Nora Bär analiza el plan nuclear anunciado por Milei

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Sin dar ninguna precisión, con desbordes de adjetivación exaltada y expresiones celebratorias sobre las capacidades científico-tecnológicas locales (que sorprenden viniendo de una gestión que se enorgullece de estar liquidándolas por asfixia y motosierra), el acto de 19 minutos durante el cual el último viernes el jefe de asesores de Javier Milei, Demian Reidel, el propio presidente y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, anunciaron la intención de poner en marcha un “plan nuclear argentino” desataron un terremoto en la comunidad altamente especializada que se ocupa de estos asuntos en el país. No tanto por lo que se dijo (hay que insistir: casi nada) como por lo que no se dijo. 

Como si fuera una novedad después de 75 años de historia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que dieron lugar a tres centrales de producción de energía, plantas de fabricación de combustibles, un reactor para producir radioisótopos de uso médico y centros de medicina nuclear, entre múltiples logros, se anticipó que la energía nuclear será “la piedra angular del futuro energético argentino y mundial”, y que la Argentina no solo está preparada para liderar esta revolución energética, sino que lo hará con tecnología 100% local, “desarrollada por nuestros ingenieros, que son reconocidos entre los mejores del mundo”.

“Desde los primeros pasos de nuestra historia nuclear, la capacidad y el talento argentinos demostraron ser pioneros –dijo Reidel–. Y los reactores modulares pequeños (SMR, siglas en inglés de small modular reactors) son prueba de ello. Representan un avance sustancial frente a los modelos tradicionales, ofreciendo mayor flexibilidad, menores costos iniciales y la posibilidad de instalarse en ubicaciones más diversas. Pero lo que verdaderamente distingue a esta tecnología es su origen. No la importamos, no dependemos de terceros. Es una invención argentina forjada en nuestros laboratorios, diseñada por nuestras mentes más brillantes y construida con nuestra determinación”. 

Y más adelante agregó: “El primer paso de este plan es la construcción de un reactor SMR en el predio de Atucha. (…) Existe una alta probabilidad de que la Argentina sea la primera nación en producir y comercializar este innovador modelo de reactor nuclear. Este hito no solamente asegurará nuestra soberanía energética, sino que también nos permitirá replicar este éxito en el territorio nacional y exportar esta tecnología al mundo (…) Los cortes de luz serán apenas un mal recuerdo de una época en que la Argentina desaprovechada sus enormes recursos”. 

Hasta aquí, lo único sólido es que se crea un nuevo “Consejo Nuclear Argentino” que pasará a engrosar la estructura del Estado que por otro lado se quiere dejar reducida a su mínima expresión. Estará liderado por Reidel, e integrado por el jefe de Gabinete de Ministros, Guillermo Francos, el ministro de Defensa, Luis Petri y el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Germán Guido Lavalle. Cabe inferir que estará enfocado en desarrollar un SMR (que, como su nombre lo indica, son más pequeños que los actuales tanto en tamaño como en capacidad de producción de energía eléctrica)y que la intención es construirlo en Atucha. Del CAREM, que es precisamente un SMR, pionero entre los 80 planeados en el mundo y cuya construcción se encuentra avanzada en ese mismo predio, nada. Cero. 

La nota del Financial Times

Bastaron unas horas para que el Financial Times publicara una nota firmada por Clara Nugent desde Buenos Aires en la que afirma que el SMR al que se referían es un diseño patentado recientemente por la firma rionegrina Invap en los Estados Unidos, donde acaba de fundar la compañía Meitner Energy (todavía sin página en Internet). “El diseño es argentino y el capital para desarrollarlo será norteamericano, ciento por ciento privado –le dijo Reidel al medio estadounidense, sin nombrar al inversor–. Creemos que podemos tener la primera planta lista en 2030. De allí en adelante, las cosas comenzarán a moverse más rápido y nos convertiremos en exportadores de la tecnología SMR”.

¿Exceso de optimismo?

La primera reflexión que merecen estas afirmaciones es que, cuanto menos, pecan de un optimismo que mueve a la incredulidad, especialmente si se tiene en cuenta que el reactor patentado por Invap es poco más que una idea en un papel. “Para que se entienda lo que implica poner en marcha un reactor –detalla el físico nuclear Alberto Baruj, graduado en el Instituto Balseiro (en la promoción un año anterior a la de Reidel), vicepresidente de asuntos tecnológicos del Conicet y exgerente de CNEA–, primero hay que hacer todo el diseño conceptual, después los cálculos neutrónicos, termohidráulicos y de seguridad. Con eso, que puede llevar años, se sale a buscar lo que se llama la ‘licencia de construcción’, un proceso que para un reactor nuevo lleva por lo menos otros cinco años, porque la autoridad regulatoria hace todo tipo de objeciones y observaciones. Una vez que se obtiene la licencia de construcción, hay que encontrar el sitio donde se va a construir. De acuerdo con lo que se anunció, sería una iniciativa privada y hasta donde yo sé, el sitio de Lima es público. Si se pretende instalar un reactor privado en un sitio público, la familia a la que se le expropiaron esos terrenos tranquilamente puede reclamar que se están usando para un fin que no es el comprometido. Ahí comienza la construcción con todo lo que eso implica. Y finalmente, cuando se termina, supongamos que con todos los recursos del mundo, en cuatro o cinco años, viene el licenciamiento (un año y medio, o dos) y después la puesta en marcha, que es un año más. Para un reactor así, todo lleva unos 15 años. La construcción del CAREM empezó en 2014, antes de eso hay todo un trabajo que ya estaba hecho. En nuestro caso, para  colmo, un gobierno lo arranca y otro lo detiene, pero ése es el tiempo promedio que hacer las cosas. Reidel es  una persona del sistema financiero. Lo que se hizo es un típico anuncio del mundo de las finanzas, donde el objetivo es conseguir inversores, comprar y vender cosas, y algunos bolsillos se van a engrosar, de eso no cabe duda”.

Uno de los que recibió la noticia con cierta expectativa es Alfredo Caro, profesor de la Universidad George Washington, en los EEUU, y ex director del Instituto Balseiro que hace 35 años vive en el exterior pero está de vacaciones en el país. “Sigo con interés este tema en el mundo. No estoy a favor ni de uno ni de otro –comenta–. El gobierno hizo un anuncio que es común en muchos países: expresó el deseo de ir en una dirección, que es su rol: hacer propaganda de sus ideas. El de la oposición es criticarlo. (…) Yo trato de ver qué hay de positivo y de negativo, de amenazas y oportunidades en lo que dicen ambas partes. El gobierno fue muy vago. Crear un nuevo organismo no sé si tiene sentido. Argentina tiene instituciones muy sólidas en el área nuclear. Lo esencial que dijo es que el sector nuclear va a crecer con fondos privados. El Estado acá apoyó 75 años la energía nuclear y de ahora en más es el sector privado el que va a apoyar. ¿Hay oportunidades de que eso suceda? El CAREM es un proyecto que viene con dificultades. Germán Guido Lavalle pidió un critical review, una auditoría, cuyos resultados son confidenciales, pero me puedo imaginar lo que contiene, no es que poniéndole dinero mañana se inaugura. Simultáneamente, en agosto, Invap presentó una patente de un reactor SMR, que está más atrasado, por supuesto, pero que es comercialmente atractivo porque se generó en torno del objetivo de hacerlo comercialmente viable (…) Está en el papel nada más, pero es un concepto atractivo para los inversores y que se puede desarrollar rápidamente. Se hace con componentes ya muy probados, off the shelf”. 

Pero Baruj disiente: “Esto puede decirlo alguien que viene de la academia –subraya–. Los temas tecnológicos no funcionan de esa manera. Cuando uno tiene un proyecto de esta envergadura es muy probable que haya cosas que no funcionen bien, pero eso se arregla. Se gestionan los distintos problemas que van apareciendo para encontrar las soluciones tecnológicas que hacen falta. Eso se llama ‘gestión del riesgo tecnológico’. Cualquiera que trabaje en temas de tecnología entiende que estas objeciones no son válidas. Además, en la industria nuclear no hay componentes off the shelf, salvo en la época en que Westinghouse hacía reactores en serie, pero desde hace 15 o 20 años eso no ocurre. Cada reactor exige su diseño y la fabricación de los componentes específicos. Y ni hablar si el reactor es nuevo. Los componentes que están dibujados en esa patente no existen”.

Y aunque no están haciendo declaraciones públicas, ni siquiera fuentes de la propia Invap coinciden con estos argumentos. “Es muy difícil lidiar con noticias que lo involucran a uno, pero en cuya construcción uno no intervino –comentaron confidencialmente–. Nosotros nos estamos enterando junto con ustedes. Sí teníamos la intención de buscar en el mercado internacional la posibilidad de hacer un negocio de energía con reactores nucleares, pero de ninguna manera reemplaza al CAREM. Nada que ver. Son conceptos distintos y complementarios”.

También coinciden en que el modelo de Invap es apenas una patente, que está muy buena, pero lejos de ser una realidad. Y no le encuentran sustento a las objeciones tecnológicas que se le hacen al CAREM o a su falta de viabilidad comercial. “Si tenés un Fiat 600 y yo te digo que con ese auto no vas a llegar a Canadá…y… no es para lo que está diseñado –destacan–. Con el CAREM pasa lo mismo: fue diseñado para demostrar la capacidad tecnológica de hacer un reactor modular. Problemas tenemos en todos los proyectos, pero la Argentina mostró que puede resolverlos. Se confunde lo que es una ingeniería convencional con un desarrollo tecnológico, que requiere distintos pasos de validación. Cuando nosotros hicimos los radares, probamos distintos diseños o ‘modelos de evaluación tecnológica’ (METS), hasta que llegamos al que se ajusta a las necesidades del mercado. El problema del CAREM no es tecnológico. Tenemos que ver si lo vamos a usar simplemente para exportar, para alimentar centrales de inteligencia artificial… El para qué condiciona el diseño. El mayor error es querer ir directamente a lo tecnológico, antes hay que tener en claro las políticas y los objetivos. Si el nuevo consejo lo que va a definir son los objetivos, perfecto. El ecosistema nuclear que conformamos la CNEA, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), Invap, Conuar, resolveremos el problema tecnológico. Pero lo que se está planteando es como querer encontrar la llave donde hay luz y no donde se perdió”. 

“No es inevitable triunfar si tenés un showroom, pero si no lo tenés estás fuera de carrera”, escribe en AgendAR Daniel Arias, el periodista que más sabe sobre la cuestión nuclear en el país, y agrega que el proyecto de Invap (AGR 300) no se parece en nada al CAREM, que fue detenido por Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde, Macri, y como confirmó hace pocas horas Germán Guido Lavalle al personal de la CNEA, también por Javier Milei.

Según un informe de este año de la Agencia Nuclear de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de los aproximadamente 80 anunciados, el prototipo argentino es el más avanzado. Lo siguen otros ubicados en Japón, Rusia, India. El país lleva invertidos décadas de trabajo y varios cientos de millones de dólares que permitieron no solo desarrollar el proyecto, sino también formar a unos 400 técnicos e ingenieros. Pero según comentó hace unos días la expresidenta de la CNEA, Adriana Serquís en “Al infinito y más allá”, que se emite por El Destape Radio, ya presentaron su renuncia alrededor de 60 personas. 

