En francia proponen incorporar ganado para cuidar el ambiente y la fertilidad del suelo
Tierra del Fuego aspira a convertirse en importante productora de gas, con la explotación offshore
Saudi Aramco: «El mundo necesitara petroleo por varias decadas. Debemos reducir las emisiones, no la producción»
Horacio Osuna: Un faro en la tecnología argentina. Fundador de INVAP y de Pilcaniyeu



Carlos de la Vega
Un comentario personal en AgendAR:
Nunca le hicimos un homenaje al vasco Osuna en AgendAR, creo que porque hablaba muy poco y escuchaba mucho. Soy el primer sorprendido de su rol en la construcción del actual Polo Tecnológico de Pilcaniyeu, en medio de la nada, un lugar sin caminos, electricidad, gas, agua o siquiera puentes para llegar, deliberadamente ubicado donde no lo encontraran ni los satélites de espionaje óptico de los EEUU. ¿Quién iba a pensar que esos galpones de esquila eran una planta de enriquecimiento de uranio…? Y si alguien durante 36 años evitó decirme: «esto lo hice yo», fue el vasco Osuna. La descripción del rol de Osuna como generalista y resolvedor de problemas que hacen Varotto y Albani (dos fundadores de INVAP), y lo que añade Campenni del verbo «osunear» es impresionante. Y cierto. Al Vasco lo conocí en 1987 y me doy cuenta de que en casi cuatro décadas nunca supe mucho de él. Muy callado, modesto, afable y observador, el hombre. No era tan fácil conocerlo, pero probablemente él a mí me junó bastante: me debe haber osuneado lo suyo. Buen viaje, amigo.Daniel E. Arias
Recorriendo la primera planta de baterias de litio

UniLib.
La primera planta de desarrollo de tecnología de celdas de baterías de iones de litio está ubicada en La Plata, y el «triángulo del litio» (Bolivia, Chile y Argentina) representa el 60% de los recursos minerales del mundo. Dicho de otra manera, una batería está formada por múltiples celdas, que en conjunto forman su “núcleo” o “corazón”. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el CONICET, YPF Tecnología (Y-TEC) y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación colaboraron para constituir UniLib. La instalación de fabricación de 1.300 metros cuadrados se encuentra dentro del Centro de Transferencia de Tecnología de la UNLP. Y-TEC afirma que: “trabaja con la empresa en asociación aportando innovaciones y conocimientos relacionados con la explotación del litio”. Se trata de una planta experimental donde se fabrican prototipos de celdas de litio y materiales relacionados y se realizan pruebas. Antes de pasar a escala industrial, la planta ayuda a evaluar el comportamiento de los materiales en las celdas reales, garantizando su calidad y modificando los parámetros de producción, según Fabio Daniel Saccone, líder de la iniciativa «Misión Litio» de Y-TEC. La tecnológica también señala que un primer grupo de operadores, o personal de apoyo del CONICET, ya recibió capacitación por parte de la Escuela de Oficios de la UNLP para la fase inicial de puesta en marcha de la planta. Los datos de Y-TEC indican que en total se han invertido alrededor de 7 mil millones de dólares en la producción de celdas de baterías de litio. El objetivo del proyecto es «transferir tecnología» a pymes y empresas nacionales/provinciales que quieran producir baterías de litio.Futuro fascinante.
“El futuro de las baterías es realmente fascinante”, expresa Roberto Salvarezza, Presidente de Y-TEC, quién además afirmó que: “será crucial más adelante para los vehículos eléctricos, que aún no despegan en América Latina con el mismo fervor que lo hicieron en China, EE.UU. o la UE”.Fabricación de baterías de litio.
