Los precios de los combustibles volverán a subir esta semana, cuando se aplique una nueva actualización del impuesto a los combustibles líquidos, como definió la AFIP por pedido del Ministerio de Economía. Según cálculos privados, el impacto final en los precios de surtidor sería de 3%, aproximadamente, a nivel nacional. Sin embargo, se espera que las empresas apliquen una suba adicional para trasladar el aumento de sus costos y para recomponer rentabilidad.
El impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono (ICL e IDC) subirá 51% el próximo viernes, el primer día de marzo. “En naftas, eso implica una suba promedio de $26 por litro a nivel país, pero que será mayor en las zonas centro y norte, donde no hay exenciones impositivas. En gasoil, la suba del impuesto es de $21 por litro”, dijo la economista Patricia Charvay, de la consultora Economía y Energía.
En la Ciudad de Buenos Aires (CABA), el aumento en surtidor por la actualización de los impuestos sería de 4,4%, según cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). “El 1° de marzo, el incremento del impuesto de monto fijo sube $33, que eleva el tributo desde $65 por litro a $98 en CABA; es decir, una suba del 50%. Considerando el precio de un litro de nafta súper en CABA, esta actualización del tributo (bajo el supuesto de traslado pleno) implicaría pasar de un valor de $750 a $783, lo que significa una suba de 4,4%”, dijeron.
Además de la actualización del impuesto, las empresas petroleras podrían aplicar un aumento mayor para trasladar el alza de sus costos. Si bien los precios de los combustibles subieron 6,5% el 1° de febrero pasado, las empresas dijeron que se debió íntegramente a la actualización del impuesto a los combustibles y al aumento de los costos de los biocombustibles. “En realidad, en febrero estamos -2% abajo”, dijeron en YPF, haciendo referencia a la devaluación mensual del tipo de cambio oficial, que no se trasladó al surtidor.
A principio de mes, el Gobierno “descongeló” el tributo que grava a los combustibles, que estaba sin modificación desde julio de 2021 y que debe actualizarse cada tres meses, tomando como cálculo la variación de la inflación acumulada en ese período. El Gobierno aplicó una suba por el atraso de 2021 y 2022, y difirió para los próximos meses los aumentos que correspondían a la inflación de 2023.
Las empresas refineras trasladaron la actualización impositiva al valor final del surtidor y aplicaron una suba adicional de dos puntos porcentuales por el aumento del bioetanol y el biodiesel, que se usa como corte en la producción de nafta y gasoil, respectivamente.
Hasta hoy, los precios de YPF en CABA son: la nafta súper, $744; la nafta premium, $918; el gasoil súper, $784, y el gasoil premium, $998.
Los precios de los combustibles aumentaron 86% desde que asumió Javier Milei, repartido en tres incrementos de 38%, 27% y 6,5%. La suba tan pronunciada en poco tiempo se explica por el incremento de las dos principales variables que inciden en los costos de las empresas refinadoras: el tipo de cambio, ya que los contratos están dolarizados, y el valor del barril de petróleo.
En diciembre, el Gobierno no solo aplicó una fuerte devaluación de 56% de la moneda, sino que también dejó de presionar sobre el precio interno del barril de petróleo que se comercializa en el país y que era más barato que el internacional. De esta manera, el sector comenzó a acomodar los costos internos al nuevo contexto de liberalización de mercado.
El año pasado, mientras las productoras de petróleo vendieron sus barriles en el mercado interno a las refinerías a un precio promedio de US$61, el valor de exportación fue US$72, acorde con la cotización promedio del Brent, que se toma de referencia en el país. Se trató de una brecha de 18%, que las dos partes del sector privado (downstream y upstream) buscarán cerrar este año.
Se trata del tanque reflector construido en los talleres de INVAP ubicados en el Centro Atómico Bariloche (CAB). Será trasladado por tierra en los próximos días al Centro Atómico Ezeiza (CAE) para su montaje final. Se viene la terminación del RA-10, un reactor capaz de dominar el mercado mundial de radioisótopos médicos y facturar U$ 90 millones año… si el gobierno no para la obra. Ya sucedió antes.
Diseñado por la CNEA y fabricado por INVAP en aleación de un metal rarísimo, el zirconio, la pieza más difícil del futuro reactor RA-10 se terminó en los talleres de fabricación mecánica de INVAP. Hubo celebración en plan gasolero, autoridades, discursos y una emoción difícil de entender si uno no considera cuánto tiempo y cuántas dificultades hubo que resolver. Importa lo que dijo la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la investigadora Adriana Serquis.
«Esta obra no es solo ingeniería, sino que es una obra de arte para el ámbito de la metalurgia de nuestro país, en particular de este taller de INVAP que ha logrado algo que emociona. Tanto por lo que significa como un nuevo hito para el desarrollo nuclear de nuestro país, como también porque nos va a brindar nuevas capacidades que son muy requeridas a nivel internacional, ya sea por el área de medicina, con la producción de radioisótopos, y las facilidades (léase instalaciones) para la producción de silicio, el testeo de materiales y el avance enorme para el área de ciencia y tecnología en el uso de neutrones», destacó Serquis.
De igual manera, el gerente del Área Nuclear de INVAP, Felipe Albornoz, señaló que terminar esta pieza fue un hito técnico, porque es el corazón del reactor del RA-10, junto con su núcleo de elementos combustibles, al que envuelve. «Todo el resto de la instalación se construye alrededor de estos (dos) componentes- añadió- y poder imaginarlo, diseñarlo y luego fabricarlo en nuestro país, con nuestra gente en Bariloche, es un motivo de orgullo. Y es un motivo de celebración también porque CNEA con sus 70 años de historia nuclear e INVAP con sus casi 50 años pueden seguir aportando este tipo de desarrollos para hacer un país mejor».
Con un peso de 2.540 kg., su diámetro de 2 metros y una altura de 1,40 metros, el tanque reflector está en el interior de la pileta del reactor, aloja el núcleo y una cantidad de componentes móviles del mismo. Es finalmente un tacho, pero uno muy complejo, hecho de una superaleación terriblemente difícil de cortar, soldar o estampar, el zircaloy, y con tolerancias dimensionales como sólo se ven en la industria nuclear y en la espacial.
¿No sería más fácil usar algún acero resistente a la radiación? No, porque el tanque tiene que bancarse una tremenda emisión de neutrones desde adentro, y el zircaloy es la única aleación que los deja pasar como el vidrio a la luz, sin deterioro del material. Esa pieza tiene que durar medio o siglo o más, y sin pérdidas de agua pesada.
A diferencia de los componentes de las centrales de potencia exitosas, como las CANDU canadienses o las PWR de Électricité de France, cuyos componentes se pueden producir a escala, ésta es una obra única y -como dijo Serquis- sumamente artesanal. Y es que los reactores, a diferencia de las centrales nucleoeléctricas, se diseñan y construyen «a medida» del país cliente. Hay muy pocos reactores en el mundo que sean clones, y francamente son bastante malos. Cuando INVAP construya el reactor que le vendió a Holanda, tal vez tenga que fabricar un tanque reflector aún mayor que éste, y será otra aventura de artesanía metalúrgica.
Luego de 32 meses en construcción sin contar el tiempo de diseño, la instalación del tanque permitirá el inicio del montaje de los internos de la pileta del reactor. Completada esa etapa, se procederá al llenado de la pileta con agua común, aunque casi totalmente desmineralizada. El agua común atrapa neutrones y rayos gamma: se usa como blindaje contra la radiación y además como refrigerante del núcleo. También se llenará el tanque que se ubica casi en el fondo de la enorme pileta, pero con agua pesada. Cada líquido tiene su circuito de refrigeración enteramente independiente: no se deben mezclar jamás.