“Si el inversor es extranjero, ahí yo veo una amenaza para el sector nuclear argentino –advierte Caro–. La Argentina tiene recursos humanos  de sobra en neutrónica, en hidráulica, en controles, materiales y combustibles nucleares. El gobierno no fue claro en casi nada, pero dejó abierta la puerta a una decisión que podría tener consecuencias muy negativas, porque si el inversor es extranjero va a hacer el desarrollo de los cálculos y la ingeniería de base acá, donde hay mucha gente muy capacitada y con sueldos muy bajos. Pero cuando haya que construir, van a confiar en proveedores de industrias extranjeras. La amenaza es muy grande, porque podría destruir todo lo que se ha hecho”. Y agrega: “No estoy a favor ni en contra de ninguna de las dos posiciones. Pero sí tengo claro que como el potencial nuclear argentino tiene una enorme capacidad de generar riqueza, hay que ser muy cuidadoso de cómo se adoptan las decisiones y en qué dirección ir. Hasta ahora, el desarrollo nuclear lo financió el Estado. Esa etapa yo creo que terminó y es sano porque ya existe la capacidad de hacer una industria de exportación de reactores. El rol del gobierno es apoyar el desarrollo de nuevas capacidades. Hace 35 años que vivo en el exterior y eso es así en todas partes. No sé si eso está tan claro en este caso”.

Por su parte, Baruj concluye: “La potencia del CAREM es precisamente tener un modelo de reactor que después podamos replicar, con lo cual uno se ahorra todos los pasos iniciales. Esto fue lo que hicieron los canadienses con su reactor CANDU, por ejemplo, o los norteamericanos con los Westinghouse. Me da mucha pena que gente a la que respeto se preste a esto. Quizás jueguen con la idea de que de esta manera salvan el sector nuclear argentino. Yo creo que es un enorme error. Salvar el sector nuclear a costa del CAREM es como decir que salvaste la casa entregando a tu hermana, no lo veo como una alternativa aceptable. En el futuro se puede retomar, pero cada vez es más difícil, porque se desarman los equipos técnicos y los demás países siguen avanzando. Jugamos con la cancha inclinada. Nosotros trabajamos y del otro lado lo único que hacen es romper. Pero no tenemos que deprimirnos ni desesperarnos. Eso en el sector nuclear lo aprendimos hace mucho y quienes tuvimos la suerte de que nos formara gente con un sentido nacional aprendimos que no hay que bajar los brazos, no nos tenemos que dar por vencidos. Tenemos que mantener el conocimiento, las capacidades. Es muy difícil, pero es lo que nos toca en este momento”.

Nora Bär

Dudas atómicas ante el anuncio nuclear

El presidente Javier Milei anunció el Plan Nuclear Argentino en un acto donde destacó que “la energía nuclear tendrá su retorno triunfal” y que la Argentina pretende “ser pionera”. Pero se trata de un campo en el que el país ya llevaba años invirtiendo fondos. El anuncio se dio mientras muchos profesionales están renunciando a trabajar en empresas como el INVAP o la CNEA por sus magros salarios y por la desinversión que este gobierno viene realizando en materia de ese desarrollo nuclear que dice alentar. La opinión de dos especialistas, Adriana Serquis y Diego Hurtado, y de la legisladora Julia Strada.

Si el acto no hubiera ocurrido en una Argentina que en el último año desinvirtió en materia de energía nuclear, desaceleró las obras que venía desarrollando para la construcción del reactor nuclear CAREM 25, que produjo una fuga de investigadores del INVAP y la CNEA al ámbito privado o la migración al exterior, y que en su presupuesto 2025 marca más aún la desinversión en materia nuclear, bien podríamos creer, María Elena Walsh, que estamos viviendo en el país de Nomeacuerdo.

“Nos explicaron lo que ya sabemos”, dijo a ¿Y ahora qué?, Diego Hurtadodoctor en Física (UBA), profesor e investigador UNSAM-CONICET, ex secretario de Planeamiento y Políticas de CTI, Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y ex vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Y recordó que “en la lista interminable de logros nucleares de los ocho años de gobierno de Cristina se incluye el inicio de la obra civil del prototipo del pequeño reactor modular CAREM 25, proyecto que evolucionó desde fines de la década de 1970, pero que arrancó en el Complejo Tecnológico Atucha de Nucleoeléctrica, en la localidad bonaerense de Lima, en febrero de 2014 con el primer hormigonado”.

Para Hurtado, “Milei se presenta como un líder global, pero da un poco de pena porque no dijo nada vinculado a lo específico, y es un negacionista del cambio climático que -de golpe- nos habla de sostenibilidad y de energía nuclear. No se puede hablar de los beneficios de la energía nuclear sin hablar del cambio climático. Y por eso hablan de inteligencia artificial. Pero, en realidad, el renacimiento de la energía nuclear no es por la Inteligencia Artificial sino por el cambio climático”, explicó.

El argumento oficial

El lanzamiento del Plan Nuclear Argentino estuvo a cargo de Mileiel jefe del Consejo de Asesores y flamante responsable del Plan presentado este viernes 20 de diciembre, Demián Reidel, y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el diplomático argentino Rafael Grossi.

Milei consideró que en el mundo entero se generará “un resurgimiento de la energía nuclear porque a pesar de las incontables campañas de desprestigio, la energía nuclear es la única fuente lo suficientemente eficiente, abundante y rápidamente escalable para hacerle frente al desarrollo de nuestra civilización. De modo que, después de décadas de declive, la energía nuclear tendrá su retorno triunfal. Y nosotros no solo no nos vamos a quedar atrás, sino que pretendemos ser pioneros precisamente para esta tarea”.

Luego anunció que Reidel será el “responsable del Plan Nuclear Argentino”.

Sálvese quien pueda

Para la ex presidenta de la CNEA y actual directora de la Unidad Ejecutora de Nanociencia y Nanotecnología dependiente de la CNEA y el Conicet, Adriana Serquis, el proyecto CAREM25 “está ralentizado”.

“Estaba pensado poner en marcha el CAREM25 para el año 2028”, pero la pérdida de capital humano, por los bajos salarios, y la disminución de fondos presupuestarios genera una crisis en el ecosistema nuclear, que promueve que cada uno está tratando de salvarse por su lado”, aseveró Serquis.

Y advirtió que “lo que no tenemos que perder es la soberanía: que todo el desarrollo que se hizo en la Argentina siga manejándolo el Estado argentino”.

El renacer de Reidel

En su exposición, Reidel replicó el tono del Presidente. Dijo que estaban presentando “un plan ambicioso que marca el renacer de la energía nuclear como piedra angular del futuro energético argentino y mundial en un contexto global en el que la Inteligencia Artificial y los avances tecnológicos demandan cada vez más energía”.

“La energía nuclear vuelve a ocupar el lugar que le corresponde”, agregó.

Y la consideró como “una fuente limpia, segura y escalable, capaz de sostener el crecimiento exponencial de nuestra civilización sin comprometer el medio ambiente”.

“El anuncio desafina por todos lados”, dijo Hurtado ante la consulta de este medio. Agregó que “si hablan del uso pacífico de la energía nuclear, me pregunto por qué está el ministro de Defensa (Luis Petri) en el Consejo Nuclear Argentino”. Lo integran, además, el propio Reidel, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Germán Guido Lavalle. recientemente creado e integrado, además, por Reidel; el jefe de Gabinete, Guillermo Francos y el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Germán Guido Lavalle.

¿Y qué será del Carem?

En ningún momento ni Milei ni Reidel mencionaron que tomarán el Carem25 como el prototipo de reactor modular, pero justo es el que está al 70 por ciento de avance en su desarrollo. Si no lo consideran y están pensando en otro camino, ¿cuánto llevaría?

Respuesta de Hurtado: “Y… unos ocho o diez años, pero al margen, hablaron de desarrollar un SMRS en Atucha, y eso está ocurriendo con el CAREM25, que está demorado por la desinversión que está ocurriendo”.

Más explicaciones de Hurtado: “La CNEA y el INVAP, con el CAREM25, lograron ubicar a la Argentina entre los cuatro o cinco países que pueden llegar primeros a la comercialización de este tipo de tecnología”.

Serquis insistió en su descripción según la que los anuncios de un plan chocarían con el éxodo de profesionales.

“Me preocupan las demoras en el proyecto Carem y los bajos salarios”, dijo. “Estamos analizando cuánta gente se nos va a ir y si es posible recomponer, y si estos tres años que nos quedan (de gobierno) nos van a dejar algo suficientemente bueno.”

Cuando habló delante de Milei, Reidel no sabía lo que iban a decir Serquis y Hurtado. Sin embargo, parecía un contrapunto anticipado.

“Argentina no solo está preparada para liderar esta revolución energética, sino que lo hará con tecnología 100 por ciento argentina, desarrollada por nuestros ingenieros nucleares, reconocidos entre los mejores del mundo”, afirmó.

Y recordó que “desde los primeros pasos de nuestra historia nuclear, la capacidad y el talento argentinos han demostrado ser pioneros, y los reactores modulares pequeños o SMR son prueba de ello”.

El desguace

La directora del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y diputada nacional por Unión por la Patria Julia Strada coincide en la preocupación de Hurtado y Serquis acerca del plan nuclear en general y sobre la continuidad del proyecto CAREM25 en particular, y expone su alarma por lo que considera “el desguace de la CNEA”.

“Lo venimos conversando con los representantes del sector, delegados sindicales y científicos, y para eso realizamos una sesión informativa en el Congreso para advertir sobre la pérdida”, explicó.

Strada consideró que “Milei está rompiendo aquello que permite desarrollarnos. Desde el Congreso, convocamos a una reunión informativa de la Comisión de Tecnología e Innovación Productiva, con representantes y trabajadores de CNEA, para hablar con datos certeros sobre la terrible situación que están atravesando”.

Lo cierto es que ninguno de los consultados entiende cómo se realizará un nuevo proyecto o una política nuclear con un sector desfinanciado, con migración de científicos y un presupuesto más reducido en el año 2025.

Y por eso, Strada también se muestra preocupada por la soberanía sobre los proyectos nucleares argentinos.

“Si bien importamos el uranio, hacemos la pastilla de uranio, los insumos de uranio y la fisión nuclear, tenemos tecnología propia”, dijo la diputada. “Por ende, es un rasgo de soberanía. ¿Entregarán la tecnología?”, se pregunta.

Como contrapartida a este anunciado Plan Nuclear Argentino, “todo lo que hicieron en el 2024 en energía nuclear fue desarmar, destruir y vaciar, desarmar, destruir y vaciar”, aseveró.

Reactores pequeños

En la presentación, el director de la OIEA dijo que “en estos tiempos estamos avanzando hacia nuevas fronteras tecnológicas, como por ejemplo aquella que se refiere a los reactores pequeños y modulares, motivados por el impulso de la Inteligencia Artificial, de los centros de datos y de otros aspectos tecnológicos de los que dependen nuestras economías y nuestra vida”.

Marcó su entusiasmo por la “articulación de saberes y capacidades argentinas” e indicó que desde la OIEA acompañarán este emprendimiento nacional.

