MPVH: el virus respiratorio que se propaga en China

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El aumento de casos en China del HMPV, un virus respiratorio no muy conocido, reflotó ecos oscuros de 2019, y del inicio de la pandemia de Covid-19 hace tan solo cinco años, tres de los cuales parecieron siglos. Pero a pesar de las similitudes, esta situación es menos brava.

Vamos entonces a China, cuna de tantas pandemias pulmonares zoonóticas, entre ellas varias gripes, en general aviares, de pésimo recuerdo. Lo que circula allí hoy son infecciones por metapneumovirus humano, o HMPV. ¿Y este bicho es malísimo, malo o simplemente de dormir sin frazada? Van los hechos, pero NUESTRO problema actual, compatriotas, es el dengue. Después volvemos con eso.

¿Qué es el MPVH?

Es uno de muchos virus respiratorios varios patógenos de circulación mundial. Es tan común que el primer contagio suele darse en la infancia, y aún así es casi seguro que uno volverá a pescárselo y enfermarse varias veces a lo largo de la vida. El MPVH es bastante estacional: en los países con inviernos fríos tiene temporada anual, como los virus de la gripe, pero en climas tropicales poco variables a lo largo del año circula siempre, aunque a poca velocidad.

El MPVH es similar a otro virus más conocido por pediatras y gerontólogos: el respiratorio sincicial, o VRS. Ambos dan síntomas gripales, asunto que también comparten con el Covid-19 y otros coronavirus de fama menos renegrida: tos, fiebre, congestión nasal y sibilancias (en mi barrio, chiflidos pulmonares por obstrucción).

Pero como todos estos, salvo el del Covid-19, han sido virus habituales e inmemoriales de los humanos, ya no desencadenan reacciones inmunológicas furibundas.

El virus SARS-CoV 2 del Covid-19 es zoonótico, uno de los muchos que se transmiten entre aves y mamíferos, y sus primeras detecciones en humanos fueron muy recientes. Sus primos, los virus previos conocidos de tipo «corona» con que hemos lidiado a lo largo de nuestra historia y prehistoria probablemente fueron peligrosos y pandémicos, pero eso cuando novedades. Si hoy no lo son, si hoy en general sólo causan resfríos curables es porque seleccionaron genéticamente a la población. Nos hicieron cambiar.

Fríamente dicho, descendemos de LOS QUE NO SE MURIERON por esas infecciones, esos resfríos sin viaje de regreso, o por las reacciones inmunológicas descontroladas ante los mismas. En promedio, tenemos gentes un poco más resistentes a coronavirus que esa ponchada de precursores nuestros que murieron jóvenes, hace siglos o milenios, en la flor de la edad, y sin tiempo de haber dejado hijos.

Lo letal del Covid-19 rara vez fue el virus en sí, sino que en su lucha contra el mismo, el organismo humano a veces atacaba en forma inflamatoria aguda algunos órganos vitales marcados con signos moleculares de «ojo, aquí tejido infectado»: pulmones, corazón, riñones, cerebro, la mismísima sangre. De los casi 30 millones de personas que mató esta enfermedad entre 2019 y 2023, la mayor parte murió por destrucción inflamatoria de esos órganos y tejidos.

Lo que más se vio, y eso era bizarro según nuestra experiencia previa con otros virus respiratorios, fue la neumonía bilateral, es decir en ambos pulmones a la vez. Las neumonías de otros virus suelen ser unilaterales.

Cuando todavía faltaban meses para que aparecieran las primeras -y carísimas- vacunas efectivas, cuando algunos idiotas recomendaban públicamente no hacer cuarentena, no usar barbijo, amucharse e ingerir lavandina (y eso sí que mató a unos cuántos), en las terapias intensivas argentinas se empezaba a mitigar el incendio inmunológico con antiinflamatorios baratos y banales. ¿Cuáles? Los corticoides, en particular, la dexametasona. Esas pastillas de anaquel sí que salvaron vidas.

Las vacunas lo que hicieron contra el SARS CoV2 fue mejor y más duradero: crear islotes y barreras de población poco contagiable, pero en forma «no darwiniana», sin matar a nadie. Nada se difunde tan rápido como un virus transmitido por aerosoles pulmonares. Para contagiar a tu vecino de tren o de aula, lo único que tenés que hacer es respirar.

Con las vacunas, también hicimos cambiar al virus SARS CoV2 y volverlo menos virulento. Habría sucedido igual, pero a un costo mucho peor que los alrededor de 30 palos de muertos que dejó la pandemia. Las vacunas bajaron la velocidad de libre circulación del Covid-19, y así se disminuyó, entre otras cosas, su infernal capacidad de generar mutaciones más letales y de desenlace rápido. Un virus que se propaga fácil, muta fácil. Máxime si es un retrovirus hecho de ARN, bastante propenso a errores de copiado genético.

Si le bajás la velocidad de contagio a un virus, le bajás la letalidad. El virus encuentra ventajas en progresar despacio y no matar al portador. Por eso las vacunas en la Argentina protegieron incluso a quienes no pudieron o quisieron dárselas.

Si un virus circula con trabas, el que termina seleccionado no es el humano (y por muerte), sino el virus mismo, y por falta de descendencia. Entre distintas variedades virales prospera más la que no te mata de movida y te da más tiempo de portación sana (e infectante). Se impone más el que te permite vivir en forma asintomática, a veces sin anoticiarte siquiera de que te lo agarraste. Compiten mejor los benignos, y los más virulentos se transmiten menos. ¿Por qué? Porque los malísimos se autoeliminan al eliminar al portador sano.

En suma, el MPVH no es más benigno «per se», sino probablemente porque es menos novedoso que esta abominación que del SARS CoV2. El sistema inmune humano promedio lo tiene junado y lo ataca en forma proporcional y efectiva, pero no desmesurada.

La mayoría de casos de MPVH no pasa de los síntomas de un resfrió cualquiera. Los pocos que se agravan pueden terminar en bronquitis o incluso neumonía, sobre todo en bebés, viejos y personas inmunodeprimidas. Los que tienen asuntos pulmonares preexistentes, como asma o EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la pasan peor y corren mayor riesgo.

En los países ricos el HMPV rara vez es mortal. En los pobres y muy pobres, o ricos pero con mala calidad de aire, sistemas sanitarios débiles o inaccesibles y poca vigilancia epidemiológica, el MPVH es mucho peor. La obviedad del día: lo que mata es la pobreza y el estado ausente, no importa si rico o pobre. Chocolate por la noticia.

¿Desde cuándo existe este virus?

Imposible saberlo. Se identificó en 2001, pero parecería que anda por el mundo desde hace al menos 60 años. Aunque no es nuevo, tiene poca prensa: a diferencia de los virus gripales, los del Covid-19 y los sinciales, fuera de los ámbitos de la infectología y la neumonología, no se lo conoce mucho. En un caso agudo, los médicos de hospital pueden llegar al diagnóstico casi por descarte de los otros. Y pueden no llegar a ninguno, y el caso resolverse por curación natural. O bueno, ya sabemos.

¿Cómo se infecta una persona con el HMPV?

El virus se propaga principalmente a través de gotitas o aerosoles procedentes de la tos o los estornudos, del contacto directo con una persona infectada o de la exposición a superficies contaminadas. Historia repetida. Son básicamente los mismos canales de contagio con que la gente se resfría, se pesca una gripe o cualquiera de los virus corona, incluido el hasta hace poco temible SARS CoV2.

Para todo patógeno, los aerosoles respiratorios son el canal de contagio más efectivo, más aún que la transmisión por agua. Una enfermedad transmitida por vectores animales (como el dengue) es más manejable atacando el mosquito, y hay muchos modos de hacerlo. Pero para una respiratoria que llegó a ser aún más contagiosa que el sarampión, como el Covid-19, fuera del barbijo, el apartamiento social y las vacunas, no hay manejo posible de la transmisión.

¿Existe una vacuna? ¿O un tratamiento?

Nada de eso. Sí existen, y desde hace años, vacunas contra el virus sincicial, o VSH, peligroso para chicos y ancianos. El mundo farmacológico investiga alguna vacuna doble que proteja contra ambos, y en lo posible, de dosis única. No es imposible que alguna firma lo logre: hay bastante parecido genético y morfológico entre el MPVH y el VSH.

No existe un tratamiento antiviral específico para el HMPV. Lo que se combate son los síntomas, y ojo: no da para protestar. Lo que mató a tanta gente del Covid-19, finalmente, fueron los síntomas inflamatorios desaforados. Y estimados lectores, se los pudo tratar con medicación que ya cumple 70 años en los anaqueles: la vieja, barata y accesible «dexa».

¿Qué dice China al respecto?

Hemos reproducido, como curiosidad geopolítica, esa pregunta tan estadounidense e ingenua que sacamos del Science Times, el suplemento científico del New York Times. La primera respuesta es otra pregunta y se la hacemos al Science Times desde AgendAR: si el metapneumovirus existe en todos los continentes, salvo la Antártida, ¿qué dicen los autodenominados americanos al respecto? ¿O acaso un tejano no puede contagiar a un habitante de Wuhan?

La respuesta propiamente china es ésta: el gobierno de Xi Jingping observa que los casos nacionales de HMPV están aumentando. Pero dice que el MPVH es un viejo conocido, como no lo era de modo alguno el SARS-CoV2 en 2018. Por ende, el metapneumovirus no da para perder el sueño.

En una conferencia de prensa celebrada por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China el 27 de diciembre, Kan Biao, director del Instituto de Enfermedades Infecciosas, dijo que hay una rampa de MPVH entre chicos de alrededor de 14 años para abajo. El aumento fue más notorio en Manchuria, la China del norte, donde también hubo un pico de casos de gripe. Tiene sentido, allí reina un invierno crudo y el aire urbano es irrespirable.

Añadió Kan Biao que podrían aumentar los casos durante las vacaciones del Año Nuevo Lunar, a finales de enero: todo el mundo viaja en China en estos días, y se reúne en grandes grupos familiares en la aldea de origen familiar, generalmente lejana de las megalópolis costeras. El SARS CoV2 explotó bien esa oportunidad.

Pero en general, los epidemiólogos argentinos creen -no son los únicos- que este año la propagación de virus respiratorios en general va a ser menor que la de 2024. Ojalá sea así, no tendríamos objeciones.

Xinhua, la agencia estatal de noticias de China, confirma un aumento de casos agudos y de casos banales y ambulatorios. Instó a la población a buscar datos del virus en Internet, y a seguir algunos consejos de sentido común: lavarse las manos con frecuencia, usar barbijo y evitar los lugares muy concurridos.

Eso último no es fácil en un país de 1400 millones de habitantes.

Lo que están haciendo desde 2024 los epidemiólogos chinos es construir un sistema de vigilancia de las neumonías de origen incierto. Y esas cosas hoy se hacen con poca plata: para algo tienen que servir la televisión pública (como la CCTV), la alta conectividad nacional y las plataformas de Internet como Weibo.

¿Qué dice la Organización Mundial de la Salud?

La OMS. no ha expresado su preocupación. Esto no debería preocupar a nadie, ya que en la pandemia de Covid-19 esa agencia de las Naciones Unidas no dio pie con bola un solo día. La Dra. Margaret Harris, portavoz de la organización, habló de un aumento previsible de casos.