La planta, situada en el barrio de Berisso de la provincia de Buenos Aires, tiene una capacidad de producción anual de aproximadamente 13 megavatios hora, o el equivalente a 1.000 baterías para «almacenamiento estacionario de energía renovable» o aproximadamente 50 para autobuses eléctricos. Desde la planta se realiza todo el proceso de fabricación de las baterías de litio, desde la extracción y purificación de las ventas hasta la creación de los componentes de la batería y el montaje final. «En primer lugar, las pinturas se elaboran con los distintos aditivos: el ánodo y el cátodo, que son la base acuosa (que contiene el mineral grafito) y el disolvente (que contiene Fosfato de Litio Hierro LFP, que es la materia prima). La materia prima de esta pintura, que luego se depositará en los electrodos positivo y negativo, es la que realmente provocará la transferencia de esos electrones entre los polos”, según Y-TEC. “Durante todo el proceso, hay varios pasos y máquinas que hacen su trabajo para la unión tanto del ánodo como del cátodo que da como resultado la creación del núcleo”, afirma el autor. «Una vez depositada la pintura sobre el papel de cobre o aluminio, pasa por el horno para secarse dentro de la celda. Una batería de litio se produce uniendo y conectando una serie de celdas, continúa. Debido al compromiso global de reducción de emisiones, Argentina podrá acercarse a lograr su objetivo de una transición energética autónoma al tener capacidad industrial en baterías de litio.Pero, qué es el litio?
El tercer elemento químico de la tabla periódica es el litio. Plateado y hecho de álcali, lo suficientemente suave como para cortarlo con un cuchillo. Es tan ligero que flota y pesa sólo la mitad que el agua, es el metal menos denso. En la naturaleza, el litio no se encuentra en ese estado metálico, diferente a lo que ocurre con el oro, la plata o el cobre. El litio concentrado está en las salmueras de salinas y otras cuencas que tienen un nivel de recurso económico que es el de iones libres, en algunas rocas graníticas y sus pegmatitas, en las salinas del continente, en algunos tipos de campos y en arcillas tipo hectorita y geotérmicas. El punto de fusión del litio es de 181 °C y su punto de ebullición es de 1342 °C. y se puede reconocer cualitativamente por su distintivo color rojo carmesí. El litio se clasifica como uno de los elementos litofílicos desde una perspectiva geoquímica y en la corteza continental hay alrededor de 20 partes por millón (ppm) de litio. Se forman minerales de varios tipos cuando el litio se combina con otros elementos químicos y se conocen más de cien tipos diferentes de minerales que contienen litio. Los silicatos y fosfatos son las principales fuentes de litio en las rocas pegmatíticas. El aluminio, el sodio, el potasio y el hierro son algunas de las sustancias presentes en el litio; además del berilio, boro, flúor y manganeso. El litio contiene algunos de los minerales más ricos y predominantes.Un «mapa» de las celulas cerebrales. Esperan que eche luz sobre la generación de conciencia
La investigación, que se compara con la secuenciación del genoma humano, también explora los cambios que producen las enfermedades neurológicas
En el año 1600 se produjo un momento estelar de la historia de la ciencia. Tycho Brahe, un noble danés obsesionado por medir con precisión los movimientos de los astros, se encontró en Praga con Johannes Kepler, un alemán de origen humilde con una inclinación por la mística y la ciencia que hoy parece contradictoria. Kepler, inspirado por Copérnico, intuía que el sistema solar tenía más sentido con la estrella en el centro, pero necesitaba datos para corroborar su modelo.
En aquella época, los astrónomos elaboraban cartas de navegación y predicciones astrológicas con observaciones burdas recogidas siglos antes y pocos consideraban necesario recabar medidas precisas. Brahe había acumulado esas medidas, pero mantuvo la Tierra en el centro de su sistema solar y ocultó sus observaciones a Kepler, que solo pudo verlas tras la muerte del danés, en 1601. Aquellos datos permitieron a Kepler describir matemáticamente los movimientos de los planetas alrededor del Sol y allanó el camino para que Isaac Newton nos explicase, con la gravedad, por qué se mueven así.
Cuatro siglos después, los científicos aspiran a una revolución científica igual de significativa o más que la liderada por los que descubrieron la posición de la Tierra en el cosmos. Pese al progreso de la neurociencia desde los años de Santiago Ramón y Cajal, lo que se desconoce sobre el cerebro, sobre cómo genera la conciencia o la memoria o sobre cómo curar muchas enfermedades neurológicas sigue siendo muchísimo. La revista Science publicó ayer una serie de artículos que muestran el esfuerzo por obtener los datos que son la base de cualquier avance significativo del conocimiento.
