Una minúscula batería nuclear, para submarinos o misiones espaciales

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Una pila nuclear alimentada por desintegración radiactiva en lugar de reacciones químicas podría durar décadas. El diseño más eficiente hasta la fecha puede acercar este concepto a la realidad.

Los investigadores llevan desde el siglo XX queriendo utilizar átomos radiactivos para construir baterías excepcionalmente duraderas y resistentes a los daños. Aunque se han ensamblado algunos prototipos e incluso se han utilizado en misiones espaciales, no eran muy eficientes. Ahora, Shuao Wang, de la Universidad china de Soochow, y sus colegas han multiplicado por 8.000 la eficiencia del diseño de una pila nuclear.

Empezaron con una pequeña muestra del elemento americio, que suele considerarse residuo nuclear. Irradia energía en forma de partículas alfa, que transportan mucha energía pero la pierden rápidamente en su entorno. Así que los investigadores incrustaron americio en un cristal de polímero que convertía esta energía en un resplandor verde sostenido y estable.

A continuación, combinaron el cristal brillante dopado con americio con una fina célula fotovoltaica, un dispositivo que convierte la luz en electricidad. Por último, empaquetaron la diminuta pila nuclear en una célula de cuarzo de tamaño milimétrico.

Durante 200 horas de pruebas, según Wang, el dispositivo produjo un suministro estable de electricidad a una energía relativamente alta con una eficacia sin precedentes, y sólo necesitó cantidades mínimas de material radiactivo para funcionar. Aunque el americio tiene una vida media de 7380 años, la batería nuclear debería funcionar durante varias décadas, porque los componentes que rodean la muestra acabarán destruidos por la radiación.

Michael Spencer, de la Universidad Estatal Morgan de Maryland, afirma que la nueva batería ha «mejorado mucho la eficiencia global de conversión y la potencia de salida» en comparación con diseños anteriores. Sin embargo, sigue produciendo mucha menos energía que los dispositivos convencionales. Se necesitarían 40.000 millones de ellas para alimentar una bombilla de 60 vatios, por ejemplo.

Los investigadores ya están trabajando para mejorar la eficiencia y la potencia de su diseño. También quieren que su uso sea más fácil y seguro, ya que contiene materiales radiactivos posiblemente peligrosos.

«Lo ideal sería que nuestra batería micronuclear se utilizara para alimentar sensores en miniatura en entornos remotos o difíciles en los que las fuentes de energía tradicionales son poco prácticas, como la exploración de las profundidades marinas, las misiones espaciales o las estaciones de control remoto», explica Wang.

Ayer marchó la sociedad argentina por la universidad pública

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Con una convocatoria masiva, estudiantes, docentes, no docentes, gremios y partidos políticos marcharon, desde las 14, al Congreso de la Nación para reclamar por una recomposición salarial del personal y por la promulgación de la ley de financiamiento. Minutos antes de las 17, se realizó el acto en el que hablaron autoridades de federaciones y de sindicatos. Alrededor de las 18, comenzó la desconcentración.

“Los estudiantes le pedimos, en un grito de auxilio para salvar el sistema: ¡Promulgue la ley de financiamiento!”, fue el eje del documento que leyó Piera Fernández de Piccoli, presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA). La licencia en ciencias políticas fue la encargada de cerrar el acto central.

“La universidad pública, base de la democracia y el desarrollo social, lucha por su supervivencia”, fue el nombre del documento que firmó el Frente Sindical de Universidades Nacionales, la FUA y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

“La columna vertebral de la Nación es la educación pública que iguala y nos hace libres y la universidad pública es la herramienta por excelencia de movilidad social ascendente. Que no despojen al pueblo argentino de sus sueños de grandeza. Que no apaguen las vocaciones más nobles vinculadas al conocimiento y al trabajo con niñas, niños, jóvenes y adultos que transitan nuestras aulas y laboratorios”, leyó Fernández de Piccoli.

La marcha también se replicó en el interior del país, principalmente, en ciudades como Córdoba, Rosario y Mendoza, entre otras.

La convocatoria

A las 14, en Plaza Houssay frente a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ya estaba llena de manifestantes para marchar hacia el Congreso. “Salarios dignos para docentes y no docentes”, “Defendamos la educación y la salud pública”, se leía en los pasacalles sobre la explanada del edificio. Estos resumían algunos de los reclamos de la segunda marcha federal universitaria que enfrenta el gobierno de Javier Milei.

“Orgullo UBA”, se leía en la primera bandera que encabezaba la columna de docentes, no docentes y estudiantes de la UBA. Detrás aparecían muchas otras como la de la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires), la de Aduba (Asociación de Docentes de la UBA) o la del Centro de Estudiantes de Veterinaria. De fondo se escuchaban bombos, redoblantes y bombas de estruendo.

Sobre la avenida Córdoba encabezaba la columna de Aduba. Una fila de hombres con pecheras detrás de una soga aguardaban la orden para empezar a movilizarse. En la plaza, de traje, Emiliano Yacobitti, el vicerrector de la UBA, estaba rodeado de móviles de televisión. Iban llegando otros dirigentes políticos como Gabriel Solano, legislador porteño del Polo Obrero. Un cordón de policías cortaba el tránsito unas dos cuadras.

Al ritmo de “se defiende, la UBA se defiende” para las 14.15, la primera fila de manifestantes, que llevaba una gran bandera negra con ese lema, empezaron a avanzar por avenida Callao con destino al Congreso.

Los pañuelos azules en defensa de la universidad pública, a $2000, se sumaron al stock de los verdes por la ley del aborto, y los violetas por el 8M que venden por la calle. También hay remeras a $15.000 o pilusos de La Cámpora a $5000.

La columna de estudiantes de la UBA marchó al Congreso desde la plaza Houssay
La columna de estudiantes de la UBA marchó al Congreso desde la plaza HoussaySantiago Filipuzzi – LA NACION

“Hay que salir, no queda otra. Es una tragedia. He caminado muchísimas veces esta avenida en la época de la dictadura. Económicas es una facultad que defiende mucho al otro a pesar de que el Presidente dice que hacemos política, la única política es pensar en el prójimo”, dijo Carlos Caballero, contador público de 78 años.

El Congreso

Cerca del Congreso aparecían las banderas de las agrupaciones políticas y sindicales: la Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Polo obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y Libres del sur. El Parlamento está completamente vallado. No se puede acceder por la calle Entre Ríos, en donde solo había un grupo de policías con cascos y escudos protegidos por una segunda valla. Ahí se acumulaban otros reclamos: “Aerolíneas es argentina”, “No a los despidos”, “Devuelvan a Loan”.

“Libertad es poder estudiar”, “Libertad es tener para comer”, se leía.

El escenario está recién en la otra punta de la plaza, de espaldas a la Casa Rosada y de frente al Congreso. Pese a la presencia de agrupaciones políticas, las inmediaciones de la estructura de 13 metros estaban rodeadas por personal de los gremios universitarios. Desde ese extremo también llegaba un flujo constante de personas.

Testimonios

Milagros Villalba, de 21 años, vive en Florencio Varela y está en tercer año de medicina en la UBA. Ella hoy decidió marchar: “Vine porque los docentes que nos dan clases trabajan mucho y muy bien. Nos dan educación de calidad y merecen un sueldo digno y condiciones de trabajo dignas”. Ella y su hermana, egresada de abogacía, son la primera generación de estudiantes universitarios en su familia. Su padre es plomero y su madre, ama de casa. Su sueño es poder completar sus estudios en la UBA y poder trabajar como médica. “Yo sé que cuando termine la carrera y empiece a trabajar también somos nosotros los estudiantes de medicina los que vamos a llenar los hospitales, los que vamos a trabajar por sueldos muy bajos pero aún así amamos la profesión y amamos el trabajo. Nos gustaría que el Gobierno también lo valorara”.

Lautaro Irizar, de 21 años, y Naomi Maldonado, son de Glew, y también se sumaron a la movilización. Ella estudia en la Universidad Nacional de Lanús. “Estamos viendo los recortes que están afectando ya nuestras universidades. En estos días nos dijeron que van a mudar la sede de diseño industrial a otro lugar, que en realidad es un galpón que no tiene nada. También dentro de la universidad están pasando cosas que antes no pasaban, por ejemplo, que no nos dejen pegar carteles y que nos desalienten a organizarnos. Por eso, decidimos participar en esta movilización, principalmente en defensa de la universidad pública, que es la única forma que tiene un país para progresar”.

El ambiente de marcha se sentía desde temprano en las estaciones de trenes. Si bien en muchas universidades, las agrupaciones se movilizaron desde temprano, pasado el mediodía muchos se encontraban en las terminales ferroviarias y de subte para llegar todos juntos a la marcha. Así ocurrió en la Universidad Nacional de Lanús, que tiene su sede muy cerca de la estación de tren. Allí un grupo importante salió con sus pancartas y banderas antes de las 14 con destino al Congreso. Lo mismo ocurrió en la estación Kosteki y Santillán, ex-Avellaneda.

“Universidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode”, cantan los miembros de la Asociación Gremial Docente de la UBA, ubicados a la derecha del escenario, sobre la avenida Hipólito Yrigoyen. “No al veto”, forman con letras en telgopor que levantan. Se mueven alrededor de una gran bandera violeta que expone algunos de los reclamos: “Defendamos la ciencia y la educación. Triplicación del presupuesto. Aumento del salario y becas estudiantiles”.

Detrás se sumaban la columna de la Universidad Nacional de Quilmes. Sus integrantes cantaban: “Traigan al gorila de Milei para que vea que este pueblo no cambia de idea, pelea, pelea por la educación”.

La marcha anterior

Tienen un precedente multitudinario el 23 de abril pasado, con la manifestación que congregó a unas 430.000, según el cálculo de LA NACION, luego de que para este año se aplicara el mismo presupuesto que para 2023, con una inflación superior al 20% en los primeros meses del Gobierno. En su momento, el descontento social llevó a que este se elevará a un 270%, que solo solventó los gastos de funcionamiento para este año, y que no contempló cuestiones esenciales como los salarios del personal docente y no docente.

Marcha universitaria

Marcha universitaria

Es más, el propio rector de la UBA, Ricardo Gelpi, advirtió sobre el peligro que acarrea el recorte, que concluiría en una paulatina degradación de las clases, la investigación, los hospitales.

Ayer, el secretario de Educación, Carlos Torrendell, junto al subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, afirmaron que todo lo solicitado por el sector educativo ya fue concedido y que la movilización de hoy es opositora. “Es una marcha antigobierno, por varias de sus consignas, que ceñida solamente al problema de los salarios”, dijo Torrendell, que el fin de semana había afirmado que las universidades públicas nacionales “inventan alumnos”.

Lucila Marin y Evangelina Himitian

Falta financiamiento en el Presupuesto para la educación. No sólo para las universidades

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 El domingo 15 de septiembre, el  presidente Javier Milei fue el orador de un acto en un Congreso casi vacío y que fue transmitido en cadena nacional, en el que expresó que los pagos de deuda estarán blindados pero que los gastos que haga el Estado en áreas como educación, jubilaciones o ciencia dependerán de cuánto se recaude y, aunque hay una partida asignada para cada una de estas área, se reduciría en caso de no contar con los ingresos supuestos.

A grandes rasgos, el proyecto espera que la inflación para todo el año 2025 sea de 18,3% y que a diciembre del próximo año el dólar alcance los 1207 pesos. Como parte de estas estimaciones, la Argentina tendría un 5% de crecimiento gracias a un aumento de los ingresos por la recaudación del Impuesto a las Ganancias y un aumento del 100 % en la recaudación por vía de los derechos de exportación.

El presupuesto también suspende leyes que dan un aumento progresivo a la inversión en algunas áreas del Estado, como las leyes de Financiamiento de la Educación, que prevé que ésta debe representar el 6% del PBI, la de Financiamiento de la Ciencia, que establece aumentos progresivos año a año hasta poder alcanzar el 1%, y la de Educación Técnica Profesional, que creó un fondo específico para sostener la inversión en un sector de la educación que fue postergado durante muchos años. En el proyecto presentado se suspende la aplicación de estas leyes durante 2025, por lo que los montos asignados a estas áreas serán sensiblemente menores.

Fuente: Análisis del proyecto presentado por el Gobierno Nacional, en clave de ciencia y tecnología. Elaborado por el Grupo EPC-CIICTI.

Daniel Filmus fue tanto Ministro de Ciencia como de Educación, por lo que conoce desde cerca las necesidades que impulsaron estas normas, como en el caso de su involucramiento en la aprobación de de la ley de Financiamiento de la Ciencia, que contó con amplias mayorías en el Congreso y se esperaba que fuera una herramienta que pudiera darle previsivilidad al sistema y una política de largo plazo para desarrollar ciencia y tecnología en el país. Filmus dijo: “Este presupuesto lo tiene que votar el Congreso y me imagino que la mayoría de los diputados y senadores no estarán de acuerdo, aunque, en los hechos, es algo que viene sucediendo este año, en el que parece que estas leyes estuvieran suspendidas. Así como se votó la Ley de Financiamiento Universitario, esperamos que también se defienda la educación y no se vaya en contra del desarrollo educativo y científico, porque eso implica perjudicar a los jóvenes, a las familias y a los investigadores”.

En 2022, como porcentaje del PBI, la inversión en la Función Ciencia y Técnica (CyT) del Presupuesto fue de 0,285%, en 2023 fue del 0,302% y este año bajó a 0,213 %. Según las estimaciones que se pueden hacer a partir del Presupuesto 2025 presentado por el Ejecutivo, el año próximo estaría en torno a 0,2%, proyecta el análisis del proyecto de Presupuesto elaborado por el Grupo EPC-CIICTI. Según la Ley de Financiamiento de la Ciencia, la Función CyT 2025 debería estar en 0,45 %. Pese a eso, el monto de inversión previsto para el año que viene es equivalente al que tenía la Argentina en 2002, un año de crisis extrema.

Los organismos de ciencia y tecnología (OCTs) tendrán un fuerte recorte en su presupuesto en 2025. Fuente: Análisis del proyecto presentado por el Gobierno Nacional, en clave de ciencia y tecnología. Elaborado por el Grupo EPC-CIICTI.

“En algunos organismos como el CONICET hubo un recorte del 40%, en la CNEA es mayor, en el INTI del 30%. Es imposible poder desarrollar ciencia y tecnología con esos recursos. El Ministerio de Ciencia, o lo que queda de él (actualmente con rango de secretaría) tiene un recorte del 70%, y la Agencia I+D+i tiene menos de la mitad de los recursos y es la que financia la ciencia de todo el país. Esto implica la parálisis del plan de ciencia, del plan nuclear, del la biotecnología y demás. La Argentina tiene grandes investigadores pero lo que estamos viendo es que muchos están buscando irse del país, especialmente los jóvenes. Cuando desarrollás tecnología de punta y te retrasás un año, después no hacés tecnología sino historia de la tecnología. La dificultad para después ponerte a tono con los desarrollos es enorme y se pierde la inversión que se ha hecho hasta ahora. El freno al reactor modular CAREM, en el que se viene trabajando hace décadas, va a quedar obsoleto para cuando se retomen las inversiones”, denució Filmus.

La ciencia en nuestro país se financia, principalmente, con dos instituciones diferentes: El CONICET, responsable de los salarios de becarios e investigadores, y la Agencia I+D+i, que financia los proyectos de investigación. La caída presupuestaria en estos dos organismos implica que habrá menos ingresos a carrera y becas pero también que serán de menor monto, salarios que seguirán siendo los más bajos de la región pese a una formación de gran nivel que implicó años de inversión para el país. Este tipo de políticas expulsa a los rescursos humanos argentinos a seguir su trabajo en el exterior o abandonar la ciencia. Muchos ven en esta política una intención de destrucción del sistema científico público y no solo una reducción, como pasó en períodos del menemismo o del macrismo. “Estamos hablando de una cuestión de no retorno y después de esto la ciencia y la universidad argentina no van a ser iguales”, dijo Filmus.

«La Argentina tiene grandes investigadores pero lo que estamos viendo es que muchos están buscando irse del país, especialmente los jóvenes», dijo Filmus.

La escuela austríaca y la ideología del ajuste

“A principio de año publicamos un libro que se llama “¡Afuera! El lugar de la ciencia y la educación en el anarcocapitalismo”, en el que varios hemos escrito sobre qué concepciones tiene la escuela austríaca sobre la ciencia y la tecnología, por eso digo que no se trata de una política de ajuste, sino de una que implica que la investigación tiene que ser solo financiada por el sector privado, dando la espalda a lo que pasa en todo el mundo. Se trata de que la educación no tiene que ser escolarización, no creen que tenga que ser obligatoria, lo ha dicho (el diputado) Benegas Lynch: que si un padre quiere mandar a su hijo a trabajar, lo puede hacer. Ellos plantean que la educación estatal solo sirve para el adoctrinamiento y que no tiene que haber educación pública, que es el mercado el que tiene que resolver estos temas y la forma en la que lo quieren hacer es que todo se pueda comprar y vender, así como lo plantearon respecto de los niños o de los órganos. La idea del mercado absoluto queda reflejada en la presentación del presupuesto, cuando el presidente dice que lo que no tiene fondos privados  no tiene la necesidad de tener derechos que lo defienda. Pero la Constitución Argentina dice que el Estado debe defender derechos como el acceso a la educación y la salud”, explicó Filmus.

Matías Alonso

Científicos «Ante el filo de la motosierra, otra vez el único escape es Ezeiza»

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Como en otras épocas de oscurantismo, investigadores jóvenes y de trayectoria se marchan de Argentina en busca de nuevas posibilidades. “Si durante el macrismo hubo un desinterés por la ciencia, ahora quieren destruirla directamente”.

La ciencia y la tecnología en Argentina afrontan, probablemente, su contexto más penoso desde el retorno democrático. Si alguien en la comunidad científica tenía dudas del trato que el gobierno de Milei tendría con los cerebros locales, ya puede ir sacándoselas de una vez. Como en los 90, en 2001 y en la época macrista, los investigadores e investigadoras del país, que se formaron en universidades públicas y que concentraron sus esfuerzos en brindar sus aportes en suelo doméstico, ya comienzan a irse.

Cerebros en fuga, nuevamente, para los que la única salida que les ofrece la gestión libertaria es Ezeiza. “Si a fines de 2015 había una falta de interés por la ciencia, lo que se advierte ahora es un interés por destruirla directamente. Quieren que no hagamos ciencia, que nos vayamos”, apunta Alejandro Díaz Caro, científico repatriado en 2014 y que ahora retorna a Francia porque Argentina no le brinda chances de futuro.

El de Díaz Caro es uno de los casos más relevantes porque, hace unas semanas, compartió sus sensaciones mediante un posteo en redes sociales que se volvió viral. Ahora conversa con Página 12, mientras embala cajas y ultima detalles de la mudanza. “Fui repatriado a partir del Programa Raíces en 2014 y comencé a trabajar en la Universidad Nacional de Quilmes. Sin embargo, un año y medio después llegó el macrismo y ya comenzó la debacle y el desfinanciamiento para la ciencia. Desde ese momento hasta ahora siempre fui subsistiendo a partir de convenios internacionales y proyectos con otros países, pero ya no más”.

Bajo el paraguas de “No hay plata”, el Gobierno limitó cualquier posibilidad para el desarrollo de investigaciones pujantes. “Con la degradación del Ministerio en Subsecretaría, echaron a los administrativos que se encargaban de las relaciones internacionales. En efecto, este año ya dejaron de abrir los llamados de colaboraciones con otros países. El dinero que le demandaría al Estado es prácticamente nada, pero no les interesa”, comenta el experto en computación cuántica del Conicet y de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

Como refiere Díaz Caro, gracias al programa Raíces, impulsado por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, entre 2003 y mediados de 2016 fueron repatriados 1299 científicos, que se distribuyeron en dependencias públicas y privadas. Hubo entonces un promedio de 102 investigadores que volvían por año; de hecho, en diciembre de 2008 el Raíces se convirtió en ley. Desde la asunción de Mauricio Macri, la caída fue abrupta. Las cifras muestran el lugar residual en que fue colocado ese plan durante la gestión Cambiemos. En 2017, los repatriados fueron dos y en 2018, cuatro. Si bien durante el gobierno de Alberto Fernández, el área recuperó el rango de Ministerio que había perdido durante el macrismo y el programa fue relanzado, en el presente, frente a la motosierra de Milei, el escenario vuelve a ponerse gris para los hombres y mujeres de la academia.

Repatriados y ahora expulsados

La semana que viene Díaz Caro partirá a Francia y se incorporará al Instituto Nacional de Investigaciones Informáticas, por un lapso de tres años, con una posibilidad muy cierta de insertarse de manera permanente. A diferencia de Argentina, Francia valora los talentos científicos y los capta, precisamente, porque confía en que pueden aportar al modelo de desarrollo nacional.

Hasta fin de año, sin embargo, tiene la intención de seguir dando clases en la Licenciatura en Informática en la UNQ, al menos, de manera virtual. Tiene este interés, precisamente, porque los docentes en las universidades públicas, ante un escenario similar al de la ciencia, comienzan a escoger otros destinos. “El que no se va del país se va a la industria, al sector privado. Hay carreras que están perdiendo todos los docentes por la situación universitaria”.

La desdicha se deja entrever en el tono del investigador pronto a emigrar. “Es muy duro armar equipos y proyectos, y luego tener que desarmarlos. Es remar en dulce de leche, tratar de arreglárselas todo el tiempo con lo que se puede es desgastante en algún punto”. Luego, Díaz Caro se refiere a que la ciencia y la tecnología en Argentina no lograron convertirse en una política de Estado. Si bien hubo gobiernos que ponderaron su lugar de relevancia, la promoción de la producción del conocimiento local queda, usualmente, supeditada a las gestiones de turno.

Pablo Manavella es otro de los casos emblemáticos. Es un bioquímico formado en la Universidad Nacional de Córdoba, doctor por la Universidad Nacional del Litoral y posdoctorado en Alemania. “En 2014 volví a partir de una ayuda que en ese momento brindaba Conicet y me ayudó a solventar los gastos de reinstalación en Argentina. Aunque no era el Raíces específicamente, el retorno que proponía era muy similar”, inicia su relato el Investigador principal del Conicet, que se especializa en el estudio de ARN pequeños, unas moléculas presentes en todos los organismos eucariotas (los que tienen células con un núcleo definido y una membrana que lo separa del resto de la célula) que regulan muchos de los procesos fundamentales de la vida. Aunque lo explora en plantas que sirven como modelo, el objetivo es comprender qué sucede con los humanos, pues cuando estas moléculas están descontroladas pueden generar enfermedades de todo tipo, como cáncer y diabetes.

Durante el tiempo que estuve en Argentina, luego de la repatriación, me fue muy bien. Tengo publicados más de 50 papers, recibí premios nacionales e internacionales, mi laboratorio contó con financiamientos locales y de afuera, incluyendo el Max Planck y otras agencias, así como también soy editor en revistas prestigiosas del mundo científico”, dice Manavella. Durante ese tiempo, de hecho, rechazó ofertas de traslado en Alemania, Holanda y Francia, pero a partir de 2024 la situación se volvió insostenible y terminó por mudarse a España, donde tiene un cargo en el Csic, el equivalente al Conicet en aquel país.

“Me fui de Argentina hace unos meses porque desde lo laboral tenía la sensación de que era muy difícil seguir con mi línea de investigación. La biología molecular de plantas es un área cara y requiere de tecnologías que estén a la altura. Con el nuevo gobierno la cosa empeoró notablemente: una cuota de un pict (Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica) grande no alcanza para prácticamente nada, es algo así como mil euros por año, algo irrisorio para los montos que se requieren”, declara.

Y después continúa: “Era obvio que no se iba a respetar la Ley de Financiamiento científico (vigente desde 2021), con lo cual el presupuesto que parecía esperanzador, estaba claro que iba a caer y eso terminó de alejar a la gente joven que, en definitiva, es la que permite que los laboratorios funcionen”. El científico refiere, en este sentido, a un “desenamoramiento” que están afrontando los investigadores jóvenes con respecto a la ciencia. Una distancia que fue provocada por las acciones —o la falta de ellas— del gobierno libertario.

Jóvenes promesas, jóvenes desilusiones

El desarraigo se vuelve más duro, sobre todo, cuando quien se marcha del país no lo hace por decisión propia sino porque lo echan. El gobierno que durante la campaña lo manifestaba abiertamente, a partir de la propuesta de eliminar el Conicet —todavía queda en el imaginario el “Conicet afuera” de Milei en diálogo con el periodista Jonatan Viale—, o bien, sugiriendo su privatización, ahora propone una salida menos impactante, pero igual de nociva. De hecho, no hay mejor manera de limitar las potencialidades de un espacio que desfinanciándolo. La invitación a irse es, para muchos cerebros argentinos, la única salida, con salarios que se deprecian cada mes y con oportunidades jugosas del otro lado del mundo.

Carolina Marvaldi, doctora de la UBA especializada en Ciencias de la Salud, puntualmente en el área de reproducción y parto prematuro, cuenta su experiencia. “Hace ocho años que estoy investigando, obtuve una beca de la Agencia cuando inicié el doctorado y después una de Conicet para finalizarlo”, dice. Sin embargo, luego varias puertas se cerraron y tuvo que comenzar a buscar opciones en el exterior. “A partir de este año comenzaré a trabajar en el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos”, la principal agencia gubernamental en el rubro en el que Marvaldi investiga. Desde allí, seguirá explorando avances en el mismo tema, puntualmente en patologías placentarias.

Los que más sufren una situación adversa son los becarios porque, ante la falta de recursos por parte del Estado, ven en vivo y en directo cómo se trunca su chance de nutrir el curriculum, el principal capital simbólico de la gente que trabaja de pensar, experimentar y escribir. Si no pueden competir, deben buscar mejores rumbos. O bien, lo que deciden muchos: dedicarse a la industria y hallar un lugar en el sector privado, pese a que se formaron para investigar y desde hace años concentran sus esfuerzos en ello.

Argentina, tierra de desesperanza

Lo ilustrativo del caso de Díaz Caro, Manavella y Marvaldi es que tras dejar Argentina son incorporados a instituciones científicas de relevancia internacional. Habiendo sido formados por la universidad pública, esa situación representa todo un síntoma de la calidad formativa del sistema. “Obviamente que me gustaría volver. Me formé en el sistema público: desde el jardín de infantes hasta mi doctorado. Lo que más quiero es poder volver, pero sabemos que en esta situación está un poco complicado. Para poder seguir investigando en este contexto, irme era lo único que me quedaba”, explica Marvaldi.

“Fue una decisión muy dura. Es muy difícil abandonar el país que quiero y el sistema científico que admiro. Los científicos argentinos son extraordinarios, ya que con lo poco que se tiene se hacen cosas increíbles. Por mi parte, probaré un par de años y junto a mi familia tomaremos la decisión de instalarnos para siempre o regresar más adelante”, apunta Manavella.

En el presente, con el Estado retirado, el sistema científico está desguarnecido. No solo se frenaron los inicios a la Carrera del Investigador Científico en el Conicet, sino que se ató de pies y manos a uno de los organismos fundamentales en el financiamiento de proyectos en el sector: la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. La contradicción en el gobierno libertario es evidente: por un lado, desfinancia y expulsa a los científicos y, por otro, se presenta como un polo de innovación atractivo para desarrollos como la Inteligencia Artificial y el machine learning. ¿De qué manera el gobierno se propone convertir a Argentina en un polo tecnológico si echa a sus recursos humanos? En concreto: ¿realmente quiere que el país se transforme en un nodo regional de ciencia o las intenciones son otras?

Pablo Esteban

Escala la guerra en Medio Oriente. Las posibles consecuencias para la economía argentina

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Poco más de 12.300 kilómetros separan a Buenos Aires de Beirut, la capital del Líbano. La ciudad fue blanco de operaciones militares de Israel, que ayer recibió como respuesta un ataque de misiles por parte de Irán. Y más allá de la distancia, la creciente tensión bélica en Medio Oriente puede tener consecuencias sobre la economía argentina.

El foco más directo es el vinculado con la energía. Tras la escalada bélica en la región, y la disparada de 200 cohetes desde Irán sobre Israel, se registró en el mercado internacional una suba en el precio internacional del petróleo. Hoy, el barril Brent, una de las referencias del sector, muestra una suba del 2,5% y cotiza por encima de US$73. La misma dinámica se registra en los futuros del petróleo, con alzas algunos puntos superiores.

Si bien se trata de rebotes de algunos puntos porcentuales, en el mercado internacional siguen de cerca la evolución del conflicto bélico. El Brent había caído casi un 9% en el último mes, en una tendencia que incluso había motivado a la conducción de YPF de aplicar una baja en el precio de venta de los surtidores locales. Sin embargo, una intensificación de los ataques en la región puso en alerta a analistas, por un movimiento que podría afectar el suministro o el transporte de hidrocarburos en esa región.

Y si bien la suba en el precio internacional podría también generar un efecto incremental para las exportaciones de crudo argentinas, que supondrían un mayor ingreso de dólares, la consecuencia negativa se trasladaría al precio de venta de los combustibles y afectar negativamente en la inflación, una de las prioridades del Gobierno.

A su vez, la creciente tensión bélica en Medio Oriente, que convoca también a los Estados Unidos, aliado de Israel, se refleja en el movimiento de las principales bolsas del mundo. Desde ayer, las acciones en las plazas europeas y en Wall Street operan en rojo, con caídas en las cotizaciones de las acciones y los índices bursátiles. Ayer, por caso, el índice paneuropeo STOXX 600 cayó un 0,4%, invirtiendo su tendencia tras subir hasta un 0,5% durante la jornada.

En Wall Street, por su parte, hoy registran caídas el Nasdaq 100 (1,1%), que registra el movimiento de las 100 principales empresas tecnológicas, y el S&P 500 (0,6%), que refleja la dinámica de las mayores compañías de esa plaza. En ese contexto adverso, caía algunos puntos el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, en un movimiento que refleja mayor demanda de los capitales internacionales por activos considerados “refugios seguros”.

Proyectiles disparados sobre Tel Aviv.
Proyectiles disparados sobre Tel Aviv.JACK GUEZ – AFP

Esa dinámica, aunque marginal, representa un escenario algo más adverso para la Argentina. En un contexto de mayor volatilidad en el mercado financiero internacional, se reduce el flujo de capitales hacia mercados emergentes o de mayor riesgo, como los latinoamericanos, con mayor búsqueda de cobertura en activos más seguros, como los bonos estadounidenses.

De todas maneras, los indicadores locales muestran, al menos en el corto plazo, una dinámica más condicionada por factores internos, con un riesgo país que ronda los 1300 puntos y refleja que los mercados financieros internacionales están virtualmente cerrados para la Argentina. La baja de este indicador en las últimas semanas, en simultáneo a una baja de los dólares paralelos y una compresión de la brecha cambiaria, está vinculada con el ingreso de divisas al país en el marco del blanqueo de capitales que se creó en la Ley Bases. En efecto, los depósitos en dólares dentro del sistema financiero local crecieron en el último mes en más de US$10.000 millones.

Proyecto CAREM: un orgullo argentino, una molestia para este gobierno

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Existe en todo el mundo cierta aprobación importante para la industria nuclear. Con sus objeciones y sus defensas, avanza en la aceptación social con fuerte base científica que va demostrando su importancia para los países que la impulsan.

Este modelo alienta el uso de la tecnología de fisión, ya que ofrece ventajas al ser libre de dióxido de carbono y asegurar provisión eléctrica por medio de energía que se genera de manera permanente y no expele gases de efecto invernadero, lo cual colabora, y mucho, en la atenuación del proceso de calentamiento global.

En la actualidad, es usual la utilización de un modelo de centrales nucleares bastante alejadas de lo que conocemos mediante filmes o en virtud de imágenes devenidas de los desgraciados acontecimientos en cuanto a fallas de las enormes construcciones nucleares tradicionales. Se trata de las Small Modular Reactor (Reactores Modulares pequeños) (SMRs), que son centrales nucleoeléctricas de dimensiones pequeñas y con menos potencia eléctrica y tienen un desarrollo más simple y mejores formas de seguridad, a la vez que su construcción demanda menos tiempo, menores costos e inversiones.

Estas calidades permiten optimizar la forma en que se fabrican y tienen comodidad para instalarse en territorios que no cuentan con sistema de interconexión eléctrica y se adaptan a circunstancias variadas.

En todo el mundo hay cerca de cien diseños de SMRs y entre ellos está el CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), que es un proyecto de central nuclear de baja potencia, desarrollado con diseño de última generación, lo que coloca a Argentina en un selecto club de países que lideran este tipo de tecnología. ¡No es poca cosa!

El concepto CAREM data de 1984, cuando fue presentado en Lima, en una conferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) sobre reactores de pequeño y mediano tamaño. O sea, que es parte de la modernidad y la actualidad en reactores nucleares.

Supera a los reactores nucleares de agua presurizada convencionales, los conocidos como PWR, que operan desde hace más de cuarenta años. En su construcción y desarrollo, en el marco de la Comisión Nacional de Energía Atómica, participan empresas de capitales públicos y privados argentinos. En 2005, el CAREM argentino fue elegido entre más de diez proyectos a nivel mundial por una comisión de expertos convocados por el Departamento de Energía de USA.

Utiliza combustible nuclear de óxido de uranio, muy similar al que usan los reactores de las centrales de Atucha y Embalse, solo que, en el caso del CAREM, enriquecido al 1% o 2%, y agua ligera como refrigerante.

CAREM es reconocido internacionalmente por tener una eficiencia superior a los diseños de tercera generación perteneciendo a la gama de baja y mediana potencia. Es innovador e inaugura la IV generación de reactores bajo el concepto de integración y seguridad pasiva.

Hasta acá, algunos detalles técnicos y de valoración de por qué es importante su continuación como parte de la excelente ubicación argentina en el plano internacional de la tecnología nuclear, lograda entre otras cuestiones por la incansable y calificada tarea de INVAP.

Ahora veamos, ¿cómo actúa el gobierno libertario ante estas indudables positividades que ofrece el CAREM?. Lo primero que surge es que actúa mal, pésimamente mal.

Desde la actual gerencia del área CAREM, anuncian que no seguirán avanzando en la construcción civil y plantean frenar la obra por completo. Esto motiva el despido de trabajadores y, por ende, conduce a la paralización del proyecto CAREM, que es el primer reactor nuclear 100% argentino.

Entonces podemos suponer que se intenta desmantelar la política nuclear de nuestro país, y lo hacen desde razonamientos contables (!), desde cálculos que valoran la urgencia de mostrar un superávit fiscal, falaz y falso, ya que hasta ahora viene sosteniéndose en el agravio a jubilados, la desfinanciación de universidades, la recesión económica y ahora agregan “el ahorro mediante la suspensión o demora del CAREM”.

Afirman, desde la conducción actual del proyecto, que no se pone en juicio la continuidad del CAREM, pero lo cierto es que si se detiene la obra civil y se echa a los trabajadores que la venían realizando, toda la parte que corresponde luego al área de ingeniería sufrirá intensas y largas demoras.

El ajuste, definido orgullosamente por Milei como “el más grande de la historia en todo el mundo”, llega brutal e irracionalmente a nuestros activos estratégicos más importantes, como es el desarrollo nuclear.

La inteligencia argentina puesta en duda por analfabetos científicos, que hoy gobiernan. Empresas, grandes y Pymes, proveedores del CAREM, llevadas a la quiebra por este gobierno.

Trabajadores que hasta ayer sustentaban a sus familias trabajando en la obra civil, y que se encuadran en gremios como Uocra, Luz y Fuerza y ATE, hoy pasan a engrosar el universo de los desocupados.

Para finalizar, un dato que habla en sí mismo de la capacidad argentina en este campo: enormes conglomerados empresarios e industriales, e incluso digitales, como Hitachi, Terra Power, Bill Gates y Westinghouse, quieren construir sus modelos de centrales nucleares de menor porte como el CAREM y recién están comenzando, mientras nuestro país ya tiene recorrido un largo y provechoso camino.

A todo esto, se opone el gobierno libertario. Y a este gobierno debemos oponernos para defender este tipo de causas. Causas que son nobles, y útiles para el país.

Osvaldo Nemirovsci

Las 8 grandes empresas que dejaron Argentina durante el gobierno de Milei

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Ocho multinacionales se fueron del país durante el gobierno de Javier Milei. Así lo indica un informe de la consultora Audemus, que también revela 86 eventos de crisis en grandes firmas.

Así, las compañías que abandonaron Argentina son: HSBC, Xerox, Clorox, Prudential, Nutrien, ENAP, Fresenius Medical Care y Procter & Gamble.

En tanto, según afirman desde Ámbito Financiero, la lista podría agrandarse; un gigante del sector automotriz habría ofrecido su operación a al menos a tres empresarios locales.

A su vez, el relevamiento de Aduemus marca que aparte de las ocho salidas, hubo 68 firmas que realizaron despidos o abrieron retiros voluntarios y diez que suspendieron a parte de sus empleados.

En la división por sectores, el más afectado es el textil/calzado con 22 eventos, le siguen el metalúrgico, comercio y la electrónica con seis. Luego, aparecen otros como salud, medicina, energía y minería con cinco, automotriz con cuatro. La industria en su conjunto acumula 57 y los servicios 11. Además, desde finales de 2023, desaparecieron cerca de 12.000 empresas empleadoras.

Información difundida por el director de Planificación Productiva de Fundar, Daniel Schteingart.

Kicillof anunció una mega inversión para exportar petróleo. Aludió a Milei “Arruinan inversiones”

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El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunció que la empresa de capitales alemanes Oiltanking invertirá US$ 500 millones en una mega obra para potenciar la comercialización petrolera en el puerto de Coronel Rosales, Bahía Blanca, y la definió como «la inversión más grande de la Argentina en curso»

Así cuestionó a Javier Milei por su intervención para evitar que la planta de GNL anunciada no se radique en Buenos Aires, ante el posible retiro de Petronas de esa obra.

«Para los que se llenan la boca de mentiras, de chicanas y para los que, canchereando, terminan arruinando inversiones, nosotros calladitos, trabajando intensamente, con humildad y mucha seriedad, estamos desarrollando la inversión más grande de la Argentina», dijo Kicillof.

El anuncio llega en la misma semana en la que Kicillof logró en Diputados la aprobación del régimen de inversiones provincial, que posicionó en contraste al RIGI que Milei puso como factor central para quitarle la planta de GNL a la provincia de Buenos Aires.

Esta obra también está vinculada al avance del Proyecto Duplicar de Oldelval, destinada a ampliar la capacidad de transporte de crudo, que ya alcanzó un 70% de avance, según informaron desde la compañía. Este oleoducto la estación de bombeo de Allen, en Río Negro, con el puerto Rosales, requirió una inversión de 1.200 millones de dólares y aumenta la capacidad de transporte de crudo, llevando los 36.000 metros cúbicos diarios actuales a 86.000 metros cúbicos diarios, es decir, un incremento de 50.000 metros cúbicos por día. Este salto en capacidad permitirá exportar hasta 310.000 barriles diarios de petróleo, lo que representará ingresos anuales cercanos a los 8.000 millones de dólares.

“Con la puesta en marcha del Proyecto Duplicar, la Argentina podrá potenciar las exportaciones de petróleo de la cuenca neuquina y asegurar el crecimiento sostenido de la región, otorgar previsión a las compañías productoras, y generar importantes ingresos al país”, destacaron desde la empresa.

Terminal Puerto Rosales

La inversión anunciada por Kicillof en Bahía Blanca, permitirá la expansión de la Terminal de Puerto Rosales y hará de este complejo portuario el de mayor exportación de hidrocarburos del país, permitiendo sumar trabajo y valor agregado al petróleo de Vaca Muerta.

La inversión tiene como eje una expansión del 50% en la estructura del puerto, para duplicar el volumen de recepción de petróleo e incrementar la exportación de petróleo crudo, no convencional, a partir de un mayor tráfico de buques de diversos portes y volúmenes.

El lunes anterior, Kicillof ya había expuesto la posible salida de Petronas de la inversión de la planta de GNL y recordó que la petrolera malaya «estaba decidida a realizar esa inversión» en Bahía Blanca.

Ante eso, dijo: «Necesitamos que el presidente de la Nación deje de lado las chicanas y trabaje para que esa inversión, que estaba confirmada y hoy está en riesgo, finalmente se produzca».

El gobernador dijo en Punta Alta que la inversión de Oiltanking con YPF «va a ser un verdadero cambio geoestratégico para la Argentina» y que hará del Puerto Rosales «la puerta de salida del petroleo de Vaca Muerta en la provincia». «Es una inversión faraónica, gigantesca».

Kicillof explicó, además, que la inversión de Oiltanking «se acordó con este gobierno provincial, sin ningún régimen provincial pero sí con una mirada estratégica, con seriedad. Con capacidad de cumplir lo que se dice». «No hacía falta andar mintiendo y canchereando por ahí», apuntó.

Más antecedentes sobre la empresa Oiltanking

Se trata de la firma encargada de administrar las cargas y descargas de buques petroleros en el Puerto Rosales (Punta Alta) y de operar el almacenamiento de crudo en las playas de tanques. La composición accionaria de Oiltanking se reparte entre 70% para la alemana Marquard & Bahls AG y 30% restante a cargo de YPF.

Hace más de dos años, la empresa tiene en carpeta una inversión de US$500 millones para la construcción de un muelle en Puerto Rosales, que le permita operar en condiciones climáticas más adversas que las actuales monoboyas para cargar y descargar petróleo de los buques. Esto permitirá el atraque en dos posiciones de buques tanque desde Panamax hasta Suezmax.

De hecho, la puesta en marcha ya comenzó hace un año y medio y concluirá en 2026 con el total de la capacidad de almacenaje y operación de buques. La empresa lleva desembolsados más de US$230 millones sobre el total de US$500 millones de presupuesto original.

La compañía además construirá seis tanques de almacenamiento de 50.000 metros cúbicos (m3) cada uno. De esta forma, se ampliaría la capacidad de los actuales 480.000 m3 a 780.000 m3. El objetivo es expandir las instalaciones actuales para recibir 86.000 m3/d desde la cuenca neuquina, donde está Vaca Muerta, por el ducto de Oldelval y evacuar por buque el excedente destinado a exportación, que sería aproximadamente 44.000 m3/d.

“Actualmente, estamos en la primera fase de la etapa 1 del proyecto, que consiste en la construcción de la casa de bombas; las tuberías de recepción, aspiración y exportación de crudo; el sistema contraincendios y el sistema eléctrico e instrumentación. A su vez, estamos trabajando en la ampliación de la capacidad eléctrica, el movimiento de suelos y la construcción de las fundaciones. Luego continuaremos con la fase 2 y 3, que incluye la construcción de los tanques”, dijeron en Oiltanking.

A comienzo de año, las monoboyas que se utilizan para la descarga de buques de petróleo tuvieron dos roturas en menos de tres semanas, lo que generó un derrame de al menos 950 litros y la suspensión de la operación de parte del abastecimiento interno del país y de exportación.

A Puerto Rosales llegan los buques de Comodoro Rivadavia con el petróleo pesado –llamado Escalante– que se produce en el Golfo San Jorge, para suministrar a las principales refinerías del país: YPF (La Plata), Raízen (Dock Sud) –abastece las estaciones de servicio Shell–, Axion (Campana) y Trafigura (Bahía Blanca) –dueña de Puma Energy–.

El petróleo liviano –llamado Medanito– de la cuenca neuquina (Vaca Muerta) llega a las refinerías de Buenos Aires por oleoducto. Sin embargo, se carga y se exporta a través de Puerto Rosales.

Oiltanking Ebytem SA (OTE), como es su nombre oficial, lleva más de 28 años de operación en la Argentina en el sector de transporte y almacenaje de hidrocarburos. Su intención es ser “actor y participe de la ampliación del sistema logístico de petróleo crudo, que posibilite la exportación de la producción incremental proveniente de la cuenca neuquina hacia los mercados del exterior”, según dijo en un comunicado.

En el acumulado de los primeros ocho meses del año, las exportaciones de petróleo crecieron 54,6% y pasaron de representar US$2317 millones a US$3582 millones. En agosto, en particular, las ventas externas de crudo crecieron 8,9% y los principales destinos fueron Chile, Uruguay, Estados Unidos, Brasil, Bolivia, según el último informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) que publica el Indec.

Los aumentos que arrancan en octubre: subtes, prepagas, colegios, agua y luz

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Si bien en octubre la inflación podría finalmente perforar el piso del 4% mensual –según el último Relevamiento de Expectativas del Banco Central, los precios podrían subir un 3,5%–, hay algunos aumentos previstos para el mes que se ubican muy por encima de este número, como el boleto de subte, que tendrá un incremento del 16,46%. También subirán las facturas del servicio de electricidad, el servicio de agua en el área metropolitana Buenos Aires (AMBA), la cuota de los colegios privados con subvención del Estado en la ciudad y la provincia de Buenos Aires, y las empresas de medicina prepaga.

Subte

A partir del martes, el boleto de subte con la tarjeta SUBE registrada pasará de los $650 actuales a $757, si bien a cada pasajero se le aplicarán automáticamente descuentos del 20%, 30% y 40% una vez que se supere una determinada cantidad de viajes mensuales. En tanto, para el Premetro, los viajes empezarán a costar $264,95.

Por otro lado, el boleto sin tarjeta SUBE registrada pasará a $859,07, mientras que la tarifa del Premetro sin registro será de $300,67.

Estos valores iban a empezar a regir el 1º de agosto pasado. Sin embargo, una serie de medidas judiciales precautelares retrasaron los incrementos previstos por el gobierno de la ciudad.

Tarifas

En tanto, en electricidad habrá un aumento en los tres componentes de la factura (generación, distribución y transporte), lo que impactará en un aumento final promedio del 3%. El gobierno nacional busca de esta manera atenuar los posibles cortes de luz en el verano, con la idea de que con más ingresos las empresas podrían invertir más.

En el servicio de agua en el AMBA, las boletas de AySA subirán 4,9%, siguiendo la fórmula polinómica que tiene en cuenta el índice de salarios (IS), el de precios internos al por mayor (IPIM) y el de precios al consumidor (IPC). En el año, las boletas de agua de AySA aumentaron 285%.

Alquiler

Por otro lado, quienes tengan que renovar un contrato de alquiler en octubre y lo hayan firmado bajo la ley de alquileres y el índice de contratos de locación (ICL), tendrán un incremento del 237,5% desde el mes próximo, aunque en este rubro dependerá de cada negociación particular.

Colegios

Las cuotas de los colegios privados de la provincia de Buenos Aires tendrán una suba del 4%, que se suma al 4,5% de septiembre pasado. En la Capital Federal el aumento será del 3,1%, y el mes anterior había sido de 3,9%. Los incrementos están en función de una estructura de costos que contiene los aumentos de los docentes curriculares, de los docentes extracurriculares, del personal no docente y el alza del IPC, siendo esta estructura distinta en la ciudad y en la provincia.

Prepagas

Las prepagas también ajustarán los valores de las cuotas, pero el aumento dependerá de la empresa que se tenga contratada. Por caso, Galeno informó a sus socios un aumento del 4,8%; OSDE, del 4,9%; Omint y el Hospital Italiano, del 5,9%, mientras que otras firmas, como Accord Salud, aplicarán un ajuste del 8,4%.

Pero cabe aclarar que, por una resolución de la Superintendencia de Servicios de Salud que salió publicada en el Boletín Oficial a principios de septiembre (2155/2024), las entidades podrán disponer distintos incrementos dependiendo de las condiciones del plan (con o sin copagos, entre otras variantes) y las regiones o zonas en las que se brinda la atención médico-asistencial.

A contramano

Sin embargo, no todos son aumentos. En gas, el Gobierno aplicará una baja del precio de producción de US$3,45 a US$3,10 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector), que compensará la suba de 2,7% en el valor de transporte y distribución. La boleta final, por lo tanto, podría bajar hasta 6% para los usuarios de ingresos altos (N1) y un poco menos para los hogares de ingresos medios (N3) y bajos (N2), donde el valor de transporte y distribución tiene un mayor peso. Como además baja significativamente el consumo de gas en estos meses, el valor de la factura va a caer mucho más a partir de octubre, cuando se hace la comparación con el mes anterior.

Por último, los precios de la nafta podrían bajar 1,5% y los del gasoil, 3% en los próximos días, fecha que aún no se informó con precisión. Esto se debe a la baja del crudo Brent, la cotización internacional del barril de petróleo que toma de referencia la Argentina, que cayó 9% en el último mes, de US$80 a US$71. A su vez, esto permitirá compensar los aumentos en biocombustibles y en los impuestos, que subieron $10,79 para la nafta y $9,55 en gasoil.

Actualmente, el litro de nafta súper de YPF en la ciudad de Buenos Aires cuesta $992, mientras que la premium vale $1226. El gasoil súper vale $1032, mientras que el diésel premium, $1312. Con la baja de precios, los nuevos valores serían: $977 la nafta súper, $1208 la nafta premium, $1001 el gasoil súper y $1273 el gasoil premium.

María Julieta Rumi

A quién culpar de los apagones del próximo verano – Segunda parte

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La primera parte de esta nota está aquí.

Lectores, nos están faltando 11.420 MWe capaces de dar «potencia de base», esa que está disponible 24×7. Es más o menos un tercio de la demanda máxima del Sistema Argentino de Interconexión. ¿Cómo desaparecieron? Es complejo pero simple, y ahí les va.

Esta primavera veremos las primeras olas de calor de un verano que pinta infernal, y terminará muy avanzado el otoño de 2025. Hace meses que falta de agua en los ríos hidroeléctricos, y además hay mucha central térmica de gas en manos privadas y hecha fruta. En suma, que la electricidad de base va a faltar. Gravemente.

A la «sequía hidroeléctrica» y a el parque térmico fuera de servicio, hay que añadirle la posibilidad (o más bien, la certeza) de fuegos, cortocircuitos y caídas por viento en las tres LATs (Líneas de Alta Tensión) que «acometen» el AMBA. En verano, con los yuyos secos y en zonas pobladas, donde no faltan puchos mal apagados, los incendios son más la regla que la excepción.

El último apagón masivo de este origen que tuvimos sucedió el 1 de marzo de 2023, cuando el humo de un incendio de pasto hizo entrar en cortocircuito una de estas LATs provenientes del Comahue en un tramo que atraviesa el partido de Zárate. Sí, su sospecha es fundada: el aire es aislante y evita fogonazos entre los cables, o su descarga a tierra. Pero el humo puede ser un buen conductor. El del incendio del 1 de marzo de 2023 generó un fogonazo entre cables, y ahí se pudrió todo.

En milésimas de segundo, la mayor central térmica del AMBA, que es Costanera, detectó una fluctuación de frecuencia en la red y se desconectó automáticamente de la misma para protegerse. La salida de servicio de sus 2306 MW arrancó una reacción en cadena de desconexiones de grandes y pequeños proveedores desde el AMBA hacia el noroeste. Quedaron sin luz la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y sigue la lista por el NOA.

En los grandes circuitos eléctricos nacionales, como el Sistema Argentino de Interconexión, las cosas suceden de golpe y en tiempo real.

Las LATs que conectan esa gigantesca isla eléctrica del AMBA con el resto del país deberían ser al menos 5. Es el número «de seguridad» para evitar la propagación de desconexiones locales, que en un instante se vuelven nacionales.

Dice el Ing. Francisco Rey, ex-vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica y analista de prospectiva del Sistema Argentino de Interconexión: «En 2014 tuvimos reuniones con CAMMESA por las LATs de Atucha III y las de Río Negro. Allí en carpetas ya estaba la estación transformadora de Plomier, provincia de Buenos Aires, punto de llegada de la que debía ser la cuarta LAT hacia el AMBA. Ignoro desde cuando CAMMESA la tenía programada. Fijate que la segunda LAT entre Yacyretá y Resistencia ya estaba programada. Esa línea se paralizó en 2016, cuando ya estaban comprados parte de los materiales. Estaba prevista su terminación en 2017. De haberse terminado, se habría evitado el apagón de 2019».

Rey se refiere al apagón del día del padre, que fue nacional y algo más: abarcó a Uruguay, Chile y Paraguay. Como dijo AgendAR en aquel momento, hay responsabilidad de Transener, creada en 1993 sobre activos públicos. En la práctica, es otra casilla de peaje de ésas que le puso Menem a las rutas nacionales hechas por el estado. Cobra por transportar electricidad sobre el 85% del territorio, pero no se le cae un centavo en inversión dado que el marco legal no la obliga a ello. A todo ello el ENRE (Ente Nacional Regulatorio de la Electricidad), otra gran idea de Menem, consiste en hacer como que regula.

Retomando lo que dice Rey, tanto «laissez faire» nos costó el primer apagón total en el Cono Sur el 16 de junio de 2019, por caída de la LAT que trae electricidad al AMBA desde la represa de Yacyretá. Una de las torres que sostienen los cables sobre el Paraná se derrumbó, no por su buen diseño o su buen estado. Le faltaba al menos otra LAT de respaldo, pero el Ministro de Energía de Mauricio Macri, el Ing. Juan C. Aranguren, hombre de la Shell, la suspendió. Tendría buenos motivos.

De ahí aquel apagón de padre y madre, sucedido justamente el día del padre. Y en los países vecinos se acordaron de nuestras madres.

El verano de apagones que nos espera no tiene una única causa ni un único agente. Es la suma de múltiples causas con múltiples actores. Por eso, a la hora de distribuir sambenitos, no se salva nadie. No hay inocentes.

Para explicar la sequía… bueno, siempre las hubo, y los diarios argentinos del siglo XIX hablan tupido del asunto. Pero, cambio climático mediante, desde más o menos 1970 a hoy se han vuelto más frecuentes, más largas y más profundas.

Se puede rezar por la lluvia, bailar la danza apache de la lluvia, o adaptarse a la nueva realidad. Reemplazar la capacidad de generación eléctrica de base de ríos poderosos como el Limay-Negro, el Paraná y el Uruguay requiere o quemar mucho más gas, o tener un parque nuclear bastante mayor que el actual. Lo forman sólo tres centrales, las Atuchas 1 y 2, y Embalse en Córdoba.

Las centrales nucleares planificadas pero faltantes son dos, y sumarían 1820 MW entre ambas, pero el Ing. Aranguren también las suspendió. Tendría buenos motivos. Como decía su presidente, te las debo.

Pero ahora que abunda el gas, gracias al fracking en Vaca Muerta, la electricidad no aparece mágicamente en la Región Centro. Y eso sucede porque el parque térmico está hecho percha.

Ojo, lectores, si son debidamente canosos/as, recordarán que lo mismo le pasó a Alfonsín en el verano de 1988/9. El caudillo radical jamás se enteró de que las viejas centrales de fueloil de las generadoras estatales como SEGBA o Ítalo estaban sin mantenimiento. Y a la hora de tener potencia de respaldo, o «un palenque ande rascarse», como dicen los ingenieros en redes, el Secretario de Energía de Alfonsín, Jorge Lapeña, otro hombre del petróleo, se enteró sobre la marcha de que, cambio climático mediante, puede haber sequías simultáneas en ríos hidroeléctricos tan distantes entre sí como el Limay y el Uruguay. Apa.

La suma de apagones e hiperinflación confirmó un diagnóstico político de acefalía, o síndrome de «¿Adonde está el piloto?». Sucedieron los primeros saqueos de supermercados de nuestra historia, y Alfonsín tuvo que apearse del gobierno antes de tiempo. La Argentina fue, como quien dice, de la sartén al fuego, porque lo relevó Carlos Menem. Que ha sido el autor intelectual (es un decir) del modelo eléctrico argentino actual, llamado también «el liberalismo al palo» por los entendidos.

Hace muchas décadas que sucesivos gobiernos, militares y civiles, dejan que la cartera de Energía, sea Secretaría o Ministerio, la maneje el Club del Petróleo, así como hasta los ’40 al país lo manejaba el Jockey Club. En ambos casos, eso fue problema.

Con Menem se llenó el país de centrales eléctricas de gas, se privatizó YPF y su sucesora, Repsol, vació impunemente los campos de gas de Loma de la Lata entregándole el metro cúbico a muy bajo costo a las generadoras. Algunas computaban el precio del gas como «costo cero». Y lo que sobraba, que era una bestialidad, se exportó a Chile a excelente precio (para Chile).

Así Repsol liquidó un yacimiento con gas para 60 años en apenas 13 años. Cuando se fue, de yapa cobró indemnización. A partir de entonces nuestro país pasó a importar gas boliviano por ducto, y GNL proveniente de los Emiratos. En 2013 ese blooper con Repsol estaba costando U$ 15.000 millones/año. En España seguramente cuentan chistes de argentinos.

Ahora bien, muerta Repsol (también es un decir) apareció gas nacional en… Vaca Muerta, muy cerca de Loma de la Lata. Su explotación es más cara y ambientalmente impresentable. Pero eso sí, hay gas para rato (dicho tocando madera).

Sin embargo, se pudo comprobar durante el gobierno de Mauricio Macri que uno se puede parar ante Vaca Muerta con la varita de Harry Potter y clamar «Expecto Patronum», y sin embargo el gas no llega caminando solo hasta las empresas generadoras de la Región Centro. Para eso hacen falta gasoductos funcionales. La obra se hizo recién en tiempos de Alberto Fernández. Los apagones con que debutó el gobierno de Javier Milei se debieron a que éste interrumpió el final de obra del gasoducto Néstor Kirchner, ya construido. Funcionaba a media capacidad: faltaban instalar las dos etapas finales de presurización.

Ahora que el gas sí llega a las generadoras, el fluido carece sin embargo de la virtud mágica de hacer que las turbinas y los ciclos combinados estén en orden de batalla. Parece que otra vez cundió la falta de mantenimiento, como le pasó a Alfonsín, el que se enteró tarde. Pero como ahora las centrales térmicas de generación están en manos directas de miembros del Club del Petróleo y el ENRE también, está naturalizado que el estado no le revisa la trastienda técnica a ningún privado: entre bomberos no hay pisadas de manguera. Qué linda es la amistad.

Y ahora hurguemos un poco en las centrales nucleares que nos están faltando. Y también dos hidroeléctricas muy a prueba de sequía, las del río Santa Cruz. Sí, sospecha bien, las sequías no lo despeinan porque está alimentado por el lago glaciario más colosal del subcontinente, el Argentino. Al que además no le faltan lluvias ni deshielos, por su latitud muy alta, y porque los Andes ahí son relativamente petisos y dejan pasar las nubes que vienen desde el Pacífico.

Tener una cancillería vendida históricamente al State Department explica 10 años de bloqueo exitoso no de dos sino de cuatro grandes centrales de electricidad de base: Atucha 3 CANDU por 700 MW, la Hwualong-1 con 1120 MW, y las dos hidro sobre el río Santa Cruz, la Kirchner y la Cepernic, inicialmente planificadas con 1600 MW entre ambas. En un resumen apretado, ante los ojos desconfiados del State Department, todas eran demasiado chinas por financiación, y de yapa, las nucleares demasiado nucleares, y Atucha III CANDU, demasiado argentina.

Vale decir que hoy nos están faltando 3420 MW de base que en 2014 suponíamos asegurados, y que sabíamos que iban a estar en línea este año. Pero pasaron cosas.

Ante tanta inversión china en nuestro sistema eléctrico, la valiente muchachada de La Embajada movilizó sus topos y «sleepers». Las cuatro centrales a las que nos referimos fueron suspendidas por el Ing. Juan C. Aranguren, si la memoria no me falla. Tendría buenas razones. Pero de que en tiempos ulteriores no avanzaran los papeles para los respectivos inicios de obra se encargó el recurrente Dr. Gustavo Béliz, Secretario de Planeamiento Estratégico del gobierno de Alberto Fernández, y en tiempos de Menem, el escritor de sus discursos.

Obviamente al Secretario le inventaron la secretaría y el cargo. Supongo que a pedido de terceros. Supongo que con buenas razones. Es bastante extraño tener que pasarle factura al Palacio San Martín por los apagones que se vienen. Sin embargo, ése es el sitio que recibe los «non papers» de La Embajada y los transmite al gobierno argentino, el que sea. El Tío Sam ranquea alto en esos silenciosos pasillos.

Entre la indisponibilidad hidráulica y la térmica suman, como dijo en AgendAR el citado Ing. Francisco Rey, 7800 MW de base que no están porque no llueve.

Pero la cuenta sigue. Falta una chorrera más de megavatios ya instalados, porque el estado no controla la generación de potencia de base ni exige inversiones y mantenimiento a su transportador a distancia. Si a estos 7800 MW «desaparecidos» se le suman los 3420 MW de las dos nucleares y las dos hidro sin construir, llegamos a la sorprendente cifra de 11.420 MW que faltan en el Sistema Argentino de Interconexión.

Es una enormidad. Es tan bananero, tan de terror que casi resulta cómico. Señoras y señores, cajonearon o se fumaron un tercio de la demanda máxima histórica estival.

Lo poco cómico del asunto es obvio: viejos solos que se mueren en sus departamentitos y chabolas, deshidratados y cocinados por los golpes de calor y porque no funcionan el aire acondicionado ni el ventilador, y si el piso es alto, no hay agua en las canillas. Personas de todo tipo con síndrome urémico hemolítico por envenenamiento con comida deteriorada por el corte de la cadena de frío. Piñas entre autos y colectivos, a toda hora, por desconexión de semáforos. Muertes en el curso de asaltos al voleo en las calles a oscuras.

Como guinda en la punta del helado, tarifazos a lo bestia, porque eso cura todo, y cantidad de fábricas, comercios, restaurantes que quiebran, y desocupación a baldazos.

La tormenta perfecta.

Alfonsín, que en comparación con la murga actual era Abraham Lincoln, no llegó a término por cosas parecidas.

Subrayo, por cortesía dado que nuestro público nos entiende como por señas de truco, la diferencia entre potencia de base, disponible 24×7, y la de las fuentes intermitentes. A saber: el sol no brilla de noche, y el viento no sólo es intermitente sino impredecible en tiempo real. En cambio la Central Nuclear de Embalse da su potencia máxima (hoy 656 MWe) 340 días por año desde que se inauguró, en 1984.

La proliferación de fuentes intermitentes en tiempos del ingeniero Mauricio Macri te pone tan a salvo de apagones como la multiplicación de bikinis y galochas te salvaría del frío en Marambio (la base polar).

En unos meses, estimados lectores, podrán comprobarlo.

Daniel E. Arias

PS: Me corrije un lector. Dice: «Transener sólo opera y mantiene la red, pero no es responsable de la expansión. Con la legislación y el esquema eléctrico que quedaron desde tiempos de Menem, no existen ni la planificación energética ni hay políticas de estado al respecto. Resultados a la vista. ¡Comprá velas de bajo consumo!»

Otro lector añade: «Algunas obras debieron estar listas en 2020, como un contrato de ENARSA para poner una central de gas de 900 MW en Campana, provincia de Buenos Aires, con crédito chino». Ergo, eso se frenó en tiempos de Alberto Fernández (y de Béliz). Lo dicho, no hay inocentes.