Avanza la construcción de una planta de biogás en Jujuy

La ministra de Ambiente y Cambio Climático de Jujuy, María Inés Zigarán, se reunió con enviados del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para concluir el proceso de evaluación de alternativas para la construcción de la planta de biogás en el Centro Ambiental Jujuy, se informó oficialmente. Durante el encuentro, se abordaron «cuestiones vinculadas a los sustratos que se utilizarán para la generación de biogás, entre los que se analizan los residuos de mataderos, los residuos de ferias de frutas y verduras, los residuos orgánicos de supermercados y residuos provenientes de poda», detalló el Gobierno de Jujuy. La planta de biodigestión húmeda tendrá la potencialidad de generar alrededor de 4.000 megawatts por año. Además, la planta generará como residuo un bioinsumo que podrá eventualmente ser certificado para su comercialización, en el marco de una alternativa de uso a los fertilizantes nitrogenados, ayudando con esto a inyectar mayor sustentabilidad a los procesos agrícolas. El proyecto que se encuentra en la fase final de elaboración de documentos técnicos, forma parte del proyecto que cofinancia la provincia junto al BEI y la Unión Europea. De la reunión con los expertos Reynaldo Cruz Rivera (México) y Michal Konczylo (Polonia) también participaron la coordinadora de la Unidad de Implementación del Proyecto Girsu, Susana Amador; la presidenta de Girsu S.E (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), Gabriela Albornoz; el director de Residuos Especiales y Peligrosos, Gastón Chingolani y los miembros de la Consultora Eptisa Epem Lucas Macedo, Santiago Ocaranza y Alejandro Villani.

Argentina firmo un acuerdo con la Union Europea para convertirse en un proveedor de gas natural licuado

Alberto Fernández firmó un preacuerdo con la Unión Europea e YPF quiere crear una sociedad anónima con la petrolera estatal malaya. Se trata de un mercado con fuertes requisitos ambientales.

En la reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) con la Unión Europea (UE), el presidente argentino, Alberto Fernández, firmó un “Memorandum de Entendimiento” de Cooperación en Energía con la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Apunta a que la Argentina se convierta en un proveedor de Gas Natural Licuado (GNL) al viejo continente, “reconociendo el papel que desempeña y seguirá desempeñando el gas natural en la transición energética de la UE hasta que haya alcanzado su objetivo de neutralidad climática en 2050″.

La iniciativa se inserta en un contexto en el que la invasión rusa a Ucrania y las posteriores sanciones reconfiguraron el mapa geopolítico mundial, algo especialmente notable en el sector energético y en el mercado mundial del gas.

La invasión rusa

Antes del conflicto iniciado el 24 de febrero de 2022, más del 40% del gas que consumían los 27 países de la UE provenía de Rusia vía gasoductos. Sucesivas medidas y sanciones llevaron a cero la llegada de gas ruso por gasoducto y aumentaron las compras europeas de GNL, gas natural que llega licuefacto a 162 grados bajo cero (para reducir más de 400 veces su volumen) en enormes buques “metaneros” y se regasifica en terminales terrestres o buques regasificadores para luego inyectar a las redes receptoras.

Limitada al GNL, la participación rusa se redujo al 9% y aumentó la porción de EEUU que, con 28% en 2021, era ya el principal proveedor de la UE por esa vía, en tanto Noruega, sumando gas por gasoducto y por GNL, se convirtió en el principal proveedor del viejo continente.

El gráfico de un informe del servicio de investigaciones del Congreso de EEUU muestra la brusca reducción, hasta llegar a cero en septiembre 2022, de la provisión de gas ruso a la UE vía gasoductosEl gráfico de un informe del servicio de investigaciones del Congreso de EEUU muestra la brusca reducción, hasta llegar a cero en septiembre 2022, de la provisión de gas ruso a la UE vía gasoductos.

Europa está muy limitada en posibilidades de gas propio. Desde 2014, Países Bajos, el más importante productor de gas natural de la UE, vio decaer la producción de Groningen, el principal campo de producción de gas europeo, por el temor a que mayores niveles de extracción aumenten el riesgo de terremotos; la producción de gas del Mar del Norte está “largamente agotada” y los planes de extracción de gas en nuevas áreas chocan con las metas de emisión neta cero de carbono.

Ese es el competitivo mercado al que la Argentina pretende ingresar con el gas de Vaca Muerta en forma de GNL, con YPF, la petrolera de mayoría estatal asociada a la petrolera estatal malaya Petronas, como ariete.

Según las proyecciones que el presidente y el CEO de YPF; Pablo González y Pablo Iuliano, presentaron al Congreso a principios de julio, la demanda mundial de GNL casi se duplicará hacia el 2050 (de 553 a 1.063 miles de millones de pies cúbicos anuales), cuando se complete la “transición energética”, una ventana de 25 a 30 años en que el gas será “el” hidrocarburo de la transición e irán perdiendo peso el petróleo y el carbón, a favor de la electrificación (industria, transporte, usos residenciales) a partir de energías renovables y fuentes como el hidrógeno.

Proyecto de GNL

En función de ese objetivo, a fines de mayo el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley de promoción del GNL revelador: básicamente, exceptúa al sector de lo que hoy son las normas generales en que se desempeñan las empresas de hidrocarburos, pues ofrece estabilidad fiscal por 30 años, amortización acelerada de inversiones, uso de quebrantos en la liquidación del IVA, acceso a divisas, eximición de derechos de importación, retenciones cero hasta cierto precio FOB de exportación (USD 15 por millón de BTU) y de un máximo del 8% superado ese nivel, y garantías de estabilidad cambiaria y de transporte y suministro.

Sergio Serrichio

La ciencia en la campaña electoral. Hablan desde una universidad joven

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Jorge Montanari es Licenciado en Biotecnología con orientación en Genética Molecular y Doctor de la Universidad Nacional de Quilmes especializado en Ciencias Básicas y Aplicadas. Es investigador de CONICET y dirige el Laboratorio de Nanosistemas de Aplicación Biotecnológica (LANSAB) de la Universidad Nacional de Hurlingham, recientemente asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. El investigador considera que esta asociación “Es una manera de democratizar y regionalizar el conocimiento”. .
En diálogo, Montanari da cuenta de la importancia de la CyT en contextos electorales y el papel de las universidades en la Provincia. “Hacer ciencia es fascinante, pero hacer ciencia que pueda servir a la comunidad es todavía mejor y, sobre todo, necesario”, afirma.Su campo de trabajo es la nanotecnología: el estudio de estructuras un millón de veces más pequeñas que un milímetro. Según explica, en ese tamaño la materia cambia sus propiedades. “Aprovechamos esas características diferentes que toma la materia nanoparticulada para aplicarla a enfermedades que afectan a la piel”, dice. Una de esas afecciones es la Leishmaniasis cutánea, considerada una enfermedad desatendida. ¿Por qué investigar esto? “El sector privado nunca va a promover investigación sobre algo que en Argentina tiene unos 200 casos al año y que lo sufren residentes en zonas rurales, de bajos recursos y que no va a mover la aguja como para que pongan el foco ahí”, asegura.
 

