. piensa que con el Irízar y los dos buques oceanográficos que tenemos (el ARA Deseado y el ídem Austral) estamos casi sobreequipados en oceanografía. No vaya a creerlo ni por un minuto. Pero el mundo está subequipado para trabajos de todo tipo en el nuevo escenario antártico, y personalmente creo más en adelantarse a la demanda que en correr tras la pelota.

Para probarme lo sobreequipada que está la Argentina en navegación antártica, Ud. me va comparar el Irízar contra cualquier rompehielos yanqui ochentoso, como el USCGS Polar Star, de la Coast Guard. La gente vive refutándome con el Polar Star, me para en la calle y me muestra fotos y especificaciones, mostrándome cuán inferior es al Irízar. Justamente a mí, que nunca lo puse en duda.

rescate

Invierno de 2002. El Irízar se trae al Magdalena Oldendorff a remolque, pero el hielo se cierra cada vez más rápido: habrá que abandonar el barco alemán para que pase la invernada como mejor pueda.

Me gritan hasta despeinarme que nuestra nave, con unas 15.000 toneladas y “apenas” 27.000 HP en hélices puede abrirse paso por banquisa de hasta 6 metros de grosor. Y de hielo viejo, es decir durísimo, sin burbujas y color azul. Esa locura el Irízar la hacía incluso antes de su reconstrucción –y repotenciación- en TANDANOR, entre 2010 y 2016. El Polar Star, en cambio, con 13.600 toneladas y 75.000 HP (que sólo alcanza en apuros, cuando debe sumar turbinas a su propulsión diésel-eléctrica), a duras penas rompe 4 metros de hielo. Señor@s, no me digan lo que ya sé: el Irízar es un titán. ¿Y entonces por qué los vengo a incordiar con que necesitamos otro rompehielos y de yapa, uno nuclear?

Hay un único país que se está construyendo una super-industria naval polar de doble uso (civil y militar) a expensas del cambio climático: Rusia. Podemos ser el segundo país en hacer algo parecido, mientras el Hemisferio Norte está distraído en sus propias cosas.

Los EEUU están realmente muy distraídos: a la Coast Guard yanqui le queda sólo el Polar Star en operaciones y ya cerró los dos astilleros especializados en su costa atlántica para poner rompehielos quilla. Rusia en cambio ya navega 40 rompehielos, básicamente liderando y pastoreando convoyes de barcos tanqueros y gasíferos a través de las nuevas rutas marítimas transpolares. Y vienen 11 unidades más en construcción.

De los 40 rompehielos rusos operativos, 9 son nucleares. Pero también lo es una rarísima “conteinera” con proa para romper hielo, el Sevmorput. De los 9 barcos atómicos rusos, 2 son rompehielos fluviales (bestias desconocidas en el resto del planeta). Los cascos de estas naves menores, llamadas Taymir y Vaigach, se pidieron a unos astilleros finlandeses (NHS en Wärtsila) que son los mismos que nos vendieron el Irízar. Rusia reconoce que sus vecinos son imbatibles diseñando cascos, pero la motorización nuclear y el equipamiento de ambos barcos es 100% ruso. Si Ud. googlea a ambos barcos, por fuera le parecerán casi idénticos al Irízar.

Todo esto es parte de un esfuerzo naval-ártico ruso que no se ha interrumpido desde 1890, y que hoy implica 16 bases de ejército, 16 puertos y 13 bases aéreas militares, protegidas por 400 misiles SAM (tierra-aire) S-400 de largo alcance en pleno polo. En contraste, los EEUU prácticamente carecen de activos militares dentro del Círculo Ártico.

Esto de construir un super-rompehielos nuclear cada 8 años, y ahora cada 4, lo hace un país cuyo PBI no difiere mucho del de Brasil, pero que se toma en serio cuatro cosas: el calentamiento global (vive de él en varios sentidos), el petróleo y el gas (exporta básicamente eso, ver ítem anterior), el átomo (lo usa para poder tener más hidrocarburos exportables aunque EEUU y Arabia Saudita les pisen lo precios), y last but not least, dominar el hielo el año completo (sin motores nucleares, olvídate de ello, cariño). Algunos imperios (ver caso de los otomanos en la Ruta de la Seda) se construyen cobrándole peaje a otros imperios.

Los russkis han inventado no sólo el rompehielos (el primero del mundo fue el Pilot, botado en 1864), sino también descubierto el negocio polar turístico. El Yamal debutó en él en 1977 vendiendo pasajes a U$ 25.000 por gorra a quienes quisieran bañarse en el Polo Norte geográfico en slip y mostrar la foto si sobrevivían. Su sucesor, el 50 Let Pobedy (“50 Años Tras la Victoria”), lleva hasta 128 pasajeros interesados a veces en esta forma de tortura. Su diseño dedica toda una cubierta a camarotes (hay de 5 categorías, de Carísima a La Maldad). Los rompehielos rusos más pulsudos eran los clase Arktika nacidos en tiempos soviéticos, de 25.000 toneladas, pero ahora Rosatomflot acaba de añadir el Sybyr, de una clase enteramente nueva: desplaza 33.000 toneladas y costó U$S 1700 millones.

El calentamiento global abrió rutas polares entre Europa y Asia, pero 9 meses por año son impracticables sin rompehielos. Eso sí, acortan el viaje hasta 40 días, y eso es plata. Allí en el Océano Ártico hoy los ivanes son como la suma de Vialidad Nacional, el Automóvil Club y las policías provinciales para los argentinos ruteros. En fin, leyendo los diarios veo que tal vez haya que tachar “Vialidad Nacional”.

turismo ártico

Turismo ártico. El Yamal, de Rosatomflot, pastoreando turistas finolis en el Polo Norte Geográfico. Los audaces se dan incluso un baño en el mar. El “core business” de la flota polar, sin embargo, son los servicios a Gazrpom y abrirle paso y darle escolta a grandes convoyes de mercantes entre Asia y Europa.

En 2011 Vladimir Putin dijo que el tránsito que Rusia ya habilita (y controla) entre decenas de países alguna vez será mayor que el del Canal de Suez. El Vlad será petiso pero ve lejos: 71 tránsitos boreales en 2016 están lejos de los 16.596 de Suez, pero ¿cómo serán las cosas en 2060? El termómetro, el reloj y Rusia trabajan activamente para Rusia, y contra Egipto.

Lo que nos remite a lo nuestro. No hay nada más poderoso que el Irízar en el Mar Antártico. Es un solitario titán. Pero en 2002 nuestro titán no fue suficiente para sacar de su varadura en hielo al barco polar alemán Magdalena Oldendorff. Logró abrirse paso a través de 350 km. de banquisa gruesa hasta el mismo, lo reabasteció, y luego trató de remolcarlo hasta aguas abiertas, pero de julio se pasó a agosto y la temperatura andaba en -50º C, el hielo empezó a cerrarse mucho más rápido de lo que el Irízar lograba romperlo, y la banquisa o “pack” iba alcanzando su apogeo de agosto. La propia deriva del hielo frenaba el convoy, que no lograba superar los 2 nudos. Los helicópteros Sea King, mandados como baquianos al frente, no lograban encontrar rajaduras largas por donde abrirse paso.

El capitán de navío Raúl Benmuyal dijo que había que dejar al Oldendorff en un sitio a salvo de corrientes y témpanos e irse: mejor un barco atrapado y sujeto a los riesgos de una invernada que dos. Tampoco fue tan fácil salir: el regreso a aguas abiertas fue de 1200 km. El “Uuuff” de alivio de la Armada fue unánime: no estaba para perder más barcos.

No sé si soy claro, pero el Polo Norte es moco de pavo, glaciológicamente hablando, comparado con la Antártida. Así como el Mar Ártico se va volviendo por primera vez navegable, o casi, al menos en tiempos históricos, el Antártico se está poniendo cada vez peor. Los más nuevos y gigantescos rompehielos rusos, de la clase “Líder” o LK-60, el Arktika y el mentado Sybyr, con el doble de desplazamiento del Irízar y 181.000 HP nucleares en hélices, están hecho para romper hielo de 3 metros, y si no hay más remedio, 4.

“Aquí abajo” no valdrían de mucho. Amén de lo cual está el hecho de que sus reactores dobles RITM-200 probablemente se recalentarían en la parte más tropical del trayecto entre ambos polos. (“¡Eso es una leyenda urbana!”, refutan en la US Coast Guard). Como sea, aquí los rusos no pintan con naves propias. Están tan hipnotizados en volverse a escape los amos del Polo Norte que suelen alquilar barcos polares (como el Madgalena Oldendorff) a Alemania, para reabastecer sus bases antárticas, como Novolaska-Reskaya en el caso citado. No se puede estar en todo.

Y parece que sí logran atravesar el trópico y operar en ambos polos. Obviamente, los rusos mienten. Siempre lo hacen.

Olvídese de “oil & gas” en la Antártida: toda minería está prohibida por el Pacto Antártico de 1959. Sin embargo, o por ello, se está llenando de turistas, especialmente en su sitio más vistoso y desembarcable, la Península, francamente bastante más bonito y lleno de fauna marina y costera que la chatura blanca del Polo Norte.

De ese solitario dedo torcido con el que la Antártida trata de señalar a Sudamérica somos –junto con Chile- el vecino más a tiro.

catamarán

Este catamarán (Sea Spirit) es tan polar como amazónicos los absortos pingüinos que lo miran…

Y con EEUU y el Reino Unido y hasta China muy dedicados a prospectar fondos marinos en la Antártida, en parte debido a los derechos expedidos por CONVEMAR, es decir Naciones Unidas, alrededor del Continente Blanco hay cada vez más barcos polares “que no están pa’ la bota de potro”. Es lo que pasó con el Oldendorff en 2002, y con el “Akademik Shokalsky” ruso en 2013 (en ambos casos, barcos polares). Cuatro rompehielos de distintas naciones (Argentina, Sudáfrica, Australia, China) trataron de desatrancar a estas naves y ni siquiera el nuestro –por lejos el mejor- pudo.

Se está armando un mercado, estimad@s. Ni hablar de los cruceros llenos de “gente linda” que se ven por la zona, y que parecen tan hechos para el hielo como los tapires. En suma, que cada vez habrá más científicos a rescatar, y aún muchos más turistas.

Sí, rescatarlos y cobrarles, y reconstruir nuestros astilleros. Y mostrar la bandera argentina en la zona. Y de tanto en tanto, venderle uno de estos barcos al mundo, salir de una oferta que sólo tiene “naves commodity” y pasar a las “especialty”. La soberanía para la Argentina puede ser “big business”, señor@s.

Y me anticipo a su objeción: el Tratado Antártico no prohíbe la propulsión nuclear. Y no me venga con la contaminación. Cuando está navegando en “ramming”, rompiendo hielo de sólo 3 metros, ¿adivina cuánto combustible líquido gasta el viejo USCGS Polar Star? 100 toneladas/día. Si eso es ecología, me como el sombrero…

¿Alguien me presta un sombrero?

Tettamanti: “El gobierno avanza un proyecto extranjerizante para el Paraná y el Plata”

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El ingeniero naval y ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación Horacio Tettamanti denuncia “el proyecto extranjerizante” que el gobierno libertario busca imponer sobre la vía navegable troncal de los ríos Paraná y de la Plata.

Para poder llamar a una licitación, “primero hay que tener un proyecto que, en este caso, no se ha publicado”.

Tettamanti explicó que “el gobierno insiste y avanza con una licitación del río Paraná y el río de la Plata, mal llamado Hidrovía”, y que ese proceso “carece de proyecto, de estudio ambiental y de todos los instrumentos mínimos para ser licitada”.

Este ingeniero naval ya se ha pronunciado en contra de la licitación de la traza Paraná-Río de la Plata y consideró que ello implicaría la pérdida de la soberanía logística argentina. Su mirada propone destacar el desarrollo de infraestructura propia como el Canal Magdalena, para integrar el río Paraná con el océano Atlántico. 

Luego recordó que “ya habían intentado una licitación a principios de año que les salió muy mal y tuvieron que darle de baja con denuncias penales y una denuncia de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas. Ahora vuelven a intentarlo”. 

–¿En qué se basaron esas denuncias?

–Como uno de los cuestionamientos que le había hecho la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) fue la ausencia de la audiencia pública, ahora están simulando una convocatoria, y lo estamos denunciando.

–¿Cuál es la contraindicación de la licitación, en este caso?

–Lo sintetizaría en tres puntos. Uno es la cuestión ambiental porque el procedimiento que se somete a consulta carece de un instrumento legal indispensable como el Estudio de Impacto Ambiental. La Ley 25.675 exige expresamente que toda obra susceptible de degradar el ambiente cuente, antes de su ejecución, con un Estudio de Impacto Ambiental, y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) reemplazó ese requisito por un Informe de Gestión que ella misma reconoce que no es un estudio de impacto ambiental. De este modo está violando la legislación vigente y desnaturaliza la audiencia convocada. La propia autoridad ambiental nacional confirmó en sede judicial -causa UPVA c/ Ministerio de Transporte- que nunca se inició un procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, así es que la audiencia del lunes carece de objeto legal válido. Y a esto se le suma que el único estudio ambiental mencionado es del año 2011, y no puede usarse un informe que tiene catorce años. El segundo tema es una cuestión económica y técnica

–¿Cuál sería el problema?

–La elección entre profundizar el Canal Punta Indio o construir el Canal Magdalena no es técnica: es estratégica. El sistema actual es una vía única, alternada y con demoras que explican el 65 % de los retrasos del comercio exterior argentino. El Canal Magdalena, en cambio, ofrece doble vía, navegación continua y alineación con los vientos y corrientes predominantes. Aunque su inversión inicial sería mayor, su mantenimiento cuesta la mitad y el ahorro fiscal anual se estima en unos 18 millones de dólares, mientras que los beneficios logísticos y la captación de servicios prestados, ahora, desde Uruguay superan 200 millones de dólares al año. 

–¿Qué ventaja financiera tendría el Magdalena?

–El período de repago estimado de la inversión es de sólo tres años, con un aumento estructural de la competitividad y la seguridad de la navegación. Y, por último, la tercera cuestión es acerca de nuestra soberanía, porque este debate tiene una dimensión geopolítica ineludible. La extensión del Canal de Acceso al puerto de Montevideo y la supresión del Canal Magdalena transforman a la Argentina en un mero alimentador de un puerto extranjero. 

–¿Por qué?

–Porque las interferencias con el Canal de Montevideo hacen inviable profundizar Punta Indio más allá de 12 metros, mientras Uruguay ya avanza a 14 metros de profundidad. Y si no se concreta el Canal Magdalena, Argentina perdería su única vía soberana de acceso directo al mar, resignando control, competitividad y soberanía. Ni hablar de que en el tramo argentino del río Paraná observamos una creciente invasión de barcazas extranjeras que limitan el movimiento de buques nacionales. Defender la Vía Navegable Troncal y construir el Canal Magdalena no es un capricho: es una necesidad para recuperar el control del comercio exterior y garantizar el futuro logístico, económico y ambiental de la Nación.

–Igual una audiencia pública nunca es vinculante.

