Argentina fue el país de América del Sur que tuvo el mayor incremento (41%) en nuevos programadoresFilmus destacó que “las leyes de Economía del Conocimiento y de Bio y Nanotecnología, que logramos sancionar en el Congreso por unanimidad, van a permitir que estas áreas sigan creciendo. Actualmente, en nuestro país tenemos cerca de 200 empresas de base tecnológica de las cuales más de 60 exportan aportando divisas para el desarrollo soberano y federal del país. Tenemos profesionales de excelente calidad pero necesitamos continuar ampliando la formación en estos campos de conocimiento que son muy demandados en la actualidad y tienen que ver con el mundo del presente y del futuro. Para los países más desarrollados del mundo la inversión en ciencia y tecnología es prioritaria”. Un informe de la plataforma GitHub, que goza del reconocimiento de los especialistas del sector, afirmó que Argentina fue el país de América del Sur que tuvo el mayor incremento (41%) en el número de nuevos programadores en 2022, en comparación con el año anterior.
Para 2024 las empresas del rubro «Economía del Conocimiento» exportará servicios por más de 10.000 millones de dólares
“Argentina puede volver a ser potencia regional en la construcción de buques”
«La Argentina a pesar de la crisis sigue brindando una cobertura médica y educativa»
“Éramos diez hermanos y vinimos a buscar oportunidades a la Argentina. Todas las escuelas públicas y las universidades nos abrieron la puerta. La Argentina a pesar de la crisis sigue brindando a la población una cobertura médica, educativa. Tiene hospitales, tiene escuelas. Y eso el paraguayo que esta acá lo recibe. Ir a la universidad es una forma de crecimiento social”, dice Salomón Ramírez Santacruz, vicepresidente del Club Deportivo Paraguayo.
Él llegó con 17 años, venía de un pueblo llamado Aba-i, en Paraguay, donde solo había una escuela primaria. “Como casi todos los migrantes, aterrizamos en una villa”, relata el hombre de 68 años que hoy tiene una zapatería en Lomás del Mirador, La Matanza. Y agrega: “En Paraguay los ricos son los que estudian en las universidades públicas y los pobres tienen muy pocos accesos. Mis hijos no tuvieron que hacer lo que hizo su papá, salieron de otra plataforma, pudieron ir a la universidad, a los 18 estaban preparados para enfrentar la vida y esa oportunidad se la dio este país”.

Hace años que los paraguayos son una de las nacionalidades mayoritarias a la hora de elegir la Argentina como destino para radicarse. Sin embargo, desde 2015, mientras la economía argentina se deterioraba y los indicadores macroeconómicos paraguayos mejoraban, su llegada disminuyó en un 66%. Pese a esto, se mantienen en el podio junto con los venezolanos, según se observa en los últimos registros públicos de inmigrantes, que van desde el 2015 hasta el 2023.
En el 2015 fueron 103.739 los paraguayos que eligieron a la Argentina para radicarse de forma permanente o transitoria, en promedio 8645 por mes. Sumaron casi un 40% de las 259.505 radicaciones pedidas ese año. Siete años después, en 2022, fueron apenas 35.088, no alcanzan los 3000 al mes y representaron casi el 25% de quienes pidieron la residencia en el país.
La merma se enmarca en una tendencia que se extiende a los demás países latinoamericanos exceptuando a Brasil y Ecuador, donde la cantidad de migrantes viene en ascenso. El total de migrantes en 2015 llegaba a 238.495 mientras que el año pasado sumaron 150.821.
“En nuestro país si no tenés dinero te morís”, sintetiza Blanca Valenzuela y enfatiza la importancia de la atención a la salud. “La realidad es que yo desde que llegué nunca más dejé de trabajar, siempre tuve trabajo. Eso es lo que más valoro de acá, en mi país no pasa, no hay fuentes de trabajo. Yo vine de vacaciones, llegué un sábado y al lunes siguiente estaba trabajando”, sigue.
Llegó a sus 19 años y “como todas las migrantes” empezó trabajando como empleada doméstica. Terminó la secundaria, estudió computación, también empezó la carrera de abogacía, pero después la tuvo que dejar. Hace diez años que trabaja en la municipalidad de Quilmes, actualmente en la dirección de migrantes. Es también la presidenta de la Federación Paraguaya en la Argentina (Fepara).
