Pocos días después de que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo pusiera en marcha la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, una diputada nacional presentó el primer amparo para frenar la operación, mediante la cual el Gobierno busca vender el 44% de las acciones de la compañía estatal que opera las centrales nucleares.
Gabriela Estévez, del Frente de Todos, impulsó la medida, una acción de amparo individual y colectivo, en la que solicita la nulidad e inconstitucionalidad del Decreto 695/2025 y de la Resolución 1751/2025 del Ministerio de Economía. El expediente está en manos del juzgado federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Hugo Vaca Narvaja. Según se conoció, en los próximos días se realizarán planteos similares en otros tribunales.
De acuerdo con el texto, la demanda denuncia que el decreto fue dictado fuera del plazo de la delegación legislativa, violando el artículo 76 de la Constitución Nacional. Además, se omitió la Audiencia Pública obligatoria, exigida por el artículo 42 Constitución Nacional y la doctrina “CEPIS” de la Corte Suprema, lo que “vulnera el derecho de los usuarios a participar en decisiones que afectan tarifas y calidad del servicio”.
En su escrito, la diputada también recuerda que Nucleoeléctrica Argentina es una empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país y genera más del 7% de la energía eléctrica del Mercado Eléctrico Mayorista. “No es deficitaria ni prescindible. Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2025 acumuló ganancias por 17 millones de dólares, y lleva adelante proyectos clave como la extensión de vida de Atucha I (725 millones USD) y el almacenamiento en seco de combustible gastado (173 millones USD), ambos financiados con deuda respaldada por contratos de venta de energía”, prosigue.
“La privatización no tiene justificación técnica ni económica. Por el contrario, pone en riesgo la continuidad de obras estratégicas, la seguridad radiológica y la estabilidad tarifaria de más de 2,5 millones de hogares. Como advierte el amparo, una vez transferido el 44% del capital accionario, el daño sería irreversible”, señala el texto.
La acción judicial invoca la defensa de derechos de incidencia colectiva (Art. 42 CN), el derecho a un ambiente sano (Art. 41 CN) y el derecho a una vida digna (Art. 4.1 CADH). “La gestión de activos nucleares exige máxima transparencia y control estatal, no negociaciones opacas ni cesión patrimonial a grupos privados sin experiencia ni compromiso con el interés público”, detalla. En consecuencia, la diputada solicita la suspensión “inmediata” de cualquier acto de licitación, oferta o transferencia de acciones de NA-SA.
Por último, se remarca que el plan nuclear que anunció el Gobierno Nacional hace casi un año “carece de un rumbo claro” y tampoco ha mostrado ningún avance concreto: su único resultado palpable es la paralización del proyecto CAREM, uno de los pequeños reactores (SMR) de mayor avance en el mundo. “Los trabajadores de las centrales nucleares vienen resistiendo el desguace nuclear, mediante un plan de lucha permanente en los lugares de trabajo y repudiando a la conducción entreguista de la empresa”, finaliza.
Aclaramos en el título de esta nota que el acuerdo que anunció la Casa Blanca ayer, 13 de noviembre, es, en sus líneas generales, el mismo que la administración Trump negocia, al mismo tiempo, con otros países de la región, Guatemala, Ecuador y El Salvador.
Este hecho no niega el peso de la «relación especial» que mantendrían Donald Trump y el presidente de nuestro país, Javier Milei. Ni que Argentina sigue siendo la 3ra. economía de la región, detrás de Brasil y México. Pero esos factores no serían decisivos para las políticas estratégicas de Washington.
Subrayamos este enfoque porque la mayoría de los sectores políticos, y de los comunicadores locales, hablan como si Argentina fuera un caso único en el mundo, para bien o para mal. En AgendAR hemos tratado de tomar con pinzas este mito.
Qué hay, hasta ahora, de concreto en el proyectado acuerdo EE.UU.-Argentina. Y qué falta para que se haga realidad
La administración Trump, anuncia un acuerdo marco (framework agreement) para el comercio recíproco e inversiones con Argentina. No es un tratado de libre comercio completo firmado, sino un marco preliminar que se espera finalizar y firmar en las próximas dos semanas. Este plazo, y los correspondientes anuncios, estarán influidos por las necesidades políticas del presidente Trump, que ya sufrió cuestionamientos de la oposición Demócrata y de productores agrarios estadounidenses en este tema.
Sobre las medidas incluidas en este «acuerdo marco» ya informaron esta mañana extensamente, y con distintos enfoques, los medios gráficos y digitales argentinos. Son tentativos, porque este tratado, como los demás propuestos, deberán pasar por los Congresos de cada país latinoamericano, y en la mayoría de los casos con más dificultad, por el Congreso de los EE.UU.
Igual, ya este anuncio es un paso importante en el plano político interno de nuestro país y en su posicionamiento geopolítico, impulsado por la relación entre Trump y Milei, y la dependencia financiera del actual gobierno argentino del apoyo del Tesoro estadounidense.
Para EE.UU. este paso forma parte de una iniciativa más amplia para reducir barreras arancelarias en la región.
Todos estos futuros acuerdos están en una fase preliminar y se centran, en general, en facilitar el intercambio de productos tradicionales de los países de la región (agrarios y minerales) por manufacturas estadounidenses.
En el caso argentino, hay dificultades especiales: nuestras exportaciones agrarias más importantes compiten con las de Estados Unidos. Y la insistencia de décadas de Washington en que se respeten con rigurosidad sus patentes (medicamentos, semillas) afecta a intereses locales poderosos.
También, ha surgido en la última década una preocupación estratégica a propósito de la economía digital por parte de EE.UU. Pero todavía no está claro lo que puede exigir o imponer.
Vale la pena repasar brevemente el panorama general de los tratados de libre comercio de EE.UU. con países de América Latina:
Panamá: Firmado en 2012, en vigor desde octubre de ese año. Cubre comercio de bienes, servicios, inversión y propiedad intelectual.
Perú: Firmado en 2006, en vigor desde 2009. Ha impulsado exportaciones peruanas como textiles y agro productos.
Colombia: Firmado en 2012, en vigor desde ese año. Similar al de Panamá, con énfasis en manufacturas y agricultura.
Son parte de una red más amplia: EE.UU. tiene seis acuerdos de libre comercio con 11 países latinoamericanos en total (incluyendo México y Centroamérica vía CAFTA-DR). Además, hay Acuerdos de Marco Comercial e Inversiones (TIFAs) con otros, como Brasil o Chile, que sirven de base para futuras negociaciones. Entendimientos, pero en fase de «marco» por ahora.
Las opiniones sobre estos tratados son muy diversas, por ambas partes. Pero el hecho evidente e indiscutible es que no favorecen el desarrollo industrial y tecnológico autónomo de la parte no estadounidense.
Son asimétricos, como inevitablemente lo son todos los que se firman entre un país más fuerte y otro más débil. Como lo era el tratado Roca-Runciman, firmado entre Gran Bretaña y Argentina en 1933.
Pero ese tratado no le impidió a la Argentina la industrialización sustitutiva puesta en marcha bajo Agustín P. Justo. Ni la industrialización mercado internista y el desarrollo tecnológico impulsado por Juan Domingo Perón.
Los países con población educada y alguna base industrial no marchan a la irrelevancia porque las Grandes Potencias los obligan. Serán irrelevantes si sus gobernantes tienen esa vocación.
El ingeniero naval Raúl Podetti, consultor independiente y exdirectivo de Astillero Río Santiago, intensifica su denuncia contra lo que el define como la «corrupción naval militar argentina».
En 2022, su novela “L’Affaire Argentine” ya había revelado la «vergonzosa» y “sobrepreciada” compra de cuatro patrulleros oceánicos (ARA Bouchard (P-51), ARA Piedrabuena (P-52), ARA Storni (P-53) y ARA Contraalmirante Cordero (P-54)); al astillero estatal francés DCNS Naval Group —señalado por organismos internacionales como el más corrupto del mundo—. Dicha operación (iniciada por Macri y continuada por Fernández) se cerró en U$D 400 millones, a pesar de informes que aconsejaban la construcción nacional a mucho menor costo.
Tres años después, Podetti acusa al actual gobierno de Javier Milei de impulsar una nueva compra directa y «sobrepreciada» de otros cuatro patrulleros idénticos a los OPV ya adquiridos, y que están inactivos en Mar del Plata por falta de fondos para operarlos; más una flotilla de submarinos, al mismo proveedor francés, esta vez por U$D 3.000 millones, con presuntas comisiones del 11%.
Podetti sostiene que esta «Política de Estado» desvía recursos -el nuevo gasto equivale a 100 años del FONDEF- y relega a la industria naval argentina, tal como lo comprobó una investigación de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre compras militares con «alevosas irregularidades».
El ingeniero naval ha elevado todas sus revelaciones a la Oficina Anticorrupción, buscando frenar lo que considera un «fraude naval militar» que se mantiene sin importar el signo político.
L´Affaire Argentine II
Este debería ser el título de la segunda parte de mi anterior novela, basada en el negociado realizado entre la Argentina y Francia en el 2018. Fue en ese año cuando se compraron, en forma directa y al doble del precio de mercado, 4 barcos patrulleros al astillero estatal francés, el más corrupto del mundo, según el Compendium of Arms Trade Corruption – Fletcher School). El estudio detalla sobornos franceses por 1 billón de dólares pagados en Brasil, Paquistán, Malasia, Arabia y Taiwán, y una serie de asesinatos para su encubrimiento.
Sólo Argentina compró esos barcos a pesar del rechazo por mal desempeño de todas las Marinas, incluso la de Francia. Quizás sea por eso que desde su llegada casi nunca han salido a patrullar, y son una estática postal turística de Mar del Plata, amarrados siempre en la Base Naval, mientras los pesqueros ilegales hacen su festín cerca de la milla 200.
Para explicar esta nula actividad, el gobierno ha manifestado que NO HAY PLATA para operarlos. Sin embargo, Milei acaba de anunciar la compra directa sobrepreciada de otros cuatro inútiles barcos patrulleros iguales y una flotilla de submarinos, siempre al mismo astillero estatal francés, único y preferido proveedor de los funcionarios civiles y militares navales argentinos. Así el gobierno francés recibiría 3000 millones de dólares, menos las correspondientes comisiones del orden del 11%, según el estudio de corrupción naval militar citado.
Debe reconocerse que hay un trabajo en equipo. Estas nuevas compras fraudulentas fueron iniciadas en el anterior gobierno y el actual las impulsa con vigor, demostrando que la corrupción naval militar argentina es una verdadera Política de Estado.
A la compra de submarinos y patrulleros-que-no-patrullan se sumó también, en ese mismo año, la compra de una flotilla de Super Etendard franceses, con una característica especial: se trata de aviones-que-no-vuelan o, al menos, que no lo han hecho en los siete años desde que llegaron.
Pero nada de esto debería sorprendernos, pues hace ya varios años que la Argentina está rankeada entre los países más corruptos del mundo en compras militares. Según el Global Defense Integrity Index (GDI) de Transparency International, nos ubicamos al nivel de Angola, Camerún, Sudán, Nigeria, Bangladesh, Irn, Irak, Jordania, China, Rusia y Venezuela. Nuestras chances de mejorar son muy bajas pues los que deberían generar el cambio son justamente los que se benefician con mantener el mismo status quo de corrupción.
¿Cómo se financia este fraude naval?
Los 3000 millones de dólares (más intereses) que se lleva el gobierno de Francia en contratos navales equivalen a casi 100 años de la tasa (0,8%) sobre el presupuesto nacional fijada en el Fondo Nacional de la Defensa (Ley 27565 – FONDEF) para el reequipamiento militar. En otras palabras, cuatro generaciones de argentinos aportaremos un 0,8% de nuestro Presupuesto para dar trabajo al astillero estatal francés, incumpliendo el objetivo de “sustitución de importaciones en el reequipamiento de Defensa” definido para el FONDEF. No en vano, estas siglas se reinterpretan hoy como FOndo para el DEsarrollo de Francia.
¡Dejar de Robar!
En el lanzamiento de mi reciente libro CAIN, Relatos Salvajes del Fratricidio Nacional hice la siguiente reflexión:
Si a los ocho barcos patrulleros franceses, se suman los otros cuatro comprados en forma directa a un astillero israelí en 2017, también inútiles y al doble del precio de mercado, la Argentina obtendría el récord mundial de inversión en barcos patrulleros (1000 millones de dólares en sólo ocho años). Pero lo más increíble de este billonario fraude naval militar en curso actual es que no sirve para nada, pues el patrullaje real de la Argentina es casi nulo.
Es obvio que esos 12 sencillos barcos patrulleros podrían haberse construido a la mitad de precio en otro astillero o en algunos de los 16 astilleros argentinos (14 privados). Pero a la industria naval argentina se la mantuvo excluida de esos contratos, y agredida con pésimas medidas económicas al punto que, en ese mismo período de ocho años, sólo construyó barcos por un valor de 100 millones de dólares. Con estos datos concretos les pregunto a nuestros geniales economistas superdotados a cargo del gobierno: ¿Qué medida económica puede multiplicar por diez la actividad económica de un sector productivo y reducir el gasto público a la mitad?
Y la única respuesta que me surge es: ¡Dejar de Robar!
Investigación y Denuncia
Cuando reúno suficiente evidencia de corrupción, mis investigaciones concluyen en denuncias administrativas, judiciales y mediáticas que suelen parecer pérdidas de tiempo. Pero a veces no lo son: una de mis denuncias ante la Oficina Anticorrupción terminó siendo elevada a la Justicia Penal y avanza, aunque con lentitud y, en otro caso, la Auditoría General de la Nación (AGN) tomó mi denuncia por el fraude en la compra de patrulleros e inició una larga investigación que culminó en un informe lapidario (#12010800). En noviembre 2024, la AGN identificó alevosas irregularidades propias de un sistema de corrupción organizado dentro del Ministerio de Seguridad: el 91% de las compras eran ilegales, el 74% de los contratos no tenían garantía, el 69% eran compras directas sin justificación ni comisión evaluadora y más del 33% no tuvieron requerimiento ni especificación técnica.
Algunos de los casos antes mencionados terminaron con varios funcionarios extranjeros presos por corrupción: directores del astillero israelí, un presidente del astillero estatal francés, un presidente y dos ministros franceses, y varios almirantes y funcionarios de Brasil, Malasia, Taiwán y Paquistán, todos clientes-socios del astillero estatal francés. Tarde o temprano a esta lista se sumarán también funcionarios civiles y militares argentinos. Será justicia.
Les Misērables
El famoso musical se basa en la obra cumbre del siglo XIX francés donde Víctor Hugo denunciaba el abuso de poder del gobernante que empobrecía a la sociedad. En la obra, los miserables eran los oprimidos que vivían en la miseria heroicamente representados por Jean Valjean, un hombre perseguido por el poder por robar una rodaja de pan.
Sumándome a Víctor Hugo en su denuncia, me pregunto: ¿Quiénes son hoy y aquí, los “miserables”? Y encuentro primero una dolorosa coincidencia con la obra francesa original: hay millones de argentinos que siguen sumergidos en la miseria. A esto contribuye, sin dudas, la corrupción sistémica que anida en la cumbre del poder y roba los recursos que podrían ayudarlos a salir de esa condición. Sin embargo, la interpretación coloquial más actual del término “miserable” no se refiere tanto ya sólo al pobre inocente oprimido y tiene una carga mucho más negativa y acusatoria que meramente descriptiva, asociándose, por ejemplo, al explotador, al maldito (“al muy miserable”) que desde el poder roba, no una rodaja de pan como Jean Valjean, sino millones para su propio beneficio.
El robo desde el poder político se llama corrupción, y su máxima expresión mundial (40%), se da en la venta de armas, que en la Argentina, uno de los peores países en esta materia, alcanza actualmente niveles críticos con las reiteradas compras al astillero estatal francés.
En el último capítulo de CAIN, Relatos Salvajes del Fratricidio Nacional planteo un nuevo el guion para el exitoso musical, adaptado a la realidad nacional de la última década. Los invito a Los Miserables, el Musical de la Corrupción.
Nadie Importa
Posiblemente estas líneas te indignen, pero también quizás llamen a preguntarte que hacer para terminar con el flagelo de la corrupción que nos mantiene sumergidos en el subdesarrollo. Seguramente ese proceso termine llevándote a pensar que la corrupción, y en especial la militar, es algo demasiado grande comparado con tu tamaño haciéndote sentir que “no sos nadie” para solucionar esto. Y justamente ahí anida la fuerza de la corrupción que, como una planta que crece en la oscuridad de un rincón oculto, se alimenta de nuestra pasividad.
Yo intento que cada vez más gente se anime a denunciar, iluminando así ese rincón húmedo y oscuro de nuestra Argentina. Intento que los argentinos nos empoderemos y que nos convenzamos que la acción de cada uno de nosotros realmente importa. Eso intento transmitir en este breve video: www.youtube.com/watch?v=TfKIav7QZVs
Desde el blog de este editor se propuso un proyecto demasiado ambicioso para este tiempo desalentador: instalar en una nave argentina un reactor CAREM, como medio de propulsión. Aquí se analizan los -pocos- antecedentes del asunto.
A.B.F
El CAREM: duro de re-navalizar
No seríamos el primer país en subir un reactor convectivo, o de circulación natural a una embarcación. Lo hizo primeramente la entonces llamada República Federal Alemana (RFA) con el transporte de minerales Otto Hahn, botado en 1964 y retirado de servicio en 1979. En esos 30 años navegó 1,2 millones de km. gastando unos 60 kg. de uranio levemente enriquecido; lo que le ganó el calificativo de “un éxito irrelevante” por parte de GCaptain, un newsletter de la industria naval que ama las externalidades.
¿Cuáles externalidades? Sigue siendo mejor operar una flota comercial térmica movida a “bunker oil”, el residuo último y más berreta del proceso de “cracking” del petróleo. Es casi carbón líquido (bueno, bastante líquido). Scientific American, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y hasta la OMI (Organización Marítima Internacional) coinciden en que el bunker genera humo con hollines tan llenos de HAPS (hidrocaburos aromáticos persistentes), y además tantos óxidos de azufre y de nitrógeno, que está matando prematuramente de tumores respiratorios y EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) a 90.000 personas/año en puertos y “choke points” (cuellos de botella de la navegación marítima).
Los 15 mayores barcos del año 2009, en general containeras con motores de 109.000 HP promedio, generaban tantos HAPS como la flota mundial automovilística, aquel año integrada por 790 millones de autos. Los 90.000 mercantes enlistados aquel año por Lloyds produjeron el 30% de los óxidos de nitrógeno y el 9% de los de azufre que contaminan la atmósfera por acción humana. Otro modo de ver el asunto es que cada nave mercante aquel año mató a su ñato. Me limito a medir el impacto del bunker-oil sobre la salud humana, y dejo de lado su impacto climático por contribución al calentamiento global. Evitar 90.000 muertes prematuras/año, entonces, retomando la opinión tan naviera de GCaptain, debería considerarse un éxito comercial relevante.
Hago estas aclaraciones porque si algún día la Argentina va al frente con planes de navegación nuclear, Greenpace y similares nos acusarán de tramar Chernobyles flotantes, mientras la diplomacia de los poderosos y preocupados emite anónimos y consternados “white papers” para conmover a nuestros diplomáticos, políticos, jueces y periodistas “al uso”. No descarto intervenciones más brutales, como la que se vio en Brasil en 2015. Ya llegaré a eso.
El reactor PWR “no compacto” que movía al Savannah, nave con líneas más cerca de transatlántico de 32 nudos que de carguero patachón de 12 nudos. Las cuentas no cerraban ni a palos.