No, pero son obligatorias, y esta, además, es fraudulenta porque para poder llamar, primero tenés que tener un proyecto. Licitar algo que no tiene proyecto es un disparate. El proyecto no existe y, por lo tanto, no se puede hacer un estudio de impacto ambiental de un proyecto que no existe.

–Si usted tuviera que hacer una denuncia concreta acerca de los objetivos de esta licitación pública, ¿por qué cree que la están haciendo?

–Antes mencioné los tres ejes de nuestro razonamiento basados en lo ambiental, también demostramos que desde el punto de vista fiscal tiene un perjuicio muy grande para la Argentina porque toma una traza muy larga, muy peligrosa, que tiene como objetivo solamente consolidar el monopolio de Montevideo, y no tiene en cuenta que hay que bajar costos logísticos. Es un absurdo que el gobierno presente un proyecto o intente llevar adelante una traza de navegación que hace a la Argentina más pobre y más dependiente. Y después tenemos una consideración geopolítica que además va a hacer que la Argentina pierda su salida al mar, genera una situación muy compleja y que entrega la soberanía del río Paraná. 

–Pero ¿en dónde o en qué radica la intencionalidad de fondo?

–En el viejo proyecto de hacer el Paraná internacional, separar a los productores de materia prima de los puertos de embarque para que los monopolios de compra sean más fuertes y fragmentar a la Argentina de tal forma que los argentinos no podamos navegar de norte a sur, que tengamos una especie de cabotaje con una cabina de peaje en el medio. Están construyendo el intento de hidrovía, palabra que yo denuncio porque es un fraude porque no es una palabra castellana, no pertenece a nuestro idioma, no figura en los diccionarios de nuestro lenguaje. Y por otro lado, porque no es un sujeto jurídico ni geográfico, con lo cual se habla de una entelequia, de algo inexistente. No existe nada llamado hidrovía, existe el río Paraná, existe el río de la Plata, existe el río Uruguay, existe el Paraná-Guazú, existen sujetos geográficos definidos desde el punto de vista geográfico y territorial. Y además -jurídicamente hablando- son ríos interiores, federales, provinciales, ríos de soberanía exclusiva o compartida. La palabra hidrovía es todo un gran paquete que hace que el Paraná sea utilizado exclusivamente para poder sacar la soja de las grandes multinacionales que no son argentinas sino de otros países y no responden a las necesidades locales.

Guillermo Lipis

Energía nuclear en Argentina: un desarrollo atrapado en un laberinto legal

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Desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950, el país construyó una infraestructura científica y tecnológica única: tres centrales en operación –Atucha I, Atucha II y Embalse-, centros de investigación de referencia y empresas como INVAP, reconocida mundialmente por sus exportaciones de reactores y sistemas de control. Sin embargo, esa fortaleza técnica contrasta con un marco jurídico disperso y una política que avanza con lentitud frente a los desafíos del siglo XXI.

Así lo plantea el informe “La energía nuclear en Argentina y su encrucijada político-legal”, elaborado por Thomas Viscovich y Gonzalo D. Aranda, que analiza con precisión la situación regulatoria del país.

Los autores advierten que mientras la Nación conserva la titularidad sobre las actividades nucleares, las provincias tienen dominio originario sobre los recursos naturales (artículo 124 de la Constitución).

Esa superposición ha generado un entramado normativo que, lejos de impulsar el desarrollo, muchas veces lo paraliza.

El mapa provincial: entre la promoción y la prohibición

Las provincias mantienen posiciones divergentes frente al desarrollo nuclear. En Río Negro, la Legislatura prohibió en 2017 nuevas centrales de potencia tras la polémica por una planta con tecnología china. Chubut también aplica restricciones a las actividades consideradas de “riesgo ambiental”.

En contraste, Mendoza, Neuquén y La Rioja han mostrado una postura más abierta, vinculando la energía nuclear con la exploración de uranio y la generación de empleo calificado.

En Buenos Aires, donde operan las centrales Atucha, la normativa permite la continuidad del complejo atómico, pero exige actualizaciones ambientales y audiencias públicas. Este mosaico de leyes de fomento, moratorias y restricciones configura un federalismo nuclear fragmentado, donde la política nacional se ve condicionada por intereses locales.

Según Viscovich y Aranda, la falta de un marco armonizado impide avanzar en proyectos estratégicos como los reactores modulares pequeños (SMR), que requieren licencias simplificadas y coordinación entre jurisdicciones.

Uranio, el eslabón perdido

Uno de los puntos más sensibles es el acceso al uranio, mineral indispensable para el ciclo del combustible nuclear. Argentina posee recursos relevantes en Río Negro, Chubut, Mendoza, La Rioja, Córdoba y Salta, pero no tiene minas activas.

La reapertura de yacimientos como Sierra Pintada o Los Adobes se encuentra bloqueada por restricciones ambientales o falta de consenso social.

La Ley 25.018, que regula la minería del uranio y torio, sigue vigente, pero su aplicación depende de permisos provinciales que rara vez se conceden. Esto compromete la autonomía del país: sin uranio nacional, la industria depende de importaciones y pierde ventaja estratégica.

“El cuello de botella del programa nuclear argentino no es tecnológico, sino político y legal”, concluyen los autores.

Licencia social y conflictos provinciales

El informe recuerda dos hitos que marcaron la relación entre energía nuclear y sociedad. En Esquel (Chubut), en 2003, el 81% de los votantes rechazó en plebiscito un proyecto minero de oro y uranio, lo que impulsó leyes restrictivas en otras provincias.

En Río Negro, en 2017, las protestas contra la instalación de una central nuclear llevaron a prohibir nuevas plantas, pese a que el proyecto contaba con financiamiento y tecnología garantizados.

Ambos casos muestran cómo la “licencia social” se transformó en una variable decisiva: aun con respaldo técnico, las obras nucleares requieren consenso político y comunitario. Sin diálogo temprano con las comunidades, los proyectos pueden naufragar y convertir el debate energético en un conflicto ambiental o identitario.

Una encrucijada normativa

La Ley 24.804 regula la seguridad radiológica y otorga a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) la potestad de fiscalizar las actividades con materiales radiactivos. La Ley 25.943 reafirma el uso pacífico de la energía nuclear y la responsabilidad estatal sobre su desarrollo. Sin embargo, ambas dependen de la cooperación provincial.

El artículo 41 de la Constitución garantiza el derecho a un ambiente sano y el 124 otorga a las provincias la propiedad de los recursos naturales. Esa dualidad permite a los gobiernos locales vetar proyectos federales invocando competencias ambientales.

Constituciones provinciales como las de Chubut o Río Negro incluyen cláusulas restrictivas que limitan la radicación de residuos o la instalación de centrales de potencia.

El resultado es un marco donde las leyes nacionales promueven el desarrollo, pero las normas locales pueden bloquearlo. Viscovich y Aranda definen este fenómeno como una “federalización asimétrica de la energía nuclear”, en la que la Nación conserva la responsabilidad estratégica pero pierde capacidad ejecutiva.

Los desafíos hacia adelante

El estudio plantea que el futuro del sector dependerá de la capacidad política para armonizar las competencias y diseñar un marco normativo integral. Argentina necesita una ley federal de energía nuclear que establezca criterios comunes para evaluación ambiental, localización de proyectos y distribución de beneficios.

También urge consolidar una política nuclear de Estado que trascienda los cambios de gobierno y garantice inversiones en investigación, mantenimiento y construcción de nuevas unidades. El país cuenta con una base tecnológica de excelencia, pero carece de previsibilidad institucional para sostenerla.

Finalmente, la licencia social será un componente clave: sin diálogo y participación territorial, los proyectos seguirán enfrentando resistencia. Argentina posee la capacidad científica y los recursos necesarios, pero su laberinto político-legal amenaza con dilatar el potencial de una industria estratégica para la transición energética.

La energía nuclear no enfrenta un problema técnico, sino político y normativo”, concluyen Viscovich y Aranda. El desafío no es construir reactores, sino ordenar las reglas que permitan que la ciencia y la tecnología argentinas se traduzcan en desarrollo real.

La reunión de Trump y Xi Jinping ¿quién ganó?

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Cuando Xi Jinping say lió de su reunión con el presidente Donald Trump el jueves, proyectaba la confianza de un líder poderoso que podría hacer que Washington cediera.

El resultado de las conversaciones sugirió que lo había conseguido.

Luego de ostentar el cuasimonopolio chino sobre las tierras raras y su poder como comprador de soya, o soja, estadounidense, Xi obtuvo concesiones clave de Washington: una reducción de los aranceles, la suspensión de las tasas portuarias sobre los buques chinos y el aplazamiento de los controles estadounidenses sobre las exportaciones, que les habrían impedido a más empresas chinas acceder a la tecnología estadounidense. Ambas partes acordaron también ampliar una tregua a la que llegaron a principios de año para limitar los aranceles.

“Lo que está claro es que se han vuelto cada vez más osados a la hora de ejercer presión y que están encantados de embolsarse todas las concesiones estadounidenses”, dijo Julian Gewirtz, quien fue un funcionario de alto rango de política china en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado durante el gobierno del presidente Joe Biden.

Casi como si estuviera dando una conferencia, Xi le dijo a Trump que los “recientes giros y vueltas” de la guerra comercial deberían ser aleccionadores para ambos, según un resumen del gobierno chino de las declaraciones de Xi en la reunión de Busan, Corea del Sur.

“Ambas partes deben tener en cuenta el panorama general y centrarse en los beneficios a largo plazo de la cooperación, en lugar de caer en un círculo vicioso de represalias mutuas”, dijo Xi.

Por círculo vicioso, Xi se refería probablemente a los últimos meses, o casi un año, de medidas de represalia en forma de aranceles, sanciones y controles a la exportación. A principios de este mes, China intensificó drásticamente esta escalada y reforzó su postura al anunciar límites nuevos y generalizados a las ventas de tierras raras, minerales esenciales y necesarios para casi toda la tecnología moderna. Cortar su suministro podría paralizar las industrias estadounidenses.

El mensaje de Xi parecía ser: Pekín ha demostrado su capacidad para devolver el golpe y Washington haría bien en recordarlo.

“Después de que Trump lanzara su guerra comercial y arancelaria, China fue el único país que igualó a Estados Unidos golpe por golpe”, dijo Zhu Feng, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Nankín, quien señaló que la mayor victoria para China podría ser que Estados Unidos tuviera que pensar dos veces antes de imponer nuevas medidas a China.

“Si Trump hubiera obligado a China a aplicar sus controles completos a la exportación de tierras raras, ambas partes habrían salido perdiendo”, dijo.

Xi, por su parte, también pareció entender lo que Trump necesitaba: un acuerdo que pudiera vender como una victoria en su país. El resultado le permitió a Trump atribuirse una victoria para los agricultores y las empresas estadounidenses, a pesar de que China había restablecido en gran medida el statu quo al aceptar comprar soya y abstenerse de restringir aún más la exportación de tierras raras.

Trump levantó el puño al subir al Air Force One, y luego dijo en el avión que Xi había acordado tomar más medidas para impedir que el flujo de sustancias químicas utilizadas para fabricar fentanilo llegara a Estados Unidos. También dijo que China había prometido comprar más soya estadounidense. “¡Nuestros agricultores estarán muy contentos!”, publicó después en Truth Social. “Me gustaría dar las gracias al presidente Xi por ello”.

Tras la reunión de ambos dirigentes, el Ministerio de Comercio chino declaró en un comunicado que suspendería las restricciones sobre las tierras raras por un año que había anunciado en octubre. (El ministerio no mencionó los controles anteriores dados a conocer en abril).

Trump también dijo que reduciría a la mitad los aranceles del 20 por ciento que había impuesto a los productos chinos para presionar a China a hacer más para detener el tráfico de fentanilo. La reducción anunciada el jueves disminuye los aranceles generales sobre productos chinos del 57 por ciento a alrededor del 47 por ciento, señaló. El Ministerio de Comercio chino también aseguró que las dos partes habían acordado prorrogar un año la tregua para limitar los aranceles adicionales, que originalmente expiraba el 10 de noviembre.

Algunos expertos dijeron que China tenía inevitablemente las de ganar en la lucha comercial porque el gobierno de Trump nunca tuvo un objetivo claro.

Xi sentado en una mesa junto a funcionarios chinos, todos de traje.
Xi y su delegación salieron de las conversaciones con una reducción de los aranceles, la suspensión de las tasas portuarias sobre las embarcaciones chinas y el retraso de los controles estadounidenses sobre las exportaciones.Credit…Haiyun Jiang/The New York Times

“Creo que se trata de un enfoque que puede describirse con seguridad como táctica sin estrategia”, dijo Jonathan Czin, miembro de la Brookings Institution y que anteriormente analizó la política china en la CIA.

“Ostensiblemente, el objetivo era abordar algunas de las cuestiones comerciales más espinosas que durante tanto tiempo habían enturbiado la relación. En lugar de ello, la RPC ha orquestado con éxito un juego de aplastar topos para el gobierno de Trump”, dijo Czin, utilizando la abreviatura de la República Popular China.

Aun así, en una posible concesión de Pekín, el resumen oficial chino de la reunión no mencionó Taiwán, la democracia insular que Pekín reclama. Es un tema que los dirigentes chinos suelen sacar a colación cuando se reúnen con sus homólogos estadounidenses para presionar a Washington a fin de que reduzca el apoyo de Estados Unidos a la isla.

Los acuerdos a los que se llegaron el jueves podrían significar al menos una calma temporal en la compleja relación entre Estados Unidos y China. Trump dijo que los dos líderes también hablaron de “trabajar juntos” para poner fin a la guerra en Ucrania. Dijo que viajaría a China en abril y que Xi visitaría Estados Unidos después.

Xi también jugó con la preferencia de Trump por la relación personal apelando a la agenda de política nacional de Trump, diciendo que creía que el desarrollo de China “va de la mano” con la “visión del presidente de ‘hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo’”. Trump, por su parte, elogió a Xi, a quien se refirió como “gran líder de un gran país” y “gran amigo”.

“Es un estilo personalizado de diplomacia que juega bien con los instintos de ambos líderes”, dijo Lizzi Lee, investigadora sobre la economía china en el Instituto de Política de la Sociedad Asiática. “Por ahora, estos gestos de buena voluntad parecen marcar la pauta de un periodo de estabilidad controlada”.

Aun así, cualquier avance del jueves podría borrarse con facilidad por maniobras de cualquiera de las partes que se interpreten como una violación del acuerdo. Un acuerdo al que llegaron el mes pasado estuvo a punto de deshacerse cuando Estados Unidos amplió el abanico de empresas a las que se prohibía el acceso a la tecnología estadounidense, lo que habría afectado a muchas empresas chinas. China anunció entonces sus controles a la exportación de tierras raras. Esto llevó a Trump a amenazar con suspender la reunión del jueves e imponer aún más aranceles a los productos chinos.

A falta de un acuerdo definitivo, no está claro cuánto durará la distensión actual.

“Tal vez esté hastiado porque he visto esta película demasiadas veces, pero se trata de cuestiones que son relativamente fáciles de echar para atrás y también de acusar a la otra parte de mala fe”, dijo Ja Ian Chong, profesor de ciencias políticas en la Universidad Nacional de Singapur, sobre el estado de la tregua.