«Como era de esperar en esta época del año, el invierno del hemisferio norte, se ha producido un aumento intermensual de las infecciones respiratorias agudas, incluida la gripe estacional, el virus de la inmunodeficiencia respiratoria y el metapneumovirus humano», dijo Harris en un mail. Decime algo nuevo, Maggie. O algo.

¿Alguien debería preocuparse?

Según el New York Times, los informes procedentes de China evocan los de los primeros y confusos días de la pandemia de Covid. La OMS sigue instando a China a que comparta más información sobre el origen de aquel brote, cinco años después. Según las costumbres chinas, antes va a enfriarse el infierno. Pero, ya con menos pasión indagativa, a falta de información de detalle sobre la génesis de esta pandemia, siguen prosperando teorías conspiranoicas.

Entre los muy, pero muy tontos de mi edad, cunde la versión de que el SARS CoV2 fue un arma china de guerra social. Se diseñó para aliviarle la carga a los sistemas jubilatorios, allí en China, al menos donde los hay. Genial, un país regido por una canosa gerontocracia que promedia los 65, que de pronto se vuelve suicida e inventa un virus para matar viejos. Cierra por todos lados. Llamen a FOX News.

Nos encantaría más bien que la OMS explique por qué no autorizó jamás la vacuna Sputnik-V. Pasaron 5 años y no piensa hacerlo, aunque está muy «buena de papeles» y fue suministrada con una efectividad equivalente o mayor que la de Pfizer en 40 países… pero a menos costo. Salvó a decenas de miles de argentinos, parece.

Nos gustaría saber también por qué el gobierno de Alberto Fernández dejó que mAbxcience, empresa de Hugo Sigman, exportara el 100% de las vacunas anti Covid-19, sin expropiar siquiera los 12,5 millones de dobles dosis que habían sido pagadas. Y de paso, también por qué sólo autorizó la excelente vacuna de la UNSAM después de la pandemia.

La OMS sí autorizó rápidamente dos vacunas chinas, tal vez menos porque eran menos rusas, y hoy eso paga. Paga aunque la Sinopharm y Sinovac eran algo más caras, y mucho y muchísimo (respectivamente) menos efectivas que la Sputnik-V. Gente, la Sinovac, la vacuna más vendida del mundo tenía una eficacia del 51%. Un punto menos y no había modo de licenciarla. Eso según decenas de estudios masivos.

Pero Rusia no aporta mucha plata a la OMS, mientras que los EEUU y China son sus valedores número uno y número dos, respectivamente. Las amenazas del entonces presidente Trump de cortarle la financiación a esa plácida burocracia médica si autorizaba la vacuna pueden haber nublado su entendimiento, sin embargo, Antes de que la OMS lo admita también va a enfriarse el infierno.

Lo claro por ahora es que el metapneumovirus humano no está haciendo colapsar las guardias ni las terapias intensivas chinas. «Sin embargo, también es vital que China comparta oportunamente sus datos sobre este brote», afirmó el Dr. Sanjaya Senanayake, especialista en enfermedades infecciosas y profesor asociado de medicina en la Universidad Nacional de Australia. Añadió: Esto incluye datos epidemiológicos sobre quién se está infectando. Además, necesitaremos datos genómicos que confirmen que el HMPV es el culpable y que no hay mutaciones significativas preocupantes.»

En AgendAR somos plenamente conscientes de estar siguiendo la curva de noticias generada por un país rico del Hemisferio Norte, y de que somos otro país (por ahora) y con otros problemas, y de yapa en otro hemisferio. Lo que nos preocupa es que este verano austral, que empezó medio frío, la semana que viene va a haberse recalentado bastante, y que el Ministerio de Salud Pública está en manos de un gobierno cuyo axioma sanitario es que el gobierno no tiene por qué ocuparse de epidemias y otras cosas que joden a los pobres.

Y tanto no se ocupa que se encogió de hombros cuando SC Johnson, la firma estadounidense que fabrica el repelente de mosquitos más popular de Argentina (que es el Off), decidió ganar plata en serio y dejó de suministrarlo a las farmacias y supermercado. El Off terminó vendiéndose en los semáforos del AMBA a U$ 10 o 20 el frasquito. A la noche los homeless que empezaron a dormir en zaguanes y cajeros automáticos porteños, picados como alfileteros, pedían una rociada de Off por caridad.

Eso en medio de la mayor epidemia de dengue de la historia argentina. Hasta 2025, al menos.

Este flavovirus entre diciembre de 2023 y abril de 2024 mató a casi 400 argentinos… que se sepa, nadie los contó. Lo transmiten los mosquitos Aedes aegyptii, que ningún gobierno nacional, provincial o municipal ha combatido en serio desde hace 40 años. Y produce la segunda enfermedad infecciosa más común en Brasil, Bolivia y Paraguay.

Que se nos viene encima de nuevo.

Daniel E. Arias

El plan nuclear de Milei es real, y de Westinghouse

Respecto de nuestro artículo de ayer, nos acaba de llegar una objeción del Dr. Rodolfo Kempf, físico nuclear, doctorado en Ciencia de Materiales y “combustiblero” de la CNEA. Además, es secretario de RRII de la Central de Trabajadores Argentinos Autónoma, y también docente de las Universidades Nacionales de Buenos Aires y de Avellaneda. 

Dato no menor para AgendAR, escribe claro, al pie y sin retórica.

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El término «real» en el titulo del artículo de AgendAR del 6 de energo insinúa que el plan nuclear de Milei es humo, espuma. Ojalá lo fuera

El plan nuclear de Milei es real. Propone privatizar el 49 por ciento de NASA y ya hubo reuniones con Westinghouse. 

Quiere también privatizar la producción de uranio, Mendoza se encaminó a ello y ya hay 9 ofertas para la operación privada de la mina de Sierra Pintada, en San Rafael, cerrada “por motivos ambientales”. 

La alianza de Eduardo Eurnekian con mineras canadienses se cita en el Financial Times. Piensan exportar nuestro uranio, y lo que quede, nos lo venden. 

El gobierno quiere ocupar el sitio de las Atuchas 1 y 2, en Lima, provincia de Buenos Aires, para un reactor de uranio enriquecido y agua común a presión. Es un engendro copiado, y se llama ACR300. 

Con esta ocupación de un terreno licenciado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (y sólo hay dos sitios habilitados en todo el país), queda fuera de juego la construcción de la central nuclear Hualong-1, de 1200 MW y con financiación china. 

Peor aún, se queda sin lugar el acuerdo original de 2014 entre Nucleoeléctrica Argentina y la China National Nuclear Corporation por otra central 70% argentina, una de uranio natural y tubos de presión. Esa se muere por olvido. 

Una central de ese tipo, parecidísima a Embalse, estaría mucho más alineada con la historia nuclear argentina. Por definición, una central de uranio natural como las dos Atuchas o Embalse, resulta a prueba de boicots de abastecimiento de combustible

El uranio natural abunda, aunque no mucho, en nuestra geología. El enriquecido es un producto artificial, y aunque es una tecnología que conocemos, no la tenemos a escala industrial. Así las cosas, al primer encontronazo diplomático, los EEUU o China o quien sea nos apagan una central, y si es de 1200 MW, equivale a media provincia de Córdoba. 

Créase o no, con apenas dos centrales medianas y una chica, todas de uranio natural disponible en el país, se genera el 10% del consumo eléctrico nacional, y con electricidad de alta calidad, disponible 24×7 todo el año.

Se privatiza la Planta Industrial de Elementos Combustibles para Reactores (PIECRI), cuando estos reactores son la exportación tecnológica más importante de la Argentina, y la única exportación de tecnología nuclear producida por un país del Hemisferio Sur, la Argentina. 

Se privatiza IMPSA, llamada Pescarmona durante todo un siglo antes de que se fundiera, empresa metalúrgica de forja que rescató el Banco Nación. En el taller de IMPSA quedó arrumbado y sin terminar el recipiente de presión del prototipo de la central nuclear compacta CAREM, nuestra segunda mayor posible exportación de tecnología nacional. 

El CAREM está puntuado en cuarto lugar entre 65 proyectos en el ránking multiaxial de la Nuclear Energy Agency, muchos de ellos copiados del CAREM. Pero el Dr. Germán Guido Lavalle, nuevo presidente de la CNEA, lo declaró invendible. Es un diagnóstico expedido por una funeraria, los médicos lo encuentran bastante robusto. 

Se deja fuera de juego la puesta en marcha de la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén, la PIAP, cerrada por Mauricio Macri en 2017 cuando estaba recién reparada y a punto de empezar a fabricar la primera carga de Atucha III a uranio natural. Dicho nuevamente, la decisión a favor del uranio enriquecido nos deja a merced de los dueños del mercado internacional, un oligopolio perfecto. 

Se mantiene a ritmo muy lento el reactor RA-10 de Ezeiza, multipropósito, apto para investigación en ciencia de materiales, pero muy orientado a producción de radioisótopos médicos, industriales y silicio irradiado para microelectrónica. Es una obra que terminada costaría U$ 400 millones, pagados casi íntegramente, y con un avance mayor del 90%. Terminada y en línea, en un año, podría vender U$ 100 millones. Para empezar. 

Se mantienen salarios bajísimos, mientras las empresas nucleares canadienses y estadounidenses bajan a llevarse camionadas de cuadros jóvenes desde nuestros institutos y laboratorios. 

En fin, éste es un plan de privatización, extranjerizacion,  desarticulación y descalificacion  del sector nuclear. Pero un plan real al fin. Ataca no sólo las instalaciones, sino la base educativa, los recursos humanos. 

AgendAR comete un error al creer con liviandad que esto se cura solo. Si acaso se cura, dejará discapacidades brutales.

Dr. Rodolfo Kempf 

Por un programa nuclear argentino mínimo y real

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AgendAR propone este programa nuclear de rescate. 

No tiene nada que ver con el “Nuevo Programa Nuclear” de Javier Milei: AgendAR no se ocupa de señuelos sino de cosas reales. Nuestro programa no tiene chances mientras dure el gobierno de Javier Milei, o sevicias similares. 

AgendAR se enfoca en 4 prioridades: 

  • La reapertura de la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) en Neuquén. 
  • La construcción de una nueva central de potencia de 700 MW parecida a la CANDU de Embalse, Córdoba, de diseño y componentes nacionales. Debe estar en el predio de las Atuchas. La recaudación eléctrica de esta Atucha III debe destinarse por ley a financiar la réplica de una flota idéntica en todo el país.
  • La terminación de la centralita compacta CAREM de 32 MWe, en igual sitio.
  • La terminación y puesta en marcha del reactor RA-10 en Ezeiza.

Este programa es demasiado bonaerense y mínimo, pero más no se puede y con menos no se sobrevive. No está exento de audacia: la PIAP, las centrales de uranio natural y el CAREM vienen teniendo una historia ripiosa. Y eso por oposición interna y externa garantizadas “ab initio”. 

PRIORIDADES SON PRIORIDADES

Hay tres observadores, críticos, colegas y actores del Programa Nuclear Argentino que nos leen y nos permitieron refinar esta propuesta: Nora Bär, Diego Genoud y Diego Hurtado de Mendoza. Hay que ser muy aviador para despegar de un portaaviones que se hunde. Logran elevarse de la pura tragedia, y pensar cómo sigue la vida. Aquí, desde cubierta, les damos las gracias.

