El ministro de Educación Perczyk visito la planta de baterías de litio de la UNLP

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Perczyk recorrió hoy el Polo Productivo y Tecnológico de la (UNLP) donde remarcó que “este es un aporte muy importante para fabricar baterías de litio a partir de dos recursos que tiene la Argentina; el litio y sus investigadores”. “Argentina tiene litio, ingenieras e ingenieros, técnicas y técnicos, químicas y químicos, arquitectas y arquitectos que saben producirlo. Hay una inversión muy grande de la universidad y de organismos del estado para producir las baterías de litio aquí en la universidad y otras provincias”, dijo. Durante su recorrida por la UNLP, el titular de la cartera educativa visitó la Planta Nacional de Desarrollo Tecnológico de Celdas de baterías de ion-litio (UNILIB) y el Centro Interdisciplinario de Investigación del Agua y del Ambiente (CIIAA). “Acá también hay un laboratorio hidráulico para estudiar las distintas problemáticas que tiene el agua para consumo y su calidad. El agua es un bien muy escaso que en la Argentina tiene un valor muy importante”, agregó. UniLiB es la primera planta nacional de desarrollo tecnológico de celdas y baterías de litio, creada por la UNLP e Y-TEC, la empresa de tecnología de YPF y el CONICET, con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Tendrá una capacidad de producción anual -medida en energía almacenada- de 13 MWh, equivalente a 1000 baterías para almacenamiento estacionario de energías renovables o unas 50 para colectivos eléctricos. El CIIAA es un espacio destinado a dar respuestas concretas a las principales problemáticas hídricas y del medio ambiente que afectan a la región. Las instalaciones se utilizan con fines académicos y también para la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías en el área del saneamiento.

Un collar para controlar pulgas, garrapatas y parásitos internos de las mascotas

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  • Un grupo interdisciplinario de científicos del Conicet y la CIC están poniendo a punto un innovador collar para perros y gatos
  • Sirve contra los principales parásitos externos, como pulgas, garrapatas y mosquitos; pero también internos.
  • Otros profesionales crearon una app para que el dueño de animales pueda prepararles comida casera equilibrada.
Aunque normalmente asociamos la investigación científica con la salud de las personas, lo cierto es que una parte significativa de esa actividad se enfoca en los animales. En algunos casos es muy lógico. Por ejemplo, hay encuestas que destacan que en el 66% de los hogares de la Argentina hay una mascota perruna. Eso explica parte de la motivación que impulsa a un grupo de científicas del Conicet que están poniendo a punto un innovador collar “antiparasitario” de amplio espectro. Cuando lo logren será el primer producto disponible capaz de protegerlos de parásitos externos e internos. Los veterinarios clasifican a los parásitos que afectan a los canes en dos grupos: “Aquellos que lo afectan externamente, sobre la piel se denominan ectoparásitos. De estos, los más conocidos son las pulgas, garrapatas, ácaros y mosquitos. Y se complementan con los internos, que suelen colonizar el intestino. Dentro de este grupo sobresalen los nematodos (gusanos redondos) y los cestodos (gusanos chatos)”. 2023_08_13_investigadoras_conicet_collar_cedoc_g

Innovación en collares

“Hasta ahora los collares antiparasitarios que existen en el mercado, acá y en otros países, solo logran proteger a nuestras mascotas de la acción de los parásitos externos, como pulgas, garrapatas o mosquitos, que les transmiten diversas enfermedades”, contó Laura Moreno, investigadora que trabaja en el Centro de Investigación Veterinaria de Tandil (Civetan), un organismo que también depende de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires. Y la experta recordó que los otros métodos usuales al que hoy deben recurrir los dueños de mascotas para combatir estas plagas externas es el uso periódico de la “pipeta” o un baño con productos especiales y píldoras contra los internos. Pero los investigadores del Civetan y sus pares del Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro de PBA (Cificen) –en total integran un equipo de 15 expertos– decidieron dar un paso más para lograr la prevención de la buena salud mascoteril. Para esto están combinando colocar, en un mismo collar de una matriz plástica, varios medicamentos distintos capaces de eliminar parásitos externos pero también internos. Según Torres, “lo que estamos haciendo es incorporar en un producto hecho de polímeros con forma de collar tres fármacos con principios activos y efectos diferentes. El collar irá “liberando” las diversas moléculas lentamente y esa combinación se irá absorbiendo y actuando para controlar los parásitos”. Según los cálculos del grupo, los compuestos que va desprendiendo el dispositivo se distribuyen sobre la piel del canino. Uno de los fármacos elegidos es muy efectivo para lograr el control de nematodos, el parásito intestinal más común en perros. Tras ser liberado, es absorbido por la piel y luego viaja por el torrente sanguíneo hasta llegar y actuar en el lugar donde se concentran los parásitos internos, en el intestino.

SERVICIOS PARA MASCOTAS: UN NEGOCIO DE CUIDADO

Hasta ahora hicieron pruebas detalladas con media docena de perros y los resultados fueron satisfactorios. Y la idea del equipo es llegar al primer trimestre de 2024 con un modelo ya puesto a punto y probado en una veintena de ejemplares. Luego harán la transferencia de la licencia del producto a una empresa privada –una pyme de Tandil– que se encargará de fabricarlos en serie y distribuirlos en veterinarias, petshops y el resto del mercado de productos para mascotas. Cuando finalmente este avance esté completo, el costo del producto debería ser competitivo con los costos sumados de los tratamientos actualmente disponibles, pero aportando la ventaja de la eficiencia y la simplicidad de poder alcanzar una desparasitación completa con un único tratamiento. Finalmente, Moreno contó que, en una segunda etapa, esperan diseñar otro modelo de collar para ser utilizado contra los parásitos que afectan a los gatos domésticos.

MASCOTAS SALUDABLES: QUÉ TENER EN CUENTA EN LA ALIMENTACIÓN Y QUÉ EVITAR

En los cálculos del equipo del Civetan, la versión final será capaz de proteger a los animales por un lapso de dos meses, luego de lo cual habrá que reemplazar al collar por uno nuevo. Y destacaron que entre las ventajas de poder diseñar un producto innovador desde el inicio es que pueden adaptar el dispositivo para lograr un único modelo que sea “ajustable”, de manera que libere las dosis y concentraciones de fármacos adecuadas al tamaño y peso de la mascota en la que se lo coloca. Y que el perro, o gato, quede perfectamente desparasitado. Cuidados de las mascotas   Una app para lograr una dieta balanceada  Desde hace años el alimento balanceado se convirtió en la opción más simple para alimentar a las mascotas. Pero de la mano de la tendencia hacia la alimentación “natural”, y también por el elevado costo de estos alimentos, mucha gente está explorando el regreso a la comida “casera” para darles a sus perros o gatos. “Esta idea plantea el desafío para la salud animal de combinar –en forma casera– la cantidad y el tipo de ingredientes para que el resultado final sea una ración que le asegure una dieta balanceada en tipo y cantidad de nutrientes esenciales”, planteó Raúl Ayala, veterinario egresado de la Universidad del Litoral. Ante esa situación, con el apoyo de la Universidad y junto a un socio, desarrollaron MUU App Nutrition, una app gratis, que se instala en el celular y que funciona como guía aportando información probada. “Se ingresa en la app el peso, tamaño y edad del animal y los ingredientes disponibles que se quieren usar para preparar la comida. Luego la app sugiere recetas, porciones, categorías de alimentos y también la combinación y cantidad adecuada de todos los nutrientes necesarios para una comida nutritiva para la mascota.

Enrique Garabetyan

Siemens pierde en su industria eólica 4.500 millones de euros al año. AgendAR cuenta qué pasó con IMPSA

El costo financiero de décadas de inacción climática y los riesgos inherentes de apresurarse para ponerse al día quedaron al descubierto este mes, cuando un gigante industrial alemán pronosticó una pérdida anual asombrosa de 4.500 millones de euros.

Los problemas de Siemens Energy AG provienen principalmente de dificultades técnicas con una nueva generación de turbinas eólicas terrestres. La energía eólica es vital para reducir las emisiones de carbono, y la industria se ha apresurado a lanzar máquinas más grandes y poderosas.

