Los impulsores estimados del crecimiento económico global en 2026

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Se espera que el crecimiento económico mundial se mantenga resistente en 2026, con un crecimiento del PIB real previsto del 3,1 %, incluso aunque las economías avanzadas se ralenticen y los mercados emergentes desempeñen un papel más importante.

Esta visualización desglosa la participación de cada país y región en el crecimiento del PIB real mundial en 2026, según los datos previstos por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

China y la India impulsan el crecimiento del PIB mundial en 2026

Se prevé que China contribuya con un 26,6 % al crecimiento del PIB real mundial en 2026, lo que supone, con diferencia, la mayor participación de cualquier país.

A pesar de unas tasas de crecimiento nominales más lentas en comparación con décadas anteriores, el mero tamaño de la economía china sigue convirtiéndola en el principal motor de la expansión mundial.

India le sigue como el segundo mayor contribuyente, con un 17 % del crecimiento mundial. Juntos, se espera que China e India generen más del 43 % del crecimiento real del PIB mundial en 2026.

Entre las economías avanzadas, se prevé que Estados Unidos contribuya con un 9,9 % al crecimiento mundial, lo que lo convierte en el mayor contribuyente de todos los países desarrollados.

La contribución de Europa se sitúa en el 9.5 % del crecimiento mundial, repartido entre Alemania, Francia, Italia, España y otras economías. El menor crecimiento demográfico, el envejecimiento de la población y las condiciones financieras más restrictivas siguen lastrando la expansión económica de la región.

En conjunto, Estados Unidos y la Unión Europea representan solo el 16 % del crecimiento mundial total, y el centro del impulso económico se está desplazando hacia los mercados emergentes.

Un panorama de crecimiento global en constante cambio

Desde una perspectiva regional, la región de Asia-Pacífico domina el crecimiento global con una participación del 59.4 %, en la que Indonesia, Vietnam y otras economías desempeñan un papel importante junto con China y la India.

América del Norte contribuye con un 11,4 %, seguida de Europa. África, que alberga la mayoría de las economías de más rápido crecimiento del mundo, representa el 7,7 % del crecimiento mundial, liderada por Nigeria, Egipto y Etiopía.

En general, se prevé que el crecimiento mundial en 2026 esté impulsado en gran medida por los países que se encuentran en las primeras etapas de desarrollo económico, respaldados por el crecimiento demográfico, la expansión de la fuerza laboral y el aumento del consumo y el gasto público.

Concluye el último acuerdo nuclear Rusia-EE.UU. Qué puede venir

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El jueves expirará el último acuerdo bilateral restante entre Rusia y Estados Unidos, conocido como Nuevo START. Como resultado, ambos países, que controlan casi el 90 % del armamento nuclear mundial, ya no tendrán límites en sus arsenales.

El presidente ruso, Vladímir Putin, sugirió recientemente que ambas partes podrían atenerse a las normas durante otros 12 meses. El mes pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró sobre el tratado de 2010: «Preferiría un nuevo acuerdo mucho mejor». Sin embargo, no hay negociaciones en marcha, y Trump también insinuó en octubre pasado que Estados Unidos podría reanudar las pruebas nucleares.

No es de extrañar que el Boletín de los Científicos Atómicos declarara recientemente que las manecillas de su simbólico “Reloj del Juicio Final” se habían acercado más que nunca a la perspectiva de la catástrofe.

En respuesta a la creciente incertidumbre sobre los compromisos de seguridad de Estados Unidos, otras partes del mundo contemplan la adquisición de armas nucleares. Esta postura se está normalizando en los países nórdicos —aunque generaría más problemas que soluciones , escribió Naman Karl-Thomas Habtom la semana pasada—, así como en Japón y Corea del Sur .

Mientras tanto, China ha superado a Francia, India, Pakistán y el Reino Unido para convertirse en la tercera potencia nuclear más importante del mundo . Si bien las operaciones aéreas estadounidenses e israelíes del año pasado probablemente retrasaron varios años el programa nuclear iraní , Teherán aún no ha abandonado sus ambiciones nucleares.

¿Es inevitable, entonces, una nueva carrera armamentística nuclear? En el número de invierno (boreal) de 2026 de Foreign policy, que explora la retirada de Estados Unidos de la escena mundial , Rebecca Lissner y Erin D. Dumbacher presentan un panorama más complejo.

Destacan el inicio de un orden nuclear posestadounidense, pero señalan que el mundo aún no experimenta una ola de proliferación. En cambio, los aliados y socios de EE. UU. están llegando a acuerdos nucleares para garantizar su seguridad sin Washington. Afortunadamente, argumentan los autores, esta tendencia aún es reversible.

Amelia Lester, editora adjunta F. P.

La Unión Europea dejará de comprar biodiésel de soja y aceite de la Argentina. Proteccionismo, dijo alguien?

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Los exportadores de granos y subproductos alertaron hoy que la Unión Europea frenará las compras de biodiésel de soja y aceite de la Argentina y de otros países si prospera una dura normativa. No incluye la harina de soja, el producto de mayor valor de exportación.

Así lo señaló la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), que advirtió: “La Comisión Europea publicó recientemente un documento por el cual modifica los criterios relacionados con el riesgo de ILUC (cambio indirecto de uso del suelo) mediante la revisión de la expansión de los cultivos que se usan para producir biodiésel a nivel global”.

Según la cámara, la Comisión Europea concluyó que “la soja ingresa por primera vez a esa categoría de alto riesgo ILUC; es decir, al mismo nivel que el aceite de palma”. Una alta fuente oficial reconoció que se trata de “un tema de preocupación” para el país. Según destacó se está analizando la situación y se harán todas las gestiones necesarias con la Comisión Europea para evitar que esta propuesta tenga impacto sobre las exportaciones de la Argentina. La misma fuente aclaró que se trata de “una propuesta que está puesta a consideración en consulta pública”.

El año pasado se hicieron exportaciones de biodiésel a ese mercado por 280.000 toneladas, que representaron unos US$350 millones. A esto se le sumaron las ventas de aceite de soja para uso industrial por 45.000 toneladas, que permitieron divisas por US$50 millones.

Sin embargo, en la industria aclararon que el potencial total del mercado asciende a alrededor de US$1400 millones, dado que la cuota que tiene la Argentina para biodiésel es de 1,2 millones de toneladas.

“Esto significa que la UE no importará más biodiésel de soja o aceite de soja para uso de biodiésel para siempre. El único aceite autorizado será el de colza, que es producido en la UE”, señaló.

Para Ciara-CEC, “de prosperar este proyecto y sea adoptado este año, todas las exportaciones de biodiésel de soja desde la Argentina, Brasil y los Estados Unidos quedarán fuera de mercado europeo, representando para el país un daño comercial de 350 millones de dólares anuales [de biodiésel en 2025], así como el cierre de la industria en la Argentina dado que es el único mercado de exportación».

Gustavo Idígoras, presidente de la cámara exportadora, consideró que la medida es “una barrera injustificada al comercio”. Aclaró también que en años previos se llegó a cumplir con la cuota que tiene la Argentina [1,2 millones de toneladas], pero generalmente “depende de la demanda europea”.

“El concepto de cambio indirecto del uso del suelo es un invento para eliminar competencia a las fábricas europeas de biodiésel y dejarnos afuera del único mercado”, señaló. El ejecutivo agregó: “Vamos a presentar información técnica que demuestra que la superficie sembrada de soja en la Argentina no crece; de hecho, viene bajando la superficie desde hace más de una década. Además, no se pierde reserva de carbono en el suelo, pero todos sabemos que esto no es un debate científico sino político, porque la Unión Europea (UE) quiere compensar a los países que se quejan del acuerdo con el Mercosur y entonces cierran el mercado para productos competitivos de la Argentina”.

Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC: “una barrera injustificada al comercio”
Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC: “una barrera injustificada al comercio”Rocío Forte / Pukén

Explicó que el sector está en conversaciones con Cancillería y el Ministerio de Economía “para tener una estrategia de defensa agresiva”. No se descarta llevar el tema a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Según los registros históricos, en 2019 la Argentina envió a Europa 1.015.007 toneladas de biodiésel. En 2020 se exportaron 597.292 toneladas. En tanto que en 2021 fueron 1.272.295 toneladas. Además, en 2022 se ubicaron 1.222.374 toneladas. Y, en 2023, fueron 304.450 toneladas, marcando una fuerte caída. En 2024 se posicionaron en 383.338 toneladas.

Según explicó Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), el caso más emblemático es el del biodiésel, un mercado que hoy está condicionado por una cuota acordada con la Unión Europea. “Tiene una cuota de más o menos 1,2 millones de toneladas que no todos los años usamos y que depende de los precios”, señaló.

Recordó que la Argentina ya enfrenta una restricción estructural en el biodiésel de soja. “Ya tenemos una restricción con el biodiésel existente que está dada por este acuerdo que firmó la Argentina con la Unión Europea de restringir el volumen a una cuota y a un nivel de precios”, explicó, y aclaró que se trata de una variable que cambia año a año.