Recordó que hace 70 el presidente de los Estados Unidos Dwight Eisenhower “en su famoso discurso dijo que hacían falta átomos para la paz, no para la destrucción sino para la creación y preservación de la vida”.

Grossi anunció que firmaría con la Argentina acuerdos para asesoramiento y para compartir

“buenas prácticas en el plano internacional, en todas estas tecnologías, también en materia de la explotación del uranio y otros temas que hacen a la articulación general de este programa nuclear”.

Algunas claves

La industria nuclear mundial promueve el uso de la tecnología de fisión por ser una de las pocas fuentes de generación de energía capaz de garantizar el abastecimiento eléctrico a través de volúmenes masivos de energía generados de forma permanente y sin emitir gases de efecto invernadero.

Esta tecnología refuerza su rol como la fuente más eficiente para atenuar el proceso de calentamiento global que desde hace décadas provoca la degradación de la atmósfera y el medio ambiente, temas de los que descree el presidente Milei.

En este contexto, ya hace algunos años apareció un nuevo tipo de centrales nucleares conocidas como Reactores Modulares Pequeños (SMRS). Se basan en el diseño y desarrollo de centrales nucleoeléctricas de menor tamaño y potencia eléctrica con esquemas de seguridad optimizados, tiempos de construcción más cortos y costos de inversión menores y más eficientes.

Entre casi un centenar de diseños de SMRS que existen a nivel internacional, justamente la central argentina CAREM25 se destaca como una de las pocas que se encuentra efectivamente en construcción, posicionando al país entre los principales desarrolladores y como uno de los líderes mundiales en esta materia.

El proyecto CAREM25 es la primera central de potencia de diseño 100 por ciento nacional, y se erige como un modelo de esta nueva generación de reactores diseñados para la producción de electricidad en bajas o medianas potencias.

Las granjas tecnológicas

Un informe de la OIEA indica que los centros de datos, la inteligencia artificial (IA) y las criptomonedas están llamados a aumentar el consumo de electricidad”.

Añade el documento que “las grandes empresas tecnológicas están considerando activamente la posibilidad de utilizar tecnologías nucleares avanzadas como los reactores modulares pequeños (SMRS) como fuentes de energía limpia, fiable y flexible”. De ahí la revitalización de los reactores nucleares modulares como el CAREM25.

¿Por qué es importante el frío como recurso natural para el desarrollo de la IA y las granjas para criptomonedas?

Respuesta de Serquis: “Porque lo que se necesita es enfriar los sistemas de computación. Todos los sistemas que manejan muchas bases de datos necesitan un sistema de enfriamiento, y si ya tenés un clima frío en el medio ambiente, te ahorrás bastante energía. Es como las heladeras, que en climas cálidos requieren de más energía para enfriar. Por una cuestión de termodinámica con un clima frío se ahorra un montón”.

Advirtió que “si sólo van a usar nuestros recursos naturales como algo donde no agregaremos valor (como el frío patagónico), es complicado”.

Hurtado explica que “mientras que el paradigma dominante supone que debemos proveer recursos naturales y adquirir tecnología llave en mano, el proyecto CAREM es una oportunidad para avanzar en la soberanía energética. Sin embargo, en la era Milei -autodefinido como un topo que busca destruir el Estado desde adentro- las autoridades actuales de la Comisión Nacional de Energía Atómica desaceleran y boicotean el proyecto”.

Luego recordó que “el macrismo ralentizó y desarticuló el sector nuclear, y si bien entre 2019 y 2023 hubo inversión para recuperar los proyectos nucleares, se ejecutó sin política nuclear y con salarios bajos. Así llegamos al gobierno de Milei, que en un año igualó en devastación a los cuatro años del macrismo”, consideró.

Refrescó Hurtado que incluso en su última cadena nacional Milei prometió un tratado de libre comercio con Estados Unidos, aseveró que el aumento de demanda de energía que implica la Inteligencia Artificial va a generar en el mundo entero un resurgimiento de la energía nuclear después de décadas de declive.

“Vamos a diseñar un plan nuclear argentino que contemple la construcción de nuevos reactores, la investigación de las tecnologías emergentes de reactores pequeños o modulares, manteniendo los máximos estándares de seguridad y eficiencia”, dijo el Presidente.

A pesar de esta aseveración y el anuncio del nuevo Plan Nuclear Argentino, Hurtado recuerda que “desde el inicio del gobierno libertario la construcción del CAREM25 se fue ralentizando hasta su virtual paralización; el presupuesto de la CNEA descendió un 27,5% entre 2023-2024; los salarios del personal de la CNEA proponen directamente la inviabilidad de proyectos como el CAREM25, el RA-10 y el Centro Argentino de Protonterapia y, según el proyecto de ley de presupuesto nacional 2025, la inversión asignada al CAREM25 es semejante a su virtual paralización”.

Estados Unidos y la Argentina

“La pregunta es si Milei está pensando en el CAREM25 y si habrá tomado en serio la frase de la jefa de la delegación de Estados Unidos, Ann Ganzer, que visitó Buenos Aires en abril de 2022 y aseveró en una entrevista con el diario La Nación que quieren asociarse con la Argentina para proveer estos reactores (modulares) al resto de la región”.

Hurtado pide tener en cuenta tres ideas fuerza:

1-Estados Unidos y su diplomacia formal e informal siempre trabaja hasta lograr sus objetivos;

2-Estados Unidos nunca quiso que la Argentina tenga desarrollo nuclear autónomo.

3-La Argentina nunca recibió nada de Estados Unidos en áreas de producción y para industrias como la aeronáutica, electrónica, medicamentos, vacunas, telecomunicaciones, TICs, siderurgia, tecnología espacial y nuclear.

Guillermo Lipis

Gadano: «El anuncio de Milei es una idea razonable»

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El viernes una noticia recorrió (literalmente) el mundo: el presidente Milei anunció, junto a su jefe de asesores y al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que Argentina impulsará un Plan Nuclear para desarrollar esa tecnología, satisfacer la alta demanda de energía que necesitan los nuevos centros de datos de Inteligencia Artificial e, incluso, exportar tecnología. En concreto: el gobierno intentará generar los incentivos para que al menos parte de la inversión en data centers para IA se instalen en nuestro país, y les ofrece energía nuclear para alimentar su enorme sed energética.

Varias preguntas inundaron mi correo y mi WhatsApp en estos días: ¿esto es una idea razonable o es un delirio atómico? ¿De dónde sale la guita? ¿La pone el Estado? ¿Qué es eso de Atucha III?

Arranco por el final o, como se dice ahora, los voy a spoilear. El anuncio no es un delirio. Muy por el contrario, es una idea más que razonable e implica aprovechar que los planetas se han alineado nuevamente para la energía nuclear. En otras oportunidades, incluso en esta revista, he afirmado que hay un tren que está pasando (los reactores modulares) y que hay que subirse porque no va a pasar dos veces. Decíamos hace ya casi dos años que “estamos asistiendo al nacimiento de una nueva industria nuclear, en la que más de 25 empresas pujan por ganar contratos para construir reactores basados en nuevos diseños. Empresas que se financian en el mercado de capitales y que no venden sus reactores, sino la energía que esos reactores producirán”. Y que había un nuevo modelo de negocios. “En los próximos años (…) se empezarán a firmar contratos de centrales integradas por varios reactores pequeños en serie para atender a las redes eléctricas, o reactores distribuidos atendiendo clientes individuales. Lentamente, sin estridencias y luego de aprender del accidente que casi la deja fuera de carrera, la industria nuclear se está poniendo de pie. Volvió la Hormiga Atómica”.

Bueno, el Gobierno ha decidido subirse a ese tren. Habrá que ver con el tiempo si no nos caemos del estribo, si no nos bajamos en la siguiente estación o si hacemos el viaje completo. Pero por lo menos alguien dijo “che, viene un tren que está buenísimo, tenemos todos los elementos para subirnos, intentémoslo”.

Entrando en los detalles, lo que está anunciando el Gobierno es que va a intentar juntar dos puntas: demanda de energía y tecnología nuclear para satisfacerla. La demanda la componen los centros de datos para inteligencia artificial generativa que las diferentes corporaciones tecnológicas globales comenzarán a desarrollar y construir en el futuro cercano. La IA generativa es uno de los pilares de la cuarta revolución industrial, y por supuesto se podría discutir muchísimo sobre sus condiciones e implicancias, pero eso es tema para otra conversación. Lo cierto es que esto ocurrirá en breve. De hecho, ya está ocurriendo. Esos centros de datos consumirán cantidades enormes de energía. Pero enormes. No pueden tomarla de la red, por lo que deberán construirse sus propias centrales eléctricas dedicadas. Ahí está el punto.

Ilustremos con un par de ejemplos. Un centro de datos grande actualmente operativo (Google, Nvidia, OpenAI) alcanza una actividad computacional de aproximadamente 10¹8 (un trillón) de operaciones por segundo. Se proyecta que, para fines de esta década, la actividad podrá superar 10²¹ operaciones por segundo, gracias a mejoras en toda la operación, y a la computación cuántica. ¿Esa diferencia es importante? Sí, lo es. Se están desarrollando mejoras de todo tipo, como el aumento de las unidades de procesamiento, la mayor densidad y eficiencia de chips y el uso de aceleradores específicos para IA, entre otras.

¿Qué significa eso en la práctica? Bueno, que si los centros actuales necesitan de una potencia de hasta 50 MW por instalación (el 8% de la central nuclear de Embalse, equivalente al consumo de 50.000 hogares) la proyección lineal de la demanda de los nuevos centros de datos lleva la demanda a hasta 5 GW. Wow, 100 veces más. Pero a no preocuparse. Las mejoras en eficiencia reducirán fuertemente esa demanda, que alcanzará aproximadamente entre 500 MW y 1 GW, dependiendo de la actividad y de otros factores. Igual es muchísimo, entre 10 y 20 veces más que un centro actual. Entre el 20% y el 50% de la demanda de la ciudad de Córdoba, como para poner un ejemplo.

Hablando de eficiencia energética, ahí aparece una ventaja para Argentina: la actividad computacional genera mucho calor, por lo que una manera de hacerla eficiente es colocarla en zonas frías. El norte de Canadá o… la Patagonia argentina. Tenemos cientos de kilómetros cuadrados muy poco poblados desde la línea sur de Río Negro hacia el sur, en los que podrían instalarse centros de datos en entornos muy fríos la mayor parte del año. A quien piense que eso es un delirio (“como vas a poner plantas así en la Patagonia, hermano”, me dijo alguien ayer) le cuento que cuando Argentina quiso subirse a la segunda revolución industrial, generó los incentivos para que una planta de aluminio (Aluar) se instalara en Chubut y se la alimentó con una hidroeléctrica propia (Futaleufú, que hoy tiene una potencia instalada total de 560 MW). La inversión fue privada, el Estado generó los incentivos y la cosa funcionó muy bien. Vayan a Puerto Madryn y se encontrarán con un hermoso entorno natural, pero también con una próspera y divina ciudad que jamás se habría desarrollado sin Aluar.

Por supuesto que el camino está lleno de dificultades: la historia de la macroeconomía argentina (que todavía no se ha terminado de estabilizar), la falta de infraestructura, déficit en transmisión de datos, etc. Habrá que ver cómo se superan, pero la zona fría, despoblada y relativamente bien comunicada es una ventaja.