Uno juraría que la gente de INVAP y de la CNEA ya le había tomado cariño a este considerable tacho lleno de penetraciones inexplicables (salvo para un experto en termohidráulica), y no lo quería dejar ir. Pero estaban celebrando su partida. En el Centro Atómico Ezeiza, donde se está terminando la obra nuclear y la civil del RA-10, vendrá el montaje, el final de obra, los ensayos de operación en frío, la carga del combustible nuclear.
Y finalmente, si nadie lo impide, la puesta en marcha del mayor reactor multipropósito del Hemisferio Sur, el tercero del mundo en potencia térmica, y probablemente el primero en capacidades científicas y de producción de radioisótopos de uso médico e industrial.
Lo de que será el primero en producción se puede predecir con bastante confianza. Desde 2006 el mejor reactor de producción e investigación del mundo sigue siendo el OPAL de Australia, construido por INVAP. «Mejor» significa cuatro cosas muy concretas: produce radioisótopos en cantidades muy superiores a las inferibles de su potencia térmica (apenas 20 MW), irradia toneladas de silicio monocristalino para fabricar chips de alto rendimiento, recibe constantes contratos de firmas e instituciones australianas e internacionales para investigar en ciencia de materiales, y casi no tiene salidas de servicio por desperfectos.
En los hechos, el OPAL, pese a su baja potencia, abastece la medicina australiana y la regional, amén del inmenso consumo de radioisótopos médicos de los EEUU y Canadá. Eso fue algo bastante inesperado, porque lo tendrían que haber hecho los dos reactores MAPLE canadienses, que sumaban 80 MW entre ambos. Pero no se pudieron inaugurar: eran grandotes (podían abastecer el 200% del mercado mundial de radioisótopos), pero también ligeramente inestables. Las autoridades regulatorias canadienses nunca los dejaron entrar en producción.
¿Que se puede decir de una planta única, como el RA-10, capaz de superar al OPAL con una cuarta parte de la potencia de aquellos dos MAPLE? Lo que afirmaba el viejo slogan de un secarropas también argentino: «Poderoso, el chiquitín».
El RA-10, con 30 MW térmicos, no será nada chiquitín. El edificio, dentro de los amplios espacios parquizados y con bosque del Centro Atómico Ezeiza, ocupa una planta similar a la de una manzana porteña. Uno aquilata la potencia térmica de la máquina cuando ve las torres de enfriamiento del agua refrigerante. Cuando en 2010 las presidentas Dilma Rousseff y Cristina Fernández anunciaron la obra en 2010, ésta se pensaba binacional: con ingeniería argentina y algunas diferencias, se construiría junto con el RBM (Reator Brasileiro Multiproposito)… pero pasaron cosas.
Hubo golpe de estado civil en Brasil y luego, cosas peores. Aquí la fase de diseño se alargó bastante. Y es que por lejos, éste reactor es más complejo que el OPAL, porque está pensado para hacer más cosas, y además muy diferentes entre sí. Pero terminado el diseño y con la obra ya empezada, sobrevinieron Mauricio Macri y trascartón el Covid, y ésta se atrasó aún más.
Lo hizo porque en 2016 Macri clavó a la CNEA con la mitad de su presupuesto de 2015, onda «agarrate del pincel que te saco la escalera», y así siguieron las cosas, a macilenta velocidad de tortuga renga, hasta bien entrado julio de 2021, cuando el presidente Alberto Fernández redescubrió desganadamente el átomo, tuvo que nombrar autoridades competentes en la CNEA (Serquis) y puso algo más de plata.
“El proyecto se está acercando a su etapa final. El tanque de reflector es el componente más complejo del reactor y a la vez resulta crítico para que se puedan desarrollar todas sus aplicaciones”, dijo el gerente del proyecto, el Ing. Nuclear Herman Blaumann, el padre de la criatura. Blaumann ha prometido que cuando entregue el reactor funcionando, se jubila. Pero la Argentina ha venido frenando ese acontecimiento de mil maneras.
La estructura y los materiales del tanque reflector se definieron en base al análisis de lo que querían los futuros usuarios del RA-10 en materia de productos y servicios, lo que supuso años de reuniones con el sistema de salud, las universidades, las empresas metalúrgicas y las electrónicas. Eso decidió la potencia térmica, los materiales y la forma del núcleo de uranio enriquecido a casi el 20%, la cantidad de agua pesada necesaria para moderar (léase potenciar) su reactividad, la densidad necesaria de los flujos de neutrones para cada tarea, los sistemas de irradiación, los de refrigeración, la arquitectura del edificio que aloja la pileta y la del enorme edificio general. Éste abarca los laboratorios e instalaciones radioquímicas de producción, así como los sistemas de control y seguridad.
Se espera que el RA-10 esté en operación en 2026. Sería lógico, dado que este reactor recupera el costo de diseño y construcción en apenas 4 años de vender radioisótopos médicos, especialmente molibdeno 99m. Luego, si sale tan fuerte y confiable como su predecesor argentino, el RA-3, tendrá 50 o 60 años más en operaciones para ganar plata para el país. Salvo que dentro de una o dos décadas se decida ganar MUCHA plata y se lo repotencie, como se hizo ya 2 veces con su bisabuelo, el RA-3. Éste debutó en 1967 con 3 MW, y hoy tiene 10, y sigue firme, abasteciendo a la Argentina y el Cono Sur.
En cuanto al molibdeno 99m, se usa en diagnóstico por imagen nuclear, y constituye el 80% del negocio de abastecer los hospitales y centros de medicina nuclear de Sudamérica. No es improbable que terminemos vendiendo radioisótopos en la UE, en Medio Oriente, en África y en Lejano Oriente. Eso depende de nuestra habilidad en márketing, no de nuestra capacidad de producción. Damas, caballeros y niños, esta planta podría dominar fácilmente entre el 20 y el 30% del mercado de radioisótopos mundial. No es una fanfarronada patriótica. Con un reactor argentino y más chico, Australia llegó a dominar por momentos el 40%.
Es un mercado que crece en flecha: en 2022 cerró en U$ 679,80 millones, y en 2031 se espera que valga U$ 993,03 millones. Para ese año podríamos haber capturado el 20% y estaríamos vendiendo a la región y al mundo unos U$ 199 millones, siendo modestos. Pero el RA-10 da para más. Y el mercado obliga: crece al 4,3% anual porque no pasa año sin que se descubran nuevas aplicaciones médicas.
Como reactor fábrica, ya le arrojamos suficientes elogios sobre el RA-10. Pero es multipropósito, por lo cual es también un centro de investigación tecnológico en ciencias básicas, en aplicaciones de salud, industria y agro, y además un reactor escuela no sólo nacional sino internacional.
En suma, el RA-10 será una universidad nuclear con el mejor reactor del momento. Vendrá gente de toda la región al Centro Atómico Ezeiza a estudiar ingeniería, química, medicina, materiales y otras disciplinas nucleares. Algunos de ellos tal vez lleguen a posiciones de poder dentro de sus países, lo que nos abrirá puertas para distintos negocios de alta tecnología.
Tampoco es fanfarronada porque esto ya sucedió varias veces. A no olvidar que antes de que se inaugurara el OPAL, el reactor de producción más potente del Hemisferio Sur era el RP-10 de Perú, obra de INVAP y la CNEA entregada en 1987. Luego siguieron reactores en Argelia, Egipto y Arabia Saudta, y hoy se está diseñando el de Holanda.