No obstante, remarcó que la industria tiene capacidad instalada para cumplir con ese volumen. “Lo importante es que tenemos el objetivo de cumplir con esa cuota, tenemos capacidad para mover ese millón doscientas mil toneladas”, afirmó, aunque advirtió que no siempre es posible. “A veces no podemos por una cuestión de precios, pero esto nos va a cerrar esa puerta absolutamente”, resumió.

Por otra parte, Marcelo Elizondo, analista y consultor en negocios internacionales, sostuvo que la Unión Europea viene profundizando una política de regulación excesiva con impacto directo sobre el comercio y la producción por razones ambientales, no solamente al comercio internacional, sino a su propia producción. Advirtió que ese enfoque está “generando serios problemas de competitividad y de eficiencia, en la medida en que le agrega costos a la producción local”.

En relación con la normativa conocida, Elizondo señaló que, aunque aún no hay certeza sobre su aplicación, “lo más probable es que ocurra porque se está cambiando una normativa”. En ese marco se consideró que se trata de “una disposición que tiene una raíz más política que técnica”, vinculada a la necesidad de dar respuesta a sectores críticos del acuerdo Mercosur–UE. “No tiene justificación en la medida en que a la Argentina no debería afectarle esta medida, porque la Argentina no está dentro de las categorías que esta medida está previendo en términos de cambio de uso de suelo para la soja”, afirmó, y remarcó que “la producción de soja en la Argentina no solo no crece, sino que ha decrecido”.

Marcelo Elizondo, analista y consultor en negocios internacionales
Marcelo Elizondo, analista y consultor en negocios internacionalesFabián Malavolta

En términos más generales, Elizondo planteó que la UE “es un mercado excesivamente regulacionista” que utiliza criterios ambientales “con algunos propósitos bien intencionados pero altamente antieconómicos”, lo que termina afectando la productividad, la competitividad y, en muchos casos, “al libre comercio internacional”. En ese sentido, advirtió que el acuerdo de integración con la UE implicará vincularse “con un socio complejo” que, más allá de la reducción arancelaria, mantendrá “políticas no arancelarias excesivamente exigentes, en muchos casos injustificadamente exigentes, y eso obstruye el comercio”.

Por último, Elizondo encuadró esta situación en un escenario global de crecientes restricciones al comercio. “[Donald] Trump, por un lado, acude a la política arancelaria, pero las restricciones no arancelarias, como las que impone en gran medida la UE por razones sanitarias, ambientales o de seguridad, son también una restricción al libre comercio”, explicó, y agregó que incluso “hacen menos competitiva a la propia economía europea”. Si bien reconoció que no todas las exigencias ambientales o sanitarias son negativas y que “la Argentina tiene capacidad para cumplirlas”, advirtió que “hay cambios sobre la marcha que plantean exigencias excesivas” y que, en casos como este, responden más a “una motivación política interna doméstica vinculada con la discusión del acuerdo Mercosur–UE”.

Belkis Martínez y Fernando Bertello

La mortalidad infantil en Argentina

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La tasa de mortalidad infantil en Argentina aumentó 0,5 puntos en 2024, por primera vez desde 2002. El último aumento había sido en 2022, pero fue menor: de 0,4 puntos. Según el informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud de la Nación (que primero publicó y luego borró), la tasa pasó de 8 a 8,5 cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.

En 2024, primer año completo de la gestión de Javier Milei (La Libertad Avanza), hubo 3.513 muertes de menores de un año. Corrientes, Chaco y La Rioja son las provincias con mayor tasa y superan ampliamente el promedio nacional.

“En la mayoría de los países, incluida Argentina, se observa una disminución de esta tasa en las últimas décadas. Por eso, el aumento, más allá de la magnitud, es muy preocupante ya que quiebra esta tendencia secular”, explicó Adolfo Rubinstein, ex ministro de Salud en la gestión de Mauricio Macri (2017-2019) y magíster en Epidemiología Clínica en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. 

Estas cifras de 2024 son atribuibles más al aumento de la pobreza y sus consecuencias sociosanitarias, que arrancaron en la pandemia y se agravaron con las gestiones de Alberto Fernández y Milei”, advirtió Rubinstein.

Qué es la mortalidad infantil

De acuerdo con el informe de Estadísticas Vitales 2024 de la cartera sanitaria, la mortalidad infantil comprende las muertes de menores de un año. Se llama “mortalidad neonatal” a la ocurrida en el transcurso de los primeros 27 días de vida y “mortalidad postneonatal” al período posterior al neonatal y hasta el año de vida.

Existen factores que influyen y determinan estas defunciones. “En la mortalidad neonatal prevalecen aquellos vinculados con las condiciones congénitas, como con la atención de la salud (salud de la madre, control del embarazo, atención del parto y del niño durante los primeros días de vida)”, explica el informe oficial. 

En la mortalidad posneonatal tienen mayor impacto sobre la salud del niño las condiciones ambientales, como pueden ser infecciones, deshidratación, trastornos respiratorios agudos y las condiciones socioeconómicas.

Qué muestran los datos

En 2024, primer año de gobierno de LLA, hubo 3.513 casos de mortalidad infantil. En 2023 habían sido 3.689.

“La reducción del número absoluto de muertes infantiles se relaciona con el dramático descenso de la tasa de natalidad y fecundidad en nuestro país en los últimos años. Pero la tasa se calcula con el número de muertes de niños menores de un año en el numerador y el número de nacidos vivos en el denominador, por 1.000”, explicó Rubinstein.

Si se analiza la tasa cada 1.000 nacidos vivos, este año ese número alcanzó los 8,5 decesos por cada mil nacidos vivos. Se trata de un incremento de 0,5 puntos con respecto a 2023, según la información del Ministerio de Salud, con las afecciones originadas en el periodo perinatal y las malformaciones congénitas como las principales causas de aumento en la mortalidad. 

“De este modo, en 2024 se da el mayor aumento de la tasa de mortalidad infantil desde 2002”, explica un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja en temas de prevención y promoción de la salud. 

La tasa de mortalidad infantil lleva una tendencia de descenso desde 2000. Ese año, la tasa era de 16,6. Desde entonces, los únicos años de aumento fueron de 2001 a 2002, de 2006 a 2007, de 2021 a 2022 y de 2023 a 2024. 

El gobierno de Mendoza, a cargo de Alfredo Cornejo (Cambia Mendoza), señaló en un comunicado: “Este incremento debe ser un llamado de atención a nosotros como área responsable de maternidad e infancia, a las autoridades nacionales para que el ajuste no sea en políticas clave como esta y a todos los mendocinos para que, pese a la crisis, sostengan los cuidados de la salud durante el embarazo”.

“El rol rector del Ministerio de Salud, que siempre pudo haber sido mejor y tenía aspectos para mejorar, ha disminuido y ha disminuido el personal que se encarga de eso en el Ministerio de Salud. Las provincias están cada una resolviendo por su lado”, advirtió Fernando Zingman, ex jefe del Programa Nacional de Salud Adolescente y ex jefe del área de Salud en Unicef Argentina, explicó.

“En el actual contexto, con empeoramiento de las condiciones laborales y aumento del desempleo, el acceso al sistema de salud se vuelve más dificultoso. Es probable que ante estas dificultades los controles de salud en general disminuyan y el contacto con el sistema se dé ante situaciones agudas por guardia”, advierte desde Soberanía Sanitaria.

Corrientes, Chaco y La Rioja, las provincias con mayor tasa

La mayor cantidad de casos de mortalidad infantil ocurrieron en la provincia de Buenos Aires (1.236), seguida por Santa Fe (275) y Córdoba (231). 

Sin embargo, es importante analizar la tasa de mortalidad infantil, es decir, cuántos niños y niñas de menos de un año murieron cada 1.000 nacidos vivos. 

La tasa más alta pertenece a la provincia de Corrientes, con 14 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos. Le siguen Chaco (11,8) y La Rioja (11,7). Luego, Formosa y Santiago del Estero, ambas con una tasa de mortalidad infantil de 10,7. 

La tasa más baja la tiene la Ciudad de Buenos Aires, con 4,9 decesos por cada 1.000 nacidos vivos. 

Las provincias que más aumentaron su tasa de mortalidad infantil fueron Corrientes, que pasó de 7,5 en 2023 a 14 en 2024. Le sigue Misiones, que pasó de 5,8 a 9,5; y luego Entre Ríos, que pasó de 5,2 a 8,8. 

Rosario Marina

Derivaciones políticas del escándalo en Nucleoeléctrica. Apuntan a Reidel

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Karina Milei busca convencer a Javier Milei de echar a Demian Reidel del gobierno luego del escándalo de sobreprecios en Atucha y la gestión desaforada del físico en Nucleoeléctrica.

El presidente de la empresa de energía nuclear acumulaba deudas por 880 millones de pesos con alto riesgo de insolvencia el pasado 12 de enero. Apenas 18 días después, según reveló en el sitio El Disenso, esos pasivos desaparecieron de la noche a la mañana.

El mismo sitio constató que desde la llegada de Reidel se pagaron adjudicaciones por unos 20 mil millones de pesos. Según el último informe del BCRA publicado esta viernes en su web, en las últimas semanas Reidel saldó de un plumazo su deuda contraída con el Banco Macro, por un monto de 825 millones de pesos. Es decir, que habría pagado sus deudas con fondos de Nucleoeléctrica.