No nos importan los que han aplaudido al gobierno nacional. Le otorgamos la piedad del olvido futuro. Nadie recuerda mucho a Herodes como infanticida: ha habido demasiados. Lo que sí recordamos es por qué, sin lucro o pasión de amor, como dijo Borges, hizo matar a tanto pibe promisorio o no: por caerle bien al imperio.

Hechos los reconocimientos, van estos cuatro asuntos. Son de bandera: prioridad nacional. 

No son caros: la PIAP es la mayor planta del mundo en su tipo, al punto de que su cierre en 2017 disparó el precio internacional del agua pesada de U$ 300.000 la tonelada a más de U$ 1 millón. 

A precio de hoy, podría facturar U$ 180 millones/año. Es el mayor costo de tenerla cerrada. Se pone en marcha por U$ 50 millones.

El RA-10 se termina en meses, y su costo total se repaga en 4 años de facturación vendiendo radioisótopos médicos y silicio irradiado para la industria microelectrónica, a precios de hoy. 

Mensaje para posibles presidentes: sólo un vendido lo omitiría de su “nuevo” plan. Y el que se pierda la foto de la inauguración, tiene tanta política como la revista “Para ti”.

Yendo a centrales de potencia, si no se tienen al menos 700 MWe con un 90% de disponibilidad anual en el AMBA, éste se volverá mucho más ingobernable por apagones que hoy. Es el lugar con la mayor acumulación de demanda de potencia de base del país, y el de mayor explosividad social, especialmente en verano. 

La ocupación directa e indirecta generada por una máquina de 700 MW estaría en 2000 puestos calificados directos de arranque, y 8000 durante la obra. A cualquier presidente le resultará más barato empezar esta central para que la termine el siguiente, si aspira a sucederse a sí mismo, que renunciar por estallido social y entre apagones, sin terminar su primer mandato.  

El CAREM 32 terminado y en línea no nos soluciona ningún problema energético. Pero el negocio nuclear nacional, salvo para mentes muy obtusas, no es prender lamparitas sino exportar tecnología, crear industria y multiplicar trabajo calificado argentino. 

Para prender lamparitas, tenemos las centrales de uranio natural, agua pesada y tubos de presión, inventadas por los canadienses, y que podemos replicar, porque conocemos la tecnología tan bien como ellos. Son las mejores del mundo por disponibilidad, seguridad y costo operativo, y nos hacen impermeables a embargos de uranio enriquecido.

El CAREM prototipo, en cambio, es la única puerta de entrada del país a la exportación de centrales de potencia. Su único gran desafío técnico es el recipiente de presión. ¿Se lo puede inaugurar en los 4 años de un período presidencial? Sí, claro. 

¿Se lo puede exportar? Sí, pero. 

Sí claro, porque es el cuarto en puntaje entre 65 proyectos SMR (Small Modular Reactors) del mundo, según la Nuclear Energy Association de la OCDE, detrás de dos reactores chinos y uno ruso. Ergo el mundillo nuclear internacional lo conoce.

Mucho más lo conoce el submundillo SMR, formado por más de 80 proyectos de los cuales sólo 5 vieron obra real, entre ellos el CAREM. 

Miren, lectores, “Planeta SMR” es como Júpiter: brilla mucho, por puro márketing. Pero al igual que Júpiter, es un gigante gaseoso, hostil y no tiene superficie sólida donde pisar. En el autodenominado Occidente, es únicamente habitado por volátiles capitales golondrina y nubes voraces de langostas financieras. Todos morfan y pasan. 

¿Cómo en semejante planeta podría no destacarse el CAREM, incluso tan preliminar, tan experimental y tan chiquito? ¿Cómo podría no ser tan copiado y admirado, si en lugar de estar labrado en finas ventosidades de “investment managers”, está todo hecho de 6 clases distintas de hormigón y decenas de superaleaciones de base hierro, níquel y circonio? Apesta a realidad, como dirían en un fondo de inversión.  

¿Qué cosas le faltan? Márketing político. Un estado-nación detrás. 

¿Entonces, sí se lo pude exportar, o pero? 

Resueltamente, pero. Se necesita una versión multimódulo, con 100 o 120 MWe por módulo, y que éste tenga un recipiente de presión más sencillo de fabricar y un edificio de contención menos ciclópeo. 

El prototipo del Ford T estaba plagado de problemas y sólo lo compró una persona, Henry Ford, y para sacárselos. Lo demás es historia. 

El prototipo del CAREM 32 lo tiene que terminar el estado. Antes no atraerá inversores. Es una bestialidad que no se termine, cuando tras 40 años de remar en dulce de leche, es una obra dura, real, regulatoriamente aprobada, y no un papelito. Y una obra con un 70% de avance. 

Hablar de plata privada sin el prototipo de 32 MWe completado, en línea, entregando potencia y mostrando sus problemas, límites y capacidades, es hablar al cuete. Bueno, para alguna gente, eso se ha vuelto una profesión.

OTRO MUNDO ES POSIBLE, Y PEOR 

Casa matriz de INVAP en Bariloche, nuestra mayor exportadora tecnológica. Hay que ser muy podrido para apostar el prestigio mundial de semejante empresa a un programa nuclear fantasma.

El costo máximo de no ejecutar este programa mínimo es la evaporación de la industria nuclear nacional. 

Hablamos de alrededor de 120 empresas chicas, medianas y gigantescas, todas de capitales argentinos, que participaron en la terminación de Atucha II a cargo del Ing. José Luis Antúnez. Cuando salió de 27 años de abandono y volvió a construirse, fue llamada “obra imposible”, “faraónica”, “demasiado cara” y otras macanas al uso.

Pasen y vean: funciona. NA-SA le ha ido sacando defectos de diseño del proveedor original, SIEMENS, como antes, en 1989, la CNEA hizo con Atucha 1, otro prototipo. Mucha tecnología para revenderle a Alemania, ahora que los nibelungos quieren volver a la energía nuclear y no recuerdan adónde la dejaron. 

Las 120 firmas que terminaron Atucha II coinciden con las más o menos 100 empresas, también nacionales, que estuvieron en el retubamiento de Embalse, siempre bajo dirección de NA-SA y de Antúnez. 

Son firmas mayormente de ingeniería y montaje, metalúrgicas, metalmecánicas, electromecánicas, electrónicas, informáticas, y emplean a decenas de miles de profesionales, técnicos y obreros muy especializados. Varias de ellas exportan componentes para centrales nucleares (CONUAR, de capitales mixtos), o reactores nucleares y centros de medicina nuclear enteros (INVAP).

El núcleo duro de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina, SA) e INVAP (una sociedad de la provincia de Río Negro codirigida por la CNEA) nos hace el único país con industria nuclear autónoma y exportadora. 

Y no hablamos de Sudamérica, o Latinoamérica desde el Río Grande para abajo. Hablamos de todo el Hemisferio Sur. 

Perder este capital material e inmaterial es inmedible. Se construyó con 74 años de educación, investigación, desarrollo y trabajo públicos. Conservarlo y hacerlo crecer también es inmedible. Hay que cruzar índices: trabajo registrado y calificado, seguridad energética, gobernabilidad, industrialización, imagen de país. 

Cuando INVAP le vende un reactor nuclear a Australia o a Holanda, la Argentina cobra mucho más que U$ 300 o 400 millones. La movida le abre camino en el exterior a toda su industria no nuclear y de capital local. Toc-toc, Unión Industrial Argentina, ¿hay alguien ahí?

No lo mismo este plan que dejar que una gavilla de multinacionales venda nuestra soja, nuestros minerales o nuestro petróleo sin crear empleo, sin generar capacitación, sin inspecciones aduaneras y sin pagar siquiera regalías, y ni hablar de mitigar daños ambientales y sociales. A largo plazo, este plancito de AgendAR y el actual «sepukku» son modelos que no pueden coexistir.

En suma, nuestro programa nuclear mínimo pero máximo no consiste en ver pasar (e irse) la guita delante de nuestras narices. Si a Ud. le encanta nuestro país actual, devenido tan changarín y homeless, lo suyo es el RIGI, viva la libertad carajo. No hace falta que siga leyendo, si acaso lee. 

Los que prefieran un país profundamente industrial, autónomo, educado, integrado y libre en serio, libre diplomáticamente, libre de represión y de pobreza, quédense un rato más. Los cuatro puntos del programa mínimo merecen más detalle. Lo daremos.

Pero además hay que mentar otros proyectos nucleares intensamente reales y necesarios, y explicar por qué los guardamos para después, pero en la cabeza y el corazón.

Nada de lo propuesto es caro, pero tampoco gratis. Los costos son más bien políticos y geopolíticos. 

Esto no se hace sólo con caja. Se hace con cojones. 

Dicho sin maldad machirula: las tres mejores presidencias de la CNEA en democracia las tuvieron las doctoras Emma Pérez Ferreira, Norma Boero y Adriana Serquis. 

Las tres nucleares, patriotas y fierreras.

Daniel E. Arias

Especialistas del CONICET desarrollan sensores dotados de IA para monitorear la calidad del aire

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Breathe2Change (respirar para cambiar) es el nombre de un proyecto pionero, liderado por el investigador del CONICET Rodrigo Gibilisco en articulación con empresas argentinas y numerosas instituciones públicas y privadas nacionales e internacionales. Como parte de esta iniciativa, en 2021, se instaló la primera red de sensores para monitorear la calidad del aire en la Provincia de Tucumán y este año recibió un subsidio del Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago (EPIC), en Estados Unidos, para ampliar esa red a diez provincias del norte y del centro del país.

En colaboración con dos empresas argentinas, el Laboratorio de Estudios Atmosféricos encabezado por Gibilisco en el Instituto de Química del Noroeste Argentino (INQUINOA, CONICET-UNT), en San Miguel de Tucumán, desarrolla sensores que miden la contaminación atmosférica. Detectan la concentración de las micropartículas que van desde un tamaño menor a 1 micrómetro de diámetro (casi 100 veces más pequeñas que el diámetro del cabello humano) asociadas a actividades industriales, agrícolas, parque automotor, incendios y otras actividades.

“Hasta ahora se encuentran funcionando más de 20 sensores distribuidos por todo el territorio de Tucumán que generan datos en tiempo real. Ahora ampliaremos la red de monitoreo a diez provincias de nuestro país y la idea a largo plazo es lograr una red federal de monitoreo de la calidad del aire”, afirma Gibilisco quien es doctor en Ciencias Químicas. Y destaca: “En el proyecto incorporamos herramientas de inteligencia artificial (IA) para ‘enseñarle’ a los sensores a ser más precisos en la detección y medición de los contaminantes atmosféricos”.

Breathe2Change tiene tres pilares: la implementación de una red de sensores que captan y transmiten datos sobre la calidad del aire a una plataforma en la nube; un equipo de científicos especializados que analiza todos los datos recabados; y un programa de asistencia y colaboración científica para impulsar e implementar políticas públicas e iniciativas privadas para mejorar la calidad del aire.