El negocio eólico de Siemens Gamesa se movió demasiado rápido y ahora ha descubierto vibraciones anormales en las aspas y los rodamientos que pueden tener que ser reemplazados. Aunque los modelos afectados representan solo el 4% de su flota instalada, los costos directos de solucionar estos problemas se estiman en 1.600 millones de euros. La compañía enfrenta costos adicionales inesperados relacionados con el aumento de la producción de turbinas marítimas, así como otros efectos fiscales desfavorables. El analista de Bernstein Research, Nicholas Green, ha denominado de manera evocadora a los problemas “turbinegeddon” (el Armagedón de las turbinas).

La industria eólica debería estar en auge, pero en cambio está atrapada en una red de abundantes problemas. Los proyectos a menudo se retrasan debido a la burocracia y el rechazo de las comunidades locales, mientras que los contratos firmados hace años se han vuelto demasiados caros debido a la inflación de costos de materiales y logística. Las empresas chinas que dominan su mercado interno buscan cada vez más expandirse en el extranjero, ejerciendo presión sobre los precios.

Una preocupación aún mayor es que las nuevas turbinas (cada vez más poderosas) pueden resultar poco confiables y cada vez son más las nuevas irregularidades en pequeños componentes que pueden provocar malfuncionamientos. Los rotores de un modelo terrestre de alta potencia nominal abarcan 170 metros.

La góndola en una turbina tripala de eje horizontal convencional es la estructura que carga con las aspas, las cajas de engranajes de multiplicación, los sistemas de refrigeración, control y seguridad, y las dínamos. Esta pieza puede pesar varias cientos de toneladas, y si se trata de una máquina «Direct Driven», el doble que en una con caja multiplicadora.

Los diseños últimos son siempre mayores que los anteriores, y en el caso de las turbinas marinas, donde no hay vecinos que se molesten con el ruido aerodinámico y mecánico, el único límite al gigantismo lo impone la resistencia de los materiales, que en general son aeroespaciales.

No hace falta decir que no es sencillo reparar equipos masivos a gran altura y compensar a los propietarios de parques eólicos por la producción de electricidad perdida. Aunque Siemens Energy podría recuperar algo de dinero de subcontratistas y proveedores, la mayoría de los riesgos financieros a menudo recaen en el fabricante.

Vestas Wind Systems y General Electric también han tenido problemas de garantía, pero no se puede concluir necesariamente que toda la industria tenga este mismo problema, al menos no en la misma proporción. La española Gamesa tiene muchas dificultades internas: el negocio ha experimentado seis cambios de liderazgo en igual cantidad de años, según señala Bernstein. La supervisión de su cadena de suministro y la comunicación sobre posibles problemas parecen haber sido deficientes.

Lamentablemente, los últimos problemas se hicieron evidentes solo después de que Siemens Energy completara la compra de 4.000 millones de euros de las acciones minoritarias de su hasta entonces asociada Gamesa en diciembre, lo que aseguró que aún más del riesgo financiero recayera sobre sí misma. Por su parte, como empresa gigante de diversas ingenierías, además de la electrógena, durante más de un siglo y medio, Siemens está buscando reducir su participación en Siemens Energy. Por ahora posee una participación del 32%, distribuida en la compañía y su fondo de pensiones.

Siemens Energy tiene la fortuna de que el resto de sus actividades, que incluyen turbinas de gas y conexiones a la red eléctrica, están funcionando bien. El impacto financiero de solucionar los problemas técnicos también se distribuirá en varios años. La dirección ha descartado la posibilidad de aumentar el capital.

Sin embargo, los fabricantes de turbinas pueden decidir que necesitan aumentar los precios y avanzar más lentamente para evitar problemas similares. Siemens Energy está siendo más selectiva en la aceptación de pedidos y ha retrasado las entregas de turbinas hasta que pueda resolver los problemas actuales. La dirección también ha prometido “priorizar la estabilidad y la rentabilidad antes que el crecimiento”.

Estos eventos también podrían aumentar el costo de capital de las compañías eólicas debido a los temores persistentes de que surjan problemas con más turbinas; Siemens Energy ha perdido más de 6 mil millones de euros de valor de mercado desde que los problemas se revelaron por primera vez en junio. Estos efectos tenderán a frenar la transición energética justo en el momento en que necesitamos acelerarla. Es el tipo de cosas que suceden cuando se ignora un problema masivo (el cambio climático) durante décadas y luego se corre para ponerse al día.

AgendAR añade su propia leña al fuego:

La nota de arriba es de un eurocentrismo arrobador: el mundo sólo existe como amenaza de cambio climático y de competencia china. Miremos un poco la cosa con ojos mas sudacas. Aquí hubo una firma argentina extremadamente sólida, la metalmecánica mendocina Pescarmona, IMPSA, que incursionó en eólica en Brasil y quebró por un tema de «tierras raras» oriundas de China. Eso del monopolio chino actual de ese grupo de elementos químicos es un tema que el ingenuo autor del artículo precedente no quiere tocar ni con la punta de un palo. Haciéndola corta, apalancada en su monumental éxito mundial en turbinas hidráulicas y grúas, IMPSA empezó el siglo metiéndose en turbinas eólicas, una industria que venía creciendo entre un 15 y un 20% anual en todo el mundo y desde los ’70. IMPSA diseñó y construyó cuatro modelos verdaderamente grandes para ser una firma novata y para mostrarlas hace un cuarto de siglo: la máquina IWP 70 arrancó con 1,5 MWe, y la última, la IWP 100.ar era de 2 MWe. Esta última tenía una torre de 85 metros de alto a la altura del rotor, y las palas barrían un diámetro de 103 metros. En 2000 esas todavía eran cifras que te despeinaban. Como no había leyes de promoción demasiado efectivas en Argentina, IMPSA montó su fábrica -IMPSA-WIND- en Brasil, donde sí las hay. Y ojo, son restrictivas. Si sos Vestas o Gamesa o IMPSA, vendés las turbinas que quieras en el inmenso mercado brasuca, pero a condición de que se fabriquen al 100% en territorio brasuca, y con cadena de proveedores y recursos humanos locales, es decir brasucas. Después de eso, si querés repatriar ganancias, todo bien, pero la plata en serio quedó en casa. Bien por los brasileños, ojalá alguna vez los imitemos y dejemos de importar equipos 100% hechos en el exterior, para crear empleo calificado… en Dinamarca, Alemania, España y Estados Unidos. Pero según va la política criolla, especialmente las post-PASO, antes van a criar pelos las ranas. IMPSA es Gardel en sistemas electromecánicos con engranajes y en dinámica de fluidos, por su mucho kilometraje hidráulico. Pero la firma se aventuró con el tipo más avanzado de turbina de eje horizontal: la Direct Driven, inspirada de las firmas alemanes Wobben y luego Enercon, que te ahorra el enorme peso y las complicaciones dinámicas y térmicas de la caja multiplicadora. Ésta acelera los giros más bien lentos de una hélice gigante a las 1800 revoluciones por minuto mínimas necesarias para excitar la generación de electricidad. La caja de multiplicación de una turbina convencional está sometida a esfuerzos titánicos, tiene alto desgaste, necesita de un radiador para que no hierva o se incendie el lubricante, y pide mantenimiento constante. Pero la tecnología Direct Driven, aunque te libera de este problema, te obliga a desarrollar un gigantesco anillo de imanes permanentes que en realidad aumenta el tamaño y el peso de la góndola. Montarla en lo alto de la torre se vuelve todo un problema. Y además, necesita de unos imanes de la gran siete, muchos más y mucho más potentes que los de un generador común de trifásica. Para reconocer una Direct Driven, basta reconocer una góndola con una forma más o menos de cebolla, con una sección frontal mucho mayor que la de una flaca turbina tradicional. Las Direct Driven no abundan en el mercado. Muchos fabricantes las evitan para evitarse líos de propiedad intelectual con los alemanes, a los que sólo les falta patentar el viento. Pero uno de los mayores y mejores motivos para ir de cabeza al diseño tradicional con caja multiplicadora es el tema de los imanes del conjunto rotor-estator. Siempre fueron horriblemente caros, pero hoy, cuando el autodenominado Occidente le declaró la guerra comercial a China, y la viene perdiendo… hoy ni te cuento. Para que los imanes alcancen una intensidad de campo magnético interesante necesitan de aleaciones de hierro con neodimio y boro (ésta es una familia de magnetos), o de hierro con samario y cobalto (ésta es la otra). Cada familia tiene sus méritos y problemas: los magnetos con neodimio boro dan unos campos magnéticos fabulosos, pero estos se evaporan al primer recalentamiento. Los de samario cobalto dan campos más débiles pero se aguantan los picos de temperatura, aunque son muy vulnerables a la corrosión. El neodimio y el cobalto tienen -perdón por insistir- precios escalofriantes. Y cada vez más. A un comprador emergente, como IMPSA, los chinos -casi los dueños mundiales de las tierras raras- y las «tradings» que dirigen la explotación del cobalto congoleño les hacían mal precio. Dentro de un diseño más bien ambicioso como el Direct Driven, IMPSA optó por economizar en estos metales carísimos y el ahorro costó caro, porque las turbinas se frenaban y se engranaban con facilidad. Cuando la indisponibilidad simultánea de turbinas era demasiada en cualquiera de los muchos parques de los concesionados por los estados costeros de Brasil a IMPSA, las distribuidoras eléctricas enarbolaban el contrato y dejaban de pagar. Tomá mate. Esto desencadenó cadenas de eventos financieros más complejos que llevaron finalmente a IMPSA a la quiebra, y a ser rescatada por el Banco Nación, actualmente copropietario mayoritario del paquete de acciones de la centenaria firma. El estado le salvó la vida a 750 ingenieros, técnicos y obreros MUY calificados. ¿Habrán votado por «La Libertad»? Siemens Energy. con 92.000 empleados también muy capacitados, no va a quebrar por los problemas técnicos de sus gigantescas turbinas marinas. No lo va a hacer por lo mismo que no quiebra Boeing en EEUU, pese a los demasiados problemas y accidentes de su modelo 737-800 MAX. Cada una es una compañía «de bandera» para su estado nación, y su caída afectaría las exportaciones de otras firmas tecnológicas de cada país. Si cierra Boeing se venderán menos I-phones, si cierra Siemens Energy se venderán menos Audis, BMWs y Mercedes. Y del impacto de tales cierres en industrias de defensa, mejor ni hablar. Si cerraba IMPSA, en cambio, sencillamente cerraba Mendoza. Lo que es más grave, porque no es fácil vivir del vino, del turismo y de la fruta cuando el cambio climático está dejando los oasis de esa provincia sin agua, y el 94% de la superficie provincial, hacia el Este, históricamente fue siempre inhabitable por la permanente falta de lluvias a sotavento de los Andes. SIEMENS enfrenta desafíos menos manejables que su propensión al gigantismo, y la lunática y angelical buena leche del estado alemán para sobreequiparse en energía eólica. Que en la UE ahora sólo sea factible construir parques eólicos off-shore es consecuencia del paso del tiempo. Los vecinos que las vieron llegar con alegría a sus conurbanos y aldeas en 1970, eran jóvenes y hippones. Hoy son viejos y rezongones, y aunque sigan muy ecologistas no se bancan esos chirridos de engranajes, ni el wuush-wuush-wuush de las palas, ruidos de baja frecuencia pero de muchos decibeles. De modo que los «länder», es decir las provincias, han mudado el problema de convivencia mar afuera, a 20 o más kilómetros de la costa. El Mar del Norte es bastante bajo y se puede anclar las turbinas en el fondo, y meterles torres que rascan las nubes y palas que barren círculos de 200 metros y más. El viento mar adentro es más constante y parejo. Eso sí, los costos de construcción, de montaje y mantenimiento «off-shore» se van un poco al requinto demonio, en parte por el tamaño desaforado de los componentes, en parte por la feroz corrosión de los metales en el ambiente marino. Pero no puede haber peor momento para ser un gran comprador occidental de tierras raras.  China, que no tiene mucho más que el 30% del stock geológico mundial de las necesarias en este caso, el neodimio y el samario, sin embargo se volvió la dueña del 90% del mercado global, por una decisión de estado probablemente no consultada con los libertarios (allí no los hay). Por eso China produce 300.000 toneladas años de óxidos de tierras raras, 6 veces más que los EEUU. En Europa prácticamente no hay tierras raras, sólo políticas raras. Y las tierras raras son un cuello de botella para la industria eólica y automotriz. ¿Cómo sucedió esto? Los chinos concentraron en sus manos la minería, el refino y la fabricación de aleaciones y magnetos, e hicieron quebrar a fuerza de precio a los proveedores locales de Occidente. Y las firmas occidentales como Siemens se creyeron el verso de que en los ’90 había llegado la economía global, y podrían comprar eternamente materiales y componentes «de anaquel», dado que el mundo era un supermercado gigante y los estados nacionales estaban perdiendo sentido. Pero China no perdió sentido, o al menos no el sentido común, al menos no todavía. En respuesta a los múltiples candados y cerrojos comerciales que le viene aplicando EEUU desde tiempos de Trump, con obvio acatamiento de la UE, ahora China está desabasteciendo de tierras raras a EEUU y la UE. Malas noticias para Siemens, pero también para Tesla, y para todos los fabricantes de artículos eléctricos que usan grandes imanes. Ni te cuento de los fabricantes de grandes baterías. Sorry, Elon, nothing personal, just business. De modo que cualquier ingeniero electromecánico mendocino sabe bien de qué pata está rengueando Siemens Energy en estos momentos. Lo sabe mucho mejor que el insustancial periodista técnico y económico europeo que firma lo que Ud. leyó hace un rato. Al menos hoy. Venite a Mendoza, chango, y te batimos la justa. Y los tintos son mejores que en tu tierra. El elefante en la habitación del que no se habla, y menos en Alemania, es que este siglo ese país multiplicó y mejoró su parque eólico, pero eso no multiplicó ni mejoró la calidad del viento. En cifras crudas, en 2000 Alemania ya era un fabricante eólico líder y tenía 6097 MWe instalados con buenas máquinas, lo que le permitió generar 9513 gigavatios hora, con un factor de capacidad del 17,76%, bastante malo. En 2021 tenía más de 10 veces la capacidad instalada de principios de siglo, con 63.685 MW desplegados en tierra y mar, y produjeron 111.734 gigavatios-hora, con un factor de capacidad del 19,97%. Mejor que el de 2000, pero no tanto mejor. El que no mejoró es el viento. Esto significa que las máquinas no sólo son más sino que son mejores y más resistentes, pero no pierden