Los trabajos son parte de la Brain Initiative Cell Census Network (BICCN), un proyecto lanzado en 2017 por los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH, por sus siglas en inglés). La iniciativa involucra a cientos de científicos que utilizan las últimas tecnologías para localizar las células en cerebros de humanos y otros animales, y caracterizarlas una a una por su expresión genética, su forma y otros rasgos. Ya lo han hecho con más de 3000 tipos de células humanas, revelando aspectos que las distinguen de las de otros primates y que permitirán identificar, por ejemplo, cuáles de ellas son más propensas a mutaciones específicas que causan enfermedades neurológicas.
Uno de los hallazgos de la colaboración es que, como en la cocina, con los mismos ingredientes se pueden preparar distintos guisos. Aunque hay células propias de algunas regiones cerebrales, muchas diferencias entre regiones se producen porque tienen distintas proporciones de los mismos tipos celulares. Según explican en uno de los artículos Alyssa Weninger y Paola Arlotta, de las universidades de Carolina del Norte y Harvard, respectivamente, hay excepciones a esta regla general. Por ejemplo, la corteza visual primaria contenía tipos de neuronas inhibidoras particulares. Los datos muestran que la evolución no ha producido la aparición de nuevos tipos de células cerebrales que justifiquen las distintas funciones del cerebro, sino que son pequeñas variaciones dentro de los mismos tipos celulares y cambios en la abundancia de estas células por región los que crean circuitos cerebrales distintos.
No hay un cerebro humano
Juan Lerma, investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante, apunta que la ingente cantidad de datos obtenidos con las nuevas técnicas “no va a darnos la solución a los problemas del conocimiento del cerebro humano y pone de manifiesto cosas que ya se sabían, pero esta es la manera de demostrar que el conocimiento es sólido”. Uno de los aspectos destacados para Lerma es la gran variabilidad que se encuentra entre cerebros, “algo que se había visto en las pruebas de imagen cerebral no invasivas en humanos”.
“Esto nos dice que es importante que los estudios en humanos incluyan un gran número de casos, porque puedes tener un estudio con 500 cerebros que te dé unos resultados y, después, haces un análisis de 30 de esos cerebros y los resultados son diferentes”, ejemplifica. En un estudio liderado por Nelson Johansen, del Instituto Allen, en Seattle, se analizó la expresión genética de células individuales de la corteza cerebral de 75 individuos y solo encontraron pequeñas diferencias que se pudiesen explicar por factores como la edad, el sexo, la ascendencia o si procedía de personas sanas o enfermas. “No existe un humano prototípico”, resumen Weninger y Arlotta.
“El conocimiento derivado de estos estudios va a ser fundamental para responder algunas preguntas clásicas en neurociencia, como cuáles son las diferencias fundamentales entre el cerebro humano y el de nuestros parientes más cercanos, como los chimpancés”, afirma Ignacio Sáez, investigador en el Hospital Monte Sinaí, en Nueva York.
Uno de los trabajos que publicó ayer Science, que firma como primer autor Nikolas Jorstad, del Instituto Allen, analiza la expresión genética de las células del giro temporal medio, una región crítica para la comprensión del lenguaje, en humanos, chimpancés, gorilas, macacos y monos tití. Los investigadores vieron que todos estos primates comparten, en gran parte, los mismos tipos de célula que aparecieron en un momento de la evolución y se han ido conservando con la aparición de nuevas especies. Solo unos pocos cientos de genes mostraron pautas de expresión que solo se ven en humanos. Estos datos sugieren que las obvias diferencias entre un tití y un humano surgen de unos pocos cambios moleculares y celulares.
Entre los artículos de Science, también hay trabajos que analizan células en momentos clave del desarrollo del cerebro antes y justo después del nacimiento. El conocimiento de estos instantes también puede ayudar a producir mejores modelos para estudiar el cerebro humano, algo muy difícil de hacer con voluntarios de carne y hueso, o entender mejor qué modelos animales pueden ser útiles para avanzar en el conocimiento del órgano de la conciencia. Arlotta es una referencia internacional en la construcción de organoides, unos modelos tridimensionales creados a partir de células madre que simulan la estructura del cerebro.