INVAP es la proveedora de reactores más prestigiosa del mundo. Hazte fama, y te garanto que vas a trabajar 12 o 13 horas por día. Peor aún, te va a gustar. No hacés otra cosa. Vas a vivir extenuado y orgulloso. Es como jugar en la selección, pero hay menos plata, Mundial todos los años, y venimos ganándolos. ¿Se entiende?
En materia de microelectrónica, el RA-10 venderá decenas de toneladas de silicio irradiado a las fábricas de chips de todo el mundo.
¿Por qué una obra tan buena para el país no se terminó?
Buena pregunta, pero ya la contestamos. ¿Puro entreguismo? Sí, pero con eso no alcanza. El negocio de tener una planta de este tipo es demasiado bueno y múltiple. Sucede que el nivel de estupidez científica y tecnológica dentro de la política argentina viene alcanzando niveles insuperables. El diputado o senador de a pie no tienen la más maldita idea de para qué sirve el RA-10. No la tiene incluso si pudo llegar a la mediana o a la tercera edad porque dio el lujo, raro en otros países, de hacerse un test de stress-test cardiológico por imagen nuclear con molibdeno 99m… producido por el RA-3.
Más de uno zafó de un bobazo o de un cáncer gracias al RA-3, y no lo sabe. Este insumo de diagnóstico de muy alta resolución aquí no faltó nunca, pero sí en EEUU, en Canadá, la UE y Japón, donde se murió cantidad gente rica y cantidad mucho mayor de pobrerío por falta de buenos diagnósticos y tratamientos por radioisótopos. Canadá y los EEUU son dos países adelantadísimos en asuntos nucleares. En materia de centrales de potencia, Canadá tiene 18 y EEUU 94. Pero que se tienen que aprovisionar desde Australia. Gracias a un reactor argentino, ejem. ¿Toc-toc, algún diputado o senador escuchó eso?
En fin, que a los australianos se les viene competencia.
“La gente joven del plantel que se está formando será el futuro para este reactor. Para nosotros es un gran aliciente, tanto por haber logrado la transferencia de conocimiento hacia las nuevas generaciones, como también por haber creado un gran equipo, comprometido y capacitado para hacerse cargo de la instalación”, destaca Blaumann.
Talleres metalúrgicos sumamente artesanales de INVAP en el Centro Atómico Bariloche. Al fondo, haciendo el «dos de oros» y con el look que tenían algunos alienígenas en películas de mi niñez, el tanque reflector. Los señores pelados y canosos estuvieron en la fabricación de los componentes del OPAL de Australia, allá por 2004. Pero hoy se ven muchas más mujeres, y caras nuevas y jóvenes.
Un comentario final: las 2,1 toneladas de agua pesada, u óxido de deuterio, que llenarán el tanque reflector, habrá que importarlas. La CNEA tenía la mayor fábrica de agua pesada del planeta, la PIAP de Arroyito, Neuquén. ¿Adivine el lector qué presidente la cerró? Sí, aquel. ¿Y qué presidente no la reabrió? Sí, ése.
Pero tuvieron antecesores. Antes la cerraron Menem y De la Rúa. Se reabrió dificultosamente en tiempos de Cristina Kirchner para pagar deudas de agua pesada con países proveedores, que son muy pocos. Y se la volvió a cerrar justo cuando, tras mucho mantenimiento, estaba preparándose para fabricar las alrededor de 600 toneladas de carga inicial de agua pesada de Atucha III CANDU. Proyecto sumamente necesario, a la luz de nuestros apagones en el AMBA, que liquidó adivine Ud. qué presidente. Sí, ése. Y que no reabrió ¿cuál otro? Mire, uno que se mudó a Madrid.
Lo dicho, pasaron cosas.
Las centrales de potencia argentinas, las dos Atuchas y Embalse, consumen unas 27 toneladas/año de agua pesada, necesaria para avivar la escasa reactividad del uranio natural. Cada una de estas centrales tiene centenares de toneladas de agua pesada como moderador (léase «potenciador») y como refrigerante. Pero cuando se recambian elementos combustibles, estos salen mojados por tensión superficial, lo que implica una pérdida inevitable del líquido. Que vale lo suyo.
¿Cuánto vale? Las centrales CANDU, como Embalse, en Córdoba, se han puesto nuevamente de moda, porque a diferencia de las de agua liviana, han funcionado más de 70 años en 7 países sin ningún accidente. Además, quien tiene centrales de uranio natural se hace independiente de la mafia internacional de enriquecimiento de uranio, con la que cualquier encontronazo diplomático puede significar desabastecimiento. Ya nos pasó con EEUU en 1981, cuando el State Department nos castigó por venderle dos reactores a Perú, parte al parecer de su patio trasero continental.
Tan rápida es la rampa de la demanda mundial de agua pesada, especialmente entre los países con centrales CANDU, y tan inelástica es la oferta, que el cierre de la PIAP logró que el precio saltara de U$ 300.000 la tonelada a un millón de dólares. Tal cual, un palo verde por algo menos de un metro cúbico de agua pesada. Y nuestras lumbreras políticas quieren transformar esta planta cerrada en una fábrica de fertilizantes que valen unas 740 veces menos.
Fija que el agua pesada del RA-10 la vamos a tener que importar. La carga inicial, escasas 2,1 toneladas, no despeinan a nadie. Pero cuando tengamos un gobierno con algún sentido industrial, tecnológico y nacional, vamos a tener que reabrir la PIAP y construir más centrales CANDU, como Embalse, que está entre las mejores del mundo por disponibilidad. Pero ésta tiene que ser de diseño argentino.
Además, como exportadores de agua pesada, no nos puede ir mal, porque ése es un mercado que está creciendo. No nos va mal con nada nuclear. Otra cosa es con los gobiernos.
Daniel E. Arias
PS: Me avisan amigos de la CNEA que la carga de agua pesada para el RA-10 fue fabricada en la PIAP de Neuquén antes de su cierre, y encanutada por alguien políticamente muy previsor. No cambia el estado de cosas.
La compañía tecnológica Nvidia fue la protagonista de los mercados internacionales. Esta semana presentó sus resultados trimestrales y los números superaron ampliamente las expectativas de los analistas, lo que disparó la acción un 16,4% en la Bolsa de Nueva York. No solo se trató de una buena noticia para el bolsillo de los inversores, sino que generó un efecto contagio en el resto de los activos que operan en Wall Street.
En las primeras negociaciones, la acción de Nvidia registra una suba del 2,35% y se vende a US$803,83. A modo de comparación, dos días atrás valía US$674,71. Es decir, cada acción se revalorizó US$129,12 en 48 horas (+19,1%).
Este envión se explica por los buenos resultados trimestrales que presentó la compañía, ya que superó tanto las proyecciones de ventas (+7,5%) como la de ganancias por acción (+11,9%). Nuevamente, reforzó por qué fue apodada una de las “siete magníficas” de Wall Street (junto con Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla) e incluso su CEO aseguró que este trimestre las ventas irán mejor todavía.
“La computación acelerada y la IA generativa han alcanzado un punto de inflexión”, dijo Jensen Huang, el CEO de la compañía líder en el mercado de procesadores necesarios para el desarrollo de inteligencia artificial. Este sector creció con fuerza en el último año y eso le valió a Nividia obtener ingresos por US$22.100 millones en el cuarto trimestre de 2023 (los analistas esperaban que fueran de US$20.620 millones) y un beneficio por acción de US$5,15 (frente al US$4,64 estimado).