Las andanzas de Reidel ya colmaron la paciencia de Karina. La semana pasada, el físico se brotó en una reunión de directorio de la empresa nuclear por la caída de un par de gerentes implicados en una escandalosa licitación de servicios de limpieza, sospechada de sobreprecios.

Pero lo que no le perdona Karina es que haya dejado expuesto a Milei con el fiasco de OpenAI, la empresa líder mundial de inteligencia artificial. Reidel hizo que el propio Milei anunciara una inversión de 25 mil millones de dólares de la compañía en la Patagonia.

Pero el propio CEO de OpenAI, Sam Altman, se encargó de bajarle el tono de inmediato a esa idea. La iniciativa quedó supeditada a una inversión local de una empresa fantasma llamada SurEnergy, que tiene una página que parece hecha sin intermediación de diseñadores.

Más de tres meses después del anuncio, no hubo ningún movimiento al respecto para lo que se anunciaba como la inversión más grande de la historia argentina. Eso denota la falta de gestión de Reidel, que también había empujado a Milei a anunciar la construcción de Reactores Modulares. Por el contrario, en su mandato sólo se frenó el CAREM, el reactor modular pequeño diseñado por la CNEA.

Altas fuentes gubernamentales aseguraron a LPO que si fuera por Karina, Reidel ya estaría afuera del gobierno. Pero el tema es delicado porque Reidel es amigo de Milei. Ambos pasan juntos largas horas de la noche reescribiendo la teoría económica mundial, como reveló el propio presidente. Por eso no quieren que un tema menor como la corrupción prive a las futuras generaciones de conocimiento.

La decisión de Trump ante la importación de tubos para la producción petrolera (año 2017)

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En 2017 bajo su primera administración, Donald Trump, decidió aplicar una serie de aranceles para evitar la competencia con los proveedores locales en la importación de tuberías de acero principalmente provenientes de la India. La medida, de fuerte corte proteccionista, tuvo a la firma Welspun en el centro de la polémica. Su efecto positivo en la industria siderúrgica y el enfrentamiento con las petroleras.

El desarrollo de las formaciones shale como Permian, Eagle Ford, Bakken o Marcellus le permitió a EE.UU. pasar de ser uno de los mayores importadores de energía a ser uno de los mayores exportadores de hidrocarburos en un lapso de 15 años. Durante ese tiempo, las diferentes administraciones norteamericanas se posicionaron de distintas maneras respecto a las importaciones de insumos clave para los proyectos energéticos.

La derrota de la compañía Tenaris del Grupo Techint en la licitación para proveer de los tubos para el gasoducto en el proyecto para exportar GNL de Southern Energy y el rol de la india Welspun, ganadora de ese proceso, remonta a una situación similar que también tuvo como protagonista a la misma empresa asiática.

Fue durante la primera administración de Donald Trump (2017-2021) cuando una fuerte política arancelaria «antidumping» intentó evitar la competencia desleal para con los proveedores de acero de Estados Unidos. En este caso quedó envuelta la india Welspun a la que se le aplicaron aranceles del 50,55%, junto a otros productores y exportadores de acero.

La campaña por el acero

En 2017 India era la mayor vendedora de tubos de acero a Estados Unidos.

Para el momento en el que Trump asumió su primera presidencia los números de las importaciones siderúrgicas para la industria petrolera encendían las alarmas. En 2017 un 77% de los ductos estadounidenses eran hechos con acero extranjero. Según una hoja informativa del Departamento de Comercio, los tubos soldados de gran diámetro procedentes de China habían representado para el país un monto de US$ 29,2 millones. Las importaciones de la India de ese mismo material eran 10 veces mayores llegando a los US$ 294,7 millones.

Si bien la cifra no resultaba tan grande teniendo en cuenta que en ese entonces el país importaba US$ 29.000 millones en acero, la India era el mayor exportador de tubos soldados de gran diámetro en 2017, y esas importaciones habían crecido un 209% en un solo año. Para contrarrestar esta situación, ese año el gobierno aplicó sanciones de antidumping por el acero a 34 países siendo China, Japón, Corea del Sur, Taiwán y la India los más perjudicados.

En 2017 la India vendia 10 veces más tubos de acero a EE.UU que China.

Cómo se llegó a esa decisión

La medida causó un fuerte revuelo en ese entonces. La industria del shale se enfrentaba a un cuello de botella por la fuerte necesidad de ampliar sus redes de transporte. En paralelo, en 2016 Trump había prometido en su campaña electoral iniciar una revisión de la industria siderúrgica e imponer aranceles a productos importados si estos implicaban un riesgo a la seguridad nacional.

La revolución del shale que impulsaba la gestión Trump promovía la desrregulación del sector energético eliminando restricciones a las inversiones, pero a su vez, se apalancaba en que los productores locales tenían que competir en igualdad de condiciones.

Bajo la premisa de que el comercio internacional debía ser justo, la Asociación de Productores de Tubos (The American Line Pipe Producers Association o ALPPA), promovió una denuncia en contra de varios importadores de tuberías procedentes de Canadá, China, Grecia, India, Japón, Corea y Turquía.

En 2018, el Departamento de Comercio tomó su primera decisión en las investigaciones sobre derechos antidumping y derechos compensatorios de las importaciones de tubos soldados de gran diámetro procedentes de China e India tras una demanda firmada por seis compañías dedicadas a la provisión de tubos para la industria petrolera.

El fallo aseguró que esas tuberías se vendían a un valor menor al justo (dumping). Al mismo tiempo, la Comisión de Comercio Internacional (ITC) concluyó que esto causaba un daño material a la industria estadounidense. Como consecuencia, Welspun Trading Limited y Bhushan Steel -otra firma india- fueron obligadas a pagar una tasa de dumping del 50,55% y una de antisubsidio de 541%.

Las medidas no solo intentaban impedir el avance de la presencia del acero extranjero sino también que empresas como Welspun -que ya tenía su propia planta en Arkansas– dejaran de utilizar acero asiático para reemplazarlo por el norteamericano.

Petroleras y la pelea por los costos

El desarrollo de la Cuenca Pérmica le permitió a EE.UU convertirse en el mayor productor mundial de petróleo.

“En el comercio internacional si tirás de una cuerda se desenredará de maneras imprevistas”, decía en ese entonces la congresista de Dakota del Norte, Heidi Heitkamp, al afirmar que los mayores costos por las tarifas impuestas por Trump podrían aumentar el precio del petróleo estadounidense.

Tras los fallos de 2018 y 2019, petroleras como Shell, Chevron, Exxon, ConocoPhillips y otras compañías de midstream presentaron 21.000 solicitudes de exclusión de esas tasas al Departamento de Comercio de EE.UU, de las cuales 500 eran para tuberías. La tensión escaló entre los operadores de ductos y petroleras sobre cómo volcar esas diferencias de costos, mientras el gobierno rechazaba esos pedidos.

Si bien el debate no dejó de tener múltiples aristas en base a cómo mejorar la eficiencia o traducir esos costos, Estados Unidos se consolidó en ese entonces como el mayor productor mundial de petróleo alcanzando un récord histórico de 10,96 millones de barriles diarios.

En Argentina, en cambio, la discusión tomó otra forma con la postura del gobierno a favor de la apertura comercial. Ahora, la firma de Paolo Rocca buscará jugar una última carta en la Secretaría de Comercio con una denuncia antidumping para frenar el avance de su competidora india, aunque fuentes del gobierno indicaron que las chances reales de que ese planteo avance son bajas y en cualquier caso, demandarán un tiempo considerable.

Laura Hevia

Comete toda la vaca, nene: la dieta Kennedy contra la ciencia – 2ª parte

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(La 1ª parte de este artículo está aquí)

La ANMAT nos nació esclava

Tener una ANMAT esclava de los EEUU cuesta vidas. No hace falta que la salud pública de EEUU la dirija un loco.

Para muestra, un botón. Entre 2019 y 2023, el gobierno de Alberto Fernández le negó a la Universidad Nacional de San Martín el derecho a hacer estudios de fase de su vacuna contra el Covid.

En AgendAR la llamamos “La Cecilia”. Se llamó “ARVAC Cecilia Grierson” por voto de sus diseñadores, encabezados por la jovencísima vacunóloga, la Dra. Juliana Cassataro. 

“La Cecilia” recuerda a la Dra. Grierson, la primera mujer argentina en recibir el título de médica. También la primera en tener la autoridad de determinar políticas sanitarias de estado. Sus barbudos y bigotudos colegas la incordiaban por mujer y por capaz. No por nada la hemos olvidado.

Si tu vacuna pasa los tres y sucesivos estudios de fase, el ANMAT no va a tener más remedio que autorizártela, sin que importen las órdenes que bajen del Ministerio de Salud. A Juliana Cassattaro le ocurrió. ¿Qué mejor chicana para dejarte fuera de carrera, entonces, que pisarte la autorización para iniciarlos? 

La UNSAM fue autorizada a empezar y terminar sus estudios de fase a fines de 2023, cuando ya la pandemia había pasado. En 2021 todavía se morían 700 compatriotas por día. Gracias a nuestro entonces presidente y su entorno, cuando por fin se le permitió a “La Cecilia” iniciar fases, ya se habían muerto unos 130.000 argentinos.