Javier de Felipe, investigador del CSIC que ha participado en grandes colaboraciones internacionales como el Human Brain Project, cree que este tipo de proyectos ayudan “a mejorar la comunicación entre los científicos”, al poder definir con precisión “cuántos tipos de neuronas hay en el cerebro, que es algo que no conocemos, y también ver la relación que tienen esas características genéticas o morfológicas de las células con la función que desarrollan”. “Este tipo de proyectos nos dan muchos datos a los que luego tendremos que empezar a dar sentido”, explica. Juan Lerma coincide en que esto, “de una forma similar a lo que significó la secuenciación del genoma humano, es un mapa”. “Cuando tú tienes un mapa de un territorio, lo siguiente que tienes que hacer es empezar a explorar ese territorio”, afirma.
Como sucedió hace 400 años con Brahe y Kepler, los datos, y las caras y precisas herramientas que se necesitan para cosecharlos, precederán a los grandes descubrimientos que cambiarán nuestra visión del mundo, también la de quienes no entienden de transcriptómica o de movimientos planetarios. Como entonces, detrás de este proyecto para conocer todas las células del cerebro, su localización y sus funciones, está el dinero de un magnate. Paul Allen, cofundador de Microsoft y fallecido en 2018, creó en 2003 el Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, la organización que, junto a los NIH, lidera la iniciativa. A diferencia del noble danés, la institución creada por el tecnomillonario pondrá los datos obtenidos en este proyecto a disposición de todos los nuevos Kepler que intenten conocer la realidad con ellos.
Daniel Mediavilla
4 aviones P3 Orion para control y vigilancia del Atlántico sur

La quita de subsidios complica el punto de equilibrio de las Estaciones de Servicio de GNC
Hoy se anuncia la aprobación de la primera vacuna argentina que servira como refuerzo contra el COVID-19
Finalmente llegó el día. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el uso de la primera vacuna desarrollada íntegramente en Argentina como refuerzo contra la COVID-19: la vacuna argentina “ARVAC Cecilia Grierson”.
En este sentido, se realizará una conferencia de prensa el miércoles 18 de octubre, a las 11 horas, en el salón Malvinas Argentinas, ubicado en el Polo Científico Tecnológico (sito en Godoy Cruz 2320) para brindar detalles y el estado de este hecho histórico, con la presencia de autoridades de los ministerios nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación, de Salud, y de la Universidad Nacional de San Martín junto a científicos/as a cargo del desarrollo. La vacuna ARVAC Cecilia Grierson, desarrollada por la Universidad Nacional de San Martín, el CONICET y el Laboratorio Cassará, e impulsado desde el primer momento por la cartera de Ciencia, Tecnología e Innovación y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), demostró ser segura y eficaz como refuerzo contra el virus SARS-CoV-2 en mayores de 18 años. Actualmente, ya se produce en la planta de Cassará en la Ciudad de Buenos Aires y puede adaptarse a nuevas variantes de SARS-CoV-2 circulantes en la región. Este desarrollo fue posible a partir de un consorcio público-privado que contó con más de 600 científicos y profesionales, 25 instituciones y 2.094 personas voluntarias.Nota de AgendAR:
Esta vacuna de refuerzo fue testeada sobre población ya vacunada, en muchos casos, con más de 4 dosis previas. Lógicamente, los dosajes iniciales de los voluntarios, al inicio del estudio, mostraban que ya tenían anticuerpos neutralizantes contra el covid, aunque bajos: entre el 30,5% al día 1 y el 28,6% el día 14, tras una inyección de placebo. Como se ve, la solución salina no tuvo efectos. Pero las cosas cambiaron mucho cuando se inyectaba «La Cecilia», como llama AgendAR a la vacuna de la UNSAM. La primera cohorte de voluntarios que recibió vacuna contra la variante Gamma del virus (la de inicios de la pandemia) pasó de un 33,6% a un 85,5% por ciento entre los días 1 y 14. La segunda cohorte, que fue inyectada contra la cepa Ómicron (la de mayor circulación actual), pasó del 36.9% al 86,7% entre los días 1 y 14, y la tercera cohorte, con vacuna bivalente (ambas variantes virales), inició con 32,3% y al día 14 estaba en el 89,2%. Para