Nvidia es líder en el mercado de procesadores necesarios para el desarrollo de inteligencia artificial. (Photo by Annabelle Chih/Getty Images)Annabelle Chih – Getty Images AsiaPac
“La empresa vio crecer sus ingresos en un 265% año contra año, y 22% con respecto al trimestre anterior, principalmente gracias a sus unidades de centro de datos que tuvieron un crecimiento del 409% en el año y que conforman la mayor parte de los ingresos de la compañía. El increíble momento que atraviesa la compañía viene de la mano no solo de la altísima demanda por GPUs, sino también por la marcada ventaja competitiva que ofrece Nvidia en sus productos y particularmente en su línea H100, el cual ofrece un mayor rendimiento en el segmento de procesadores de datos para el uso de inteligencia artificial”, explicó Maximiliano Donzelli, head of research de IOL invertironline.
Incluso, con la vista puesta en el trimestre en curso, la compañía adelantó que esperan ingresos por alrededor de US$24.000 millones, cifra por encima de los US$22.170 millones que esperaba el mercado. La capitalización bursátil (market cap) de Nvidia aumentó en más de US$700 millones en lo que va del año (y US$272 millones solo ayer), llevando su valor a US$1,96 billones.
“Esta dinámica se da gracias a una alta demanda de sus aceleradores de inteligencia artificial y chips que procesan datos para modelos de IA. Sus productos han ayudado a impulsar el auge de chatbots y otros servicios de IA generativa, que pueden crear texto y gráficos basados en simples prompts. En el último tiempo se observó un gran performance de las llamadas ‘siete magníficas’, superando en capitalización bursátil a casi todos los principales países del mundo. Específicamente, el market cap de Nvidia, Meta, Amazon y Microsoft fue ganando terreno por sobre Apple, Tesla y Google, así, algunos empiezan a hablar de las cuatro magníficas”, señalaron desde Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
Esta semana, Nvidia subió dos escalones en el ranking de las compañías más valiosas del mundo y quedó cuarta en la lista. Únicamente se ubican por delante la tecnológica Microsoft (US$3,06 billones), Aplpe (US$2,8 billones) y la petrolera Saudi Aramco (US$2,06 billones).
El Ente Nacional de Comunicaciones autorizó hoy que las empresas tecnológicas Starlink, Amazon y OneWeb a operar en el país y ofrecer el servicio de internet vía satélite. Lo hizo a través de cuatro resoluciones publicadas en el Boletín Oficial, firmadas el pasado viernes por el interventor el organismo, Juan Martín Ozores.
“Nuestra misión es crear un ecosistema simple, claro y transparente que brinde la seguridad jurídica necesaria para fomentar la inversión, el desarrollo de la competencia y la prestación de servicios de calidad en los sectores de telecomunicaciones.”, señalaron desde ENACOM.
“Estas decisiones marcan nuestros objetivos: queremos un organismo técnico, profesional y dinámico, con un rol fuerte sobre la exigencia de un marco normativo simple y previsible que permita sentar las bases para el desarrollo de la sociedad del conocimiento y la economía digital”, agregaron.
El presidente Javier Milei ya había anunciado la desregulación de los servicios de internet satelital a mediados de diciembre, cuando presentó en cadena nacional el DNU que se encuentra vigente.
Starlink es la empresa global de servicios de internet por satélite que fundó en 2015 Elon Musk, como parte de su compañía espacial SpaceX. La firma ya lanzó casi 4.000 satélites y proporciona internet de alta velocidad a más de un millón de lugares en todo el mundo, la mayoría de los cuales son hogares.
La confirmación de la entrada de la compañía en Argentina se dio apenas días después de que Milei ganara las elecciones. El mismo día del balotaje, el empresario y magnate sudafricano expresó su alegría por la victoria de Milei en un breve mensaje publicado en su red social en respuesta a otro usuario.
“La prosperidad está por llegar a Argentina”, consideró Musk, que meses atrás entró de lleno en la campaña electoral argentina cuando promocionó la entrevista del polémico periodista Tucker Carlson a Milei.
Los acercamientos entre Milei y Musk
Los guiños de Milei a Musk continuaron: en el Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos se había incluido el permiso para la circulación de vehículos autodirigidos, productos que Tesla ofrece.
El texto indicaba que “se autoriza en la República Argentina la conducción por parte de sistemas autónomos para vehículos autodirigidos sean estos particulares, de pasajeros o de carga”. Esto sólo le daba un marco legal a esta tecnología, que no estaba contemplada en ningún artículo de la ley que regula el tránsito en Argentina.
También, Milei había señalado en una entrevista: “Me llamó Elon Musk y está sumamente interesado en el litio. Y también están interesados el gobierno de los Estados Unidos y muchas empresas del país. Pero necesitan un marco jurídico que respeten los derechos de propiedad”.
Cabe mencionar que el litio es el componente necesario para la fabricación de las baterias que usan los autos eléctricos.
En este marco, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil había advertido sobre la posible llegada de Musk a la industria argentina del mineral: “Para mí está muy bien que venga siempre y cuando se cumplan las reglas de juego y las normas de control ambiental económico y social”
“En Catamarca hay mucha seguridad jurídica y, junto con Salta y Jujuy, tiene un boom muy importante de inversiones no sólo de capitales extranjeros sino también de argentinos”, agregó en declaraciones a Radio Splendid.
Por otra parte, el empresario había halagado el discurso del presidente en el Foro Económico Mundial realizado en Davos: “Buena explicación de lo que hace que los países sean más o menos prósperos”, comentó Musk en X.
Si bien por el momento no hay una fecha confirmada para su llegada, una posibilidad que se analiza es que Musk visite Buenos Aires en marzo, para cuando está prevista una cumbre de empresarios internacionales que estaría siendo organizada por el cofundador de Tinder, Sean Rad, con quien también Milei tuvo un diálogo virtual.
El Committee on Space Research, un organismo internacional multilateral, se hizo eco de las principales medidas a nivel nacional del gobierno de Javier Milei, y pidió que no se desfinance la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
A través de un comunicado, la entidad que tiene por objetivo la promoción de la investigación científica en el espacio a nivel mundial, sugirió que el gobierno de Javier Milei debería sostener el financiamiento para el organismo científico argentino especializado en el desarrollo aeroespacial y que acumula una trayectoria destacada a nivel internacional.
Se trata de la CONAE, que consiguió avanzar con la puesta en órbita de satélites de telecomunicaciones, como los ARSAT, y de observación de la Tierra, como los SAOCOM, entre sus hitos más destacados.
El COSPAR funciona como un foro internacional y se hace eco sobre la manera que avanza en diferentes áreas la investigación en el sector aeroespacial.
En ese sentido, llama a no cortar el financiamiento de la investigación básica, por parte del gobierno de Javier Milei, en un escenario de recorte de becas de investigación en el CONICET (organismo que provee investigadores y proyectos a la CONAE), despidos y congelamiento del presupuesto 2024 para todo el área de Ciencia y Tecnología, a valores de 2023, y con una inflación apuntada en el orden del 200%.
“Argentina ha definido un Plan Nacional Espacial ejecutado en 30 años por la CONAE”, sostiene el documento de la COSPAR firmado por el presidente del organismo, Pascale Ehrenfreund y por el Director Ejecutivo, Jean Claude Worms, y plantea que “el espacio se convirtió en un área de gran importancia geopolítica, por lo que requiere de una sólida inversión en investigación básica espacial de cara a los proyectos tecnológicos del futuro”.
La COSPAR, uno de los organismos que asesora, entre otros, a la ONU y otras organizaciones intergubernamentales en cuestiones climáticas, protección planetaria y navegación satelital, recomendó “que las autoridades argentinas sostengan el financiamiento para la investigación básica en el área aeroespacial”.