Ranking
Paraguay encabezó el ranking de nacionalidades que migraron a la Argentina hasta 2018, cuando fue desplazada por Venezuela. El país gobernado por Nicolás Maduro tiene una lógica propia: registra un pico de radicaciones a partir de 2018, en coincidencia con la crisis política y humanitaria de ese país. En los primeros seis meses de 2023, Paraguay volvió a pasar al frente. Si bien pareciera haber un repunte de migraciones, el número aún se encuentra lejos de los valores registrados en el pasado.
“La evidencia histórica nos muestra que la migración paraguaya es inelástica ante momentos de crisis o estancamiento de Argentina. Para las personas migrantes, el país está percibido como un lugar donde llegan y tienen trabajo, de oportunidades para hacer una diferencia económica; además de la alta valoración que tiene de los servicios como la salud y la educación. Esto quedó patente con la crisis del 2001. La población migrante entre 1998 y 2002 no creció en magnitud, pero no hubo retorno a los países de origen”, describe Sebastián Bruno, doctor en Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires) e Investigador de CONACYT Paraguay.
El autor del libro Migración paraguaya hacia Argentina agrega: “Sí fue elástica -es decir, que los migrantes llegaron más- en los momentos en que la economía estaba mejor. Se observan dos momentos expansivos recientes: en los primeros años de la época de la convertibilidad y entre fin del 2002 hasta el 2010/2011″.
Según el censo del 2010, medio millón de paraguayos habitaban la Argentina, es decir que había más paraguayos que en Asunción. El fenómeno histórico quedó evidenciado también en las estadísticas paraguayas. Las conclusiones preliminares del censo realizado el último año mostraron que el país gobernado por Santiago Peña tiene una población de 6.109.644 personas, un total por debajo de las estimaciones de crecimiento poblacional –esperaban que el número alcance los siete millones- e incluso menor a la población del 2012. Algunos especialistas señalan que la emigración de los últimos 20 años podría ser una de las razones para explicar esta disminución. Los países más elegidos para emigrar fueron España y la Argentina.

Bruno describe que en un comienzo la migración era fronteriza, sobre todo en Formosa y Misiones, pero luego se fue moviendo hacia la ciudad de Buenos Aires. Hoy, la Ciudad de Buenos Aires alcanza el 17% del total de la población migrante, según datos de la administración porteña.
En base a los datos del censo del 2010, uno de cada cuatro paraguayos trabajaba en una obra en construcción, mientras que cuatro de cada diez mujeres lo hacía en trabajos domésticos de casas de familia. Los datos del censo 2022, que todavía no se presentaron, permitirán conocer si esa tendencia se modificó.
“Sucede que para el migrante recién llegado es más fácil acceder a estos trabajos. A partir de las vinculaciones por la red migratoria se insertan en determinados sectores de la economía”, señala Bruno que en su tesis doctoral llamó a este fenómeno “plusvalía étnica”.
“Yo me hice acá, viví más tiempo acá que allá. Tengo mi casa y no me falta trabajo. Decido quedarme porque nos gusta, estoy instalado”, dice Julio Serafín Ayala. Tiene 50 años y llego a los 17. No fue el primero de su familia, uno de sus hermanos ya estaba acá. Hoy, son cinco los que viven en Buenos Aires. Los cinco restantes están en Paraguay, donde también vive su madre de 88 años.
Ayala está dándole los últimos retoques a la cocina de uno de los cuatro departamentos del edificio en el que está trabajando. Tiene a cargo seis personas, dos de ellos también son paraguayos. Al igual que todos los albañiles, el colocador de pisos y el electricista.
Está en el rubro de la construcción desde que llegó. “Empecé a hacer changuitas, siempre en construcción. Me quedaba a dormir ahí en la obra. Mi mujer trabajaba en departamentos, cama adentro. Y con eso pudimos llegar a tener nuestra casa. En esa época era más fácil, más barato. Ahora ya no”, cuenta.
“En ese momento preferían más el peso argentino que el dólar, te lo sacaban de las manos. Valía más. Ahora ganás una montaña de pesos pero no sirve”, recuerda Julio sobre su primer viaje de visita a Paraguay, en 1998, luego de haberse mudado a la Argentina.