-¿Por qué es importante para el laboratorio formar parte de una institución como la CIC?

-Haber sido seleccionados para ser centro de asociación simple es un impulso gigante para nosotros, pero también para la universidad porque es una manera de validarla. La Universidad Nacional de Hurlingham es una institución muy joven, por lo tanto, nuestro laboratorio también es muy joven. Esta asociación con la CIC, que es una institución que tiene su trayectoria y su importancia a nivel provincial, nos da mucho respaldo. Es como un sello de calidad.

Es super importante que la CIC como entidad regional se involucre en estas temáticas. La investigación no puede quedar sólo bajo la órbita de CONICET. El CONICET está muy bien, pero si uno analiza todo el devenir histórico, en cierto momento se les quitó poder a las universidades y a otros espacios y todo se centralizó. Esto es una manera de democratizar y regionalizar el conocimiento. Más allá de que Argentina define temas estratégicos que son de común interés a todas y todos, hay diferencias regionalmente.

Esto ayuda a tener una mirada más focalizada en los problemas que puede haber específicamente en la provincia de Buenos Aires. Hacer ciencia es fascinante, pero hacer ciencia que pueda servir a la comunidad es todavía mejor y, sobre todo, necesario.

-¿Qué es la nanotecnología y cómo se relaciona con tu trabajo?

-Nosotros trabajamos con estructuras de tamaño nanométrico. Un nanómetro es un millón de veces más pequeño que un milímetro, la rayita más chiquita presente en la regla escolar. Lo que ocurre con la materia cuando la dividimos en pedazos tan chiquitos es que se comporta de manera diferente a cuando está en la macroescala; es decir, la que nosotros percibimos, olemos, tocamos, saboreamos, etc. Entonces, aprovechamos esas características diferentes que toma la materia nanoparticulada para aplicarla a enfermedades que afectan a la piel.

Buscamos tratar de manera diferente afecciones como cáncer de piel, Leishmaniasis cutánea, foto daño producido por la exposición a rayos ultravioletas y algunas otras cosas. Lo que hacemos con estas nanoestructuras es construir una cápsula que permita meter un fármaco dentro y de esa manera reducir los efectos secundarios desfavorables que pueden causar, o buscar la manera de poder dirigirlo mejor por dentro del cuerpo para que llegue a un blanco específico.

Otras veces las mismas nanoestructuras son las que tienen capacidad terapéutica, es decir que se pueden activar de cierta manera -por ejemplo con un láser- y hacer que generen calor, que pueda matar a una célula cancerosa. También se puede generar toxicidad a través de otros mecanismos que hagan que un parásito no pueda proliferar después de haber entrado en una célula cutánea humana.

-¿Por qué es importante para la Provincia contar con este tipo de tecnologías?

Es súper importante porque significa no ser siempre los proveedores de materias primas. Las científicas y los científicos somos un commodity de la ciencia y muchas veces lo que se exporta es sólo eso, el commodity. Haciendo una analogía, es como ese jugador de fútbol que se forma en un club determinado, pero después se lo llevan a otra parte. El problema acá es que cuando se va un profesional ni siquiera se lo está vendiendo, se va gratis. Hizo toda la formación acá, se lo preparó y, como no hay lugar, se va. De esta manera, si nosotros hacemos ciencia local, por más que las trayectorias personales dependen de muchos factores, es importante que esa investigación tenga que ver con las problemáticas que hacen a cada región, a cada universidad y a cada entorno.

Nosotros trabajamos en algunas enfermedades como la Leishmaniasis que son consideradas enfermedades desatendidas. El sector privado nunca va a promover investigación sobre algo que en Argentina tiene unos 200 casos al año y que lo sufren residentes en zonas rurales, de bajos recursos y que no va a mover la aguja como para que pongan el foco ahí. Bueno, también son ciudadanas y ciudadanos y de alguna manera hay que llegar con ciencia de calidad.

-¿Qué rol ocupan las Universidades?

La universidad es una manera de canalizar estas demandas y de generar ciencia de calidad. Es importantísimo que la investigación esté presente porque es una manera de lograr una continuidad en la formación como estudiantes. Por ejemplo, uno de nuestros becarios doctorales es de los primeros cinco Licenciados en Biotecnología de la UNAHUR y pudo hacer el doctorado acá gracias a que la universidad tomó la decisión política de conformar una estructura de investigación desde el inicio y no esperar a crecer y tener una masa crítica de egresadas y egresados.

En esta universidad la matrícula se disparó exponencialmente a más de 30.000 estudiantes, lo que muestra que había una demanda regional, una necesidad de que hubiese una universidad pública acá. Cuando la universidad está, las alumnas y los alumnos aparecen porque la demanda es real y genuina. La gente quiere aprender, quiere participar, quiere hacer ciencia, quiere formarse mejor. Yo celebro mucho que aparezca siempre el tema de la ciencia en la discusión política.

-Para sostener estas conquistas, ¿las científicas y los científicos deben estar comprometidos políticamente?

-Dentro de toda actividad humana hay política. El ejercicio de la ciencia es una actividad eminentemente política. Creo que hasta quienes sostienen que están aislados de eso, que están como en una mirada aparte de la política, en realidad están inmersos en un contexto político y todo lo que están haciendo depende de decisiones políticas. Si está la decisión de que haya investigación desde el inicio como pasó en la UNAHUR, por ejemplo, eso es una decisión política. Las líneas estratégicas que determina la CIC para las Ideas-Proyecto que salen cada año son parte de una decisión política y buscan dar respuestas a ciertas problemáticas.