El Otto Hahn compitió unos pocos años con el US Savannah, botado en 1959 y movido por un PWR convencional, con los circuitos primario y secundario separados. Veloz, esbelto y aerodinámico como un transatlántico (rara tipología para un carguero), el Savannah salió de servicio en 1965 por sus altos costos de mantenimiento. Hoy funge de museo flotante en Baltimore. Como experimento, dejó en claro que para transportar cargas de bulto y poco valor por tonelada, es más barato un mionca que una Ferrari.
El barco oceanográfico japonés Mutsu no logró sus objetivos científicos porque debido a fisuras en su contención, su reactor “fugaba” neutrones a lo pavote: perdía su potencia irradiando a la tripulación. Hubo quejas y cajoneo. Hoy el Sevmorput ruso es el único carguero nuclear del planeta, pero por buenas razones: como conteinera mercante polar, gasta mucha potencia en romper hielo. Sólo en los mares polares este tipo de propulsión logra cerrar las cuentas.
Cuando tuvo su bautismo de mar, sólo 2 años tras la catástrofe de Chernobyl, lo que le cerraban al Sevmorpout eran los puertos, incluso los soviéticos, porque hasta los camaradas estibadores temían que su reactor NKL-40 tuviera algún parecido técnico con el RBMK que se acababa de hacer puré radioactivo en Ucrania. Para felicidad de Atomflot, el dueño actual, de la nave, la planta es un PWR de lo más convencional, con bastante “back-up” en sistemas de seguridad.
El extraño nombre de esa nave es un apócope de Северный Морской Путь. Significa “la ruta del Norte” en buen cirílico, como Ud. habrá deducido. No es que haya muchas otras para navegar en la Santa Madrecita Rusia, país continental como pocos…
Las rutas del Sevmorput en 2016: 9 meses por año de hielo y más hielo, incluso en verano.
Con su proa acucharada de rompehielos y sus casi 40.000 HP (muchos burros para un mercante no tanto mayor que un Panamax), el Sevmorput logra avanzar a 2 nudos por hielo de 1 metro de grosor: caminando a la par sobre hielo liso, Ud. lo sobrepasaría apurando el paso: el hielo no es para impacientes. Y hablamos de la endeble banquisa Ártica, un chiste al lado de su cada vez más robusta contraparte Antártica.
¿A qué va tanta introducción? A que hoy decir “naval y nuclear” es cosa no de marineros sino de submarinistas. La US Navy se enamoró de la simplicidad y buen desempeño del reactor alemán del Otto Hahn, porque era de circulación natural, integrado (con los generadores de vapor encapsulados en el recipiente de presión) y muy silencioso. Lo tomó como base del S5G, cuyo modelo de ensayo se construyó y testeó en los Idaho National Labs. Entre 1969 y 1999, una copia plenamente navalizada de esa planta fungió de unidad motriz del submarino SSN Narwhal, una bestia considerable de 5300 toneladas de desplazamiento, demasiado grande para una nave “de caza” (es decir, un submarino “killer-hunter”, o cazasubmarinos). El Narwhal era un experimento.
La centralita nuclear integrada del Otto Hahn, tan compacta que podía viajar armada en un camión, y silenciosa por su circulación convectiva. La marina yanqui la copió al hartazgo.
Su andar, más furtivo que el del resto de las naves de ese oficio sigiloso, le permitía hacer cosas raras: fue tal vez el primer submarino hacker de la historia. Pinchaba cables intercontinentales de telecomunicaciones mediante el uso de robots teleguiados (ROVs), para pispear sin deschavarse las charlitas de enemigos y aliados. También escrutaba las fuentes marinas de sonido a grandes distancias, arrastrando un largo tren de sonares pasivos detrás de sí. Eso le daba a la US Navy un primer mapa de amenazas soviéticas marinas a escala de todo un océano en tiempo casi real.
Además de eso, el Narwhal brillaba en su métier más aburrido, “caminarle la nuca” a submarinos soviéticos y rusos sin que estos se avivaran, tratando en lo posible de no chocarlos (ha ocurrido). Su historial de servicio es una suma de vaguedades, ergo: sigue secreto. Su motor nuclear S5G tenía una potencia térmica de 90 MW que movían una turbina acoplada directamente al árbol de la hélice, sin engranajes reductores ruidosos. Así, podía pasar sumergido bajo la Flota Soviética del Báltico sin que a ningún almirante se le derramara siquiera el vodka, y a 22 nudos, que no es chiste para un sub: nuestros TR-1700, realmente rápidos para su propulsión diésel-eléctrica, dan sólo 25. Pero para un escape o un flanqueo, el Narwhal se cree que tiraba 40 nudos o por ahí (la US Navy lo niega, pero sin énfasis). Para ello, el reactor debía pasar a refrigeración mixta, asistida por bombas, y entonces no mezquinar potencia ni ruido aunque el enemigo “le largara los perros”: las bombas son la principal fuente sónica de cualquier submarino nuclear.
Aunque el Narwhal fue un prototipo que no se repitió, su éxito se mide por el hecho de que el reactor S8G, planta motriz de los 18 enormes submarinos misilísticos yanquis clase Ohio es, se dice, un S5G “on steroids”: tira 220 MW térmicos, y sólo en raras ocasiones tiene que hacer uso de refrigeración asistida por bombeo. Con 24 misiles Trident que llevan 8 cabezas termonucleares independientes cada uno, 4 de estas naves alcanzarían para transformar a 768 ciudades y blancos estratégicos rusos en otras tantas playas de estacionamiento radioactivas, y eso desde 11.000 km. de distancia y en 2 horas. Esa capacidad, a precio de amigos, sale U$ 2000 millones la unidad. Y a no preocuparse, que ese poder de aniquilación lo manejan Donald Trump y sus sensatos seguidores.
Durante la segunda jornada de la Expedición Cretácica I, Federico Agnolin, jefe científico del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales (LACEV-MACN-CONICET), notó algo inusual en el suelo. Matías Motta, investigador y explorador de National Geographic, filmaba la escena: “Varios de grupo quedamos más atrás y lo veo a Fede, que estaba delante. Se agacha, extiende la mano, mira al piso… y ahí estaba el huevo”, recuerda.
Lo que encontraron, transmitido a miles de espectadores, se convirtió en el momento más emocionante de la expedición: un huevo de dinosaurio carnívoro de 70 millones de años en estado casi perfecto. El yacimiento, ventana privilegiada al mundo previo a la extinción de los dinosaurios, ya había revelado en campañas anteriores al menos diez especies nuevas sin nombre.
La expedición forma parte del proyecto internacional El fin de la era de los dinosaurios, que reúne a más de 80 investigadores en una iniciativa que busca reconstruir la vida antes del impacto del meteorito que habría causado su extinción. Además del MACN y el CONICET, cuenta con el respaldo de National Geographic Society, la Fundación Félix de Azara y la Secretaría de Cultura de Río Negro.
El descubrimiento constituye el primer nido de dinosaurio carnívoro documentado en toda América. Mientras los huevos de titanosaurios, los gigantes herbívoros de cuello largo, abundan en la Patagonia, los de carnívoros son extremadamente escasos. Hasta ahora, solo un par de huevos incompletos se habían atribuido con certeza a Bonapartenykus, otro terópodo de la región.
El descubrimiento constituye el primer nido de dinosaurio carnívoro documentado en toda América.
La cáscara fina con ornamentación suave y el contorno ovoidal indica que perteneció a un dinosaurio carnívoro, posiblemente un raptor. Del tamaño de un huevo de ñandú, su nivel de preservación hace que parezca de un animal actual, según describen los investigadores.
En general, los huevos quedan rápidamente enterrados por sedimentos, lo que los protege de la descomposición. Con el tiempo, los minerales reemplazan los tejidos originales en un proceso llamado fosilización, que conserva su forma durante millones de años. Más tarde, la erosión remueve las capas superiores y deja el material fósil expuesto.
Pero la misma erosión que los expone también puede destruirlos. Jordi García Marsà, geólogo del equipo, explica: “Cuando un huevo está rodeado de roca, los agentes erosivos (agua, viento, hielo) empiezan a separarlo de la roca por la superficie de erosión”. El ejemplar probablemente estuvo expuesto durante cientos o miles de años: “En una o dos temporadas más, el huevo se habría perdido”, estima.
Durante las transmisiones en vivo, algunos espectadores se alarmaron al ver a los investigadores sostener el fósil con las manos desnudas pero la práctica responde a criterios técnicos: “No usamos guantes porque no hay riesgo de contaminación y la piel proporciona mejor control», explica Julia D’Angelo, paleontóloga especialista en reptiles marinos. El huevo siempre se sostiene con ambas manos y sobre una superficie firme: “Sabemos manipularlo y no lo íbamos a poner en riesgo”.
Durante las transmisiones en vivo, algunos espectadores se alarmaron al ver a los investigadores sostener el fósil con las manos desnudas pero la práctica responde a criterios técnicos.
¿Qué esconde el huevo?: De la tomografía al museo
El próximo paso es un estudio tomográfico, técnica no destructiva que permite explorar su interior sin romper la cáscara. “Pueden pasar dos cosas: que el embrión se haya degradado o que se haya conservado. Las tomografías nos permitirán verlo”, explica Mauricio Cerroni, paleontólogo especializado en vertebrados.
El equipo evaluará el uso de un tomógrafo médico convencional o de un microtomógrafo de alta resolución en la Comisión Nacional de Energía Atómica. El tomógrafo realiza miles de cortes digitales, permitiendo ver sección por sección el interior del huevo: “Los embriones iniciales son cartílago y no se preservan, así que solo podrían observarse si estaban muy avanzados, casi listos para nacer”, aclara Cerroni.
Hace unos años, el único modo de ver dentro del huevo era abrirlo y destruir parte de la cáscara. Hoy, el proceso conserva el fósil intacto y permite extraer un modelo 3D sin tocarlo. Incluso, evalúan transmitir la tomografía en vivo, para que el público pueda compartir el momento del hallazgo junto con el equipo.
Un objetivo clave es estudiar el color original del huevo, técnica que ya se ha logrado con fósiles asiáticos y ahora se puede replicar en la Argentina. Este análisis, junto con la disposición de los huevos en el nido y restos vegetales, permitirá conocer los comportamientos reproductivos de estas especies.
El lugar parece haber sido un sitio recurrente de nidificación durante millones de años. Cercano al mar y atravesado por antiguos ríos, ofrecía microambientes ideales para la reproducción, lo que habría atraído repetidamente a distintas especies de dinosaurios. La posibilidad de encontrar nuevos nidos es concreta: “Podría haber otros nidos en capas cercanas, y el equipo espera seguir investigando”, explica Eric Del Campo, paleontólogo del equipo.
“Nos preguntaban mucho qué vamos a hacer con el huevo, si se lo llevan o dónde queda”, cuentan los investigadores. La Ley Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico regula que todos los materiales deben regresar al museo correspondiente, en este caso por su ubicación geográfica. Así, el destino del huevo será el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, en General Roca, Río Negro. D’Angelo destaca que esta política garantiza la soberanía científica: “Cada provincia define qué institución actúa para su preservación. El huevo quedará disponible para cualquier investigador del CONICET o del exterior”.
La legislación adquiere sentido al compararla con otros países: “En muchos lugares, los fósiles se venden. Acá en cambio, gracias a la ley, el patrimonio es público y queda en la Argentina. Eso es fundamental para nuestro trabajo y para la soberanía científica. Muy pocos países tienen una norma así”, señalan los investigadores.
Una campaña que superó las expectativas
El huevo acaparó la atención mediática pero la Expedición Cretácica I fue mucho más que eso. En tres semanas, el equipo identificó fósiles que podrían expandir el conocimiento sobre la fauna del Cretácico Superior en Sudamérica: hadrosáuridos (dinosaurios herbívoros de pico de pato), otro de cuello largo apodado “pie pequeño”, restos de mamíferos fósiles, lagartos, una víbora diminuta y huevos de aves primitivas.
La expedición fue liderada por el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales (LACEV-MACN-CONICET)
La transmisión en vivo desde el campo fue, en muchos sentidos, una apuesta. “Siempre habíamos fantaseado con esta idea de mostrar directamente cómo se saca un fósil. Hace un año esto era impensado y para llevarlo a cabo, necesitábamos internet”, cuenta Motta.
La incorporación de una antena Starlink generó debate dentro del equipo. “Muchos no querían tener conexión en el campo porque es un momento de desconexión, de contacto con la naturaleza y con lo que estás haciendo. Tener señal para subir fotos parecía que iba a hacer perder algo de esa experiencia”, comentan.
Aún así, el equipo coincide en que uno de los grandes logros del proyecto fue su impacto comunicacional. “La gente realmente tiene interés en la ciencia y tienen la atención de estar horas escuchando cómo hablan de una estrella de mar o de un dinosaurio patagónico”, cuenta D’Angelo.
La experiencia fue una oportunidad de acercar la ciencia al público desde otro lugar: “Es un formato nuevo para contar ciencia. Estamos acostumbrados a ver documentales o notas donde todo ya está editado. Acá era en vivo, sin filtro, mostrando los tiempos reales de la ciencia. Si un fósil tarda media hora en salir, tarda media hora. Y eso también es parte de la verdad científica”, concluye Del Campo.
Se pueden seguir todos los resultados y detalles de la expedición en la cuenta de Instagram del equipo: @paleocueva.lacev
La disputa entre Estados Unidos y China por el control de la inteligencia artificial está entrando a una etapa de reconfiguración estructural. Ya no se trata solo de comercio o sanciones, sino de dos modelos tecnológicos y políticos en competencia.
China: autosuficiencia y movilización nacional
La semana pasada, Beijing ordenó que todos los nuevos centros de datos financiados con fondos públicos usen exclusivamente chips de IA producidos en China, excluyendo así a Nvidia, AMD e Intel.
Los proyectos en curso que no superen el 30% de avance deben retirar chips extranjeros o cancelar sus compras.
La medida busca acelerar la independencia tecnológica y proteger la infraestructura crítica, incluso a costa de menor rendimiento inmediato.
Beneficia a fabricantes nacionales como Huawei, Cambricon, MetaX y Moore Threads, y consolida la estrategia de “soberanía digital con características chinas”.
Estados Unidos: contención y control estratégico
Washington mantiene su política de bloquear los chips más avanzados de Nvidia (series B200 y H200).
Donald Trump afirmó que permitirá a China “deal with Nvidia” pero no con “los más avanzados”, es decir, solo versiones degradadas.
El objetivo declarado es evitar usos militares de los chips, pero el subtexto es preservar la ventaja tecnológica estructural de EE.UU.
Estas restricciones, sumadas a las limitaciones de exportación de equipos de litografía, han reducido la cuota de mercado de Nvidia en China de 95% en 2022 a 0% hoy.
Mientras tanto, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, advirtió que en estas condiciones, China “va a ganar la carrera de la IA”. Según Huang, China tiene energía más barata, subsidios estatales y menos trabas regulatorias, mientras que EE. UU. “se está paralizando en su propio cinismo y exceso de reglas”. Para Huang, la fragmentación regulatoria de Estados Unidos corre el riesgo de generar 50 marcos regulatorios de IA, uno para cada estado. El punto de más divergencia de Huang con Trump es que para el CEO de Nvidia, mantener a China dependiente del hardware americano sería más útil que bloquear sus compras.
Tendencias estructurales: el giro hacia la ventaja china
Un análisis reciente del Financial Times, apoyado en el AI Index Report 2025 de Stanford, muestra que el liderazgo de EE.UU. sigue siendo fuerte, pero ya no indiscutido. En la tabla de abajo, tomé algunos datos del reporte de Stanford, más otros del US Council of Economic Advisers y de Air Street Capital.
De estos informes, mi lectura es como sigue: Estados Unidos mantiene el liderazgo en investigación de frontera, en grandes empresas globales y en el dominio de capital de riesgo, pero China está liderando en volumen de producción científica y patentes, una señal de que la brecha del talento se estaría cerrando. Las restricciones de Trump a las visas H-1B ayuda al gobierno chino a que esto suceda. China tiene una ventaja en diseños de aplicación masiva y rápida de modelos abiertos, como DeepSeek-V3 o Gwen 2.5-Max, que son menos potentes que GPT-4, pero más eficientes. De hecho, China ya supera a EE.UU. en descargas mensuales de modelos de IA. No menos importante: China puede canalizar recursos de todo el sistema (universidades, empresas, provincias) con un nivel de coordinación imposible en economías más fragmentadas. En síntesis:
China se desacopla de la tecnología estadounidense, apostando por autonomía y escala.
EE.UU. intenta contener sin aislar completamente, preservando su liderazgo científico.
Nvidia y otras firmas occidentales quedan atrapadas entre ambos sistemas.
La carrera por la IA ya no es solo una disputa de talento o de ciencia. Es una prueba de capacidad de organización nacional y de quién puede mover más rápido el trípode de energía, capital y datos.
Uno de los principales obstáculos de las terapias oncológicas personalizadas es la reaparición de los tumores. Las células malignas no son todas iguales, dentro de un mismo tumor pueden coexistir subpoblaciones genéticamente distintas y algunas logran escapar a los tratamientos convencionales. De ese modo, generan resistencia y propagan la enfermedad a otros órganos.
Frente a este desafío, un equipo de la Fundación Instituto Leloir (FIL) liderado por el doctor en Ciencias Biológicas Osvaldo Podhajcer y el doctor en Bioquímica Eduardo Cafferata desarrolló un virus oncolítico capaz de eliminar metástasis hepáticas de tumores humanos implantados en animales de laboratorio. El trabajo, que fue publicado en la revista científica Molecular Therapy: Oncology, describe la construcción de un adenovirus modificado genéticamente, derivado de un virus del resfrío, al que los científicos bautizaron AR2015.
Administrado por vía endovenosa, el virus logró destruir las células malignas sin afectar las sanas. Además, su efecto se potenció cuando se combinó con bajas dosis de quimioterapia, logrando en algunos casos la erradicación completa del tumor.
“Dentro de un tumor coexisten diferentes tipos de células malignas. Esta diversidad genética, o heterogeneidad celular, favorece la resistencia del cáncer a la respuesta inmune y a los tratamientos, y constituye la principal causa de la reaparición del tumor y su diseminación metastásica”, explicó Podhajcer, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir.
El investigador remarcó que esa variabilidad es también la razón por la cual muchas terapias dirigidas, como los anticuerpos monoclonales, pierden eficacia con el tiempo. “Las terapias personalizadas apuntan a una característica específica de la célula tumoral, pero cuando dentro del mismo tumor existen otras que no la comparten, esas células terminan prevaleciendo”, señaló.
Virus que atacan el cáncer
Desde hace más de una década, el grupo del Instituto Leloir trabaja en transformar virus del resfrío en soldados microscópicos capaces de infiltrarse en los tumores y destruirlos desde adentro. Estos virus oncolíticos (AOLs) se modifican por ingeniería genética para que se multipliquen solo en las células malignas, provocando su muerte sin dañar los tejidos sanos.
Mediante inteligencia artificial, los científicos identificaron los genes A33 y vWA2 y ensamblaron un promotor híbrido que permite al virus actuar solo en células tumoralesGentileza Grupo Mass
“Los virus oncolíticos están siendo paulatinamente incorporados a la terapia del cáncer a medida que los organismos regulatorios los aprueban”, indicó Podhajcer. “A fines de 2016 se autorizó en Estados Unidos el primero, para melanoma, y desde entonces se sumaron otros en Europa, Japón, China y distintos países. En 2024 se aprobó incluso un adenovirus para cáncer de vejiga y está por autorizarse otro para tumores de cabeza y cuello en Japón”, agregó el experto.
El investigador subrayó que el desarrollo argentino representa un salto adicional en esta línea. “En términos del uso de virus oncolíticos para atacar la heterogeneidad tumoral, este sería el primer caso diseñado específicamente con ese objetivo”, afirmó.