la maldita costumbre de no funcionar sin viento, (al menos, debajo de ciertos mínimos). Y cuando éste es tormentoso y excede los 14 m/s o velocidades similares, es mejor enclavar la turbina y poner las palas «en bandera», la posición en que generan la menor resistencia aerodinámica posible, como para que el empuje brutal del aire no voltee la torre. Cosa que de tanto en tanto, sucede. En la cruda práctica, esto significa que por mucho que te sobreequipes de turbinas, hay una cantidad de tiempo anual en que no funcionan, en general por falta o exceso de viento, pero inevitablemente también por mantenimientos previstos y desperfectos imprevistos. Todos estos incisos son los números que liman los factores de capacidad. Si en 2021 este factor en Alemania estuvo en 19,97% con las turbinas funcionando a potencia nominal, es decir máxima, es que el 80,03% del año las eólicas estuvieron paradas o casi, y en general de modo no muy predecible. Y es que el viento se puede pronosticar con razonable exactitud por estaciones e incluso por meses, pero no entre las 9 de la mañana, y las 9 y cuarto. El viento no es simplemente un recurso intermitente, es también bastante impredecible en el tiempo real. El 80,03% de 2021 equivale a 292 días con las turbinas haciendo nada, y Alemania pegándole a lo pavote al gas ruso y a su propio carbón de hulla, al carbón lignito, y a la hulla el lignito de Polonia y de media Europa Central. Ese 80,03 de indisponibilidad significa la mayor emisión de carbono por cabeza de habitante de todo el continente. A eso los alemanes lo llaman «Energiewende», o transición energética. No se sabe bien a qué demonios, pero transición. Suena glorioso. Peor aún, las centrales de gas ruso había que tenerlas prendidas y calientes pero desconectadas de la red eléctrica, para hacer de «respaldo caliente» de las eólicas, a espera de que el viento se cayera y hubiera que conectarlas de apuro. Mucho respaldo caliente implica importación al cuete y contaminación al cuete, que las autoridades energéticas alemanas y el Partido Verde prefieren no contabilizar. En 2022 el gas ruso dejó de llegar, al menos por derecha, y en su necesidad de evitar que las ciudades se congelaran o entraran en apagón, Alemania -que ya venía abriendo minas de carbón cerradas hacía medio siglo- empezó a erradicar ciudades y aldeas centenarias porque bajo las patas de los habitantes había carbón inexplotado. Los vecinos, probablemente buenos ecologistas, llenaron las calles de barricadas y el Ministro de Transición Energética mandó a que la policía los cagara a palos y gases. Se los llevaron de arrastrón en camiones y les demolieron las casas. Pero entre tanto, Alemania terminó de cerrar sus 19 excelentes centrales nucleares, todas de ingeniería propia, y cuyos factores de capacidad andaban regularmente cerca del 95% e incluso por arriba. Impresiona un poco, en comparación con el 19,97% de capacidad que rindió el viento en 2021. Antes, e inspirada por la misma religión, la RFA (la República Federal Alemana) había cerrado las 5 centrales VVER 400 soviéticas construidas en los territorios de la vieja RDA, o Alemania Oriental, también con factores de capacidad superiores al 80%, y que son de la mejor ingeniería nuclear existente en los ’80. Ninguna de las 26 centrales atómicas que se cerraron, unas por demasiado nucleares y otras por demasiado comunistas (un agravante, sin duda), tuvo jamás un accidente nuclear o radiológico. Algunas personas que no terminan de entender la diferencia entre electricidad «de base» y «de punta» están a cargo de Alemania desde hace décadas, y esa dirigencia se concentra en Los Verdes y el Partido Socialdemócrata. Estamos hablando de gente con doctorados en ciencias duras. Marx, que era un entusiasta de la ciencia y la tecnología, se revolvería en su tumba al saber que estos imbéciles se consideran científicos, y de yapa, «de izquierda». Las diferencias entre base y punta son sencillas para cualquiera que haya terminado una primaria argentina. La electricidad de base te da el piso para la existencia urbana e industrial, es la disponible 24×7, pulsás la tecla, hay luz. La «de punta» se puede vender mucho más cara y si es renovable, con muchos subsidios, pero sólo cuando hay recurso. Y el problema eterno de las redes eléctricas es que la electricidad se produce a demanda instantánea de las variaciones de consumo. ¿Es imposible almacenarla? No, pero es carísimo y técnicamente problemático. Lo que funciona bien para almacenar electricidad son las centrales hidráulicas de bombeo, como la de Río Grande, en Córdoba, en el valle de Calamuchita. Se hizo en tiempos del tercer gobierno de Perón para almacenar en forma local los enormes excedentes nocturnos de producción eléctrica de la vecina central nuclear de Embalse, y venderlos en las horas de alto consumo, la madrugada y el atardecer. La electricidad en Río Grande se almacena bombeando agua desde un lago a baja altura (Arroyo Corto) hasta otro en la cresta de una serranía (Cerro Pelado), 185 metros más arriba. La energía se libera largando el agua cuesta abajo por los descomunales túneles de enlace. Las mismas bombas que elevaron el agua funcionan como turbinas cuando ésta baja. Es tecnología confiable, pero cara -con mucha tunelación en piedra dura- y sólo desplegable donde hay ríos represables y sierras. No fue fácil construir Río Grande: diez años de obra. Hecha por Agua y Energía, empresa de la Nación. Obviamente esto de almacenar excedentes de electricidad limpia de carbono (la de Embalse lo es) en centrales de bombeo anda mucho mejor que las gigantescas baterías de iones de litio a pie de torre que le vende Tesla a los australianos. Éstas se incendian espontáneamente con demasiada frecuencia, además de costar un ojo. Tiene alguna lógica: las baterías recargables de litio se diseñaron para darle potencia a celulares y computadoras, y eventualmente a automóviles, todos objetos móviles y bastante más chicos. Tal vez tengan más futuro las baterías de hierro, mucho más pesadas y de menor densidad energética, pero capaces de almacenar días enteros de electricidad. Seguro que serán más baratas, pero su problema es que la carga y descarga son leeeentas, y una red eléctrica muy dependiente del viento necesita una respuesta rápida cuando éste se plancha. Por eso el litio no va a salvar la electricidad eólica, ni ésta el planeta. Nothing personal, Elon, just business. Y por eso las decisiones estratégicas sobre energía las deben tomar los estados y no el mercado: tiene menos chances de cagarla. Nothing personal, Milei, just business. Se podría acumular electricidad eólica en el sitio de mayores velocidades y constancias de viento del subcontinente, la estepa patagónica, sin batería alguna, por menos plata y con cero obra de tunelería, porque la inversión en obra civil y eléctrica ya está hecha. El acumulador lógico sería la cadena de lagos de los ríos del Comahue. Bastaría con que los excedentes de electricidad generada por los parques eólicos privados de la zona se almacenen. Esto se lograría simplemente dejando de turbinar agua en las represas, lo que además mejoraría las reservas para enfrentar la temporada crítica de la electricidad argenta, el verano. Y es bueno almacenar agua siempre, toda vez que se pueda, porque al margen de oscilaciones Niño-Niña, el recalentamiento global hace que los Andes Patagónicos tengan cada vez menos lluvias y nieves. Para implementar los embalses del Comahue como acumuladores de energía eólica, las represas deberían regresar a la propiedad del estado federal, que las construyó a través de la empresa Hidronor. Por motivos obvios, los dueños privados quieren turbinar siempre y cobrar siempre. El momento de recuperar esas represas es ahora que se están venciendo los contratos de concesión que firmó Menem un minuto antes de disolver Hidronor, que las construyó y que las operaba bien y con ganancia para el estado. Pero según va la política criolla, antes de que suceda, eso van a criar pelos las ranas. Volviendo a Alemania y a las tribulaciones de Siemens Energie, multiplicar parques eólicos que dan electricidad intermitente e impredecible, y querer suplantar con eso a plantas que funcionan al 100% de su capacidad nominal unos 330 días por año en forma planificable, es un absurdo. Es el equivalente de creer que con 20 pares de guantes pero en bolas vas a estar abrigado, aunque lo que te haga falta sea más bien un sobretodo. El mito de la energía renovable como fuente de base te lleva a volverte muy contaminante para todo el resto del planeta a puro carbón, y a destruir tu propia democracia a porrazos y culatazos para favorecer a las mineras, al mejor estilo alemán. Mientras en el NOA destruimos nuestra democracia a porrazos y culatazos para favorecer a las mineras, de modo que Elon y los alemanes sigan creyendo que la energía eólica va a salvar al mundo, si les regalamos el suficiente litio. Dicho esto para que se entienda que la Siemens está en problemas más hondos que la propensión a la ruptura de sus máquinas eólicas demasiado gigantes, o al despliegue demasiado rápido de las mismas. Tienen problemas porque viven en y de un modelo energético profundamente anticientífico, que en última instancia se sostiene con una tremenda violencia social. El año pasado, el parque eólico alemán creció un 46%. Con el resultado de que el país quema cada vez más carbón y desaloja más población rural agrupada. Siemens, como se ve, está arañando muchos límites a la vez, y algunos los pone China y otros los ponen la química y la física. Y Siemens no tiene totalmente la culpa de todo ello. Fue en 1990 que, para estar a tono con los tiempos, vendió KWU, su empresa nuclear, a Francia. Luego, con el paso del tiempo, sus recursos humanos en la materia se jubilaron o se murieron. Hoy la CNEA, NA-SA e INVAP entienden mucho más de centrales nucleares que Siemens. Un problema, el de esta firma que se cortó la cabeza en 1990 con la venta de KWU, porque el átomo es la mejor fuente de electricidad de base libre de emisiones de carbono. De modo que antes de compadecerse de Siemens Energie, es bueno ver la foto completa del problema completo. El problema, por ahora, es ese país, Alemania. ¿Y por casa, cómo andamos, compatriotas?