Elegí los tuyos, Fernández, y no te asustes si son más que los que nos consiguió el general Jorge Rafael Videla.  

Mientras se nos iban muriendo criollos, el estado argentino importó vacunas a carretadas. Obviamente dejó colgado del pincel al laboratorio nacional Pablo Cassará, que había invertido U$ 11 millones para transformar su planta en una fábrica de dobles dosis masivas “La Cecilia”.

Si el MinSal les hubiera dado bola en su momento, Cassará se habría sumado a Sputnikl V y Sinopharm, las disruptivas marcas rusa y china que a partir de 2021 empezaron a aplastar la rampa de contagios y las de muertes. Las compradas a Pfizar y Moderna, ambas yanquis, no llegaban más. 

2021 era el año de salvar vidas de argentinos, e imponer la marca de la UNSAM en la región. La Cecilia habría campeado como el Cid en el mercado sudaca, Chile y Uruguay estuvieron esperando casi un año te entrega de sus vacunas Pfizer como los fieles al mesías. Con ello, los hizo firmar precios de robo y condicionamientos diplomáticos humillantes. 

Cassará es una farmacológica nacional chica pero con décadas en la batalla. Es considerada de las buenas por calidad, no así por escala. Tiene pergaminos viejos de bancar investigación y desarrollos nacionales en biotecnologías varias, desde la medicinal a la vegetal.

Y mientras Cassará no podía producir vacunas porque el Ministerio de Salud no daba la luz verde a los estudios de fase de la UNSAM, el MinSal, dejó la Sputnik V y la Sinopharm y «no tuvo más remedio» (haceme reír) que importar vacunas de Pfizer y Moderna de los USA, y en camión. En ello se patinó U$ 930.000 millones. ¡Alegría, argentinos, nueva deuda!

Machaco y machaco con ello, se murieron 130.000 argentinos. Al pedo, porque pudimos tener una vacuna nacional razonablemente testeada antes de 2022, justo cuando la rusa y la china le habían pegado el primer frenazo a la loca tasa de contagios. 

La Cecilia era muy joya, chiche bombón. Me precio de haber sido voluntario en la fase 2/3, estudio de doble ciego sobre más de 2000 voluntarios, doble pinchazo en el hombro en el CEMIC de Villa Pueyrredón, allá por 2023.

El estudio determino una eficacia mayor del 90%. No hubo efectos adversos estadísticamente notables. Yo tampoco los tuve, aunque pude diferenciar por la somnoliencia post-pinchazo la vacuna en serio (que vino primero), del placebo, (que me ligué meses después).

Como dosis de refuerzo de vacunas anteriores, La Cecilia reactivaba un 3000% la respuesta de anticuerpos lograda antes. En 2023 no hubo más remedio que licenciarla.

Y mientras en 2022 miles de argentos se morían de asfixia en centenares de terapias intensivas, el Jefe de Gabinete, Juan Manzur, doctor y exgoberna de Tucumán, destrabó el ingreso de la Pfizer pero a La Cecilia y a la UNSAM no les atendía el teléfono.

 Tampoco lo había hecho su predecesor, Ginés González García, sanitarista summa cum laude, Dios lo tenga en su gloria.

Se ve que la Pfizer aquí tiene más groupies en el MinSal que Los Redonditos de Ricota en La Plata.  

Cassará me dijo que habría podido poner la vacuna en los hospitales, vacunatorios, escuelas y farmacias a entre la mitad y un tercio de lo que fajaban las multinacionales. Y eso como dosis de refuerzo en una Argentina ya bastante vacunada por Sputnik y Sinopharm. Y se habría conseguido un 3000% más respuesta de anticuerpos, y con una vacuna de logística fácil: no hacía falta distribuirla a 24 grados bajo cero. Con los 4 de una caja de telgopor con hielo seco bastaba.

¿Qué es más correcto? ¿Suicidarse o meter a algunos quías y señoras en chirona y perder la llave?  

Vuelvo al comienzo de este artículo: cuando el estado federal estadounidense habla de algo ligado a la salud o a la alimentación, sea vacunas, antibióticos o dietas, el resto del mundo para la oreja.

Y no por amor sino por espanto

Desde fines de la década pasada, la aplastante autoridad científica de la FDA logra cosas para la farmacología yanqui por terror, y cada vez menos por prestigio. 

Primero, por la novedad de que cuando se primera presidencia, el POTUS, President of the United States, Donald Trump, inmobiliario, showman y algo proclive al abuso de niñas, se peleó públicamente con el Dr. Steve Fauci, director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID), una de las 27 agencias científcas que Kenndyu cerró al toque de asumir.  

Infectólogo, inmunólogo y con un notable par, a Fauci le tocó dirigir el combate contra el SIDA desde 1984, y lo hizo muy bien. Cuando juró Trump, trató de convencer a los estados republicanos de vacunarse. El POTUS, en cambio, salía en la televisión sin vacunar y predicando a favor de tomar lavandina. Infalible contra el SARS Covid 2, se sabe. 

El POTUS debe haber tomado bastante lavandina, porque se agarró un Covid padre y madre de tanto andar franeleando a sus fans sin barbijo y en eventos multitudinarios de copartidarios que consideraban un orgullo patriótico no haberse vacunado. Trump jamás interrumpió sus reuniones, estuvo desde el vamos contra toda cuarentena y barbijo. ¿Justicia poética? No, no se murió.

Trump, el tiempo en su cargo y la fatiga de lidiar con imbéciles se encargaron de que en su segunda presidencia el Dr. Fauci no volviera a incordiarlo. El Peluca Naranja Kodak propuso como Secretario de Salud a Robert Kennedy (Jr), un incendiario antivacunas con tanta medicina en el mate como cordura en la de Javier Milei.

Kennedy Junior, apoyado por Marco Rubio cortó relaciones con la OMS, la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas. Ojo, es la misma organización que, a fuerza de vacunas (¡!) en 1977 terminó con la viruela en todo el mundo. Otros tiempos. 

La viruela es una infecciosa de unos 80.000 años de antigüedad biológica. Probablemente no fue muy feroz cuando éramos cazadores recolectores dispersos por África, Asia y Europa. 

Pero desde que los humanos empezamos a ser gregarios y aldeanos o citadinos, la viruela se volvió un incendio. El indestructible faraón Ramsés II parece haber muerto de viruela hace 4000 años, confiesan sus huesos. 

No creo en la belleza de ninguna muerte humana, incluso la más heroica, pero la que te concede la viruela es indescriptiblemente penosa.

Sólo en el siglo XX, la viruela mató a 500 millones de personas. Ojo, lector, la Primera y la Segunda Guerras Mundiales apenas mataron a unos 107 millones, sumadas. 

Como millones de pibes argentinos, yo recibí la antivariólica en la escuela primaria, pagada por el MinSal y distribuida masivamente en las escuelas por el Ministerio de Educación. Si no te la dabas y no tenías el certificado de vacunado, no entrabas a la escuela. No había padres antivacunas, un problema con el que no hacía falta lidiar.

Argentina era el país más escolarizado de las Américas, después de Canadá, y todo argentino con un hijo lo quería en la escuela y con el pinchazo. ¿Pero a qué chico le gustan los pinchazos? ¿Y qué madre se banca que su chico haga un sarampión bravo y se muera, o se quede ciego, o con daños neurológicos motrices e intelectuales permanentes?

En ’50 y ’60 el despliegue obligatorio y masivo de la antisarampionosa logró «inmunidad de manada». El más contagioso de los virus empezó a no poder circular por la población y contagiarse. Hoy los argentinos nacidos después de 1980 no tiene recuerdos de esta enfermedad. No se le murió ningún padre, ninguna abuela, ningún hermanito menor, no se le murió nadie de sarampión. En 1960, en la Argentina murió el virus. En 1977 se registró el último caso en Somalía. La OMS ganó por paliza. 

500 millones de muertos entre 1900 y 1980, y entre los jóvenes, ni recuerdos de la viruela. De las dos guerras mundiales, en parte gracias a las historietas y el cine, en Argentina se acuerda casi todo el mundo. Salvo, obviamente, cierto mileísmo y los participantes de Gran Hermano, que no se enteran de nada.

Fue una de las pocas cosas que la OMS hizo bien, y en el caso de la antivariólica, MUY bien. Bob Kennedy Junior y Marco Rubio no habrían podido venderle a la OMS el evangelio de que las vacunas contra el Covid eran innecesarias, malas y malvadas. Por eso al toque de asumir, volvieron a dejar la oMS con un segundo portazo. El primero lo había pegado Trump, en su primera presidencia, no sólo por antivacunas sino porque la OMS autorizó la Sinovac y la Sinopharm, dos chinas.  

La maldad de las vacunas (todas ellas) es un artículo de fe entre los republicanos de derecha de los EEUU. Y así les va. Hasta 1981, cuando EEUU sencillamante no tenía vacuna alguna contra el Covid, había paridad de muertes por esa enfermedad entre republicanos y demócratas. La muerte iguala a príncipes y mendigos, bla, bla, bla.