Un promotor híbrido para abarcar más células malignas
En el nuevo trabajo, el equipo de Leloir reemplazó una secuencia clave del adenovirus —el promotor que regula su multiplicación— por un promotor híbrido específico de tumores. Este “interruptor genético”, creado en el laboratorio, se activa únicamente en células cancerosas donde ciertos genes se encuentran expresados.
“En el genoma del adenovirus, la proteína E1A regula toda la actividad del virus, permitiendo su multiplicación”, detalló Cafferata. “Reemplazamos el promotor nativo del gen E1A por un promotor híbrido que une dos promotores tumorales diferentes, ampliando así el rango de células malignas susceptibles al ataque.”
El virus AR2015, diseñado a partir de un adenovirus común, eliminó metástasis hepáticas de cáncer colorrectal en modelos animales y podría aplicarse a otros tumores gastrointestinalesASEBIO – ASEBIO
El resultado fue el virus AR2015, cuya replicación está controlada por un promotor compuesto por fragmentos de los genes A33 y vWA2. En muestras de pacientes con cáncer colorrectal, los investigadores demostraron que al menos uno de esos dos genes estaba activo en todos los tumores primarios y metástasis analizados, lo que garantiza que el virus pueda multiplicarse selectivamente en las células enfermas.
Inteligencia artificial
La selección de esos promotores no fue aleatoria. Para encontrarlos, los investigadores recurrieron a un extenso análisis bioinformático apoyados en algoritmos de inteligencia artificial.
“Analizamos dos bases de datos con muestras de pacientes y, a partir de casi 6000 genes, generamos algoritmos que nos permitieron identificar los asociados con la progresión de la enfermedad”, explicó Podhajcer. “De ese filtrado quedaron 126 genes; luego realizamos estudios funcionales con seis de ellos y finalmente seleccionamos los dos que usamos para construir el promotor híbrido.”
El proceso fue minucioso. Los investigadores analizaron grandes bases de datos con información genética de cientos de pacientes con cáncer colorrectal, comparando cómo se comportaban los genes en las distintas etapas de la enfermedad. Luego cruzaron esos datos con la sobrevida de los pacientes para identificar cuáles genes estaban vinculados con una evolución más agresiva.
Después eliminaron aquellos que también aparecían activos en tejidos normales, para asegurarse de apuntar solo contra las células malignas. Al final de esa depuración, que combinó análisis computacional e interpretación biológico, quedaron dos genes clave, validados como marcadores pronósticos de la enfermedad. De sus regiones promotoras los científicos tomaron los fragmentos necesarios y los unieron en un solo diseño genético, dando origen al promotor híbrido que guía la acción del virus.
“Lo innovador es que el flujo de análisis bioinformático puede adaptarse a otros tipos de tumores. La inteligencia artificial nos permitió reducir miles de posibilidades a solo dos promotores con relevancia biológica comprobada”, celebró Podhajcer.
Próximos pasos
El grupo ya presentó la patente internacional que protege el desarrollo, desde la etapa bioinformática hasta la generación del virus. Mientras buscan financiamiento para completar los estudios preclínicos necesarios, los científicos planean avanzar hacia ensayos clínicos en pacientes con cáncer colorrectal y, eventualmente, otros tumores gastrointestinales.
“Como demostramos en el paper, el AOL que diseñamos puede combinarse con quimioterapia y, por estudios que aún no publicamos, también con inmunoterapias que ya se usan para tratar el cáncer colorrectal”, señaló Podhajcer. “Hemos mejorado la potencia del virus manteniendo su especificidad. Está todo dado para avanzar hacia un ensayo clínico”, aseguró.
Además del equipo de la Fundación Instituto Leloir, participaron investigadores del Hospital Carlos Bonorino Udaondo, del Hospital Eva Perón y de la startup Theravax, con financiamiento de la ONG Afulic (Río Cuarto, Córdoba) y de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
Con su trabajo, los investigadores argentinos se suman a una tendencia global que combina biotecnología e inteligencia artificial para enfrentar uno de los dilemas más complejos del cáncer.
INVAP ingresó en la recta final de la negociación con el gobierno de Brasil para la construcción de un reactor multipropósito. El Reactor Multipropósito Brasileiro (RMB) será el corazón de un complejo de investigación y desarrollo nuclear que se ubicará en el Estado de San Pablo y que supondrá un salto en las capacidades del programa nuclear brasileño, además de garantizar la provisión doméstica de radioisótopos médicos.
La principal empresa argentina de proyectos de alta tecnología y la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil (CNEN) firmaron en septiembre un memorando de entendimiento (MoU) para avanzar hacia el contrato de ingeniería, provisión y construcción (EPC) del complejo tecnológico que albergará el RMB, incluyendo laboratorios, infraestructura operativa y apoyo logístico.
El gerente del Área Nuclear de INVAP, Felipe Albornoz, explicó que el memorando abre la puerta a las negociaciones definitivas para concretar el proyecto. “Además de expresar la voluntad de trabajar en conjunto, tanto a la CNEN como a nosotros nos sirve para tener conversaciones con otros stakeholders que necesitamos que se involucren también con el proyecto. Por el lado de CNEN son las autoridades regulatorias, es su gobierno, que es la fuente de financiación del proyecto. Nosotros jugamos el rol de nuclear vendor, pero necesitamos también sumar en las conversaciones a quién va a ser la parte de la construcción civil”, dijo Albornoz.
La CNEN estima invertir unos 500 millones de dólares solo en el reactor RMB, cuya construcción demorará unos cinco años. El nuevo complejo nuclear estará emplazado en Iperó, una localidad ubicada a 100 km de la ciudad de San Pablo, en donde este año ya comenzaron las primeras obras civiles en el sitio. La instalación estará cercana al Centro Industrial Nuclear de ARAMAR (CINA), en donde la Armada brasileña está desarrollando el prototipo del submarino con propulsión nuclear.
RMB, “primo hermano” del RA-10 argentino
El reactor RMB tiene origen en un acuerdo suscrito entre la Argentina y Brasil en 2011 para el desarrollo conjunto de reactores multipropósitos. Es por este motivo que en INVAP definen al proyecto brasileño como un “primo hermano” delRA-10, proyecto que está construyendo para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el complejo nuclear de Ezeiza y que se espera que alcance su primera criticidad a fines de 2026.
Ambos reactores tienen una potencia de diseño de 30 MW térmicos y un conjunto de capacidades y facilidades anexas similares. Por ejemplo, podrán brindar el servicio de dopaje de silicio, codiciado por la industria electrónica internacional. También servirán para apoyar la investigación con técnicas neutrónicas y desarrollo de nuevos combustibles nucleares.
“Con el desarrollo de los requerimientos de los distintos tipos de usuarios que cada país va a tener y de elecciones propias, la ingeniería resultante de cada reactor tiene algunas características propias. Por ejemplo, el combustible no es exactamente el mismo. El combustible de RA-10 lo hará la CNEA, con las especificaciones que nuestra comisión de energía atómica es capaz de fabricar. El combustible del RMB lo va a fabricar Brasil. La distribución de las facilidades alrededor del núcleo tampoco es exactamente igual, cada uno eligió priorizar distintos aspectos de la ubicación de los sistemas y de la circulación de materiales y de personas, y el tipo de ensayos que quería hacer Argentina y Brasil son levemente distintos”, graficó Albornoz.
Esas diferencias se encarnan también en el diseño y la construcción del tanque reflector, el corazón tecnológico en este tipo de reactores. INVAP fabricó el tanque reflector para el RA-10 y quiere fabricarlo también para el RMB. “Es lo que llamamos un equipo propietario. Es parte de nuestras fortalezas y parte de lo que nosotros normalmente vendemos junto con la ingeniería. Es un componente que no muchos talleres en el mundo pueden hacer. De la forma en la que ese tanque está fabricado, está dimensionado y está ensayado, depende muchísimo la performance del reactor”, explicó.
Modelado del proyecto RMB en Iperó.
Radioisótopos médicos
Brasil busca con el RMB alcanzar el autoabastecimiento en la provisión de radioisótopos destinados a aplicaciones medicinales, principalmente vinculadas con el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cancerígenas. “Además del reactor nosotros estamos trabajando en la ingeniería de la planta de producción de radioisótopos. Es una planta muy importante, muy ambiciosa para Brasil”, dijo el principal responsable del área nuclear de INVAP.
El radioisótopo más requerido es el molibdeno 99, que sirve como precursor para el tecnecio 99, el isótopo más utilizado en medicina nuclear para procedimientos de diagnóstico por imagen. Además de suplir este radioisótopo crítico, el reactor RMB también podrá generar Lutecio 177, un radioisótopo que sirve a la vez para diagnóstico y para terapia, de creciente aplicación internacional. “Es un poco la niña bonita de los radiosótopos en medicina nuclear, porque todo el mundo quiere desarrollar esto”, añadió Albornoz.
“La visión de Brasil es conseguir la autosuficiencia en producción de radiosótopos. Tendrá una parte que estará dedicada solo a molibdenos y otra parte importante que será para obtener radiosótopos producidos por captura N-gama. No provienen de la fisión del uranio, sino de la activación de otros materiales. El Lutecio es uno de estos, pero además hay una gama de unos 20 radiosótopos que se producen de manera similar y en los que Brasil quiere incursionar”, dijo.
La firma del memorando también habilita a que INVAP y la CNEA acuerden los términos de la asistencia tecnológica y de la transferencia de tecnología relativos a la planta de radioisótopos medicinales. “El know-how tecnológico de cómo extraer molibdeno desde la fisión de una placa de uranio es de CNEA. Nosotros lo que hacemos es el desarrollo de todos los servicios asociados pero la propiedad intelectual del proceso de extracción es de CNEA”, explicó.
Brasil como cliente estratégico para INVAP
La empresa radicada en Bariloche, cuyo accionista es la provincia de Río Negro, está atravesando uno de sus mejores momentos en lo que respecta a proyectos en la división nuclear. El gobierno de Países Bajos dio este año luz verde definitiva al comienzo de construcción del reactor PALLAS, cuyo diseño fue provisto por INVAP. La empresa también está por poner en marcha un reactor de entrenamiento de personal que construyó en Arabia Saudita y que será el primer reactor nuclear de ese país.
En paralelo, la empresa está ejecutando un contrato con Uganda para el estudio de factibilidad y los estudios geotécnicos de un centro de ciencia nuclear y tecnología, que estará ubicado dentro del predio de una universidad y que tendrá el foco puesto en la preparación de recursos humanos. Uganda busca que ese centro eventualmente albergue un reactor multipropósito, de forma tal de poder hacer experimentos e irradiaciones.
Más allá de estos proyectos, en INVAP destacan el carácter estratégico del proyecto RMB. “Brasil es un socio importantísimo para Argentina en temas nucleares. Tenemos una relación muy particular desde hace ya muchos años y que es ejemplar en el mundo. Realizar este tipo de trabajos reafirma ese vínculo estratégico que tenemos. Al igual que Argentina, Brasil tiene un plan nuclear que nosotros estimamos que va a generar más oportunidades de trabajo y más proyectos en el futuro. Creemos que nos posiciona bien, nos afianza como líderes regionales”, concluyó Albornoz.
El gobierno de China anunció ayer la suspensión temporal de las restricciones a la exportación de minerales estratégicos hacia EEUU, en un nuevo gesto de distensión entre las dos principales potencias económicas mundiales.
La medida, que estará vigente hasta el 27 de noviembre de 2026, alcanza al galio, germanio y antimonio, componentes críticos para la fabricación de semiconductores y baterías de litio, según confirmó el Ministerio de Comercio de Beijing en un comunicado oficial.
La suspensión, que entró en vigor inmediatamente, revierte las restricciones impuestas en diciembre de 2024 y refuerza la tregua comercial acordada entre el presidente chino Xi Jinping y su par estadounidense Donald Trump durante su encuentro del 30 de octubre pasado en Busan, Corea del Sur.
Además, el viernes último China había anticipado la suspensión por un año de otras medidas de control sobre exportaciones implementadas el 9 de octubre, que incluían límites ampliados sobre materiales de tierras raras y grafito de doble uso, esencial para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.
Beijing también levantó las restricciones sobre materiales superduros como diamantes y carburos industriales, utilizados en procesos de manufactura y perforación.
El paquete de flexibilizaciones comerciales forma parte del acuerdo bilateral que contempla la reducción de aranceles y la suspensión de medidas proteccionistas durante un año, en un intento por estabilizar la relación entre las dos economías más grandes del planeta.
La jornada de premiación del IB50K 2025 fue desarrollada en el Instituto Balseiro, institución dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo. Allí, se entregaron los premios y menciones especiales en la 15° edición de este concurso que fomenta la creación de Empresas de Base Tecnológica en Argentina, mediante la convocatoria a jóvenes a presentar planes de negocios que se enmarcan en el desarrollo tecnológico-industrial, la transferencia y la innovación.
El primer premio fue otorgado al proyecto Calíape que a través de una aplicación móvil utiliza Inteligencia Artificial para reconectar al médico con el paciente. El segundo premio del IB50K y premio especial del CONICET fue entregado a Bio H41 que presentó un innovador activo cosmético natural inspirado en levaduras patagónicas; y el tercer premio a Odycell Nanotherapies que desarrolla terapias celulares de nueva generación para tumores sólidos con nanotecnología e inmunoterapia.
El proyecto premiado Calíape transcribe consultas médicas, genera historias clínicas precisas y envía indicaciones claras al paciente. “Nosotros decidimos usar el método científico en el abordaje de la solución que proponemos. Las IA generativas son programas de computadora de tal complejidad que recién se los está empezando a comprender, con estudios desde una variedad de disciplinas. Nuestro proyecto usa una serie de IA generativas, cuyo comportamiento debe ser validado en el consultorio médico a partir de métricas precisas, determinadas en condiciones conocidas y reproducibles”, expresó Flavio Colavecchia investigador del CONICET, del Centro Atómico Bariloche, en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Y añadió: “En nuestro caso usamos la estadística, el análisis de señales, y metodologías del procesamiento del lenguaje natural para estudiar el flujo de información que va a manejar nuestra aplicación. Esta etapa de validación científica es fundamental para asegurar el éxito en el uso de Calíape”.
A su vez, Colavecchia, experto y mentor en Calíape, explica que distintos tipos de IA se utilizan en la vida cotidiana, y la salud no es ajena a este cambio de paradigma, “en la actualidad en el sector salud vemos IA específicas, sobre todo en el área de diagnóstico por imágenes. Por ejemplo, en Fundación Intecnus estamos trabajando con IA específicas para la determinación de densidad mamaria en mamografías, el cálculo de magnitudes clínicas relevantes a partir de resonancias magnéticas cardíacas, e incluso, sistemas de asistencia a la planificación de tratamientos en Radioterapia. El uso de IA generativas es todavía incipiente, pero sin duda va a marcar un antes y u después en la adquisición y gestión de datos médicos”.
Sobre el reconocimiento especial del CONICET de Enfoque Transdisciplinario en Innovación Tecnológica María Celeste Ratto, directora del CONICET Patagonia Norte, destacó: “Para el CONICET es muy importante apoyar esta iniciativa del Instituto Balseiro que hace tantos años viene incentivando la innovación. Gran parte de los proyectos está integrado por personal del CONICET lo que muestra nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones a los problemas y desafíos de nuestra sociedad”. Asimismo, Ratto destacó que “este año nuestro premio estuvo dirigido a los mejores proyectos que mostraran enfoque interdisciplinarios a fin de fortalecer una visión de la ciencia colaborativa y multidisciplinar”.
Bio H41, proyecto ganador de este premio especial y del 2do. premio del certamen, se trata de una startup que desarrolla ingredientes cosméticos innovadores a partir de levaduras patagónicas. Es una alternativa biotecnológica y sustentable para la industria cosmética global basada en la fermentación de precisión para activos con propiedades antioxidantes y fotoprotectoras con un enfoque que se centra en los bioprocesos sostenibles de bajo impacto ambiental.
“En este premio hay gran relevancia del CONICET. En nuestro equipo hay investigadores que hace más de 20 años pertenecen al organismo y han estudiado durante mucho tiempo. Es importante el premio de una institución tan reconocida para validar toda esa investigación”, expresó Matías Altilio, líder de Bioprocesos y Operaciones de Bio H41. Y resaltó el impacto y la cadena de valor que genera la sinergia entre el CONICET y la industria privada.
Con visión a futuro Altilio aseguró que “en el corto plazo pensamos concretar nuestras primeras ventas en el mercado local y validar comercialmente nuestro producto. A 10 o 15 años proyectamos contar con una planta propia de producción”. Y agregó: “Soy fermentadorista y es un sueño que compartimos tener nuestra planta para cultivar los grandes microorganismos y captar el mercado global. Pero no solo eso sino también generar fuentes de trabajo para la economía local y para el sistema científico, necesitamos más industria privada para reinvertir en ciencia”. Del equipo forman parten los especialistas del IPATEC (CONICET-UNCo) Diego Libkind como responsable de vinculación y asesor científico, Martín Moliné responsable de I+D, y Nazarena Ansaldi, investigadora I+D.
Además, entre los equipos finalistas se presentaron proyectos con participación de especialistas del Consejo que buscan soluciones innovadoras con impacto económico, social y en salud, que fueron distinguidos con premios especiales brindados por distintos patrocinadores del IB50K.
Entre ellos se encuentran, Circa Therapeutics, una start up biotecnológica que desarrolla fármacos innovadores para cánceres raros sin opciones terapéuticas; H2Hydra que desarrolla una plataforma de software especializado en el diseño y evaluación tecno-económica de proyectos de hidrógeno verde; InTest.Ar un test domiciliario, no invasivo y multibiomarcador que permite detectar de forma temprana lesiones precursoras de cáncer colorrectal, y Scargoth de construcción de hábitats modulares inteligentes, ultraeficientes y desmontables.
Sobre la prospectiva de la Inteligencia Artificial operan varios grupos que impulsan variados análisis, bastante contradictorios, lo cual complica conocer cuál es la situación objetivamente real y su probable evolución.
Para pasar en limpio cuáles son los jugadores en las cuestiones de Inteligencia Artificial, conviene repasar uno por uno. Tenemos:
1) entidades financieras que invierten en la IA asociados a las poderosas empresas high tech; 2) grupos políticos de ideología libertaria de extrema derecha, asociados a los anteriores; 3) élites políticas que quieren controlar a los high tech por la real pérdida del poder propio o la de los estados; 4) otros grandes grupos económicos que manejan economías bien tangibles (medios, alimentos, energía, minería) y que ven disminuido su poder financiero relativo; 5) países que compiten geopolíticamente en la frontera del desarrollo de la IA; 6) sectores militares interesados en tener bajo control las nuevas aplicaciones de la IA para las tareas de inteligencia o del desarrollo de nuevos sistemas de armas.
Principalmente se argumenta sobre tres aspectos del desarrollo de la IA:
a) los grandes apostadores, las inmensas inversiones directas necesarias, su valor en las bolsas accionarias y la disputa sobre el mercado; b) las de índole geopolítica, y c) los problemas sociales que sus aplicaciones pueden provocar. Veamos en detalle el primero.
La carrera competitiva de la IA se libra entre los barones de la high tech (pocos, pero poderosos): Peter Thiel, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Sam Altman, Elon Musk y Larry Page, que no solo actúan en búsqueda de riqueza, sino de poder político, aunque muy mezclado con quimeras científicas.
Ray Kurzweil profetizó el “momento de singularidad”, un instante mágico “cuando la IA alcanzara el nivel de la inteligencia humana y la máquina fuera más eficiente que el hombre en todas las disciplinas”.
Sam Altman, creador de ChatGPT en 2022, lanzó ahora el GPT-5, en búsqueda del codiciado grial, la super IA (ASI), que superaría a la inteligencia humana en todas las áreas (ciencia, creatividad, intuición). No solo está Altman, sino también Google (con Gemini 3.0), Microsoft (OpenAI), Amazon (Anthropic), Elon Musk (Grok 4.2) y Mark Zuckerberg, (Meta Llama A4). Todos ellos construyendo enormes data centers, con inversiones que son una potencial burbuja en construcción.
Frente a este panorama Altman ha dicho recientemente que “cuando surgen las burbujas, la gente inteligente se entusiasma demasiado con un núcleo de verdad. Si miras la mayoría de las burbujas históricas, como la tecnológica, había algo real. La tecnología era realmente importante. Internet fue un asunto enorme. Pero la gente se entusiasmó en exceso”.
Actualmente tenemos un círculo, que no sabemos si es virtuoso o vicioso: OpenAI pagará cientos de miles millones de dólares a Oracle por capacidad de cómputo que le entregue. Oracle pagará decenas de miles de millones a Nvidia para que entregue chips para esos centros. Y Nvidia promete a su vez reinvertir buena parte de esa cifra en OpenAI. Pero nadie tiene certezas sobre la rentabilidad futura de estos negocios.
Las encuestas indican que casi el 80 por ciento de las empresas que adoptan IA no percibe mejoras sustanciales en resultados. Todos quieren ser ganadores. Pero no habrá lugar para todos. Esto recuerda anteriores burbujas tecnológicas, cuando el colapso de las criptomonedas se desencadenó a partir de círculos de crédito cerrados y autosostenibles.
Estas estructuras de inversión tan sofisticadas traen a la memoria las prácticas de los bancos que empaquetaron hipotecas en valores de alto riesgo y vendieron productos complejos bajo apariencia de seguridad. La burbuja financiera que terminó en la “crisis de los derivados”, que provocó el crac global del 2009. Además, hubo otros fracasos: el Metaverso de Zuckerberg (2020) y las puntocom (2000), cuya caída hizo quebrar a miles de empresas y destruyó varios mercados;
El gasto en IA representa más del 90 por ciento del crecimiento del PIB estadounidense en la primera mitad de 2025, superando al consumo de los hogares. Las señales de fragilidad afloran en la economía estadounidense: aunque los valores tecnológicos se dispararon desde 2022, porque las tres cuartas partes del crecimiento del valor accionario del S&P 500 se explican por el impulso de firmas tecnológicas vinculadas a la IA. Pero lamentablemente la participación de sus beneficios sobre el S&P 500 fueron muy pobres.
La prospectiva comercial está llena de riesgos y de dudas: los data centers se degradan a gran velocidad, los chips se tornan obsoletos en pocos años y cada generación de IA genera menores incrementos de eficiencia. Las mejoras de cada nuevo modelo ya no logran justificar las inversiones multimillonarias, lo que alimenta el escepticismo sobre la viabilidad de las inversiones para alcanzar la superinteligencia. La inquietud en el sector es creciente, ya que el valor actual de Nvidia es 94 veces el de Ford y es peligroso para cualquier nación que el crecimiento económico dependa crecientemente de un solo sector y, peor aún, de un solo gigante tecnológico.
Altman está convencido de que la burbuja de la IA se pincha. Lo asume y divulga para salvar su empresa, la primera del sector de la IA. Considera que no hay en el mundo tanto dinero en las bolsas para invertir los billones de USD necesarios para todas esas compañías. Es decir, cree que algunas caerán y muchos inversores perderán bastante dinero en toda la burbuja de los data centers que han montado. Actualmente, existen entre 11.000 y 11.500 data centers en el mundo (40 por ciento en EEUU, 25 por ciento en Europa y 20 por ciento en Asia-Pacífico), según estimaciones de Cloudscene y Synergy Research Group. Todos voraces consumidores de computadoras de almacenamiento, electricidad, agua para refrigeración y capitales colosales. Entre servidores, energía eléctrica (el mayor costo operativo), redes y conectividad (fibra óptica), refrigeración (agua y sistemas de refrigeración), así como mantenimiento y seguridad, el gasto global oscila entre 300.000 y 400.000 millones de dólares anuales.
Pero en realidad, la verdadera inquietud para concentrar esfuerzos del gobierno de Trump y de los barones de la high teches poder competir con China, desde el momento en que una startup de Liangzhu, considerada la Silicon Valley china, presentó su revolucionario DeepSeek, con código abierto de entrenamiento, muy competitivo con sus rivales occidentales. Se construyó en un año y con costos muy bajos.
«Publicado en El blog de Abel el 31 de octubre de 2017»
Estos posteos que escribe Daniel Arias – Argentina nuclear, satelital, marina – pueden ser agrupados -estoy pensando en la forma de hacerlo- con un título como «La Argentina que puede ser» (aparte del libro que muchos reclaman). Pensando en publicista, siento que la condición principal es que bastantes argentinas quieran que sea.
A.B.F.
Pampa Azul 2.0
El cauto silencio de los lectores en relación a mis propuestas de construir barcos nucleares indican que una parte de ellos se pregunta qué me fumé. Hoy el asunto les parece “Fantasy & Science Fiction”. Están con el síndrome de postrauma electoral, compañer@s. Y lo comparto.
En tiempos de perder libertades, derechos e industrias, los argentinos nos ovillamos como perros apaleados. Perdemos esa capacidad de “¿Y por qué no?” que algunas veces nos hizo renacer de las cenizas. Pero uno, amig@s, es lo que uno hace con lo que hicieron de uno, y lo mismo vale para los países. De los laberintos se sale por arriba.
Veo su sonrisa escéptica. Yo hablo de ponerle átomos a un programa del gobierno de CFK (Pampa Azul) que todavía goza de buena salud, bajo la precaria protección del Ministerio de Ciencia y Tecnología, mientras en la práctica éste va degradándose en medios y autoridad al nivel de una Secretaría. Entre tanto, el gobierno le prende fuego, incansable, a todas esas ramas del árbol industrial argentino “que nos separan del mundo” con su terquedad en existir, algunas tan diferentes entre sí como la del calzado, la metalmecánica, la láctea, la textil, la ferroviaria y la electrónica; pero la preferencia por exterminar rápido y bien los brotes nucleares, espaciales, radarísticos, biotecnológicos, de armamento y aeronáuticos surgidos desde 2004 es clarísima. Son gravosos para ciertas embajadas. Y arden fácil, como las incursiones en alta tecnología de cualquier país, chico, mediano o grande, cuando no tienen demanda, sostén o licenciamiento estatal.
Entre tanto, la rampa de deuda externa que garantiza que no la vuelvan a tener ya la pagan chicos sin escuela, adultos sin empleo, discapacitados sin pensiones y jubilados sin medicamentos. Lo de hoy hará sangrar a millones de argentinos que aún no nacieron, y a sus hijos. Pero nacerán y algo habremos de dejarles, además de deudas y dudas.
Yo elijo dejar un programa de largo alcance. Formular un plan y atenerse a él es resueltamente ajeno al pensamiento y la práctica del político argentino promedio, un referente en enroques y en roscas. Se entiende: no se forman buenos coreógrafos en un teatro en llamas.
Este programa en particular es parte de algún plan mayor de reindustrialización y complejización (perdón por la palabreja) de la economía, y de reconstrucción del estado. Son asuntos inseparables, pero eso lo dejo a otros que entiendan más. Me atengo a la parte que más me interesa: reconstrucción naval y nuclear, haciendo sinergia.
¿Es un aporte mío? No mucho. Logro imaginarlo porque –perdón, don Newton- pude pararme, medio tambaleando y mareado, sobre los hombros de gigantes, en este caso Segundo Storni, Jorjón Sabato, los hermanos Carlos y Oscar Varsavsky, Carlos Castro Madero, Franco Varotto, Mario Mariscotti, Becho Murmis, Renato Radicella, Roberto Cirimello, Cacho Otheguy, Carlos Aráoz y sigue la lista. ¿Es viable el plan? No sin intentarlo. ¿Nos dejarán? No, pero ¿volveremos a dejar que no nos dejen? Amig@s, en la cancha, como siempre, se verán los pingos.
De modo que aclaro nuevamente:
Estoy planificando para la reconstrucción, con otro gobierno. Ni estos lograrán matar a la Argentina ni ésta morirá con nosotros.
Tenemos 1,87 millones de km2 de territorios nuevos –casi todos abisales- de los cuales sólo gozaremos de soberanía indisputada en 370.000 km2. El resto, a discutir, y la pulseada principal será con el Reino Unido.
Por un efecto paradójico del calentamiento global, la banquisa antártica está en expansión, las tormentas en ese océano se han vuelto más frecuentes y peores, y la navegación local cada vez más peligrosa. Más tarde abundaré en dudas sobre este desconcierto.
Es indudable que en esta crisis hay una oportunidad: podemos ser el primer país del mundo en construir dos barcos diseñados específicamente para bancarse a año completo ese escenario antártico empeorado, y vender sus servicios oceanográficos y de rescate a terceros países. Con los “fierros” adecuados, en ese infierno ululante hay plata a hacer y soberanía a ganar.
Soberanía práctica, porque las cosas que averigüemos sobre nuestros fondos serán los anchos de espadas, de bastos, y los sietes de oros y espadas en una mesa de truco peligrosa pero inevitable. Sin una idea científica detallada de qué hay ahí en las llanuras abisales y un rearme de la Armada con naves propias, no podemos ni sentarnos a negociar titularidades, sea con Su Graciosa Majestad o con Magoya. Sin ese valor agregado, nuestra autoridad es verso. Eso lo dijo Vicente Palermo, del Club Político, al toque de que CONVEMAR nos diera esos papeles. Pero creo que Palermo subestima a mi país.
Sí, claro, me dice Ud. Venirle con fierros propios a la Armada. Para ridiculizarme, me tira una cita de un tal Arias, autor que me suena familiar:
“Una revisión somera del catálogo Histarmar de buques de la Armada entre 1900 y 2013 arroja un total acumulado de 318 naves de todo tipo, de las cuales 56 fueron construidas en la Argentina. Si dejamos fuera las ensambladas aquí bajo licencia extranjera, quedan 47 naves realmente Nac & Pop, con apenas 12 de combate. Pero si estrechamos la búsqueda a barcos exclusivamente de guerra de diseño y construcción local, la lista se abrevia a 10, y chicos: 8 rastreadores y 2 patrulleros, muchos impuestos por un tal presidente Perón. 10 barcos sobre 318. Sí, el 3,78% del catálogo”.
En suma, Ud. me echa en cara que mi plan no sólo contraría la cultura política sino la naval que padecemos. Y añade, en plan de guapo, que es más fácil encontrar ratas en una caja fuerte que keynesianos en los partidos, en la UIA o en la Armada.
¡Tenga mano, compañer@!, retruco, gauchesco. ¿Iraolagoitía, Quihillalt y Castro Madero no eran navales, o sólo me parecieron? ¿Y acaso leyó “Nuestros intereses marítimos”, del Alte. Segundo Storni? Buena mía, no lo leyó.
Ud. me contesta, tajante, que la Armada a Storni tampoco lo leyó. Se limitó a hacerle grandes homenajes fúnebres para enterrar mejor sus ideas, de las que se olvidó hace mucho. Y luego me acorrala otra vez con mis propias palabras: los almirantes que en 1988 impidieron darle nueva motorización diésel-eléctrica y 30 años más de vida útil al portaaviones ARA 25 de Mayo, según la propuesta del Ing. Ernesto Marta, también eran navales.
Y luego de pensar un segundo, añade con maldad que esos lograron mucho más que el desguace posterior de esa nave. Lograron el desguace de los Astilleros Río Santiago (ARS) y TANDANOR, de paso y cañazo. Su Graciosa habrá aplaudido… ése era el blanco principal. Los astilleros, no el portaviones.
Para mayor claridad, ARS llegó a construir las 4 mayores naves sudamericanas: los petroleros Ingeniero Huergo, Ingeniero Silveyra, José Fuchs y Presidente Illia, de doble casco y 60.000 toneladas, entre 1979 y 1983, pedidos por YPF. Desmontar los ARS y TANDANOR, la Fábrica Militar de Aviones (hoy FAdeA), y la CNEA e INVAP deben haber sido artículos principales en algún Tratado de Versailles secreto que la Argentina habrá firmado, supongo, entre 1982 y 1983, acaso para poder rendirse en Malvinas sin bancarse horas después una guerra mucho peor con Chile. El que viva lo sabrá, si quedó algún papel escrito de todo ello. Lo que yo quiero es romper ese tratado, pero sin alharaca.
ARS nunca recuperó su salud pre-menemista, en parte por cambios de la tecnología de construcción naval, en parte porque el eje geográfico de la misma se desplazó al Lejano Oriente, y fundamentalmente por la desaparición del concepto de que el estado puede y debe comprarle al estado.
En los ’60 y ’70, traccionados por los pedidos de ELMA (Empresa Líneas Marítimas Argentinas), YPF, la CNEA y Ferrocarriles Argentinos, más algunos de la siempre renuente Marina, estos enormes talleres daban trabajo directo a 8000 personas, ranqueaban como los mayores del subcontinente, hacían graneleros, “bulk carriers”, containeras e incluso tanqueros de doble casco de 60.000 toneladas, y ganando plata. Había que ver a los ARS en sus épocas de gloria. Sí, tiene razón, en 1988 el 25 de Mayo fue un blanco de oportunidad. Lo importante no era tanto destruir el portaaviones sino la capacidad argentina de rehacerlo a nuevo en casa. No fuera que luego quisiera hacerse también una flota propia.
Aunque en su resucitamiento kirchnerista ARS llegó a fabricar 4 graneleros de 27.000 toneladas para Wilhelm Finance Inc., de Alemania, su mayor comprador (Venezuela) empezó a fundirse cuando ya se le había entregado el “Juana Azurduy” y se daban los toques finales al “Eva Perón”. Éste quedó sin entregar. Era el segundo de una orden de 4 petroleros de 47.000 toneladas para PDVSA, pero Chávez se estaba fundiendo, o lo estaban, o ambas cosas. Son situaciones que vaya a saber por qué jamás le pasan a los emires y jeques petroleros. Esta vez como blanco de oportunidad, a ARS lo jodieron de nuevo.
En este segundo y más modesto pico de ocupación, ARS llegó a tener 2700 ingenieros, técnicos y operarios muy especializados.
Había 23 barcos más pedidos por contrato que aseguraban teóricamente 12 años de trabajo continuos, pero la deuda venezolana dejó a ARS sin nafta a algunos kilómetros de la siguiente estación de servicio. Al rescate sin mayor resto, CFK ordenó construir en ARS 5 patrulleras oceánicas multipropósito para la Armada, de las cuales una llego a ponerse en quilla. Los planes navales de CFK –completar 2 submarinos Thyssen TR-1700, modernizar los 2 destructores y las 3 fragatas Meko- siempre avanzaron muy despacio, salvo el de la reconstrucción del rompehielos Irízar en TANDANOR. Y luego llegó El Que Te Dije y se acabó todo.
Mi plan es juntar lo nuclear con la construcción naval. A no olvidar que ya hubo dos intentos de trabajo conjunto. Es debido a Castro Madero que hoy tenemos en construcción en Lima, provincia de Buenos Aires, el prototipo de una central nuclear argenta para vender al mundo, el CAREM, ahora de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Es un proyecto tan tecnológicamente sensato, tan testeado y vuelto a testear en modelos físicos, y con un potencial de mercado tan disruptivo que ni siquiera el Mejor Ministro de Energía de la Shell lo quiso parar. Tampoco lo está apurando, ojo. Vendrán gentes de muchos colores y países a ver esa centralita.
Avance de obra civil del CAREM en 2014, sin todavía ningún componente nuclear instalado. En aquel año debería haber estado en retoques finales antes de irlo poniendo crítico.
Pero no puede haber una vidriera más impactante para esa planta terrestre que la naval: ponerla en un par de barcos que dejen al mundo con la boca abierta. Llámenlo Pampa Azul 2.0, si quieren.
Daniel E. Arias
Nota del autor en 2025:
Siete años después de escrita la 5ta parte de «Argentina en el Mar», me queda en claro que el CAREM no va a ser jamás una planta de propulsión marina. No tanto porque haya sido exitosamente frenada una vez más por el actual gobierno y tantos otros anteriores, sino por motivos técnicos.
Un CAREM necesita una verticalidad perfecta del recipiente de presión para garantizar una suficiente circulación convectiva del refrigerante. El submarino resultante carecería de potencia motriz en situación de maniobra. Debería usar sus baterías para maniobrar mientras no logre recobrar la vertical. Y un submarino de caza, al igual que un avión de caza, debe poder hacer maniobras muy cerradas y a bastante velocidad.
Hace cuatro años, el Dr. Carlos Aráoz, metalurgista y «combustiblero» de la CNEA, me hizo llegar los planos de una planta de potencia distinta y diseñada específicamente para motorizar un TR-1700. Es la del Dr. José Converti y su equipo. Es un PWR convencional, refrigerado por bombeo, y adaptado a un casco de presión pequeño como el de este Thyssen. Tendría una potencia eléctrica menor de 10 MW, que no es poca. Fue presentado ante el Almirantazgo.
El proyecto fue silenciosamente discontinuado ya no recuerdo por cuál administración nacional. Elija la que le parezca desde Carlos Menem en adelante.
El motor de Converti probablemente sea muy bueno, pero no nos enteraremos: lo que ya no quedan son cascos de TR-1700. El del ARA San Juan se perdió con el submarino en el accidente de 2017. El del Santa Cruz, cortado en dos como una sandía para un reequipamiento a nuevo de baterías, sensores y sistemas de combate, quedó como estaba: en dos partes, Ud. elija la que le parezca.
La modernización del Santa Cruz fue cancelada por el entonces ministro de Defensa, Oscar «El Milico» Aguad, que adujo motivos de seguridad. Así la Argentina quedó sin submarinos. Aguad tiene criterios raros de seguridad. Son coherentes: en su tenida en el Ministerio de Telecomunicaciones había cancelado todos los satélites argentinos ARSAT desde el 3 en adelante, pero concedió 21 habilitaciones para que la Argentina recibiera servicio de otros tantos satélites. Todas empresas de países de la OTAN, sorpresa.
Aráoz, un espíritu invencible, dice que todavía podríamos ofrecerle ayuda técnica a Brasil, que hace 20 años viene luchando con su propio PWR para motorizar su primer submarino nuclear, el Almirante Alvaro Alberto. Es difícil que los primos brasucas nos den bola. La última vez que se metieron en un proyecto tecnológico complejo con la Argentina, los jodimos.
Sucedió a fines de los ’80, con el diseño y construcción del avión de cabotaje a turbohélice Vector.
Al costo de una pérdida de U$ 360 millones ya invertidos por la Fábrica Militar de Aviones y en tiempos de Alfonsín, el presidente Carlos Menem nos retiró del proyecto cuando ya había 2 aviones en exhibición, dando vueltas por las ferias aeronáuticas y generando pedidos de informes. También había un tercero en construcción, hoy un cascajo sin terminar en la Fábrica Argentina de Aviones en Córdoba.
Desde entonces, Brasil tuvo su propio Menem, el presidente Fernando Collor de Melo, pero lo eyectó del cargo de un patadón. Demasiado chorro y vendepatria, dijo el Parlamento, incluso para los criterios de los ’90. Pero de ahí en más, Brasil se abstuvo de otros proyectos tecnológicos con Argentina. Entre ellos, los satélites SABIAMAR de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.