Daniel E. Arias

       

Investigadores de la UNSAM avanzan en un proyecto para robotizar procesos de laboratorio

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Investigadores en la UNSAM están desarrollando una plataforma de hardware abierto para automatizar procesos de laboratorio como pasar líquidos de un recipiente a otro, preparar muestras y exponerlas a distintos reactivos. El proyecto ya recibió financiamiento, planean comercializarlo y podría tener otras aplicaciones en la industria Durante 2020, en medio de la pandemia por COVID-19, el trabajo en los laboratorios de institutos y universidades debía continuar, pese al aislamiento, pero se llevaba a cabo en condiciones de seguridad extremadas por el contexto sanitario, que volvían al trabajo diario mucho más engorroso. Esa situación era experimentada por Gastón Corthey, investigador en el Instituto de Nanosistemas en la UNSAM, quien junto con su colega Nicolás Méndez empezaron a trabajar en un un robot que pudiese realizar tareas rutinarias de laboratorio, como pasar líquidos de un recipiente a otro, preparar muestras y exponerlas a distintos reactivos. Ambos pensaron el desarrollo del robot a partir de una plataforma abierta de hardware, para que pudiera ser replicado por cualquiera que lo necesite y que también se pudiera adaptar a las necesidades de cada proyecto. Corthey explicó a TSS: “Parte de mi trabajo de investigación en la universidad está dedicado al desarrollo de equipamiento científico y este proyecto surgió como respuesta a la necesidad de automatización de diagnóstico clínico de COVID. Después coincidimos con Nicolás en este mundo del hardware abierto y empezamos a trabajar juntos. En la universidad también formo parte de una empresa que está siendo incubada, TECSCI (por Technology for Science), con la que hacemos equipos para laboratorios. La primera versión del robot había sido desarrollada por Nicolás, así que empezamos a trabajar juntos para perfeccionarlo y agregarle funcionalidades”. El proyecto obtuvo financiamiento del Ministerio de Ciencia de la Provincia de Buenos Aires para hacer el desarrollo y para comenzar la comercialización. Eso permitió contratar pasantes y hoy son más de 20 personas de áreas como Biotecnología, Biomedicina y Electrónica trabajando en la iniciativa. Según Méndez, que está realizando un doctorado en Biología Molecular en la UBA, “en el sistema científico argentino hay una situación compleja que hace que la ciencia siempre se haga en base a los aparatos a los que se puede acceder y que eso muchas veces defina una línea de investigación. Yo veía estas limitaciones y quería hacer un montón de cosas en biología molecular de levaduras, para lo que contaba con un muy buen microscopio, pero pensaba que si tuviéramos un robot que pipetee la parte preparativa podríamos hacer muchísimos ensayos y entrar más en detalle en ciertos procesos de la levadura. Necesitábamos hacer miles de muestras distintas, cada una con una combinación de, supongamos, ocho estímulos diferentes, y después observarlas en el tiempo. Por eso, una plataforma de automatización de ensayos era lo ideal. En la pandemia me puse a hacer eso y despegó un montón la idea, ganamos subsidios y premios”.
El proyecto obtuvo financiamiento del Ministerio de Ciencia de la Provincia de Buenos Aires para hacer el desarrollo y para comenzar la comercialización.
El primer software de la plataforma lo hizo el primo de Nicolás, Facundo Méndez, que es programador. El hardware está basado en Arduino, con una placa Raspberry Pi y un CNC Shield, que son componentes estándar y fáciles de conseguir. “Tratamos de usar siempre tecnologías libres para que cualquier persona sea capaz de replicarlo, mejorarlo y fabricarlo. Lo único que no puede hacer es adueñarse del diseño. Para el software se está trabajando con una cooperativa de software que está haciendo las mejoras”, contó Méndez. La cooperativa con la que trabajan se llama Ficus y están formando otra centrada en automatización de procesos de laboratorios. “Intentamos quedarnos lo más pegados posible a la tecnología de las impresoras 3D, en lo que hace a moverse entre 3 ejes, ya que son muy usadas y han reducido muchos sus costos en los últimos años”, dijo Corthey.  Y agregó: “Nosotros lo estamos pensando como un pipeteador pero en realidad se puede adaptar cualquier herramienta que funcione sobre ejes cartesianos”. Comprar un equipo comercial similar al desarrollado por Méndez y Corthey tiene costo inicial de unos 10.000 dólares, aunque muchos de ellos cuestan por arriba de 50.000 dólares. El producto local podría tener un costo de entre 500 y 1.000 dólares y también solucionaría otro problema: el de los altos precios y las trabas para conseguir repuestos de equipos importados, y luego mantenerlos o repararlos en nuestro país. En ocasiones, cuando pasa esto los equipos quedan abandonados porque no se pueden reparar, por falta de interés del fabricante o porque al ser un equipo de electrónica cerrada nadie sabe cómo hacerlo. En un equipo de hardware abierto, como es este caso, resulta más fácil que alguien puede arreglarlo o mejorar sus funciones, lo cual es una gran ventaja para muchos laboratorios nacionales.
En el proyecto participan pasantes de la UNSAM. En la foto, algunos de ellos tienen en sus manos las piezas en las que están trabajando.
“En estos días tendremos una visita de una empresa que no tiene nada que ver con biología molecular, que hace diagnóstico de máquinas industriales. Ellos manejan otro tipo de muestras, otra clase de líquidos, y están buscando una solución de automatización de bajo costo para sus tareas de rutina. El robot, siendo tan barato y adaptable, puede tener muchos usos y  la gente que trabaja acá puede trabajar de automatizar procesos en empresas o laboratorios de cualquier tipo”, explicó Méndez. Corthey es licenciado en Química y se doctoró en Fisicoquímica de Superficies y Nanotecnología. En un posdoctorado en Hamburgo, Alemania, estudió la dinámica ultrarrápida de reacciones químicas y procesos físicos usando láseres. Como trabajaba en técnicas experimentales, no había aparatos comerciales y parte del trabajo fue desarrollar nuevos métodos y los equipos necesarios para llevar a cabo la investigación. “Esto para mí antes estaba totalmente alejado de lo que hacía y me gustó mucho. Cuando volví a la Argentina quise seguir con eso, y también porque lo necesito para un laboratorio que estamos haciendo en la UNSAM”. Actualmente, los investigadores continúan con el proceso de desarrollo, armando algunas partes y mejorando otras. El proyecto también tiene un fin educativo porque hay muchos estudiantes involucrados. La idea es completar el desarrollo con un robot armado y ya tienen los elementos para otros dos. Los proyectos de hardware libre, una vez publicados, tienen una vida más larga si a su alrededor cuentan con una comunidad. “Nosotros la bautizamos OLA (autómatas de laboratorio abierto, por sus siglas en inglés) y estamos formando una comunidad en la universidad alrededor de esto. Es una de las cosas más importantes que le da vida al proyecto, junto con la generación de documentación y el desarrollo de un plan para comercializarlo”, dijo Méndez. El proyecto se puede conocer en www.openlabautomata.xyz y para fin de año esperan tener el primer robot terminado. Cuentan con financiamiento para hacer desarrollos nuevos y están en contacto con laboratorios que tienen la necesidad de este tipo de equipos. En septiembre, Méndez viajará a Chile para realizar una residencia sobre reactivos de laboratorio abiertos, para poder fabricar sus propios insumos y así poder hacer diagnóstico molecular con plataformas abiertas, lo que permitiría achicar la brecha de precios de los reactivos, que suelen ser caros y se convierten en una traba para el avance de muchas investigaciones.