Ventajas de oferta

Hasta acá la demanda. El tema más interesante está del otro lado, del lado de la oferta. Es decir, de la energía nuclear. Ahí es donde Argentina tiene mucho para ofrecer. Al menos, tres cosas.

En primer lugar, recursos humanos de clase mundial, primer nivel. Somos el único país de América Latina que tiene ingeniería nuclear, física nuclear, recursos nivel técnico, para diseño de reactores. Y ese recurso cuesta hoy un tercio que lo que cuesta en Canadá. En realidad, no importa cuánto cuesta porque lo cierto es que, con el renacimiento nuclear, lo que ahora se están dando cuenta todos es que no hay recursos humanos capacitados en los países desarrollados de Occidente, porque no se invirtió durante 20 años. y nosotros los tenemos porque desde hace casi 70 años venimos desarrollando capacidades de ingeniería. Pero esas capacidades crecieron bajo un modelo Estado-céntrico que funcionó en su momento pero que, en mi opinión, está agotado desde hace tiempo. Y no desde que arrancó este gobierno, sino desde bastante antes. El gráfico de abajo muestra el avance físico del reactor prototipo CAREM desde el inicio de su construcción.

Como puede verse, durante el gobierno de Alberto Fernández la obra del CAREM mostró un avance físico total de 5,3 puntos, es decir casi la mitad que en un año (2018) del “gobierno neoliberal desmantelador del sector nuclear” de Mauricio Macri. Como ya se ha dicho muchas veces, el gobierno de (los) Fernández fue un monumento a las internas, la falta de decisión y la parálisis en la gestión. Pero hay un factor estructural: el Estado no puede seguir financiando la generación nucleoeléctrica. No puede y, además, no corresponde. El Estado tiene una responsabilidad en cuanto a la tecnología nuclear, que reside en la investigación y el desarrollo, en la economía del conocimiento. El Estado debe invertir –de acuerdo con las capacidades argentinas– en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la CNEA debe rendirle cuentas a la sociedad de lo que hace con esos recursos. Pero eso no se extiende a la generación de energía eléctrica de fuente nuclear, que es una actividad comercial.

De todas maneras, objetivamente no están los recursos públicos. Y no están desde hace rato. Por lo que, o aparece la inversión privada, o las empresas que tienen los recursos humanos quebrarán, desmantelarán planteles o no podrán evitar que se los lleven las grandes corporaciones nucleares globales. De hecho, es lo que está ocurriendo hoy. Así que ahí tenemos la primera ventaja, que además es una necesidad: si no hay inversión en Argentina, esos recursos se irán.

En segundo lugar, tenemos una razonable cadena de suministros para que parte de los componentes de un reactor SMR (iniciales small modular reactors) puedan fabricarse aquí. A modo de ejemplo, en Argentina opera una de las pocas empresas que fabrican elementos combustibles para reactores nucleares del mundo. Que, si aparece la inversión privada para construir reactores SMR acá, puede crecer exponencialmente vendiendo no sólo acá sino al mundo. Así con muchos otros casos. Somos el país que tiene la cadena de suministros nucleares más completa de la región. Debemos tener la suficiente apertura de mente para entender que necesitamos de la inversión extranjera para que esa cadena no se desmantele. La inversión privada no es mala, no compite con nadie ni se va a llevar nada. Si todo sale bien, permitirá que se integre un hub que más que desmantelar va a integrar y construir. Hay muchísimos ejemplos en el mundo de ello, y la industria de fabricación de aviones comerciales en Brasil es uno muy bueno.

En tercer lugar, poco mencionado pero extremadamente importante, tenemos una agencia regulatoria pública (la Autoridad Regulatoria Nuclear) solvente y prestigiosa. La actividad nuclear no funciona en el mundo sin licencias emitidas por autoridades nacionales. Y nuestra ARN es un “sello de calidad” global extremadamente importante para una industria como esta. No hay reactores sin licencia y no se emite una licencia confiable en cualquier parte. El licenciamiento es una responsabilidad de cada Estado, pero una licencia proveniente de un regulador confiable reduce mucho los tiempos.

Estos tres elementos nos muestran que la idea es más que razonable y se apoya en bases firmes y realistas. Argentina, digámoslo así, tiene con qué.

¿Arranca un plan nuclear con fondos públicos, entonces? No, para nada. De lo que se trata es de generar las condiciones para que todo ese potencial argentino, arrancando por sus recursos humanos, atraiga capital privado para avanzar en la ingeniería y la construcción de reactores SMR en nuestro país. Un primer capítulo de esta película puede arrancar en el sitio Atucha, que ya tiene autorización para construir y operar reactores. No nos sorprendamos si dentro de algún tiempo corto nos enteramos de que hay empresas privadas locales, nuevas, integrando capacidades y trabajando aquí para lograr eso.

La generación nucleoeléctrica es una actividad comercial, y debe estar en condiciones de demostrarle al inversor privado que es –a la vez– competitiva y rentable. Si no, después de 70 años de desarrollo, algo no estaría funcionando bien. Tenemos capacidades de ingeniería en una empresa como INVAP, y también la misma CNEA ha desarrollado capacidades de primer nivel a partir del prototipo CAREM, que no es un modelo comercial, pero ha servido para construir conocimiento clase mundial. Tenemos todo, nos falta el capital. Llegó el momento de dejar de combatirlo y tratar, por el contrario, de atraerlo. No muerde.

El sitio Atucha puede ser un punto de partida, pero a mi criterio lo más importante no está ahí. Puede ser ese un primer capítulo, pero realmente daremos el salto si podemos alimentar en Argentina grandes consumos de energía con energía nuclear de manera competitiva y sostenible.

La energía nuclear es limpia, robusta y está siempre disponible (es “despachable”). Argentina cuenta con recursos más que razonables para desarrollarla en escala, y hoy hay tecnologías que prometen devolverle la competitividad. Si lo miramos de esa manera, el anuncio del Gobierno, más que un delirio, es absolutamente razonable y tiene los pies muy firmes en la tierra. Si esto prospera, se generarán inversiones y empleos de calidad, no porque tenemos un recurso natural (que es muy bueno tenerlos) sino porque tenemos conocimiento. Ojalá prospere.

Julián Gadano

Hoy se anuncia el proyecto nuclear de Milei. En el sector hay crisis salarial y desaliento

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El presidente Javier Milei anunció, durante su discurso del primer año de gestión, que el Gobierno presentará en los próximos días un Plan Nuclear Nacional que tendrá como objetivo aumentar las capacidades de generación de energía para abastecer el alto nivel de demanda que requieren los desarrollos de Inteligencia Artificial.

La presentación del nuevo programa nuclear estará a cargo del asesor presidencial Demian Reidel, licenciado en física por el Instituto Balseiro y doctor en Economía por la Universidad de Harvard. Según trascendió, el anuncio sería el próximo viernes.

“Lo interesante es que el aumento de demanda de energía que implica la Inteligencia Artificial va a generar en el mundo entero un resurgimiento de la energía nuclear después de décadas de declive, y nosotros no nos vamos a quedar atrás. Vamos a diseñar un Plan Nuclear Argentino que contemple la construcción de nuevos reactores, así como la investigación de las tecnologías emergentes de reactores pequeños o modulares, manteniendo los máximos estándares de seguridad y eficiencia”, había planteado Milei.

Si bien el Congreso se encuentra formalmente en receso, debido a que el Poder Ejecutivo nunca convocó formalmente a sesiones extraordinarias, la Comisión de Ciencia y Tecnología apeló al artículo 106 del reglamento para autoconvocarse. No obstante, se trató de un encuentro informativo -no se podía firmar dictamen- en la que se escucharon opiniones de expertos y referentes del sector nuclear invitados por la oposición.El asesor presidencial Demian RedielEl asesor presidencial Demian Rediel y encargado de liderar el Plan Nuclear Argentino

El encuentro convocado por Daniel Gollán (UxP) no contó con la presencia de ningún funcionario del oficialismo y tampoco estuvieron presentes los diputados de La Libertad Avanza y el PRO. Solo participaron diputados del peronismo, la izquierda, UCR y la Coalición Cívica.

Los expositores coincidieron en que es necesario esperar hasta el anuncio formal para poder opinar sobre los detalles del Plan Nuclear. Sin embargo, también hubo unanimidad en denunciar el desfinanciamiento y el retraso salarial en todos los entes públicos vinculados con el sector nuclear como la CNEA, Nucleoeléctrica o el INVAP. También advirtieron sobre los peligros de transferir a manos privadas desarrollos estratégicos que tardaron décadas en madurar financiados por el Estado.

Adriana Serquis, ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), aseguró que lo que más le preocupa es la continuidad del proyecto CAREM, que comenzó en 2010. “Nos llama la atención el anuncio de utilizar reactores modulares como si fueran una novedad cuando hace tantos años que se vienen desarrollando en nuestro país”, dijo.

En la misma línea, Martin Lofrida, subgerente de coordinación de proyectos tecnológicos de CNEA, calificó como “dramática” la situación salarial en el sector nuclear. “Estamos perdiendo personas en todo el sector. Perdemos gente por bajos salarios y por falta de proyectos”, explicó.

También advirtió que la inversión extranjera, que según el Gobierno será el motor para impulsar esta reconversión de la matriz energética, tiene que ser “genuina”. “Los que vengan a invertir tienen que ganar acorde con la inversión, no pueden llevarse lo que hicieron los argentinos a lo largo de los últimos 74 años”, señaló.

Por su parte, Diego Hurtado, ex presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), aseguró que el sector está en “grave peligro” por la política de desfinanciamiento del Gobierno. “La CNEA está funcionando en modo supervivencia”, dijo.

“Cuando el Presidente dice que va a anunciar un Plan Nuclear lo primero que miramos es ver qué dicen el titular de la CNEA o de Nucleoeléctrica, pero se quedan en silencio”, planteó.

“El Gobierno tiene ejecución 0 (cero) en el Plan de Federalización de la Ciencia y la Tecnología, son casi $50 mil millones”, dijo Germán Martínez, presidente del bloque de Unión por la Patria, para graficar sus críticas a la gestión de la Secretaría de Ciencia. E insistió en la importancia de que el asesor Demian Reidel sea invitado a la comisión para compartir los detalles del proyecto.

Argentina tiene una industria nuclear consolidada y opera tres centrales: Atucha I, Atucha II y Embalse, que en conjunto aportan aproximadamente el 7% de la generación eléctrica nacional. Esto resulta fundamental para diversificar la matriz energética del país y reducir la dependencia de combustibles fósiles. La empresa responsable es la estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), donde el Gobierno busca que ingresen capitales privados.

Federico Millenaar

35 edificios en torre en la franja costera de Miami se están hundiendo

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Casi tres docenas de torres de condominios y hoteles de lujo frente a la playa en el sur de Florida están hundiéndose o asentándose de manera inesperada, en algunos casos debido a construcciones cercanas, según un nuevo estudio.

Los 35 edificios estudiados a lo largo de un tramo de casi 19 kilómetros desde Miami Beach hasta Sunny Isles Beach se han hundido o asentado entre 2 y 8 centímetros. Según los científicos de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y de la Tierra de la Universidad de Miami, aproximadamente la mitad de los edificios tienen menos de una década de antigüedad. El estudio se publicó el viernes.