los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las Naciones Unidas, ésta es una eficacia enorme. La Dra. Juliana Cassattaro, la jefa del equipo que desarrolló La Cecilia, me dice que los médicos informaron de muy pocos efectos adversos, especialmente en mi grupo etario (arriba de 60 años), edad a la cual la respuesta inmune es menor. Certifico que fui una excepción: pese a que el estudio fue ejecutado impecablemente «a doble ciego», y recibí dos inyecciones y bien separadas cronológicamente una de otra, la segunda fue evidentemente de placebo y mi sistema inmune ni se enteró. Pero la primera, que me dieron allá por Julio, me volteó una noche, con algo de fiebre y bastante cansancio. Casi como una vacuna a ARN de las bravas, estilo Moderna. La falta de efectos adversos, que fue la norma, y el bajo precio marcan posibles rumbos a seguir. Claramente, la vacuna de la UNSAM debe ser testeada en menores de 18 años e incluso bebés. Es que además de posibles perjudicados por el Covid (y en algunos casos, muy perjudicados), los pibes son vías rápidas de transmisión social de cualquier respiratoria, debido al jardín de infantes y la escuela. Por otra parte no es previsible que entre pibes aparezcan reacciones adversas notables: La Cecilia no es una vacuna a virus recombinante, sino a anticuerpos, conceptualmente idéntica a las que nos protegen de la hepatitis B y del virus HPV del papiloma. Y éstas, que protegen respectivamente de virosis que pueden cronificarse y evolucionar cáncer de hígado y de útero, se dan sin problemas a población juvenil, o preferentemente a población juvenil, como la anti HPV. Sólo espero que el Ministerio de Salud no se tome otros 3 años para autorizar un estudio de fase 2/3 en jóvenes, como sí se los tomó para aprobar el estudio de adultos del que acabo de participar. De haberlo aprobado en 2020/1, en el pico de contagios, nos habríamos evitado algunos miles de muertos. ¿Decenas de miles? También, muchos dólares de la reserva. ¿Centenares de millones? Es más difícil vacunar a un alto porcentaje de la vacunación cuando ya pasó el terror de la pandemia: casi todo el mundo se olvidó de este virus. Y como ningún candidato quiere siquiera recordarlo, y menos querría aún hablar de volver obligatoria esta vacuna (o cualquier otra), la persistencia del SARS CoV2 en Argentina está garantizada. Por causas parecidas, sucede lo mismo en casi todo el resto del mundo que tiene algún sistema de salud pública. Lo que a su vez garantiza futuras mutaciones del virus, que probablemente seguirá el modelo de otra respiratoria pandémica por ahora menos temible, la gripe A. Cada año, una gripe nueva. Y cada tantas décadas, una mala en serio, pero malísima. Eso abre una segunda vía a La Cecilia: la de ir haciendo seguimiento antigénico de las mutaciones anuales del SARS CoV2, e imitar el patrón de inoculación de la antigripal, que aquí no es obligatoria pero sí gratis para la población «de riesgo»: mayores de 60, personal de salud, población inmunodeprimida. Y a razón de una dosis nueva cada año, porque el virus cambió. Desde el punto de vista regulatorio argentino esto es bastante fácil: autorizada la polivalente a partir de hoy, el trámite para hacer nuevas actualizaciones antigénicas de la misma vacuna ante la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) es casi automático. En cambio no lo es algo que se cae de lógico: juntar en una misma dosis la ultimísima versión de La Cecilia con esa nueva antigripal de diversas marcas que un canoso como yo se tiene que clavar disciplinadamente cada año, porque hacer una neumonía a los 69 no es ningún chiste. Eso, tan aparentemente sencillo, y que simplificaría bastante la presentación espontánea del vacunado (un solo día de concurrencia, un único pinchazo), además de un desafío comercial, implica hacer estudios preclínicos, y luego de fases 1, 2 y 3. Y eso hoy es una apuesta millonaria. Pfizer, a la que le llueve un Niágara de fondos del estado federal de los EEUU, hace años que corre tras una vacuna respiratoria triple, contra el virus sincicial, el gripal y el SARS CoV 2. Y todavía no la tiene. El sistema inmune humano es muy complejo, y hay desafíos farmacológicos que no se curan con chequera. Después de charlar con Cassattaro, quien desbordaba de emoción, AgendAR llamó también