A partir de 1981, gracias al licenciamiento de las primeras vacunas anticovid nacionales, hubo un desacople brutal entre ambas poblaciones. La tasa de muerte de los republicanos (mayormente no vacunados) se volvió un 43% superior a la de los demócratas, como demostró un estudio epdemiológico de JAMA, el Journal of the American Medical Association. Esa es la segunda revista más prestigiosa del mundo en medicina clínica.

Hoy, con un flamígero antivacunas, Bob Kennedy Jr., como nuevo líder del U.S. Department of Health and Human Services (HHS),  mi propósito es que la nueva dieta ideal que propone este señor, dieta que vuela a contramano de toda la biblioteca y la práctica epidemiológica desde los años ’50 hasta la fecha, sea al menos puesta en duda por nuestras volátiles y cholulas clases dirigentes. 

La aceptaciónn de la dieta Kennedy, hiperproteica e hipergrasosa, puede funcionar muy bien entre luchadores de sumo y gente que carga bolsas de cemento, o pianos. Los peones de huerta y los dedicados a forestación rural la necesitan, pero son gente que quema entre 3000 y 4000 kilocalorías/día. Puede dañar bastante a esa recua de patovicas tilingos de mi gimnasio, que se fajan testoesterona para inflarse los músculos pero queman mucho menos, y para quienes el ombligo científico, intelectual, moral y culinario del universo son los EEUU, y específicamente su sancta sanctorum, Miami.

Y ahora vamos a los bifes. Literalmente.

La vida, la muerte y la comida según Bob Kennedy Junior.

El secretario propone estos cambios en la pirámide alimenticia

  • Prioridad proteica: Se recomienda aumentar las proteínas a entre 1,2 y 1,6 gramos diarios por cada kilo de peso. 

Un patovica de 90 kilos debería comer entre 96 y 128 gramos/día de proteína para seguir sano. Son dos bifes y medio de chorizo de los grandotes, de 250 gramos cada uno. Bife en el desayuno, y de noche, medio bife de postre tras cenar… bueno, un bife. Hamburguesas grasosas, si se es de los USA.

Me encanta la racionalidad y practicidad de esta dieta. Ojo vacas del mundo, las estamos mirando.

  • Revalorización de grasas: Se terminó por fin la santa cruzada de cardiólogos, neurólogos, endocrinólogos, gastroenterólogos y oncólogos contra las grasas saturadas. Estaban todos equivocados, y a sueldo de la “Big Pharma”. 

Te remito a la dieta anterior, de bife con bife más medio bife con el cafecito y el cognac, pero agregale quesos duros, manteca suficiente como para hacer patinar un tanque Abrams, sebo de vaca o grasa de chancho como bajativo, medio bife con el cafecito y el cognac. Y por supuesto, no le recortes el perímetro de grasa blanca a cada bife.

Nuevamente, hamburguesas chorreantes para los nacidos en la tierra de los libres y hogar de los valientes.

Tu cardiólogo, agradecido. Tiene un cepillo de cerdas de bronce y una valija de stents para destaparte las coronarias.

Ah, detalle, Kennedy dice que hay que mantenerse dentro del límite calórico individual. Como eso depende un poco del gasto de energía, para quemar toda esa grasa recomiendo vivir en a la base antártica Marambio, y correr en bolas alrededor de las construcciones día y noche. Si hay borrasca, mejor.

  • Reducción de carbohidratos: Los granos integrales han pasado a ocupar una porción casi nimia en la base de la nueva pirámide alimenticia de Bob Kennedy Jr., concretamente el vértice inferior. 

En revancha, los carbohidratos refinados y ultraprocesados deben evitarse sí o sí. Eso último me gusta, lo de suprimir granos integrales, ni ahí, Bobby.

Estás en contra de la fibra, OK. Hay que explicarte despacito que es básicamente celulosa, y que ésta no significa ningún aporte de energía al organismo humano. 

Es que no somos rumiantes ni tenemos el equipo enzimático necesario para quemar celulosa. Aunque comamos muchas vacas, no somos vacas. Y nadie engorda o se tapona las coronarias a fuerza de ensalada. No es tan mala, man. No la ningunees. 

A fuerza de inquemable, la celulosa entra por una cavidad y sale por otra. Pero cuando hace un stop por peaje en el estómago, absorbe agua, se expande volumétricamente, te llena la zapán durante horas, poe ende te saca el hambre y evita que, entre el primer tiempo y el segundo de un partido te estaciones frente a la heladera abierta, con el dulce de leche en mano y la cuchara en la otra. 

Más abajo del estómago, cuando la fibra atraviesa los intestinos grueso y delgado, les da una cepillada padre y madre. Malo para los pólipos. 

El tránsito intestinal rápido es el mejor preventivo del cáncer colorrectal mirá bo’.  Y ése cáncer, después del de pulmón, es la segunda causa de muerte por tumores sólidos de la Argentina. Y despacha al otro mundo sus 22 compatriotas por día, y su incidencia está en ascenso, al parecer por exceso de grasas y proteínas y falta de fibra, y tránsito intestinal lento.

Entiendo que Donald Trump almuerce y cene en algún Mc Donald’s elegido al azar, rodeado de sus mamuts del Secret Service. Ese deambular aleatorio del Donald por el extenso mundo del Ronald Mc Donald le evitan que las hamburguesas se las termine sazonando con novichok algún agente del Guojia Anquan Bu. La flota de mamuts con anteojos negros se encarga de que las papas fritas vengan libres de vidrio molido. 

Suerte para el POTUS que Kennedy, fuera del novichok y el vidrio, le recomiende la dieta de su patrón a todos los EEUU. Bueno, salvo el balde de Coca Cola, al que el POTUS suele hacerle honores.

Pero nadie va a McDonald’s por las ensaladas, y Trump tampoco. Y como decía mi abuela, cuando yo le hurtaba bifes, “Si comés tus verduras, nene, nunca se te va a trancar el tujes”.

My sweet Lord

Mi único acuerdo con Kennedy hasta ahora es que los azúcares refinados son una lacra. El azúcar refinado fue inconseguible por escaso hasta el Renacimiento europeo, pero desde el siglo XVI se abarató a plomo por el trabajo de los esclavos africanos en las plantaciones americanas.

Y si los negros se morían rápido de desgaste físico y flacura en el Caribe, del otro lado del Atlántico se disparó la mayor y peor epidemia del la historia humana. No fue la viruela, fueron el azúcar blanco y la obesidad. 

Los europeos clasemedieros iniciaron la moda de volverse redonditos (pero no de ricota), y la tendencia volvió de rebote a las Américas como un boomerang epidemiológico. En los EEUU el 74% de los adultos y el 20& de los pibes tiene sobrepeso u obesidad.

El azúcar barato y el jarabe de maíz de alta fructosa la permiten al yanqui medio tomar Coca Cola en bidón, ser prediabético desde la adultez temprana y en el caso de los hombres, pesar un promedio de 93,2 kg. y tener una cintura de 1,02 metros. Si Kennedy me está leyendo, que traduzca todo a medidas imperiales. 

Más de 10 gramos de azúcar blanca por comida es una tragedia médica, dice Kennedy. Me da cierta vergüenza estar de acuerdo con él. En algo.  

Bobby, familia es rara en un país raro. Tu abuelo, tras una próspera carrera de gangster en Nueva York, fue ascendido a embajador de los EEUU en Bran Bretaña durante la 2da Guerra Mundial, y era medio nazi en pleno bombardeo de Londres. Tu tío John inició y fogoneó la guerra de Vietnam. Lo cohetearon porque le salió mal la invasión de Cuba, y no quiso repetirla, para despecho de la CIA y el Pentágono. Tu propio padre, Bob. fue su fiscal de estado, estuvo por ganar la presidencial de 1968 con la consigna de irse de Vietnam, y lo cohetearon.

Has tenido una vida difícil lo entiendo. Tu viejo fue un abogado y político muy capaz, pero el complejo militar industrial estaba ganando mucha guita con Vietnam, y no tenía ganas de terminar aquella guerra tan redituable, aunque la venían perdiendo mal. 

Pero no me imagino a tu papá como redactor de guías alimentarias pelotudas. Le habría dado vergüenza el hablar pavadas en un cargo para el que vos ni intentás parecer capacitado. Pero el laburo viene con una caja de U$ 48.700 millones/año, siendo vos un eximio nabo en asuntos médicos y de salud pública. 

A tu viejo no lo imagino exponiéndose al odio colectivo de la comunidad médica. O bancándose un jefe como tu POTUS. Ni por esa guita. ¿De qué te sirve? Venis de una familia de aristócratas.

Gracias por tu programa alimentario, Robert, my friend. Sabemos que sólo te guían la honestidad intelectual y el amor por la ciencia.

Y decile al patrón que a falta de lavandina siempre puede tomar aguarrás. Y que en AgendAR no comemos vidrio.

Daniel E. Arias

Detrás de la caída de Bioceres

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Tras más de dos décadas de crecimiento vertiginoso, Bioceres encontró un límite. Una de las sociedades del grupo empresario de Santa Fe líder en biotecnología aplicada al agro cayó en default a mediados de 2025 y ahora tuvo que anunciar la convocatoria de acreedores y su escisión de Moolec Science, la firma controlante.