Estancamiento
Mientras la Argentina quedo atrapada en una década de estancamiento e inflación creciente, las variables macroeconómicas paraguayas mejoraron. Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con un 4,2% lidera el crecimiento económico este año para la región. Acompañado por Panamá (5,1%) y las islas del Caribe (4,2%).
Se agrega una libertad para la transferencia de divisas, una inflación que se ralentiza, una estructura impositiva de bajo costo y simple que se basa en la fórmula del “triple 10″ -10% del impuesto a las ganancias empresariales, 10% de IVA y 10% de rentas personales- y leyes favorables a la inversión.
El panorama, sin embargo, también incluye niveles de pobrezas del 24,7%, servicios básicos ineficientes y costosos y uno de los peores sistemas de educación del mundo, según el ranking de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.
“Hasta el 2015 el paraguayo venía mucho a trabajar acá. El asalariado podía ganar entre US$800 y US$1000 en la construcción y podían transferir dinero a sus familiares. Había mucha más demanda, había changarines golondrinas que venían por temporada. Hoy no alcanza para subsistir acá. Igual hablan de que Paraguay está mejor, está lleno de dólares, eso es lo que vende al mundo, pero es para unos pocos”, señala Ramírez Santa Cruz.
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Asi funciona la primera planta creada en nuestro pais para la fabricacion de baterias de litio – Video
Litio en Argentina: Así funciona la primera planta Latinoamericana que fabrica baterías y celdas.
— El Destape (@eldestapeweb) September 21, 2023
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Neuralink, la empresa de Musk, llama a voluntarios para probar sus implantes cerebrales
Los chips cerebrales de Neuralink entraron oficialmente en fase de pruebas en humanos y está buscando a pacientes para que formen parte de los primeros experimentos oficiales de esta tecnología que tiene como objetivo permitir el control de dispositivos externos solo con la mente.
La compañía de Elon Musk recibió los permisos previos de las autoridades competentes en Estados Unidos para iniciar con el proceso de selección de personas que cumplan los requisitos adecuados para que se les implante un chip y superen una serie de pruebas para evaluar su eficiencia en un entorno controlado.
Según el anuncio oficial de la empresa, el objetivo del estudio es “evaluar la seguridad de nuestro implante y robot cirujano, además de observar las funciones iniciales de nuestro chip cerebral para permitir a personas con parálisis el control de dispositivos con sus mentes”.
En general, los requisitos principales son tres: ser mayor de edad (al menos 18 años al momento de completar la solicitud), ser un residente permanente en Estados Unidos (no es lo mismo que ser un ciudadano estadounidense) y padecer algunas de las siguientes condiciones:
– Paraplejia.
– Impedimento visual o ceguera.
– Afasia, impedimento para hablar, escuchar o sordera.
– Amputación de un miembro importante (que afecte regiones por debajo o sobre la rodilla o el codo).
– Quienes padecen de otras condiciones médicas como la Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y lesiones de la médula espinal también pueden postular y ser parte del estudio.
Luego, los pacientes deberán completar el formulario de consentimiento. En este documento se indicará cuáles serán las condiciones del tratamiento, la duración del proceso y se dará más detalles sobre la confidencialidad de la información.

“Si bien no hay ningún beneficio directo por participar en el Registro de Pacientes, el participante podrá beneficiarse en el futuro de las investigaciones que surjan y de la disponibilidad de cualquier producto comercial que pueda resultar de esa investigación”, se indica en el documento.
Los usuarios tendrán que enviar información personal como su nombre completo, firma, fecha de nacimiento, además de registros médicos previos como tomografías, pruebas de alcoholemia y drogas, información genética, proveedores de seguros médicos, entre otros que podrían ayudar a Neuralink a tener mayor conocimiento sobre el historial médico del paciente.
La página web de la compañía también solicitará que se confirme que el paciente está realizando el registro por voluntad propia y se confirme la información brindada. A partir de ese momento, la solicitud puede ser aprobada o rechazada por Neuralink según considere adecuado para su estudio.
Neuralink estuvo desarrollando la tecnología para desarrollar los primeros chips “N1″ O “Links” desde el año 2017 con el objetivo de que estos sean comercializados como productos médicos destinados a que los pacientes con determinados cuadros médicos o discapacidades puedan recuperar algunas funciones físicas o interactuar con dispositivos electrónicos como computadores, celulares, etc.