“Mejorar la calidad del aire es clave para la salud. Cerca de siete millones de personas mueren a nivel mundial por afecciones cardiovasculares y respiratorias asociadas a la contaminación del aire”, indica Gibilisco quien realizó su posdoctorado en el Instituto de Ambiente y Atmósfera de la Universidad de Wuppertal, en Alemania. Y continúa: “Recabar información precisa sobre los niveles de contaminación del aire e identificar sus fuentes asociadas a actividades humanas es un paso necesario para fomentar la transición energética no contaminante y renovable mediante la participación del sector público y privado”.

Proyecto con respaldo internacional

El proyecto Breathe2Change fue reconocido en 2021 por la prestigiosa Fundación Alexander von Humboldt, con sede en Alemania.

“El premio Humboldt Alumni Award permitió avanzar en la creación de la primera red de monitoreo de calidad del aire en la Provincia de Tucumán para proporcionar una plataforma de datos de acceso abierto sobre la calidad del aire local en tiempo real a partir de un nuevo enfoque de vigilancia de bajo costo”, explica Gibilisco.

Por el proyecto Breathe2Change y sus avances en la Provincia de Tucumán, el investigador ganó este año el premio EPIC otorgado por el Programa de Aire Limpio del Instituto de Política Energética de la Universidad de Chicago (EPIC), en Estados Unidos. La distinción consiste en una subvención para iniciativas encaminadas a aumentar la disponibilidad de datos abiertos sobre la calidad del aire en países que tienen una gran oportunidad de mejorar sustancialmente su contaminación a nivel nacional.

“Con la subvención otorgada replicaremos la experiencia de Tucumán en otras diez provincias del país. El objetivo a largo plazo es lograr una red federal de monitoreo, es decir, cubrir todo el territorio nacional, y de ese modo también ayudar a los esfuerzos internacionales dirigidos a monitorear la calidad del aire a nivel global. El proyecto que hoy estamos haciendo en Argentina está al mismo nivel de proyectos que se están haciendo en la Unión Europea y eso nos pone muy felices”, destaca el investigador del CONICET.

Sensores entrenados con inteligencia artificial (IA)

La inteligencia artificial (IA) cumple un rol preponderante en el proyecto Breathe2Change.

“A través de la red de monitoreo de la calidad del aire combinamos tecnología tradicional con tecnologías basadas en IA para que los sensores tengan capacidad de mejorar su desempeño a medida que van midiendo los contaminantes que detectan. Empleamos herramientas de machine learning para un aprendizaje asistido que les enseñe a los sensores a ser más precisos en sus mediciones”, explica Gibilisco.

La IA también se usa para analizar los millones de datos que generan los sensores. “Gracias a la IA también tenemos la posibilidad de generar mapas más precisos de la distribución de los contaminantes por territorio, sus fuentes y la dinámica atmosférica y climática que inciden en sus procesos”, puntualiza Gibilisco. Y agrega: “También permite correlacionar niveles y tipos de contaminación del aire con prevalencia de enfermedades de una población en un territorio determinado”.

Otro proyecto liderado por el investigador del CONICET es el “Desarrollo de plataforma multinivel para Detección y Alerta de Incendios: DALI-Sense”. “El objetivo de este proyecto en desarrollo es utilizar la red de sensores de la calidad del aire de la iniciativa Breathe2Change para detectar contaminantes en el aire asociados a incendios y combinando estos datos con información satelital y otras variables se podrían detectar de manera temprana focos de incendio que alerten a Defensa Civil para actuar rápidamente y de ese modo salvar vidas y prevenir pérdidas económicas”, explica Gibilisco. Por este proyecto, fue galardonado en la séptima edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2023 en la categoría Junior.

“Que el proyecto Breathe2Change sea apoyado por instituciones nacionales e internacionales es realmente inspirador. Destaca la importancia del aire limpio como un esfuerzo global sin fronteras. Este apoyo nos motiva a intensificar nuestros esfuerzos, fomentando la unidad para garantizar un aire limpio y respirable para todos”, afirma el científico del CONICET.

Los socios de Breathe2Change son actores claves del sector público como la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia de Tucumán, las empresas argentinas Neuer Weg y Química Norte Ambiental, instituciones académicas de Alemania (el Instituto de Ambiente y Atmósfera de la Universidad de Wuppertal), Francia (Instituto de Combustión Aerotérmica y Reactividad de la Atmósfera – CNRS), Italia (Departamento de Ingeniería Química y Ambiental – Génova), la Fundación Alexander von Humboldt y ONGs nacionales e internacionales y también las Embajadas de Alemania, Francia e Italia en Argentina que facilitaron la generación de redes de trabajo internacionales.

Bruno Geller

Sturzenegger vs Rocca: autoriza la exportación de chatarra

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Luego de que el Gobierno levantara el decreto que prohibía la exportación de chatarra (el cual se renovaba desde 2009 y le daba ventajas competitivas a la producción siderúrgica nacional), el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, celebró la medida. El funcionario manifestó que “ayuda a un sector que se había visto enormemente perjudicado hasta el momento”.

Por este motivo, publicó un posteo en su cuenta de X (ex Twitter), en donde señaló: «El presidente ha dicho en reiteradas oportunidades que el poder del Estado no se debe usar para redistribuir arbitrariamente ingresos entre los actores de un mercado. Por ello ayer decidimos no renovar los alcances de los decretos 1040/20 y 70/23 (no confundir con DNU 70/23) por el cual se había prohibido la exportación de desechos metales y no ferrosos», comenzó.

Respuesta Sturzenegger sobre chatarra
Parte del posteo de Federico Sturzenegger celebrando la medida

En esa misma línea, señaló que el decreto del 2009 era nocivo por varios motivos: “Primero, porque al deprimir el precio local de los desechos desincentivaba el reciclado. Pero era nociva, sobre todo, porque prohibía un sinfín de negocios de reciclado para amplísimos sectores de la economía (por dar un ejemplo, cables de cobre desechados por las telefónicas, que tienen un activo mercado para reciclado en el exterior no podían exportarse). En estos meses recibimos incontables mensajes de empresas cuyos negocios estaban vedados por esta prohibición”, aseguró.

Sturzenegger precisó que la norma previa beneficiaba únicamente a procesadores de chatarra, pero perjudicaba a quienes la producían, lo cual generaba pérdidas de negocios de valorización de residuos: “Se pensaba que duraría 180 días. Pero como en Argentina todo lo transitorio tiende a convertirse en permanente se renovó con los decretos 2261/09, 901/10, 1513/12, 374/14, 1102/15 (Cristina), 823/16, 848/17, 970/18, 664/19 (Macri), 1040/20 y 70/23 (Alberto)».

El mensaje, que fue cerrado con el clásico gesto del Gobierno libertario (VLLC!), incrementó las tensiones con determinados sectores que no están a favor de la medida. Tal es el caso de Paolo Rocca, jefe del grupo Techint, quien se vio claramente perjudicado por la nueva normativa.

Y es que las declaraciones públicas del ministro de Milei contra la siderúrgica no cayeron bien en las oficinas de Rocca. En calidad off the record, una fuente de la empresa aseguró en una nota publicada este martes 31 de diciembre que “es una cuestión personal que tiene este muchacho contra nosotros”.

Sturzenegger vs Rocca: un beneficio inesperado para algunos

De manera contraria al plan anti inflacionario del Gobierno de Milei, la liberación de la exportación de chatarra provocará un aumento de los precios del insumo, debido a que esos desperdicios ya son escasos para la demanda interna. “Si se exporta, habrá menos oferta y se deberá, incluso, importar desde otros países”, alertaron fuentes del sector, consultadas por este medio.

Una movida del Gobierno por un negocio que no impacta de manera directa en la población, como sí sucede en los casos de importación de alimentos o de medicamentos, generaron malestar en ciertos sectores empresariales. El director nacional de Residuos, Gustavo Fernández Protomastro, es socio-gerente de una compañía que realiza consultoría y gestión ambiental, que maneja el negocio de la chatarra tecnológica. Ese grupo sería el principal beneficiario de la desregulación, porque aumentaría el valor del insumo y podría valorarlo en dólares.

Milei, Musk y el descarte del CAREM

No habían pasado ni 10 días desde que Javier Milei anunció el lanzamiento de su famoso plan nuclear cuando el gobierno nacional dio a conocer la decisión. El primer paso del plan Milei aparece en linea con el instinto del topo que vino a destruir el Estado desde adentro. La conducción de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) pretende dejar sin financiamiento el estratégico proyecto CAREM. Según anticipó su presidente, Guillermo Guido Lavalle, el gobierno de La Libertad Avanza decidió dejar arrumbado el reactor prototipo de 32 MW de potencia eléctrica que se estaba construyendo en Atucha y explorar otros diseños de SMR, reactores modulares pequeños. De acuerdo a la información que publicó el portal especializado Econojournal, Lavalle opina que el CAREM no es “comercialmente viable” y no avanzará con el desarrollo previsto de una versión comercial de al menos 100 MW.

En su discurso de fin de año ante los miembros del organismo científico nuclear, el titular de la CNEA afirmó que el CAREM no encaja en la categoría de “comercialmente viable” que el presidente fijó como meta y es apenas “un reactor de demostración”. “Seamos honestos intelectualmente, no vamos a vender 50 CAREM, sabemos que no es económicamente competitivo ese reactor. Basta pararse en frente de la obra para darse cuenta que eso no es un reactor modular pequeño”, dijo Lavalle. “El reactor del cual nos habla el presidente tiene que ser la evolución de ese concepto hacia un reactor que sea aceptado en el mundo, que uno pueda desarrollarlo y exportarlo”, afirmó.

El avance físico del prototipo CAREM se ubica en un 63,8% y la construcción del edificio de contención está prácticamente finalizada. Sin embargo, Lavalle menciona como obstáculo insalvable el retraso en la fabricación de los componentes del reactor como el recipiente de presión y los generadores de vapor. El CAREM prototipo de 32 MW (originalmente de 25 MW) es conceptualmente un reactor presurizado de agua liviana (PWR), el tipo de reactor más utilizado en el mundo y el mismo diseño del reactor SMR recientemente patentado por INVAP.

Hasta el momento con más publicidad que sustancia, el Plan Nuclear Argentino tiene como principal motor a Demian Reidel, un físico egresado del Instituto Balseiro que no se destacó por eso sino por haber ganado una fortuna con su fondo de inversión QFR Capital Management. Presidente de un Consejo de Asesores de Milei que se volvió notorio por las renuncias y ex funcionario de Sturzenegger en el Banco Central de Macri, Reidel tiene domicilio en Nueva York. Sin embargo, acredita dos datos fundamentales: idolatra a Milei y predica por una Argentina que se convierta en el cuarto polo global de Inteligencia Artificial. Reidel, que fue uno de los artífices de las primeras fotos de Milei con Elon Musk y Mark Zuckerberg, promete desde hace seis meses que lloverán inversiones en el sector. 

Sin demasiadas precisiones, lo más notorio de la presentación grabada del Plan Nuclear fue que Milei y Reidel estuvieron acompañados por un reconocido especialista en la materia, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi. Es curioso. El gobierno de extrema derecha se propone dar de baja el CAREM, que fue presentado en 1984, precisamente durante una conferencia del OIEA que se hizo en Lima. ¿Grossi avala el desguace del CAREM?