Tras atravesar cinco años de menguantes niveles de producción, los productores de ciruela deshidratada en Argentina vislumbran una vigorosa recuperación en los volúmenes de cosecha, proyectando un incremento superior al 50%. Según el informe del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), las estimaciones para este año anticipan una producción en Mendoza de 121.245 toneladas frescas, traduciéndose en 40.000 toneladas secas destinadas al sector industrial.
El repunte adquiere una relevancia particular al considerar que la cosecha promedio de los últimos años no ha superado las 65.000 toneladas frescas. De concretarse este augurio, los productores lograrán recuperar el promedio de los últimos diez años, estimado en 30.000 toneladas secas.
Francisco Araujo, coordinador del Clúster de Ciruela de Industria de Mendoza, explicó: “Para esta campaña 2024 tuvimos la suerte de tener un clima muy benigno. No tuvimos heladas en el momento crítico en torno a la floración, cuando se está formando el fruto, y nos encontramos con que vamos a tener una cosecha aceptable, en mayor cantidad a la de años anteriores”.
A pesar de este horizonte alentador, infirió que hay una “lógica” preocupación entre los productores debido a la posible presión en los precios, ocasionada por los altos niveles de inventario que podría generar un producto destinado en más del 90% al mercado internacional.
“Al haber una oferta de ciruelas que supera al menos en un 50% lo que veníamos produciendo, empieza a haber preocupación porque puede dar la impresión de que hay un exceso de oferta de ciruelas”, dijo.
No obstante, aclaró que aún no se confirma la situación, ya que la cosecha no ha comenzado y el nuevo año comercial se inicia a finales de febrero, momento en el cual se comenzarán establecerán los precios.
Ese fue el caso de un productor. “A pesar de ser un año excelente para las ciruelas para deshidratado, los precios que se manejan son para llorar”, expresó Enzo García, que produce en el departamento de General Alvear frutales, viñedos, hortalizas y ganadería.
García reveló que le quedó toda la ciruela del año pasado sin vender, incluso asegura que tiene unos kilos del año anterior. En este contexto, advierte que los precios que trascendieron extraoficialmente no le permitirían ni siquiera penas cubrir los costos del secado de la fruta.
El productor, que desde hace 32 años se dedica a esta actividad que heredó de su padre, comenzará a cosechar en dos semanas. En total, cuenta con unas 12 hectáreas de ciruela, que dan una producción fresca de 300.000 kilos. Para este año, García espera alcanzar una producción superior a los 400.000 kilos.
Localización
El negocio de la ciruela se encuentra principalmente en la provincia de Mendoza, especialmente en el sur, donde está el 80% de la superficie implantada y el 90% de la industria. Como se indicó, más del 90% de la producción se exporta. Mientras que a nivel interno el consumo es bajo, alrededor de 2000 toneladas por año, los principales mercados de destino son Brasil, Rusia, Estados Unidos y Europa.
“En los últimos años, la Argentina tuvo bajas en sus producciones, cuando históricamente había alcanzado niveles más altos. Esto desencadenó una disminución en la superficie implantada, ya que producíamos menos y teníamos menor rentabilidad, lo que limitaba la capacidad del productor para reinvertir. Pasamos de 17.000 hectáreas a las actuales 10.000, afectando la presencia argentina en los mercados internacionales al tener una oferta exportable menos abundante y menos consistente”, comenta.
Según el informe del IDR, la superficie productiva ha ido disminuyendo desde la temporada 2010/11 alcanzando este año, actualizado el dato por el censo de productores de ciruela 2021, 9657 hectáreas productivas (edad de plantación desde 6 años a 40 años).
En el mercado externo, la Argentina compite con Chile, que es el principal productor y exportador de este tipo de ciruela en el mundo. El país vecino produce y exporta tres veces más que la Argentina, con una superficie similar. Tiene solo 12.000 hectáreas contra las 10.000 argentinas, pero tiene una mayor eficiencia por cuestiones climáticas y macroeconómicas.
Además, Araujo indicó que Chile tiene una gran ventaja competitiva respecto de la Argentina porque tiene tratados de libre comercio con muchos países que le permiten vender la ciruela con un mejor diferencial de precio. Da como ejemplo Europa, donde Chile ingresa con cero arancel, mientras que la Argentina tiene un gravamen del 10%. También ocurre con China, donde el producto argentino ingresa con un arancel de 30%. “Cada vez que queremos abrir un mercado nos cuesta muchísimo porque nuestro principal competidor tiene una política de comercio exterior mucho más abierta y agresiva que la de la Argentina”, destacó.
Otro país importante para este mercado es Rusia, que es cliente de la Argentina desde 2000, que incluso llegó a estar entre el puesto uno y dos de las exportaciones argentinas. En rigor, según un informe del Observatorio Ciruela Industria allí se destinaron en 2021, año previo al inicio de la guerra con Ucrania, 1316 toneladas, ubicándose en segundo lugar después de Brasil, en donde se vendieron, 6856 toneladas.
Con el inicio de la invasión a Ucrania, se suspendieron los envíos a Rusia y ahora progresivamente algunas empresas están pudiendo volver. No obstante, por los problemas económicos que se generaron a partir del conflicto bélico hubo una baja del consumo.
Araujo sostuvo que los “dos mayores desafíos de este sector que genera mucho empleo y arraigo territorial en la provincia de Mendoza son: la incorporación de tecnología en las fincas y la generación de mecanismos de comercio exterior que le permitan a la Argentina competir de igual a igual con Chile en este producto que es especialmente valorado por sus cualidades alimenticias en todo el mundo. Producimos alimentos saludables para el mundo”.
Las olas de calor intensas, prolongadas y repetitivas; los brotes de enfermedades como el dengue, que no son endémicas, y las sequías, no son los únicos riesgos y amenazas que la crisis climática ha instalado en la Ciudad de Buenos Aires. La suba del nivel del Río de la Plata aparece también como un potencial efecto del devenir térmico que debe ser tenido en cuenta en el diseño de las políticas públicas locales y recomiendan reevaluar y detener las construcciones en la costa.
Así lo advirtió en un documento el grupo de expertos que conforman el Consejo Asesor Externo de la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad: “Las proyecciones de su ascenso en los dos escenarios extremos para el año 2100 están en el rango de 0,55 a 1,25 metros, dependiendo del nivel de las emisiones de gases de invernadero futuras. Es muy probable que el aumento del nivel medio del mar durante el siglo XXI sea más rápido que el observado durante los últimos 40 o 50 años en cualquiera de los escenarios posibles. El estuario del Plata fue llamado ‘río’ por razones geopolíticas estratégicas, pero su dinámica está determinada por la onda de marea oceánica, incluyendo el nivel medio del mar, porque en realidad es un estuario”, indica.
Proyecciones del aumento del nivel del mar para el año 2100
“El cambio climático representa una amenaza, particularmente, para las ciudades costeras. El nivel del mar está ascendiendo en forma acelerada: duplicó su tasa de ascenso en la última década en comparación con la última década del siglo XX. Las proyecciones indican que esto no se detendrá en lo que resta de este siglo. La recomendación del consejo asesor es la planificación del uso de la zona costera, teniendo en cuenta los cambios ya observados y la amenaza del ascenso del nivel del mar, que es determinante para el nivel del Río de la Plata. La costa es una zona de riesgo y en ese contexto debe hacerse un plan para el ordenamiento del territorio que asegure la protección de personas, infraestructura y no comprometa el acceso al agua del que depende de Buenos Aires”, explicó a Infobae Inés Camilloni.