“Hemos estado trabajando duro para estar listos para nuestro primer implante humano y, obviamente, queremos ser extremadamente cuidadosos y estar seguros de que funcionará bien antes de poner un dispositivo en un humano”, comentó Elon Musk en mayo luego de que se le brinde permiso a la empresa para iniciar sus pruebas en humanos.

En un principio, permitiríamos a alguien que casi no tiene capacidad para manejar sus músculos (…) manejar su teléfono más rápido que alguien que tiene manos que funcionan”, aseguró. Además indicó que considera posible devolver la funcionalidad de todos el cuerpo a una persona que tiene una lesión permanente en su columna.
La Argentina se encamina a convertirse en el segundo productor mundial de litio
Con un potencial de crecimiento de la producción del 50% anual, hacia 2027 la Argentina podría convertirse en el tercer o segundo productor mundial de litio, detrás de Australia, desplazando a China y eventualmente también a Chile, que actualmente detentan, respectivamente, la tercera y segunda posición en el ranking mundial de producción del mineral.
Así surge de un informe de CRU, una consultora internacional con cabecera sudamericana en Chile y especializada en minería que afirma que la Argentina, gracias a sus tres operaciones activas y numerosos proyectos en desarrollo, tiene un potencial de crecimiento de la producción del 50% anual, contra 16% en Chile y una expansión menos precisa, pero también inferior, en el caso de China, que es a su vez el principal destino de las exportaciones de carbonato de litio de la Argentina.

En el mismo sentido, meses atrás Rodrigo Dupouy, presidente para América Latina de Sorcia Minerals, una empresa norteamericana con cabecera regional en Chile, advirtió en una carta al diario El Mercurio, que el “boom del litio” chileno es un oasis en riesgo de desaparición. “Tanto la Comisión Chilena del Cobre como J.P.Morgan han advertido recientemente que la Argentina nos superará en la producción durante los próximos años. Y si seguimos así, podemos ser desplazados al cuarto lugar por China” alertó Dupouy.
A su vez, un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) buscó responder dónde está la oportunidad para la Argentina en términos de “valor agregado”, un caballito de batalla del discurso del actual gobierno argentino, que a través de voceros como la secretaria de Asuntos Estratégicos, Mercedes Marcó del Pont, y del secretario de Industria y Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, dice que la Argentina debería fabricar baterías de litio e incluso autos eléctricos, en vez de limitarse a la producción de carbonato de litio “grado batería”.
“No podemos ser inquilinos de nuestros propios recursos”, es la frase marketinera con la que de Mendiguren planteó la cuestión en una reciente exposición conjunta. El carbonato de litio “grado batería” (esto es, de una pureza de al menos 99,5%), tiene sin embargo una fuerte rentabilidad y, a igual volumen, 6 veces más “valor agregado” que el espodumeno de litio que exporta Australia, el principal productor mundial y que es también el principal abastecedor de China.
Valor agregado
“Exportar carbonato de litio es exportar valor agregado. El complejo litio argentino viene creciendo sostenidamente, rompiendo récords nuevamente este año y con perspectivas de cerrar un 2023 en máximos productivos y exportadores. Mejor que su presente son sus perspectivas a mediano plazo, que esperan ubicarlo entre los cinco principales complejos exportadores argentinos antes que termine la década”, dice el informe de la BCR, firmado por los investigadores Guido D’Angelo y Emilce Terré.
El estudio diferencia los conceptos de “reservas” y “recursos” de litio, algo que a menudo y erróneamente se asimila para afirmar que Bolivia detenta las principales “reservas”, aunque sus muy bajos niveles de exploración reducen su potencialidad productiva. De hecho, Bolivia no produce litio en ninguna medida significativa.
“Argentina dispone de robustas reservas y recursos de litio. Los recursos son el resultado de procesos de exploración y son estimados usando modelos geo-científicos, mientras las reservas representan el subconjunto de los recursos que es extraíble de acuerdo con un plan minero sustentable técnica y económicamente”, aclaran D’Angelo y Terré. Además, prosiguen, EEUU y China tienen robustos volúmenes de reservas y recursos, pero los mismos se destinan fundamentalmente al mercado interno para la producción de baterías para autos eléctricos, la principal fuente de demanda del litio.