La realidad política te atraviesa completamente. Pensar en el rol del Estado es central porque ahí se define quién financia la ciencia: ¿Por qué? ¿Para qué? Es imposible disociar una cosa de la otra. Algunas corrientes políticas reconocen derechos, cosas que ha hecho el peronismo en la Argentina a través de los tiempos. Hay ciertas conquistas y derechos que los trabajadores y las trabajadoras logran en conjunto con el Estado a través de propuestas, y creo que es eso. Yo me siento cómodo dentro de ese planteo. Quizás es que dentro de la ciencia hay más antiperonismo que antipolítica. De todas maneras, hay que destacar que la ciencia argentina es muy colaborativa entre colegas, más allá de sus afiliaciones políticas.

-¿Qué significa “democratizar” el conocimiento?

-Democratizar el conocimiento es una tarea fundamental. Hay una demanda que puede visualizarse bastante en las redes sociales con la gente que se enoja con las y los científicos y nos dicen “ah, sos científica o científico”, “ustedes son empleados nuestros”, “ustedes están trabajando para el Estado”, “la plata de lo que hacen sale de nuestros impuestos”. Y más allá de la chicana, hay una cuestión que es verdad: nosotros recibimos una formación que en la mayoría de los casos estuvo a cargo del Estado. Entonces, en cierto sentido, uno también investiga para devolverle a la comunidad un poco de todo eso.

A veces esa devolución no es tan directa porque se trabaja en ciencia más básica, pero eso finalmente termina siendo el insumo que toma la ciencia aplicada para llegar a la comunidad. Es fundamental comunicarle a esa persona que se dedica a otra cosa -pero que cuando va a comprar está pagando IVA-, qué estamos haciendo. Para eso también hay que salir del lenguaje meramente técnico o académico y, sin subestimar a la gente, lograr comunicar lo que se está haciendo. Más que “divulgar”, que tiene una connotación relacionada a que uno lo baja al vulgo, lo veo de una manera más horizontal. Somos trabajadores de la ciencia, hay otras personas que trabajan en otras cosas, pero todos somos miembros de la comunidad.

Hay que difundir y democratizar el acceso al conocimiento; que se enteren, que pueda despertar vocaciones, despertar demandas, impulsar cosas que tienen que ver con la extensión, otra de las dimensiones de la actividad universitaria. Ese es un poco el concepto que me lleva a decir que voy por la democratización de la ciencia.

-¿Qué papel ocupa el paper en todo esto? ¿Es una herramienta imprescindible dentro del sistema?

-Es una cuestión siempre conflictiva y que tiene pros y contras. En cierto sentido es una manera objetiva de validar el avance y la importancia del trabajo científico, pero ciertamente hoy está muy cuestionado que el paper sea el único indicador que te permita medir el avance de la ciencia. Ahora nos enfrentamos al problema de que la mayoría de las publicaciones científicas están migrando al sistema Open Access pago, en el cual los científicos y científicas y las instituciones para las que trabajan tienen que pagar para poder publicar.

El tema es que con la disparidad que hay del peso al dólar, y a otras monedas extranjeras, eso se complica; porque a veces una publicación es equivalente al subsidio anual que se percibe para el funcionamiento del laboratorio. Ahí, claramente, hay que barajar y dar de nuevo en algún aspecto, porque la gran mayoría de publicaciones que todavía no son pagas han firmado un compromiso con las editoriales para migrar a ese sistema en los próximos meses. Hay que ver cómo se va a garantizar que la ciencia argentina pueda publicar. Por otro lado, el paper es una manera de validar y que expertas y expertos internacionales en el tema puedan decir “bueno, esta es una investigación de calidad” y por eso pasa a ser parte del acervo científico, del estado del arte, de lo que hay globalmente disponible en ese tema.

Lo que estás pudiendo mostrar con eso, es que ese IVA con el que contribuyen los vecinos sirvió, de ahí salió una investigación de calidad que aporta al conocimiento científico global. Ahora el problema es cuando eso se convierte en el único indicador por el cual vamos a estar midiendo ciencia. Hay mucha gente que está estudiando otra manera de evaluar el desarrollo científico anual.

-¿Cuál es el rol de la CyT en contextos electorales?

-En el 2015 quedó muy claro: la figura de la ciencia en Argentina es un recurso de gran valor. Los actos que se hicieron en lugares públicos, como lavar los platos en la estación de trenes de Constitución, con participación masiva de la gente… fueron muy fuertes. Eso llevó a que la derecha del espectro político mantuviera el discurso de “sí, la ciencia está bien, hay que mantenerla”. Y a pesar de eso, y de la continuidad de Lino Barañao, todo lo que ocurrió después fue tremendo.

Creo que a partir de ahí, sobre todo a través de redes sociales y del periodismo, se aprovechó mucho el tema de la pandemia para intentar hacer mella en la opinión pública respecto de la percepción de la ciencia, entonces se empezó a instalar el tema de que el CONICET es un ámbito kirchnerista, cosa que se cae absolutamente si vos te fijas, por ejemplo, las listas de diputados para las elecciones de medio término y finalmente quienes terminaron entrando al Congreso. Hubo más científicas y científicos en las listas de Juntos por el Cambio que en las listas kirchneristas, lo que te da una pauta de que quizás es una construcción. Instalar la duda de si las científicas y los científicos sobreviven en el sector privado, también.

Se le pegó mucho a quienes trabajan en áreas sociales dando a entender que el sector privado no los toma, cuando en realidad hay un montón de aspectos del capitalismo de derecha que se nutre de la ciencia sociales: el diseño sociológico de las campañas publicitarias, las encuestas, etc. En realidad son todas construcciones ficticias. Las instituciones científicas siguen dando un sello, una marca de calidad. La empresa láctea más famosa del país sacó un yogur con el logo del CONICET.  Nosotros estamos haciendo desarrollos dentro de nuestro laboratorio con una importante veterinaria de la provincia de Buenos Aires, con una empresa de nanocosmética de CABA, y así. Que en campaña electoral hablemos de la ciencia demuestra que somos un país que le da una importancia enorme al desarrollo científico.