Matías Alonso

Economía prepara un programa para fomentar la fertilización nitrogenada del trigo

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El Ministerio de Economia planea lanzar un programa orientado a facilitar el acceso a fertilizantes nitrogenados por parte de productores de trigo. Según un documento difundido, se implementará la iniciativa “dirigida a las y los pequeños y medianos productores, de manera de promover el incremento de las dosis medias de fertilización nitrogenada que aporten proteína en grano y reposición de nutrientes a los suelos, fomentando así un incremento sostenible en los rendimientos y calidad del grano obtenido” (sic). El documento indica que el aporte máximo por empresa será equivalente a 5000 kilogramos de urea granulada por empresa que haya declarado en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA) una superficie sembrada con trigo de hasta 150 hectáreas. Es decir: quien sembró más de 151 hectáreas no podrá aplicar. También será necesario, según señala el documento oficial, que “las provincias y departamentos donde realizaron los cultivos hayan sido declarados en emergencia agropecuaria en virtud de Ley Nº 26.509 y sus modificatorias, entre el 1 de mayo de 2022 y el 31 de enero de 2023”. El programa llega “sobre la hora”, dado que la campaña de trigo se encuentra muy avanzada, con cultivos que en el norte del país ya se encuentran en la etapa de espigazón, mientras que en la zona pampeana están iniciado la fase de encañazón. El documento oficial no incluye a la cebada –el otro gran cereal de invierno que requiere una importante inversión en fertilización– y menciona al maíz, pero no explica cómo se aplicará el programa en el caso del cultivo estival. En total, el programa contempla un monto máximo por realizar de 8900 millones de pesos, una cifra que, considerando el tipo de cambio de mercado (“contado con liquidación”), es equivalente actualmente a menos de 15 millones de dólares.

Australia reducirá su presencia en la Antártida por recortes presupuestarios. Temen que afecte la investigación del cambio climático

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Científicos de todo el mundo temen que se interrumpa la investigación sobre cómo afecta el cambio climático a la Antártida, tras conocerse que la División Antártica Australiana (AAD) cancelará, aplazará o reducirá varios de sus proyectos de investigación este verano debido a un inminente recorte presupuestario de 25 millones de dólares australianos (16,2 millones de dólares estadounidenses). El recorte se produce poco después de la noticia de que el hielo marino de la Antártida ha alcanzado un nuevo mínimo drástico y sorprendente. Entre los proyectos suprimidos figuran los estudios sobre la evolución del hielo marino en un clima cada vez más cálido. «Es un golpe terrible para la ciencia», afirma Nerilie Abram, paleoclimatóloga de la Universidad Nacional Australiana de Canberra que preside el Comité Nacional de Investigación Antártica de la Academia Australiana de Ciencias. Las estaciones Mawson y Davis -dos de las tres bases de investigación permanentes de Australia en el continente helado- no contarán con el personal habitual de verano en la próxima temporada, aunque se seguirán realizando muchas mediciones rutinarias del hielo marino y la atmósfera. La estación Casey -la mayor base de investigación antártica de Australia- apoyará la mayor parte de las investigaciones que se van a llevar a cabo, incluido un proyecto que pretende desentrañar las tendencias climáticas del pasado mediante el estudio de núcleos de hielo que se remontan a un millón de años atrás y otro que investigará el glaciar Denman, uno de los glaciares de la Antártida Oriental que se está reduciendo más rápidamente.

Proyectos congelados

En julio, la dirección de la AAD comunicó por correo electrónico a su personal la necesidad de reducir en un 16% su presupuesto anual de funcionamiento para el próximo año. El personal de la AAD ha confirmado a Nature que varios proyectos previstos desde Davis y Mawson no se llevarán a cabo esta temporada, entre ellos los estudios sobre el espesor del hielo marino y el hielo marino continental, es decir, las grandes capas de hielo que están «sujetas» a la costa o al fondo marino. Nathan Bindoff, oceanógrafo físico de la Universidad de Tasmania, en Hobart (Australia), dice que se quedó «atónito» cuando se enteró de los recortes. «Es mucho dinero -incluso en un programa muy grande- para absorber», afirma Bindoff, que dirige el Australian Antarctic Program Partnership, que colabora con la AAD para comprender el papel que desempeña la Antártida en el sistema climático mundial y las implicaciones de esta relación en los ecosistemas marinos. El 27 de junio, los datos del Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Estados Unidos mostraron que el hielo marino que rodea la Antártida había alcanzado una extensión invernal mínima récord de 11,7 millones de kilómetros cuadrados, más de 2,5 millones de kilómetros cuadrados por debajo de la media para la misma época del año entre 1981 y 2010. Aunque los investigadores esperan que el hielo marino disminuya a medida que se intensifica el cambio climático, su drástica caída este año ha sido una sorpresa, afirma Abram. Ahora, más que nunca, los investigadores necesitan estar sobre el terreno en la Antártida para comprender mejor qué está provocando la repentina disminución del hielo marino, afirma. «Realmente necesitamos llegar allí para hacer esas mediciones físicas». Abram añade que las lagunas en los datos de seguimiento a largo plazo dificultarán a los investigadores comprender cómo están cambiando los sistemas antárticos a medida que aumentan las temperaturas, sobre todo en la parte oriental del continente, relativamente poco estudiada, donde tiene su sede la división australiana. Los investigadores de la AAD contactados por Nature que se verán afectados por los recortes declinaron hacer comentarios oficiales sobre el impacto en su trabajo, aunque varios expresaron su consternación. Craig Stevens, oceanógrafo físico del Instituto Nacional de Investigación Acuática y Atmosférica de Auckland (Nueva Zelanda), afirma que el seguimiento de los cambios estacionales en el espesor del hielo marino es importante para comprender cómo están cambiando los patrones climáticos. Para ello es necesario realizar mediciones constantes a lo largo de los años, que proporcionen la «información crítica que necesitamos para entender cómo está cambiando el planeta», afirma. «Reducir la investigación sobre el hielo marino creo que es un verdadero revés para todos nosotros». Bindoff añade que los recortes dificultarán a los investigadores determinar si los recientes cambios en la extensión del hielo marino invernal son irreversibles. Aunque algunas mediciones del hielo marino pueden realizarse mediante técnicas de teledetección, para determinar el grosor del hielo y su interacción con el océano y la atmósfera es necesario que los investigadores realicen mediciones sobre el terreno. «Probablemente llegaremos demasiado tarde para abordar algunas de estas cuestiones». Christian Haas, investigador del hielo marino del Instituto Alfred Wegener del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina de Bremerhaven (Alemania), que colabora con los investigadores de la AAD, afirma que será importante que otras naciones continúen sus investigaciones sobre el hielo marino en otras partes de la Antártida. Añade que los próximos recortes de la AAD probablemente tendrán un efecto dominó en los investigadores internacionales que dependen de la división australiana para el apoyo logístico. Un portavoz de la AAD no respondió a las preguntas sobre cómo se eligieron los proyectos que se cancelarán o retrasarán, pero dijo que la división «sigue dando prioridad a la ciencia crítica que apoya la comprensión del clima, los ecosistemas y la gestión ambiental», y que no hay planes de despidos. La semana pasada, el Senado australiano abrió una investigación sobre las razones de la reducción del presupuesto de la AAD y la toma de decisiones tras la cancelación de varios proyectos de investigación. Un portavoz del Departamento australiano de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua -que supervisa la AAD- declaró que el déficit de financiación se debe al fin de un impulso temporal de los fondos relacionados con la puesta en servicio del rompehielos RSV Nuyina, un buque de investigación que se ha enfrentado a una serie de problemas mecánicos desde su entrega en 2021. Contratiempo al principio de la carrera Wolfgang Rack, glaciólogo de la Universidad de Canterbury en Christchurch (Nueva Zelanda), teme que los recortes se traduzcan en menos oportunidades para que los investigadores noveles desarrollen sus habilidades en este campo, lo que podría dar lugar a lagunas en la capacidad de investigación más adelante. «A largo plazo, eso puede ser importante», afirma Rack, que trabaja en la Plataforma Científica Antártica de Nueva Zelanda, un proyecto financiado por el Gobierno que pretende entender cómo influye la Antártida en los sistemas globales. Laura Dalman, doctoranda de la Universidad de Tasmania en ecología del hielo marino, conoce bien este problema. Dalman había planeado realizar trabajo de campo con investigadores de la AAD para entender cómo el hielo marino terrestre sustenta las algas y el fitoplancton. Pero los planes de Dalman se han cancelado debido a la reducción del presupuesto de la AAD, un trastorno que la obligará a cambiar la dirección de su proyecto en el último año de su doctorado. «Con el trabajo de campo en zonas polares, desde el principio trabajas con un plan A y un plan B», dice Dalman. «Pero yo estoy más o menos en el plan D». Dalman añade que, dado que los estudiantes de doctorado y los investigadores noveles suelen tener contratos cortos, las cancelaciones y los cambios de planes pueden privarles de su única oportunidad de adquirir experiencia en este campo.