“El descubrimiento de la extensión de los puntos calientes de hundimiento a lo largo de la costa del sur de Florida fue inesperado”, dijo Farzaneh Aziz Zanjani, el autor principal, en un comunicado. “El estudio subraya la necesidad de un seguimiento continuo y una comprensión más profunda de las implicaciones a largo plazo de estas estructuras”.

No es raro que los edificios se hundan un poco durante y un poco después de su construcción, pero los científicos calificaron su descubrimiento de sorprendente porque algunos de los cambios se produjeron varios años después.

La piedra caliza bajo la playa del sur de Florida está intercalada con capas de arena, que pueden desplazarse bajo el peso de los rascacielos y como resultado de las vibraciones de la construcción de cimientos. Según los investigadores, las mareas y los proyectos de construcción a una distancia de hasta 320 metros han contribuido al asentamiento. El estudio utilizó imágenes de satélite para captar los cambios, y el asentamiento fue más notable en los edificios de Sunny Isles Beach. Los científicos señalaron que los datos preliminares también sugieren hundimientos o asentamientos más al norte, a lo largo de las playas de los condados de Broward y Palm Beach.

El tramo de comunidades del sur de Florida estudiado incluía Surfside, donde el edificio Champlain Towers South se derrumbó en junio de 2021, matando a 98 personas. Sin embargo, se cree que ese derrumbe fue causado por hormigón armado que se deterioró debido a un mantenimiento deficiente y a un diseño defectuoso.

Champlain Towers South, Miami.
Champlain Towers South, Miami.Joe Raedle – Getty Images North America

Aun así, la catástrofe de Surfside puso de relieve la necesidad de vigilar la estabilidad de los edificios “especialmente en zonas costeras con condiciones ambientales corrosivas”, señalaron los científicos.

Los científicos afirmaron que quieren seguir estudiando si las distintas secciones de los edificios afectados se están hundiendo a ritmos diferentes, lo que podría provocar grietas en sus muros o roturas de los servicios públicos y causar daños a largo plazo.

Otro estudio realizado a principios de este año demostró que los edificios de las principales ciudades de la costa atlántica se estaban hundiendo. La investigación de Virginia Tech y el Servicio Geológico de EE.UU. mostró que zonas de Nueva York, Long Island, Baltimore y Virginia Beach se estaban hundiendo más que el ritmo de subida del agua del mar.

Sobre el muy comentado intento de hackeo en la CNEA: una mirada escéptica

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El Gobierno reconoció que hubo un intento de vulneración de la seguridad informática de la Comisión Nacional de Energía Atómica, aclaró que fue una operación que fracasó y resaltó que tanto los planos como otros datos del rector nuclear CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares) no estuvieron nunca en riesgo. En una comunicación oficial, informó que el 27 de noviembre se registró un “incidente” en la Infraestructura TIC (Tecnologías de la Comunicación e Información) de uno de los proyectos más importantes de la CNEA, pero negó que se hubieran comprometido las redes de seguridad.

El organismo emitió un comunicado, en el que argumentaron que el equipo de Gerencia de Tecnologías de la Información y Comunicación examinó la situación y corroboró que “en ningún momento estuvo comprometida la seguridad de las instalaciones nucleares y no se ha difundido información sensible”.

El CAREM es uno de los proyectos nucleares más ambiciosos de la ciencia argentina. Se trata del primer reactor nuclear de potencia diseñado y construido en el país. Su creación comenzó a mediados de los 80. Si bien su finalización estaba prevista inicialmente para 2023, ha enfrentado demoras atribuidas tanto a ajustes presupuestarios como a desafíos técnicos.

Este proyecto busca posicionar a Argentina en la vanguardia del diseño de reactores pequeños, destinados a países con necesidades energéticas específicas o limitaciones de infraestructura institucional. Su desarrollo resulta estratégico y representa un avance tecnológico clave y una apuesta a la soberanía energética del país. El proyecto contempla un 70% de participación de la industria nacional y más de un millar de empresas aportan servicios, ingeniería y componentes.

La CNEA, que depende de la Jefatura de Gabinete de la Nación que lidera Guillermo Francos, detalló en una comunicación del 1 de diciembre que el incidente en el proyecto nuclear afectó sistemas institucionales como correos electrónicos, portales internos y bases de datos. Las autoridades indicaron que permanecen “inactivos y en proceso de recuperación”. Como medida de seguridad, se implementaron protocolos estrictos que incluyeron la desconexión preventiva de equipos y la habilitación progresiva de servicios con restricciones.

La CNEA detalló seis puntos clave del protocolo aplicado, entre los que sobresalen: Servicios de internet restringidos a conexiones cableadas en sus tres principales centros atómicos; evaluación de sistemas específicos del proyecto CAREM; escaneo de virus en equipos de la sede central y su desconexión de la red hasta completar el proceso; revisión y limpieza de dispositivos en todas las dependencias de la institución; modalidades de trabajo adaptadas según las condiciones de cada gerencia; restricción de acceso a sitios web, limitando la navegación a portales oficiales y recursos seguros; y reacciones políticas y cuestionamientos.

Cuando se conoció el incidente, hubo sectores de la oposición que vincularon el incidente con los recortes presupuestarios en ciencia y tecnología impulsados por Javier Milei. Por eso, argumentaron que la reducción de inversiones había debilitado presuntamente áreas críticas del sistema nuclear, poniendo en riesgo proyectos estratégicos como el CAREM. En ese marco, señalaron que se habría perpetrado un “hackeo” y “robo de planos” del proyecto.

Cabe recordar que La Ley Nº 27.614 de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobada en forma unánime por el Congreso en 2021, establece que el Presupuesto para el área debe rondar el 0,39% del Productor Interno Bruto (PIB). Sin embargo, en 2023 fue del 0,302% y este año del 0,216%.

En mayo, Milei y Francos oficializaron la designación de las nuevas autoridades de la CNEA. Está presidida desde entonces por el ingeniero nuclear Germán Guido Lavalle, acompañado por el ingeniero Luis Rovere como vicepresidente. La institución tiene a su cargo el desarrollo y regulación del sector nuclear del país.

El jefe de Gabinete visitó en julio las obras del reactor CAREM, destacando su relevancia estratégica. En su recorrido, subrayó la importancia de garantizar recursos suficientes para completar esta obra emblemática, que podría marcar un hito en la industria nuclear global.

“Esta es una visita imprescindible para el Gobierno nacional. Estamos apoyando al equipo de ingeniería nuclear que hay en la Argentina, que ha sido tan prolífico en el tiempo”, expresó Francos durante aquella recorrida a la que fue acompañado por José Rolandi, vicejefe de Gabinete.

Comentario de AgendAR:

Hace décadas que el diseño básico y la ingeniería de detalle del CAREM fueron afanados por coreanos y yanquis, supongo que pagando coimas a expertos muy mal pagos ante la negativa de la CNEA a venderles la tecnología. Minga de hackeo, sencillamente sueldos miserables y desesperación profesional.

Por el timing, estimo que esto sucedió entre los tiempos de De La Rúa y la presidencia de Néstor Kirchner. Corea no era la única interesada: la Hitachi trató de comprar la tecnología por un vuelto.

Es más, los coreanos construyeron un prototipo de 100 MW eléctricos casi idéntico al CAREM en eterna construcción. Lo llamaron el SMART, e intentaron venderle 18 de ellos a Arabia Saudí para dar potencia a 18 plantas de desalinización de agua de mar. Por alguna razón que desconozco, los saudíes firmaron la carta de intención, pero después no prosiguieron con un contrato firme. Los coreanos tampoco trataron de venderle el SMART a nadie más, o de construirse una flota doméstica.

Añado que ya hay como 5 copias yanquis del CAREM de distintas compañías. La que más avanzó en licenciamiento, inversores, plata gubernamental, comprador doméstico asegurado de la potencia del prototipo y cartas de intención firmadas por 11 países aspirantes a clientes fue el NuScale, una copia del CAREM con varias mejoras ingeniosas -pero caras- en el edificio de contención.

Y NuScale capotó por sobrecostos hace dos años, sin haber salido de planos, power points, folletería y otras ventas de humo marketinero. Las otras cuatro imitaciones estadounidenses no llegaron ni a eso. De país de ingenieros y laburantes industriales a país de agentes de bolsa, desocupados y homeless: God Bless America.

Pero si te das el lujo, como la Argentina, de diseñar una central que era revolucionaria en 1984 y no construirla y terminarla durante 40 años, no hacen falta hackers para que te la roben, o que envejezca sin haber nacido. Tirarle el muerto a la administración de Adriana Serquis, o antes a la de Norma Boero, supera la estupidez o hijeputez profesional estandarizada de los multimedios.

Por ahora, dado que este gobierno decidió detener por enésima vez la construcción del CAREM, y nombrar un comité de revisión dirigido el Dr. José Converti, reactorista y enemigo declarado del proyecto, el mapa de riesgo de este proyecto es otro. El principal son sus presuntos custodios, el presidente de la CNEA, Dr. Germán Guido Lavalle, y su vice, el ing. Luis Rovere. En cuanto al Jefe de Gabinete, Luis Francos, me alegro de que al menos se haya enterado de la existencia del CAREM. Con estos cuatro gladiadores defendiendo el proyecto más de bandera de la tecnología argentina, podemos dormir sin frazada, compatriotas.

Boero y Serquis fueron las dos presidentas de la CNEA que sacaron al CAREM de planos y empezaron la construcción real. Muy intercurrida por los numerosos enemigos internos y externos del proyecto, por cierto, con el más sencillo de los procedimientos: dejar a la CNEA sin un mango. De 12 años de obra del CAREM, 5 fueron de detención total de la misma, y 2 de avances penosos por presupuestos ridículos. Lo de detener la obra para una revisión técnica es tan curativo como una autopsia, perpetrada sobre uno que está muriéndose de inanición. Como fusilamiento encubierto, al menos suena más profesional que el «No hay plata».

Hackeo informático, qué turrada tan cómica… El CAREM fue el primer SMR propuesto en el mundo, y en cuatro décadas de miseria presupuestaria y salarial en el Programa Nuclear Argentino, el más imitado. Nunca hizo falta un dream-team de la CIA para currarlo. Normalmente, siempre alcanzó con una fotocopiadora.

Daniel E. Arias

Por 1ª vez en el mundo: en Argentina se logró el nacimiento de 5 caballos editados genéticamente

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Científicos argentinos lograron un hito en la biotecnología equina al anunciar el nacimiento de los primeros cinco caballos editados genéticamente mediante la técnica CRISPR-Cas9. Este avance, llevado a cabo con extrema rigurosidad y bajo regulaciones nacionales, marca un precedente en la mejora genética de precisión. La técnica consistió en usar una pequeña parte de un gen de una yegua y lo introdujeron en otra.

Se trata de Kheiron SA, una empresa formada íntegramente por científicos, empresarios e inversores argentinos, quienes ya habían tenido logros de escala mundial en su especialidad que es la de clonar equinos de alta performance. Estos logros que incluyen la utilización de células madre para la clonación y la generación de los primeros embriones genéticamente editados del mundo, ya habían sido publicados en revistas de la prestigiosa editorial Nature.