El default de la biotecnológica con sede en Santa Fe

La novedad surgió a partir de los estados financieros que Moolec Science presentó ante la Securities and Exchange Commission de Estados Unidos, una obligación que debe cumplir por ser una sociedad que cotiza en la Bolsa de Nueva York. Esos estados financieros deben mostrar la realidad de todo el grupo que controla. Por esa razón es que su informe incluyó los datos sobre Bioceres SA, la firma que presentó su convocatoria de acreedores para afrontar una deuda que alcanzaría los US$160 millones si se suma el pasivo de una subsidiaria estadounidense llamada Bioceres LLC.

La caída de Bioceres había empezado hace algunos meses atrás. En julio, la misma firma había entrado en default por no cumplir con un vencimiento de unas obligaciones negociables por US$5,31 millones en el marco de una deuda mayor que alcanzaba los US$30 millones. Fue la primera señal de que algo andaba mal y puso bajo la mira a su management, liderado por Federico Trucco.

Pocos días después, en un manejo de los tiempos aún más extraño, se supo que Moolec Science había tomado el control previo al default tras concretar un acuerdo con sus antiguos dueños. La movida, opaca en sus formas, sonó a una manera de evitar que la cesación de pagos de las obligaciones negociables sucedido en Argentina afectara la operatoria del grupo empresario que cotizaba en Wall Street.

Lógicamente, se cubrió de un manto de sospecha más que razonable. Encima, Moolec Science -radicada en las Islas Caimán– incluyó en el entendimiento una cláusula mediante la cual se desligó del problema y lo dejó en cabeza de la administración anterior.

Las incógnitas en torno a Bioceres

El operativo, orquestado en la previa de que se concrete el default de Bioceres SA, terminó saliendo a la luz cuando la zozobra se apoderó de los acreedores de la firma que prometía construir una especie de Silicon Valley en Rosario. En ese momento, se aclaró que tras la fusión del Grupo Bioceres con Moolec ScienceBioceres Crop Solutions Corp (BIOX) -la sociedad que efectivamente cotiza en Wall Street– era independiente de Bioceres SA. Para ponerle la frutilla al postre, los propios voceros de BIOX salieron a aclarar que no tenían nada que ver con la caída en desgracia de Bioceres SA.

Más allá del operativo para encapsular los efectos del default, en el mercado pesan cada vez más dos incógnitas: primero, qué pasó para que una firma que se presentaba como líder en biotecnología, había conseguido logros -no exentos de polémica- como las semillas de soja y trigo transgénico y hasta se había animado a financiar un fondo de inversión como el SF500 para “convertir proyectos biotecnológicos en empresas de alto impacto” termine tan rápidamente en una crisis tan profunda. Allí, obviamente, el foco se posa sobre la gestión encabezada por Trucco.

La otra incógnita gira en torno a si, más allá de los cuestionamientos al vidrioso ida y vuelta de sociedades y accionistas, el operativo desplegado tendrá éxito. Algunas voces ya hablan de una crisis “de aspecto terminal” e incluso al publicarse esta nota se realizaba una asamblea de accionistas donde se espera que se ratifique el concurso. Encima, según consignó el portal iProfesional, un juez porteño embargó las cuentas bancarias de Bioceres SA a pedido de Draco I Latam Spc, una firma con sede en las Islas Vírgenes a la que la empresa santafesina nunca le cumplió un pagaré por US$106 mil.

Un entramado de sociedades

El Grupo Bioceres es un conglomerado de empresas que tiene base en Rosario, negocios y alianzas en Estados UnidosMéxico África, maneja 200 patentes, tiene casi 200 accionistas, controla varias empresas -como Rizobacter– y es pionera mundial en I+D -Investigación & Desarrollo-. Su CEO Trucco es su cara visible, quien defendió dos de las iniciativas más polémicas de la firma: las semillas de soja y trigo “HB4”, transgénicas, resistentes a la sequía, siempre con un tono provocador que combina suficiencia técnica con algo de arrogancia.

Bioceres llegó a cotizar en la Bolsa de New York con BIOXBioceres SA fue controlante de BIOX hasta una reorganización societaria concretada en junio de 2025, producida luego de que Bioceres Group y Moolec Science se fusionen y el control de la operatoria pase a manos de la firma con sede en el paraíso fiscal de Islas Caimán. Desde ese momento, Bioceres SA perdió la capacidad de decisión sobre la compañía que cotiza en Nasdaq BIOX comenzó a operar como una entidad independiente dentro de una nueva estructura corporativa, aunque los rumores de mercado nunca se acallaron.

La base de Bioceres en Rosario, Santa Fe.
La base de Bioceres en Rosario, Santa Fe.

Uno de los accionistas de Moolec es Juan José Sartori, un empresario que fue senador y candidato presidencial de Uruguay y que también es dueño de un porcentaje de tres equipos europeos: Sunderland de Inglaterra, Juventus de Italia y Mónaco de Francia. El vínculo de Sartori con Bioceres data de 2019, cuando una empresa suya llamada Union Acquisition Corp. se fusionó con Bioceres SA. Así fue que surgió BIOX, la firma que formó parte del grupo Bioceres y fue la que efectivamente empezó a cotizar en la Bolsa de New York.

Bioceres, una historia vertiginosa

Bioceres nació al calor de la crisis de 2001, cuando un grupo de 23 productores -entre ellos Gustavo Grobocopatel y Víctor Trucco, padre del ahora observado CEO- decidieron dar un puntapié en lo que sería la revolución bio que tan grandes ventajas le daría en los años siguientes al gobierno de Néstor Kirchner. Trucco hijo llegó a manejar los hilos del grupo empresario en 2011. Fue el que capitaneó la apuesta financiera de desembarcar en Wall Street y, desde ese entonces, es el frontman del grupo.

Alberto Fernández y Omar Perotti en la sede de Bioceres en Rosario.
Alberto Fernández y Omar Perotti en la sede de Bioceres en Rosario.

Antes de eso, el CEO fue el encargado de gestionar ante el gobierno argentino la autorización del polémico trigo HB4. Ese lobby se dio en medio de las elecciones de 2019 y la victoria de Alberto Fernández casi lo deja en offside. Bioceres, vinculada a los grandes productores agropecuarios como Grobocopatel, se inclinaba por Mauricio Macri. De hecho, el propio Trucco declaró que tenía “una preferencia por la continuidad”. Pero business are business: luego de que el Frente de Todos ganase las PASO, el CEO lo invitó a la base de operaciones y se encargó de ser su guía en la recorrida.

El celestino de ese acercamiento fue Omar Perotti, entonces gobernador electo de Santa Fe. Como para dejar en claro la fe de los conversos, Bioceres capitaneó el aporte económico al mencionado SF500, el fondo de inversión público-privado para proyectos biotecnológicos que fue un caballito de batalla en la gestión del rafaelino. El propio Trucco formó parte como miembro del comité que decidía qué proyectos financiar. La pirueta en el aire no por desprolija fue ineficiente: el gobierno de Fernández aprobó el trigo HB4 pocos meses después de llegar a la Casa Rosada.

Lucio Di Giuseppe

Comete toda la vaca, nene. La nueva guía nutricional para el mundo mundial de Bob Kennedy Jr.

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El gobierno de Estados Unidos presentó las nuevas Guías Alimentarias para Estadounidenses 2025-2030. Dan vuelta de cabeza la vieja “pirámide nutricional”, vigente desde 1974. No es poco, Perón todavía existía y la Internet, no.

Este nuevo evangelio de la derecha extrema le da la derecha a las proteínas y grasas, llama saludables a las que cargaban desde los ’60 el anatema de jodidas, y el “vade retro Satanás” se lo pone a los carbohidratos. Pero agarrate, Catalina, incluso a los carbohidratos complejos e indestructibles, los llamados genéricamente “fibra”.

Cosas de Robert F. Kennedy Jr., el Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de los Estados Unidos incrustado en su cargo por el presidente Donald Trump. Hasta que llegó Bobby Jr., siempre fue algún científico «primus inter pares».

Pero llegó y ya empezó a difundir sus evangelios. Diabetólogos, cardiólogos, oncólogos, neurólogos y nutricionistas, nada tenéis que perder, salvo a vuestros pacientes..

Hasta enero de 2026, la fibra era el “nec plus ultra” de la alimentación sana, la base de la pirámide. Si comías mucho arroz integral y verduras, con no poca fruta, el ocasional pescado y el aún más infrecuente pollo, y a sumar el chancho en las fiestas patrióticas y casamientos, estabas medio como condenado a la salud. 

En síntesis, si te nutrías como un chino o un vietnamita rural, entonces te volvías viejo, sano, venerable, destinado a ser un flaco supercentenario, lo que según metaestudios a doble ciego sobre millones de casos, más o menos tiene miga.

En la carrera a los 100, más cerca de los 90 que de los 80, te morías de aburrido, nomás. Pero eso tras vivir como un sano asiático estoico, bregando tras tu búfalo en el arrozal, con muy poca propensión a enfermedades crónicas, metabólicas y degenerativas.