En otros países se sorprenden de que en Argentina la universidad sea gratuita. Entonces ahí ya estamos hablando de una concepción de la ciencia desde la política y desde la sociedad. La universidad pública ha sido el motor del ascenso social, es motivo de orgullo en las familias de primera generación universitaria. (Por Mariana Hidalgo / Alejandro Armentia – CIC Buenos Aires)

¿Por qué Brasil creció en soja y nosotros estamos estancados? Respuestas de la SRA, de AgendAR…

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¿Por qué Brasil creció tanto en soja y nosotros nos quedamos estancados? Eso fue lo que preguntó el titular del Comité de Granos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), el productor Santiago del Solar, en el inicio de un debate con los principales referentes agropecuarios de los distintos espacios políticos que compiten por la presidencia. A partir de esa pregunta incómoda para todos los políticos, el ex jefe de Gabinete del Ministerio de Agricultura en la gestión de Luis Miguel Etchevehere (2017 a 2019)  enumeró una serie de medidas que se tomaron aquí en los últimos años y que afectaron “el desarrollo de ese cultivo” que es el que aporta el 75% de las divisas agrícolas al país. Del Solar, que compartió ese panel con el referente en carne Víctor Tonelli y el productor lechero Raúl Catta, señaló las causas del retroceso argentino en soja argumentando que el sector tiene un régimen especial en el que:
  • Para exportar un burócrata decide cuándo y cuánto se puede exportar, mediante los denominados “volúmenes de equilibrio”.
  • Si uno quiere tomar un crédito y conserva algo de su soja en su poder, lo tiene que pagar un 20% más caro ese financiamiento.
  • Rigen aquí diferentes fideicomisos, como los del aceite y harina de trigo, que distribuyen recursos del productos a otros eslabones de la cadena.
  • Existe además un “diferencial aceitero” en materia de retenciones, ya que los aceites y el harina de soja tributan dos puntos menos que el poroto, además de una diferencia impositiva intra cadena
  • La cadena productiva padece de un “control de importaciones con balanza comercial hiper positiva” en el rubro agropecuario.” Aun así no podemos conseguir insumos necesarios para producir”, se lamentó Del Solar.
  • Otro inconveniente es la escasez de tratados de libre comercio para habilitar nuevos mercados a bahjos aranceles.
  • El dirigente rural agregó que operativos como el Dólar Soja o el Dólar Agro “destruyen los mercados”, que empiezan a moverse con la expectativa de que va a haber un dólar diferencial, lo que termina en una transferencia de recursos del productor al comprador.
“Todas estas son palancas que nos frenan como freno de mano. Se ha probado sacar esto en los 90 y fue exitoso, se probó sacar estas trabas en 2015 logrando duplicar las exportaciones”, indicó el productor. En este contexto de restricciones diversas, Del Solar explicó que la producción de soja cae porque deja de ser atractiva. “Un chacarero argentino necesita el doble de soja para comprar un tractor o una cosechadora que un productor brasileño”, indicó. Y concluyó que se necesita un cambio de rumbo: “Si hay un cambio de expectativas el productor responde. Si esto va a continuar, el panorama se vuelve gris”, sentenció.  

AgendAR responde a las respuestas:

El exministro de Agricultura -en el gobierno de Mauricio Macri- Luis Etchevehere es uno de los muchos en su cargo que retrasó el licenciamiento comercial de cultivos argentinos HB4 resistentes a sequía, los desarrollados por la Dra. Raquel Chan. Lo hizo pese a que su mandato atravesó dos sequías, ambas desastrosas. Y con uno se hizo más famoso de lo conveniente porque frenó hasta el final de su mandato el licenciamiento del trigo HB4, con el curioso argumento de que esta especie transgénica iba a espantar a los brasileños, principales compradores de la cosecha triguera argentina. Es que son muy ecologistas, los vecinos. Los HB4 son el equipo genético de regulación hídrica del girasol, cultivo resistente si lo hay, y con ellos este trigo no sólo soporta sequías graves, sino que al faltarle agua, en lugar de morirse aumenta su rinde. Brasil terminó licenciando el trigo HB4 antes que la propia Argentina. ¿Qué se puede decir? Imbéciles no son, nuestros primos. Pero en el camino quedó un tendal de productores argentinos en quiebra por las sequías. En la campaña 2022/3 había sólo 50.000 hectáreas sembradas con trigo HB4 de Bioceres. Se bancaron bien la seca: comparados con la marca (extranjera) más vendida en el país, rindieron un 40% más. El tercer año de la última supersequía, que terminó en otoño de 2023, implicó pérdidas para el campo argentino por U$ 20.000 millones. Uno se pregunta si como ministro Etchevehere estaba trabajando para la Argentina, pero también si como histórico dirigente agrario estaba representando bien a sus bases, especialmente a los chacareros que quebraron debido a la sequía. En realidad, las dos preguntas son extensivas a demasiados ministros que se sucedieron en el cargo con gobiernos muy diferentes. Y fundamentalmente, a la burocracia jerárquica estable de ese ministerio, la que baja o sube el pulgar cuando se presentan las carpetas de un evento transgénico argentino. O más bien las deja cubrir por el polvo. Esa burocracia la soja HB4 y con resistencia a herbicidas la retrasó hasta 2018. ¿Una década? ¿Más? Cuando ese ministerio finalmente autorizó el trigo HB4, el 7 de noviembre de 2020, la entidad ya llevaba autorizadas 59 eventos transgénicos de Monsanto, Nidera, Basf, Syngenta, Dow y Pioneer, a veces con trámites «flash» que duraban meses. El problema de INDEAR, la empresa de investigación y desarrollo de Bioceres, parece haber sido la denominación de origen: no es una multinacional. A una empresa argentina es fácil ponerle la pata en el gañote, especialmente si sus competidoras se benefician por ello. Porque el hecho duro y puro es que ninguna de esas gigantes globales de la biotecnología tiene semillas de cultivos industriales transfectadas para enfrentar el recalentamiento global. Bioceres, sí. Miles de productores podrían no haber quebrado y la Argentina podría estar nadando en plata no sólo vendiendo sus cosechas, sino sus patentes. No sucedió. Si el presidente lo corrieron con la vaina en la sede del capital agrario más concentrado y no contestó con estos o parecidos argumentos, no es por no hacer los deberes. Es porque probablemente no los conoce. Por lo demás, si aquí comprarse maquinaria rural es 2 veces más caro en soja que en Brasil, ¿no tendrá alguna relación con la destrucción de las empresas argentinas del rubro? Hasta la primera apertura salvaje de la economía durante El Proceso, había arriba de 1200. Luego de la última ayudita gubernamental a la libre importación, la Convertibilidad, quedaron unas 730 firmas. Ocupan de 5 a 500 personas cada una, con el 80% de ellas instaladas en pequeñas ciudades de la Pampa Gringa (Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba), donde fijan población bien remunerada y crean MUCHO valor: el valor promedio de nuestra tonelada de exportaciones agrícolas anda por los U$ 470, pero la maquinaria agrícola argentina se vende y exporta a entre U$ 5000 y 10.000 la tonelada. Nuestras máquinas agrícolas las compran 20 países. Los primeros 15 son Venezuela, Uruguay, Brasil, Rusia, Sudáfrica, Bolivia, Italia, Australia, España, Alemania, Chile, Paraguay, Perú y Francia, en ese orden descendente. Antes de Paraguay venía Ucrania, que no creo que nos esté comprando nada en este momento. Considerando los datos, no parece que el tractor, cosechadora, sembradora, chimango y otros etcéteras con la chapita «Industria Argentina» estén tan fuera de precio. Uno sospecharía que tampoco son atrasados ni de mala calidad. En 2018, sin embargo, nuestros fabricantes vendieron un 50% menos que en 2017. Sin defender a este gobierno, el presidente Fernández no estaba entonces en funciones.  Etchevehere sí. Tal vez a su lista de reivindicaciones habría que añadir una ley de promoción para los fabricantes de maquinaria rural. ¿O no son campo?