Según los expertos, esta innovación podría revolucionar el progreso genético en disciplinas deportivas y contribuir al desarrollo de estándares biotecnológicos. Los científicos utilizaron la técnica CRISPR-Cas9, una tecnología de edición genética que permite modificar el ADN de una célula.

Así, los criadores Doña Sofia Polo y Alberto Pedro Heguy editaron la famosa yegua multipremiada Polo Pureza, mejor yegua del Abierto Argentino de Palermo, que forma parte del “Salón de la Fama” de la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo (Aaccp). Heguy, célebre polista, veterinario y fundador de la Aaccp, 17 veces campeón del campeonato argentino abierto de polo, y Doña Sofía, encomendaron a Kheiron Biotech llevar adelante el procedimiento.

La expectativa es que, en este gran primer paso de innovación, la Polo Pureza adquiera características de sprinter o explosión que no poseía, y a la vez conserve sus demás cualidades”, dijo Heguy.

En esa línea, Gabriel Vichera, director Científico de la firma, sostuvo: “Este importante desarrollo científico se realizó de manera extremadamente rigurosa cumpliendo con los estrictos requisitos de la Dirección Nacional de Bioeconomía y la Conabia [Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria], la autoridad nacional de regulación biotecnológica, para que no sea considerado un Organismo Genéticamente Modificado (OGM), y por lo tanto se trate de un ejemplar que podría encontrarse libremente en la naturaleza, y así acaba de ser aprobado. Esto fue realizado precisamente con este objetivo, de modo de así cumplir con las reglamentaciones de la AACCP y de la Sociedad Rural Argentina (SRA), para que el ejemplar logrado no se considere con doping genético. Cabe destacar que la Argentina es líder mundial en la elaboración de normas al respecto”.

Gabriel Vichera, director Científico de Kheiron
Gabriel Vichera, director Científico de KheironKheiron

En tanto, Daniel Sammartino, founder & CEO de Proinvesa Group y presidente de Kheiron, agregó que “este logro coloca a la Argentina a la vanguardia mundial de lo que podría considerarse en el futuro un innovador y desafiante camino del progreso genético de precisión, que acelere el logro de mejoras genéticas que hoy son buscadas por mecanismos de prueba y error”.

Desde la firma señalaron que esta “técnica innovadora, podrá ser utilizada también con fines de mejoramiento de sanidad y corrección de enfermedades genéticas”. Remarcaron que la visión y perseverancia del grupo reafirma el compromiso con la innovación científica, y su posición como líder en la vanguardia de la tecnología equina a nivel mundial.

Sammartino recordó que este tipo de proyectos de edición génica los vienen haciendo desde hace tiempo en la biotech, tanto en ovinos como porcinos. Estos últimos se hicieron para poder utilizar los órganos para trasplantes en seres humanos. No obstante, por cuestiones de inversión en la Argentina, el proyecto no se pudo avanzar.

En este caso, en el tema de caballos lo que hace la firma nacional es tratar de identificar genes que responden a una determinada característica. En un solo paso se puede lograr que se utilice un gen que se introduce en un determinado animal con cierto propósito. Según explicó, lo que hicieron fue cambiar el gen de la Polo Pureza, ya que esta no tenía esa explosión que hoy se requiere en las competencias, y le pusieron el gen de la sprinter. Los caballos tienen diferentes tipos de velocidad. “Se cuidaron mucho los detalles para cumplir con todas las regulaciones para que el animal sea considerado un animal normal y sea factible liberarlo a la naturaleza. Nosotros lo que buscamos es tener un animal común y corriente y no tenerlo confinado”, detalló. Los cinco animales nacieron con 15 días de diferencia entre ellos, es decir, todos tienen la misma edad. Todavía no tienen nombre.

El empresario aclaró que por las características los animales pueden estar en una competencia en el futuro. “La Argentina es uno de los países más avanzados en esta materia y consultado por muchísimos países en cuanto a las regulaciones. La raza de caballos de Polo argentino es de reconocimiento mundial, es una marca país, prácticamente”, afirmó.

En la firma, sostuvo, esperan que las características de estos animales vayan encontrando poco a poco un lugar dentro de la actividad. “Creo que la gente va a esperar, como pasó con las clonaciones. Hoy hay muchos clones, pero al principio había muchas dudas. Si se verifica que el animal tuvo una característica distinta y que otros criadores y dueños de caballos los quieran hacer para sus caballos, bienvenido sea. En la medida que se puedan identificar genes con ciertas características, habrá que ver y estudiar qué otros atributos se asocian a este gen. Esto es el inicio de un camino”, sintetizó.

Escala la guerra comercial: China prohíbe la exportación de minerales esenciales a EE.UU.

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China prohibirá las exportaciones a Estados Unidos de productos relacionados con el galio, germanio, antimonio y materiales superduros que puedan tener aplicaciones militares, según anunció este martes el Ministerio de Comercio chino, un día después de que Washington endureciera nuevamente las restricciones sobre el sector de semiconductores de China.

La directiva de Pekín, que regula los llamados productos de doble uso, argumenta que la medida busca salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales. Esta normativa, que entra en vigor de manera inmediata, también impone revisiones más estrictas sobre el uso final de productos de grafito enviados a Estados Unidos.

«En principio, no se permitirá la exportación de galio, germanio, antimonio y materiales superduros a los Estados Unidos«, afirmó el ministerio.

Las restricciones refuerzan los límites previamente establecidos sobre la exportación de minerales críticos que Beijing comenzó a implementar el año pasado, pero que en esta ocasión aplican exclusivamente a Estados Unidos, en una escalada más de las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. Esto ocurre poco antes de que el presidente electo Donald Trump asuma el cargo.

La importancia de estos minerales

Sin embargo, según datos de aduanas chinas, no ha habido envíos de galio o germanio en bruto o semielaborado hacia Estados Unidos durante este año hasta octubre, a pesar de que el país norteamericano fue el cuarto y quinto mayor mercado para estos minerales, respectivamente, el año pasado.

El galio y el germanio se utilizan en semiconductores; además, el germanio tiene aplicaciones en tecnología infrarroja, cables de fibra óptica y células solares. De manera similar, los envíos chinos de productos de antimonio cayeron un 97% en octubre respecto a septiembre, después de que Beijing comenzara a limitar sus exportaciones.

El año pasado, China representó el 48% de la producción mundial de antimonio, un mineral usado en municiones, misiles infrarrojos, armas nucleares, gafas de visión nocturna, baterías y equipos fotovoltaicos.

Este anuncio se produce un día después de que Estados Unidos lanzara su tercera ofensiva en tres años contra la industria de semiconductores de China, restringiendo exportaciones a 140 empresas, incluida Naura Technology Group, fabricante de equipos para chips.

INVAP patenta en EE.UU. su mini central nuclear

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La empresa nuclear y aeroespacial rionegrina INVAP acaba de patentar una central nuclear “mini” muy de su cosecha en EEUU. Allí acaba de fundar una compañía, Meitner Energy, para juntar inversores cuyos bolsillos permitan encarar el licenciamiento por parte de la Nuclear Regulation Authority (NRA). Éste es un proceso complejo, largo y caro, y eventualmente abre la puerta a más inversores, y a la construcción.

Dos comentarios que merecen ampliación posterior: la máquina se llama AGR-300 y no se parece absolutamente en nada al CAREM, proyecto de la CNEA que data de 1984, y que entre 1987 y 2006 estuvo a cargo de INVAP. Ese proyecto fue detenido también por el gobierno de Javier Milei. 

Éste viene a añadir su nombre a los de Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri, cuyos gobiernos también frenaron el CAREM. Lo hicieron con el más simple de los procedimientos (dejarlo sin fondos) y por la  más obvia de las razones (Embajada de los EEUU). 

Podrá parecer paradójico ir a operar en casa del adversario, lo que me lleva al segundo comentario: la única sorpresa es que INVAP no hiciera esto antes. Hay una oferta mundial de inversión privada para las centralitas de potencia tipo Small Modular Reactors, o SMRs. Tanto así que hay 22 proyectos en EEUU, 17 en Rusia, 10 en China, 5 en Canadá y 4 en el Reino Unido. 

Pero lo que diferencia a INVAP de casi toda esta oferta a caza de inversores es que hoy por hoy y desde 2000, la firma rionegrina es el más exitoso proveedor de reactores nucleares multipropósito del planeta. La mayor parte de las ochenta y tantas “start ups” contra las que corre son puro humo marketinero y financiero, sin más contenido real que la burbuja de “dotcoms” de los ’90. 

Toda la fauna SMR, la legítima y orientada a producto, y la meramente especulativa, está formada por propuestas tecnológicos muy distintas. Las más conservadoras son copias viles del CAREM, primer proyecto SMR en la historia nuclear, y entre los copiones EEUU está a la cabeza. Otras propuestas son muy disruptivas, algunas muy interesantes, otras viciadas de nulidad técnica desde planos.

Todas, en su conjunto no han culminado en construcción material alguna. Pero los inversores siguen anotándose, nuevamente con EEUU a la cabeza. Si hay carnaval, no nos perdamos la música.

A la hora de ponerse serios, los únicos de estos proyectos experimentales que llegaron a obra son seis, están en China, Rusia, la India y Argentina (sí, el CAREM). De estos SMRs, los que están en línea y entregando electricidad son uno en China, otro en Rusia y uno en la India. Otro SMR a punto de ponerse en línea es el Linglong, y tiene algunas ideas del CAREM.

Un primer somero análisis revela que si estás -caso argentino- cuarenta años demorando un proyecto, con únicamente un gobierno nacional que lo propulsó (el de CFK) y otro que lo hizo tarde y poco (el de Alberto Fernández), te lo van a copiar hasta los monos. Y no hace falta ningún ejército de hackerse habilidosos. Con pagarle mierda a los ingenieros nucleares, con desesperarlos de ver su obra terminada y dejarlos que se vayan el exterior u otras industrias con un portazo, alcanza. Para que los coreanos nos copiaran el CAREM e hicieran su SMART, o los autodenominados americanos licenciaran su NuScale, basta una fotocopiadora.

Un segundo somero análisis revela que los únicos SMRs que se terminan y funcionan son los que construyen empresas nucleares pertenecientes a estados nacionales. El resto muere en la carrera de obstáculos de los procesos regulatorios, o cuando por falta de profesionalismo y experiencia en la privada que lidera el proyecto, el cálculo estimado del costo de la electricidad se va al demonio. 

Eso incluyó en 2022 a NuScale, la mejor copia del CAREM. Yo la llamaría incluso una copia ingeniosa y algo mejorada. Tal vez deberíamos copiarla, cien años de perdón por ello. De todos modos, NuScale quebró. 

En esa centralita sumamente modular el estado federal se anotó con U$ 10.000 millones, el “siting” en Idaho, el apoyo del sistema de laboratorios nacionales nucleares, y universidades estatales prestigiosas. Pero fue un proyecto privado y gestionado por Fluor Inc. y varias decenas de privadas en rol subsidiario, todas sumando plata a espuertas. 