La pediatría, oh lectores, se caracteriza por los cambios rápidos y pendulares de paradigma. Sus Tablas de la Ley se reescriben seguido, probablemente porque la investigación clínica es difícil. Andá a que un comité de ética te autorice un doble ciego con niños. 

Las rarezas de Kennedy Jr. no son inocuas. Con la nutrición de los chicos, adultos y viejos la historia es distinta. La investigación clínica es apabullante, las publicaciones son consistentes, y los bandazos de opinión son mal mirados. Ni siquiera cuando los inicia un doctor con título, pero sin el mayor cargo de salud pública en su país, y éste ya no es la primera potencia científica del mundo.

Hablo de tí, oh pérfida Albión.

WAKEFIED: CON LA SALUD PÚBLICA NO SE JODE 

Nadie quiere repetir el papelón del Dr. Andrew Wakefield, cuando en 1998 publicó en el semanario de medicina clínica más viejo del mundo, The Lancet, que la vacuna triple viral causaba “enterocolitis autista” (eso no existe), con la sola evidencia de 12 presuntos casos, y sin un grupo control.

A Wakefield se le cayó Planeta Medicina en la cabeza, esgrimiendo centenares de estudios serios, masivos y a doble ciego. Ante una reacción tan rápida y masiva, Wakefield y sus co-firmantes, amén de la propia revista, admitieron que estaban macaneando. El buen doctor Andy tuvo que desdecirse públicamente, y en 2010 fue echado del Colegio Médico británico por conducta deshonrosa. 

Pero la piedra que tiró en 1998 mató y sigue matando a millones de pibes. Los antivacunas (son muchos) al tipo lo siguen como los talibanes a su Profeta y los Guardias Rojos a Mao.

Por ello, al jefe de redacción de The Lancet que autorizó aquel artículo, y no en la revista «Para Tí», y nada menos que en tapa, lo deben haber destinado a la oficina de Kabul, entre los de su misma lana. O tal vez hoy trabaja revoleando hamburguesas en Mc Donald’s, donde puede matar de sarampión a menos chicos.

Cuando los médicos ingleses le dieron el olivo a Wakfield, el daño ya estaba hecho: la tasa de vacunación infantil británica con la entonces novedosa vacuna triple antisarampión, antirubéola y antipaperas, se cayó al piso. La Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas dijo al respecto que la triple viral, y específicamente su componente antisarampión, entre 2000 y 2023 bajó un 88% la mortalidad infantil, y eso suma un total acumulado de 59 millones.

¿Puede visualizar 59 millones de niños muertos? Con la triple viral se salvaron. No trate de ver los discapacitados neurológicos motrices, los sordos o los ciegos que se salvaron de serlo.

Wakefield y tu hermana.

El mundo de la medicina clínica  es conservador. Para cambiar la opinión de muchos, para poner un paradigma patas pa’ arriba, necesitás nuevos estudios que falseen o confirmen el estudio disruptor, y más vale que sean enormes y de procedimientos impecables. 

Y aunque los estudios de validación o de réquiem son carísimos, los hay, y con pocas excepciones, tienden a corroborar más que a demoler. La epidemiología cambia, como toda ciencia, pero en general de modo incremental. Se cruza el Jordán, e incluso el Rubicón, pero pisando sobre las piedras y despacito. Es poco petardista, pero muy pocos pegan el resbalón y se caen al agua.

Por ello, los extraordinarios cambios de paradigma alimentario que trompetean, desafiantes, los Departamentos de Salud y el de Agricultura de los EEUU, en tanto que autoridades federales son, sin pestañear, una noticia.

Pero mala, malísima. 

Primero, porque las Nuevas Guías de los EEUU no inciden sobre miles de millones de vidas. Se actualizan cada 5 años, y en general, corroboran la doctrina anterior, con ciertos cambios de puntos y de comas, y a veces alguna que otra refutación pequeña (pero picante), de esas cosas que pintan cuando se mira un asunto con la lupa grandes. Por ejemplo, no todo el colesterol es malo, sólo el de baja densidad. Cuando falta el colesterol bueno, el HDL, se disparan los bobazos, los infartos de cerebro y otras menudencias.

Pero establecer en forma contundente en el mundo médico eso tomó desde la década de 1920 hasta la de 1980. Dos generaciones, miles de publicaciones en pugna, decenas de miles fueron dando vuelta los paradigmas, y luego nuevas ideas de base.

Las ideas muy demostradas, y bien demostradas, generan inercia institucional, bendita sea. Los ministerios de salud, en cualquier lugar del mundo, tienden a mantener rumbo y velocidad, como también los acorazados y portaaviones. Y por lo mismo: son cosas enormes, odian zigzaguear, y si lo hacen, es con dificultad.

Y si no encuentran dificultad por deficiencias del estudio, a veces mueren miles o decenas de miles de personas.

Chocar los tacos, hacer la venia y acatar

Los “Departments” en Estados Unidos son ministerios, la pirámide misma de la autoridad federal. Tienen una planta de investigadores intachable e intocable, sin importar si el presidente es Franklin D. Roosevelt o un bruto con peluca naranja sobre el cráneo (y un touch de Alzheimer debajo). 

Lo que recomienda “el Fed” es lo que afirma la ciencia, y lo que dice, se hace. A los gobernadores de los 51 estados, por muy peleados que estén con la maldita casta de burócratas médicos de Washington, les conviene obedecer aunque gruñan. Así ha sido casi siempre.

Pasando a qué hay que comer, y qué no, el llamado SNAP, Supplemental  Nutrition Assistance Program, y otros programas sociales menores de nutrición -bueno, los que quedan- cada cinco años deben revisar sus paradigmas, y en general hacer la venia, chocar los tacos y acatar. Salvo que tengan refutaciones espectaculares.

Lo mismo vale para los comedores escolares, incluso los de la educación paga. Si un pibe de un colegio gratis en un ghetto, otro en una re-escuela de Nueva Inglaterra hacen shock anafiláctico por algo que estaba en el menú, los padres arman altos juicios. Está en la cultura “Will sue your ass”, como dicen en Netflix.

Lo otro es cómo pega una novedad tan brutal sobre alimentación como ésta, que tendrá vigencia este años hasta 2030, sobre los EEUU pero también el resto del planeta. Las reparticiones federales de salud de los EEUU solían ser cuadradamente  científicas y honestas y se tomaban en serio.

No hay suficiente tierra arable en el mundo para alimentar tanto ganado como quiere Kennedy Jr., ni tanta tierra para sepultar a los que lo abracen sus ideas. Los bulos matan gente, y luego, por suerte, a sus autores. Lamentablemente, esto no es una verdad absoluta, pero es absolutamente cierta. 

Si una droga licenciada por la FDA (Food and Drug Administration) tenía efectos adversos en su fase de despliegue, le revocaban el permiso de venta y las farmacias debían eliminar de los anaqueles y devolver a origen, lo que se llama un “recall”. El sistema funciona así, y es injusto con las farmacológicas emergentes sin un padrino forrado, pero si hay daños para la gente, ataja la pelota en el área chica.

A veces también dentro del arco, como en el caso de la talidomida, un supuesto tranquilizante para embarazadas que resultó teratogénico y en los ’60 dejó cantidad de niños sin brazos, con las manos saliéndole desde los hombros. Uno recuerda más los goles en contra, por espectaculares, que las decenas de miles de atajadas: no generan títulos. Y como periodista cientifico digo: «Mea culpa, mea máxima culpa».

Salen carísimos, los recalls, de modo que las licencias de fase IV, es decir las de despliegue, distribución y venta, por las dudas, no se regalan. La fase 3, con algunos miles de pacientes en el grupo activo y otros miles en el grupo control, es un matadero, un baño de sangre de ideas que parecían buenas.

Ante la posibilidad de un recall de la FDA, los propios laboratorios, con billones de dólares a ganar, arrugan como frenada de gusano. 

Y como la temible FDA depende del NHH, tener un pelotudo total en el NHH (el Bobby) anuncia desastres.

Poderes tácitos globales

Todo esto y la potencia económica de las farmacológicas yankis le dio a la FDA poderes de licenciamiento mundiales. No debería tenerlos y probablemente terminará perdiéndolos, por desprestigio porque toda la administración actual de salud de los EEUU está en manos de ignorantes, irresponsables, y otros adjetivos que empiezan con «i».

Por si alguien saca los pies fuera del plato, el Bobby redujo los 27 centros e institutos del NHH a sólo 8 «para disminuir la burocracia». Llegó el doctor Cureta, y es a la ciencia lo que el Fuhrer fue a la república alemana.

Mantiene su autoridad transfronteras porque a los ministerios de salud de más de cien estados-nación, quieran que no, les conviene seguir lo que recomienda el National Institute of Health en materia de drogas y vacunas. 

Es una cesión tácita de soberanía, pero no una decisión expresa. Es lo que hay, y debería ser mejor pero, vista nuestra propia historia argentina, pudo y puede ser mucho peor.

Si los ministerios de salud vasallos no siguen los sanos consejos de Big Brother, los médicos de esas naciones les saldrán con los tapones de punta a sus propios funcionarios toda vez que se arme magno desbole, cosa inevitable, y el asunto se difunda y cunda.