Daniel E. Arias

El gasoducto PNK, herramienta para la integración energética regional

Juan José Carbajales es Licenciado en Ciencia Política (UBA) y especialista en Regulación Energética. Fue subsecretario de Hidrocarburos y uno de los estrategas de la política de gas del actual gobierno. En tiempos de gasoductos, autoabastecimiento y soberanía, habló con El Grito del Sur sobre el aporte de la obra, su importancia en términos regionales y los debates que la atraviesan: ¿exportar o abastecer la demanda interna? ¿Cuál es la importancia estratégica en términos de soberanía que traería el gasoducto? Primero tenemos que explicar los conceptos: cuando hablamos de soberanía estamos hablando de contar con nuestros recursos y no depender de una fuente externa. Esos recursos, orientados a satisfacer la demanda interna, el consumo local. Uno es soberano cuando tiene esa independencia y no depende de insumos extranjeros que vienen a valor de mercado y están disponibles solo si los hay. Soberanía es tender al autoabastecimiento para las familias, las empresas, los comercios y el gas que va orientado a generación eléctrica. ¿Este gasoducto ayuda al autoabastecimiento? ¿Ya lo tenemos? ¿Nos falta mucho? Y la respuesta es compleja, porque Argentina ya se autoabastece gran parte del año de gas natural. Cuenta con sus propias fuentes para destinarlo a la demanda de los segmentos que lo requieren. De hecho, salvo los meses de frío, a Argentina le sobra gas propio y lo exporta. ¿Y qué ocurre en el invierno? Hay un pico de demanda residencial y hogareña que hace que el gas no alcance. Entonces hay que importar de Bolivia, gas licuado que viene en barco o gasoil, combustible líquido que reemplaza el gas natural para la generación eléctrica. Ahí es donde se inserta este gasoducto que tiene una relevancia estratégica porque va a aportar mayores recursos gasíferos hacia los centros de consumo para ir reduciendo los volúmenes importados durante el invierno. Implicaría reemplazar los barcos de la terminal de Bahía Blanca. ¿Cuál sería el impacto a nivel regional? ¿Cambiaría la ecuación con Bolivia, se podría exportar a Brasil? La óptica desde el Cono Sur nos lleva a hablar de integración energética regional. Son países que ya están muy vinculados, que tienen larga tradición de intercambios energéticos: gas natural, energía eléctrica, gas licuado para garrafas. Esto ya existe, se da y en el sector gasífero Argentina exporta gas a Chile e importa gas desde Bolivia y tiene intercambios eléctricos con Uruguay, Brasil y Paraguay. El gasoducto puede insertarse en esa matriz aportando mayores volúmenes disponibles (una vez satisfecha la demanda interna) para exportar. Ahí sí se habla de potenciar el mercado chileno y la región del norte de Chile, que usa carbón y GNL, pero también se apuesta a llegar al mercado interno boliviano que está en un momento de declinación grande de su producción, y a través de la coordinación con Bolivia y Brasil llegar al corazón industrial de San Pablo. Hay gasoductos con Uruguay que se pueden rehabilitar y en el futuro un proyecto de licuar el gas para vender nosotros gas natural licuado. ¿Hay tensión entre una mirada que propone la exportación del gas y otra que habla de bajar los precios para el abastecimiento de las familias y la industria? Existe porque podría ser que se produzca gas solo para exportar, donde el beneficio sería indirecto, pero acá hay demanda insatisfecha. Pero hoy el mercado local esta básicamente abastecido y desarrollar los recursos de Vaca Muerta y otras cuencas productivas va a permitir satisfacer esa demanda incluso en el pico de invierno y a la vez desarrollar nueva demanda: productos petroquímicos, urea, metanol para la agroindustria, fertilizantes. Y a la vez poder reemplazar gasoil (que se usa en el transporte) por gas natural. A su vez, se podría llegar al norte del país, si se lograra la reversión del gasoducto que viene desde Bolivia para comenzar a enviar gas desde Neuquén hasta el NOA y ahí abastecer la demanda industrial y residencial, sino también para el litio, que va a tener mucha demanda energética. Entonces, tenés un mercado interno que puede seguir ampliándose, y deberías desarrollar los recursos para esa demanda, y de ahí preguntarte qué pasa en verano, porque Vaca Muerta te da una escala que excede el mercado local. Pero la clave está en la regulación: para exportar una molécula de gas, necesitás una autorización de la Secretaría de Energía, que hace previamente una evaluación del mercado, analiza las fuentes de producción, el sistema de transporte o el nodo de demanda. Luego se autorizan las exportaciones y se fijan precios mínimos, lo que implica que primero está regulado, es decir que las empresas no pueden dejar de abastecer el mercado local y orientar toda su producción a la exportación, sino que también se valoriza el gas argentino para que esa exportación no pueda ser malvendida, o comercializada a precios irrisorios. Se les dice: mínimo vendele a precio local, después si conseguís mejores precios es ganancia para la compañía. Pero todo eso también va acompañado por precios internacionales y estacionales. En términos sistémicos la clave es que no hay libre exportación.

Se dieron los pasos finales para la aprobación de la vacuna argentina contra el Covid-19

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El grupo de investigadores del Conicet, la Universidad de San Martín y el laboratorio privado Cassará, que viene trabajando desde hace un par de años para desarrollar una vacuna local efectiva contra el covid-19, dieron esta semana los pasos finales para la aprobación de la Arvac. Presentaron documentación esencial del producto ante la Anmat, el organismo regulador de medicamentos de la Argentina.
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En concreto, el martes entregaron ante el organismo documentación que resume los resultados más recientes de la fase III del ensayo. 
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Los investigadores confirmaron que esperamos que en un par de meses pueda ser aprobada y, desde ese momento, se podría utilizar como refuerzo en las futuras campañas preventivas”. Esto es así ya que la vacuna argentina cumple el objetivo de despertar una respuesta inmune adecuada contra las tres variantes virales probadas que están en circulación.
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Estos datos se conocieron tras terminar una reunión de la que participaron los investigadores, los ministros de Salud y de Ciencia de la Nación, el director de la Agencia de Promoción de la Investigación –que fue quien financió buena parte de este desarrollo científico local– y el equipo a cargo del ensayo clínico. En concreto, se anunció que las instancias fundamentales de esta fase ya fueron completadas y por eso se avanza hacia su eventual registro y aprobación.
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Una de las intervenciones centrales de la reunión estuvo a cargo de la coordinadora del desarrollo, la doctora Juliana Cassataro, quien repasó los resultados obtenidos y subrayó: “La vacuna cumple el objetivo en cuanto a respuesta inmune, y eso le estamos presentando a la Anmat”. Acotaron que, si el trámite sigue el camino previsto, en el lapso de dos meses la vacuna Arvac podría ser aprobada para su utilización en varios grupos etarios de riesgo, aunque –por ahora– menores de 60 años, ya que el protocolo específico para este subgrupo de adultos mayores aún está corriendo.
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Durante esta reunión realizada en el Ministerio de Salud se analizó también la posibilidad de presentar la Arvac ante las autoridades técnicas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de manera de que sea evaluada en forma internacional. Eso le permitiría a este producto entrar en un proceso de precalificación y posibilitaría, en el futuro mediato, pensar en un horizonte de ingreso de este producto a los que integran el “fondo rotatorio” de la OPS que se encarga de hacer compras masivas de dosis y repartirlas entre diferentes países que los necesitan.
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Esa sería una de las posibles estrategias para poder exportar la “Arvac” hecha en Argentina a la región.
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Cualquier persona de más de 60 años que desee participar del estudio puede hacerlo, ya que los investigadores del proyecto Arvac continuan buscando candidatos de ese grupo etario para poder terminar con esa parte del desarrollo.
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Enrique Garabetyan

Se llevara la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) a Formosa

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En un importante hito para la provincia de Formosa, en diciembre del año pasado se llevó a cabo la inauguración del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia «Néstor Kirchner». Este centro, equipado con tecnología de vanguardia, representa un gran avance en el área de la salud y permite brindar servicios de calidad a los ciudadanos formoseños y de la región. En el mismo acto, en un esfuerzo conjunto, el Ministerio de Educación de la Nación, la Universidad Tecnológica de la Nación (UTN) y la provincia de Formosa firmaron una carta de intención con el objetivo de establecer las bases y líneas de trabajo para la instalación de una Facultad Regional de la UTN en la provincia. Esta iniciativa busca fomentar la educación superior y proporcionar oportunidades de formación profesional a los jóvenes formoseños. Hoy, 10 de julio del 2023, se dio un paso importante hacia la concreción de este proyecto. El gobernador Gildo Insfrán y el decano de la UTN FRRE, Ing. Jorge De Pedro, llevaron a cabo la firma del Convenio Marco de Cooperación y Asistencia Técnica. Este convenio establece las bases para la colaboración entre ambas instituciones y sienta las bases para el inicio de actividades académicas en la provincia. A partir del segundo semestre del ciclo lectivo 2023, se dará inicio a las carreras de Licenciatura en Producción de Bioimágenes y Tecnicatura Universitaria en Programación en la provincia de Formosa. Esto representa un logro significativo en la consolidación del complejo científico y tecnológico de la región, brindando a los estudiantes locales la oportunidad de acceder a una formación de calidad y preparándolos para las demandas del mundo laboral actual. Este avance en materia educativa y tecnológica refleja el compromiso del gobierno de Formosa con la igualdad de oportunidades y la calidad académica. En palabras del gobernador Gildo Insfrán, “la educación pública no es un gasto, sino una herramienta de liberación, equidad y justicia social”. El establecimiento de una Facultad Regional de la UTN en la provincia es un paso importante en la dirección correcta para alcanzar estos objetivos. La comunidad formoseña celebra con alegría este importante logro y espera con entusiasmo el inicio de las actividades académicas en la nueva Facultad Regional. Este hito representa la materialización de un proyecto de la Universidad Tecnológica Nacional, una institución con una trayectoria de más de 50 años, que desde su origen en 1949 ha tenido como objetivo brindar oportunidades de educación superior a los hijos de los trabajadores. Con esto se desmiente la idea errónea de que «las universidades están llenas de extranjeros» y de que «nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad». Esta iniciativa impulsada por el Peronismo tiene un impacto significativo en el desarrollo de la educación y la tecnología en la provincia, generando nuevas oportunidades para los jóvenes, promoviendo la inclusión social y contribuyendo al crecimiento de la región. Se abre un horizonte de posibilidades para aquellos que antes se veían limitados en su acceso a la educación superior. Este hito es un reflejo del compromiso del Peronismo en la búsqueda de un modelo de desarrollo federal con educación, tecnología y el progreso de la comunidad en su conjunto.

Expo «Argentina Vuela 2023»

El viernes 21 de julio, a partir de las 10hs, la Base Aérea Militar Morón inauguró la Jornada de Puertas Abiertas Argentina Vuela 2023, la cual contó con exhibiciones estáticas de aeronaves y prácticas de los pasajes aéreos que se realizarán durante el fin de semana.
Asimismo, las familias pudieron disfrutar de la variedad gastronómica disponible en el patio de comidas como así también de las actividades culturales y educativas que ofrece el evento.  
  Además, quienes asisten a las jornadas pueden recorrer los diversos stands institucionales y el Museo Nacional de Aeronáutica. También se llevaron a cabo charlas con veteranos de Guerra de Malvinas donde las generaciones más jóvenes pudieron interiorizarse sobre el Conflicto del Atlántico Sur. 22 y 23 de julio: Espectáculo Aéreo Durante el fin de semana se llevarán a cabo los pasajes aéreos de las aeronaves que forman parte del Festival junto con otros shows previstos para conmemorar un nuevo aniversario de la Fuerza Aérea Argentina.
¡No te olvides de subir tus fotos y videos del evento usando el hashtag #ArgentinaVuela2023 y arrobando las cuentas oficiales de la Fuerza! ¡Al final de cada jornada seleccionaremos los mejores contenidos para compartir con nuestra comunidad!  
 
¡Descargá el cronograma del fin de semana ingresando aquí! ingresando aquí
Para más información: www.argentinavuela.faa.mil.ar
Créditos: Por Lic. Florencia Sosa / Sol Vol. Santiago Ayala. Fotos: CP Rocío Martínez, C1° Zelma Nachef

Pilcaniyeu investiga al uranio y el litio para la transición energética

La planta de enriquecimiento de uranio ubicada en el paraje Pichi Leufu Arriba, a unos 60 kilómetros de Bariloche, fue construida a fines de la década de 1970 por la empresa INVAP S.E. para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Su finalidad era producir el uranio enriquecido para fabricar elementos combustibles para reactores de potencia y de investigación en Argentina, lo que permitió obtener el manejo del ciclo combustible de manera autónoma, sin depender de proveedores internacionales y/o de las restricciones en su comercialización. Hoy, el Centro Tecnológico Pilcaniyeu (CTP) le permite a la Argentina ser parte del pequeño grupo de trece países con dominio de esta tecnología. Con un plantel de 150 técnicos, profesionales y personal de apoyo, en su mayoría ubicados en la planta de Pilcaniyeu, y un porcentaje menor en el Centro Atómico Bariloche (CAB), el complejo continúa implementando nuevos desarrollos e investigaciones para el futuro. Su hito y muestra del avance nuclear argentino se alcanzó en el año 1983, cuando se obtuvo uranio enriquecido a escala semindustrial con el método de difusión gaseosa, siendo el séptimo país en el mundo ‒en aquel entonces‒ con esa capacidad. Luego, continuó su desarrollo durante toda la década de los años 80, con el fin de proveer este metal a las centrales nucleares de nuestro país. “En aquellos años nos enfocamos hacia el proyecto de la necesidad autónoma de enriquecer uranio desde la Argentina, por las restricciones internacionales que hubo luego del accidente nuclear ocurrido en la India y, por lo tanto, la dificultad para acceder a ciertos componentes y fabricar combustibles nucleares para los reactores que se pensaban exportar”, comenta el actual gerente del CTP Daniel Brasnarof. Sin embargo, las actividades se paralizaron por completo en el año 1996 como efecto del cambio de contexto internacional de la energía nuclear y por diversas decisiones políticas económicas nacionales. Finalmente, esas medidas motivaron que durante esos años la actividad se restringiera al mantenimiento y preservación de la planta con un plantel mínimo de trabajadores. Tras doce años de postergación, a principios del año 2007 y con el impulso del relanzamiento del plan nuclear argentino, se iniciaron las tareas de reacondicionamiento y actualización del complejo para recuperar las capacidades técnicas y de recursos humanos, formando personal acorde a las nuevas tecnologías disponibles y mejorando estándares a nivel operativo y de seguridad. También se llevó a cabo una readecuación de las disposiciones ambientales vigentes y se presentó un estudio de impacto ambiental, realizado por la Universidad del Comahue y un Plan de Gestión Ambiental para la puesta en marcha de las diferentes plantas del complejo. En el año 2015, meses después del anuncio del gobierno sobre el reinicio de las operaciones y la puesta en marcha para avanzar en el autoabastecimiento de este insumo crítico, se realizó una audiencia pública convocada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Río Negro, sobre la reactivación del módulo experimental para enriquecimiento de uranio del CTP. El subgerente de Operación y Mantenimiento de la planta Marcelo Herrera, maquinista naval de formación y ex combatiente de Malvinas, recuerda: “Tuve la oportunidad de estar como supervisor trabajando en la planta el día que se encontraba en marcha e inició su primera carga. El desafío que apareció en ese momento para el equipo que formábamos con especialistas de todo el país fue indescriptible”.
Cómo es el procedimiento de enriquecimiento de uranio y por qué es estratégico
Las centrales nucleares utilizan como combustible uranio natural o uranio ligeramente enriquecido. Este elemento químico se encuentra conformado esencialmente por dos isótopos: el U238, que en la industria nuclear es considerado un isótopo fértil, y el U235, considerado un isótopo físil. Este último es el que permite hacer funcionar a los reactores nucleares. Para hacer un mejor uso del material, esa composición isotópica debe ser modificada mediante un proceso que se conoce como enriquecimiento de uranio, en donde se lleva el material a una concentración isotópica que puede ser del 0,85% al 93% en U235. Por este motivo se busca enriquecer el uranio natural, para que la concentración de U235 sea mayor a lo normal y así posibilite que se extienda esta reacción en cadena para obtener mayor eficiencia de los reactores nucleares. En el CTP el método que se utiliza es el de difusión gaseosa, que consiste en hacer pasar gas de uranio a través de una membrana porosa. También se desarrolla por medio de la tecnología centrífuga y del uso de láseres para lograr la separación. Las regulaciones respecto al proceso de enriquecimiento son muy exigentes a nivel mundial. Es un escenario dominado por la competencia y los países que atesoran estas capacidades tienden a establecer fuertes restricciones. Así también, desde el punto de vista de la no proliferación nuclear, esta es una tecnología crítica que necesita estar sometida a un estricto control internacional. “La capacidad de enriquecimiento de uranio que tenemos es estratégica, tanto por la independencia que conlleva en decidir las opciones de provisión de energía, en el manejo de los recursos para nuestro país, como también para la producción de radioisótopos que se utiliza en medicina nuclear”, señala Daniel Brasnarof.
La planta y sus desafíos actuales
Además del enriquecimiento, en esta planta de 30.000 metros cuadrados de superficie se vienen desarrollado capacidades únicas en el país en producción de compuestos fluoruros, que consisten en el desarrollo tecnológico para la producción nacional de electrolitos, insumo esencial para la fabricación de baterías de ion-litio. Este procedimiento se realiza a partir de la síntesis de la sal hexafluorofosfato de litio (LiPF6) y la formulación de la preparación de soluciones específicas para tal fin. El proyecto incluye la síntesis de LiPF6 a escala laboratorio (1-10 gramos) y el posterior crecimiento en una escala de 500-1000 gramos. Finaliza con el diseño conceptual de una planta de producción de aproximadamente 2 toneladas anuales. Del mismo participan la Gerencia Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (CNEA), YPF Tecnología SA, CLORAR Ingeniería SA y el Centro de Química Inorgánica CEQUINOR-CONICET, y tiene como objetivo fortalecer las capacidades científicas, tecnológicas y de innovación locales que aporten al proceso de transición energética nacional. “Esta es una gran oportunidad que hemos planteado y la CNEA tiene ese andamiaje para contribuir en esta etapa inicial y luego poder pensar a otra escala un poco más grande o industrial”, concluye Brasnarof, respecto a este nuevo desafío para el desarrollo de tecnologías vitales en la transición energética. Advertir que, desde la Argentina, país con grandes avances en los usos pacíficos de la energía nuclear, se cuenta con esta tecnología de enriquecimiento, permite, además de asegurar la provisión de elementos combustibles para los reactores de potencia, garantizar la producción de radioisótopos para medicina nuclear, los procesos industriales de irradiación y el combustible para el reactor nuclear de potencia 100% argentino CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares). Todos estos avances se traducen en soberanía energética.