Argentina y otros 22 países expresaron intención de incorporarse a los BRICS. Se debatirá este mes en Sudáfrica

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Más de 20 países muestran interés para integrarse al bloque BRICS. Entre ellos hay Estados de Latinoamérica como Argentina, Bolivia, Cuba, Honduras y Venezuela. El grupo ahora está integrado por cinco países: Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica.
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El primer país latinoamericano que decidió unirse al bloque fue Argentina. El 24 de junio de 2022, el presidente del país, Alberto Fernández, pidió la incorporación del Estado a los BRICS. El Gobierno boliviano confirmó que el pasado 12 de junio expresó oficialmente su interés de formar parte del bloque. El 3 de agosto, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, informó que el presidente, Nicolás Maduro, formalizó la petición del país latinoamericano para ingresar a los BRICS.
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Además, Arabia SauditaArgelia, Indonesia, IránNigeriaTurquíaBangladés y Egipto figuran entre los países que solicitaron su adhesión al grupo. La idea de incorporar nuevos miembros a los BRICS la planteó China en 2022 y será uno de los principales temas de la próxima cumbre en Sudáfrica.
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Los BRICS representan más del 20% del Producto Interno Bruto global y el 42% de la población mundial.

ARSAT prevé el lanzamiento del satélite geoestacionario SG-1 para el 1er. trimestre de 2025

En 2025, y si nadie patea en contra, volvemos a poner en órbita satélites de telecomunicaciones argentinos ARSAT, los SG. Es muy probable que haya patadas en contra. Pero también es probable que esta vez no nos afecten tanto.

Juan Aurelio, subgerente de Operaciones Satelitales de la empresa estatal de telecomunicaciones, anunció el lanzamiento probable del ARSAT SG-1 en una conferencia dictada el jueves 10 de agosto en el Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico Empresarial de la Argentina (IUDPT). El funcionario afirmó que “el nuevo desafío de ARSAT es brindar conectividad de Internet a los hogares vía satélite”. Anticipó que, con ese propósito, la fecha de lanzamiento del ARSAT SG-1 a su órbita geoestacionaria (GEO), a 35.786 kilómetros de distancia de nuestro planeta, está prevista para el primer trimestre de 2025, cuando hasta hace unos meses se hablaba de mediados de ese año. Aurelio señaló que la capacidad de servicio de conectividad de este satélite de segunda generación será de 70 gigabits por segundo, a raíz del “cambio de frecuencia a la Banda Ka (porción del espectro electromagnético), con un rango de 27,5 a 31 gigahertz. Esta frecuencia permite la transmisión de grandes cantidades de datos, gracias a que cuadruplica el ancho de banda, por un viejo principio físico de las telecomunicaciones electromagnéticas: a mayor frecuencia de onda, mucho mayor ancho de banda. Dicha Banda Ka, por ejemplo, es la que utiliza, en órbita GEO, la serie de satélites británicos Inmarsat-5 para brindar servicios a Europa, Medio Oriente, África, Asia, la zona del Pacífico y el Oeste de América del Norte. En órbita terrestre baja (LEO), hace lo propio el ya afamado sistema Starlink de SpaceX. La contra de las bandas de muy alta frecuencia, como la Ku y particularmente la Ka, es que la humedad de la baja atmósfera no les resulta tan transparente y disminuye la intensidad de la señal. En zonas lluviosas, como los subtrópicos y trópicos boscosos, funciona mucho mejor una banda de baja frecuencia, como la C, una de las que usa el ARSAT-1, pero a costa de una disminución drástica del ancho de banda. La adopción por ARSAT de bandas de gran frecuencia es un modo realista de adecuarse a dos circunstancias adversas: la primera es que la Ka está menos «colonizada» por otros satélites de telecomunicaciones, y por ende hay menos posibilidades de interferencia con las antenas de estos. La otra es simplemente geográfica: la Argentina es desértica en el 66% de su superficie, y la población más dispersa y con menos acceso a telecomunicaciones está en esos sitios poco poblados, pero con cielos muy transparentes a las microondas de alta frecuencia. El experto agregó que la mayor capacidad de servicio del ARSAT SG-1 también se logra mediante “la reutilización de la frecuencia ocho veces”. Esta reutilización de frecuencias es la que particularmente define las características técnicas de los satélites de alto rendimiento, también conocidos por sus siglas HTS, (por High Throughput Satellites). El modo de ejemplificarlo es términos electromagnéticos es casi imposible, pero si Ud. peina canas como yo, equivale a meter ocho cartas en el mismo sobre, pero sin que abulte más y sin tener que ponerle más estampillas. Para concluir, el subgerente de Operaciones de ARSAT también adelantó que recién “se está terminando la definición del satélite SG-2”, cuya construcción había sido anunciada el año pasado. Según explicó, el objetivo es combinar el servicio de broadcast de señales de TV y conectividad en la banda Ku y de Internet de alta velocidad en zonas alejadas de las redes de fibra en la banda Ka. Ése parece condenado a ser un aparato muy multipropósito. El «broadcast» es emisión unilateral, desde el satélite a los usuarios, o a las redes terrestres urbanas de fibra óptica que sirven a números generalmente muy altos de usuarios. El tránsito de información conserva mayormente esa dirección. Pero en Internet, donde el flujo de información es de ida y vuelta entre usuario y satélite, la alta velocidad satelital es, por decirlo suavemente, bastante relativa. Hay lo que se llama «tiempo de latencia», la demora entre emisor y receptor que complica una conversación normal por teléfono, y que en videojuegos impone pausas de segundos entre instrucciones y su ejecución. El «tiempo real» y el satélite GEO se llevan no muy bien. Si te tienen que operar del cerebro roboticamente y desde otro país, pedí que el cirujano y el robot tengan comunicación por fibra óptica. Las latencias molestas suceden porque el satélite está a 35.786 km. sobre la vertical de un mismo punto que cae sobre el ecuador terrestre, equiparaba a la altura de un triángulo rectángulo. A eso hay que añadir la distancia por tierra entre el usuario y ese punto, lo que da la base, y calcular la hipotenusa del triángulo resultante entre esos dos puntos terrestres y el satélite, allá en las alturas, a tres Tierras de distancia de la Tierra. Esa diagonal es la distancia real entre satélite y usuario, en línea recta. Ud. me dirá que es una explicación que supone que la Tierra es plana. Lo admito, nadie es perfecto. Pero nos entendemos. Aún si el SG-2 heredan las longitudes geográficas bastante favorables de los ARSAT 1 y 2, las diagonales de distancia real son rectas de 50 o 60.000 km entre usuario y satélite, que son relativamente cortas en el NOA o el NEA, pero que se van alargando cada vez más hacia la Patagonia y el Sur. Esas diagonales imponen esperas largas. No importa que la velocidad de las distintas bandas de microondas, sean Ku o Ka, sea siempre la misma, la de la luz visible, el límite máximo «de velocidad de tránsito» en el Universo. Rige tanto para objetos con masa como para ondas electromagnéticas e información. Ésta es la causa por la que los satélites geoestacionarios, las instalaciones industriales más alejadas de nuestro planeta, son una solución perfecta para las comunicaciones de los sitios geográficamente aislados, adonde es demasiado caro llegar por tierra y con fibra óptica, acortando distancias. En un país como el nuestro, con 2,78 millones de km2 (el 8vo en el mundo por superficie) y grandes obstáculos geográficos (cordilleras, serranías, grandes desiertos), sin satélites geoestacionarios propios no hay comunicaciones para la población rural agrupada y dispersa. Una punta del país no sabe qué está pasando en la otra. Por esta misma causa, ARSAT debutó en 2006 como una empresa puramente satelital, pero rápidamente encaró el problema de unir ciudades y pueblos a través de la REFEFO, Red Federal de Fibra Óptica. Y es que la distancia terrestre a cubrir entre emisores y receptores es menor si se saca el satélite de la ecuación. El ancho de banda de cualquiera de estos extraños cables de vidrio ultrapuro de ARSAT en los tramos troncales de su red es incomparablemente mayor que el de la suma de todos los satélites geoestacionarios de todos los países. Entre los dos años entre 2012 y 2014 ARSAT desplegó tanta fibra óptica como Telefónica Argentina desde 1990, y del doble de ancho de banda. Hoy la REFEFO mide unos 36.000 km. Fue íntegramente financiada con el Fondo Fiduciario del Servicio Universal, que se paga con un impuesto de un 1% a los prestadores de servicios de Internet que usan la REFEFO, con los multimedios y las empresas extranjeras de telecomunicaciones a la cabeza. La charla de Aurelio sucedió en el marco del ciclo de conferencias abiertas del Instituto Universitario para el Desarrollo Productivo y Tecnológico Empresarial de la Argentina (IUDPT). En esta ocasión, participaron el presidente de la Cámara de Instituciones de Diagnóstico Médico (CADIME) y fundador del IUDPT, Guillermo Gómez Galizia, el rector del IUDPT, Mariano Álvarez, junto con el cuerpo directivo del instituto universitario, docentes, estudiantes y miembros de la comunidad. Los ARSAT SG son artefactos tecnológicamente muy modernos, con motores de ascenso y  «thrusters» de posicionamiento y apuntamiento de tipo eléctrico. En lugar de propelentes líquidos que arden y se vaporizan, usan la electricidad generada por unas placas fotovoltaicas verdaderamente majestuosas, por superficie, para expeler átomos ionizados de un gas noble de alta masa, como el argón o el kriptón. Esto no alarga su vida útil en órbita: no tiene sentido que un satélite geoestacionario dure mucho más de 15 años, porque los daños causados en sus equipos de comunicaciones por la feroz radiación solar a 35.786 km. de altura se acumulan después de tanto tiempo de exposición. Pero al no tener que llevar combustibles líquidos (y pesados), se libera una gran cantidad de masa que se puede aprovechar para cargas útiles -en este caso, equipos de telecomunicaciones- de mayor tamaño y potencia, y mejores prestaciones. En este sentido, los SG son el equivalente de lo que habrían sido los satélites ARSAT 5 y 6, de haberse continuado con la agenda de desarrollo y lanzamiento de aparatos cada vez más poderosos y avanzados, uno cada dos años, y todos ellos pagados por la recaudación de los que ya están en órbita. Era un plan con una ley propia (la 27.208(2015) pero se discontinuó en 2016 sin que el gobierno de Mauricio Macri se calentara en hacerlo por decreto, lo que ya de suyo habría sido ilegal. En lugar de los ARSAT 3, 4, 5 y 6 el ministro de Telecomunicaciones Jorge Aguad habilitó 26 satélites europeos y norteamericanos a dar servicio en Argentina. Con esto mandó al muere el despliegue geoestacionario del país, también a decenas de proveedores argentinos de componentes o ingeniería satelital, y la firma que estuvo al borde de la quiebra fue INVAP, que tenía un 50% de su capital de trabajo dedicado al desarrollo, construcción y testeo de los satélites ARSAT. Según soplan los vientos, cosas así pueden volver a suceder. Por algo INVAP, en forma precavida, hizo este desarrollo en colaboración con la gigante aeroespacial TAI (Turkish Aerospace Industries), que sabe lo que quieras de satélites en órbita baja y de aviones, pero no de geoestacionarios. Ambas firmas formaron una «joint venture» llamada GSAT-COM, dedicada únicamente a diseño y construcción de geoestacionarios. Si el nuevo gobierno argentino que se elija en Octubre se niega nuevamente a comprar satélites argentinos, otros países sí lo harán. Esta vez no nos agarran sin perro.