a Jorge Cassará, que desde 2020 invirtió u$ 7 millones en reequipar de tecnología y recursos humanos su laboratorio (Pablo Cassará). El empresario quería fabricar y suministrar masivamente La Cecilia cuando todavía era una fórmula sin nombre. Ayer pudo leer el triunfal comunicado: «Finalmente, llegó el día». Sí, imposible que llegara no fue… al final. Pero había que importar muchas vacunas, aunque la Argentina no tiene un mango y es una potencia biotecnológica (no asumida). Dijo Cassará: – Te adelanto que la ARVAC le va a costar menos al estado que las importadas a ARN que se están usando, y además se va a pagar en pesos argentinos en lugar de en dólares de la reserva. – ¿Debajo de los U$ 30 a 35 la dosis que cobran Pfizer o Moderna?, quisimos saber. – Esos precios de las importadas a ARN son los publicados para las primeras compras de los EEUU de las versiones bivalentes. La verdad es que no sé a cuánto se las vendieron a nuestro Ministerio de Salud. – ¿Y Ud. a cuánto las va a vender al Ministerio, Cassará? – Va a depender del volumen de compra. Si deciden una cantidad razonable de algunos millones de dosis, o si compran apenas una cantidad simbólica. Pensó un poco, y añadió: – Igual, mirándolo como país, tenemos más para ganar de las exportaciones que de ahorrar en importaciones, y en esa línea un primer precio de referencia local muy bajo no permitiría ganar de las exportaciones. Es muy paradójico pero muy claro. Y por fin un empresario nacional que es las dos cosas, empresario y nacional: se quemó con leche, pero no ve una vaca y llora. Eso sí, tampoco se chupa el dedo. Lectores, parece que además de exportar vacunos, vamos a exportar vacunas.Daniel E. Arias
La mineria en la transición energetica y una estrategia posible para la Argentina
Raúl Bertero, presidente del CEARE (Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética) y vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, analiza el rol que tendrá la actividad minera y la posibilidad que se le presenta a la Argentina en cuanto a la transición energética.
La transición energética implica la incorporación a la matriz energética mundial de una enorme potencia de generación eléctrica de fuentes renovables en los próximos años. Por lo tanto, se requerirá un amplio conjunto de minerales, metales y tierras raras, que no son ni tierras ni necesariamente raras, sino el nombre común de elementos químicos con propiedades electromagnéticas que los hacen indispensables para la fabricación de alta tecnología (figura 1). En este sentido, es necesario resaltar que es imposible pensar una nueva matriz energética libre de carbono y, por lo tanto, comprometida con la disminución del calentamiento global, sin considerar a la actividad minera como un eslabón clave en su desarrollo. En efecto, a escala mundial, el sector minero debería crecer a un ritmo sin precedentes para permitir los cambios tecnológicos necesarios que sustenten un escenario de calentamiento global por debajo de 1,5° (McKinsey, 2022).




El rol del cobre
A pesar de la importancia del litio, en las proyecciones del Ministerio de Producción y Trabajo no se asigna al litio, sino al cobre, el principal potencial exportador en el año 2030 (7,021 millones de dólares por año para el cobre y 2,425 millones de dólares por año para el litio, figura 6), convirtiendo a Argentina en el 8° productor mundial de cobre en el año 2030 (figura 7). Los principales yacimientos de cobre se ubican en la provincia de San Juan con una producción esperada al año 2030 de unas 793.000 toneladas de mineral.

Litio, baterías y autos eléctricos
En relación con el litio, es importante tener en cuenta la cadena de valor desde la fase minera hasta la producción de baterías (figura 8). La exportación del mineral solamente dejaría en el país una proporción muy pequeña de la cadena de valor del litio (apenas el 9%). Sería imprescindible generar las condiciones para incorporar el segmento siguiente, que constituye el de mayor valor agregado de la cadena (40%), y que consiste en la producción nacional del cátodo, el ánodo y electrolito. Esto requiere de varios minerales disponibles en Argentina (figura 2) y contar con profesionales con altas calificaciones, conocimientos tecnológicos y poder de innovación.



Dr. Ing. Raúl Bertero