Fue el caso del Vioxx, de Merck. Era un antiinflamatorio y antiálgico muy potente para los dolores de artrosis, al toque de licenciado por la FDA se recetó a 20 millones de personas, y resultó que tenía enormes efectos adversos para el sistema circulatorio.

Hablo de reacciones inflamatorias graves que no habían pintado en los estudios de fase, ni siquiera en la 3, donde se atajan los penales. Pero hasta al Dibu Martínez le cuelan algún shot. Toda fase 3 trata de parecerse al “real world”, el mundo real, donde realmente terminan apareciendo los problemas ocultos. La fase 3 es predictiva, la 4 es la verdad de la milanesa.

A veces una fase 3 de 6000 casos respaldados por 5 hospitales difiere de lo que termina pasando en la calle. Es un impecable modelo de velero armado con pinzas dentro de su botella, y de pronto puesto en el tormentoso mar.

El Vioxx dejó a 140.000 estadounidenses con inflamaciones circulatorias severas (sí, mató a unos cuántos por bobazo), La Merck y la FDA fueron acusadas por los medios de haberse comido la curva, y ambas organizaciones se ligaron “class actions”, decenas de miles de juicios que se fueron unificando en causas comunes.

A los perjudicados o a sus familiares la Merck tuvo que compensarlos con U$ 4850 millones. Cómo hizo la Merck para encajar ese cañonazo y seguir viva, lo sabe Dios. 

Como parece obvio, el Vioxx no le salió políticamente gratis ni siquiera a los ministros de salud del resto del mundo colonizado o semicolonizado, donde la prensa se restriega contra los tobillos de los laboratorios como un gatito. Los países que conservan una capacidad de licenciamiento en casa, logran no incendiarse cuando la FDA mete la pata. Pero esa soberanía hay que pagarla. Y «no hay plata». 

Las autoridades realmente profesionales de licenciamiento en casa son como la línea de defensa y el arquero locales, Nahuel Molina, Cuti Romero, Nico Otamendi, el otro Nico, Tagliafico, y con el poderoso Dibu Martínez entre los palos y desmoralizando a los shoteadores.

En 1964, el presidente Arturo Illia creó el Instituto Nacional de Farmacología y Bromatología,y no era una sucursal criolla de la FDA. Era nuestro y andaba muy bien, con unos laboratorios y métodos de testeo y licenciamiento y unos cráneos que había que verlos. La “Big Pharma” estadounidense perdió muchos goles ante nuestro viejo Instituto porque los yankis ni se acercaron al área grande, o intentaron un chute largo y pegó en el palo.

El país ni se enteró. Pero por algo los milicos y los medios voltearon a Illia, ¿no?

Quien firma, ignora si a la ANMAT, Autoridad Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de la Argentina la Merck le hizo un globito con el Vioxx. Aquí ese medicamento fue licenciado por la ANMAT no bien la FDA lo aprobó en Washington, y prohibido no bien lo desaprobó. La cola suele seguir al perro a todos lados.

El Vioxx aquí tuvo poco tiempo de pintar en anaqueles y recetarios, pero a algún artrítico se habrá llevado puesto, inevitablemente. 

Esto sucedió en 2004. La ANMAT había sido creada por Carlos Menem en 1993 para tapar un escándalo con medicamentos de venta libre pero contaminados por metanol. La fábrica no tenía un control de calidad coherente porque el estado estaba pintado en la pared. Libertad de mercado. 

Así, en 1992 las pastillas y jarabes de propóleos de Laboratorios Huilén dejaron 25 muertos y 100 discapacitados neurológicos gravísimos.

El modo menemista de evadir culpas fue crear otra autoridad regulatoria, y regalarle la potestad a los dictámenes de la DFA yanqui, fuente de toda razón y justicia. Y eso por diseño. De modo que si su dirección, generalmente puesta a dedo por quien haya ganado las presidenciales, la caga mal, se puede argüir «No fuimos nosotros, su Señoría. Fueron los yanquis malos».

Es un poco como ceder la autoridad de la Policía Federal Argentina, de las provinciales, y de todas las comisarías al FBI. Menem lo hizo.

Si la FDA dijo que el Corchoxx es bueno, vamos el Corchoxx. Si lo rebotó en fase 4, entonces es malo: Corchoxx, fuchi fuchi de la Argentina. Esa perversión está en los estatutos fundacionales y funcionales de la ANMAT y desde 1993 nadie quiso cambiarlos. 

Ya dije cómo le fue al presidente Arturo Illia en 1966 cuando se peleó con Big Pharma. 

Desde la creación de la ANMAT que defiende básicamente a la cambiante direccion de la ANMAT, se volvió imposible desarrollar drogas y vacunas nacionales. La ANMAT cuida su tujes, no el de la población, y te obliga a conseguirte una autorización de la FDA si querés licenciar aquí. Y la FDA es carísima, pero la mejor, como decía la propaganda de los televisores Grundig.

Si por gracia de Dios y de ese poderoso caballero que es don Dinero la FDA autoriza Corchoxx para la venta, aquí en casa el licenciamiento sale como piña y por chauchas, es poner sellos y chau. Pero si no, no. Y licenciar con la FDA te va a costar algunos miles de millones de dolarifacios.

 Antes de que eso suceda, las modelos Kendall Jenner y Bella Hadid se van a bajar de las pasarelas, y por fin van a aceptarme un cafecito.

(Continuará)

Daniel E. Arias

China liquidó u$s 67.500 millones en solo seis días para enfriar la euforia bursátil

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El llamado «equipo nacional» chino, nombre informal para el conjunto de fondos e instituciones estatales mediante el que China inyecta capital en los mercados de valores para estabilizarlos, ejecutó un giro radical en su estrategia de intervención bursátil y pasó de inyectar capital para estabilizar los mercados a liquidar posiciones para frenar la euforia especulativa.

De acuerdo a Bloomberg, Central Huijin Investment, filial del fondo soberano CIC que forma parte de este grupo de instituciones estatales, vendió el equivalente a unos u$s67.500 millones en participaciones en 14 fondos cotizados (ETF) en apenas seis sesiones hasta el jueves pasado, de acuerdo con estimaciones del medio financiero.

Del rescate a la corrección

Aunque China carece de un fondo oficial de estabilización, el «equipo nacional» cumple esa función desde 2015, cuando Beijing ordenó a Central Huijin y otros organismos estatales rescatar los mercados ante un desplome que totalizó unos u$s5 billones. Las autoridades recurrieron nuevamente a esta herramienta en 2023, cuando las bolsas marcaron mínimos en cinco años.

Tras una agresiva campaña de inversión, Central Huijin acumuló en agosto de 2025 unos u$s180.000 millones en ETF. La magnitud de la liquidación actual sugiere, según analistas, «un esfuerzo proactivo para facilitar una corrección de precios en sectores sobrecalentados».

El CSI 300, el principal índice bursátil de China, está en mínimos desde mayo.
El CSI 300, el principal índice bursátil de China, está en mínimos desde mayo. Depositphotos

Tecnología en la mira

Las ventas apuntarían específicamente a drenar los «excesos especulativos» de ciertas áreas del sector tecnológico, como cohetes espaciales o aplicaciones de inteligencia artificial, que se dispararon en los últimos meses pese a no ofrecer aún garantías de rentabilidad.

Sin embargo, expertos y gestores advierten que el cambio de rumbo podría «alterar las expectativas» del mercado en general. Recomiendan centrar la estrategia en valores donde el peso de la inversión del «equipo nacional» sea menor, para minimizar el impacto de las liquidaciones.

¿Corrección o cambio de paradigma?

Otros inversores interpretan la retirada del apoyo estatal como «un paso hacia un mercado alcista de forma paulatina», es decir, que las autoridades no buscan terminar con la tendencia positiva, sino asegurarse de que el ritmo de subidas no sea excesivo.

La baja volatilidad del CSI 300 —índice que mide la evolución de los 300 principales valores de las bolsas de Shanghái y Shenzhen—, en mínimos desde mayo, es vista por fuentes del sector como muestra de la fuerte demanda institucional de acciones de China.

Según Zhu Zhenxin, de Asymptote Investment Research, «vender ahora liberará posiciones para que puedan ofrecer un impulso en otro momento de riesgo en el futuro», evitando así una burbuja y su consiguiente explosión como la de 2015.

China sobrevive a la guerra arancelaria y su economía crece 5% en 2025

China informó que su Producto Interior Bruto (PIB) se expandió un 5% en 2025, según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), repitiendo así la tasa del año anterior y logrando cumplir las metas de crecimiento pese a la guerra arancelaria de EEUU.

Sin embargo, el crecimiento se desaceleró a un ritmo del 4,5% en el último trimestre del año, informó el gobierno el lunes. Ese fue el crecimiento trimestral más lento desde finales de 2022, cuando China comenzaba a relajar las estrictas restricciones de la pandemia de Covid-19. La economía, la segunda más grande del mundo, creció a un ritmo anual del 4,8% en el trimestre previo.

Ambas cifras quedan por encima de lo esperado por los analistas, que esperaban que la tasa de avance intertrimestral se situase en torno a un 1 % y que la interanual marcase un 4,4 %. Las fuertes exportaciones ayudaron a compensar el débil gasto de los consumidores y la inversión empresarial, contribuyendo a un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares.