El Instituto Nacional del Agua superviso el proyecto de ampliacion del puerto Rosales, Bahia Blanca
La crecida del Paraná obligo a cerrar el acceso a las Cataratas del Iguazú
Como consecuencia de las extraordinarias crecidas del río, fuentes del Parque Nacional Iguazú confirmaron que el acceso al área Cataratas se restringirá por 48 horas, ya que las condiciones para visitar los tres circuitos se volvieron riesgosas.
“La decisión del cierre se tomó tras la observación de niveles y volúmenes en la cuenca del río. Se espera que en las próximas 48 horas los niveles superen al actual situado por encima de los 18.000 m³ por segundo, cuando el caudal normal en los saltos es de 1300 m³ por segundo”, informaron desde el Parque Nacional Iguazú, y aclararon que aquellas personas que hayan adquirido entradas y no puedan acceder por la restricción podrán utilizarlas en un plazo de 12 meses.
“Sabemos que la actividad turística es esencial para nuestra comunidad y que quienes nos visitan esperan disfrutar de esta maravilla natural. Sin embargo, en este momento la prioridad es preservar la seguridad de todos aquellos que vienen al destino a disfrutar de la belleza de la naturaleza”, indicaron.
Y agregaron: “Cabe destacar que la decisión de la suspensión del ingreso al Área Cataratas se tomó en conjunto entre Parques Nacionales y la concesionaria de servicios Iguazú Argentina SA, y que se encuentran trabajando en conjunto el Cuerpo de Guardaparques Nacionales, brigadistas del departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE), técnicos y personal especializado; quienes realizaron las evaluaciones técnicas y profesionales correspondientes y observaron niveles y volúmenes excepcionales en la cuenca del río debido a las abundantes lluvias”.
Desde la empresa concesionaria confirmaron que ya se perdieron varios tramos de la pasarela que llega hasta la Garganta del Diablo. Se trata de un pasillo formado por 99 sectores de hierro con barandas rebatibles para no interponer resistencia a la fuerza del río que además arrastra troncos, ramas y otros elementos. “Es un desastre, todavía no pudimos evaluar los daños, aunque sabemos que va a ser una de las peores crecidas”, dijo a este medio, Roberto Enríquez, el titular de Iguazú Argentina. Las pasarelas que son arrastradas por la fuerza de la corriente se pueden recuperar mediante un cable que las sujeta a pilotes de concreto, pero en esta ocasión se estima que al menos cinco se perdieron para siempre.
El cierre preventivo del parque ya lo habían decidido ayer, tras una recorrida durante la mañana por distintos tramos del parque que alberga a las imponentes Cataratas.
“Momentáneamente cerrado el acceso a Cataratas del Iguazú como consecuencia de las crecidas. A raíz del caudal de agua que viene en subida por las intensas lluvias, se decidió cerrar hoy el acceso al parque para la visita. La medida se tomó tras una recorrida, inspección y evaluación en conjunto entre guardaparques nacionales, brigadistas y la empresa concesionaria IASA”, indicaron en ese primer comunicado.
Las imágenes tomadas ayer a la mañana por los guardaparques muestran a los saltos como no se los veía hace bastante tiempo, con un color marrón característico de un río que arrastra sedimentos de todo tipo, como troncos, ramas, árboles.
“Este protocolo de seguridad se activa de manera conjunta con la empresa concesionaria”, explicaron. Sin embargo, no es habitual el cierre de la totalidad del parque por la crecida del río. Hace un año, cuando la crecida arrasó la mitad de las pasarelas rebatibles que llevan al balcón de la Garganta del Diablo, únicamente se había prohibido aquel paseo como medida preventiva.
En aquel momento, la crecida llegó a los 10.000 metros cúbicos por segundo cuando se produjo el desplazamiento de las pasarelas. Ahora, se aclaró, el nivel del río es mayor y los pronósticos auguran un cuadro todavía más complejo.
No obstante, del lado brasileño el parque continúa abierto, si bien desmontaron las barandas de las pasarelas.
Nivel histórico
Las intensas lluvias caídas en las dos últimas semanas en la cuenca del río Iguazú, el Paraná y el Uruguay generaron un incremento a niveles históricos del nivel del agua.
En las localidades de la costa del río Uruguay en Misiones, como El Soberbio, Panambí, San Javier o Alba Posse, estas últimas dos semanas se evacuó preventivamente a vecinos de los barrios ribereños.
Mientras que la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) emitió un comunicado anteayer en el que explicó la crecida extraordinaria del río y afirmó que, por ahora, no es necesario tomar medidas preventivas río abajo. La represa tendrá que abrir las compuertas del vertedero principal, indicaron, para dejar pasar tanta agua que trae el Paraná.
El cierre del Parque Nacional Iguazú, que va camino a batir un nuevo récord anual de visitantes, se adelantó al previsto para el jueves de esta semana por una protesta gremial.