Entre los pequeños reactores SMR, el prototipo argentino es el más avanzado a nivel mundial. El ex Coordinador General del Sistema Argentino de Televisión Digital Osvaldo Nemirovsi destaca que enormes conglomerados empresarios e industriales, e incluso digitales, como Hitachi, Terra Power, Bill Gates y Westinghouse, quieren construir sus modelos de centrales nucleares de menor porte como el CAREM y recién están comenzando.

En una evaluación crítica del plan Milei, el portal especializado AgendAR repasó las dificultades que tuvo el proyecto desde su inicio y destacó como fundamental el compromiso histórico de la CNEA, el INVAP y Nucleoelectrica Sociedad Anonima (NASA) en dirección de obra. El periodista científico Daniel Arias también recordó que al CAREM lo cortejaron desde un estado nación (Turquía, para asociarse entre pares) hasta multinacionales nucleares como Hitachi y Kaeri en tiempos de Fernando De la Rúa. Entra la cantidad de réplicas que generó el CAREM, apunta Arias, se destacó el SMART coreano, que llegó a un prototipo de 100 MWe; un diseño experimental chino de cuarta generación, el Shidaowan; y el estadounidense NuScale, que recibió 10.000 millones de dólares de financiamiento gubernamental, el apoyo de empresas de ingeniería, universidades y laboratorios de física, y contó con un gran cliente de la electricidad, UAMPS, del estado de Utah.

Arias destaca que el CAREM es un reactor presurizado de agua liviana (PWR) que tiene seguridad inherente, puede fabricarse en serie en diversas plantas y viajar rápido despiezado hacia su destino en barco, tren o camiones. Con todos los módulos en línea, dice, alcanzaría una potencia de entre 400 o 500 MWe, pero con un módulo solo de entre 100 o 125 MWe empezaría a trabajar y facturar. 

El módulo de 32 MWe del CAREM está arrumbado al lado de las centrales Atuchas 1 y 2. Es cierto que se trata de un pre-prototipo que necesita avanzar con el rediseño de la pieza más cara, el recipiente de presión, para llegar al módulo comercial de 100 o 125 MWe. Sin embargo, al CAREM le sobra potencialidad reconocimiento internacional. En 2005, fue elegido entre más de 10 proyectos a nivel mundial por una comisión de expertos convocados por el Departamento de Energía de USA. Además, a comienzos de 2024, la NEA (Nuclear Energy Agency), agencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), barajó alrededor de 80 proyectos de SMR, descartó un tercio y concluyó en que el CAREM figura hoy entre los cuatro primeros del mundo según una puntuación multiaxial, que mide avances en seis dimensiones: financiamiento, licenciamiento, emplazamiento, elementos combustibles, cadenas de suministros y compromisos para futuros desarrollos. Arias sostiene que semejante performance se debe al mayor y mejor elenco de ingenieros nucleares del Hemisferio Sur y a una historia de  74 años de investigación pura y aplicada.

Arias advierte que Milei apuesta a una ingeniería equivocada, la estadounidense, para un objetivo equivocado, la minería de criptomonedas. Es un proyecto inviable, dice, porque un Data Center para “fabricar” criptomonedas puede consumir toda la potencia nuclear instalada en Argentina desde 1974 a 2014, unos 1700 MW repartidos en las tres centrales que controla NASA. El objetivo del gobierno, tal como lo autorizó la ley Bases, es privatizar parcialmente la empresa NASA.

Para el periodista de AgendAR, los Data Center que quiere traer Musk para avanzar en la carrera de la Inteligencia Artificial van a acaparar la electricidad que debería usarse en producir agua potable o trabajo industrial electrointensivo. En cambio, afirma Arias, si el CAREM 32 MW logra financiamiento, rápidamente accederá a compradores y socios. La prueba está en la experiencia que la CNEA e INVAP hicieron a partir de 1986 con el RA-6 de Bariloche, el antecedente que convirtió a INVAP en el mayor proveedor mundial de reactores multipropósito.

Diego Genoud

Las raíces de la experiencia Milei

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No fue sólo la inflación y el agotamiento lo que llevó al actual presidente al poder. El 40% de la masa laboral no tiene un trabajo registrado y, es más crucial entre la población joven ya que casi el 60% no tiene jubilación, obra social y cobertura frente a despidos. El presidente habló de dolarización, pero nunca de empleo. Qué pasará.

El desajuste de la vida cotidiana por la inflación desmedida y tan prolongada en el tiempo exasperó los ánimos populares, y llevaron a Milei a la presidencia. Muestra el fracaso relativo del “modelo nac & pop” (CFK) y del “modelo neoliberal” (MM). 

Pero no fue sólo la inflación. Entre el 2004 y el 2021 se observa una reducción significativa de la cantidad de las unidades productivas. El 84 % del aparato productivo argentino son cuentapropistas, básicamente monotributistas y 16 % son empresas y organizaciones de la sociedad civil. La estructura productiva de la economía argentina se compone de 73% de servicios, de los cuales el 43 % corresponden a comercio y transporte y 30 % son otros. Sólo un 27% son productores de bienes. 

Las organizaciones registradas que dan trabajo (en unidades) son las siguientes (datos que varían según los años y las fuentes): Los cuentapropistas son aprox. 2.000.000, y dan empleo a unas 800.000 personas (muchas de ellas contratados en el Estado) (6% del total). Las ONG son aprox. 98.000 y dan empleo a 780.000 personas (6% del total). Las empresas con fines de lucro son aprox. 280.000 y dan empleo a 7.000.000 personas (50% del total). Sumando nos da un total de 8.580.000 empleos registrados (62% del total de trabajadores). Se estima que hay aprox. 5.200.000 (38% del total de trabajadores) con empleos no registrados (en negro), lo que hace un total de aprox.13.780.000 trabajadores. Se observa que las empresas constituyen la principal fuente demandante de empleo. Luego, lejos, las ONG y los cuentapropistas. 

Las grandes empresas, que son sólo 3.500 unidades y con predominio las de capitales extranjero contratan el 43% del total privado; las medianas el 25% y las pequeñas el 22%; las microempresas sólo un 10%. El cuentapropismo predomina en los sectores prestadores de servicio. El 35-40% de los trabajadores no registrado (en negro) no tienen jubilación, obra social y cobertura frente a despidos. 

Porcentaje que se incrementa aún más en las poblaciones más jóvenes y menos educadas, donde puede llegar al 60 %. Para todos ellos un mundo inestable e incierto. El voto juvenil a Milei no fue casualidad; fue consecuencia de esa frustrante realidad, sin esperanzas en un mundo mejor. Con el relato sólo no alcanzó. 

A nivel regional los niveles de informalidad de la Argentina (del orden del 38%) se ubican por encima de Chile (27%), Uruguay (34%) y Brasil (36%), pero por debajo de otros países como Colombia (58%), Venezuela (58%), Paraguay (68%), Perú (69%), Ecuador (69%) y Bolivia (82%). Esta realidad, desde hace décadas en nuestro país, confirma nuestra lenta agonía ya que descendimos a los bajos índices de toda Sudamérica, desde los buenos y lejanos tiempos, que el pueblo aún recuerda. 

Dejando de lado para este análisis cuestiones del aumento del crimen organizado, del narcotráfico, de la violencia en general y contra las mujeres en particular, hemos mostrado que la reducción de la creación de buen empleo, debido a la falta de la necesaria inversión que se expresó en la caída de las unidades productivas del sector privado, y que el mercado laboral se fue deslizando hacia el incierto universo del monotributismo y del trabajo informal o temporario, que no ofrece empleos de calidad y solo ofrece un horizonte cargado de incertidumbre. 

El “Modelo de primarización y precarización” continuó su marcha por sobre los floridos discursos de las almas nobles que indicaban un “Modelo de Desarrollo con crecimiento de la industria y la innovación”, que la realidad no pudo mostrar. La población tuvo claro que habíamos entrado en un período de languidez y decadencia, sostenible a fuerza de medidas siempre provisorias. El pueblo eligió castigar aquella mala praxis. Hoy, las últimas encuestas muestran buenos resultados para el gobierno porque bajo la inflación; la gente lo votó para eso; cumplió esa promesa, independientemente del costo para lograrlo. El futuro dirá los resultados de estas decisiones.

Volvamos a Milei. Su discurso electoral fue la “dolarización”, un significante económico que expresaba estabilidad y con la “casta” marcaba a los responsables y aprovechadores de la incertidumbre. Nunca habló de empleo ni de modelo de desarrollo con inclusión. Por el contrario, su ultra liberalismo sugirió que cada cual se arreglara como pueda. Su idea del futuro a largo plazo solo puede inferirse de sus discursos o reportajes o su participación en las redes sociales, ya que aportan ciertos indicios de su concepción estratégica. Pretende tener un liderazgo a nivel planetario; “la “causa” excede cualquier tema nacional; es simplemente demasiado grande como para darle espacio a aspiraciones personales”. Casi una “misión religiosa para el mejor gobierno de la historia”. Parafraseando a Lenin indica que “sin teoría revolucionaria, no puede haber un movimiento revolucionario” (mundial; no nacional, obviamente). 

Milei ha sido caracterizado ideológicamente como un dirigente de la nueva derecha global, con un marcado acento libertario; como el mismo dice, anarco-libertario.  Su liberalismo extremo abarcaría todas las actividades humanas, donde su “desprecio al Estado es infinito”. No es lo que piensa Trump, pero si lo que desea Elon Musk.

Sin embargo, sus promesas de campaña son relativas. Sus convicciones liberales se vuelven sospechosas y se diluyen frente a las indicaciones organizativas de verticalidad, obediencia al jefe e implacable castigo a los disidentes. No hay libertad de opinión; la falange reemplaza al debate de ideas; la organización y la disciplina son necesarias para que “triunfe” su verdad, que representa el bien en la lucha contra el mal, representado por los que simplemente se oponen a su verdad. Usa la agresión para despreciar el consenso que proviene del diálogo y las concesiones mutuas.

En realidad, nos está hablando de imponer una disciplina social utilizando el softpower de los algoritmos o el hardpower del de la represión “por otros medios”. Uno de los principales es el uso grosero de la billetera, como lo hacía “la vieja casta”, lo cual significa que desarticular sus principales cajas y quitarle sus privilegios al sistema político, para que paguen el ajuste, no entra en su verdadero plan. Su promesa de cambios desregulatorios de la economía quedó sólo en aumentar las tarifas de los servicios públicos y bajar los ingresos de los jubilados, a los que hay que sumar la caída del empleo en casi 200.000 puestos registrados.

Elude permanentemente castigar a los corruptos; defendió al senador “mochilero” Kueider, quien modificó su voto para aprobar la Ley de Bases; los diputados libertarios evitaron la sanción del proyecto de “ficha limpia”; los “fueros” de la política siguen intactos; los cambios en el régimen impositivo y fiscal terminaron en un nuevo blanqueo favorable a los evasores; las modificaciones electorales no tuvieron avances.

Su incompatibilidad con el nacionalismo de Trump, llama la atención. Su ataque indiscriminado sobre muy diversos espacios económicos, sociales y políticos, como los son los altos empresarios liberales de Davos, librando una supuesta batalla cultural contra la agenda progresista y para “rescatar” a Occidente, es extraña. 

Su violencia verbal contra socialdemócratas, comunistas (casi en extinción), keynesianos; sindicatos; a la ONU; la OEA, tendría algún asidero ideológico. Pero el sistemático ataque al Estado Nacional; a los periodistas y a los medios tradicionales de comunicación (TV, diarios) nos ofrece una pista o nos conduce a descubrir quiénes son los verdaderos sostenedores de esa “verdad” que Milei tanto defiende: las empresas ultra tecnológicas, con Musk a la cabeza, quienes si alientan un ultra liberalismo muy favorable a sus planes de expansión y de control social a escala planetaria. Milei ha argumentado que los medios tradicionales están en decadencia ante el auge de las redes sociales, en especial X (Twitter) y celebra el “espacio de libertad” y “sin censura” que, en su opinión, creó Elon Musk, el dueño del algoritmo.

Sus sentimientos y compromisos hacia la Argentina son mínimos. Se observa un desprecio por el futuro de la educación, de las universidades, del sistema científico tecnológico y de la salud pública; todos pilares de un verdadero modelo de desarrollo nacional.  Además, su alineamiento automático con EEUU e Israel, debilitan y reducen la calidad de nuestra política internacional y nuestra defensa nacional.

Los casos más recientes de su política destructiva contra los intereses nacionales estratégicos son el llamado“Plan Nuclear” (que reduce a su mínima expresión el potencial científico nuclear argentino) y la venta a los desarrolladores inmobiliarios de un edificio clave para nuestros intereses soberanos en el ciberespacio y la prevención nacional de ciberataques, donde funciona el Comando Conjunto de Ciber defensa, cabecera  de una red fibra óptica exclusiva de las FFAA que conecta a sus principales dependencias mediante los servidores de ARSAT, empresa que también intentarán destruir.

Ricardo Auer

Los desarrollos cibernéticos están convergiendo. 12 campos a observar en 2025

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Comienza una nueva era. Los desarrollos tecnológicos más prometedores, como las redes neuronales y la posterior inteligencia artificial (IA) generativa, la computación cuántica, las supercomputadoras, la robótica o la digitalización del mundo físico, se habían mantenido hasta ahora en parcelas más o menos estancas donde seguían sus propias hojas de ruta. Pero ha llegado el momento de la unión de estos avances en ecosistemas amplios. “En los próximos cinco años vamos a ver la convergencia de todas las tecnologías en escalada”, advierte Stephen Ibaraki, fundador de AI For Good. La IA deja de ser protagonista singular para ser una actriz de reparto de la nueva película.

Rev Lebaredian, vicepresidente de Omniverso y Tecnología de Simulación en el gigante informático Nvidia, cree que una de las metas de esta convergencia serán los robots humanoides, a los que considera “el próximo gran salto de la humanidad” gracias a la inteligencia artificial (IA) basada en grandes modelos de lenguaje, que aporta el cerebro que le faltaba a la máquina. Roberto Romerotecnólogo creativo del equipo Accenture Song tras pasar por empresas como Oculus, Sony y HTC, cree que la manifestación de esta unión de tecnologías será el metaverso, “el futuro internet”, según lo define. Este espacio digital combinará lo virtual y lo físico, con relaciones reales y dinámicas, interconectado a todos los dispositivos, con capacidad económica y social real y con un usuario con identidad digital. Estos serán los avances que en este año darán paso a la nueva era:

Ciberseguridad

La calle ha dejado de ser el principal escenario para la delincuencia. Más del 25% de los delitos se cometen en la red, desde secuestros y extorsiones a violencia sexual. Todas las empresas de ciberseguridad coinciden en que el próximo año seguirá creciendo su incidencia.

Nataly Kremer, directora de producto de Check Point Software, augura un “aumento exponencial de la sofisticación de los ciberataques” que obliga a adoptar tecnologías avanzadas para contrarrestarlos. Según los datos Check Point Research, los ciberataques aumentaron un 75% a nivel global durante el tercer trimestre de 2024, impulsados por la inteligencia artificial.

“Las amenazas no se limitarán al ransomware [secuestro de datos y sistemas seguido de extorsión]. El auge de la Internet de las Cosas (IoT), con 32.000 millones de dispositivos previstos para 2025, según Morefield, ampliará la superficie de ataque”, advierte Kremer.

La experta en ciberseguridad ve la IA como “un arma de doble filo, ya que mejorará tanto los ataques como las defensas”. A los ciberdelincuentes, según explica, les facilita diseñar amenazas más precisas y eficaces para operaciones a gran escala con menos recursos. Pero, para los responsables de centros de operaciones de seguridad (SOC), esta herramienta ayuda “a priorizar los riesgos, reducir los falsos positivos y detectar patrones anómalos más rápidamente”.

Conectividad y móviles

“Se espera un futuro emocionante, ya que los proveedores de servicios de comunicaciones se están preparando para una transformación de la industria móvil”, afirma Fredrik Jejdling, vicepresidente y jefe de redes, en el Informe de Movilidad de Ericsson. “El viaje de innovación ya ha comenzado”, añade. Se refiere a la generalización de redes 5G, que a nivel global, al margen de China, solo alcanza al 30%. “Pero el uso cada vez mayor de la IA generativa en los dispositivos móviles, que permite la creación de contenido hiperpersonalizado a escala, puede afectar los volúmenes y las características del tráfico de datos móviles en el futuro”, explica.

Y tras el 5G, comienza la siguiente generación de conectividad, el 6G, la puerta al metaverso. “Las capacidades de 6G permitirán hacer realidad la visión de moverse libremente en el mundo ciberfísico, la construcción de un puente crítico entre el mundo de los sentidos, las acciones y las experiencias y la representación digital programable del mundo físico”, destaca Jejdling.

Nueva realidad

El mundo ciberfísico incluye la realidad aumentada y la realidad virtual, así como los gemelos digitales. Será posible proyectar objetos digitales sobre objetos físicos y generar una realidad mixta. Este avance permitirá las llamadas holográficas, en las que una persona esté representada digitalmente dentro de un entorno físico, e innumerables sensores integrados en este actualizarán y garantizarán la representación digital en tiempo real. Ibaraki llama la atención sobre las últimas gafas de Meta. Pueden parecer un dispositivo más, pero liberar los desarrollos de las nuevas realidades digitales de las gafas aislantes y cableadas para asimilarlas a un complemento común es un salto cualitativo.

Inteligencia artificial y agentes

La IA se va a incorporar a todos los dispositivos, no solo celulares y computadoras. Aspira a convertirse en un agente, en un asistente permanente, una plataforma capaz de dialogar como un humano, analizar documentos (de texto, imágenes o vídeos) en distintos dominios, ofrecer respuestas y soluciones complejas y ejecutarlas en nombre del usuario. Es, según Sam Altman, máximo responsable de OpenAI: “Un colega supercompetente que sabe absolutamente todo sobre toda mi vida, cada correo electrónico, cada conversación que he tenido y que estará presente en todas las acciones”. Sin embargo, el auge de su uso no fue el esperado este año y las compañías confían en que el despegue sea el próximo.

Datos e internet de las cosas

El tráfico de datos, solo de la red móvil, creció un 21% el pasado año con un promedio mensual de 157 exabytes (157.000 millones de gigabytes). El principal motor es la visualización de contenidos de video, que supone un 74% del tráfico. La tecnología lucha por mantener la capacidad de tráfico y busca fórmulas de hacer de forma más sostenible. A la industria del entretenimiento se sumarán los dispositivos conectados y que se enmarcan en la denominación común de internet de las cosas; ya suponen un 7% del tráfico y seguirán creciendo.

Drones

Los drones ya no se limitan a pequeños cuadricópteros con una batería que otorgaba poco alcance. Ahora son fundamentales para tareas de vigilancia, búsquedas, rescates, la guerra o entrega de material de emergencia. Los avances en la tecnología, los sensores y la caída de los precios auguran un nuevo auge de estos aparatos, pese al fracaso de su uso como herramientas de reparto, que aún sigue en proyectos piloto.

Jay Stanley, analista de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), advierte de un peligro al MIT Technology Review: “Si hay una acumulación de diferentes usos de esta tecnología, vamos a terminar en un mundo en el que desde el momento en que sales por la puerta de tu casa, te sentirás como si estuvieras bajo la mirada constante desde el cielo. Puede tener algunos beneficios reales, pero también necesita urgentemente controles y equilibrios sólidos”.

Procesadores

El corazón de todos estos avances son los materiales semiconductores que contienen los múltiples circuitos integrados con los que funcionan. El uso de la inteligencia artificial ha disparado su demanda y las exigencias de nuevas capacidades. Los gobiernos, los gigantes tecnológicos y las empresas emergentes están compitiendo por un lugar destacado en esta industria. TSMC e Intel, dos de los fabricantes de chips más grandes del mundo, construyen gigantescas plantas gracias a las ayudas directas y financieras del Gobierno de EE.UU. que superan los US$26.000 millones. Japón va a invertir 13.000 millones; India, 15.000; y Europa, más de 47.000 millones para intentar alcanzar la soberanía en un mercado copado por China. El objetivo en los nuevos desarrollos es ganar potencia al mismo tiempo que eficiencia energética.

Compañías como Amazon, Microsoft y Google llevan años desarrollando sus propios semiconductores para evitar la dependencia de empresas extranjeras o de Nvidia, un gigante que acapara una gran parte del mercado de los chips de entrenamiento de IA más avanzados y un valor mayor que el PIB de 183 países.

Imágenes, deepfakes y desinformación

A finales de 2022 aparecieron los primeros modelos que podían convertir texto en vídeo. Empresas como Meta, Google y la startup de tecnología de vídeo Runway presentaron unos resultados que no parecían significativos. Año y medio después, Open AI presentaba Sora y le seguían Google, Runway Midjourney y Stability AI, entre otras. Hoy ya son capaces de crear películas completas.

Deepfake de Leo Messi en una disco ochentosa

Pero las habilidades creativas de estas herramientas se han visto enfangadas por su uso generalizado y masivo para crear deepfakes, imágenes con apariencia real que han inundado Internet con propaganda y pornografía no consentida. Este problema, que ha llegado a ser global, seguirá creciendo este año. Al fin y al cabo, el vídeo es el medio más natural de internet y redes como YouTube y TikTok.

Por otra parte, la desinformación en línea seguirá siendo una de las principales amenazas sociales y de los sistemas democráticos. “Estamos reemplazando la confianza por la desconfianza, la confusión, el miedo y el odio. La sociedad sin la verdad fundamentada degenerará”, asegura a MIT Technology Review Michal Pechoucek, directivo de Gen Digital, la firma tras marcas de seguridad en la red como Norton y Avast.

John Wissinger, que dirige equipos de innovación y estrategia en Blackbird AI, rastrea la desinformación de baja tecnología, como las publicaciones en las redes sociales que muestran imágenes reales fuera de contexto. “Las tecnologías generativas empeoran las cosas, pero el problema de las personas que engañan, deliberadamente o no, no es nuevo”, dice. Blackbird ha desarrollado Compass, una herramienta que permite verificar artículos y publicaciones en redes sociales. Investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y la Universidad de Cornell han habilitado un chat de inteligencia artificial entrenado específicamente para combatir teorías conspirativas y bulos (Debunkbot.com).

Autos sin conductor

A pesar de los incidentes y la regulación, los proyectos de autos sin conductor siguen avanzando. Manuel Carranza García, profesor y doctor en el Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la Universidad de Sevilla, defiende que “sus ventajas son tan evidentes que es casi imposible renunciar a él”. “En China ya está circulando. Ahora mismo parece que empieza a ser casi un programa legislativo más que tecnológico. Los desarrollos ya están ahí; tendrá fallos, como tenemos los humanos, y eso es también una cuestión legislativa. Pero los riesgos asociados a la conducción autónoma son mucho menores que las ventajas”, explica Carranza.

Robots

La carrera por esta tecnología está en manos de una veintena de compañías como 1X Technologies (participada por Open AI), Apptronik, Agility Robotics, Figure (participada por Jeff Bezos, Open AI y Nvidia) o Boston Dynamics, entre otras. Rev Lebaredian defiende que la parte mecánica del humanoide está prácticamente resuelta y que el mercado empujará a su abaratamiento, como ha sucedido con otros dispositivos. “Ahora tenemos la tecnología para construir estos robots físicos y reducir su precio a unos pocos miles de dólares”, explica. Lo que faltaba surgió hace una década, cuando la programación, según sus palabras, “dejó de generar herramientas para crear habilidades, inteligencia”. “Es una nueva revolución”, advierte. El equipo de Lerrel Pinto en La Universidad de Nueva York desarrolla técnicas que permiten a los robots aprender por ensayo y error, obteniendo sus propios datos de entrenamiento a medida que avanzan.

Supercomputación clásica y cuántica

Uno de los desarrollos en auge y que evidencia la convergencia de tecnologías es la proliferación de gemelos digitales. Crear, testar y modificar una futura realidad física sin prototiparla es clave en cualquier industria o en la modelización de sistemas complejos. El mayor, en el que está embarcado el Mare Nostrum del Barcelona Supercomputing Center, es crear un gemelo de la Tierra para entenderla y prevenir catástrofes. Otra máquina de capacidades inimaginables es el Frontier, del Oak Ridge National Laboratory, que se usa para desarrollar una Vía Láctea digital. “Si todo el mundo en la Tierra hiciera un cálculo por segundo, se necesitarían cuatro años para igualar lo que esa computadora puede hacer en un segundo”, explica el científico de computación de la Universidad de Tennessee Jack Dongarra.

Pero entender fenómenos complejos de la naturaleza, como el caótico movimiento de los fluidos o el mapa de las neuronas, estos gigantes precisarán de la ayuda de otra tecnología prometedora que empieza a dar señales de consolidación: la computación cuántica. Microsoft, IBM y Google presentarán este próximo año computadoras y desarrollos que suponen pasos firmes hacia un procesamiento cuántico de un número suficiente de cúbits, de mayor vida útil y tolerante a los fallos, fundamental para completar los desarrollos de grandes máquinas clásicas.

Baterías

El camino que comienza este próximo año, con la vista puesta en la electrificación masiva, requiere muchas, mejores y más baratas baterías. Las de iones de litio, una tecnología de décadas de antigüedad que se usa en computadoras portátiles, teléfonos móviles, vehículos y para almacenamiento, tienen que dar paso a sistemas más capaces, rápidos en la recarga y de menor coste. Las investigaciones de este próximo año se centran en alternativas como las de estado sólido, la de ion-sodio, o hierro-aire.

Raúl Limón

Un proyecto para derogar la ley que prohibe instalar centrales nucleares en Río Negro

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La legisladora de la Coalición Cívica ARI-Cambiemos, Daniela Agostino, anticipó que presentará un proyecto destinado a derogar la Ley 5227, que prohíbe la instalación de centrales nucleares de generación de energía en la provincia de Río Negro.

La iniciativa de Agostino tiene como objetivo reposicionar a Río Negro en el mapa nuclear argentino, tras el reciente anuncio del presidente Javier Milei sobre el lanzamiento de un plan en ese sentido, que incluye la construcción de una nueva central nuclear en la Patagonia, como ya se intentó en el año 2017. El mandatario argentino destacó que su propuesta tiene como fin dotar al país de la energía eléctrica necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial.

La ley 5227, sancionada el 1 de septiembre de 2017, fue impulsada por el entonces gobernador Alberto Weretilneck. En esa ocasión, Agostino fue la única parlamentaria que votó en contra de la medida prohibicionista.

En su voto, la legisladora expresó que la decisión del gobierno provincial no estaba basada en fundamentos sólidos, sino que respondía al temor a protestas y a un mal desempeño electoral previo. En ese contexto, consideró que la casi unanimidad del voto reflejaba una postura demagógica, no solo del oficialismo, sino de otros sectores políticos.

“Río Negro debe discutir su lugar en el mapa nuclear argentino nuevamente, ya que tenía un papel central hasta el día que se aprobó la Ley prohibiendo ese tipo de industrias. No hacerlo sería darle la espalda a los profundos cambios que se han producido en el mundo y en el continente en los últimos 14 meses”, afirmó Agostino.

Durante la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre de 2023 en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), se acordó el impulso al desarrollo de “tecnologías limpias”, entre las cuales se incluyen las energías renovables, la nuclear y las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.
En este sentido, la legisladora desmintió la supuesta incompatibilidad entre el desarrollo nuclear y la actividad turística, señalando que en países vecinos como Brasil ambas conviven armoniosamente.

Agostino recordó que en Río de Janeiro, desde 1985, opera la central nuclear Angra 1, con una potencia de 640 megavatios (MW), y que en 2001 se sumó la central Angra 2, con una capacidad de 1.350 MW, suficiente para abastecer de energía a una ciudad de 4 millones de habitantes. Además, destacó que en 2030 comenzará a operar Angra 3, con una potencia de 1.405 MW. “Las tres centrales nucleares están ubicadas en la ciudad turística más importante de Sudamérica, Angra dos Reis, en la Costa Verde de Río de Janeiro”, subrayó la legisladora.

Por último, remarcó la necesidad de rediscutir la ley prohibicionista de 2017, pues considera que es fundamental para defender el desarrollo tecnológico de la provincia y apoyar a instituciones clave como el INVAP, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Instituto Balseiro. “Es hora de abrir el camino para jerarquizar el trabajo de nuestros científicos y del personal que contribuye al desarrollo de nuestro país y nuestra provincia”, concluyó.

¿Cómo se mide el poder de los gigantes tecnológicos?

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El 25 de octubre, The Washington Post lanzó una bomba a sus lectores, anunciando que se abstendría de apoyar a un candidato presidencial en las próximas elecciones. Desde 1976, cuando el Post apoyó a Jimmy Carter, su consejo editorial había dado su apoyo en todas las elecciones presidenciales. La noticia desató una tormenta. Martin Baron, ex director del Post que aparece en la película «Spotlight», publicó en X que la decisión del periódico era una «cobardía, con la democracia como víctima». Los famosos reporteros del Watergate Bob Woodward y Carl Bernstein dijeron que esta decisión «ignora la abrumadora evidencia periodística del propio The Washington Post sobre el peligro que Donald Trump supone para la democracia». Rápidamente se supo que el multimillonario propietario tecnológico de The Washington Post, el fundador de Amazon Jeff Bezos, había decidido personalmente poner fin a la práctica de décadas del periódico de respaldar a los candidatos presidenciales. Bezos se convirtió en el blanco de todas las burlas. Robert Kagan, que dimitió del consejo editorial del periódico tras el anuncio, calificó la decisión de Bezos de «clara señal de favor preventivo a Trump». Muchos estaban furiosos de que un solo individuo pudiera ejercer tal poder y amordazar a uno de los medios de comunicación más prominentes de Estados Unidos. Pero también se impuso otra narrativa: La decisión de Bezos de detener el apoyo del Post indicaba debilidad. Bezos estaba tan preocupado por las consecuencias de ponerse públicamente del lado de Kamala Harris -en caso de que Trump ganara la reelección- que prefirió usar su poder para suprimir la voz del periódico antes que arriesgarse a la ira de Trump. La elección de Bezos apunta a una cuestión más amplia que se plantea hoy en día: ¿Cuánto poder tienen los titanes tecnológicos?

Hay dos narrativas enfrentadas sobre el poder que ostentan titanes de la tecnología como Jeff Bezos, Elon Musk, Mark Zuckerberg, Sam Altman, Jensen Huang y otros. La primera narrativa es la siguiente: Los CEO tecnológicos se han vuelto tan poderosos que están usurpando la autoridad del Estado y remodelando el orden mundial. La inmensa escala de las empresas que han fundado -sus gigantescas reservas de capital, sus cautivadoras marcas y sus sofisticadas tecnologías- han reforzado un aura de invencibilidad. Con sus vastos recursos, los gigantes tecnológicos están configurando de manera única los resultados globales, desde determinar cómo los países luchan en las guerras (como en Ucrania) hasta decidir lo que los jefes de Estado pueden decir en línea (los líderes mundiales que en un momento fueron vetados de Facebook, Instagram y Twitter, ahora X, incluyen a Donald Trump, Nicolás Maduro de Venezuela, Jair Bolsonaro de Brasil y Alexandr Lukashenko de Bielorrusia). Como opinaba Ian Bremmer en un debatido artículo publicado en Foreign Affairs en 2021: «Los Estados han sido los principales actores en los asuntos mundiales durante casi 400 años. Eso está empezando a cambiar, ya que un puñado de grandes empresas tecnológicas rivalizan con ellos por la influencia geopolítica… Amazon, Apple, Facebook, Google y Twitter ya no son simplemente grandes empresas; han tomado el control de aspectos de la sociedad, la economía y la seguridad nacional que durante mucho tiempo fueron coto exclusivo del Estado». O tomemos el artículo que Marina Koren publicó en septiembre en The Atlantic, donde declaraba que «Musk se está convirtiendo en un dios de Internet» y que su control combinado de Internet espacial y los medios sociales le ha permitido ejercer un «poder sin precedentes».

La intervención de Elon Musk en la guerra de Ucrania es un ejemplo muy citado de la inversión de poder entre gobiernos y empresas. Al principio del conflicto, las fuerzas rusas inutilizaron las comunicaciones por Internet de Ucrania y desorganizaron su defensa. Desesperados, los dirigentes ucranianos suplicaron a Musk que les enviara terminales Starlink. Musk accedió, y días después Kiev recibió 500 terminales Starlink y cientos más. Estos terminales ayudaron a Ucrania a contraatacar y expulsar a las fuerzas rusas de Kiev. Pero entonces Musk empezó a acobardarse, temiendo que los ataques de Ucrania pudieran desencadenar una guerra nuclear. Como otros titanes de la tecnología, Musk no tiene mucha experiencia en asuntos políticos o militares, pero sus decisiones tienen importantes consecuencias geopolíticas. En este caso, como relata Walter Isaacson, Musk decidió en secreto desactivar la cobertura de Starlink frente a la costa de Crimea por temor a una escalada rusa. Su decisión personal, de la que se enteraron los militares ucranianos en el último minuto, puso en peligro una misión vital para atacar a la flota rusa del Mar Negro y obligó a Kiev a desechar la operación.

Pero otros comentaristas se muestran más escépticos sobre la influencia de los titanes tecnológicos. Un segundo argumento sostiene que el poder de los CEO tecnológicos está disminuyendo y que la geopolítica ha obligado a los gobiernos a reafirmar su autoridad sobre las empresas. En septiembre, después de que Musk cediera ante el Tribunal Supremo de Brasil y anunciara que X eliminaría cuentas por orden de un juez brasileño, el New York Times escribió que «el momento demostró cómo, en la lucha de poder de años entre los gigantes tecnológicos y los Estados-nación, los gobiernos han sido capaces de mantener la sartén por el mango». O en agosto, después de que Francia detuviera al fundador de Telegram, Pavel Durov, y lo acusara de múltiples cargos, Will Oremus afirmó en The Washington Post que los directores ejecutivos de las tecnológicas «se enfrentan a la venganza de los reguladores» y que esto anunciaba el «fin de una era… en la que los titanes de la tecnología disfrutaban de rienda suelta para dar forma al mundo en línea, y de una presunción de inmunidad frente a las consecuencias en el mundo real».

¿Qué versión es la correcta? ¿Son los titanes tecnológicos más poderosos que nunca y someten a los Estados a sus caprichos? ¿O han exagerado los comentaristas la influencia de los magnates tecnológicos (cuando en realidad los gobiernos están reafirmando su autoridad sobre la industria)? Resulta que ninguno de los dos argumentos refleja plenamente la realidad mundial. El poder de los titanes de la tecnología está limitado por varios factores, entre ellos si operan en una democracia o en una autocracia, y hasta qué punto el «techlash» ha incentivado a las burocracias a arrebatar poder a los magnates de la tecnología. Por otro lado, personas como Altman o Musk, pioneros en innovaciones en sectores emergentes como las tecnologías espaciales y la inteligencia artificial, siguen ejerciendo una gran influencia.

Los titanes tecnológicos se enfrentan a perspectivas muy diferentes en países democráticos y en contextos autoritarios. Desde el principio, los líderes autocráticos reconocieron el poder inherente a las redes digitales y las nuevas tecnologías y trataron de aprovecharlo. Para China, esto significó erigir una Gran Muralla de Fuego y prohibir plataformas occidentales como Facebook y Google a finales de la década de 2000. China dejó claro a Musk y a sus contemporáneos que había límites estrictos a lo que el Partido Comunista Chino (PCCh) toleraría. En una entrevista con el Financial Times, Musk lo reconoció, revelando que Pekín «dejó clara su desaprobación» de su despliegue de Starlink en Ucrania y que pidió garantías de que Musk «no vendería Starlink en China». (Los informes también revelan que Vladimir Putin presionó a Musk para que no activara los servicios Starlink sobre Taiwán «como favor al líder chino Xi Jinping»). En ocasiones, el Partido Comunista Chino ha intervenido públicamente cuando considera que Musk se ha extralimitado. El año pasado, después de que tuiteara sobre un informe del gobierno estadounidense que señalaba a un laboratorio de Wuhan como origen de la pandemia de Covid, el Global Times, controlado por el Estado, advirtió a Musk de que podría estar «rompiendo la olla de China» (algo parecido al adagio «no muerdas la mano que te da de comer»). Dados los miles de millones en subvenciones y terrenos baratos que China ha concedido a Tesla, no era una amenaza vacía.

Los funcionarios del partido-estado chino también se han asegurado de que los titanes tecnológicos de su país se rijan por sus reglas. La caída en desgracia de Jack Ma, fundador del sitio de comercio electrónico Alibaba y de Ant Group, es ilustrativa. Conocido en su día como «el multimillonario más franco de China», enmudeció repentinamente en 2020. Desapareció de la vista del público durante meses: dejó de visitar la escuela de negocios que fundó, canceló una aparición prevista en un programa de televisión y se retiró de las conferencias. ¿Su transgresión? En 2019, Ma pronunció un discurso en Shanghái ante un grupo de altos funcionarios. En sus comentarios, Ma desafió a los reguladores de China argumentando que el «sistema financiero del país debe ser reformado», y que los funcionarios estatales estaban impidiendo el sector de la tecnología financiera con su «mentalidad de casa de empeño.» En menos de una semana, el Partido Comunista Chino torpedeó la largamente planeada salida a bolsa de Ant Group por valor de 37.000 millones de dólares, y Ma se recluyó. El mensaje general era claro: desafía al Estado y sufre las consecuencias.

Otros países autoritarios, así como Estados democráticos débiles -como Rusia, Irán, India y Turquía- también se han opuesto con éxito a los magnates de la tecnología. Han impuesto sanciones draconianas contra los productos de las grandes tecnológicas y han retado a las empresas a desafiarlas. En Rusia, Putin está construyendo una «Internet soberana» y rompiendo lazos con la mayoría de las plataformas occidentales (sólo YouTube sigue en pie en el país y sus operaciones corren cada vez más peligro). En India, el gobierno ha utilizado la coerción para intimidar a las empresas tecnológicas, amenazando con detener a los empleados que no cumplan sus normas. El año pasado, The Washington Post reveló que políticos del partido gobernante estaban «instigando a la violencia y avivando discursos incendiarios» en Facebook para atizar a sus bases. A pesar de las repetidas advertencias, Zuckerberg tardó en tomar medidas por miedo a «enemistarse» con el Primer Ministro Narendra Modi.

Incluso en las democracias de pleno derecho, existe una creciente «ola tecnológica» contra el poder que ejercen los magnates de la tecnología. Gideon Rachman argumenta de forma convincente que los gobiernos democráticos conservan una autoridad clave que Musk y sus secuaces eluden: «la capacidad de hacer y hacer cumplir la ley». Sin duda, las democracias occidentales han mostrado un desfase entre su capacidad para regular las grandes tecnológicas y su voluntad de hacerlo. Poco a poco, sin embargo, las democracias están invirtiendo el rumbo. Europa es un buen ejemplo. En los últimos años, la Unión Europea ha ampliado su impulso regulador, tomando medidas enérgicas contra las redes sociales en virtud de la Ley de Servicios Digitales, apuntando a las prácticas monopolísticas de las grandes tecnológicas en virtud de la Ley de Mercados Digitales, e incluso dando un golpe en el establecimiento de la política de IA con la legislación en 2024. Estados Unidos, al menos bajo el mandato de Biden, también se ha puesto manos a la obra. La enérgica gestión de Lina Khan al frente de la Comisión Federal de Comercio, combinada con el impulso antimonopolio de Jonathan Kanter en el Departamento de Justicia, dio lugar a varios casos emblemáticos que han arriado las velas de las grandes empresas tecnológicas (justo en agosto, un juez federal declaró que el motor de búsqueda de Google era un monopolio ilegal, lo que llevó al Departamento de Justicia a considerar la posibilidad de solicitar la disolución de la empresa). Aunque puede que esto no represente el fin de la «edad dorada digital», los tiempos de bonanza de Silicon Valley han entrado en un bache.

A pesar de estos contratiempos, el poder de los titanes tecnológicos actuales sigue siendo fuerte. En ámbitos emergentes como la IA, la tecnología espacial y de satélites y la cuántica -donde los gobiernos dependen de las empresas privadas para impulsar la innovación-, los magnates tecnológicos dominan la agenda. Altman, por ejemplo, que superó un bache a principios de este año cuando el consejo de OpenAI intentó destituirlo, ha vuelto rugiendo. Ahora busca hasta 7 billones de dólares para «remodelar la industria de los semiconductores», una cifra que eclipsaría el PIB de todos los países del mundo excepto Estados Unidos y China. O tomemos el ejemplo de Jensen Huang, fundador de Nvidia, una de las empresas con mayor capitalización del planeta. Recientemente concluyó una visita de «estrella del rock» a Taiwán, donde, ataviado con su «característica chaqueta de cuero negro», habló ante una multitud de fans en un estadio abarrotado de Taipei (e incluso hizo el primer lanzamiento en un partido de béisbol). En cuanto a Musk, sus cohetes «dictan efectivamente el calendario de lanzamientos de cohetes de la NASA». El Pentágono confía en SpaceX para poner en órbita la mayoría de sus satélites. Solo en 2023, sus empresas recibieron cerca de 100 contratos diferentes con 17 agencias federales por valor de 3.000 millones de dólares.

Sin embargo, es probable que el reinado de la actual clase de influyentes titanes tecnológicos sea efímero por dos razones. La primera tiene que ver con el arco de la innovación. La tecnología se define por la difusión. Los inventos revolucionarios se difunden rápidamente por el mundo. Las nuevas ideas no se quedan embotelladas en un laboratorio o confinadas a una geografía concreta. Se extienden como un reguero de pólvora. Las innovaciones se copian, se imitan y se reproducen hasta que el resto del mundo se pone al día. En el siglo XX, laboratorios industriales como IBM Research, Bell Labs y Xerox PARC deslumbraron al mundo con sus avances. Por diversas razones -cambio de prioridades corporativas, estancamiento y dispersión de investigadores más jóvenes y entusiastas a otros lugares- se convirtieron en notas a pie de página de la historia, eclipsados por Google, Nvidia, SpaceX, OpenAI y otros. Algún día, estas nuevas empresas serán suplantadas por rivales más ambiciosos. En el fondo, esa es la historia de Silicon Valley.

En segundo lugar, existe un límite natural al poder que pueden acumular los magnates de la tecnología antes de que los Estados los reduzcan a su mínima expresión. Como ya han aprendido Jack Ma y Pavel Durov, los gobiernos no aceptan de buen grado los desafíos de los forasteros (en el caso de Durov, años de desobediencia a las peticiones de las fuerzas del orden acabaron en la pista del aeropuerto de Le Bourget). Las burocracias y los legisladores luchan por recuperar su autoridad. En Estados autoritarios como China, los funcionarios aplican medios coercitivos para frenar a los dirigentes empresariales. A su vez, las democracias utilizan sus poderes reguladores para mantener a raya a los titanes tecnológicos. Aunque los CEO tecnológicos parecen formidables hoy en día, el futuro es más oscuro. El académico Moisés Naím lleva años analizando el ejercicio del poder mundial. En su libro La venganza del poder, analiza el dominio actual de los líderes tecnológicos y escribe que «es improbable que ese poder dure en su forma actual y extrema, ya que los gobiernos están empezando a intentar frenar a las gigantescas empresas tecnológicas». Naim señala que, aunque este tira y afloja «nos acompañará durante décadas», también es «seguro esperar que el poder desenfrenado del que han disfrutado las grandes empresas tecnológicas desde su creación se vea más limitado en el futuro».

¿En qué queda todo esto? Los titanes de la tecnología se resisten a ceder las riendas del poder. En septiembre, Zuckerberg habló en la conferencia anual de desarrolladores de Meta con una camiseta que decía: «Aut Zuck aut nihil», un juego de palabras con la frase latina «aut Caeasar aut nihil», que significa «o un César o nada». Cuando César pronunció la frase, luchaba por el poder en la República Romana y quería dejar claro que no veía término medio: lo arriesgaría todo para gobernar. La apropiación de la frase de César por parte de Zuckerberg evoca una mentalidad similar: Los titanes tecnológicos de hoy creen que son totalmente responsables de llevar a sus empresas a la gloria. Harán todo lo que esté en su mano para mantener su supremacía. Pero las restricciones de los reguladores europeos y estadounidenses, la presión coercitiva de China, Rusia e India y el largo arco de la innovación auguran un futuro incierto. Aunque los magnates de hoy sigan en la cresta de la ola, la historia nos dice que es probable que su declive esté próximo.

Steven Feldstein