Personalmente, no renuncio al CAREM. Pero me gustaría, cuando se pueda, poner al menos un módulo de 120 o 125 MWe en una base antártica argentina intracontinental, al sur de la Pensínsula Antártica, en un sitio poco accesible desde el mar, y al cual el combustible para generar electricidad sólo puede llegar por aire. Sería un gesto geopolítico, además. ¿Lo permite el Tratado Antártico? Sí, mientras dure.
Los EEUU tuvieron una plantita nuclear en la Antártida entre 1967 y 1972, el PMA-3, llamado también «Nukey Poo» porque era una mierda y perdía refrigerante en forma continua. Ningún país miembro del Tratado hizo objeciones. Supongo que con el CAREM nos podría ir mejor.
A condición de que testeado del modelo de demostración en el predio de las Atuchas, y construido un CAREM comercial de cuatro módulos y sin inconvenientes en otro lugar del país.
Obviamente, no sucederá con este gobierno, ni con ninguno que se le parezca. Como suele decir el director de AgendAR: «El que viva lo verá».
Según el economista de Harvard Jason Furman, el crecimiento del PIB estadounidense en la primera mitad de 2025 se debió casi en su totalidad a la inversión en centros de datos y tecnología de procesamiento de información. Excluyendo estas categorías relacionadas con la tecnología, Furman calculó en una publicación del 27 de septiembre en X.com que el crecimiento del PIB habría sido solo del 0,1 % en términos anualizados, un estancamiento casi total que subraya el papel cada vez más fundamental de la infraestructura de alta tecnología en la configuración de los resultados macroeconómicos.
Las conclusiones de Furman, compartidas en línea y repetidas por analistas financieros como Robert Armstrong, de Unhedged del Financial Times (el mismo autor que acuñó el término «TACO trade»), se hacen eco de varios meses de observaciones sobre el notable auge de la infraestructura de los centros de datos. En agosto, Renaissance Macro Research estimó que, hasta la fecha en 2025, el valor en dólares aportado al crecimiento del PIB por la construcción de centros de datos de IA había superado por primera vez el gasto de los consumidores estadounidenses. Esto es notable si se tiene en cuenta que el gasto de los consumidores representa dos tercios del PIB.
Técnicamente, como señala Furman, la inversión en equipos y software de procesamiento de información solo representó el 4 % del PIB de EE. UU. durante la primera mitad de 2025, pero también supuso el 92 % del crecimiento del PIB durante ese periodo. Furman añadió que probablemente no es el caso de que la economía estadounidense no hubiera registrado casi ninguna expansión sin esta expansión, razonando que «sin el auge de la IA probablemente tendríamos tipos de interés [y] precios de la electricidad más bajos, lo que supondría un crecimiento adicional en otros sectores. En términos muy generales, eso podría suponer aproximadamente la mitad de lo que obtuvimos del auge de la IA». Pero aún así, es mucho.
Gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon, Meta y Nvidia han invertido decenas de miles de millones de dólares en la construcción y mejora de centros de datos, en respuesta a la explosiva demanda de inteligencia artificial y grandes modelos de lenguaje que requieren enormes recursos informáticos.
Lisa Shallet, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, señaló el 29 de septiembre que el gasto era realmente enorme entre los llamados «hiperscalers», que se esfuerzan por conseguir una enorme capacidad de computación, almacenamiento y redes.
«En los últimos años, la inversión en capital de los hiperescaladores en centros de datos y elementos relacionados se ha cuadruplicado y se acerca a los 400 000 millones de dólares anuales», escribió. «La velocidad de crecimiento y el tamaño de la inversión están sesgando su impacto económico agregado, ya que los diez principales inversores representan casi un tercio del gasto total… Para ponerlo en perspectiva, se estima que el gasto relacionado con los centros de datos está añadiendo aproximadamente 100 puntos básicos al crecimiento del PIB real de Estados Unidos».
El «misterio» de la economía
Este auge del crecimiento impulsado por la tecnología se produce en un contexto de ralentización económica generalizada y, paradójicamente, de fuerte crecimiento del PIB. La creación de empleo se ha ralentizado, lo que ha suscitado la preocupación de que, sin la inversión en tecnología, la economía estadounidense podría haber entrado en recesión. Otros sectores, desde la industria manufacturera y el inmobiliario hasta el comercio minorista y los servicios, contribuyeron poco o incluso restaron valor a la producción total en la primera mitad de 2025.
Y, sin embargo, como ha señalado Torsten Sløk, economista jefe de Apollo Global Management, las cifras del PIB apuntan a una economía (estadísticamente) fuerte.
«El consenso ha sido erróneo desde enero», afirmó Sløk en una nota distribuida a sus clientes a principios de octubre, añadiendo que la media de las previsiones de los economistas apuntaba a que la economía estadounidense se ralentizaría durante nueve meses consecutivos. «Pero la realidad es que simplemente no ha sucedido… Los profesionales de la economía debemos mirarnos en el espejo».
El análisis de Furman se suma a la observación sarcástica y acertada de Rusty Foster, de Today in Tabs, quien bromeó: «Nuestra economía podría ser simplemente tres centros de datos de IA con gabardina», en alusión al auge de la construcción de centros de datos y al tropo de los dibujos animados/gag visual de varios niños que se unen para disfrazarse de adultos.
El economista jefe de Morgan Stanley, Michael Gapen, aventuró el 6 de octubre una hipótesis sobre «el misterio» de la economía de 2025, «entre datos sólidos de gasto y una contratación débil». Argumentó que «puede explicarse por un sector empresarial que absorbió el costo inicial de los aranceles y redujo los costos laborales unitarios y la rentabilidad en lugar de subir los precios».
En otras palabras, algo que no tiene nada que ver con la construcción de centros de datos que está alimentando ampliamente los temores de una burbuja, incluso entre el propio fundador de Amazon, Jeff Bezos, quien insiste en que estos centros de datos son una «burbuja industrial» más que financiera, y que algún día todos nos alegraremos de tener a nuestro alcance una potencia informática tan increíble con tantos cientos de miles de millones gastados. La cuestión del crecimiento sostenible del PIB es otra cuestión aparte.
Un nuevo informe de la UE cuestiona la desinformación climática en internet.
La mayoría de la población mundial respalda las políticas contra el cambio climático. Aun así, la desinformación climática sigue siendo generalizada, especialmente en internet.
Un nuevo informe del observatorio Climate Action Against Disinformation (CAAD) ha analizado la desinformación climática en la antesala de la COP30 y a los grandes actores que la alimentan. Detecta un aumento masivo de contenidos engañosos relacionados con la conferencia climática de la ONU.
¿Cómo se manifiesta?
El 87 % del planeta apoya las políticas frente al cambio climático, según una encuesta de 2024. De acuerdo con YouGov, entre el 62 y el 76 % de los europeos están preocupados por el cambio climático.
Pero la desinformación sigue generando escepticismo.
La diferencia entre información errónea y desinformación es importante. La información errónea es falsa o descontextualizada y se presenta como un hecho. La desinformación, en cambio, es deliberadamente falsa y pretende engañar al público.
A principios de este año, CAAD y el Observatorio para la Integridad de la Información (OII) detectaron un aumento del 267 % en la desinformación relacionada con la COP entre julio y septiembre.
Hallaron unos 14.000 ejemplos en línea. Uno de los más ilustrativos fue una publicación, creada con inteligencia artificial generativa, con un reportero de pie en una ciudad inundada que recuerda a Belém, donde la COP30 se celebra. En pantalla aparece el título ‘LA VERDAD SOBRE LA COP30 EN BELÉM EN 2025’ para atraer al público. Sin embargo, el reportero, la inundación e incluso la ciudad eran totalmente ficticios.
Un análisis reciente del OII también constató que la COP30 era un tema recurrente en grupos brasileños de Telegram dedicados a teorías de la conspiración. El OII ha identificado más de 285 menciones a la COP30, atacando la propia conferencia, Belém y las soluciones climáticas en general.
En el escenario global, la desinformación climática también ha sido promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En septiembre, calificó el cambio climático como «el mayor timo».
¿Quién está detrás de la desinformación climática?
El nuevo informe de CAAD analiza a los grandes actores que alimentan el ecosistema de la desinformación, torpedeando la acción climática al sembrar dudas entre las audiencias.
Las empresas que queman combustibles fósiles para energía y transporte y la agricultura a gran escala, denominadas ‘Big Carbon’, figuran entre los principales responsables de la desinformación climática.
Según el informe, «la desinformación de ‘Big Carbon’ está diseñada para que la gente corriente subestime la solidez del consenso científico sobre el cambio climático». «También hace que se subestime la fuerza de la solidaridad a la hora de exigir acción«.
Sin embargo, las empresas tecnológicas también son responsables por permitir que esos mensajes se propaguen sin control. No es un problema nuevo y ya ha lastrado anteriores citas climáticas.
Un informe anterior de CAAD concluyó que, en la antesala de la COP28, las compañías de combustibles fósiles pagaron hasta 5 millones de dólares (4,3 millones de €) por anuncios de desinformación climática que aparecieron en Facebook. Shell, ExxonMobil, BP y TotalEnergies fueron los principales financiadores, responsables del 98 % de los anuncios.
El nuevo informe señala que «difundida con rapidez y a bajo coste a través de plataformas de redes sociales y motores de búsqueda (‘Big Tech’), esta desinformación está socavando las políticas y saboteando la acción».
La desinformación climática, a debate en la COP
Por primera vez, la conferencia climática de este año contará con la Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático. Es un esfuerzo conjunto del Gobierno de Brasil, Naciones Unidas y UNESCO, dedicado a reforzar la investigación y las medidas para abordar campañas de desinformación.
En la Cumbre de Líderes del 6 de noviembre, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y el presidente francés, Emmanuel Macron, alertaron sobre los peligros de la desinformación climática.
Lula afirmó: «Fuerzas extremistas fabrican noticias falsas para obtener réditos electorales y encarcelan a las futuras generaciones en un modelo obsoleto que perpetúa las desigualdades sociales y económicas y la degradación ambiental«.
Macron secundó ese mensaje. Dijo, «La desinformación climática hoy amenaza nuestras democracias, la agenda de París y, por tanto, nuestra seguridad colectiva». A principios de este año, un informe concluyó que los medios franceses difundían desinformación climática, amplificando narrativas que desacreditan la ciencia y las soluciones climáticas.
El secretario general de la ONU, António Guterres, también condenó a las empresas que se benefician de esta desinformación.
Afirmó, «Demasiadas corporaciones obtienen beneficios récord de la devastación climática, con miles de millones dedicados al lobby, a engañar al público y a obstaculizar el progreso». «Demasiados líderes siguen cautivos de estos intereses enquistados».
Pedro Sánchez compartió una cifra real sobre el impacto del calentamiento global y cambio climático en España, más de 20.000 personas murieron en España en los últimos 5 años debido a sus efectos.
Con el modelo MET IA-X-200 en la fase final de desarrollo, la Fábrica Argentina de Aviones «Brig. San Martín» (FAdeA), en colaboración con la empresa tecnológica INVAP, se prepara para presentar oficialmente el IA-300, un nuevo Sistema de Vehículo Aéreo No Tripulado (SVANT) con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (VTOL), ante autoridades del Ministerio de Defensa y altos mandos de las Fuerzas Armadas.
El proyecto, fruto del trabajo conjunto entre estas dos entidades nacionales, se basa en la plataforma tecnológica del IA-X-200, aunque integrará mejoras significativas en su arquitectura y capacidades operativas. La propuesta está orientada a ofrecer una solución más avanzada, combinando sistemas complejos con mayor versatilidad que los del modelo experimental en el que se inspira.
Aunque aún no se difundieron imágenes oficiales, se anticipa que el diseño y las dimensiones del IA-300 serán similares a las del UAS que FAdeA viene desarrollando para el Ejército Argentino. No obstante, el nuevo modelo incorporará componentes desarrollados por INVAP, como los sistemas de navegación, aviónica y enlaces de datos, originalmente concebidos para el programa RUAS.
El desarrollo responde a una necesidad operativa concreta de las Fuerzas Armadas argentinas: contar con un SVANT de despegue vertical con propulsión híbrida, capaz de operar eficazmente en escenarios tácticos próximos al frente de batalla. Este enfoque ha llevado a ambas compañías a redoblar esfuerzos para crear una plataforma con perfil netamente militar, aprovechando la experiencia acumulada en proyectos previos.
En la planificación técnica del IA-300 se replicó la lógica aplicada al IA-X-200: optar por componentes estructurales y de propulsión de catálogo, dada la amplia oferta disponible en el mercado. Esto permite adaptar la configuración del sistema a los requerimientos específicos de operación y perfil de misión, priorizando la integración del equipamiento crítico de a bordo.
A nivel técnico, el IA-300 representa una evolución del IA-200C. Estará equipado con aviónica de nivel militar y podrá transportar una carga útil superior. Su diseño contempla una amplia gama de misiones, incluyendo capacidades ISR (inteligencia, vigilancia y reconocimiento), asignación de objetivos e incluso ataques con cargas explosivas de precisión. Estará preparado para operar en entornos desafiantes, integrando cámaras y sensores, con transmisión de datos cifrada y en tiempo real.
Paralelamente, el IA-X-200 concluirá su desarrollo con destino al Ejército Argentino, en una versión híbrida (IA-200C) equipada con piloto automático provisto por INVAP. Es muy probable que el avance del IA-300 ocurra en paralelo, quedando el IA-200 como plataforma de entrenamiento.
El IA-300 ha generado altas expectativas dentro del ámbito militar. Aunque los detalles del proyecto aún no se han difundido oficialmente, se sabe que ha despertado un interés considerable entre las fuerzas. En el contexto actual de conflictos como el de Ucrania, donde este tipo de sistemas ha demostrado su relevancia táctica, Argentina apunta a producir localmente una herramienta estratégica de despliegue rápido y fabricación cercana. Se estima una demanda inicial de entre 80 y 100 unidades para el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, en particular para su Infantería de Marina.
“Privatización parcial” y valuar para vender son los dos conceptos que fuentes oficiales explicaron sobre la última jugada del Gobierno en el universo de las empresas públicas. El Ministerio de Economía firmó la resolución que dio un período de 12 meses paravender el 44% de las acciones de Nucleoeléctrica Argentina (NASA).
“Iníciase el proceso de privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA)“, comienza la resolución firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo. De esta manera, el Gobierno le dio un nuevo impulso a lo que había sido aprobado en la Ley Bases.
Allí incluyó las posibles ventas de empresas como AySA, Trenes Argentinos, Enarsa, entre otras. En ese listado también se encuentra NASA. Pero esta compañía se diferencia, por ejemplo, de las del sector ferroviario, ya que se la considera como una “joyita del Estado”.
NASA es una de las compañías que más dinero le deja a las arcas públicas. Según un informe de la Secretaría de Hacienda, en 2024 generó ingresos de operación por “la suma de $634.719,8 millones, obtenidos de la venta de energía”. De hecho, el ministerio de Economía resaltó que el año pasado fue una de las responsables del superávit financiero del total del conjunto de las empresas del Estado. Aportó unos $275.500,4 millones.
Estas cifras ayudan a entender por qué el proceso iniciado habla de “privatización parcial” y no total. La normativa revela un detalle. El plan de venta alcanzará al 44% de las acciones. “Se estableció que el cincuenta y uno por ciento (51%) del paquete accionario de Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) quedará en poder del Estado Nacional -Secretaría de Energía- y de la Comisión Nacional de Energía Atómica, organismo descentralizado actuante en el ámbito de la Jefatura de Gabinete de Ministros, manteniendo el Estado Nacional la participación mayoritaria en el capital social”, incluyó el texto firmado por el Gobierno. El 5% restante iría a un programa de propiedad participada.
En términos prácticos, NASA produce energía eléctrica, opera centrales nucleares y se encarga de la gestión de los proyectos nucleares del país. De ahí que sus principales activos son las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse.
Precisamente, la resolución firmada por el ministro de Economía, Luis Caputo, estableció que dichos bienes sean valuados. La Secretaría de Energía deberá realizar dicho inventario.
“Estamos en uno de los mejores momentos”, describió una fuente de la empresa. Este integrante de NASA afirmó que la compañía ha incrementado su caudal de generación de energía nuclear.
Según el informe de la Secretaría de Hacienda sobre empresas públicas, NASA acumuló un superávit financiero de $74.905 millones en el primer semestre de 2025. Fuentes oficiales exhibieron este número como un síntoma positivo pese a que una de sus centrales, Atucha I, no se encuentra activa debido a los trabajos de extensión de vida.
El Gobierno destacó la obra de extensión de vida de Atucha I como una de las más importantes del año en su informe sobre inversión pública 2025. “Este proyecto tiene como objetivo prolongar la operación de la central por 20 años adicionales, garantizando así el suministro de energía eléctrica limpia y de bajo costo, aprovechando un activo ya amortizado”, definió.
Entonces, estas cifras muestran a NASA como una empresa seductora para el sector privado. Su inicio de “privatización parcial” acaba de empezar. Pero antes, el Gobierno quiere asegurarse de cuánto debería ser su precio. Ese es el motivo, según explicaron fuentes oficiales, por el cual se realizará el inventario de sus bienes.
Además, la resolución del Ministerio de Economía le puso plazo a la venta del paquete del 44% de sus acciones. Instruyó a la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, a cargo de Diego Chaher, coordinar las acciones necesarias para que “mediante una licitación pública de alcance nacional e internacional” se realice la venta “en el plazo de 12 meses”.
Fuentes oficiales al tanto de la situación de la empresa señalaron que la entrada de capital privado no debería alterar el curso de la compañía. Su horizonte, sostuvo, es la generación de energía, con particular interés en el sector nuclear.
La operación de las centrales nucleares
Como se dijo, Atucha I está en proceso de extensión de vida desde septiembre de 2024 y volvería a operar en marzo 2027. Los trabajos permitirán que trabaje a plena potencia durante 20 años. Atucha II inició su actividad en 2014 y le queda un “scope similar”: 25 años más a plena potencia.
Por su parte, Embalse terminó su extensión de vida en 2019 y “tiene 25 años más a plena potencia por delante”, tal cual afirmaron fuentes oficiales.
(Esta nota fue publicada por primera vez en Foreign Affairs. Se accede al original en «Fuente», al final).
El dólar estadounidense ha dominado la economía mundial durante más de siete décadas. Aproximadamente el 90 % de las transacciones de divisas actuales se realizan en dólares. La mayor parte del comercio internacional – incluido el 74 % en Asia y el 96 % en América – se cotiza en dólares estadounidenses. Los dólares representan el 58 % de las reservas de los bancos centrales fuera de Estados Unidos. En todo el mundo, las inversiones privadas se inclinan considerablemente por los activos denominados en dólares.
El dominio del dólar produce importantes beneficios para Estados Unidos. Reduce la volatilidad de los precios en el comercio exterior estadounidense, permite a Washington endeudarse expansivamente y a un costo relativamente bajo, y da al gobierno estadounidense poderosas herramientas para sancionar a sus adversarios.
Y como el renombrado economista Kenneth Rogoff argumenta convincentemente en su nuevo y muy atractivo libro “ Our Dollar, Your Problem”, una moneda dominante es increíblemente difícil de desplazar. La inercia es una fuerza poderosa que mantiene al dólar en la cima; la fortaleza de las instituciones políticas y financieras estadounidenses es otra. Y aunque numerosos países se han irritado contra el sistema del dólar, ninguno ha ofrecido una alternativa lo suficientemente fuerte como para superar las ventajas de la incumbencia del dólar.
Pero Rogoff también advierte que el dominio del dólar puede haber alcanzado su punto máximo, lo que sugiere que Estados Unidos deberá diseñar sus políticas con cuidado si quiere aferrarse a su posición privilegiada.