El Sindicato de Guardaparques Nacionales de la República Argentina (Sigunara), la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) impulsan para ese día una huelga en rechazo del juicio que se realiza contra cuatro guardaparques, procesados por la muerte de dos chicos como consecuencia de la caída de un árbol en el Parque Nacional Lanín, cerca de San Martín de los Andes.
La medida es polémica porque los guardaparques no tienen “jefes” que decidan por encima de ellos, sino que en un parque nacional representan la máxima autoridad, con amplios poderes administrativos. Si bien afectará también a otras áreas naturales protegidas, tendrá un especial impacto en Iguazú, que funciona como una zona con distintos atractivos, trenes, paseos y una entrada única controlada por los guardaparques.
Las nuevas terapias contra el cáncer
Hace más de medio siglo que la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) realiza una reunión científica que, cada dos años, pretende generar una puesta al día de una enfermedad que se cobra anualmente en el mundo 10 millones de víctimas mortales; más de 60.000, en la Argentina: el cáncer.
Durante tres días, entre el 8 y el 11 de noviembre próximo, el predio ferial de la Sociedad Rural Argentina en Palermo será sede del 26º Congreso Argentino e Internacional de Oncología, que busca reunir a más de 3500 especialistas locales y extranjeros. Matías Chacón, oncólogo clínico y presidente del encuentro, conversó sobre los desafíos, las promesas y las realidades de la oncología.
–El congreso se titula “El cáncer en el centro de la comunidad y la ciencia”. ¿Por qué?
–La esencia del encuentro es coordinar la relación entre investigadores básicos, oncólogos clínicos, cirujanos, radioterapeutas… en suma, todos los actores que vemos, tratamos e investigamos sobre el cáncer. El objetivo es integrar todas estas perspectivas y generar una fuerza hacia adelante que no habíamos tenido previamente. En ese mismo ambiente, estará también la voz del paciente, a través de los grupos, que han tomado mucha relevancia.
–Nos visitarán varios especialistas extranjeros.
–Así es: son más de 60 speakers de distintos países. Por ejemplo, Abou Ghassan, jefe de tumores Hepáticos y Biliares del Memorial Sloan Kettering de Nueva York; Paolo Dei Tos, el referente más importante de patología de tumores raros, de Italia; Aleix Prat, oncólogo referente en cáncer de mama y plataformas genéticas; Neeraj Agarwal, oncólogo referente en tumores urológicos, de Estados Unidos; Eva Ciruelos, experta española en cáncer de mama; Daniel Castellano, referente de tumores urológicos de España; Martín Broto, referente español de tumores óseos y partes blandas; Alberto Righi, patólogo de referencia de Bologna, Italia; Emanuella Palmerini, la oncóloga más importante de Europa en tumores óseos; Jonathan Trent, oncólogo de Florida, Estados Unidos; Jorge Gallardo, referente en patología digestiva, de Chile; y Luis Ubillos, de Uruguay, expresidente del Consejo Latinoamericano frente a la Asociación de Oncología Clínica de Estados Unidos (Asco).
–Todo el tiempo se leen noticias sobre cáncer. ¿Qué es lo realmente novedoso?
–Cada semana aparecen unas 1500 publicaciones de cáncer a nivel científico. Nunca hubo tanto. Lo que revolucionó la oncología claramente es la inmunoterapia, que permitió que personas con 35 modelos tumorales distintos se beneficien enormemente. Yo hago oncología hace 30 años y este aporte les cambió la historia a pacientes con melanoma, con cáncer de riñón, con cáncer de pulmón. Antes decíamos que los tumores eran todos iguales porque se trataban con cirugía, radioterapia y quimioterapia. Eso se fue modificando.
–¿Qué es la inmunoterapia?
–Tus glóbulos blancos atacando el tumor. Con la propia inmunidad esto no se logra, pero si uno le pone un pie en el acelerador a esa inmunidad del paciente, sí. Hace poco más de una década, la probabilidad de sobrevivir un año a un melanoma con metástasis era del 10% al 15%. Hoy, el 70% de la gente está viva a siete años. No en vano los dos investigadores que desarrollaron la inmunoterapia para el cáncer recibieron el Nobel en 2018. Pero, para que la inmunoterapia funcione, tiene que haber distintas condiciones.
–¿Cuáles?
–Los tumores liberan sustancias llamadas antígenos que, procesados de determinada manera, permiten “hacer” linfocitos (células inmunitarias) que van al tumor con esa información y los destruyen. Pero muchos tumores no tienen la capacidad de formar antígenos; se los llama “tumores fríos”. Por ejemplo, los cánceres de páncreas o de cerebro. En cambio, el melanoma es el tumor que más antígenos libera hacia la circulación y por eso tienen esa capacidad de reacción ante los linfocitos. El intento actual de esta novedosa tecnología está puesto en tratar de estimular tumores de distintas formas para que empiecen a liberar antígenos.

–Entonces, el alcance de la inmunoterapia es limitado. ¿Para qué porcentaje de pacientes?
–En cáncer de mama, que en la Argentina hay aproximadamente 22.000 nuevos casos cada año, quienes se benefician con inmunoterapia son aproximadamente el 15%. El segundo tumor en frecuencia es el cáncer colorrectal, con 15.000 casos anuales; el beneficio de la inmunoterapia es para los pacientes que tienen “inestabilidad microsatelital”, entre el 5% y 7%. En cáncer de pulmón, que en la Argentina es el cuarto en frecuencia, la gran mayoría de los casos se presenta en etapas avanzadas y la inmunoterapia tiene utilidad en el 60% o 70% de los tumores que presentan una variable llamada PDL1. El año pasado, la inmunoterapia se aprobó para hacer tratamiento neoadyuvante en cáncer de pulmón, es decir, antes de la cirugía. Es todo conocimiento nuevo, emergente, que se comenzó a aplicar desde 2018, hace falta mucho más tiempo de evaluación.
–¿Y qué otras novedades podemos mencionar?
–La terapia dirigida, que es como identificar cerraduras y crear las llaves para abrirlas. También esta alternativa fue, desde 2001, un cambio paradigmático en el tratamiento del cáncer. En principio, en la leucemia mieloide crónica y los tumores GIST, una especie de sarcomas digestivos. Y atrás de eso, esa misma tecnología se empezó a aplicar en otros modelos tumorales, como en cáncer de riñón y de pulmón. Otro grupo de tumores sobre el que hubo un cambio radical ocurrió a finales de los 90, con la aparición del cáncer de mama HER2 positivo, que representa entre el 15% y el 20% de los tumores, sobre los que algunas terapias dirigidas con anticuerpos monoclonales cambiaron la historia de los tratamientos.
–¿Podemos pensar en tratamientos oncológicos con opciones menos devastadoras que la quimioterapia, que causa vómitos, anemia, descenso de los glóbulos blancos, anorexia, caída del cabello…?
–En quimioterapia hay más de 200 drogas. No todas producen los mismos efectos colaterales. Estoy de acuerdo con el concepto, no tanto con la terminología, porque la gran mayoría de los pacientes la mala experiencia que tienen es por la progresión del tumor.
–¿La mala experiencia tiene que ver con la progresión de la enfermedad y no con la quimioterapia?
–Establecer cuáles de los síntomas adversos son fruto del crecimiento de la enfermedad o de la quimioterapia puede ser difícil. La quimioterapia provoca cambios en la vida del paciente, pero no es una mala palabra y sigue siendo el instrumento para curar muchísimas enfermedades: leucemias, linfomas, cánceres de mama. Y uso la palabra “curar”. Entonces, a veces ese precio costoso de toxicidad es el que tiene que atravesar el paciente para curarse. La mayoría de los chicos menores de 14 o 15 años se curan por la quimioterapia. Todas las terapias nuevas en general a la población pediátrica no llegan, porque los chicos se siguen curando con quimioterapia. Entonces no está bien demonizar la palabra.
–También se lee sobre tratamientos con células CAR-T. ¿De qué se trata?
–Se sacan fragmentos del tumor del paciente y mediante una tecnología se “entrenan” glóbulos blancos para que, cuando se los reinserten, sean mucho más específicos y precisos para poder atacarlo. Las primeras aprobaciones, americanas y europeas, fueron en leucemias en chicos y en linfomas, que son tumores líquidos. El problema para montar una logística para las CAR-T es el gasto que requiere.
–¿Y las biopsias líquidas? ¿Es verdad que puede diagnosticarse un cáncer con un simple análisis de sangre?
–Un tumor genera degradación, que permite encontrar en la circulación sanguínea fragmentos de ADN o ARN. La aplicación clínica hoy en día de la biopsia líquida está restringida esencialmente a pacientes con metástasis para poder identificar si hay alguna mutación sobre la que se pueda accionar. A futuro, hay un campo muy interesante que es determinar la enfermedad residual mínima. O sea: tuve un tumor de mama, me quitan el tumor de mama, hago una biopsia líquida después de la cirugía y ver si se encuentra algo de ADN o ARN.
–¿Y respecto del tema genético? ¿Es útil hacerse un chequeo para descartar riesgo hereditario?
–El cáncer hereditario es de mucho interés. Pero el primer paso no surge de hacerse un análisis genético, sino de una entrevista simple, concreta, a partir de la cual la persona exponga su árbol genético. Es decir, hay una forma fácil, barata y sencilla que es a través del interrogatorio. ¿Cuántos en tu familia tuvieron cáncer? ¿Quiénes? ¿A qué edades? Cerca del 12% de los cánceres de mama son hereditarios, al igual que entre el 7% y 8% de los cánceres de colon. Pero el cáncer de mama se puede detectar tempranamente y el cáncer de colon, cuando no es cáncer, cuando aún es un pólipo.
–En la Argentina hay leyes que cubren los tratamientos oncológicos, pero ¿no existen de todos modos grandes desigualdades?
–Sí. No tenemos datos de registro de cáncer. Ese es el primer obstáculo. Hay registros aislados y buenas intenciones, como el Registro Institucional de Tumores en la Argentina (RITA), pero refleja una pequeña parte de la población con cáncer. Entonces, generar programas efectivos de tamizaje, inspección o screening se vuelve utópico. Además, y lo sé porque trabajo tanto en el ámbito público como privado, existe una gran asimetría en el acceso. El sistema médico es hiperfragmentado y es un error conceptual creer, por ejemplo, que la medicina prepaga siempre tiene el mejor nivel de atención.
–¿Es cierto que un porcentaje importante de cánceres podría evitarse con medidas preventivas?
–Absolutamente. Hay medidas buenas, baratas y seguras: tener un peso adecuado, hacer una dieta equilibrada, no fumar ni tomar alcohol, darse las vacunas que correspondan, hacer alguna actividad física de manera constante, no tomar sol a edades tempranas. Según las cifras americanas y europeas, un 40% de los casos de cáncer anuales (8 millones de un total de 20 millones) podría evitarse con estas medidas. Como me enseñaron siempre mis maestros: la sociedad más inteligente no es la que se cura más, sino la que menos se enferma.
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Baglini-Vernet y el Turco
Mientras Unión por la Patria busca tentar al radicalismo, el economista Javier Milei quiere, ahora, sumar a Patricia Bullrich. Si se lo piensa, la conjunción Milei-Bullrich bien podría ser asimilado en términos de dos teoremas de la política, el de Baglini (el león tórnase en gato mimoso) y el de Vernet (el problema no es perder, el problema es la cara de … que te queda). En la vereda de enfrente, una de surrealismo: “¿Y si de repente el cambio es Massa?”, escribió, el 16 de septiembre, ese brujo irredento -bola adivinatoria incluida- que es el Turco Asís. ¿Qué pensará Oberdán Rocamora?Libreta y el arca de Noé
Volviendo al ruedo, el ministro de Economía y candidato tiene en su libreta de almacenero cuatro datos que lo desafían en forma silenciosa: las reservas netas ya son negativas en u$s11.000 millones, la deuda con importadores supera los u$s 50.000 millones, el déficit fiscal y cuasifiscal supera el 10% del producto y la tasa del bono a 10 años del Tesoro de EE.UU. acaba de superar el 5%. Con eso en mente anunció ayer el acceso al dólar diferencial a todos los sectores exportadores y trabaja en otras medidas que van en la misma línea.Dolarización, mancha venenosa y plazofijismo
Hagamos rápido una lectura fundacional que puede resultar obvia pero no lo es: comienza a disiparse un manto de incertidumbre cuyo epicentro era la dolarización sin dólares de Milei. A eso había que sumarle otra apuesta lúdica del León del Abasto: la mancha venenosa del peso argentino, impulsada por la fuerte inflación, pero inflada por la incontinencia verbal de Milei. Puede resumirse así: en las últimas semanas, una parte de los oferentes de pesos argentinos -y demandantes de dólares- se vieron impelidos a realizar transacciones a valores estratosféricos, que empardaron en algunos casos los picos históricos de pandemia o incluso momentos de crisis acuciantes con correlato en cotizaciones inverosímiles, escenarios que distan bastante de lo que acontece en el presente. Con los valores que se tenían hasta hoy, ¿qué estaba descontado en los precios? Las fuentes consultadas manifiestan que un elemento era el balotaje. Un segundo elemento, descontado, en parte, era una victoria de Milei sobre Massa. Un tercer elemento, lejano pero probable, era una victoria de Milei en segunda vuelta. Esa cadena de silogismos parece destinada a la implosión silenciosa. Si Milei era sinónimo de dolarización sin dólares y de recesión a cualquier precio, esas ideas también comienzan a debilitarse, hora tras hora, en el corto plazo. El electorado terminó decidiendo que un salto al vacío en materia económica -pero también en otros órdenes- no era propicio: sobre todo en este momento.La idea madre y su paradoja
Puede leerse de esta manera: lo delicado del contexto económico y la complejidad de los desafíos que se vienen, se cristalizaron en una idea que va a contramano de lo que estaba dicho, del doxos, es decir, una para-doja: una cantidad importante de electores pareció pensar que, de los tres candidatos, el único que parece tener la estatura suficiente para hacer control de daños y buscar una salida por arriba del laberinto -por afuera del recetario clásico- era Sergio Massa, precisamente la persona que está al frente del ministerio en este momento. No hay que subestimar al electorado. Viene de bocharle el proyecto a Mauricio Macri en su reelección cuando tenía todo a su alcance. Y de la misma manera, se apuró acertadamente al veto en el 2021 con respecto a la gestión de Alberto Fernández. En esa ecuación, la elección PASO reciente también puede anotarse como advertencia implacable y sorpresiva.Salir por arriba del laberinto
La reacción de Massa con un sinnúmero de medidas que apuntalaron el poder adquisitivo, sumó. Pero sobre todo evidenció algo que no es fácil de demostrar: que las reformas económicas y financieras necesarias pueden ser llevadas a cabo por la vía progresiva y no regresiva, es decir, que el costo de las reformas -que el establishment pide a gritos- no deba ser pagado por los sectores más postergados de la sociedad. Una más: que en pos de hacer el ajuste, tampoco se sacrifique la actividad económica por la vía del plan que el FMI tiene en carpeta. En rigor, no sería raro que el propio Massa rescate aquello de “para pagar, primero hay que crecer”. Por último, vale una idea que conviene tener en cuenta. La Argentina no enfrenta un problema macroeconómico de magnitud. De hecho, el problema es de liquidez, de corto plazo y netamente financiero. No hay divisas, no hay dólares para pagar importaciones. Es probable que el plan sea retomar lentamente las posiciones previas, no hacer un plan de shock, sino ir hacia un gradualismo que permita fortalecer las reservas del BCRA, comenzar a administrar mejor esas reservas, fijar parámetros confiables para el desdoblamiento cambiario que se ha dado en los hechos y hasta retomar la actividad superando los cuellos de botella en varios sectores. He ahí un desafío de corto plazo. La expectativa de la futura llegada de dólares de las exportaciones del complejo agroexportador, de los hidrocarburos, de la minería, debería ir atenuando las presiones, mientras se espera la llegada del próximo presidente a la Casa Rosada a partir del 10 de diciembre.Julián Guarino
Construirán la sede del Centro de Investigaciones Cardiovasculares y otros en la UNLP
La fobia al átomo sigue costándole cara a Brasil
Tenemos artículos de agosto de 2019 sobre por qué el fracaso nuclear de Brasil lo llevó a buscar electricidad de base en la sobreconstrucción de embalses sobre ríos casi sin pendiente en el Amazonas, y de las fracturas que eso desencadenó dentro del anterior gobierno de Lula.
La represa de Belo Monte es el ejemplo perfecto de qué no hacer y cómo no hacerlo: 4500 MW instalados que en realidad no llegan a equivaler a 1900 MW porque el río Xingú es de caudal lerdo y sumamente variable: en la fase seca de los monzones que lo alimentan, es caminable por el fondo y lo cubre el pasto.
Pero para hacer esa idiotez se echó a culatazos a 60.000 habitantes ribereños que vivían mayormente del río: perdieron casa, trabajo, comida, transporte y comercio, todo junto, y hoy son desplazados «favelados», como en su juventud lo fue Marina Silva, exministra de Medio Ambiente del 2do gobierno de Lula.
Eso llevó a la paradoja de que el golpe parlamentario contra la continuadora de Lula, Dilma Rouseff, enjuague que tan caro le salió a Brasil y al bosque amazónico, fuera encabezado por la mentada Marina Silva, que es india, amazónica y ecologista.
Lula sabe perfectamente que Brasil ya no puede poner más represas hidroeléctricas. En sus dos mandatos trató de poner nuevamente en marcha el Plan Nuclear y terminar la central de Angra 3, pero la oposición interna y externa era enorme. El nuevo gobierno golpista le armó una causa legal al marino a cargo, el Alte. Othon Pinheira da Silva (ingeniero mecánico, ingeniero nuclear y reactorista). Los jueces le dieron el equivalente de una perpetua, como para escarmentar a futuros seguidores.
Los ríos sobre los que se construyó el sistema interconectado brasileño son de calidad represable, pero no todos. Los realmente buenos se acabaron hace 30 años. Según los manuales, las centrales hidro deben dar electricidad de base, la que mueve al país 24x7x365, pero esos libros se escribieron cuando el cambio climático todavía no había transformado ríos gigantes y confiables en intermitentes y caminables.
Además, en Brasil se construye represas en topografía de llanura, donde no sirven para nada, salvo para negocios de constructoras y causar desastres ambientales, demográficos y políticos. Para remediar el faltante de electricidad de base, la sobreinstalación de recursos intermitentes (solar y eólica) en el polvoriento Nordeste generó mucho trabajo: en Ceará no se pueden instalar turbinas de marca extranjera que no hayan sido construidas 100% en Brasil. Deberíamos aprender.
Pero la calidad de la electricidad eólica es tan errática y desordenada como el viento mismo: por sí misma, nunca logra estabilizar la tensión ni la frecuencia de la red, lo que limita a entre un 10 y un 20% el factor óptimo de penetración eólica en una red bien fondeada en electricidad de base. La combinación de este desorden con 3 años de sequía continua en los ríos represados, buenos y malos, está causando apagones nacionales.
Los grandes baches de semejante sistema se subsanan con petróleo y gas, que Brasil explota bastante caros en sus propios yacimientos marinos profundos, el famoso Presal, en el talud de la plataforma continental, a 7 km. bajo la superficie marina y a 3 km bajo el fondo en declive. Es una profundidad a la que Petrobras fue la primera petrolera del mundo en bajar, para lo cual tuvo que enfrentar una nueva física de yacimientos, e inventar nueva tecnología para superarla.
La resultante de todos estos factores es que en los últimos 20 años el uso de recursos fósiles de Brasil aumentó un 200%, asunto al que se le da el elegante nombre de que está «en riesgo del plan de descarbonización».
Perdón. ¿Cuál plan?
En buena medida, en Brasil se queman hidrocarburos al cuete en centrales termoeléctricas desconectadas de la red, pero funcionando, cosa de que puedan entrar a la misma en pocos minutos si se cae el viento en el Nordeste eólico y solar. Eso se llama «respaldo caliente», y viene con la energía eólica sí o sí. Lo único que podés elegir es cuánto respaldo caliente vas a poner, y si no lo hacés como un duque, entonces pagar el faltante en apagones.
Hay que dar vuelta la página. Así como Alfonsín invitó a Sarney a ver nuestra plantita de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu en 1987, y de ahí salió un niño inesperado (el Mercosur), me gustaría que el próximo presidente argentino invite a Lula a ver la central nuclear cordobesa de Embalse, y además la obra del prototipo del reactor nuclear compacto CAREM.
Este último lo podremos exportar libremente a Brasil, e incluso hacerlo socio. Sólo que hasta no tener el prototipo en marcha, no sabremos si el CAREM es pato a gallareta.
Embalse, por el contrario, es definitivamente pato: a sus 39 años tiene un factor de disponibilidad alucinante, del 93%, lo que significa que entrega el 100% de su potencia instalada durante 339 días por año. El resto, 26 días, está en mantenimiento programado. En general, desde 1984 ha sido irrompible.
Hay centrales similares en Canadá y la India que en años en que fallaban otras fuentes de potencia se bancaron 960 y 1160 días de funcinamiento continuo, ya que el combustible se recarga con la central en marcha. ¿Se imagina tener 10 así en una yunta de años secos, como los tres que pasaron?
Le mostramos eso a Lula y le decimos que no le podemos vender una central como Embalse, aunque la hicimos nosotros y dos veces. Y no podemos por incapacidad técnica, sino porque tenemos restricciones legales firmadas con los canadienses en 1974.
Pero añadimos, como con desgano, que aquí fabricamos tubos de presión, de calandria, de generadores de vapor y de intercambiadores de calor, que vienen a ser el corazón de cualquier central CANDU. Y si se atreve a una central brasileña de este tipo, le damos una mano con el diseño y la construcción.
La capacidad ociosa de enriquecimiento de uranio que eso le genere a Lula, que desarrolló una instalación bastante grande y muy avanzada en Resende, Sao Paulo, se puede repartir entre su programa de submarinos nucleares y nuestro programa CAREM. Ambos van a necesitar uranio enriquecido.
Pero le decimos también que un país no es un submarino. Hay más lugar, y en Brasil ni te cuento. No hacen falta núcleos tan compactos y movidos a algo tan caro como el uranio enriquecido para prender la luz, o hacerse un licuado.
Si vamos del brazo con el Programa Nuclear Brasileño, ellos se olvidan de apagones, y nosotros también. Y nos va a contestar, porque es zorro viejo, que aprendamos de lo que le pasó a Seu Othon (y a él mismo), y que si vamos al frente con cualquiera de ambas propuestas, se le va a armar lío hasta dentro del Partido Trabalhista. Y al primer volantazo a la derecha del país, terminan empapelados y presos de nuevo.
Y le vamos a contestar que aprenda de lo que le pasó a Alfonsín, a quien no tiró sólo una hiperinflación provocada. Lo tiraron también los apagones de 1987 y 1988, que generaron la sensación de que no había nadie al timón del país.
Estos apagones se debieron a que los grandes ríos hidroeléctricos argentinos de entonces (el Uruguay y el Limay) nos fallaron: dos inviernos secos al hilo en cuencas distantes y distintas. Esas cosas ya nos sucedían cuando nadie hablaba de cambio climático, y fueron llamados «un cisne negro» por más de un ganso. Pero han venido siendo el futuro, desde entonces, y lo serán más.
A medio siglo de haber paralizado totalmente el Programa Nuclear Brasileño, los ecologistas urbanos de Rio y San Pablo y cierta embajada a la que le causa terror el desarrollo nuclear sudaca, siguen siendo fuertes, y trabajan distraídamente juntos. Lo suficiente para que en Brasil ni siquiera Lula, que es industrialista y atómico de pies a cabeza, hable de centrales nucleoeléctricas para generar electricidad de base.
Pero son el cimiento de cualquier sistema eléctrico blindado contra el cambio climático. Y si hay democracia como todavía hoy perdura en ambos países, un blindaje para la democracia.
¿Qué tal un Mercosur nuclear, seu Luiz?
Daniel E. Arias
ooooo
El próximo jueves comenzarán en Brasilia las negociaciones entre Brasil y Paraguay para revisar el Anexo C del Tratado de Itaipú, que regula el uso y consumo de la central hidroeléctrica del mismo nombre creada por los dos países en Foz do Iguacú, en la Triple Frontera.
El tratado tiene 50 años, mientras que la represa de Itaipú se construyó entre 1975 y 1982. En su momento fue considerada la mayor presa del mundo, sólo superada por la de las Tres Gargantas, construida en China en 2003.
Su explotación corre a cargo de una empresa, la Itaipú Binacional, propiedad 50% de Brasil y 50% de Paraguay, que ha generado más de 2.500 millones de megavatios-hora (MWh) desde que empezó a funcionar.
En 2023, la central de Itaipú registró su mejor primer semestre en cinco años, con un aumento del 35% en la producción. De enero a fines de junio, se produjeron 40.651.877 megavatios-hora, contra 30.111.313 MWh en el mismo período de 2022. El año pasado Itaipú fue responsable del 8,6% del suministro eléctrico de Brasil y del 86,3% del de Paraguay.
En marzo de 2019, la central hidroeléctrica estuvo en el centro de un escándalo político que involucró al ex presidente Jair Bolsonaro. Un acuerdo firmado en secreto entre él y su colega paraguayo Mario Abdo Benítez estipulaba que Brasil pagaría menos por el exceso de energía de Paraguay, imponiendo una pérdida estimada de 200 millones de dólares al país vecino. Cuando el acuerdo salió a la luz, cinco miembros del gobierno paraguayo, entre ellos el ministro de Asuntos Exteriores y el presidente paraguayo de Itaipú Binacional, se vieron obligados a dimitir.
Bajo la hidroeléctrica subyace el concepto de producción de energía limpia y renovable, que fue también uno de los caballos de batalla de la campaña electoral de Lula. Sin embargo, el jueves Brasil teme que el presidente Santiago Peña traiga malas noticias, por su intención de aumentar en un 24% la tarifa del servicio hidroeléctrico para 2024, que pasaría de su valor actual de 16,71 dólares por kilovatio-hora (kWh) al mes a 20,75 dólares. Justifica el aumento el hecho de que en febrero pasado la Itaipú Binacional terminó de pagar las últimas cuotas de la deuda contraída hace 50 años para construir el proyecto.
Como resultado, Paraguay también podría quedar liberado de la obligación de vender el excedente de energía a Brasil a precio de coste, tal y como estipula el llamado Anexo C del acuerdo. En la Comisión de Servicios de Infraestructura del Senado brasileño, el director general de Itaipú para Brasil, Enio Verri, anticipó que la negociación para revisar el Anexo C será difícil porque Brasil pide un valor menor. “Los intereses son opuestos. Según el tratado, la energía a la que Paraguay tiene derecho y no consume tiene que ser vendida a Brasil. Entonces, a la hora de negociar la tarifa, Brasil quiere la tarifa más baja posible, porque una tarifa baja es inclusión social. Paraguay quiere la tarifa más alta posible, porque es con el excedente que el país hace inversiones’, explicó Verri.

La posible subida repercutirá sin duda en el consumidor final en un país donde el 15% de la electricidad es robada, especialmente en las comunidades más pobres. El pasado 15 de agosto, un apagón dejó literalmente a oscuras a todo el país durante unas horas, haciendo saltar las alarmas sobre la capacidad del gigante brasileño para garantizar una red eléctrica nacional estable y un suministro constante de electricidad. Al fin y al cabo, sólo hace 20 años, cuando Lula se dio a conocer al mundo como presidente, su entonces innovador programa “Luz para todos” llevó por primera vez la electricidad a los lugares más remotos del país, demostrando el atraso en el que se encontraban algunas zonas de Brasil.
En 2021, una grave crisis hídrica reveló los problemas endémicos del país, en particular la falta de planificación y los errores operativos del sistema eléctrico. La planificación en el sector se centra en la llamada garantía física, un indicador que refleja cuánto contribuye una central a la seguridad del suministro. El problema es que, en Brasil, esta garantía se calcula a partir de modelos informáticos que, según los expertos, deben mejorarse porque no representan la producción esperada de una central, sino su valor económico para el sistema.
Un ejemplo es la central hidroeléctrica de Belo Monte, en Pará, que entró en funcionamiento en 2016 no sin polémica por el masivo impacto ambiental para las comunidades indígenas asentadas en el Río Xingu. Belo Monte tiene una garantía física de 4.571 megavatios medios (MWmed), pero su producción depende en gran medida de la estacionalidad. En los meses más húmedos, esta hidroeléctrica genera el triple de energía que en los meses más secos, cuando su capacidad es de 1.963 megavatios medios. Con el descubrimiento del llamado Presal en 2007, es decir los yacimientos petrolíferos en aguas profundas entre los estados de Santa Catarina y Espírito Santo, Brasil también ha invertido mucho en combustibles fósiles, mientras que otras inversiones se han realizado en centrales térmicas. Durante este periodo, las fuentes renovables como la energía eólica y la solar ganaron terreno, sobre todo la eólica, más barata que las centrales térmicas de gas y utilizada como reserva, es decir, en caso de escasez de energía.
Aumento de centrales contaminantes

Un informe publicado hace unos días por el Instituto de Energía y Medio Ambiente (IEMA) titulado “Tercer Inventario de Emisiones Atmosféricas de Centrales Hidroeléctricas” reveló que el uso de centrales termoeléctricas altamente contaminantes en Brasil ha aumentado un 200% en los últimos 20 años.
Es cierto que el año pasado las 72 centrales termoeléctricas fósiles del país (que utilizan gas natural, carbón, fuel-oil y gasóleo) generaron 31,1 teravatios-hora frente a los 95,7 TWh de 2021, lo que supone un descenso del 67%, pero, según los expertos, se trata de un fenómeno puntual. Las condiciones climáticas favorables a la generación de electricidad mediante centrales hidroeléctricas y el aumento de las fuentes de energía eólica y solar habrían propiciado la reducción.
Sin embargo, es probable que la situación empeore debido a las leyes federales ya aprobadas que fomentan las fuentes contaminantes para producir electricidad. Entre estas normas se encuentran la Ley Federal 14.182/2021, que prevé la instalación de 8.000 megavatios (MW) de centrales termoeléctricas de gas en las regiones Norte, Nordeste, Centro-Oeste y Sudeste de Brasil entre 2026 y 2030, y la Ley Federal 14.299/2022, que pospone las subvenciones y la vida útil de las centrales de carbón hasta 2040.
El informe, en resumen, da la voz de alarma. “El contexto actual del sector eléctrico plantea riesgos para el plan de descarbonización en favor de una matriz 100% renovable, así como para la mejora de la calidad del aire del país”, se lee. Además, en 2022 entraron en funcionamiento las centrales alimentadas con combustibles fósiles que habían ganado la Licitación Simplificada, una subasta creada como respuesta de emergencia a la crisis del agua de 2021. Aún no se han parado, a pesar de que el país cuenta con las renovables como alternativa.
Criterios más políticos que energéticos

Como señala la periodista del diario O Estado de São Paulo, Raquel Landim, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico (ONS) redujo drásticamente la producción de energía solar y eólica en el nordeste del país al día siguiente del apagón del 15 de agosto. Una de las hipótesis, confirmada más tarde, era que el aumento de la entrada de este tipo de energía había causado el problema. Se trata de un tipo de energía “fuertemente subvencionada”, explica Landim en su artículo, y añade que “el peregrinaje de los diputados del Nordeste al despacho del Ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, para exigir más inversiones en energía eólica y solar en la región es intenso. El Banco do Nordeste (BNB) confirmó que está estudiando la posibilidad de solicitar capitalización al Tesoro, ya que ha recibido solicitudes de financiación que superan su capacidad de préstamo”.
En resumen, las inversiones que se están realizando en el sector de la energía eólica y solar parecen seguir criterios más políticos que energéticos. Landim escribe sobre el apagón de agosto: “En lugar de optar por la transparencia, el gobierno intentó culpar a la reciente privatización de la compañía eléctrica Eletrobras. La fila (de acusadores) la abrió la primera dama Janja da Silva, que difundió desinformación en las redes y que, avalada por el ministro, llegó a hacer insinuaciones de sabotaje”.
El caso de Roraima
Mientras tanto, el ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, llegó hoy a Venezuela para negociar con el gobierno de Maduro la importación de energía de la central hidroeléctrica venezolana de Guri, interrumpida en 2019 durante el gobierno Bolsonaro.
De hecho, se da la paradoja de que el estado brasileño de Roraima, fronterizo con Venezuela, no está conectado a la red eléctrica nacional, el llamado Sistema Interconectado Nacional (SIN), a pesar de que varios gobernadores a lo largo del tiempo lo han solicitado. También existe un proyecto para crear una línea eléctrica que transporte energía desde Manaus, en el vecino estado de Amazonas, pero como la línea tendría que atravesar 125 km de territorio indígena, carece de la autorización de la FUNAI, la Fundación Nacional del Indio. La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) había licitado el proyecto en 2011. El consorcio Transnorte, formado por las empresas Alupar y Eletronorte, había invertido 300 millones de reales (60 millones de dólares) en el proyecto, que debía entregarse en diciembre de 2015. Sin embargo, las obras nunca comenzaron. Una posibilidad para resolver el impasse de FUNAI sería reducir la distancia entre las torres de transmisión y la autopista existente, reduciendo así el impacto ambiental de la deforestación en la zona.
El gobierno Lula, sin embargo, prefiere la solución venezolana no obstante la dependencia energética de un país tan inestable económicamente y políticamente ponga al estado de Roraima en riesgo de quedarse a oscuras, como ocurre en Venezuela, tristemente célebre por sus apagones. La electricidad de Guri también dependerá de la posible falta de mantenimiento de la red por parte de Venezuela. Roraima puede contar internamente con la energía de centrales térmicas de petróleo, altamente contaminantes, y también con la energía de la central hidroeléctrica de Jatapu que funciona con una capacidad de 10 MW desde principios de 2019 y está en fase de pruebas. La energía, sin embargo, solo es suficiente para abastecer a tres municipios, según el gobierno estatal.
Maria Zuppello
El buque logístico ARA “Patagonia” realizó una navegación de prueba