El documento de los expertos desarrolla una serie de recomendaciones para este y los futuros gobiernos porteños:
● Desarrollar un plan integral para la evaluación ambiental estratégica y el ordenamiento ambiental del contorno ribereño de la Ciudad de Buenos Aires, a partir de la participación ciudadana y tomando como base el conocimiento científico disponible.
● Detener y revisar propuestas de desarrollos inmobiliarios costeros hasta tanto se cuente con un plan integral de ordenamiento ambiental del contorno ribereño.
● Incorporar grandes parques en el contorno ribereño. En el marco de un plan integral, dar respuesta a la demanda insatisfecha de espacios verdes públicos recreativos con infraestructura mínima y liviana, preservando humedales e incorporando espacios verdes flexibles que puedan actuar como áreas de retención y ralentización de agua de lluvia.
● Enlazar reservas y parques con un amplio Corredor Verde, que supere los límites de un camino de sirga, incorporando medios de acceso públicos, recorridos y sistemas de movilidad sostenibles.
En el análisis también se señala la importancia de preservar humedales ribereños como primera barrera de protección frente a tormentas e inundación. “Los continuos rellenos costeros complejizan el escurrimiento del agua de lluvia hacia el Río de la Plata y alejan las desembocaduras de arroyos, reduciendo aún más sus pendientes, afectando no solo el borde costero sino todo el territorio de la ciudad y el área metropolitana”, se señaló.
En ese sentido, la historia de la ciudad de Buenos Aires muestra el gran avance sobre el curso de agua a lo largo de su desarrollo histórico. Si se toma como punto de partida el año 1900, en la Capital se agregaron, en promedio, 26 hectáreas de terreno anuales por los rellenos que se fueron realizando en la costa del Río de la Plata. Desde entonces se sumaron más de 3000 ha.
Primero fue la zona de la Aduana, apenas a metros de la Plaza de Mayo, le siguió el malecón y los rellenos de la zona Norte. El balneario Saint Tropez y Coconor, en la Costanera Norte, de mediados de los ’80, son tal vez los últimos registros de playa de la ciudad. Ya había desaparecido el balneario de la Costanera Sur y habían pasado casi 100 años desde que se construyó Puerto Madero, en 1887.
“El tema es sumamente urgente. Porque aunque hiciéramos cosas para mitigar el cambio climático, la inercia de sus consecuencias ya está entre nosotros. Entre ellos, el aumento del mar, que es imparable. La Ciudad no tiene reglamentada aún la evaluación ambiental estratégica, es por eso que advertimos que los diseños de políticas públicas tienen que tener en cuenta estos factores”, dijo Mora Arauz, de la Fundación Ciudad, que también es miembro del Consejo.
Entre las advertencias, los expertos señalan: “Futuros rellenos aproximarán más la franja de agua contaminada a la toma de agua que abastece a la ciudad y parte del Conurbano. La Ciudad de Buenos Aires cuenta con una reserva de agua potable de muy pocas horas”.
“Si resulta necesario densificar la construcción para una demanda de vivienda insatisfecha, no debe hacerse sobre la costa. La costa es un área de riesgo, aunque no aparezca como tal en el Mapa de Riesgo Hídrico de la Ciudad”, advirtieron.
En APRA indicaron mediante un comunicado que “la Gerencia Operativa del Cambio Climático se encuentra evaluando las recomendaciones incluidas en el documento, que fue entregado el 12/4 en la primera reunión con el Consejo del año en curso, y a partir de esta evaluación las mismas serán compartidas con las distintas áreas de Gobierno involucradas con el borde costero y tomadas en consideración para la futura actualización del Plan de Acción Climática de la Ciudad, que de acuerdo a la legislación vigente se realizará en el 2025”.
Calor extraordinario
La amenaza de avance del nivel de las aguas no es la única que afronta la ribera de la Ciudad de Buenos Aires. Hace dos semanas, un estudio publicado por Nature Communications mostró a la zona como una de las más afectadas por los golpes de calor extraordinarios y sus consecuentes riesgos.
Datos satelitales del aumento del nivel del mar entre 1993 y la actualidad
Dann Mitchell, científico del clima en la Universidad de Bristol, en Inglaterra, y uno de los autores del estudio, comentó que justo después de una catástrofe, las personas y los encargados de formular políticas son conscientes de los riesgos y de cómo responder. “Y entonces, conforme pasan los años, de alguna manera te olvidás y ya no te molesta tanto”, afirmó a The New York Times.
Mitchell y sus colegas observaron las temperaturas máximas diarias en todo el mundo entre 1959 y 2021 y descubrieron que las regiones que cubren el 31 por ciento de la superficie terrestre de nuestro planeta experimentaron un calor tan extraordinario que, estadísticamente, no debió haber ocurrido. El estudio argumenta que estos lugares deberían prepararse más para futuras recurrencias severas de calor.
No obstante, todavía existen muchas regiones que aún no han experimentado ese calor extremo. Así que es posible que no estén tan preparadas. Según el estudio, esas zonas incluyen lugares desarrollados económicamente, como Alemania, los Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, además de la región de China alrededor de Pekín. Sin embargo, también incluyen países en desarrollo, como Afganistán, Guatemala, Honduras y Papúa Nueva Guinea, que es más probable que carezcan de recursos para mantener a salvo a la gente. Otras zonas que están en riesgo incluyen al extremo oriente ruso, el noroeste de la Argentina, y también, como se dijo, CABA y el AMBA, así como parte del noreste de Australia.
Comentario de AgendAR:
La semana pasada los medios argentinos informaron del avance del mar, en mar del Tuyu y San Clemente.
Esa es costa de estuario y no de mar, aunque en los mapas políticos todo el estuario del Plata figure como Río de la Plata. La distinción geográfica importa porque en un estuario verdadero el ambiente hídrico es más marino que en un río.
En la parte inferior de un río las mareas y corrientes de marea no mueven mucho el amperímetro: la altura del agua es caótica y casi impredecible por la combinación de vientos, oleaje, mareas marinas y la escorrentía, determinada por la recarga pluvial en las cuencas media y superior. En suma, el Paraná y el Uruguay determinan muy poco qué pasa con la altura de eso que llamamos Río de la Plata pero no lo es.
Lo que determina si la costa avanza o retrocede en balnearios como el Tuyú y San Clemente es la altura promedio del Atlántico y los vientos.
Como se puede observar a simple vista en casi todas las playas bonaerenses, la costa retrocede. El partido entre la sedimentación y la erosión la gana la última, por goleada. Por eso allí se viene derrumbando la edificación costera más intrusiva y descerebrada. El Partido de la Costa, Mar del Plata y Miramar enfrentan el mismo problema, sólo que ahí actuó otra fuerza erosiva más: la remoción de médanos para hacer avenidas costeras, el robo de arena playera para la construcción y la edificación de edificios directamente sobre las playas.
En el actual escenario climático, eso agrava todo.
El avance de la costa por rellenamiento, frente a CABA y en los partidos con litoral del AMBA, es sedimentación, pero artificial. Se trata de una lucha de las inmobiliarias y las municipalidades (que se han vuelto casi la misma cosa) contra fuerzas planetarias mucho más poderosas. Está perdida desde el vamos. Todo lo que se ha rellenado se terminará inundando. Todo lo que se ha construido se devaluará. Pero se sigue construyendo. No es que aquí seamos especialmente imbéciles: ¿no se siguen haciendo torres de departamentos de lujo en Miami Beach, sobre calles que sufren «daylight flooding» (inundación diurna) con cada pleamar?
Si la altura creciente del mar aquí no ayuda, menos lo hacen los vientos. Las únicas tormentas realmente erosivas son las sudestadas fuertes, que pasaron de 2,5/año a 10/año en lo que va de los ’80 a hoy. Y es que se ha corrido 200 km. hacia el Norte el anticiclón del Atlántico Sur que las genera, para estacionarse cuadradamente frente a la boca del estuario, mar adentro. Estamos directamente en la línea de tiro, ahora agarramos todas las balas.
Las sudestadas vienen con marea de inundación tanto para la costa bonaerense propiamente atlántica como para el estuario. Con consecuencias diferentes: inundaciones en CABA y el AMBA, que cada vez penetran más hondo en las cuencas de los lerdos arroyos entubados el siglo pasado. En la costa propiamente marina, las sudestadas logran entrar una o dos cuadras en ese nuevo litoral desprovisto de médanos que lo defiendan, y en el reflujo se llevan mar adentro la poca arena que va quedando en la playa, cada vez más angosta.
El pelo de agua del estuario ha venido creciendo a lo largo de este siglo y el pasado, y se acelera. Un buen ejemplo lo da el hotel de lujo que había en la costa de Magdalena, inutilizado y abandonado hace ya 60 años porque lo cercó, derrumbó y tapó el agua. El IPCC en 2021 predecía 1,25 metros más que hoy en el Plata para fines de este siglo, pero creo que se quedaron cortos otra vez.
Las consecuencias para las ciudades costeras son enormes. En una costa de baja pendiente, sea arenosa o barrosa, por cada metro adicional de altura del mar calcula de diez a cien metros de erosión costera, en general inmediata, pero si hay roca puede diferirse décadas. Es lo que pasa en el tramo Marpla-Miramar de la ruta 11, que hay que correr a cada rato tierra adentro porque el acantilado se está corriendo tierra adentro, y la va persiguiendo a sucesivos derrumbes.
Ni Marpla ni Miramar tienen hoy playas siquiera parecidas a las que todavía ostentaban en los años ’70: uno ve una sucesión de espigones de piedra o de hormigón, que muestran «pocket beaches», miniplayas triangulares de gran pendiente, en el flanco sudeste de cada una de estas construcciones. Ahí el oleaje de los días calmos todavía logra acumular un poco de arena. En el otro flanco, el noroeste, y a la misma altura del espigón que el «pocket beach», hay dos o más metros de profundidad. Los espigones mismos no aguantan demasiado las sudestadas y se fracturan. A fuerza de hormigón, el escenario parece más la Muralla Atlántica del general Rommel que las anchas playas de las que se guardan fotos en blanco y negro, y que sólo tienen medio siglo.
Como fuerza erosiva, el combo intendentes e inmobiliarias ha sido peor que las sudestadas, aunque trabajan (sin saberlo o a sabiendas, ya no importa) en el mismo equipo.
Volviendo al caso de San Clemente y sus derrumbes de edificación costera, se ven cosas similares en Villa Gessell, donde pagan más porque estos temas no se venteen en los medios.
En ambos casos tenés el mismo paralelogramo de fuerzas operantes: el mar está más alto, las sudestadas mucho más frecuentes y erosivas, y se está pagando el precio de casi un siglo entero de intendentes que se roban a sí mismos, o unos a otros, los médanos naturales que veían nuestros padres y abuelos.
Esos médanos se volvieron parte del hormigón de construcciones en zonas de la playa ilegales hasta por la vieja ley nacional del camino de sirga, que imponía un despeje de 100 metros entre cuerpos de agua y ciudades. El futuro es que toda la provincia se quede sin playas y termine con «pocket beaches» triangulares y de alta pendiente entre enormes (e inútiles) espigones que tratan de retener un poco de arena.
Marpla y Miramar son el ejemplo de tapa de libro. Y una muestra de otra cosa más: el dragado en aguas más profundas para rellenar las playas que se van evaporando es de alto costo y baja eficiencia.
Los datos fiscales del mes de enero, publicados el viernes pasado, revelan que -por lo menos para el primer mes del año- el gobierno cumplió su objetivo. Tal como se desprende del cuadro a continuación, el resultado fiscal del Sector Público Nacional mostró un superávit financiero, algo que no se observaba desde hace más de 10 años (la última vez que se había observado un resultado así fue en agosto del 2012).
Al examinar cómo se logró ese resultado, queda claro que el gobierno aplicó un drástico ajuste sobre el gasto, cuya caída (medida en términos reales) fue de casi 40% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que los ingresos fueron prácticamente los mismos. Si bien todas las partidas mostraron recortes importantes, los más significativos (por el peso que tienen en el total del gasto público) estuvieron en las jubilaciones (-38%), los planes sociales (-23%), los subsidios al gas, luz y transporte (-64%) y el empleo público (-28%). El otro rubro para destacar, pero más por la cuestión política, fue el freno casi total de todas las transferencias a las provincias.
Si bien para el gobierno es un dato alentador, hay dos cuestiones a resaltar. En primer lugar, como advierte Fernando Morra, enero es un mes que, por cuestiones estacionales, siempre presenta un bajo nivel de ejecución del gasto (lo que repercute en el resultado fiscal). Tal es así que, en seis de los últimos diez años, a pesar de que en enero se registró un superávit primario (antes del pago de los intereses de la deuda), el año terminó en déficit.
No obstante lo anterior, la magnitud de este ajuste y del holgado resultado fiscal (que permitió registrar un superávit financiero, es decir, luego del pago de los intereses), dan una pauta de las firmes intenciones del gobierno de lograr la meta fijada. Lo que nos lleva a la segunda advertencia.
El bolsillo de la población argentina se viene achicando sistemáticamente desde hace años. Entre diciembre del 2017 y noviembre del 2023, el poder adquisitivo del empleo registrado se redujo 25% (en el empleo informal no se cuenta con buenos datos oficiales, pero la caída se estima en torno al 30%). Por su parte, el haber mínimo se redujo 28%.
A los pocos días de asumir, la drástica devaluación del tipo de cambio que aplicó Milei provocó que la inflación se acelerara de manera notable, siendo del 25,5% en diciembre y del 20,5% en enero. Este fuerte salto de los precios pegó de lleno en los ingresos, al no tener la capacidad de actualizarse a la misma velocidad. Así, en tan solo dos meses, el salario registrado se redujo 23% (casi lo mismo que había sucedido antes a lo largo de seis años). Con las jubilaciones la contracción fue menor, del 14% (ayudado por el otorgamiento de bonos extraordinarios que compensaron parcialmente la caída). La separación entre estos dos períodos no es para atribuir culpas a la caída de los ingresos, sino para dimensionar la violenta merma que sufrieron en estos dos meses, en el marco de un proceso de deterioro que viene desde hace años.
Si tomamos todo el período, incluyendo estos dos meses, la caída de los salarios fue del 41%, mientras que la de la jubilación mínima fue del 38%. No es casualidad que, según las estimaciones que realiza la Universidad Torcuato Di Tella, la tasa de pobreza haya pegado un salto de casi 4 puntos respecto de la última medición oficial, ubicándose en el 43,7% de la población (la medición que realiza el Observatorio de la UCA, de amplia difusión en estos días, no es comparable, dado que siempre presenta valores más elevados).
Pero, lamentablemente, esto no fue todo, porque esta caída de los ingresos se tradujo en una severa reducción del consumo, afectando la actividad económica. Si bien todavía no contamos con el dato oficial del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), diversos indicadores ya adelantan un fuerte freno al consumo y la producción. Las ventas minoristas se redujeron 29% en enero respecto del mismo mes del año anterior; la construcción un 28% y la producción de autos, 17%. En la mayoría de estos casos son contracciones sumamente elevadas, solo superadas por lo sucedido durante la pandemia.
La descripción detallada de todo este panorama tan recesivo es para advertir que no parece compatible con la decisión del gobierno de llevar a cabo el mayor ajuste fiscal de la historia reciente, como muestra el gráfico debajo.
Milei está convencido de que la sociedad lo va a tolerar porque, como sostuvo en una de sus entrevistas, “es la primera vez que alguien gana diciendo que va a hacer un ajuste”. Si bien es cierto que su discurso de campaña se centró en el ajuste, el énfasis siempre estuvo puesto en “la casta”, no en “la gente”. Sería un error, entonces, creer que la sociedad argentina, que ya viene muy golpeada, va a recibir de brazos abiertos un ajuste de semejante magnitud.
Hay un segundo obstáculo. El fuerte ajuste no solo puede poner un freno al programa desde el plano social, sino incluso desde lo fiscal. Esto se explica por el hecho de que el gasto público es un componente muy relevante dentro del PIB. Con lo cual, la reducción del mismo puede contribuir a una caída en la actividad y el empleo, lo cual a su vez impacta en la recaudación, haciendo que la meta deseada se vaya corriendo y que sea necesario un ajuste todavía mayor.
Esto ya se vio reflejado en los datos. Tanto el componente interno del IVA como los aportes y contribuciones de la seguridad social (los dos tributos de mayor peso en la recaudación) mostraron caídas importantes en enero, del 10% y del 25%, respectivamente. En el primer caso, la caída estuvo fundamentalmente explicada por la contracción de las ventas, mientras que el segundo se explica por el cimbronazo que sufrieron los salarios registrados.
En suma, el fuerte ajuste fiscal que persigue el gobierno de Milei es una decisión sumamente arriesgada dado que puede profundizar la recesión y la caída del poder de compra de la población, lo cual no solo pondría en jaque la meta fijada por el lado de la caída de la recaudación, sino fundamentalmente porque va a poner a prueba la tolerancia social de una sociedad que ya viene muy golpeada.
Entre febrero de 2023 y el mes actual los precios de soja y del maíz acumularon fuertes bajas, arrastrados por la corriente bearish (bajista) que se consolidó en el mercado de Chicago.
Los precios de la soja en la plaza estadounidense acumularon una caída de US$77 por tonelada o su equivalente del 15% en el segmento citado, al pasar de 503 a 426 dólares por tonelada. En el mismo período la oleaginosa en la Argentina acumuló una baja de US$124 por tonelada, equivalente al 31%, tras variar de 402 a los actuales 278 dólares por tonelada.
Como vemos, el descenso de la soja en la Argentina fue mucho mayor al registrado en Chicago. Esto es así pues nuestro mercado operaba con el valor de la oleaginosa “sobre-priceado”, es decir, la exportación y las aceiteras pagaban por arriba del precio de paridad, lo que provocaba márgenes de negocio negativos.
Y un dato que refleja el impacto del 33% de retenciones a las exportaciones de poroto de soja es la diferencia de 148 dólares por tonelada que existe entre el precio de la soja Chicago (US$426) y el valor en la Argentina (US$278). Un simple cálculo matemático muestra que la diferencia entre nuestro mercado y el externo es del 34,74%, cifra muy similar al 33% de las retenciones.
En el caso del maíz, la baja en Chicago llegó a los US$102 por tonelada, o su equivalente del 39%, al pasar de US$264 por tonelada en junio de 2023 a US$162 en la actualidad. En nuestro país la caída fue de US$93 por tonelada, equivalente al 36%, tras una variación interanual de 261 a 168 dólares por tonelada.
En el análisis frío del mercado, hoy el maíz en Chicago se cotiza a US$162, mientras que en la Argentina lo hace a US$168 por tonelada. Es decir, el grano argentino se negocia con US$6 por tonelada de prima. Como vemos, la tendencia bajista de nuestro mercado estuvo muy en línea con la tendencia negativa registrada en Chicago.
Tanque más pesado
Mientras los precios de la soja y del maíz acumularon bajas en dólares del 31 y del 36%, respectivamente, el valor del gasoil, uno de los principales insumos del productor, aumentó el 148%. Hoy en el campo se paga $1000 por litro de gasoil, equivalente a US$1,17 por litro, mientras que un año atrás su valor era de US$0,47. Esta suba del combustible tendrá un impacto directo en todas las actividades ligadas a la comercialización: fletes, gastos de cosecha, pulverización, almacenamiento y secado de granos.
Por caso, veamos cuál fue el impacto del aumento del gasoil en el costo del llenado de un tanque de combustible de un camión, en su equivalente grano. En febrero de 2024 un productor necesita 3490 kilos de maíz para llenar el tanque, mientras que un año atrás ese mismo tanque lo llenaba con 900 kilos del cereal. En el caso de la soja, hoy un tanque se llena con 2110 kilos, mientras que el año pasado lo completaba con 590 kilos. Este es un ejemplo y una muestra del fuerte cambio que se está produciendo en la relación insumo/producto.
El agricultor enfrenta la peor de las situaciones, una caída del precio de los granos que cosecha y vende, con un promedio del 33% en dólares, y un aumento en el costo de sus servicios y en el de la comercialización, que oscila del 70 al 100%. En concreto, los productores tienen que vender una mayor cantidad de granos para pagar los mismos servicios respecto de un año atrás. Así, se reduce la ganancia del agricultor; se elevan los rindes de indiferencia, y se ingresa en zona de quebrantos si no se logra una cosecha muy buena.
El precio del barril de petróleo registró hoy una caída en Nueva York poniendo fin a una serie de jornadas en suba y después de alcanzar un máximo de tres meses la semana pasada, mientras el conflicto en Oriente Medio continuaba y esas preocupaciones geopolíticas fueron más que compensadas por las inquietudes sobre la demanda.
El barril de la variedad WTI y el tipo Brent bajaron 1,3% para cerrar en 78,20 dólares y 82,50 dólares, según cifras consignadas en el New York Mercantil Exchange (NYMEX).
Los futuros del crudo ganaron la semana pasada debido al conflicto en Medio Oriente y después de que Israel lanzara ataques en El Líbano y prometiera continuar con su ofensiva en Gaza hasta la ciudad sureña de Rafah.
En tanto, militantes houtíes atacaron ayer otro carguero en el estrecho de Bab el-Mandeb, obligando a la tripulación a abandonar el barco.
El ataque pone en relieve las amenazas actuales a los buques comerciales en el Mar Rojo, lo que ha obligado a gigantes del transporte marítimo como Maersk a desviar carga alrededor del Cabo de Buena Esperanza en el sur del África.
Por su parte, los inversores están sopesando las preocupaciones sobre la salud de la economía de China, mientras una crisis de deuda para el sector inmobiliario continúa pesando sobre el importador número uno.
Por su parte, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) decidirán en principios de marzo sobre si extienden los recortes de producción hasta el segundo trimestre.
Las restricciones tuvieron un comienzo lento en enero, cuando datos compilados por la OPEP mostraron que Irak, el segundo mayor productor del grupo, bombeó más que su cuota.
Los inversores aguardan para esta semana la difusión de los datos de los inventarios de crudo de los Estados Unidos que en la última semana aumentaron fuertemente.
Los contratos de futuros de gas natural para entrega en marzo bajaron 1,4% y se negociaron en 1,59 dólares por millón de BTU.
Finalmente, el oro subió 0,6% y se pactó en 2.036 dólares por onza.