Las cosas raras estuvieron desde el principio: una constructora no especializada a la cabeza, y una cantidad un tanto anormal de vendedores de humo. El NuScale es un muy buen diseño, como que vino de aquí, y Fluor ya lo tenía vendido a otros 11 países cuando la distribuidora eléctrica UAMPS, que alimenta a 7 estados del Middlewest y tenía precontrato por la energía, se aburrió de los aumentos de precio que debían del megavatio/hora estimativo. Y es que Fluor no paraba de hacerle mejoras de diseño y módulo sin haber cavado siquiera los cimientos. “Very unprofessional”, dicen en mi barrio. 

Cuando el costo del megavatio/hora se va al requinto, es el momento en que la estampida de inversores subidos al barco en estampida manotean el primer salvavidas y se tiran al mar como lemmings, también en estampida. El mundo financiero funciona así.  

Definitivamente, la electricidad nuclear es asunto de estados expertos. Para desarrollar una central nueva se necesitan las espaldas anchas, pero resbalosas, del estado, punto. Con gas abundante en casi todas las economías industriales, salvo en la UE, Japón, Corea y China, y los bajísimos costos de construcción eólica y solar, la nuclear tiene la cancha inclinada en contra.

Por ahora, el mercado no premia a la fuente que emite menos carbono (la nuclear). Tampoco alienta la única libre de carbono pero que es «de base», disponible a toda potencia 24×7 (la nuclear). Eso el mercado eléctrico sólo lo hace en los capitalismos de estado como China, Rusia, la India o Corea, que no creen que su planificación energética se tenga que decidir en alguna bolsa de valores extranjera. Añado y corrijo, son capitalismos de estados que además no reciben órdenes de embajadas

El “laissez faire” de Occidente hace exactamente lo contrario que China: subsidia fortísimamente las fuentes intermitentes e incluso a las imprevisibles, aunque éstas te hacen quemar gas cuando la red pide potencia pero el viento no sopla, o el sol no brilla. En los últimos cuarenta años, la GME (Gran Masturbación Ecologista) ha sido la mayor causa de emisión de carbono a la atmósfera del autodenominado Occidente.

Lo cierto es que el marco nacional y financiero en que INVAP presenta su nuevo AGR 300 es simultáneamente muy favorable para captación de inversiones, y también el peor del mundo en concreción material de las mismas. Es que aquel EEUU tecnológico y fabril llegó a los ’80, y luego se fue disolviendo en una enrarecida economía de servicios abastecida por China, y cuya única producción material masiva son los «homeless».

INVAP, aunque recién incorporado a la carrera, en ese circuito debería destacarse del pelotón justamente porque los tipos son «fierreros» de ley. Y de los buenos. Desde 1981 le construyó reactores a Perú, Argelia, Egipto, Australia, Arabia Saudi y Holanda. Entregados todos en tiempo y forma, andan todos joya salvo el de Holanda, el 2do mayor del planeta, porque sigue en obra. De no ser por los holandeses, que cada tantos meses le quieren poner o sacar cosas nuevas, estaría en línea hace rato. Con el reactor de Australia, el ámbiente nuclear es unánime: es el mejor del mundo. 

Cuando pinta INVAP en una licitación limpia, EEUU se abstiene. A Canadá y Francia los sacamos del mercado de los reactores multipropósito. Próximamente, le hacemos otro a Uganda, con lo que van dos en África, el continente de mayor velocidad de crecimiento demográfico.

En suma, INVAP no es una empresa de chantas ni de aficionados. Nació nuclear y vive nuclear, estrictamente de lo que vende, y en general, exporta. Todos los satélites que construyó para la CONAE y ARSAT funcionaron y funcionan bien. Se cargó a espaldas la radarización de las rutas aéreas comerciales argentinas, hizo todo el Sistema Nacional de Alerta por Radares Meteorológicos, radarizó barcos, aviones e instalaciones de las FFAA, y exporta. Y no ha desaparecido pese a medio siglo de hostilidad sistémica del State Department, o de sus representantes locales con banda presidencial.  

Estos de Bariloche son duros de matar. Y no les falta audacia. Lo que, ojo al piojo, no los condena en absoluto al éxito. Como cantaba Martín Fierro: 

  “Yo soy toro en mi rodeo

 Y torazo en rodeo ajeno; 

Siempre me tuve por güeno 

Y si me quieren probar, 

Salgan otros a cantar 

Y veremos quién es menos.”

   ALGUNAS DUDAS PERSONALES

Los reactores que vendió INVAP no son centrales, valga la distinción. No producen energía eléctrica, pero sí capacitación de ingenieros, físicos, químicos y especialistas en materiales nucleares, radioisótopos de uso médico e industrial, y últimamente silicio irradiado para fabricar chips de alto rendimiento. Y aparentemente todo esto lo hacen muy bien.

Las centrales nucleoeléctricas refrigeradas a agua son un mercado inmensamente mayor, y sólo producen electricidad . En revancha, suponen una ingeniería más endiablada: los caños o recipientes de refrigerante se bancan presiones de entre 120 a 150 atmósferas, y a temperaturas de entre 350 y 400º C. 

Las aleaciones de acero y las superaleaciones de circonio y cromo que forman el “Steam Supply System” o SSS de una central tienen que durar entre 30 y 60 años sometidas al debilitamiento metalúrgico y la corrosión causada por su exposición a neutrones y rayos gamma. El del SSS no es un ambiente “friendly” con los materiales. 

En suma, toda máquina nuclear, sea reactor o central, está sometida a procesos regulatorios severos, pero los de las centrales son mayores y el licenciamiento por parte de un estado-nación, máxime uno nada “friendly” con lo que venga de estas pampas, cuesta un ojo. Con el prestigio y sin paraguas únicamente no atravesás ese campo minado. Bueno, para algo INVAP fundó Meitner Energy. 

Meitner como apellido es un homenaje y una argentinada. No es el apellido de un billonario que fabrica autos malos, dirige una red social aún peor y salva al planeta todos los días. Tampoco es el de un mago del Silicon Valley ni un lobo de Wall Street. Lise Meitner fue la que en 1938 descubrió la fisión del uranio 235 al ser bombardeado por neutrones.

Esto no lo hizo en su laboratorio, del que la habían rajado, sino sentada en un tocón de pino, bajo una tormenta de nieve y con su sobrino Otto Frisch, ambos físicos nucleares, haciendo cálculos a lápiz en un sobre. Ambos se acababan de exiliar en Suecia de la Alemania nazi. Nunca les dieron el Nobel de Física.

INVAP sabe de centrales. En 1988 estuvo a punto de hacer una UTE con Turquía para fabricar el CAREM en serie y exportarlo de a decenas a los países compradores habituales de la industria turca, que son decenas e incluyen a gigantes demográficos, como Indonesia o Nigeria. Pero Menem en 1992 destruyó el negocio, andá a saber mandado por quién

Cuando el CAREM volvió a CNEA en 2006 se le hicieron muchos cambios tecnológicos, y se decidió además que el prototipo de 25 MWe (que en realidad son 32 MWe) será bastante distinto del módulo comercial FOAK (First of a Kind). Por lo pronto, se cree que con circulación natural por convección será difícil llegar a potencias mayores de 70 MWe, de modo que para el FOAK probablemente se deba contar con bombeo eléctrico, especialmente para el arranque.

Sobre el módulo comercial, la potencia será de entre 100 y  120 MWe. Con cuatro módulos armas una central de 400 a 480 MWe, pero de a poco: cada módulo que entra en línea paga el costo de instalación del siguiente. 

Por último, el CAREM de 2024 no está pensado para crear oasis eléctricos, sino para reforzar o ampliar redes nacionales en sitios despoblados: minas en desiertos o cordilleras, ciudades que necesitan desalinizar agua de mar. En 1988 la propuesta para y con Turquía era un módulo comercial de 25 MWe, pensado para funcionar en “stand alone”, islas y desiertos sin red eléctrica que necesitan potencia local. 

Es decir que el CAREM actual como antecedente ya no es de INVAP, ni servirá de antecedente mientras la CNEA no lo termine, y lo hará cuando la Argentina deje de ser un país teledirigido. Eso no parece nada inminente.   

INVAP sabe de centrales porque también metió mano en la reparación de Atucha 1, en la terminación de Atucha 2 y en el retubamiento de Embalse, pero no como contratista principal, y siempre supeditada por contratos a la CNEA o a NA-SA. El mercado nucleoeléctrico distingue claramente ese rol.

Finalmente, INVAP siempre recibió apoyo tecnológico de la CNEA para diseño y testeo de elementos combustibles, y de sus laboratorios de ciencia de materiales. No es pavada, se trata de la mayor y mejor concentración de cerebros nucleares del hemisferio sur. Si Meitner Energy se vuelve una empresa estadounidense por mayoría accionaria, ¿el AGR tendrá ese respaldo? ¿Sería legítimo que lo tuviera?

En cuanto a la ingeniería en sí, el AGR es una central mucho más conservadora que el CAREM. La circulación del refrigerante, agua común desmineralizada, se garantiza con 4 bombas, que probablemente necesitarán 2 o 3 generadores diesel de back-up cada una, y eso por si se cae la red eléctrica. 

Como los generadores de vapor son horizontales, la central es chata como un huevo frito, evade la verticalidad, observa el Ing. José Luis Antúnez. Es el hombre que, a cargo de NA-SA, terminó Atucha II y al toque la reparó de sus defectos de diseño. “No es el primer huevo frito de la historia: las primeras centrales soviéticas VVER tenían generadores de vapor horizontales, y son muy buenas”, dice.

Por tal causa, esa fuerza natural que es la convección no colabora en nada con el enfriamiento del núcleo del AGR, ni con la generación de vapor para las turbinas. El AGR no es una central que se refrigere sola porque el agua caliente es más liviana y asciende, y la fría más pesada y baja. Ésa es prerrogativa del CAREM y de sus muchas copias. Con el AGR es “A bombear, mi amor. Vamos a bombear, mi amor”, como añaden, en plan nucleoeléctrico, Los Redondos. 

En suma, el AGR sacrifica el lado más atractivo del CAREM, desde el punto de vista de seguridad contra recalentamiento del combustible. ¿A cambio de qué? De un menor costo de obra civil y de montaje, que con diseños convectivos implica construcción en altura. 

Esas cosas encantan a los contadores, y van a contrapelo de otros Pressured Water Reactors (PWRs) terrestres, que ponen los generadores de vapor cada vez más altos sobre el núcleo para tener el máximo enfriamiento convectivo posible. Es más, los ponen incluso adentro del recipiente de presión pero siempre altos sobre el núcleo, como el CAREM o el Linglong chino.

Pero en ese sentido el AGR está respaldado por centenares de reactores navales de submarinos, todos con generadores de vapor forzosamente a nivel. Y es que en materia de antecedentes tecnológicos, es bueno que existan. Antes de caerle simpático a la Nuclear Regulatory Authority, primero hay que caerle bien a inversores forrados. Si no, no llegás ni a la puerta de la NRA.

Para ganar en seguridad, el AGR 300 de INVAP elimina prácticamente casi todos los grandes caños que en un PWR más convencional unen al recipiente de presión con los cuatro generadores de vapor. Estos están embridados con esta pieza. O pegaditos, como dicen en Racing.