«Argentina debe apuntar a una ganadería de segmentos, cortes de calidad y valor diferenciado»

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Aunque dentro de la producción ganadera argentina conviven todos los modelos y la base de alimentación sigue siendo predominantemente pastoril, no es menos cierto que la producción de carne se vende en mercados que premian poco y nada la calidad. En la exportación, China absorbe 80% de los envíos a bajos precios. En el plano interno, los argentinos tienden a consumir animales pequeños y parejos, terminados en un feed lot. La realidad es que estas tendencias globales parecen ir a contrapelo de lo que propone un investigador del INTA en un informe vastamente difundido desde esa institución: Martín Giletta, especialista en agronegocios y alimentos, y jefe del Departamento de Economía y Estadísticas del INTA Manfredi, Córdoba, afirma que “Argentina debe apuntar a tener una ganadería de segmentos y posicionarse con cortes de carne con calidad y valor diferenciado que, puede ser de entre un 20 y un 30 % más”. Son frecuentes este tipo de desacoples entre el discurso del INTA y las acciones que finalmente toman los sucesivos secretarios de Agricultura. Marca a las claras que son muy pocos los funcionarios políticos que le asignan importancia a la opinión fundamentada de los técnicos del propio Estado. Así las cosas, el INTA difunde un texto que dice que “la Argentina se destaca por su potencial para producir carne bovina de calidad diferencial con trazabilidad y garantías ambientales que dé respuesta a las exigencias de los mercados internacionales. Desde el INTA aseguran que se trata de una oportunidad para el país y acompañan al sector ganadero en la planificación desde el campo con ese enfoque comercial”. Pero el secretario Bahillo y los funcionarios que tienen a su cargo la política de ganados y carnes parecen estar mirando completamente para otro lado. Es triste. De todos modos, está muy bien que el INTA siga machacando. “Europa se perfila hacia nuevas exigencias de la información confiable del producto y del proceso. Es decir, comprarán carne de calidad con trazabilidad y garantías ambientales”, dijo Giletta. Luego explicó, “el mercado europeo ya accede a los cortes de carne argentina de mayor calidad y valor, mediante la cuota Hilton. Esto ya es un segmento y un mercado maduro para la Argentina”. Pero consideró que “las nuevas generaciones de europeos van a seguir consumiendo esa carne, que ya valoran y conocen, pero con una capa de exigencia mayor. Ya no buscarán sólo atributos puros de calidad, como terneza, sabor y color, sino que exigirán aspectos vinculados a la disponibilidad de información y de trazabilidad del proceso productivo, con sello ambiental y un balance de carbono”. El investigador del INTA también advirtió que “si bien hoy en mercados como el de China se impone el volumen, en poco tiempo los mercados asiáticos van a exigir lo mismo que los europeos”. En este escenario, Giletta se mostró optimista y aseguró: “La regulación ambiental es una oportunidad para la Argentina, más que una amenaza”, al tiempo que reconoció que “están dadas las condiciones para que el país crezca en calidad, alineado a las demandas del mercado y a las tendencias de consumo”. En ese sentido, dijo que nota a los ganaderos mucho más conscientes de esto que los funcionarios. Dijo que los ve “anticipándose, entendiendo el contexto y acercándose al INTA en busca de asesoramiento y queriendo hacer mediciones de sus establecimientos”. “Es importante entender que se está produciendo una carne cada vez más apetecida en el mundo, con características diferenciales y exigencias mayores. Esto te obliga a mejorar los procesos. Ese es el gran desafío: pasar de una gestión muy intuitiva y rudimentaria a una más profesionalizada”, agregó el especialista. “Estamos frente a un punto de inflexión en el consumo de carne bovina que hoy representa menos de la mitad del consumo total de carnes en la Argentina”, sentenció Giletta. Para el especialista, esto se explica, en parte, por un factor económico dado por el precio y la capacidad de compra de los consumidores que optan por carnes más baratas como el cerdo o el pollo. Pero, además, hay un marcado cambio en las preferencias de las nuevas generaciones de consumidores. “Hay quienes optan por comer más sano, lo que implica reducir el consumo de carne roja, sumado a una nueva tendencia de consumidores, llamados flexitarianos, que deciden por un periodo de tiempo no consumir proteína animal, así como los extremos liderados por los vegetarianos y veganos”, explicó y agregó: “Esto pasa en el mundo y también está pasando en la Argentina”. En esta misma línea, aseguró que “son tendencias y no tiene sentido discutirlas, sino, por el contrario, hay que anticiparse y tomarlas como una oportunidad”. “No sabemos de acá a 20 años qué grado de participación tendrán en el mercado las proteínas alternativas vegetales o sintéticas. Lo que sí sabemos es que habrá pocos países oferentes de carne bovina tradicional. En ese contexto, estarán los que ofrecerán volumen, como Brasil, y los que oferten calidad diferencial con alto precio, como Argentina, Australia o Estados Unidos”, vaticinó. Ningún político ni funcionario parece haber leído estas reflexiones.