En ambos casos, la demanda es superior a la oferta doméstica y de hecho EEUU y China absorben 60% de la exportación del litio argentino, mientras por ahora los niveles de exploración y desarrollo de Australia y Chile los hacen los principales productores; en 2022 explicaron entre ambos el 77% de la producción global.
Mega-evento litífero en Salta
El evento “Litio en Sudamérica” desarrollado el 9 y 10 de agosto pasado en Salta, mostró el extraordinario interés mundial por el litio argentino. Al encuentro, que tuvo cerca de 1.800 asistentes, concurrieron empresarios, analistas y banqueros de todo el mundo. Una de las coincidencias fue, justamente, que el sector litífero en la Argentina tiene un ímpetu mucho mayor que el chileno, gracias a una legislación más favorable y al avance en Chile de iniciativas estatizantes, que desalientan la inversión privada. Allí, tanto los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy), Raúl Jalil (Catamarca) y el anfitrión Gustavo Sáenz (Salta) ratificaron que los recursos del subsuelo son propiedad de las provincias y reivindicaron su potestad en la materia.

“El potencial argentino, como bien fue destacado en más de una oportunidad en el seminario –dice el estudio de la BCR en referencia al evento del litio en Salta- es ahorrarle al mundo tiempo de exploración, con el formidable volumen y potencial de una amplísima gama de proyectos. El carbonato de litio es hoy la principal exportación del complejo litio argentino, dominando prácticamente las exportaciones nacionales de este complejo. Esto se da de la misma manera en Chile, que, sin embargo, exporta cerca de un 20% de su complejo litio como hidróxido”, dice la investigación de la BCR.
El estudio explica que el carbonato de litio (Li2CO3) y el hidróxido de litio (LiOH) pueden sustituirse entre sí en la producción de baterías, pero el hidróxido se descompone a una menor temperatura, lo que permite que la batería tenga más autonomía y vida útil. A su vez, históricamente el carbonato de litio ha tenido un menor costo de producción, lo que hizo más atractiva su producción, al menos en el corto plazo. Por su parte, notan los investigadores, Australia exporta mayoritariamente espodumeno de litio, un producto que hoy tiene un valor de mercado de apenas el 15% del que dispone el carbonato de litio. Esto es, menos de 6 veces el “valor agregado” que lo que exporta la Argentina.
Principales clientes del litio argentino
Según un trabajo que Juliana González Jáuregui, investigadora de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) expuso ante el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI), China se afianzó en los últimos años como el principal destino destino de las exportaciones de carbonato de litio de la Argentina, desplazando desde 2019 a EEUU como principal destino.

Una de las estrellas del encuentro litífero en Salta, organizado por la publicación especializada y organizadora de eventos “Panorama Minero” fue Joe Lowry, un norteamericano que vivió varios años en China, es conocido mundialmente como “Mister Lithium” y es fuente de consulta de empresas como Tesla. En una suerte de clase magistral, Lowry observó que en la Argentina hay demasiada ansiedad por producir baterías. “Mi consejo -dijo- es que piensen en eso cuando lleguen a producir 500.000 toneladas anuales de carbonato de litio” (más de 15 veces el nivel de producción actual).
En un aparte, Lowry confesó que en conversaciones que mantuvo con Fernanda Ávila, la secretaria de Minería, y Flavia Royón, de Energía, les dijo a ambas: “antes que preocuparse por fabricar baterías, construyan más rutas, más redes de energía eléctrica y de comunicaciones, más infrastructura”.
A mediano plazo, un hallazgo geológico reciente podría cambiar el escenario mundial del litio: el descubrimiento de la Caldera McDermitt, un volcán apagado en el límite entre los estados de Nevada y Oregon, (EEUU) que podría ser el mayor reservorio mundial de litio, con un valor de mercado aproximado de USD 1,5 billones (millón de millones) de dólares.
Se estima que la minera canadiense Lithium Americas, de fuerte presencia en la Argentina, donde tiene 45% de participación en Caucharí-Olaroz, el 100% del proyecto Pastos Grandes y el 65% en Sal de la Puna, podría empezar los trabajos de minado en McDermitt en 2026 y a producir en 2027. Antes tendría que superar resistencias ambientales y sociales, porque hay reclamos de que se trata de “tierras ancestrales de los americanos nativos”.