Las sucesivas administraciones estadounidenses han adoptado políticas que han reforzado o, al menos, evitado socavar el dominio del dólar. Respetaron la independencia de la Reserva Federal y los compromisos internacionales de Estados Unidos, incluyendo su rol como administrador del sistema financiero global.
Sin embargo, la administración Trump está atacando los fundamentos institucionales que sustentan el estatus del dólar. Está poniendo a prueba los límites del poder ejecutivo y recibiendo poca oposición por ello. Intenta debilitar la independencia de la autoridad de política monetaria de la Reserva Federal y de las agencias estadísticas oficiales del gobierno. Y está cuestionando los compromisos de Estados Unidos con sus aliados y socios.
La administración Trump está tomando estas medidas al mismo tiempo que introduce políticas cuya sostenibilidad depende de mantener el privilegio del dólar, en particular el enorme proyecto de ley de gasto que el presidente Donald Trump firmó en julio, y que se proyecta que aumentará astronómicamente la deuda nacional estadounidense en la próxima década.
Si el dominio del dólar se erosiona, la capacidad de endeudamiento de Washington también se erosiona, y el costo del servicio de su deuda aumenta. Y si un aumento repentino en los pagos de intereses de la deuda federal se combina con una caída del valor del dólar, el gobierno estadounidense podría ver limitadas sus opciones fiscales de maneras que podrían infligir daños duraderos a la economía.
¿SEGURO EN LA CIMA?
El uso del dólar estadounidense permite a los países extranjeros realizar negocios en todo el mundo sin mantener saldos en las monedas de varios países, una ventaja que refuerza la posición del dólar, al igual que la facilidad de usar el inglés lo ha convertido en el idioma común de las comunicaciones globales. Diversificarse para abandonar el dólar podría conllevar costos considerables, ya que podría requerir mantener saldos en un gran número de monedas y gestionar los riesgos de exposición a las fluctuaciones de cada una.
Aun así, tanto aliados como adversarios de Estados Unidos han puesto a prueba la posición del dólar. Sin embargo, como explica Rogoff, ninguno de estos contrincantes ha tenido lo necesario para dominar el mercado.
Desde la creación de la eurozona en 1999, por ejemplo, la participación del dólar en las reservas de divisas ha disminuido del 71 % al 58 %, y el euro se ha mantenido en segundo lugar, con una participación del 20 %.
Sin embargo, Rogoff sostiene con razón que será difícil que el euro desplace al dólar a menos que los inversores extranjeros crean que los mercados de deuda oficial denominados en euros proporcionan suficiente liquidez, lo que requeriría superar las restricciones políticas e institucionales a una mayor emisión de deuda con respaldo conjunto.
China y Rusia también se han visto más motivadas a buscar alternativas al dólar, a medida que Estados Unidos y sus aliados se vuelven cada vez más eficaces en el uso del sistema de pagos denominado en dólares para imponer sanciones.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, por ejemplo, Washington y sus aliados limitaron el acceso de los bancos rusos a los sistemas de pago internacionales, impusieron un precio máximo a las exportaciones de petróleo ruso y congelaron los activos soberanos de Rusia en el extranjero.
China, en parte para reducir su propia exposición, colabora ahora con socios como Brasil, India y Rusia para desarrollar un sistema de pago alternativo utilizando su moneda renminbi, y con otros países para establecer estándares para las transacciones transfronterizas de monedas digitales, aprovechando la ausencia de Estados Unidos en este ámbito.
Pero Rogoff señala que estos esfuerzos por internacionalizar el renminbi y desplazar los sistemas basados en el dólar serán insuficientes a menos que China implemente reformas. Solo liberalizando sus mercados de capitales y tomando medidas para expandir y reducir las fluctuaciones de precios en los mercados de bonos en renminbi, Beijing podrá brindar a los inversores extranjeros la confianza de que pueden liquidar sus activos en renminbi cuando necesiten acceso a efectivo.
BENEFICIOS NETOS
En la década de 1960, Valéry Giscard d’Estaing, quien posteriormente se convertiría en presidente de Francia, denunció el estatus dominante del dólar y los beneficios que este brindaba a Estados Unidos, calificándolos de «privilegio exorbitante».
Rogoff trata esos beneficios, así como las cargas del dominio del dólar, de manera imparcial. Dado que Estados Unidos puede obtener préstamos de extranjeros y devolverlos en su propia moneda, otros países corren el riesgo de fluctuaciones en los tipos de cambio. En la práctica, esto implica una menor volatilidad en los precios de muchas importaciones y exportaciones estadounidenses.
Como país emisor de la moneda dominante en el sistema formal de pagos internacionales, Estados Unidos tiene una visibilidad significativa de las transacciones transfronterizas y poderosos medios para imponer sanciones que impidan esos flujos. Washington también tiene amplia influencia sobre las reglas del sistema financiero internacional; es el único miembro con suficiente poder de voto para vetar decisiones en el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
El dominio del dólar permite a Estados Unidos endeudarse expansivamente y pagar intereses considerablemente más bajos sobre su deuda que muchos otros países, un privilegio que es particularmente importante hoy en día, cuando la deuda del gobierno estadounidense es alta y está en aumento.
Washington puede endeudarse a un precio relativamente bajo porque los inversionistas extranjeros están dispuestos a pagar una prima por el «rendimiento de conveniencia» de los bonos del gobierno estadounidense. Estos activos seguros y altamente líquidos han tenido una fuerte demanda porque se puede confiar en que mantendrán su valor en tiempos de tensión financiera y son la forma dominante de garantía subyacente a muchas transacciones financieras internacionales.
Rogoff destaca estimaciones recientes de que el gobierno de Estados Unidos ahorra $140 mil millones cada año en costos del servicio de la deuda internacional como resultado del menor interés que puede pagar por sus préstamos, una cifra que puede llegar a $600 mil millones por año, incluyendo los pagos de la deuda en poder de inversionistas nacionales.
La reputación del dólar como activo seguro suele implicar que la demanda de la moneda se dispara en épocas de tensión financiera. Por lo tanto, Estados Unidos puede obtener préstamos a gran escala incluso en medio de una crisis económica.
Durante la crisis financiera mundial de 2008 y la recesión de 2020 en medio de la pandemia de COVID-19 , por ejemplo, el gobierno estadounidense logró amortiguar el efecto de las crisis económicas en las empresas, los trabajadores y los hogares estadounidenses y garantizar una recuperación más rápida en comparación con otros países.
Sin embargo, el dominio del dólar no es del todo ventajoso para Estados Unidos.
Rogoff señala que, históricamente, los países con monedas dominantes suelen ser aquellos con un gran poder militar, y ser una superpotencia militar es extremadamente costoso. También argumenta que la práctica de intercambiar temporalmente dólares por divisas de unos pocos bancos centrales importantes en momentos de crisis financiera representa una carga para Estados Unidos. Pero esto no es una obligación del dominio del dólar; es una cortesía de la Reserva Federal. En las raras ocasiones en que se han utilizado estos intercambios, como durante la crisis financiera de 2008 y al comienzo de la pandemia, han impulsado la estabilidad financiera de Estados Unidos sin incurrir en ningún coste real.
Quizás la carga políticamente más relevante haya sido la desventaja competitiva de las empresas y los trabajadores manufactureros estadounidenses durante períodos en que el dólar estadounidense se mantuvo particularmente fuerte.
Desde 2000, el año anterior a la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, hasta 2005, por ejemplo, China impidió que el renminbi se revalorizara frente al dólar estadounidense en términos nominales, a pesar de que sus exportaciones a Estados Unidos se triplicaron. Esta combinación tuvo efectos devastadores y duraderos en el empleo y la manufactura en las ciudades industriales de todo Estados Unidos.
Sin embargo, no fue el dominio del dólar en sí lo que provocó estas pérdidas, sino la combinación de las políticas industriales, comerciales e intervención cambiaria chinas, y la incapacidad de las autoridades estadounidenses para contrarrestar eficazmente dichas prácticas.
ROMPIENDO LOS CIMIENTOS
En general, los estadounidenses se benefician de preservar el dominio del dólar que se ha mantenido durante las últimas siete décadas. Para que este dominio continúe, es necesario que los valores en dólares estadounidenses sigan siendo atractivos para los inversores extranjeros.
Rogoff enfatiza que la base de ese atractivo es la solidez de las instituciones y normas estadounidenses: una Reserva Federal independiente, el estado de derecho y un historial de compromiso internacional sólido. Las instituciones estadounidenses protegen contra la alta inflación, que podría reducir el valor de las reclamaciones; protegen los derechos de los acreedores; preservan el acceso a los mercados de capitales; y mantienen una sólida solvencia. Estos fundamentos han protegido la posición del dólar incluso ante las fluctuaciones de la política estadounidense y la aparición de competidores extranjeros.
La expectativa de que el dominio del dólar persista se basa en evaluaciones tanto de las ventajas de estar en el poder como de la resiliencia de las instituciones estadounidenses.
El problema es que “Nuestro dólar, tu problema” termina con las elecciones estadounidenses de noviembre de 2024, por lo que no aborda las medidas que Trump ha tomado en su segundo mandato que podrían cuestionar esas suposiciones.
En primer lugar, la administración Trump ha aumentado unilateralmente los aranceles a las importaciones estadounidenses a niveles no vistos desde la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de 1930, quizás para compensar parte de las pérdidas de ingresos fiscales derivadas de su proyecto de ley de gastos de julio.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha prometido «varios cientos de miles de millones de dólares anuales en ingresos, lo que se correlacionará con varios cientos de miles de millones menos en bonos que el Tesoro tiene que emitir».
Hasta la fecha, los aranceles por país han aumentado a una tasa efectiva promedio de alrededor del 17 %, lo que equivale a un aumento de casi ocho veces en los aranceles desde el año pasado. Los aliados de EEUU no se han librado: incluso el Reino Unido, un socio cercano con el que Estados Unidos mantiene un superávit comercial, enfrenta aranceles del 10 %.
La acción unilateral del gobierno ignora la facultad constitucional del Congreso para fijar aranceles. Un tribunal federal de apelaciones ya ha determinado que los aranceles generalizados de Trump constituyen una extralimitación de la autoridad ejecutiva bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977.
Dado que el gobierno también impuso aranceles sin tener en cuenta los acuerdos comerciales vigentes con Estados Unidos, ha suscitado dudas sobre la credibilidad de los compromisos económicos internacionales del gobierno estadounidense, un importante respaldo a la confianza en el sistema del dólar.
Además, la administración Trump ha cuestionado repetidamente la independencia de la Reserva Federal a la hora de establecer la política monetaria. Para que los inversores extranjeros sigan dispuestos a invertir fuertemente en bonos del Tesoro de bajo rendimiento, deben confiar en que Estados Unidos no inflará el valor de sus títulos. La independencia del banco central es vital para dicha confianza.
Rogoff presenta argumentos convincentes, basándose en su propia investigación seminal, de que los bonos del Tesoro estadounidense se consideran activos seguros en parte porque la Fed ha mantenido su independencia política y tiene un historial de lograr una inflación generalmente baja y estable desde mediados de la década de 1980.
El riesgo de mayor inflación y desempleo que acompaña a los aranceles de la administración Trump ha puesto al comité de política monetaria de la Reserva Federal en una situación difícil. El presidente ha criticado a la Reserva Federal por no bajar los tipos con la suficiente rapidez y ha amenazado con despedir a su presidenta. También despidió a un gobernador de la Reserva Federal sin el debido proceso, aunque un tribunal de distrito y un tribunal federal de apelaciones han bloqueado la medida, y ha nombrado a un nuevo gobernador que, al mismo tiempo, es miembro del personal de la Casa Blanca en excedencia; ambas son primicias históricas.
Todo esto constituye un ataque sin precedentes a la independencia de la institución.
Trump ha explicado que cree que la Reserva Federal debe bajar los tipos para recortar los pagos de intereses de la deuda nacional (que su presupuesto de gastos de julio aumentará), afirmando que Powell podría generar «casi un billón de dólares en ahorros de un plumazo». Sin embargo, si los inversores creyeran que la Reserva Federal priorizaría la gestión de la deuda sobre su mandato legal de combatir la inflación, exigirían mayores rendimientos de los bonos del Tesoro para compensar la mayor inflación esperada, y los pagos de intereses federales subirían, no bajarían.
De igual manera, después de que la Oficina de Estadísticas Laborales publicara un informe de empleo de julio que mostraba un débil crecimiento laboral, Trump despidió al director de la agencia, confirmado por el Senado. Tales acciones amenazan la independencia institucional de las agencias estadísticas oficiales y la integridad de los datos que producen. La confianza de los inversores en la fortaleza y la seguridad del dólar, por su parte, depende de su confianza en la calidad de las estadísticas del gobierno estadounidense utilizadas para evaluar el estado de la economía y el sistema financiero estadounidenses.
JUGANDO CON FUEGO
Es preocupante que todo esto ocurra justo cuando la nueva ley del gobierno añade más de 4 billones de dólares a la deuda nacional estadounidense en diez años. La deuda estadounidense ya representa aproximadamente el 100 % del PIB, y los costos de los intereses aumentan cada año.
Dado que el gobierno de Trump planea endeudarse aún más, sus ataques a los cimientos del dominio del dólar podrían poner en peligro las ventajas que conlleva la demanda de bonos del Tesoro estadounidense, incluyendo un ahorro de más de un billón de dólares en pagos del servicio de la deuda a lo largo de una década.
Inicialmente, los mercados financieros reaccionaron bruscamente a las medidas agresivas y poco convencionales de la administración para aumentar los aranceles o amenazar la independencia de la Reserva Federal: los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo aumentaron (lo que incrementó el costo de los préstamos para el gobierno estadounidense) y el dólar perdió valor.
En respuesta, la administración suavizó sus medidas. El 9 de abril, apenas una semana después de que el anuncio de Trump sobre aranceles radicales, el llamado Día de la Liberación, provocara un aumento repentino en los rendimientos de los bonos del Tesoro, el debilitamiento del dólar y la caída de la bolsa, el presidente suspendió la implementación durante 90 días.
Después de que Trump publicara en redes sociales el 17 de abril que «¡El despido de Powell no puede ser más rápido!» y Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, declarara públicamente al día siguiente que la administración estaba explorando opciones para lograrlo, los mercados bursátiles y de bonos estadounidenses reaccionaron de la misma manera y el dólar volvió a caer. Trump dio otro giro el 22 de abril, declarando que «no tenía intención de despedir» a Powell.
Sin embargo, es absurdo apostar a que las alternativas al dólar sean tan inadecuadas que Washington pueda seguir incumpliendo normas y compromisos arraigados sin consecuencias. Si bien puede que no exista una moneda única con todos los atributos necesarios para desplazar al dólar, aún existe un riesgo considerable de que su centralidad disminuya con el tiempo.
La participación del dólar en las reservas globales ya ha disminuido más de diez puntos porcentuales desde el año 2000. La innovación en finanzas y pagos se está desarrollando rápidamente, y los países con mayor poder adquisitivo se esfuerzan por crear alternativas al sistema basado en el dólar.
Los argumentos a favor de mantener el privilegio del dólar son más sólidos que nunca, ya que el aumento de los déficits hace imperativo mantener bajos los costos del servicio de la deuda. Además, la estrategia de Washington de usar sanciones para promover sus intereses de seguridad nacional requiere acceso a las herramientas financieras que ofrece la posición del dólar.
Si la actual administración persiste en sus ataques a la independencia de la Reserva Federal y las agencias estadísticas oficiales, y continúa socavando la credibilidad de los compromisos internacionales de Estados Unidos, podría erosionar el dominio del dólar, del que depende gran parte de la política interior y exterior estadounidense.
El dólar no es invulnerable, y este no es el momento de tomar malas decisiones y confiar solo en la buena suerte. Si su moneda cae de su pedestal, los estadounidenses pagarán las consecuencias.
El proyecto de Radio Telescopio Chino Argentino (CART, por sus siglas en inglés), aparato de cuarenta metros de diámetro en la Estación Astronómica Carlos U. Cesco, en la localidad de Barreal (San Juan), lleva muchos años de desarrollo, no faltan idiotas que lo consideran un radar militar chino», y aunque la periodista científica Nora Bär y la Universidad Nacional de San Juan certifican el proyecto sigue vivo, desde 2015 y a lo largo de 3 gobiernos intenta parecer muerto. Y con todo éxito.
Con el entusiasmo del gobierno de Milei por lo chino y lo científico, doblemente muerto. Y sin embargo a la siempre imparcial Nora Bär le creo, y a la UNSJ le doy el beneficio de la duda. Ahora le cedo la palabra a Matías Alonso, también periodista científico de la Universidad Nacional de San Martín, UNSAM. Y después digo lo mío.
Del CART se empezó a hablar alrededor del año 2004, y en 2012 la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) firmó un convenio con la Academia de Ciencias China. Tres años más tarde, se firmó otro acuerdo, que esta vez también incluyó al CONICET, a la provincia de San Juan y a observatorios astronómicos de China. Esta cooperación internacional posibilita que investigadores argentinos puedan beneficiarse del uso de un instrumento científico al que sería imposible acceder de otra manera.
En junio de este año debía renovarse el convenio pero el CONICET no da respuesta, por lo que algunas piezas para la construcción del radiotelescopio están varadas en la Aduana sin que puedan ser liberadas, aunque toda la documentación esté en orden.
Jorge Castro, decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNSJ, explicó: “Con la Academia de Ciencias de China tenemos un vinculo de más de 30 años en astronomía. Y en los últimos 10 años se hizo un nuevo convenio para la instalación de este radiotelescopio, con una antena de 40 metros de diámetro y una altura de 60 metros de alto. El acuerdo se venció en junio último y esperábamos renovarlo en las mismas condiciones pero, no diría que tuvimos un no, sino un silencio total que nos hace pensar que es una negativa de parte de la Nación para renovar el acuerdo”. Esta semana, el Consejo Superior de la UNSJ emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la detención de este proyecto dedicado a la investigación científica.
Del CART se empezó a hablar alrededor del año 2004, y en 2012 la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) firmó un convenio con la Academia de Ciencias China.
Según Castro, “cuando cayó el acuerdo lo primero que hicimos fue contactarnos con el CONICET pero políticamente fue desplazado por la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Después no dijeron que habláramos con la Secretaría de Políticas Universitarias y luego otra vez con Ciencia y Tecnología, y ahí nos dijeron que la última palabra la tenía Cancillería, pero nunca nos dieron respuesta sobre qué funcionario estaría encargado del tema. Desde ese momento el silencio de Nación es absoluto”.
El radiotelescopio tendrá dos funciones principales. Por un lado, tiene la capacidad de observar satélites y eso mejorará las tecnologías de GPS y de los satélites de observación de la tierra. Por otro, también puede ver al espacio y detectar las ondas de radio emitidas por galaxias lejanas. Funciona de forma similar a un telescopio, pero en lugar de observar la luz emitida por los cuerpos celestes observa las ondas emitidas en otras frecuencias.
Una de las trabas que está intentando poner el Gobierno Nacional, más allá de su mutismo, es obligar a todas las instalaciones de observación astronómica a que pidan un permiso al Ministerio de Defensa. Esta semana sacó una resolución que solamente dice eso. “Pensamos que se hizo pensando en nosotros pero ya tenemos una autorización del Ministerio de Defensa emitida en 2016, por una conducción política similar a la actual. Quizás lo hicieron para buscarle una excusa a la suspensión del proyecto, pero técnicamente no es correcta”, expresó Castro.
Como las ondas emitidas por fuentes astronómicas llegan muy débiles a nuestro planeta es necesario que los radiotelescopios sean muy sensibles y por eso es que su antena es tan grande. También deben ubicarse lo más lejos posible de poblaciones para poder evitar las interferencias con ondas terrestres. Existen muchos de estos radiotelescopios en el Hemisferio Norte pero es mucho más difícil encontrarlos en el Hemisferio Sur. En parte, porque este último está cubierto por agua en mayor proporción y, por otro lado, porque el costo de estas instalaciones es muy difícil de afrontar por países del sur global como la Argentina. Por eso, los pocos que hay, se dan en colaboración con instituciones de países centrales.
El 3 de septiembre llegó un cargamento con piezas para el acople del instrumento principal pero, aunque toda la documentación está en regla, la Aduana no las libera para que sean llevadas a San Juan. “Si bien las universidades argentinas tienen la potestad de firmar acuerdos científicos con instituciones de igual naturaleza del mundo, entendemos que dada la envergadura de este proyecto, es aconsejable que también participe el organismo de ciencia de la Nación. Si no tenemos ese acuerdo nos va a seguir pasando esto de que retengan piezas en la Aduana sin ninguna justificación técnica. Como no son claros, como no dicen nada, no podemos buscar alternativas para intentar nuevas vías para seguir con esta instalación científica”, dijo Castro.
El radiotelescopio funciona de forma similar a un telescopio, pero en lugar de observar la luz emitida por los cuerpos celestes registra las ondas emitidas en otras frecuencias.
A fines de septiembre también se dio una situación particular en la zona prevista para la instalación, en la que un avión de la Fuerza Aérea estadounidense visitó el área. La aeronave, que es usada por la Embajada de ese país, aterrizó en un aeropuerto privado cercano pero solo estuvo ahí unos minutos. Según se informó, viajaban tres personas que bajaron del avión, caminaron unos minutos sin alejarse mucho de este y luego volvieron a despegar.
“Todo el personal del radiotelescopio es gente de la universidad, científicos, contratados y de planta. Pero no hay ninguna razón para que haya personal militar, ni argentino ni chino. Es un proyecto científico y la universidad argentina es muy celosa ante posibles interferencias que se puedan alejar del proyecto original. Las instalaciones están completamente abiertas a quien quiere ir a visitarlas. Se manda un mensaje y se le hacen todas las acciones protocolares que tenemos para los visitantes, se muestran los instrumentos, el avistaje del cielo, sacan fotografías. Toda persona que quiera venir a conocer puede hacerlo. Es público y toda la gente de acá lo sabe”, dijo Castro
“Lo que están pidiendo es incomprensible. Todo hace pensar que quieren cancelar el proyecto y no dejarnos continuarlo. Solo el instrumento sale 15 millones de dólares, todo aportado por China, y no podríamos acceder a algo similar por nuestros medios. Que se haya empantanado de esta manera es increíble. Los chinos dicen que ellos pueden instalar un instrumento de estos en su país en 11 meses. Acá llevamos 11 años y cada vez se ve más lejos la finalización. Es un cientificidio deprimente”, concluyó Castro.
Matías Alonso
Comentario de AgendAR:
RADIOTELESCOPIO DEMASIADO CHINO PARA NUESTRA CANCILLERÍA
En 2006 el periodista científico Quique Garabetyán y quien firma dábamos clases de comunicación social en el Observatorio de Leoncito, San Juan. Trabajamos por convenio entre la Secretaría Nacional de Ciencia y Técnica y la FATPREN, la Federación de Trabajadores de Prensa. Es el mismo sitio donde desde hace 11 años una recua de imbéciles de distinto pelaje (pero parecido) viene trabando la puesta en marcha del mayor observatorio radioastronómico del hemisferio Sur, ya construido, porque les parece demasiado chino.
Con sus cinco telescopios, sus dormitorios más bien espartanos y su comedor para unas 60 personas, desde los años ´60 el CASLEO (Complejo Astronómico de Leoncito) fue una instalación «de servicios». Eso significa dedicada a formar graduados argentinos y visitantes de otros países en astronomía óptica.
Desde principios de siglo ya casi no pasan ni pernoctan astrónomos extranjeros: prefieren teledirigir los telescopios por internert, y recibir sus imágenes en sus propios países, según convenios de uso firmados entre sus universidades y la Universidad Nacional de San Juan. ¿Para qué se van a costear hasta esta cima cordillerana pelada en un desierto estricto y remoto, si pueden trabajar casi desde sus casas?
Toda la hotelería del CASLEO hoy funciona a un porcentaje bajo de su capacidad, porque todos los cinco telescopios son telecomandados como robots. Por supuesto, hay cola para anotarse. El CASLEO no será tan poderoso como los observatorios en Chile, pero son nuestros y están en territorio nuestro. Las Campanas y Cerro Tololo son territorio diplomático europeo y yanqui, tan intocables para los chilenos de a pie como embajadas.
La ubicación sanjuanina y remota del CASLEO, esta especie de monasterio Shaolín (pero con telescopios) fue elegida por la Universidad Nacional de San Juan y la SECyT. Está a 2552 metros sobre el nivel del mar, a 35 kilómetros de distancia horizontal y 900 metros de altura sobre Barreal, un pueblito gravemente pituco, habitado los fines de semana por la gente de paladar negro y bolsillos profundos de San Juan Capital.
Barreal no se ve desde el CASLEO ni viceversa. Es un mínimo punto verde, con río al pie, en una llanura desaforadamente amarilla.
Al fondo del horizonte, ya en el límite con Mendoza, te espían, adustos y blanquísimos, el cerro Mercedario y el Aconcagua, ambos de casi 7000 metros. A su alrededor acampan, en plan piquetero, muchos otros monstruos también blanquísimos, también temibles, y que arañan los 6000 metros, cada uno con algún nombre. Y algunos nunca escalados, por lo remotos.
AQUÍ ABAJO NO SOBRAN LUGARES
Por la irremediable ausencia de alumbrado público (Barreal no le hace mella a la oscuridad), Leoncito debe ser el lugar de noches más negras y más estrelladas de la Argentina. «La noche unánime», como dijo Borges, que dicen también fue astrónomo.
Sólo el Abra de Punta Corral, a 4000 metros de altura y en Jujuy, tiene noches más renegridas. A ojo pelado, en ambos sitios se ven estrellas que uno ni sabía que existían. De ésas que algún nombre tendrán, tal vez griego o sumerio, aunque más probablemente sean un código alfanumérico en algún catálogo. En el CASLEO es como si todas se te vinieran encima.
Entre enanas blancas y marrones, soles de tipo G como el nuestro, y titanes rojas y azules, sobran estrellas de todo tipo en el universo. Y mucha materia oscura que no emite ningún tipo de ondas conocidas y que jamás veremos, y que además parece concentrar casi toda la masa del universo. Hay lo que quieras ya catalogado, y lo que quieras por descubrir, describir y nombrar, pero lo que falta son sitios terrestres perfectos para ver esas cosas. Y especialmente, como dice Matías Alonso, en el hemisferio marino, es decir el sur.
Para repetir El Leoncito en el Abra habría que subir centenares de toneladas de materiales de construcción (y los de uso científico, pesados y frágiles) a lomo de humano o de mula desde Tilcara, 2 kilómetros verticales abajo y caracoleando por picada entre precipicios. Esas inversiones científicas no se hacían ni en tiempos del finado presidente Arturo Illia.
En suma, que si querés hacer astronomía óptica en Argentina, podés elegir entre el CASLEO o la nada.
El resto son los observatorios de Bosque Alegre, en Córdoba, el de La Plata, en la capital bonaerense, los porteños de la Asociación Argentina de Amigos de la Astronomía y los varios del Colegio Nacional de Buenos Aires, todos lindamente equipados en materia de fierros y cerebros.
El del CNBA tiene un espectacular telescopio reflector Schmidt-Cassegrain, con el que en 1930 todavía se podían hacer descubrimientos en planetología local. De yapa, hay otros reflectores y refractores donados, dos de ellos hechos artesanalmente por el naturalista Carlos Gondell, expresidente de Amigos de la Astronomía. Tipazo. Se lo extraña.
Pero son notas al pie: en términos comparativos, sea por humedad o por contaminación o por lluvias, fuera del CASLEO de San Juan, los demás observatorios ópticos del país fenecen bajo una atmósfera húmeda y contaminada, cuya transparencia anual es la del dulce de membrillo.
Ahora bien, ver el cosmos dentro del espectro electromagnético estrictamente óptico, incluidos el ultravioleta, el infrarrojo y la luz visible, es como mirar la enormidad del mar a través del ojo de una cerradura. Te perdés lo principal.
Desde tiempos de los sumerios el ojo humano y esas prótesis del mismo que llamamos telescopios fueron EL modo de hacer astronomía. Pero desde la posguerra, si no abarcás el resto, inmensamente mayor, de las frecuencias y longitudes de onda, estás tratando de describir la realidad a ciegas.
El CASLEO nunca fue un observatorio óptico principal por algunos inconvenientes inherentes al sitio. Reina una heliofanía brutal (en Racing, decimos que no hay una maldita nube), y por más que la humedad relativa ambiente mida entre el 10 y el 30%, está la cuestión del viento adiabático (el que escala por las laderas). Es tan bestia que a las 9 de la mañana, cuando el sol empieza a torturar el mundo, literalmente te arranca la ropa. A ese viento lo llaman «El Conchabao», porque aparece siempre de mañana.
Al anochecer, se calma un poco. Entonces vienen los vientos catabáticos fríos que bajan las laderas por gravedad, como diáfanos aludes, desde la cordillera del Tontal. Lo cual genera un poco turbulencia, conspira contra la astronomía óptica (laburo obviamente nocturno), y además llena de polvo los equipos. Lo cual en 2006 hacía putear como un carrero al director del CASLEO, el doctor en astronomía Ricardo Duffard.
Mi memoria anda floja, pero lo recuerdo rubio, alto, seco, serio y chupado de mejillas, la viva imagen del caudillo uruguayo José de Artigas cuando se le tapaba la bombilla.
En 2007 el tipo vivía en overol, dirigiendo esa desolación parte de la semana, con un plumero en una mano y un destornillador en la otra, más en plan portero que director, «but somebody has to do the heavy lifting». El destornillador es esencial. En el aire reseco de esas alturas del Leoncito, la carpintería de madera se seca, agrieta y momifica. Entonces las puertas y ventanas se desquician (también el director), y entra un chiflete que te congela.
Aquel invierno de 2006 recuerdo haberle preguntado en un aparte a don Duffard si, aprovechando que la economía, el CONICET y las universidades públicas habían resucitado, no se le podía dar un sablazo al Dr. Héctor Carrere. Héctor era Subsecretario de Gestión Tecnológica, un tipo lleno de iniciativa, y tal vez pudiera hurgar los bolsillos del Ministro de Ciencia, a la sazón Daniel Filmus, para que éste pusiera unos mangos en un observatorio radioastronómico.
De estos tenemos uno solo en el bosque del Parque Pereyra Iraola, camino a La Plata, y pertenece al Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNBA. Aunque el radiotelescopio del IAR tiene dos antenas, no capta muy buen las altas frecuencias que le llegan del espacio profundo. Y es que ambas antenas están en la parte más húmeda de la Pampa Húmeda y de yapa en una zona baja y neblinosa.
La ubicación perfecta para esas antenas parabólicas gigantes serían las alturas secas, como las alturas del Tontal, es decir, el CASLEO. Trabajan en la otra punta del espectro electromagnético, el de las ondas de 3 kilohertz (kHz) hasta unos 900 gigahertz (GHz), lo que se traduce en longitudes de onda que van desde cientos de kilómetros de longitud hasta menos de un milímetro.
El cielo emite de todo, y todo el tiempo, y casi todo es invisible, incluso de noche.
Esas antenas se traen por piezas en un jeep o un jeepón y ensamblan «in situ», a soldadora. Sus ventajas sobre los telescopios: ven cosas y fenómenos lejanísimos y enormes imposibles de captar en el espectro lumínico. Además, no requieren esos cuidados de novia finolis que exige el trasladar, como laboriosas hormigas, unas lentes y unos espejos perfectos de varios metros de diámetro (y no te digo las toneladas), y todo a alturas de sherpa.
Los radiotelescopios no tienen nada fácilmente rompible fuera de la electrónica, que siempre es una perra. Y del software ni hablemos. Pero al menos no son cosas caras, se hacen y se arreglan en casa y rara vez requieren de mecanismos de relojería. Onda que en 2006 sí se podía manguearle un radiotelescopio «made in Argentina» a Daniel Filmus sin yanquis, sin plata ajena y sin matar las ciencias aplicadas.
«Hay planes de hacer algo por el estilo, Arias», me contestó Duffard, sin vacilaciones.
Ambos dimos por sentado el «habemus telescopium», dos perfectos giles. La Argentina acababa de salir de la morgue postmenemista y parecía atlética y sana, y no sólo del PBI sino especialmente de la cabeza.
Nunca te confíes en esas resucitaciones.
Nuestro país es un Lázaro que sale de la tumba tarde, y poco, y mal, y le gusta volver.
DEDO ACUSADOR
Y si querés buscar los que se encargan de poner a nuestro ispa de nuevo en su tumba, vas a encontrar unos cuantos en nuestra Cancillería, algunos NyC y de carrera, otros nombrados a dedo y el pedo y de paso. Encontrarte un patriota y un experto en esa mersa fina es difícil. Más o menos como recuperar aquel collar de diamantes de tu tatarabuela en la bosta de un feedlot.
El CART está joya, terminado, finished, perfectum est, chiche bombón, pipí cucú, al decir de Carlitos Monzón. Pero no se se pondrá en línea mientras los vándalos del macrimileísmo mantengan su poder virreinal, o patinen y se caigan de una vez y pierdan toda posibilidad de recuperarlo, sin que importe en qué helicóptero se fuguen ni bajo qué sello se disfracen para volver.
Nuestra Cancillería vive afligida siempre por su atemporal y pazguata biota idiota, intercurrida por algunos casos «hard core» de genuflexión pública y púbica ante el State Department. Hablo del explícito y carnal Guido di Tella, para los viejos que lo recuerden. Pero desde 2015 sobrevino la siguiente ringla de ministros de Relaciones Exteriores: Malcorra, Faurie, Solá, Cafiero, Mondino y el actual Werthein.
Susana Malcorra los resume a todos: no creo el CART le quitara el sueño. La ciencia no es lo suyo. Ni siquiera es argentina, como mandan las leyes argentinas a los cancilleres argentinos.
Optó por la ciudadanía española hace tiempo, ejerció de cancilleresa de Mauricio Macri desde diciembre de 2015, y en 2017, cuando le cayó la ficha de que pese a su ínclita genuflexión ante el State Department jamás sería Secretaria General de las Naciones Unidas, dejó el cargo para volver a España. Siga participando, Susana.
No hay dolo en tener doble ciudadanía, o incluso triple, como los de jamón, queso y tomate. Sí lo hay (y no poco) en mantenerla cuando se está en funciones de ministra de Relaciones Exteriores. Desde ese sitial no recuerdo que Malcorra haya firmado maldito el papel que ayudara a su país (bueno, me refiero a éste).
Su presidente, ya desde tiempos en que era apenas un candidato sin más esperanzas o mérito que haber sido dueño (bueno, presidente) del Club Boca Juniors, siempre fue más amigo de la astrología que de la astronomía. Echó pestes de la presunta «base militar china en Bajada del Agrio, Neuquén».
¿Muy militar, expresidente? De fierros no entendés mucho, pero si son chinos molestan a tu jauría de paladares negros, aunque no cumplen función bélica alguna.
Esa antena queda lejos de todo sitio poblado porque necesita de un silencio radioeléctrico perfecto. Sólo fungen de C3, o Comando, Comunicaciones y Control de la flota satelital china, y la de otros países que comparten misiones satelitales con China. Hay tres antenas de éstas en total en todo el mundo, pertenecen a la China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), y la de Neuquén es la única en el hemisferio sur.
Para más datos, el sitio es de propiedad y uso de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de la Argentina (CONAE), que de paso y cañazo aprende a controlar sondas espaciales en el Sistema Solar. La antena es por fuerza enorme: controló y controla todas estas misiones espaciales chinas «de espacio profundo», y necesita emitir y recibir señales desde la Luna y desde Marte.
Es como una tremenda bocina en radiofrecuencia, y también una gigantesca oreja. Supongo que eso lo entiende incluso un ingeniero, que los hay, con un profundo desamor con la tecnología y títulos comprados desde la secundaria.
Las misiones lunares son las Chang’e 3, 4 y 5. La última volvió a Tierra hace no mucho con muestras del suelo lunar. De modo que la Argentina se entera de cómo es el suelo lunar.
La misión marciana es compleja: se llama Tianwen 1 y consta de un módulo en órbita, otro de amartizaje y un tercero deambulador por superficie, tipo «rover». Todo eso requiere de mucho ancho de banda, potencia de emisión, y capacidad de captación de datos desde una distancia de 300.000 km. Entiendo que Macri se alarme de recibir información desde un planeta rojo, pero éste existe.
Van bondis escolares neuquinos a ver esa madre de todas las antenas, en excursión, y a pedido de colegios en general públicos. Los guías los pone la CONAE, porque el chino se habla poco en Neuquén.
El maldito secretismo chino, mirá bo´.
LA PARTE ÉTICA DE LAS AGENCIAS ESPACIALES
En su Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Falda del Cañete, las antenas de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) controlan desde 1996 todas los satélites y constelaciones satelitales de Argentina. También las de agencias espaciales de otros países, algunos tan corrosivamente comunistas como los Estados Unidos, Italia, Brasil, Francia, Dinamarca y Canadá. Créase o no, desde Córdoba hemos controlado y aún controlamos algunos de sus satélites.
Es laburo colaborativo, y forzado por lo caros que son los centros espaciales y lo redonda que es la Tierra. Cuando pasa algún satélite yanqui en órbita polar helisincrónica sobre Falda del Cañete, está fuera de alcance de las antenas terrestres de la NASA en territorio estadounidense.
Por ello les hacemos la gauchada de bajarle data de imágenes a su satélite huérfano, y subirle data de navegación. Uno puede ver cómo las dos antenas del precio se mueven siguiendo la trayectoria del satélite, generalmente a baja altura (hasta 1000 km). La info se la mandamos al dueño del satélite por internet de fibra óptica. Las instrucciones de navegación nos llegan desde la NASA por la misma vía.
La astronomía y su contrapartida, la observación de la Tierra desde el espacio, son colaborativas. Las agencias espaciales de Estados Unidos, Italia, Brasil, Francia, Dinamarca y Canadá, llamadas respectivamente NASA, ASI, AEB-INPE, CNES, DSRI y CSA tienen antenas dedicadas al C3, o Comando, Comunicaciones y Control de nuestra ínfima flota satelital en órbita baja, que los gobiernos de los últimos diez años no hay tratado siquiera de reponer. Hoy se ha reducido a los satélites SAOCOM-A y SAOCOM-B.
No obstante, ni Macri ni su ilustre caterva de plastas y de runflas finos en el Palacio San Martín, y tampoco Javier Milei ni su canciller al uso, Gerardo Werthein, echaron pestes jamás de la Denmark Space Research Agency, pese a que estos nórdicos descendientes de saqueadores de conventos han controlado nuestros satélites, así como nosotros los de ellos.
No son relaciones carnales, como las que predicaba don Guido, calzones en mano. Son puro toma y daca entre iguales. La ciencia básica internacional es cara para las espaldas de un único país, de modo que en general funciona así.
Es que la DSRA es una puta agencia científica con la que intercambiamos figuritas toda vez que podemos. No es una agencia de espionaje o una base militar de la Flyvevåbnet, la Real Fuerza Aérea Danesa. No tenga miedo, no van a desembarcar vikingos en paracaídas sobre su quinta de Los Abrojos, ingeniero.
Vuelvo al tema de la antena de radioastronomía de la Universidad Nacional de San Juan. Creo que no está ni vivo ni muerto.
Hace casi 10 años que podría haber estado en operaciones, pero no. No creo que la orden de congelar esta antena venga del CONICET, hoy regido por un clonador de chanchos sin ninguna en dirección de científicos, y cuyo cargo los mal pensados creen que se debió a haber clonado (o intentado clonar) a un perro que se llamó Conan. Tampoco creo que el CART haya muerto en la Secretaría de Ciencia y Técnica, SECyT, dirigida (?) por un licenciado en administración de empresas.
Me quedo con dos opciones: o bien la lista de cancilleres enlistada «ut supra», incluidos los dos nacionales y populares (?) del gobierno (?) de Alberto Fernández, sabe un comino de derecho espacial ni le importa. Esto es indiscutible, pero me inclino más por una segunda opción: todos ellos entendieron perfectamente los «white papers» que suelen llegar por mensajero en mano desde La Embajada. Sí, ésa.
Vos abrís el sobre blanco de papel excelente, pero sin membrete, y la cartita igualmente libre de membrete o firma, ladra con gentileza «hagan esto» y «no hagan lo otro», o viceversa. Y si uno ha sido educado para lamer trastes, o es adicto innato a ese deporte, se cuadra y obedece. Cancilleres de esos, tuvimos y tendremos bocha.
Mi hipótesis es que dichos ukases proclaman secretamente que está prohibido asociarse con la la Academia de Ciencias China para hacer nada, ni siquiera astronomía. No importa si la guita en fierros la pusieron mayormente los chinos, no importa si podemos compartir en igualdad los resultados científicos de los observatorios de ellos, todos en el hemisferio norte.
Esos ya están construidos y funcionan en red. El nuestro fue construido al cuete por China con guita china, porque la banda del Palacio San Martín recibió instrucciones específicas desde el edificio Harry Truman.
EL CART NO DEBE PONERSE EN LÍNEA.
Siempre dándonos ordenes. Esos malditos chinos imperialistas.
A finales del año pasado, decenas de investigadores repartidos a lo largo de miles de kilómetros se unieron en una carrera para salvar la vida de un bebé. El resultado fue una primicia mundial: una terapia de vanguardia basada en la edición genética, diseñada para una sola persona y producida en un tiempo récord de seis meses.
Ahora, los médicos del bebé KJ Muldoon se están preparando para volver a hacerlo, al menos cinco veces más. Y más rápido.
El innovador ensayo clínico, descrito el 31 de octubre en la revista American Journal of Human Genetics, utilizará una variante de la técnica de edición genética CRISPR-Cas9 llamada edición de bases, que permite a los científicos realizar cambios precisos de una sola letra en las secuencias de ADN. Se espera que el estudio comience el próximo año, después de que sus organizadores hayan pasado meses negociando con los reguladores estadounidenses sobre las formas de simplificar el complicado camino que normalmente debe seguir una terapia de edición genética antes de poder entrar en fase de ensayo.
El desarrollo del tratamiento de KJ fue «seis meses bastante agitados e intensos», afirma Kiran Musunuru, cardiólogo de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia y uno de los médicos de KJ. «Pero creo que podemos acortarlo».
El ensayo también es el siguiente paso para responder a una pregunta que ha estado rondando a muchas familias de niños con enfermedades raras desde que se conoció la noticia del éxito del tratamiento de KJ: ¿cuándo nos tocará a nosotros? «No hay una solución única para todos en este ámbito», afirma Ryan Maple, director ejecutivo de la Fundación Global para los Trastornos Peroxisomales en Tulsa, Oklahoma.
Parece que se está generando un impulso. Además del ensayo clínico previsto en Filadelfia, el Centro de Curas Pediátricas CRISPR, que se inauguró en julio en la Universidad de California, Berkeley, y en la Universidad de California, San Francisco, también tiene como objetivo desarrollar terapias personalizadas de edición genética. Y en septiembre, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada para la Salud del Gobierno de los Estados Unidos anunció dos programas para financiar la investigación sobre el desarrollo y la fabricación de «medicina genética de precisión».
«Ahora soy más optimista que en el pasado», afirma Joseph Hacia, genetista médico de la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles.
Terapia para uno
En agosto del año pasado, poco después del nacimiento de KJ Muldoon, los médicos se dieron cuenta de que tenía una mutación genética que le impedía producir la forma normal de una enzima hepática crucial llamada carbamoil fosfato sintetasa 1 (CPS1). La CPS1 desintoxica el amoníaco, un producto de desecho natural que se forma cuando el cuerpo descompone las proteínas. El amoníaco puede dañar el cerebro si no se elimina del torrente sanguíneo, y muchos niños con deficiencia de CPS1 no viven lo suficiente como para recibir la única cura conocida: un trasplante de hígado.
Pero una de las doctoras de KJ, Rebecca Ahrens-Nicklas, del Hospital Infantil de Filadelfia, en Pensilvania, había estado trabajando con Musunuru para desarrollar una terapia de edición de bases que pudiera aplicarse rápidamente para tratar a niños con trastornos metabólicos. KJ se convertiría en su primer caso.
A finales de febrero, KJ recibió una terapia de edición de bases diseñada para él y solo para él. La deficiencia de CPS1 se da en aproximadamente uno de cada millón de nacimientos. La terapia que recibió KJ se diseñó para encontrar una de las letras incorrectas en la secuencia de ADN de su gen CPS1 y sustituirla por una letra diferente que permitiera producir la proteína CPS1 completa.
Después de la terapia, los niveles de amoníaco de KJ bajaron y pudo reducir su medicación. Desde entonces, ha estado trabajando duro, aprendiendo a mantenerse de pie por sí mismo, comiendo alimentos sólidos y esforzándose por dar sus primeros pasos. «Celebramos cada hito que alcanza KJ», dice su madre, Nicole Aaron. «Tiene un carisma que ilumina cualquier estancia en la que entra».
Ampliando el acceso
Mientras tanto, Musunuru y Ahrens-Nicklas han estado ocupados trabajando en cómo tratar a más niños. Su ensayo se centrará en niños con mutaciones en uno de los siete genes, incluido el CPS1, que comprometen la capacidad de procesar el amoníaco. Planean utilizar casi en su totalidad los mismos componentes de edición de bases que se utilizaron para tratar a KJ.
Sin embargo, los investigadores sustituirán un componente clave del editor de bases: su fragmento de ARN guía, que dirige al editor de bases hacia la letra de ADN que debe sustituirse. La secuencia del ARN guía debe adaptarse a la mutación específica de cada niño.
Normalmente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) exigiría que cada nueva fórmula se sometiera a un ensayo clínico independiente, con pruebas de seguridad para garantizar que los componentes de edición genética no son tóxicos. Pero en este caso, la FDA ha indicado que aceptará algunos de los datos de seguridad del tratamiento de KJ.
Con estos cambios, Musunuru prevé que el equipo podrá reducir el tiempo necesario para producir una terapia de seis meses a tres o cuatro.
Guía para los reguladores
Los científicos también están publicando gran parte de la correspondencia escrita que mantuvieron con la FDA, para que sirva de modelo a otros investigadores. El equipo de Pensilvania será «un ejemplo paradigmático de cómo «la marea alta levanta todos los barcos»», afirma Fyodor Urnov, que estudia la edición del genoma en el Instituto de Genómica Innovadora (IGI) de la Universidad de California en Berkeley y que ayudó a crear el tratamiento de KJ. «En el IGI nos subiremos con gratitud a esa marea», afirma.
Hasta dónde puede llevar esa marea a todo el mundo es una pregunta sin respuesta. Musunuru tiene la esperanza de que la FDA considere la aprobación del tratamiento una vez que se haya tratado a otros 5 a 15 niños. Pero los investigadores necesitarían encontrar una empresa que patrocinara la solicitud.
«Los tratamientos personalizados son sin duda la dirección hacia la que debemos dirigirnos», afirma Maple. «Esta tecnología podría ser más que un cambio revolucionario. Podría ser revolucionaria».
Publicado en El blog de Abel el 20 de octubre de 2017
En capitulos anteriores, Arias nos contó de los un millón, 780 mil km2 de fondos marinos que el patriotismo y la perseverancia de algunos servidores del Estado pudo lograr para Argentina. En el anterior y en éste, propone lo que debemos hacer para defenderlos y explotarlos.
(Una pausa en la obsesiva campaña electoral. Pero también sirve para dejar en claro algunas cosas que se deciden con los votos).
El sentido de un barco oceanográfico nuclear
Para rotar a la gente y alimentarla estárán los helicópteros del barco polar que planteo, también los del Irízar, que más de una vez tendrá que sacarlo de apuros, y eventualmente, los 4 grandes y viejos remolcadores para hielo delgado Neftegaz comprados en 2015 a Rusia, como soporte logístico de Pampa Azul. Costaron menos de U$ 10 millones los cuatro y fueron construidos a fines de los ’80, de modo que no pongo las manos en la parrilla por su estado técnico.
Bautizados con nombres malvineros (ARA San Carlos, Puerto Argentino, Bahía Agradable e Islas Malvinas), estas unidades sustituyen en una emergencia a los 3 moribundos avisos yanquis de la Armada, sobrevivientes de la 2da Guerra. Los Neftegaz son remolcadores (“avisos”, en jerga naval criolla). Como cualquier remolcador, con timonera alta y casco redondo, el Neftegaz baila como una boya en mares violentos, pero estos tienen 40 años menos que los yanquis y motores de 7200 HP (al menos, nominales). Sirvieron con soviética disciplina para remolcar o cargar descomunales equipos petroleros, y hoy al menos una Marina (la acerí), usa sus grandes cubiertas de popa como helipuertos de ocasión. No tendrán hangares, pero para apontar un “helo” son mejores que el mar.
¿Por qué tanta logística? ¿Por qué habría que hacer oceanografía al menos 320 días por año y con más de 80 científicos a bordo? Para atacar el único lado flaco del Attenbourough: este logra cortar sólo 1 metro de hielo, y sus campañas de temporada fría estarán limitadas a 60 días. Pese a su gran autonomía de diseño (22.000 km. en aguas abiertas), andando por banquisa antártica esta nave gastará sus existencias de gasoil marino a lo pavote. El otro límite es el agua potable, como en casi cualquier barco de propulsión térmica.
La propulsión atómica la necesitamos por varios motivos: muchos más HP en hélices para cargar con un casco de estructura más fuerte, que pueda cortar hasta 2 metros de hielo navegando en travesía continua a 3 o 4 nudos, sin tener que ejecutar el “ramming” (embestida) y el embicaje (treparse al hielo) típicos del rengo, discontinuo avance de un rompehielos. Ahora Ud. finalmente entendió ese casco con absurda forma de cuchara de los rompehielos: sirve para montarse a puro motor sobre el hielo, tobogán resbaladizo si los hay, y luego aplastarlo.
Esa sádica cresta que corre por la panza del barco sirve para concentrar el considerable peso del alto, casi absurdo castillo de proa sobre una superficie ínfima, de modo que la presión se dispare y en combo con la gravedad, hagan el trabajo sucio, crrack. Si un barco polar corta hielo en horizontal, como un cuchillo, el Irízar y toda su laya lo hacen en vertical, como una prensa hidráulica.
No se vaya a pensar que un barco polar se desliza como un cisne. Su proa, sus amuras y todo el cinturón de chapas que rodea su línea de flotación están muy reforzados, y el entramado de costillas y largueros que lo soportan es muy cerrado. Pero incluso con un casco doble, las vibraciones y el estrépito continuo causado por la fricción de bloques de hielo roto del tamaño de camioncitos puede ser insoportable. En algunos sectores del barco, es como estar en un galpón sobre el que se rascan dinosaurios del tipo espinoso.
Hay pegadas de diseño del Attenbourough que vienen de los barcos de exploración petrolera y deberemos copiar: la “moon-pool”, un túnel de una sección circular de unos 7 metros que atraviesa en vertical todas las cubiertas del barco y da acceso directo al mar, coincidiendo con el centro de masa de la nave en rolido, cabeceo y alabeo. El moon-pool podrá ser un escándalo de ingeniería y de hidrodinámica. De yapa, limita los espacios para otros fines, como si a bordo sobrara.
Pero si hay que subir y bajar cargas pesadas hasta y desde fondos profundos (y los “drones”, los ROVs y los equipos de perforación de fondo son objetos masivos), la maniobra hecha desde el moon-pool no desequilibra el barco. Sí lo hacen las habituales grúas que tienen que manejar tales objetos sobresaliendo en extraplomo por sobre los laterales del buque. Con la mar exasperada por una galerna de 70 nudos, un “moon-pool” hace la diferencia entre trabajar y no hacerlo.
Otro detalle de ingeniería a imitar del RRS David Attenborough: la grúa de popa en carrusel.
En un barco polar la timonera no debe ser una Trump Tower: estaría de más el calado aéreo descomunal del Irízar, que lo hace intencionalmente tan pesado de proa. Por el contrario, puede adoptarse un castillo más petiso, oblicuo y aerodinámico, como el del Attenbourough. Y todo el mundo a bordo más feliz y productivo. Y es que el viento antártico no se lleva bien con los barcos altos, ni éstos con la ciencia: los oceanógrafos, como cualquier humano, como incluso los marinos más curtidos de estómago, dejan de funcionar y caen en un sopor inerme cuando pierden demasiado sodio y potasio debido a esas vomitaderas persistentes, que te queman el esófago de jugo gástrico –lo único que queda en el estómago- y se ríen de la dramamina. Varios días en ese estado son una agonía difícil de entender para quien no los pasó.
Y hablando de deshidratación, la propulsión nuclear permite capear otro límite: el del agua potable a bordo. Hay tanta potencia eléctrica disponible que puede energizar una pequeña unidad desalinizadora a bordo, una plantita de ósmosis inversa como las de los submarinos nucleares.
Tanta electricidad permite vencer otros límites. Un barco oceanográfico moderno tiene varios tipos de sonares y de dispositivos acústicos “de diagnóstico por imagen”. Los que Ud. ya conoce son las ecosondas multihaz, que permiten “iluminar” grandes superficies de fondo a miles de metros de profundidad, y mapear no sólo su relieve sino la densidad de sus materiales. En síntesis, hacen lo mismo que las ecografías médicas o los sistemas de ecolocalización de delfines, orcas y cachalotes.
Pero a bordo de un oceanográfico “comme il faut” hay sonares menos potentes y de mayor frecuencia, algo parecidos a los que usa la ecocardiografía Doppler: detectan cambios de velocidad, densidad o salinidad de líquidos. Cuando hay varios sistemas de corrientes submarinas montados verticalmente como tuberías independientes dentro de la columna de agua, estos sensores indican sus profundidades, direcciones, velocidades y caudales. Hay otros sonares especializados en localizar plancton, y otros para cardúmenes de peces, y discriminan tan bien la biomasa que el ojo experto del biólogo marino hasta se puede colegir la especie.
Y por último, con un gasto colosal de potencia, están los equipos “de sísmica”, que generan unos pulsos de frecuencia muy baja pero enorme intensidad. Estas penetran kilómetros enteros dentro de los sedimentos de fondo y revelan si tienen las estructuras típicas de las formaciones generadoras o acumuladoras de hidrocarburos.
Las rarezas de la transmisión y refracción de sonido en el mar: el “canal SOFAR”, bajo el cual salvó su vida la tripulación del submarino ARA San Luis cuando la de Malvinas.
Y me anticipo a su duda de curtido sonarista: sí, tiene razón, algunos de estos sistemas de ecosonda, ya sea por frecuencia o intensidad, logran “ver” debajo del “canal SOFAR”. Para los ajenos al gremio de Popeye, este “canal” es una zona relativamente superficial del mar, que en los trópicos está a 1200 metros de profundidad, en las latitudes medias a unos 600 y en las muy polares, casi en la superficie.
En cualquier latitud, el límite inferior del canal SOFAR es una zona de transición térmica rápida, donde el agua está entre 3º y 2º C de temperatura, y así sigue sin variaciones hasta el fondo. Esa termoclina, o límite térmico, actúa como un espejo sónico. El “canal” se llama así porque logra que un pulso de sonido generado cerca de la superficie rebote contra el mismo, vuelva a la superficie, vuelva a rebotar allí como en un segundo espejo, hacia abajo, y se aleje horizontalmente en sucesivos rebotes oblicuos, casi sin pérdida de energía, y a distancias sorprendentes. Gracias al canal SOFAR, el rugido subsónico de una ballena azul puede ser oído por otro cetáceo de su especie de una punta a la otra del Oceáno Pacífico. Sic.
Sí, exactamente como lo está pensando, algunas ballenas tienen su propia internet. Será porque viven absortas y chateando que las hemos podido cazar casi hasta la extinción, y esa extinción ya era patente en el caso de los cachalotes con las tecnologías precarias del capitán Achab y sus colegas del puerto de Nantuckett.
Pero esto del canal SOFAR le complicó la vida a los sonaristas ingleses durante el pifostio de Malvinas: buscando el submarino ARA San Luis, que les había soltado tres torpedazos sin efecto alguno, no lograron detectarlo jamás, acurrucado como estaba contra los fondos bastante bajos que rodean las islas demasiado famosas. En las latitudes malvineras, el espejo sónico de la SOFAR está apenas unas decenas de metros más arriba. En consecuencia, los destructores, fragatas y helicópteros de Su Graciosa reventaron a bombazos el Atlántico Sur cada vez que creían detectar el eco de algo grande, y al cuete.
Ahí Ud. entiende por qué, por si las moscas, los Brits se vinieron a la guerra con los barcos llenos de cargas de profundidad nucleares “polenteadas” con hidrógeno (“boosted charges”), las famosas WE.177 de 277 kg, de 0,5 kilotones. El Ministry of Defence (MoD) todavía dice que se las trajeron en el apuro, sin intención de usarlas, porque no hubo tiempo para bajarlas a tierra. En realidad no las tuvieron que usar porque los malditos torpedos filoguiados Telefunken del San Luis alemanes fallaron todos (todo fallaba en el San Luis, computadoras de tiro, motores, todo, todo salvo los cojones del capitán Fernando Azcueta y su tripulación). Mal momento para ser ballena en las islas demasiado famosas, aquel invierno de 1982. La que no quedó sorda, se volvió paté de cetáceo.
Y ahora Ud. empieza a entender por qué me interesa tanto tener al menos un rompehielos y un barco oceanográfico nucleares. Con la parafernalia acústica que se traen, amén de los ROVs, estas naves pueden pispear perfectamente bajo el canal SOFAR. Y si perciben algo fuera de lugar, pueden determinar su densidad, ubicación y velocidad, y si estos sugieren más submarino hostil que cetáceo neutral, ambas naves polares, pese a ser un tanto lerdas, tienen veloces helicópteros para anillarlo de cargas de profundidad comunes. No señor, Torpex o cualquier alto explosivo con una velocidad de expansión de gases de 8000 metros/segundo. Nada nuclear, no somos tan malos, y a diferencia de los Brits, que se vinieron a reconquistar las Malvinas con armas nucleares de apurados nomás, estamos cumpliendo a rajatablas con ese par de tratados que nos encajó el Calos E’Nesario Menem, el de Tlatelolco y el de No Proliferación. Somos buenos chicos, lo que no significa que debamos asumirnos como enteramente pelotudos.
Por supuesto, los barcos polares son mucho más seguros que esos frágiles cruceros llenos de turistas que uno ve hoy en la Antártida. Nunca tales naves merecieron tanto sus nombres: uno los ve y se hace cruces. Pero además de llevar oceanógrafos “nerds” y turistas “cool”, cobrándoles un ojo de la cara a los segundos, un barco polar puede llevar y traer gentes de otras profesiones. Peludos infantes de marina, por ejemplo. Porque a veces no sólo alcanza con saber un punto más que el diablo.