Lo cual me lleva a otra pregunta: el caño por el que sale agua a más de 330º C del recipiente de presión hacia cada generador de vapor está paralelo y cercano al caño por donde entra agua “fría” (es un decir), a unos 280º C. Hay un salto térmico de al menos 50o C entre dos caños demasiado vecinos. ¿Cómo se evita que los metales tan en contacto no se rompan por shock térmico? Ojo, el CAREM tiene todavía (hasta donde yo sé) el mismo problema.

Si me preguntan como argentino, prefiero el CAREM. Y por dos virtudes: se refrigera solo, pero además, existe.

No soy imparcial: vengo luchando para que el CAREM deje de ser un proyecto desde 1985. Todo lo que mantenga viva a INVAP, incluido el AGR, es bueno para dejar de ser un país cada vez más horroroso.

Vamos el AGR, todavía.

Daniel E. Arias

Diciembre: comenzó la llegada masiva de buques extranjeros que pescan frente al Mar Argentino

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Como cada año, la flota de pesca extranjera, mayormente china, inició su llegada a las aguas adyacentes al Mar Argentino, la llamada “Milla 201″, a realizar lo que si bien no es per se pesca ilegal, pues se realiza en aguas internacionales, fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina, sí tiene efectos depredadores sobre la misma, en especial sobre especies migratorias, pues afecta su biomasa al no respetar períodos de veda, plazos y cuotas de captura a que está sujeta la flota pesquera nacional.

La Prefectura Naval Argentina (PNA), que ejerce la función de Policía de los cursos de agua interiores y del Mar Argentino, detectó unos 60 arribos recientes, por el Océano Atlántico y por el Pacífico, desde donde los buques atraviesan el Estrecho de Magallanes tras haber pescado sucesivamente frente a las aguas de Ecuador, Perú y Chile.

El ploteo adjunto, basado en observaciones satelitales, muestra el movimiento de la flota extranjera en los últimos 12 meses; los colores identifican la nacionalidad del buque. El dominio chino es abrumador. El color rojo, que representa a sus embarcaciones, no refleja por completo su presencia, ya que muchos buques con “abanderamiento” de otros países, son también de propiedad china.

Más de 500 hacia fin de enero

Hacia finales de enero e inicios de febrero se tendrá la cuenta total de buques extranjeros pescando en la Milla 201, usualmente más de 500, dos tercios de ellos de propiedad China y, en el caso de los poteros, dedicados a la pesca del calamar, más de tres cuartas partes del total.

Usualmente más de 500, dos tercios de las embarcaciones son propiedad China y, en el caso de los poteros, dedicados a la pesca del calamar, más de tres cuartas partes del total

La mayor preocupación es para la flota potera local, sujeta a las normas vigentes. “Nosotros vamos a arrancar el 2 de enero, como hicimos los últimos dos años, esta vez sin mucha suerte, porque el stock subpatagónico está apareciendo más al norte, y lo vamos a agarrar cerca del paralelo 44, entre el 10 y el 12 de enero”, dijo a Infobae Darío Sócrate, director ejecutivo de la Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA).

Al arribo de los poteros chinos y extranjeros en general, subrayó Sócrate, “lo vemos con las preocupaciones de siempre; biológicas, porque arrancan antes y no cumplen con las fechas de cierre; y comerciales, porque con subsidios y sin cumplir normas ambientales, de seguridad y laborales, compiten deslealmente en los mismos mercados a los que vamos nosotros”.

La pesca del calamar por parte de la flota china no afecta solo a la Argentina: desde 2022 también desplazó a Perú como el primer pescador de “pota gigante” del mundo, en parte gracias a la captura del llamado “Calamar de Humboldt” (dosidicus gigas) frente a aguas jurisdiccionales peruanas. Si en “Conversación en La Catedral”, Mario Vargas Llosa le hacía preguntar a Zavalita “cuándo se jodió el Perú”, en el caso de la pesca de la pota gigante la respuesta sería muy precisa.

La acción de Eicemar

Para abordar el problema de la Milla 201 la Prefectura creó el “Equipo de Trabajo Interdisciplinario para el Control de los Espacios Marítimos y sus Recursos” (Eicemar).

“Empezamos a trabajar con profesionales de distintas áreas y especialidades -abogados, biólogos marinos, ingenieros ambientales para mejorar el control de los recursos y el espacio marítima-”, cuenta el Prefecto Mayor Sergio Almada, que recibe a Infobae junto al jefe de Servicio de Tráfico Marítimo, José Viganó, el prefecto Mario Herlein, de la División Sistemas de Información Geográfica, y las oficiales Fernanda Ucciani, de Dominio Marítimo, y Florencia Otero, abogada y especialista en derecho marítimo.

Del trabajo del Eicemar surgieron herramientas como “Encuentros en Alta Mar” y la identificación de 783 buques de interés. “Buque de interés es cualquier embarcación que, por características, comportamiento, antecedentes o patrones de navegación justifica su monitoreo, análisis y/o intervención en base a criterios operativos, de seguridad, ambientales o judiciales”, según la definición de Prefectura.

¿Paso inocente?

En su tránsito hacia la Milla 201 los buques extranjeros hacen lo que se llama “paso inocente” por las primeras 12 millas desde la costa argentina y “libre navegación” entre la milla 12 y la 200, hasta entrar en aguas internacionales, pero su objetivo no sea inocuo.

Las incursiones de pesca ilegal en la ZEE son muy esporádicas: en las últimas décadas se capturaron 80 buques realizando pesca ilegal, un número reducido comparado con la magnitud del esfuerzo pesquero en la Milla 201.

Según Almada, mientras no pesquen en la ZEE la jurisdicción de lo que ocurre a bordo de un buque es del país en que está registrado. El artículo 73 de la Convención de los Derechos del Mar (Convemar) solo habilita abordar ante infracciones por conductas vinculadas con la exploración, preservación y explotación de recursos naturales dentro de la Zona Económica Exclusiva. En otras formas de crimen marítimo, como contaminación ambiental, narcotráfico y trata de personas, la posibilidad de actuación depende del espacio marítimo en que se produzca.

“El Estado pierde jurisdicción a medida que nos alejamos de la costa”, dice Almada. Por esa razón, para combatir el problema de la depredación pesquera en la “Milla 201″ es importante el “Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca” alcanzado en 2022 en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que el Congreso argentino aprobó el 1 de octubre pasado, aunque el país aún no entregó a la OMC los instrumentos ratificatorios.

También lo serían acuerdos de cooperación entre estados ribereños, pero allí aparece la complicación de la presencia inglesa en Malvinas.

A la fecha el Acuerdo contra las subvenciones tiene la adhesión de 87 países (contando los de la Unión Europea, que adhirió como bloque), incluida la adhesión de los principales depredadores de la Milla 201, como China, Taiwán, Corea del Sur y Rusia, amén de España y Portugal, miembros de la UE.

Subsidios y rentabilidad

“Sin subsidios, esas flotas no serían rentables”, dice Almada, y cita -por caso- que en un buque de pesca argentino la mano de obra representa el 30% del costo operativo.

La pesca local es una actividad muy regulada luego de que en los 90s -historia- buques españoles casi extinguieran la merluza. En cambio hoy, continúa, hay monitoreo satelital y la subsecretaría de Pesca aplica multas en caso de infracciones.

De la flota extranjera, cuenta Almada, “hacemos ploteo de buques pesqueros y de apoyo, para identificar a qué puertos van, elaborar listado de buques de interés y suministrar información a guardacostas y aeronaves”. Cuando es posible se busca confirmar lo obtenido por medios satelitales y electrónicos con información física. Los recursos para hacerlo no son abundantes: Prefectura cuanta con 5 buques guardacostas, todos de1982 (más de 40 años).El abordaje de buques extranjeros puede realizarse si están pescando en la ZEE o si, dentro o fuera de ella, hay evidencia fehaciente de crimen marítimo. En Alta Mar, la jurisdicción a bordo es del país de abanderamiento del buqueEl abordaje de buques extranjeros puede realizarse si están pescando en la ZEE o si, dentro o fuera de ella, hay evidencia fehaciente de crimen marítimo. En Alta Mar, la jurisdicción a bordo es del país de abanderamiento del buque

En definitiva, explican Almada y su equipo, la misión del Eicemar es identificar desafíos legales, operativos, técnicos y estratégicos de control de los espacios y recursos marítimos, desarrollar y proponer herramientas y estrategias para mejorar el control, formar y actualizar recursos humanos, intercambiar información de interés y buenas prácticas y cooperar en la divulgación de la información sobre sus actividades.

De la observación de la flota extranjera, ejemplifica, surge que los buques arrastreros (uso de red de arrastre) van y vienen entre la milla 200 y aguas internacionales, mientras los poteros, dedicados a la pesca del calamar, se ubican unas 5 millas afuera del borde del Mar Argentino.

Lo que se puede y lo que no

“No hablamos de legalidad o ilegalidad de la pesca -dice el Prefecto Mayor Sergio Almada- porque la posibilidad de acciones coercitivas es muy reducida, aunque –cita a la Convemar- la libertad de pesca no es absoluta: hay un principio de conservación de los Estados y de cooperación entre Estados.

“Hay obligación de conducta, no de resultados”, resume el coordinador del Eicemar.

En base a plataformas como Global Fishing Watch, documentos de la Environmental Justice Foundation y observaciones del Eicemar, un estudio precisó que sobre un universo de 3.620 buques pesqueros en Alta Mar (amén de buques tanque y frigoríficos de soporte logístico) ya en 2016 la flota pesquera de “aguas distantes” había pasado 510.000 días en el mar, y un 77% de esos días había estado pescando (141 días/año por buque).

También se determinó la escasa y poco transparente información sobre los costos laborales de las flotas poteras de China y Taiwán y la incidencia de los subsidios en la llamada “Área 41″ de Pesca de la FAO (Atlántico Sudoccidental, que abarca el Mar Argentino, como se observa en el mapa de abajo) sugiere que sin ellos y sin bajos costos laborales, en algunos casos en condiciones cercanos a la mano de obra esclava, más de la mitad de las pesquerías de alta mar no serían rentables.Las "áreas de pesca" definidas por la FAO; gran parte de la flota extranjera que pesca en la Milla 201, frente al Mar Argentino, en el "Área 41", lo hace tras cruzar el Estrecho de Magallanes luego de pescar en el "Área 87", frente a las costas de Ecuador, Perú y Chile

Las «áreas de pesca» definidas por la FAO; gran parte de la flota extranjera que pesca en la Milla 201, frente al Mar Argentino, en el «Área 41», lo hace tras cruzar el Estrecho de Magallanes luego de pescar en el «Área 87», frente a las costas de Ecuador, Perú y Chile

La pesca de arrastre de fondo, dice un pasaje, solo produce beneficios netos con subsidios y la del calamar sería muy poco rentable sin ellos. La mayor parte de los rendimientos téoricos negativos de la actividad pesquera corresponden a China, Taiwán y Rusia, lo que sugiere que son los países que más subsidian a sus “flotas de aguas distantes” (Distant Water Fishing Fleets).

Paradójicamente, China fue uno de los países que más rápido (junio de 2023) adhirió al Acuerdo contra las subvenciones a la Pesca, que llevó nada menos que 21 años de negociaciones, entre 2001 y 2022. Para su entrada en vigencia se necesita la adhesión y ratificación por al menos 110 países.

Sergio Serrichio