Trump, visto de espaldas y en lo alto de unas escaleras, abordaba en un avión.
Antes de que Trump abandonara Busan, el jueves, Xi apeló a la “visión del presidente de ‘hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo’”.Credit…Haiyun Jiang/The New York Times

Los avances del jueves estuvieron amenazados por un anuncio que Trump hizo justo antes de la reunión. Dijo que Estados Unidos reanudaría las pruebas de armas nucleares por primera vez en más de tres décadas. Pero Trump pareció sugerir en el Air Force One que la medida no iba dirigida a China, y los analistas afirmaron que no estaba claro que Xi la considerara una provocación.

Lo más importante, dijeron los expertos en China, es que el presidente estadounidense está enfocado en trabajar con China.

“Si Trump quiere realmente poner en práctica algo, si quiere ir hacia el este, su personal no se atrevería a ir hacia el oeste”, dijo Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China en la Universidad de Fudan en Shanghái.

Lily Kuo y David Pierson

El unicornio argentino Aleph se afianza en Medio Oriente asociado a un gigante saudí

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El unicornio de origen argentino Aleph, especializado en publicidad digital en mercados emergentes, anunció la firma de un acuerdo preliminar con SMC Media -el brazo de medios y publicidad del fondo saudí SMC Group- para establecer una alianza estratégica en Medio Oriente, el Norte de África y Turquía. El entendimiento también prevé que SMC Media adquiera una participación minoritaria en las operaciones globales de Aleph.

El acuerdo fue firmado en Riad por Gastón Taratuta, fundador y CEO de Aleph, y Mohamed Al-Khereiji, presidente de SMC Group. Con esta operación, Aleph busca consolidar su presencia en una región considerada clave para el crecimiento de la economía digital y fortalecer su rol como socio estratégico para plataformas tecnológicas y anunciantes en mercados emergentes, indicó la empresa en un comunicado.

La operación está sujeta a procesos de due diligence, la firma de documentación definitiva y aprobaciones regulatorias y corporativas en las jurisdicciones correspondientes. Por otro lado, la cifra de la transacción no fue divulgada, pero según confirmó Taratuta a este medio, se trata de la segunda más importante en la historia de Aleph. “La transacción más grande fue en 2021, de US$470 millones. La última transacción de equity fue cuando Snapchat invirtió en Aleph, a una valuación de US$2400 millones», indicó.

El joint venture integrará la infraestructura tecnológica y la red global de Aleph -está presente en más de 150 países y trabaja con más de 50 plataformas como Google, TikTok, Amazon, Spotify, Uber y X-, con la escala de SMC Media, que posee el mayor inventario publicitario de Medio Oriente y opera activos estratégicos en medios, deportes y entretenimiento. Por ejemplo, SMC Media gestiona derechos comerciales en eventos y estadios como Al Awwal Park -donde juega el Al-Nassr FC de Cristiano Ronaldo- y colabora con beIN Sports, DAZN MENA y Saudia Airlines, además de trabajar con plataformas digitales como Mawdoo3, Webedia Group y Webook.

Según el comunicado, el objetivo de la alianza es ofrecer un portafolio completo de soluciones de publicidad digital y servicios fintech para anunciantes, marcas y pymes en toda la región, combinando el conocimiento regional y el inventario de SMC Media con la tecnología, el alcance comercial y las capacidades de pagos globales de Aleph —a través de su unidad Local Payment— así como con su plataforma educativa Digital Ad Expert, orientada a formar talento digital junto a gobiernos y organismos internacionales como la Unesco.

“Nos entusiasma dar la bienvenida a SMC Media como socio estratégico”, afirmó Gastón Taratuta, fundador y CEO de Aleph Group. “Su liderazgo en la región Menat complementa perfectamente nuestra misión de acelerar el crecimiento digital a nivel mundial. Juntos, crearemos nuevas oportunidades para marcas, pequeñas empresas y jóvenes profesionales para que prosperen en la economía digital a través de servicios de marketing y fintech”, agregó.

“Medio Oriente está viviendo un cambio radical. Estamos siendo testigos de un cambio muy importante en la forma en que el Golfo se muestra al mundo, con transformaciones estructurales muy profundas. ¿Sabés qué encuentro también en Arabia Saudita y en esa zona del mundo? Una ansiedad muy grande por ponerse al día. Se trabaja quince horas por día», agregó el emprendedor.

Por primera vez, un argentino es el ganador del mundial de emprendedores: “EY World Entrepreneur of the Year 2022”. El galardón fue para Gastón Taratuta, CEO de Aleph
Por primera vez, un argentino es el ganador del mundial de emprendedores: “EY World Entrepreneur of the Year 2022”. El galardón fue para Gastón Taratuta, CEO de AlephEY

Al referirse a la alianza, el presidente de SMC Group, Mohamed Al-Khereiji, comentó: “Este partnership representa un paso estratégico para avanzar en nuestra experiencia en medios a nivel global en un contexto de rápido crecimiento del sector. Además, refuerza nuestro compromiso con el avance de la transformación digital y la innovación en la región MENAT. Al combinar el inventario publicitario más grande de SMC Media y su conocimiento regional con las capacidades globales de Aleph, estamos en una posición ideal para ofrecer soluciones publicitarias digitales de vanguardia que beneficien a los anunciantes con soluciones más integradas y eficientes, generando nuevas oportunidades y contribuyendo al crecimiento de la economía digital regional”.

Sobre una eventual salida a Bolsa, Taratuta señaló que seguir siendo una compañía privada resulta conveniente en momentos complejos, mientras que en ciclos favorables el mercado público permite capturar mejor el valor de anuncios estratégicos. En este sentido, indicó que el IPO siempre estuvo contemplado, sujeto a las condiciones macro y financieras, y que un escenario de tasas más bajas en Estados Unidos y mayor apetito por acciones podría reactivar esa opción para Aleph en el futuro.

Lucas Parera

China y EE.UU. habrían acordado en varios temas, incluido soja ¿Cuál sería el impacto en Argentina?

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Luego de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijera que China acordó comprar 12 millones de toneladas de soja norteamericana durante la temporada actual, hasta enero, y que además se comprometió a adquirir 25 millones de toneladas anuales durante los próximos tres años como parte de un amplio acuerdo comercial con Beijing, el mercado internacional reaccionó con una suba inicial, aunque todavía prevalece la cautela entre los operadores porque no se conocen los detalles del programa comercial. En tanto, también hay cautela sobre el eventual impacto que podría tener para la Argentina que China reactive más compras en EE.UU. En el mercado sudamericano el impacto en los precios podría ser bajista.

El anuncio, realizado durante una entrevista con Fox Business Network, generó optimismo en el sector agrícola norteamericano, pero los analistas advierten que aún no se conocen los detalles logísticos ni los embarques concretos que ratifiquen la magnitud del compromiso chino.

“Se prolonga la racha alcista en las cotizaciones de la soja, con las primeras posiciones bordeando los US$404 por tonelada. Las primeras posiciones están registrando ganancias superiores a los US$7″, explicó esta mañana a LA NACION Eugenio Irazuegui, analista de la corredora Zeni.

Sin embargo, indicó que “en paralelo, ceden levemente las primas sudamericanas, previendo un redireccionamiento de la demanda china a orígenes de Estados Unidos”.

El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”
El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”Paulo Whitaker – Reuters

El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”.

Tras la reciente reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, Irazuegui sostuvo que “se renueva el optimismo por la concreción de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China”. Señaló que el impacto inmediato en el mercado sudamericano será bajista.

Vale recordar que China compra principalmente poroto de soja —no aceite ni subproductos— porque cuenta con una capacidad de procesamiento casi tres veces superior a la de la Argentina.

Según datos de Gustavo López, de Agritrend, los chinos demandan entre 106 y 110 millones de toneladas al año. “En el ciclo que terminó fueron casi 110 millones, de los cuales 23 millones de toneladas fueron de origen norteamericano, casi 80 millones brasileño, unos 7 millones de toneladas argentinas y algo de Uruguay”, detalló.

Para este nuevo ciclo comercial (septiembre 2025-agosto 2026), proyectó “unas 107 millones de toneladas de demanda, donde Brasil ya le vendió 30 millones y la Argentina más de 8 millones; pero los norteamericanos nada”.

El analista explicó que normalmente las ventas norteamericanas se concretan entre septiembre y noviembre, pero que los chinos “tuvieron que cubrir esa brecha y los brasileños exportaron entre 6,5 millones en septiembre y octubre y 3 millones en noviembre, y la Argentina más de 2 millones”.

Por su parte, Lorena D’Angelo, analista del mercado de granos de AZ Group, consideró que, pese al entusiasmo inicial, los operadores mantienen una postura prudente. “Si bien el anuncio generó optimismo, los mercados mantienen cautela, ya que todavía no se han confirmado los volúmenes mediante embarques concretos ni se conocen detalles logísticos del acuerdo”, señaló.

La especialista recordó que, en las semanas previas, “China había comenzado a reingresar al mercado norteamericano con algunas compras iniciales de menor escala con la empresa de ese país, Cofco”, consideradas por los analistas como “un paso previo al cumplimiento de los nuevos compromisos”.

En este sentido, D’Angelo advirtió que el encuentro entre Trump y Xi Jinping “dejó sabor a poco, principalmente por la falta de definiciones respecto de cómo se concretaría este acercamiento”.

Según la analista, la expectativa previa a la cumbre “había sido muy favorable, con la esperanza de que China volviera a comprar poroto americano”, pero ahora, “sin definiciones, el mercado empieza a descontar que lo que se pensaba era mucho más de lo que finalmente se concretará”.

De todos modos, D’Angelo subrayó que China ya había cubierto gran parte de sus necesidades con compras a Brasil y la Argentina. “Las necesidades actuales se concentran en noviembre, diciembre y enero, porque en febrero comienza a ingresar la cosecha brasilera. Por eso, el mercado estima que el país asiático podría comprar entre 6 y 8 millones de toneladas adicionales en estos momentos, aunque sin certezas sobre el número final”, explicó.

Para D’Angelo, el efecto del acuerdo será “bajista para el mercado sudamericano en el corto plazo” y, en el largo plazo aunque, “si efectivamente se concretara un volumen mayor de compras en las próximas semanas, podría tener un impacto más neutro o incluso positivo en el mediano plazo”.

Bessent señaló que “otros países del sudeste asiático también acordaron comprar 19 millones de toneladas de soja norteamericana”, aunque no precisó el período de esas operaciones.

“Así que nuestros grandes productores de soja, a quienes los chinos usaron como fichas políticas, ya no estarán en esa situación, y deberían prosperar en los próximos años”, afirmó el funcionario norteamericano.

En paralelo, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, celebró las palabras del expresidente Trump sobre la soja y el sorgo a través de una publicación en X (exTwitter), reforzando el mensaje de optimismo del Gobierno republicano.

“En la rueda de la noche de Chicago subió seis dólares más, con lo cual estamos en 402 dólares en las posiciones más cercanas; ya la posición de enero en 407, marzo en 410 y mayo en 415 dólares, cuando sale la nueva cosecha argentina”, dijo López.

Advirtió que, “automáticamente, cuando sube Chicago, empiezan a bajar las primas argentinas porque se vuelve más atractivo Estados Unidos”. En ese contexto, señaló que los exportadores locales “tienen DJVE para cumplir, más un ritmo de molienda récord, de más de cuatro millones de toneladas el último mes”. Actualmente, “ya hay casi 12 millones de toneladas declaradas que deberán embarcarse en la campaña 2024/25”.

López recordó que la participación argentina en las compras de China ronda el 5%, aunque este año aumentó “por la salida de los norteamericanos”. Aun así, consideró que “es preferible vender y mantener el liderazgo que la Argentina tiene a nivel mundial de aceites y subproductos”, y no competir directamente con Estados Unidos en la venta de poroto.

“Es muy probable que el precio de la soja como poroto se empiece a deprimir, pero va a haber un sostenimiento quizás por el lado del aceite y de los subproductos, porque el industrial argentino va a necesitar poroto”, sostuvo.

Por ello estimó que “los premios de soja como poroto bajen, pero se compense con una gran necesidad de la industria que permita mantener los precios actuales”.

En ese sentido, advirtió que entre diciembre y enero “va a haber una escasez notable”, porque “todavía no hay mercadería nueva en Brasil y la Argentina da prioridad a las fábricas”.

Para los operadores argentinos, el foco estará puesto en cómo evolucione el comercio de soja en las próximas semanas. “Más allá de lo que pase en Estados Unidos, que China compre soja norteamericana es bajista para el mercado local, tanto para el disponible como para la soja nueva”, dijo D’Angelo.

Mariana Reinke

Los abogados de Argentina ven señales positivas para la apelación en el juicio por la renacionalización de YPF

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Era la última oportunidad que tenía la defensa argentina para presentar los argumentos en contra del fallo de Loretta Preska, jueza de primera instancia del Distrito Sur de Nueva York, que condenó al país a pagar US$ 16.100 millones a Burford Capital en el caso Petersen Energía y Eton Park Capital Management contra la República Argentina por la reestatización del 51% de YPF en 2012. Como parte de ese proceso, la magistrada también intimó al gobierno de Javier Milei a entregar las acciones del Estado en la petrolera que preside Horacio Marín para garantizar el cumplimiento de la sentencia.

Se preveía una jornada cuesta arriba para el equipo legal liderado por los subprocuradores Juan Stampalija y Julio Pablo Comadira, junto al equipo de abogados del buffet Sullivan & Cromwell encabezados por Robert Giuffra. Sin embargo, la lectura mayoritaria de aquellos que presenciaron la audiencia que transcurrió este miércoles al mediodía en la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York coinciden en que el trámite de ayer salió mejor de lo esperado.

De mínima, el peor escenario para la Argentina, que ocurriría si los tres magistrados de la cámara —Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson— no mostraran interés en intervenir en el pleito y dictasen una sentencia rápida ratificando los duros términos del fallo Preska, parece estar descartado. Por el contrario, a contramano de lo que se preveía, el curso de la audiencia no pivoteó sobre de la defensa argentina, sino que se apoyó sobre la interpelación a los abogados de Burford.

Dos de los tres jueces —Chin y Robinson— interrogaron y repreguntaron durante buena parte de la audiencia a los abogados del hedge fund acerca de por qué el reclamo millonario contra la Argentina debía ser dirimido por la Justicia estadounidense y no en los tribunales locales, como sostienen desde hace años en la Procuración del Tesoro. En un intercambio con el letrado líder de Burford, el juez Chin incluso dejó entrever que “sentía que era un caso que no debió tratarse en EE.UU”, según indicaron a EconoJournal dos fuentes que presenciaron la audiencia en Nueva York. Está claro que ese comentario en sí mismo no significa nada y allegados a la defensa argentina aclararon que “no tiene sentido realizar interpretaciones telegrafiadas, aunque sí es cierto que los jueces mostraron incomodidad por la línea de acción que siguió Preska”.

Jueza Loretta Preska.

Con todo, no será sencillo que la cámara revise una sentencia de primera instancia. Las estadísticas de la justicia norteamericana juegan en contra de la Argentina porque sólo un porcentaje minoritario de los expedientes que llegan a cámara son rectificados en segunda instancia. Pero aún así existen antecedentes a favor. De hecho, Cabranes fue el autor intelectual del fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que en 2012 desestimó que el Banco Central (BCRA) fuese un álter ego del Estado argentino, como había interpretado el fallecido juez Thomas Griesa.

¿Cuál sería el mejor escenario para la Argentina?

Que la cámara neoyorquina dictamine que la Justicia de EE.UU. no es el fuero conveniente —basado en la teoría del «forum non conveniens«— para resolver el caso y envíe las actuaciones a tramitar a nuestro país, tal como parecieron deslizar ayer los magistrados Chin y Robinson. Pero no será fácil que eso suceda: debería existir un convencimiento pleno y un acuerdo de fondo entre los tres jueces para viabilizar un fallo de esas características. Si no existe ese consenso, es complejo que una solución tan disruptiva tenga lugar.

Si esa apuesta de máxima no vuela, la defensa argentina aspira a que la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York corrija algunos aspectos centrales de la mecánica legal con lo que Preska impuso una sentencia astronómica —que a la fecha asciende a más de US$ 18.000 millones entre capital e intereses— contra la Argentina.

Si esa fuese su opción, los tres magistrados deberán embeberse primero de las múltiples leyes argentinas que inciden sobre el caso para definir si coinciden o no con la aplicación del marco jurídico argentino que realizó la jueza de primera instancia. En esa clave, deberán analizar unos cinco puntos a través de los cuales la defensa argentina impugna lo actuado por Preska.

En esa lista figuran, por ejemplo, la prelación de la Oferta Pública de Acciones (OPA) prevista por el estatuto de YPF por sobre un conjunto de leyes argentinas que avalan la reestatización de la compañía en los términos que se la llevó adelante y cuestiones laterales que derivan del derecho público argentino por las cuales la Argentina cuenta, desde la óptica de la Procuración del Tesoro, con un sistema integral y exclusivo para resolver reclamos relacionados con expropiaciones, incluso los impulsados por terceros como Burford Capital. “De hecho, el derecho privado argentino dispone un sistema integral para abordar las presuntas infracciones de los estatutos sociales”, indicó la Procuración a través de un comunicado.

Tipo de cambio

Un último aspecto neurálgico que deberán analizar los jueces de cámara, el único que deberá resolverse aplicando el derecho estadounidense, es el de la metodología técnica a través de la que Preska fijó la indemnización por daños y perjuicios en favor de Burford. El monto de US$ 16.100 millones surgió, en rigor, de una cifra establecida en pesos que, en última instancia, dependió del tipo de cambio que se utilizó para calcularla. Preska tomó la cotización del dólar vigente al 16 de abril de 2012, cuando se aprobó la reestatización de YPF, que era de 4,42 pesos.

La defensa argentina sostiene, en cambio, que según las normas procesales de Nueva York que aplican para determinar indemnizaciones en moneda extranjera (como en este caso es el peso), tendría que haberse usado la cotización de septiembre de 2023, cuando se publicó la sentencia definitiva de Preska. En esa fecha, la divisa oficial rondaba los 315 pesos. Si los jueces de cámara hicieran lugar al argumento de la Procuración, el monto en dólares de la sentencia se reduciría de US$ 16.100 millones a apenas unos 250 millones.

Es, a priori, una jugada ambiciosa de la defensa argentina, pero el trámite positivo de la audiencia de ayer no cierra la puerta de esa alternativa. En cualquier caso, para conocer el fallo de la Cámara de Apelaciones habrá que esperar, cuanto menos, algunos meses. La mayoría de las fuentes consultadas por este medio ubica esa fecha en el segundo cuatrimestre de 2026.

Declaraciones

Sebastián Soler, ex subprocurador del Tesoro durante el gobierno de Alberto Fernández, señaló en su cuenta de X (ex Twitter): «Es difícil conseguir que una cámara de apelaciones revoque la sentencia de primera instancia. Pero el tenor de las preguntas de 2 de los 3 jueces (Chin y Robinson) al abogado de los demandantes sugiere que Argentina tiene chances. No es poco».

Para la Procuración, el fallo de Preska deriva de “una controversia puramente doméstica, regida por la ley argentina y que debió tramitarse ante la jurisdicción argentina. Burford adquirió el reclamo por apenas 15 millones de euros y ahora busca una ganancia superior al 37.000 por ciento, a expensas del pueblo argentino”.

El máximo órgano de asesoramiento jurídico del Poder Ejecutivo informó que durante la audiencia, la defensa destacó la responsabilidad del tribunal de aplicar correctamente el derecho argentino, tal como lo haría un tribunal local; subrayó la importancia del caso para la República y sus habitantes, y apeló al sentido de justicia del tribunal y a la integridad del sistema de los Estados Unidos.

En la audiencia, que se pudo seguir en vivo por Youtube, la defensa resaltó: «El tribunal de distrito resolvió varias cuestiones que, según su criterio, constituían una nueva impresión bajo la ley argentina. Al dictar sentencia sumaria, dicho tribunal no ofreció alegatos orales, no cotejó la jurisprudencia argentina vinculante ni consideró precedentes directamente aplicables al caso. Este tribunal tiene la difícil tarea de actuar como tribunal de apelaciones argentino y, por supuesto, debe realizar una revisión de novo».

«La exposición dejó en claro que el caso se basa en una interpretación errónea del derecho argentino y en una serie de ficciones jurídicas de graves consecuencias que deben ser definitivamente dejadas de lado”, agregó.

A su vez, la defensa planteó al presentar sus argumentos que “este litigio no es un caso de derecho bursátil estadounidense, ni se refiere a supuestas declaraciones efectuadas en el prospecto de oferta pública inicial de YPF de 1993. Los demandantes no adquirieron sus intereses en YPF en dicha oferta pública, sino quince años más tarde, principalmente en transacciones privadas realizadas en España con Repsol, rodeadas de serias sospechas de corrupción”.

La postura del país señaló que los demandantes obtuvieron su participación accionaria con una inversión de capital mínima y, junto con Repsol, drenaron los recursos de YPF en el período previo a la expropiación mediante el pago de dividendos exorbitantes. “Eran plenamente conscientes de que cualquier controversia relativa a la aplicación del estatuto de YPF debía resolverse conforme a la ley argentina y ante los tribunales jurisdiccionales, utilizando los remedios procesales y sustantivos previstos en nuestro ordenamiento jurídico”, expresó la representación del país.

Por el contrario, se resaltró que tras la expropiación, “los demandantes optaron por no acudir a los tribunales argentinos y presentaron sus reclamos en los Estados Unidos varios años después. La sentencia resultante, que pretendió aplicar el derecho argentino, llegó a conclusiones a las que ningún tribunal argentino había llegado ni llegaría jamás”.

La defensa, finalmente, cuestionó que Burford Capital manifestó públicamente su intención de “poner arena en los engranajes del proceso de normalización de la Argentina, es decir, obstaculizar los esfuerzos del país por reinsertarse en los mercados internacionales de capital y participar plenamente en la economía global”.

Nicolás Gandini e Ignacio Ortiz

Un nuevo tipo de reactor nuclear de Bill Gates, aprobado en EE. UU.

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El proyecto Natrium, respaldado por Bill Gates y desarrollado por TerraPower, ha logrado un avance sin precedentes en la industria nuclear de Estados Unidos. La Comisión Reguladora Nuclear (NRC) completó la revisión ambiental final del reactorque la empresa planea construir en Kemmerer, condado de Lincoln, Wyoming, y no identificó impactos negativos que impidan su desarrollo.

Este hito convierte al Natrium en el primer reactor nuclear avanzado a escala comercial del país que supera este riguroso proceso regulatorio, acercando la posibilidad de una nueva generación de energía nuclear en territorio estadounidense.

La aprobación ambiental obtenida por TerraPower representa un paso decisivo en el complejo camino regulatorio que enfrentan los proyectos nucleares en Estados Unidos. Tras la recomendación oficial de la NRC para que se emita el permiso de construcción a la filial USO, el proyecto entra en su última fase de evaluación: la revisión final de seguridad, que se prevé concluir antes del 31 de diciembre de 2025.

TerraPower presentó la solicitud de permiso de construcción en marzo de 2024, convirtiéndose en la primera empresa en hacerlo para un reactor avanzado de uso comercial. La NRC ya había anunciado su intención de acelerar el calendario de revisión, con el objetivo de finalizar el proceso seis meses antes de lo inicialmente previsto.

Chris Levesque, presidente y director ejecutivo de TerraPower, subrayó la importancia de este logro al señalar que la planta Natrium en Wyoming, Kemmerer Unidad 1, es la primera tecnología de reactor avanzado que completa exitosamente una declaración de impacto ambiental ante la NRC, lo que acerca a la empresa a la entrega de la próxima central nuclear estadounidense.

Cómo es el reactor Natrium

El reactor Natrium se distingue por su tecnología innovadora frente a los reactores tradicionales de agua ligera. El diseño incorpora un reactor rápido enfriado por sodio de 345 megavatios eléctricos (MWe), conectado a un sistema de almacenamiento de energía basado en sales fundidas.

Natrium utilizará sodio fundido paraNatrium utilizará sodio fundido para enfriar su núcleo (azul). La sal fundida que circula desde (rojo) y hacia (naranja) el reactor disipará el calor. (TerraPower)

Este sistema permite mantener una producción estable y confiable, y otorga a la planta la capacidad de funcionar como una batería de gran escala. Gracias a esta tecnología, el reactor puede almacenar calor y aumentar su producción hasta 500 MWe en momentos de alta demanda, adaptándose con rapidez a las necesidades de la red eléctrica. Según TerraPower, se trata del único diseño avanzado que ofrece esta flexibilidad operativa.

El avance del proyecto Natrium no se limita al ámbito regulatorio. Mientras continúa la evaluación de los componentes nucleares, las obras en las áreas no nucleares del sitio comenzaron en junio de 2024. El cronograma prevé que, una vez completada la revisión de seguridad, la construcción de la planta pueda avanzar hacia su fase principal, con la meta de poner en marcha la primera central nuclear avanzada a escala comercial del país.

Impacto en la transición energética

La ubicación del proyecto en Wyoming responde a una estrategia de transición energética. La planta Natrium está diseñada para reemplazar la capacidad de generación eléctrica de las centrales de carbón que se retirarán en la región, contribuyendo así a la reducción de emisiones y al fortalecimiento de una matriz energética más limpia y flexible.

Así va el avance delAsí va el avance del reactor Natrium. (TerraPower)

Para asegurar el suministro de combustible necesario para esta nueva generación de reactores, TerraPower firmó un acuerdo con ASP Isotopes. Este convenio contempla la inversión en una planta de enriquecimiento de uranio de bajo enriquecimiento (HALEU) en Sudáfrica, que utilizará tecnología de enriquecimiento por láser desarrollada por ASP Isotopes. TerraPower adquirirá el HALEU producido en esa instalación, garantizando así el acceso a un recurso clave para el funcionamiento de sus reactores Natrium.

Cuando la planta Natrium entre en operación, se convertirá en la primera central nuclear avanzada de escala comercial en Estados Unidos, marcando un punto de inflexión en la evolución tecnológica del sector energético nacional.

Renzo Gonzales

Comentario de AgendAR:

Hice un artículo para AgendAR sobre esta centralita ingeniosa.

El sodio como refrigerante es difícil de almacenar: se come los caños, los tanques y los álabes de las bombas de circulación.

Descular los problemas de corrosión del sodio a los rusos les tomó medio siglo de fracasos. Recién ahora lo tienen dominado. Los franceses no pudieron. Los japoneses tampoco.

«Pa’ conocer a un rengo/hay que verlo caminar», escribió José Hernández.

Daniel E. Arias

Argentina en el mar II – Como se peleó por una mitad más de Argentina

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(Esta es la 2ª parte del artículo que escribió Daniel Arias. La 1ª está aquí. Se publicó, también en 2 partes, en septiembre de 2017. También en tiempos de «grieta». Pero parece que eso no nos impide a los argentinos perseguir y obtener logros).

Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempoArias menciona aquí a algunos.

Además, agrega un enlace a un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

Científicos argentinos, al agua

En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno a don Mingo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar “arafue” las naves de prospección de las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En un excelente documental de Canal Encuentro -pueden verlo cliqueando aquí– los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

ola

Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009. “La Década Perdida, y otros relatos”.

FAdeA obtiene certificación internacional en EE.UU. en mantenimiento aeronáutico

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FAdeA alcanzó un nuevo hito en su trayectoria al recibir la certificación de la Federal Aviation Administration (FAA) de Estados Unidos como Approved Repair Station N° CABY563E, un reconocimiento que la posiciona entre las pocas empresas latinoamericanas avaladas por la autoridad aeronáutica norteamericana.

El certificado, emitido bajo la normativa 14 CFR Part 145, valida que FAdeA cumple con los más altos estándares técnicos, operativos y de gestión exigidos por la FAA para realizar tareas de mantenimiento, inspección y reparación de aeronaves civiles.

Gracias a esta habilitación, la planta cordobesa amplía su alcance en el segmento MRO (Maintenance, Repair & Overhaul), pudiendo ofrecer servicios a aeronaves con matrícula estadounidense y a clientes regionales cuyos operadores o arrendadores requieren certificaciones bajo normativa norteamericana.

Desde la empresa destacaron que este logro fue posible gracias al trabajo conjunto de los equipos técnicos, de calidad y de gestión, cuyo profesionalismo permitió superar las exigentes auditorías internacionales. “Este reconocimiento consolida el camino de excelencia y proyección internacional de FAdeA, y reafirma nuestro compromiso con la seguridad, la calidad y la competitividad de la industria aeronáutica argentina”, señalaron desde la compañía.

Con esta nueva certificación, FAdeA continúa fortaleciendo su posicionamiento como un referente regional en servicios aeronáuticos, y da un paso más en su estrategia de integración con los mercados internacionales.

Florencia Lucero Heguy

El gobierno acelera su plan de privatizaciones tras el resultado de la elección

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773 son los días que quedan hasta el fin del mandato del presidente Javier Milei. En ese tiempo, además de las reformas estructurales que afectan impuestos, el mercado laboral y el sistema previsional, el gobierno se ha propuesto otro objetivo: avanzar con más velocidad en las privatizaciones de las empresas que tiene mandato para hacerlo.

Y como para empezar a cumplir con el compromiso, de acá a fin de año ya hay varias carpetas que esperan la decisión final para saltar de escritorio. “Había que pasar las elecciones, porque la discusión sobre el tema se iba a contaminar mucho. Ahora hay que acelerar, ese es el mandato del Presidente”, dijo una fuente que trabaja en uno de los proyectos privatizadores.

En principio, mediante la Ley Bases, el Congreso autorizó al Poder Ejecutivo a privatizar o concesionar AySA, Belgrano Cargas, Corredores Viales, Enarsa, Intercargo, la Sociedad Operadora Ferroviaria, Nucleoeléctrica Argentina y Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT). Y pese a que hace más de un año está la autorización, no se avanzó con ninguna de ellas.

A esa autorización hay que sumar la hidrovía y la ruta del Mercosur, que estaba en manos de privados y cuya concesión venció. Ese es el universo sobre el que se trabajará. En las próximas semanas estará la resolución de Vialidad Nacional para entregar el corredor que incluye las rutas 12 y 14, además del puente Rosario–Victoria. Allí se presentaron seis consorcios, de los cuales uno solo no está ligado al viejo mapa de la obra pública.

Uno de los distribuidores de la ruta 12, a la altura de Zárate
Uno de los distribuidores de la ruta 12, a la altura de ZárateMartín Cossarini

La excepción fue Coyserv, una empresa de origen cordobés que se dedica principalmente a obras de ingeniería de gas y petróleo. El resto, viejas conocidas: Autovía Construcciones y Servicios (del Grupo Cartellone), y un consorcio formado por Obring, Rovial, Edeca, Pitón y Pietroboni, que compite bajo la figura de la Red Federal de Concesiones Viales. A ellos se sumaron Benito Roggio e Hijos, Panedile Argentina y Rovella Carranza, otros de los contratistas clásicos del mapa vial.

En el Gobierno no son pocos los que suspirarían aliviados si la oferta de Coyserv es la mejor y resulta adjudicada. El deseo tiene su fundamento: todas las otras tienen alguna relación con la causa Cuadernos. De hecho, algunos, como Aldo Roggio o Hugo Dragonetti (de Panedile), son arrepentidos, y otros están imputados. La demora en el proceso de privatización podría consagrar el absurdo de que la primera ruta privatizada por Milei sea entregada a una empresa procesada por corrupción.

Cuando se abrió la licitación de este proceso hubo una limitación: prácticamente no había oferentes, dado que había que garantizar con una póliza de caución la inversión inicial. Nadie consiguió ese aval y entonces, a dos días de la apertura, apareció el banco público BICE y anunció una línea de crédito para que las empresas hicieran las obras con financiamiento de la entidad estatal. Ahí aparecieron varios.

Mientras tanto, avanza el proceso para privatizar los 9000 kilómetros de rutas que están dentro de la empresa Corredores Viales. Por ahora, están en línea los pliegos y los datos técnicos de cada una de las trazas. Las fechas aún no están, y parece difícil que los tiempos de presentación de las ofertas sean antes de fin de año.

En estas semanas hubo algunos cambios. Del diseño original se fusionaron algunas trazas, cuestión de que las licitaciones y los montos de inversión comprometidos puedan ingresar en el sistema de promoción de inversiones RIGI. La idea es que en dos semanas salgan a licitaciones dos tramos entre los que está la ruta 5 (Luján – Santa Rosa, La Pampa) y otra a definir.

Antes de fin de año se publicarían los pliegos para las tres licitaciones del Belgrano Cargas
Antes de fin de año se publicarían los pliegos para las tres licitaciones del Belgrano CargasArchivo

En materia de transporte, el otro que podría tener novedades en unas semanas es la privatización del Belgrano Cargas. Si bien el organigrama original está muy atrasado, ya se ha decidido el esquema. Una fuente oficial dijo que todo está listo para publicar la licitación entre fines de noviembre y principios de diciembre. Serán tres ofertas: subasta de material rodante y dos concesiones, una de vías y la otra de talleres ferroviarios. Saldrán todas juntas pero serán dos ramales los primeros en privatizarse: el Belgrano y el San Martín. Por ahora, la línea Urquiza deberá esperar.

De los trenes de pasajeros aún no hay noticias, apenas dos notas al pie que vale la pena contar. Roggio Transportes y Emepa, dos empresas de los mismos grupos empresarios que Metrovías y Ferrovías, se inscribieron en el Registro Nacional de Operadores Ferroviarios. Ambas pertenecen a arrepentidos en la causa Cuadernos: Aldo Roggio y Gabriel Romero.

La movida llama la atención porque seguramente se preparan para presentarse en las futuras licitaciones de ramales ferroviarios. Viejos conocedores del mundo de los subsidios, aguardan la licitación. Como sus dos empresas ferroviarias están manchadas por la corrupción, ambos hicieron contratos con filiales suyas y pidieron la inscripción con otras sociedades propias que no tienen experiencia ferroviaria. Preparan el terreno.

La hidrovía, que tuvo en febrero un proceso de licitación trunco, avanzó este año. En agosto terminaron las mesas participativas realizadas entre usuarios, provincias, municipios, ONG y empresas del sistema, además de técnicos de gobiernos anteriores, como los del PRO, y cámaras empresariales. Fueron cinco mesas que se realizaron con la supervisión de la Unctad (un organismo de las Naciones Unidas).

En paralelo, se inició un procedimiento de audiencia pública ambiental que tiene una fecha asignada para esta semana. Fuentes oficiales confirmaron que durante noviembre debería terminar este último procedimiento y finalizar con los borradores de los pliegos.

“Sobre fines de noviembre, principios de diciembre deberíamos hacer el proceso de participación ciudadana de los pliegos para poder estar en condiciones de hacer el llamado a licitación antes de fin de diciembre. Estimamos la fecha de apertura de ofertas para fines de febrero o principios de marzo”, confió una fuente que participa en el proceso.

Vista área de la hidrovía Paraná-Paraguay
Vista área de la hidrovía Paraná-ParaguayGetty Images

La energía y la joya de la corona

Energía Argentina (Enarsa), que es otra de las autorizadas a privatizar, está en un proceso distinto. La decisión es dividirla y vender varias unidades de negocio. Las primeras que se ofrecieron para concesión son las cuatro centrales hidroeléctricas del Comahue: Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados. El viernes pasado, antes de las elecciones, era la fecha límite para presentar ofertas, pero, mediante una resolución y por pedido de varios interesados, el Gobierno decidió extender el plazo hasta el 7 de noviembre.

Las centrales —ubicadas sobre los ríos Limay y Neuquén, en las provincias de Río Negro y Neuquén— generan alrededor del 15% de la energía eléctrica del país y fueron construidas entre las décadas del 70 y el 80. Actualmente, Alicurá es operada por la estadounidense AES; El Chocón, por la italiana Enel; Cerros Colorados, por Aconcagua Energía; y Piedra del Águila, por Central Puerto.

Todos estos grupos empresarios seguramente se presentarán a la licitación y, según trascendió, hay 18 grupos que han manifestado su interés, entre ellos Pampa Energía y un consorcio llamado Edison Energía, integrado por Rubén Cherñajovsky (Newsan), Guillermo Stanley (Inverlat) y el Grupo Neuss, cercano a Santiago Caputo. Nadie sabe si se presentarán o no, pero son cuatro sillas para muchos interesados. El esquema establece que ningún grupo podría llevarse más de dos centrales.

Acá vale la pena un asterisco. El senador Oscar Parrilli, uno de los dirigentes con más kirchnerismo en sangre, de origen neuquino, interpuso un amparo para frenar la licitación. Un día después de la derrota kirchnerista, la Justicia no hizo lugar al pedido de uno de los alfiles de Cristina Kirchner. Puede haber sido sólo casualidad, o quizá pérdida de peso específico de la firma del senador, pero lo cierto es que el proceso no se interrumpió.

En Enarsa también avanza la privatización de Transener. La estatal tiene cerca de un cuarto de la compañía, un activo que el mercado ha tasado en alrededor de US$210 millones. En julio, el Gobierno fijó un plazo de ocho meses (se cumple en febrero) y en la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, que maneja Diego Chaher, confían en que llegarán a tiempo.

Finalmente, AySA, la joya de la corona. La empresa, que fue una máquina de absorber subsidios durante la gestión de Malena Galmarini, mujer de Sergio Massa, se convirtió en un ejemplo de equilibrio operativo desde hace más de un año. Con el aumento de tarifas, en pocos meses dejó de requerir auxilio del Tesoro.

Desde hace tiempo, ya está terminada gran parte de la estructura jurídica necesaria para la privatización. De hecho, siempre se especuló que sería la primera y que podría haber salido a la venta en el primer semestre del año. Pero, más allá de que siempre fue atractiva por la prolijidad de los números, la baja morosidad y una red a operar ya construida, desde el Poder Ejecutivo todavía no decidieron qué esquema utilizar.

Según se pudo saber, Alejo Maxit, el presidente, aguarda una definición en un par de semanas para saber si se privatiza toda, si una porción importante sale a la Bolsa o si se integra un operador, entre otras opciones. Sin embargo, fuentes al tanto del proceso juran que se venderá el 90% de las acciones, mientras que el 10% restante quedará en manos del Programa de Propiedad Participada (PPP), para los empleados.

Para que esté terminado el esquema se necesitan dos cosas. Primero, firmar el nuevo contrato de concesión, uno de los activos necesarios para la venta ya que saber en qué condiciones se explotará el servicio por una determinada cantidad de años es uno de los “bienes intangibles” que forman parte del paquete a transferir. El otro requisito es aprobar el nuevo marco tarifario. Entonces sí se podrá tasar AySA. Varios grupos se frotan las manos; el flujo que maneja la hace un bien por demás apetecible.

En todos los casos, la demora no solo se debió a alguna falta de definiciones. Por un lado, la elección; y, por el otro, el aumento de la tasa de interés, la inestabilidad cambiaria y la suba del riesgo país complicaron los planes privatizadores. Camino a la normalización económica y pasado el mojón electoral, el Gobierno se encamina a empezar con una de las promesas de campaña más resonantes que hizo sonar en su discurso. De paso, embolsará algunos dólares frescos que siempre vienen bien.

Diego Cabot

El Sudeste de Asia: la otra región que hace equilibrio entre EE.UU. y China

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Kuala Lumpur fue este fin de semana el escenario de una cumbre cargada de simbolismo: la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) recibió a líderes de todo el mundo justo cuando Estados Unidos y China buscan reanudar sus negociaciones comerciales y Donald Trump inicia una gira asiática, incluyendo Malasia (sede de la cumbre), Corea del Sur y Japón.

En la cumbre, el bloque del sudeste asiático buscó defender el multilateralismo comercial y fortalecer vínculos con nuevos socios, mientras se propuso contener los daños de la ofensiva arancelaria global de Washington. En otras palabras, ASEAN volvió a su papel habitual: sostener el equilibrio mientras los gigantes discuten. Como presidente de la ASEAN en 2025, el primer ministro malasio Dato’ Seri Anwar Ibrahim reafirmó su compromiso de salvaguardar la centralidad del bloque mientras impulsa una política de no alineamiento.

El hedging

Pocas regiones practican la diplomacia con tanto instinto de supervivencia como el sudeste asiático. La ASEAN ha convertido el hedging —esa estrategia de balanceo prudente entre Estados Unidos y China— en una forma de vida. No se trata de elegir bando, sino de convivir con ambos: beneficiarse del comercio y la inversión chinos, mientras se protege bajo el paraguas de seguridad estadounidense.

El resultado es un malabarismo estructural. Los puertos del sudeste se llenan de cargueros chinos, pero las bases aéreas se modernizan con asistencia norteamericana. Los gobiernos firman memorandos con Huawei por la mañana y acuerdan ejercicios navales con el Pentágono por la tarde. La apuesta es clara: diversificar dependencias para preservar autonomía.

El hedging se refleja en la opinión pública. La encuesta anual The State of South East Asia, publicada por ISEAS ‑ Yusof Ishak Institute de Singapur, suele ser la referencia obligada para medir el pulso social de la región. En la última edición de 2025, el 46% de los encuestados en ASEAN considera al nuevo liderazgo de Estados Unidos como el principal problema geopolítico de su país, mientras que un 51% considera que el principal desafío es la conducta agresiva de China en el Mar del Sur de China. Y, frente al proteccionismo y nacionalismo en aumento, el 40% de los encuestados cree que la mejor solución es profundizar la integración regional. 

Alineación estratégica

Cuando se pregunta “Si ASEAN tuviera que alinearse con una de las dos grandes potencias estratégicas, ¿con cuál debería hacerlo?”, un 52.3% de los encuestados eligió a EE.UU y un 47.7% a China. Esto, claro, son promedios. El país más pro-EE.UU, es Filipinas, seguido del comunista Vietnam: ironías del balance de temor hacia China. El más pro-China, en cambio, es Indonesia, seguida de Malasia. 

Algunos advierten, sin embargo, que el hedging tiene fecha de vencimiento. A medida que la rivalidad sino-estadounidense se intensifica, el margen para la ambigüedad se achica. Washington exige “claridad estratégica”; Pekín, “respeto mutuo”. Y cada crisis, sea Taiwán, el mar de la China Meridional o los chips, convierte el equilibrio en una cuerda más delgada.

El riesgo es doble: hacia afuera, una pérdida de credibilidad si ASEAN es percibida como oportunista o indecisa; hacia adentro, fisuras entre sus miembros, algunos más pro-China (Camboya, Laos) y otros más pro-EE.UU. (Filipinas, Singapur). El hedging, por ahora, mantiene la paz. Pero también posterga la pregunta inevitable: ¿qué pasa cuando ya no se puede estar en el medio?

Entre dos potencias

Un proyecto de la Lee Kuan Yew School of Public Policy de Singapur titulado The Anatomy of Choice recopiló datos y analizó las decisiones de los diez estados del sudeste asiático en relación con Estados Unidos y China, para construir un índice de alineamiento hacia China o Estados Unidos. El trabajo se basa en un conjunto de datos con 20 indicadores que cubren un período de 30 años (1995-2024). Estos 20 indicadores se agrupan en cinco dominios: político-diplomático, militar-seguridad, economía-comercio, poder blando y señalización. 

El principal hallazgo del proyecto es el siguiente: aunque la mayoría de los estados del sudeste asiático siguen concentrados en el centro del continuo Estados Unidos–China, ha habido un movimiento gradual pero claro de alejamiento de Estados Unidos y acercamiento a China a lo largo de estos treinta años. ¿Los motivos? El sitio revela cuatro factores clave: política doméstica, oportunidades económicas, credibilidad del compromiso de Estados Unidos y geografía.

Pero el incentivo económico parece ser fundamental. ASEAN es el mayor socio comercial de China y una de las principales víctimas de la política arancelaria de Washington. La administración Trump grava con 19% los productos de Tailandia, Indonesia, Filipinas y Camboya; 20% los de Vietnam; y 25% los de Brunei. Laos y Myanmar encabezan la tabla regional con 40%, apenas un punto por debajo del récord mundial de Siria. En otras palabras, el bloque que predica neutralidad está pagando impuestos para ejercerla.

Un guante

En el último cuarto de siglo, el mapa comercial del sudeste asiático se dio vuelta como un guante: China desplazó a Estados Unidos como principal socio, transformando la región en una extensión de su cadena industrial. Pekín domina por volumen, pero Washington sigue mandando por valor: es el mercado que paga mejor, y donde varias economías del bloque, en especial Tailandia, Indonesia y Malasia, mantienen superávits envidiables. En otras palabras, China compra la producción, pero Estados Unidos compra el prestigio.

Aunque las encuestas señalan una preferencia por la integración regional, la ASEAN enfrenta un problema adicional que hace más complicada su autonomía frente a las grandes potencias: está integrada al mundo, pero no consigo misma. Tres décadas de liberalización comercial, aranceles prácticamente en cero y una red de acuerdos de libre comercio que haría sonrojar al Mercosur no han movido la aguja de donde estaba a comienzos de los 2000: el comercio dentro del bloque sigue estancado apenas por encima del 20%. Muy por debajo del 43% que logra el formato ampliado ASEAN+3 (con China, Japón y Corea) y lejísimos del 60% europeo.

La explicación está, en parte, en la geografía del desarrollo. El sudeste asiático reúne países de tamaños modestos, a ritmos de crecimiento distintos y con estructuras productivas que no siempre dialogan entre sí. A diferencia de Europa, la convergencia de ingresos no ha producido aquí una demanda mutua de bienes y servicios. Donde Singapur ofrece alta tecnología, Laos no puede comprarla; donde Vietnam escala en manufacturas, Myanmar todavía lucha por industrializarse.

Poca integración interna

La paradoja es evidente: la diversidad que vuelve a ASEAN tan atractiva para el mundo (mano de obra competitiva en un extremo, servicios sofisticados en el otro) dificulta la integración interna. Cada economía está enchufada a una cadena global distinta, pero no necesariamente a la de su vecino. ASEAN opera, de este modo, como un nodo de la globalización antes que como un mercado común. Es un regionalismo que mira más hacia afuera que hacia adentro, más a Shanghái y a Seattle que a Kuala Lumpur o Manila.

Y para diversidad basta una muestra.

  • Vietnam es la ironía hecha país: perdió una guerra contra Estados Unidos y después le vendió su mano de obra. Hoy es una economía vibrante, tecnocrática y orientada al comercio global, que equilibra a Washington y Pekín con la elegancia de quien sabe que ambos lo necesitan.
  • Indonesia, en cambio, es la potencia que no se cree potencia. Cuarta nación más poblada del mundo, democracia gigantesca y mayor país musulmán del planeta, pero con un perfil internacional sorprendentemente bajo. Su pragmatismo la vuelve indispensable en el Indo-Pacífico y al mismo tiempo invisible para quienes sólo reconocen el poder cuando grita.
  • En el otro extremo, Myanmar es la sombra que recuerda que el sudeste asiático no es un único relato. Tras un golpe militar y una guerra civil en cámara lenta, es el caso más oscuro de una región que convive con su propio contraste interno: mientras un vecino firma acuerdos de semiconductores, otro bombardea aldeas con su propia aviación.
  • Tailandia, tan acostumbrada al melodrama político que ya parece un género nacional: elecciones que no resuelven nada, primeros ministros que duran menos que un monzón y un ejército siempre listo para “corregir” la voluntad popular. Su inestabilidad es casi una institución.

El desafío, entonces, no es menor: ASEAN debe seguir haciendo equilibrio en un mundo que tolera un poco menos a los equilibristas. La rivalidad entre Estados Unidos y China convierte cada decisión económica en un acto geopolítico y cada gesto diplomático en una sospecha de alineamiento. Y mientras el bloque perfecciona su arte de sobrevivir entre gigantes, su autonomía se juega cada vez más en casa: en la capacidad de convertir su diversidad en integración, no en fragmentación. La pregunta ya no es si puede seguir en el medio, sino cuánto tiempo durará ese medio antes de que la presión, externa e interna, lo obligue a elegir un lado.

Federico Merke

Hoy llega el cometa 3i/ATLAS, un visitante interestelar

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Muy apurado y muy cerca (en términos astronómicos) está pasando un visitante que llega desde estrellas lejanas, posiblemente desde el centro mismo de nuestra galaxia. El cometa 3I/ATLAS alcanzará unos 250.000 km/h en su punto más cercano al Sol este miércoles 29 de octubre. Por eso, astrónomos argentinos contestarán todas las preguntas: ¿qué nos pasará? ¿por qué es tan especial? ¿qué apuro tiene? ¿por qué se teorizó que es una nave alienígena? ¿le va a pegar a la Tierra? ¿se viene el fin del mundo?

Primero, la pregunta más urgente: ¿hay alguna remota chance de que le pegue a la Tierra? “No”, es la categórica respuesta de Romina Di Sisto, doctora en astronomía, investigadora del Conicet, especialista en ciencia planetaria y docente de la cátedra de mecánica celeste en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata. Y ya explayándose, agrega: “Su mayor acercamiento a la Tierra será el 19 de diciembre e incluso allí estará casi al doble de distancia de nosotros que el Sol”.

Entonces, ¿por qué ha salido tanto en los medios, qué tiene de especial un simple cometa?

Una ilustración de la trayectoria hecha por la NASA
Una ilustración de la trayectoria hecha por la NASANASA

“Lo extraordinario es que, casi todos los cometas que conocemos entendemos que surgieron de nuestro propio sistema solar, y este sabemos que vino de afuera, probablemente de otra estrella, por su velocidad”, explica Di Sisto.

Por eso se lo llama interestelar, no es el primero, sino el tercero que se detecta en los últimos años, pero sí que es distinto. La astrónoma agrega: “Los objetos provenientes de la nube de Oort [el límite del sistema solar], se mueven mucho más lento que este, el 3I/ATLAS, que suponemos se formó en otro sistema planetario y en algún momento fue eyectado por algún planeta que lo perturbó o por el sistema en sí”. Es decir, un impulso gravitatorio que lo desprendió de la atracción de su estrella y lo lanzó a vagar por el enorme vacío del espacio. ¿Desde cuándo? Quizá desde antes de la formación de nuestro propio planeta.

Por la zona de la que proviene, el centro de la Vía Láctea, desde la constelación de Sagitario, se estima que el 3I/ATLAS tiene entre 7 y 14.000 millones de años, según la edad típica de las estrellas en el disco grueso galáctico, lo que podría hacerlo más viejo que el propio Sistema Solar (4,6 mil millones de años) y potencialmente el cometa más antiguo visto hasta la fecha. Después de miles de millones de años, la humanidad lo descubrió hace unos meses, el primero de julio, desde el telescopio de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) en Río Hurtado, Chile. Como su nombre lo indica, desde allí observan (entre otras cosas), qué puede chocar contra la Tierra.

El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del Sol
El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del SolNASA

“Siempre nos visitaron [objetos interestelares], pero no teníamos las herramientas para detectarlos”, explica Romina. “O pasaban más lejos que Saturno y no los veíamos. Este lo descubrimos cuando estaba por Júpiter”.

Recordemos que Saturno está unas 9 veces más lejos del Sol que nosotros, y Júpiter algo más cerca, unas 5 veces. “Así como hay estos cuerpos pequeños como el 3I/ATLAS, también hay planetas expulsados de sus estrellas”. ¿Qué tan “pequeño” es este visitante? La medida es un tanto incierta, las imágenes del Telescopio Espacial Hubble sugieren que se encuentra entre 300 metros y 5 kilómetros, aunque lo más probable es que tenga menos de un kilómetro de diámetro.

“Para que uno llegue acá, hay muchísimos que no alcanzan a ninguna estrella”, agrega Di Sisto. Y confiesa: “Me sorprende que podamos ver algo así”.

Una analogía de escala puede graficar esta sorpresa. Nuestro Sol es una estrella, así como hay cientos de miles de millones en nuestra galaxia. Parecería que al haber tantas, si se suelta una piedra (asteroide, cometa o planeta) de alguna estrella, es muy probable que vaya a parar a otra. Pero lo difícil de vislumbrar, es lo angustiantemente vacío que está el espacio interestelar. Si el Sol tuviese el tamaño de un grano de azúcar, la estrella más cercana, otro grano de azúcar, estaría ubicada a 30 kilómetros de distancia.

Es decir, un pedazo de piedra un millón de veces más chico que el Sol, (en esta escala un millón de veces más chico que un grano de azúcar), sale despedido del granito y termina en otro granito a decenas, cientos o miles de kilómetros de distancia (porque no sabemos de qué estrella lejana viene). Por eso la sorpresa de Di Sisto de que podamos llegar a recibir estos visitantes interestelares. “Para que llegue uno debe haber millones vagando por el espacio, es muy difícil calcular cuántos”.

Qué pasará este 29 de octubre

El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del Sol y eso acelerará su velocidad al máximo registrado por la humanidad. El influjo gravitatorio de nuestra estrella lo llevará cercano a los 250.000 km/h, como referencia cuando se descubrió se movía a un poco menos de 210.000 km/h.

Desde el Sol saldrá “lanzado” a una velocidad que la propia gravedad del astro no podrá retenerlo dentro de su sistema y se irá, para nunca más volver, al espacio interestelar. ¿Terminará llegando a otra estrella? Nadie lo sabe. ¿En ese camino golpeará un planeta con vida y la extinguirá en gran medida como sucedió hace 66 millones de años en la Tierra cuando dominaban los dinosaurios? Es tan improbable como estimulante de imaginar. Lo que sí se sabe con certeza es que el 19 de diciembre pasará lo más cerca posible de nuestro planeta.

Casi todos los cometas surgieron de nuestro propio sistema solar, pero este vino de afuera
Casi todos los cometas surgieron de nuestro propio sistema solar, pero este vino de afueraNASA

Aunque “cerca” es una palabra muy relativa y en realidad estará a 200 millones de kilómetros, unas 600 veces más lejos que la Luna. Muy lejos de cualquier peligro pero cerca para poder estudiarlo aún más. Este es el tercer objeto interestelar descubierto, el primero fue Oumuamua en el 2017, el segundo fue 2I/Borisov en el 2019 y ahora el 3I/ATLAS. “Empezamos a ver más porque tenemos mejor tecnología, telescopios más potentes, sistemas de escrutinio más profundos”, explica Di Sisto.

Y agrega qué hace diferente a este de los otros dos: “La proporción de dióxido de carbono con respecto al agua es una de las más altas jamás observadas en un cometa. Eso puede ser indicativo del origen, pero no tenemos otros para comparar al ser los primeros interestelares que vemos”.

La hipótesis de la nave alienígena

Mucho más divertido que hablar de la proporción de dióxido de carbono y agua, es teorizar que se trata de una nave intergaláctica que nos visita. Más aún si esa hipótesis la postula un importante astrofísico de la Universidad de Harvard. Pero también es cierto que Avi Loeb, es científico en cuestión, viene avisando ya con los primeros objetos interestelares que pueden ser naves espaciales y hasta ahora son todas rocas. Incluso él mismo cierra su publicación aclarando que la recolección de motivos para pensar en una nave espacial son una especulación que considera un “ejercicio pedagógico”. ¿Qué opinan sus colegas?

“La verdad me da hasta fiaca leerlo”, se sincera Romina, con respecto a la publicación de Loeb. Y explica: “El primero, Oumuamua, era raro por su forma, podía despertar alguna suspicacia, nunca habíamos visto algo así. Pero estos son dos, 2I y 3I, son claramente cometas, no hay indicio de ninguna nave”.

Sí es cierto que la mención de una posibilidad de una nave alienígena genera mucho exposición a la teoría y de cierta forma también a la astronomía. ¿Termina siendo positivo o negativo para la ciencia? “Me resulta contradictorio, por un lado está bueno que se hable de astronomía pero tampoco está bueno que con cada objeto se intenten pensar que es una nave espacial. Si tengo que definirme, no me gusta mucho”.

Cómo se ve en el cielo

Si algo tienen de llamativo los cometas es lo vistoso de su imagen. Esa cola celestial que persigue un núcleo iluminado, ¿cómo se ve? Bueno, para eso hace falta un telescopio grande como un edificio. De hecho Eduardo Fernández Lajus utilizó el telescopio más grande de la Argentina para logra un animar un seguimiento del 3I/ATLAS por el cielo. “Cada animación es una secuencias de imágenes tomadas una atrás de otra en un lapso de una hora y media, con una cámara científica tipo CCD, a través del telescopio. Cada imagen individual tiene un tiempo de exposición de 90 segundos, que es lo máximo permisible antes de que se aprecien irregularidades del seguimiento del telescopio”, explica el doctor en Astronomía, especializado en sistemas binarios eclipsantes.

Las imágenes fueron tomadas por él, utilizando el telescopio “Jorge Sahade” de 2,15 metros del Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO). “Para acceder al tiempo de telescopio se deben presentar propuestas científicas al CASLEO, las cuales son evaluadas y se asigna un tiempo acorde al mérito y disponibilidad. Estas imágenes fueron tomadas en el marco de otro proyecto mío, ya que este objeto no había sido descubierto al momento en que se hicieron las presentaciones de las propuestas, medio año antes”, explica Eduardo, que resignó tiempo de su trabajo en estrellas binarias eclipsantes y tránsitos de exoplanetas.

Puede ser una pena romper la romántica imagen popular del astrónomo pasando largas, frías y silenciosas noches con el ojo apoyado en el telescopio, desentrañando los misterios del cosmos. Pero Eduardo, al igual que hace hoy toda la comunidad científica, envió desde su lugar de residencia, en La Plata, por el mail a San Juan para que el operario del telescopio, desde una oficina calefaccionada, apunte el enorme ojo de cíclope del telescopio en la fría y cristalina noche sanjuanina, para capturar los fotones del Sol que rebotan en el cometa y llegan hasta la Tierra. Y lo que se ve del cometa no es una cola celestial que persigue un núcleo iluminado, sino un puntito borroso que se mueve entre otros puntitos más borrosos. Pero para el que sabe, ahí está la clave.

“Al apuntar, el campo está lleno de estrellas. No siempre es fácil determinar a simple vista cual es el objeto. Hay que comparar detalladamente con cartas de la zona y ver además si se detecta su movimiento”, explica Fernández Lajus.

Y agrega: “Destiné parte de la noche a un objeto que no estaba previsto porque vale la pena observar, es una oportunidad única, lo que se llama targets of opportunity”.

El motivo de su raro nombre

¿Por qué 3I/ATLAS? No es un nombre muy elegante pero sí práctico. ATLAS porque lo descubrió el telescopio de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS), de Chile. La I porque es interestelar, que viene de otra estrella que no es el Sol. El 3 porque es el tercer objeto interestelar, y la barra diagonal para poner un poco de orden. Pero lo que se puede leer entre líneas es la decadencia en la denominación de estos objetos.

El primer objeto interestelar se lo terminó apodando, Oumuamua, que en hawaiano significa algo así como “primer mensajero distante”. Propicio y poético. El segundo se llamó 2I/Borisov, porque lo descubrió el astrónomo aficionado Guennadi Borisov, utilizando su telescopio de 0,65 metros. Sí, un crack que con motivo pasará la historia. Pero ya para el tercero no se le puso nombre más allá de la nomenclatura oficial.

En definitiva, el 3I/ATLAS no es una nave alienígena que nos viene a conquistar, ni un meteorito que nos viene a extinguir, sino un cometa que nos viene a contar de la enormidad del universo.

Ezequiel Brahim

Argentina en el mar I – El territorio que ganamos

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Daniel Arias publicó este artículo el 25 de septiembre de 2017 en el blog personal de este editor. Encaraba un nuevo tema, o un nuevo aspecto de nuestras posibilidades, siempre con confianza en lo que podemos hacer los argentinos. Aún en circunstancias difíciles, como las actuales.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando subí a en «El hijo de Reco», la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

48% más de territorio soberano

Lector@: los tengo un poco podridos con ciertos aparentes zigzagueos temáticos. Admito que me confunden a mí también, pero es que la realidad se ha puesto tan sinuosa o perpleja para los argentos como se volvió para los ingleses aquel mediodía del 22 de junio de 1986, en México DF, cuando un tal Maradona se apiló a la selección británica en un “slalom” de leyenda.

No se asusten, lector@s, ésta vez el gol también es nuestro y de yapa, legal. Lo que no sabemos es qué hacer con La Copa.

Yo les estaba hablando de portaaviones perdidos, no de terrenos ganados, pero son temas que se tocan. La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), y un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre MUY sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

El pequeño detalle es que los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, lo que nos devuelve al tema portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la dual y la otra. Como sea, todavía de eso no habló naides. Hagámoslo nosotros, pues.

fondos marinos argentinos

El mapa que sintetiza los espacios marinos reclamados por Argentina en 2009. ¡Y obtenidos!

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón, es un archifiambre: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado asombrados de tarifazos y despidos como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado del rígido, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón “top” del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: dos décadas de agotadora continuidad de un elenco que incluye al Ministerio de Economía, al Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y “last but not least”, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

El reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es plata y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan remotos es salado. En marzo de 1997 CONVEMAR decidió la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía manijeado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar, y los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350, “The Full Monty”. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos… alpiste, poniéndose estaba la gansa.

ISA

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un gomán.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida. Son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero sólo porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. No descartes que no. Si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, mayormente de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Qué desconcierto… ¿y ahora qué hacemos?

Continuará.

Por el incremento de producción en Sudamérica, habrá sobreoferta mundial de petróleo en 2026

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La Agencia Internacional de Energia (IEA) ve un potencial exceso de oferta de petróleo crudo de cerca de cuatro millones de barriles diarios en 2026. Esta sobreoferta se explicaría principalmente por producción nueva de Medio Oriente y de América, esta última con un aporte destacado de países de Sudamérica. El desbalance global ya esta impactando en los precios internacionales del petróleo crudo, con el precio del barril Brent, que es referencia para las inversiones en Vaca Muerta, cayendo de 65 a 61 dólares por barril hasta comienzos de esta semana. Si bien el Brent tuvo un rebote en las últimas 24 horas producto de nuevas sanciones contra Rusia y cotiza a US$ 66 por barril al cierre de esta nota, los precios seguirán reflejando la preocupación por la saturación de oferta.

Un reporte del IEA sobre el mercado petrolero publicado la semana pasada reforzó la visión general de un mercado saturado de oferta. La agencia observa que el exceso de oferta promedió 1,9 millones de barriles por día entre enero y septiembre de este año.

El aporte de Sudamérica

Hacia adelante, la agencia enfatiza que la oferta de petróleo crudo seguirá aumentando por encima de la demanda, con un aporte diferencial de Estados UnidosCanadá y países de Sudamérica.

El suministro global de crudo esta en camino de promediar este año unos 106,1 millones de barriles por día, lo que implica un aumento anual de 3 millones de barriles respecto de 2024.

La agencia indica que buena parte de esta producción nueva proviene de Medio Oriente y de América. En este último caso, destaca la producción nueva de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana y la Argentina.

Los países que están por fuera del esquema de la Organización de Países Exportadors de Petróleo y aliados (OPEP+) terminarán este año aportando 1,6 millones de bpd de nueva producción. La agencia pronostica que sumarán otros 1,2 millones en 2026.

Sin embargo, en una nota publicada el viernes, IEA observa que el mercado ya podría estar en un punto de inflexión que conduzca a recortes de producción, ya que «el aumento repentino de oferta en Medio Oriente y las Américas apunta a un excedente insostenible de casi 4 millones de bpd en 2026, lo que deja cada vez más claro que algo tiene que ceder».

Pronósticos

Otros pronósticos más moderados igualmente apuntan a un crecimiento en la sobre oferta global el año próximo. El banco JPMorgan Chase & Co. estima un excedente diario promedio de 2,3 millones de bpd en 2026, mientras que la Administración de Información Energética de los EE.UU. (EIA) predice 2,06 millones de bpd.

A pesar de la sobre oferta global de crudo, la Agencia Internacional de Energía prevé una oferta global de combustibles más ajustada, producto de los ataques ucranianos a refinerías en Rusia y sanciones y presiones económicas para que los países reduzcan sus compras de combustibles rusos.

Nicolás Deza

La Argentina nuclear, desaprovechada

Un mundo turbulento y cambiante siempre brinda oportunidades para aquellos países que saben lo que quieren. Los que tienen un rumbo claro. Los que no viven peleándose internamente. Los que no adhieren irracionalmente a ser furgón de cola de alguna potencia. La Argentina debe debatir un proyecto nacional que contemple su estrategia tecnológica, incluyendo por supuesto el ecosistema nuclear.

En las últimas siete décadas se construyó el ecosistema nuclear, conformado por la Comisión Nacional de Energía Atómica, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), INVAP y CONUAR. La energía nuclear es la piedra angular del futuro energético mundial. Ya hay 448 reactores actualmente en operación que producen alrededor del 11,5 por ciento de la electricidad mundial y se están construyendo actualmente 50 más, la mitad de ellas en China.

La Argentina está preparada para co-liderar esta revolución por disponer de tecnología desarrollada localmente por nuestros tecnólogos, reconocidos entre los mejores del mundo. Como ese potencial tiene una enorme capacidad de generar riqueza, hay que protegerlo y ser muy cuidadosos de cómo se adoptan las decisiones y el rumbo a tomar. Es fácil desarmar los equipos y muy difícil rearmarlos. Y mientras tanto, los demás países siguen avanzando. Desde hace tiempo que la CNEA está perdiendo recursos humanos de primera calidad, a fuerza de salarios miserables o cajoneando buenos proyectos. Sin embargo, no todo ha sido malo. El reactor multipropósito de INVAP RA-6 desplazó hasta los equivalentes norteamericanos del mercado global.

Si bien hasta ahora el desarrollo nuclear lo financió exclusivamente el Estado, es posible pensar que sería conveniente explorar asociaciones con el capital privado, en la medida que no se exija la paralización de los buenos proyectos existentes: el CAREM, cuyo diseño generaría 27 MW eléctricos y el CANDU, que sigue generando 600 MW eléctricos. Mantener esos proyectos significa la preservación de nuestra soberanía energética nuclear, que desde hace tiempo se la está dejando morir, por jubilación y muerte del personal especializado.

El CAREM, muy avanzado

El concepto de SMR (Small Modular Reactor) es un invento argentino y se llama CAREM. Es el proyecto más avanzado entre los SMR de mundo. Desde 1984 avanzó únicamente por la férrea voluntad de la CNEA, de INVAP y también de NA-SA en dirección de obra. Turquía, Japón y Corea estuvieron interesados en él. Fue diseñado para demostrar la capacidad tecnológica de hacer un reactor modular replicable en serie. Durante décadas se han invertido cientos de millones de dólares para desarrollar el proyecto, y la formación nuclear de unos 400 profesionales.

El valor estratégico del CAREM se asienta en el aprendizaje realizado por nuestro sistema nuclear para diseñar y fabricar un reactor desde cero. Este know how propio permitirá avanzar desde el prototipo hasta los diseños comerciales competitivos que requiera el mercado.El problema del CAREM no es tecnológico. Otros SMR ya están funcionando: reactores navales rusos, un reactor novedoso chino y otros en Japón e India.

Que el CAREM es realmente valioso lo reconoció la NEA (Nuclear Energy Agency), agencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La NEA comparó entre sí casi 80 SMR. El CAREM quedó entre los cuatro primeros del mundo según una puntuación que mide avances en seis dimensiones: financiamiento, licenciamiento, emplazamiento, elementos combustibles, cadenas de suministros y compromisos para futuros desarrollos. Pese a tantas trabas, zigzagueos indecisiones e indefiniciones durante cuatro décadas, el CAREM sigue vivo gracias a los mejores profesionales nucleares de Suramérica. No es poco.

Pero su proyecto comercial aún no se ha completado, debido a dificultades geopolíticas, financieras y de gestión. Todos problemas solucionables en la medida que haya voluntad política y liderazgo nacional.

Problemas geopolíticos

El CAREM funciona con uranio enriquecido, y la Argentina no tiene ninguna instalación competitiva industrial de enriquecimiento de uranio. La estratégica planta de Pilcaniyeu, opera con una tecnología antigua, 10 veces más cara que la moderna, llamada “por centrifugación”. Su escala es muy reducida y fue parada en el 2016. Argentina no podría, por sí sola, garantizar la provisión del combustible a sus clientes. Para el CAREM haría falta comprar uranio enriquecido a otro país situado dentro del “Nuclear Suppliers Group” (NSG), Grupo de Proveedores Nucleares,obviamente muy reducido. Pese a las guerras en curso en territorio de Ucrania, hasta hoy Rusia le provee ese material a EEUU. Pero en caso extremo EEUU podría auto proveerse. Por lo tanto, el combustible del CAREM se convierte en un problema geopolítico para Argentina, del mismo modo que la adopción o compra de centrales nucleares que utilizan esa tecnología, como lo son las Westinghouse de EEUU, las EPR francesas, las Lialong china o las Rosatom rusas. Cualquier asociación con el proveedor de uranio enriquecido para el CAREM o de centrales nucleares con dicha tecnología requiere un análisis y de decisiones geopolíticas nacionales. Hoy parece complejo, ya que estamos lejos de tener claro un proyecto nacional soberano.

Las potencias nucleares, ejercen su control geopolítico desde la NSG, supuestamente para evitar la existencia de nuevas capacidades de enriquecimiento, necesarias para las armas nucleares. Irán y sus famosas centrífugas son la expresión clara del tema. Lo hacen en nombre de la “no proliferación de armas nucleares”, pero obviamente tiene su influencia sobre las posibilidades soberanas de aquellos países que poseen, o aspiran a poseer, reactores nucleares que trabajan con esa tecnología.

Problemas financieros y de gestión

La Argentina sigue siempre endeudándose para pagar deudas a la usura internacional y no se aplica a grandes proyectos de alto valor reproductivo de la inversión.

Hay problemas de gestión porque cada gobierno viene con una solución distinta a la anterior. No hay consenso en políticas de Estado.

El desarrollo tecnológico concreto puede tener múltiples diseños, los cuales dependen de cada mercado: exportación o para ser utilizado internamente y favorecer el desarrollo del interior del país. Tal como se hizo con los radares del INVAP: se parte de distintos modelos de valuación tecnológica hasta llegar a los requerimientos de cada mercado. Para el CAREMse lo podría usar para dar energía y agua potable en zonas áridas, o para desalinizar agua de mar (todo el litoral del sur argentino). También para dar electricidad sin cortes a todos los pueblitos del interior y con ello conectividad de internet y posibilidades de crear múltiples industrias pymes. Y empleo diversificado masivo en industrias electrointensivas en vidrio, cemento, acero, papel, química, bienes tangibles. Conectado a la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) sería un potenciador de la radicación de población permanente. El polo petrolero también podría beneficiarse ya que necesita agua libre de sal. Evitaríamos los repetidos cortes de electricidad en todo el país durante el verano.

Plantas nucleares CANDU

Nuestra fortaleza son las centrales de uranio natural y agua pesada o enriquecida tipo CANDU. Fueron las primeras máquinas modulares del mundo. Todas las CANDU del mundo (con India utilizándolas masivamente) utilizan elementos constitutivos similares e intercambiables (cañerías, elementos combustibles) para toda potencia entre los 220 y los 1000 MW. Las CANDU funcionan en siete países, entre ellos Canadá, Argentina y la India. Nunca ocurrió un accidente importante desde 1962 hasta la fecha.

Embalse, una CANDU de los años ‘70, es una generadora de base, siempre disponible, segura y confiable. Como esta licencia tecnológica fue comprada a Canadá hace 50 años, podemos replicarla las veces que necesitemos e inclusive actualizándola, sin pagar nada extra. Tenemos la capacidad de fabricar las partes nucleares, e íntegramente el combustible de reactores CANDU, de uranio natural y agua pesada.

Obviamente seguir con este proyecto largamente probado requiere no dejar morir la planta de agua pesada (PIAP) de Arroyito, elemento esencial para esta tecnología, que es una de las dos más grandes del mundo. Como la tecnología mundial está virando a las de uranio enriquecido y agua natural, su provisión está escasa, por lo que hay demanda mundial en los siete países que poseen esa tecnología. Como siempre el problema argentino es financiero; o mejor dicho es totalmente político.

Luego de 30 años el gobierno de Canadá está virando su política nuclear. En la provincia de Ontario, Atkins Realis (emprendimiento estatal privado) está planificando la construcción de diez centrales CANDU de similar potencia a la de Embalse, unos 6.000 MW, con las actualizaciones de seguridad necesarias. Como Canadá ha perdido toda capacidad de fabricación de agua pesada, tenemos un mercado excepcional. Además, ya ha solicitado su provisión. No sólo eso sino ciertas capacidades de ingeniería y eventualmente la fabricación de ciertas partes nucleares.

Asociarse con Canadá sería una magnífica oportunidad de fabricar agua pesada, de piezas nucleares del CANDU, favorecerá empresas nacionales, además de retener y hacer el recambio generacional de nuestras capacidades de ingeniería nuclear. Junto a Canadá podemos actualizar nuestros diseños y nuestros conocimientos que podrían exportarse al mundo CANDU. Siempre se aprende a innovar, haciendo, produciendo y nunca comprando tecnologías llave en mano.

El aumento consumo de electricidad global y la necesidad de aumentar la generación nuclear hasta el 20% del total en el 2050, por razones del cambio climático, nos lleva a la necesidad de construir al menos 400 reactores de 1.000 MW simultáneamente. Hay mercado para todas las tecnologías.

En este marco la propuesta del gobierno (un supuesto “Plan Nuclear”) parece la peor de las opciones. Reducir a su mínima expresión todo lo construido n 40 años de inversión y trabajo: asociarse a financiamiento norteamericano para desarrollar un SMR que ellos no pudieron resolver competitivamente; poner varios SMR en el sur para generar energía sólo para minar IA, destruir la red de fibra óptica para que entre la red satelital STARLINK proveedora de Internet, quedar dependiente financieramente de las empresas norteamericanas de energía atómica y de Elon Musk en general, es rifar la soberanía política para siempre.

Ricardo Auer

EE.UU. y China llegan a un «acuerdo preliminar» para postergar restricciones y aranceles

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El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció ayer domingo (26.10.2025) un acuerdo para que China postergue las restricciones de exportación de tierras raras y reanude la compra de soja estadounidense. El presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con un arancel adicional del 100 % si Pekín limitaba la exportación de tierras raras, pero «creo que hemos evitado eso», dijo Bessent en el programa ‘This Week’ de ABC.

En una comparecencia al término de las conversaciones, que tuvieron lugar en la Torre Merdeka 188 de Kuala Lumpur, el representante de Comercio Internacional de China, Li Chenggang, afirmó que ambas partes lograron un «acuerdo preliminar» y exploraron «propuestas adecuadas para abordar las preocupaciones mutuas». El acuerdo preliminar debe aún, no obstante, someterse a procesos de aprobación interna por ambas partes, añadió Li, aunque no proporcionó más detalles.

Un «marco exitoso» para la reunión entre Xi y Trump

«El siguiente paso será que cada parte cumpla con sus respectos procedimientos internos de aprobación», aseveró Li, de acuerdo con la transcripción difundida por la agencia oficial Xinhua. El Wall Street Journal citó también al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que se había establecido un «marco exitoso» antes de la reunión prevista entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en Corea del Sur el próximo jueves.

Aún no está claro si ambos líderes anunciarán una resolución formal de la disputa comercial. El tiempo apremia, ya que los aranceles adicionales anunciados por Trump entrarían en vigor el 1 de noviembre. Durante el fin de semana, China y Estados Unidos celebraron dos reuniones en Malasia, al margen de la cumbre de la ASEAN, en lo que es la quinta ronda de negociaciones comerciales con el objetivo de resolver el conflicto que se ha prolongado durante meses.

Una reforma laboral para un país donde la mitad de los que trabajan no está «en blanco»

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No es la primera vez, ni va a ser la última, que este Gobierno anuncie que va por una reforma laboral. Durante la gestión Javier Milei se habló de esto en varias ocasiones (ver acá o acá). Como casi todo lo que se hace en economía, no le afecta a todo el mundo igual. En este tema concreto hay dos bailando el tango: empresas y trabajadores. Pero hay bailarines de todo tipo y color.

Formal e informal

La economía argentina es lo que se denomina una “economía dual”, con un sector formal y otro informal. En el primero, las empresas y los trabajadores tienen relaciones reguladas por convenciones colectivas y leyes, y operan con estándares “de oficina”. O sea que más o menos hay un horario, llegás a las nueve, te hacés el café, saludás a tus colegas, tu jefe te dice lo que hay que hacer, tenés un escritorio y una compu, a la una parás para almorzar y a las cinco te volvés a tu casa en el bondi. A fin de mes cobrás un salario, tenés vacaciones pagas, obra social y no es tan fácil que te echen.

En el segundo, te levantás todos los días para ver cómo juntar el mango, tal vez consigas hacer changas, vender chocolates en el subte, manejar un vehículo y transportar pasajeros o burgas, y no tenés prácticamente ninguna legislación específica que te ampare. Tu ingreso a fin de mes depende de cuánto puedas vender, lo que está en función de cuánta plata sobra en la calle y cuántas personas como vos salgan día a día a hacer lo mismo. Tal vez trabajes fines de semana y feriados y probablemente no tengas vacaciones o no cobres si las tenés, y estés rezando para no enfermarte porque nadie te cubre. Casi todo el mundo, si le dan a elegir, prefiere un trabajo formal con todos los derechos.

Por supuesto, la cosa no es blanco o negro, existen colores. Tal vez en algunas “oficinas” haya laburantes informales, o muchas microempresas — o familias — contraten algunos trabajadores y no les den los números para registrarlos. Para que te des una idea, sumando la informalidad por todo concepto, se estima que en nuestro país estas formas de trabajo precario representan un 43,2% del empleo total, o sea una bocha.

Tradicionalmente se asume que los países más ricos tienen un sector informal muy pequeño: por algo son ricos. Las economías de plataforma y las nuevas tecnologías han cambiado un poco esto y dejaron a un sinnúmero de trabajos en un limbo, pero a grueso modo, países ricos tienen economías “muy” formales y, viceversa, países más pobres tienen un enorme sector informal.

¿Por qué una reforma laboral?

A grandes rasgos, hay dos razones que justifican discutir las leyes laborales. En primer lugar y por desgracia, existe algo llamado “paso del tiempo” que deja obsoletas las normas vigentes y obliga a discutirlas periódicamente. Obviamente, se necesitan escribir leyes laborales que den cuenta del nuevo contexto.

En segundo lugar, y también por desgracia, muchos países tienen economías con mucha informalidad y algunos economistas consideran que una reforma laboral es la solución. Vale decir, si hay informalidad es porque las leyes hacen que las empresas que pueden ofrecer empleos formales no quieran crearlos.

Otros economistas, entre los que me gusta pensar que me incluyo, consideran que la informalidad a grandes rasgos depende de que el sector formal de la economía crezca lo suficiente como para albergar a todos los compatriotas que quieran trabajar en él. Como diría Milei, “o sea digamos”, es como el juego de las sillas: cuando para la música, siempre hay más “retaguardias” que apoyar que sitios sobre los cuales sentarlas. El chiste está en que cada vez tengamos más y más sillas. Para esto no hay mucha vuelta: es necesario crecer y desarrollarse. Por supuesto, una buena regulación y unas normas bien diseñadas ayudan a incrementar el número de sillas, pero marginalmente. Lo más importante: una reforma no tiene por qué ser en contra del trabajador.

¿A mí cómo me afecta una reforma?

Desconocemos la letra chica de la reforma laboral que piensa el oficialismo pero, por las afirmaciones del oficialismo, sospechamos que eliminaría derechos y buscaría minimizar el poder de los sindicatos, de modo tal que sea más fácil para las empresas contratar y echar trabajadores (ejemplo: al eliminar la indemnización por despidos). A esto se lo llama “flexibilización laboral” y es lo que suelen recomendar los programas de reforma tradicional.

¿Cómo te pegaría una reforma de este estilo? La respuesta no es unívoca: es un gran “depende”, en particular, de qué lado del mostrador estás y de si habitás el sector formal o el informal. Todo lo que sigue es de carácter especulativo y busca que tengas elementos para entender qué podría pasar si viene una reforma.

Si sos trabajador con un empleo formal y la reforma afecta tu sector, convenio o lo que sea, bueno, perdés derechos. Vos ya estás arriba cuando los bondi vienen llenos y te obligan a bajarte. Además, como plus el Estado podría perder aportes patronales y contribuir al desfinanciamiento del sistema previsional, si una reforma los rebaja.

Si sos un trabajador sin un empleo formal que labura en una panadería de barrio “en negro” o en algún sector como la construcción o en casas particulares, me cuesta creer que tengas mucho por ganar. A lo mejor tenés alguna chance adicional de pegar un trabajo que pague más en una multinacional o, al quedarte donde estás, puedas lograr que te blanqueen, pero seguramente no te van a dar muchos derechos (porque no poder dártelos posiblemente era la razón por la que te tenían informal en primer lugar). Lo mismo aplica si sos un chofer de aplicación, trabajás en casas particulares o estás desempleado. Me cuesta creer que esta medida puntual te cambie la vida.

¿Qué pasa si tenés una empresa? Si sos dueño de una multi o un gerente te felicito, estabas viajando en primera clase y te acaban de agregar otra copa de champagne en la cena. Ahora tenés más poder frente a tus trabajadores y seguramente pagarás menos por contratarlos (tanto en salarios como en cargas y aportes).

En cambio, si tenés un pequeño comercio o tu familiar maneja una PyME, a lo mejor una reforma es un alivio importante, y ciertamente yo creo que acá está el sector en donde es importante atender una situación que los ahoga, porque hace rato que laburan en un limbo.

Abrazo, medalla y beso para el sector público, que sistemáticamente abusa de un mecanismo que es contratar empleados como monotributistas para lo que es una relación de dependencia hecha y derecha. Si hay un empleador que negrea es el propio Estado. Ciertamente, una flexibilización laboral no haría más que facilitar el statu quo.

Qué forma tiene la reforma

¿Puede ser que una reforma laboral tenga éxito para empresarios y trabajadores? Para que esto ocurra, los primeros deberían crear mucho empleo de calidad. ¿Es posible? Como vimos, acá las aguas están divididas: algunos dicen que sí, porque piensan que el exceso de regulaciones hace que las empresas formales no crezcan y se desarrollen; los más escépticos consideran que esto es poco probable si la economía no arranca, pero si arranca y crece, la reforma probablemente no sea tan importante para la suba del empleo, siempre que el crecimiento se sostenga en el tiempo.

No obstante, esto no significa que no haya que revisar las normas laborales porque hay convenios colectivos de trabajo que no se actualizan desde la época del moño. Por otra parte, existe el desafío de tener un mercado de trabajo que genere ingresos suficientes y proteja a los trabajadores, sin fundir a pequeñas empresas y particulares que contratan regularmente o podrían hacerlo. Se podrían considerar cuestiones como una rebaja de aportes patronales para nuevas contrataciones de empresas nuevas o pequeñas y algo de empleo formal se podría crear, sin ahogar a estas empresas.

Finalmente, es imperioso reconocer la triste realidad: la informalidad laboral es un hecho y por más que nos llenemos la boca con los derechos de los trabajadores, sólo una parte accede a ellos. Y, si no encontramos un conjunto de políticas que nos permita recuperar la estabilidad macroeconómica y volver a crecer, difícilmente la cosa cambie. Esto, más que la reforma laboral, es el quid de la cuestión: como reconoció el propio presidente, el empleo privado está estancado desde el 2011 y el poco dinamismo que se observó en el mercado laboral en estos dos años se asocia a changas y cuentapropismo. Los hechos son contundentes. Si de chiquito jugaste al juego de las sillas, probablemente estarás de acuerdo conmigo en que por más que discutamos sus reglas, si no traemos más sillas, sentarse va a ser cada vez más complicado para todos.

Emiliano Libman

El largo camino hacia el primer submarino nuclear de la Marina de Brasil

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Como parte de una política de Estado orientada a consolidar la soberanía tecnológica y la proyección marítima de Brasil en el Atlántico Sur, el desarrollo del submarino nuclear SN Álvaro Alberto representa uno de los emprendimientos más ambiciosos y prolongados de la historia de la Marina. Enmarcado en el Programa Nuclear de la Armada (PNM) y en el Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), este proyecto combina la búsqueda del dominio del ciclo del combustible nuclear con la construcción de una planta de propulsión naval, dos pilares que sustentan la aspiración brasileña de integrar el selecto grupo de naciones con capacidad de propulsión nuclear marítima.

El PNM, concebido en 1979, simboliza una política de largo aliento en la que convergen objetivos de defensa, desarrollo científico e independencia tecnológica. Estructurado en torno a dos ejes: el dominio completo del ciclo del combustible nuclear y la creación de una planta de propulsión naval, el programa trasciende el ámbito militar para convertirse en una apuesta estratégica por el desarrollo industrial nacional y la consolidación de la llamada Amazonia Azul, el extenso y rico litoral marítimo bajo jurisdicción brasileña. El futuro SN Álvaro Alberto, primer submarino nuclear del país, será la expresión cabal de esa visión.

Screenshot

Desde su gestación, el programa ha atravesado ciclos de expansión y estancamiento, determinados tanto por el contexto político interno como por los vaivenes de la economía nacional. Durante la década de 1980, la conjunción de un entorno geopolítico favorable y un consenso estratégico sobre la necesidad de la disuasión permitió avances significativos, culminando en 1988 con el dominio del ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, el fin de la Guerra Fría y la reorientación de las prioridades nacionales hacia lo social y económico en los años noventa provocaron una drástica reducción de los recursos asignados.

La firma del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1998 marcó un punto de inflexión, al imponer nuevas restricciones y limitar las inversiones en el área. El programa sobrevivió gracias al esfuerzo institucional de la Marina, que mantuvo viva la investigación en condiciones adversas. Recién en 2008, con la Estrategia Nacional de Defensa (END) y el lanzamiento del PROSUB, el tema volvió al centro de la agenda política, revitalizando la cooperación internacional con Francia y dando inicio a la construcción de una moderna base industrial en Itaguaí, estado de Río de Janeiro.

Primer corte de acero del futuro submarino nuclear Álvaro Alberto (SN-10)

El PROSUB contempla la producción local de cuatro submarinos convencionales clase Riachuelo, derivados del diseño francés Scorpène pero adaptados a las necesidades brasileñas. Dos de ellos, el Riachuelo (S-40) y el Humaitá (S-41), ya se encuentran en servicio; el Tonelero (S-42) avanza en sus pruebas de mar, mientras que el Almirante Karam (S-43) se aproxima a su conclusión. No obstante, el núcleo del programa reside en el desarrollo del submarino nuclear SN Álvaro Alberto (SN-10), cuyo reactor experimental y secciones iniciales de acero naval se encuentran actualmente en construcción, con miras a su entrega hacia 2034.

El desafío de sostener una política de Estado a lo largo de cinco décadas

Pese al reconocimiento oficial, la ejecución del PNM y del PROSUB enfrenta un obstáculo persistente: la discontinuidad del financiamiento. Entre 2015 y 2025, las vicisitudes políticas y las restricciones fiscales comprometieron la previsibilidad presupuestaria, afectando los cronogramas de inversión. Así, la distancia entre la retórica política y la realidad financiera refleja la falta de un consenso estatal que impide consolidar estos programas como políticas permanentes, sujetas a planificación plurianual y no a los vaivenes administrativos.

A la inestabilidad presupuestaria se suman las dificultades para generar un consenso social amplio. La limitada comprensión pública sobre la relevancia de la defensa nacional ha derivado en un apoyo fragmentario, a menudo vulnerable a debates coyunturales o a campañas de desinformación. La sociedad brasileña, tradicionalmente enfocada en cuestiones sociales inmediatas, no ha desarrollado una conciencia sólida de los riesgos asociados a la pérdida de soberanía marítima. En consecuencia, proyectos estratégicos como el submarino nuclear carecen aún del respaldo ciudadano sostenido que exige su magnitud.

El riesgo de interrupción de los programas estratégicos trasciende lo técnico. Sin un marco legal que garantice su continuidad presupuestaria y sin mecanismos eficaces para retener a su personal especializado, tanto el PNM como el SNCA están expuestos a la pérdida de capital humano y de conocimiento acumulado. Este escenario podría comprometer décadas de avances y debilitar la posición de Brasil como potencia emergente en materia de defensa y tecnología nuclear pacífica.

En este contexto, resulta indispensable establecer una Estrategia de Seguridad Nacional coherente, con mecanismos de articulación entre la política de defensa, la planificación presupuestaria y los objetivos de desarrollo. Documentos como la Política Nacional de Defensa (PND) y la Estrategia Nacional de Defensa (END) requieren actualización periódica y coordinación efectiva con los instrumentos de gestión pública, para garantizar que programas como el PNM y el PROSUB no dependan de voluntades circunstanciales, sino de compromisos institucionales de Estado.

El submarino nuclear brasileño, más que un sistema de armas con alto poder disuasorio, encarna una política de Estado destinada a proyectar soberanía, conocimiento y capacidad industrial. Su éxito dependerá de la capacidad del país para sostener una inversión estable, fortalecer la cultura de defensa y comprender que el desarrollo tecnológico y la seguridad nacional son dimensiones complementarias de una misma estrategia. Convertir el PNM y el PROSUB en programas estructurales y permanentes no solo garantizará la autonomía estratégica de Brasil, sino también su proyección internacional como potencia marítima moderna y tecnológicamente soberana.