Daniel E. Arias

Audiencia publica por el Oleoducto Vaca Muerta Sur. Agrupaciones ecologistas quieren frenarlo

  • Ambientalistas movilizarán hacia Sierra Grande en reclamo del proyecto impulsado por YPF, que incluye la instalación de un puerto petrolero,
Una audiencia pública en la que serán puestos a consideración los Estudios de Impacto Ambiental (EIAs) del nuevo oleoducto que YPF proyecta construir desde la cuenca Vaca Muerta hasta el puerto Punta Colorada de Sierra Grande, en la costa atlántica de Río Negro, se realizará este jueves en la ciudad de Sierra Grande, según se informó desde el Gobierno de la provincia. De esa instancia, que será presencial, participarán integrantes del Consejo de Desarrollo de las Comunidades Indígenas (Codeci) y de la comunidad Kintul Folil, se detalló.
La consulta se enmarca en el proyecto impulsado por YPF bajo la denominación de «Vaca Muerta Sur».En paralelo a la audiencia pública, organizaciones ambientalistas convocaron a una movilización que tendrá como epicentro a Sierra Grande, para protestar contra la instalación de un puerto petrolero y denunciar por considerar «fraudulento» el proceso de consulta de los estudios de impacto ambiental. En este sentido, desde organización Asamblea del Curru Leufú cuestionaron al Gobierno rionegrino por «organizar a espaldas del pueblo» la audiencia pública y por ser «indiferente a las denuncias por la modificación inconstitucional de la Ley 3308, que protegía el Golfo San Matías de proyectos hidrocarburíferos». «Este jueves 17 de agosto nos movilizamos hasta Sierra Grande en rechazo al proyecto de oleoducto, del puerto petrolero y convocamos a defender la vida y un Golfo Azul Para Siempre», señalaron desde la organización ambientalista.
La consulta se enmarca en el proyecto impulsado por YPF bajo la denominacin de Vaca Muerta Sur Foto Archivo

El proyecto de YPF y la audiencia

El Oleoducto Vaca Muerta Sur conectará la cuenca neuquina con la costa atlántica de Río Negro, e incluirá la instalación de una terminal petrolera en el golfo San Matías. En la audiencia pública prevista para este jueves, la secretaria de Energía de Río Negro, Andrea Confini, será una de las oradoras, según se informó. Además de la instancia de ese día, «dirigida puntualmente a comunidades de pueblos originarios», desde la Secretaría de Energía provincial fue motorizada un proceso de «consulta previa e informada». «Hemos habilitado los canales formales para acercar posiciones y establecer un diálogo libre de presiones y pacífico, con el fin de asegurar el acceso y la comprensión de toda la información disponible sobre este importante proyecto», apuntó Confini. En ese marco, sostuvo: «La exportación del crudo vía una nueva terminal portuaria a construir en Punta Colorada nos involucra de lleno como protagonistas de un cambio en el perfil que la Argentina tiene en relación con los mercados internacionales». «Es un papel que asumimos con responsabilidad, exigiendo que se concrete bajo estrictos estándares ambientales y con el cumplimiento de la normativa vigente, en una discusión que estamos dando hacia toda la sociedad con procesos de consulta pública como el que tendremos en Sierra Grande», concluyó la funcionaria.

Advierte el INTA: perdida de nutrientes de los suelos del pais por la sequia y la agricultura intensiva

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Los microorganismos del suelo son vitales para los ecosistemas, y un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), junto a universidades nacionales, registró que, por efecto de la sequía y las prácticas agricolo-ganaderas, el país está avanzando en procesos de desertificación. Bacterias, hongos y virus –entre otros– son indicadores de la salud biológica del suelo. Estudiar sus respuestas a los cambios, producto de las sequías, puede ayudar al diseño de estrategias para garantizar la sostenibilidad de los sistemas productivos. La investigación fue realizada por el INTA junto con cuatro universidades nacionales, en el marco de una red de investigación participativa internacional sobre los pastizales. En los últimos años, las sequías aumentaron en magnitud, frecuencia y duración, especialmente en pastizales. Esta situación puede conducir a la degradación de la tierra y la desertificación, poniendo en peligro la sostenibilidad de la producción ganadera. Por esto, un equipo de investigación –integrado por el INTA Santa Cruz, el INTA La Rioja, la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca, Nacional de Mar del Plata, Universidad de Buenos Aires y Nacional de Río Negro– realizó un estudio sobre el impacto de la sequía en el funcionamiento de los pastizales. Lo novedoso de la investigación es que destaca la utilización de los microorganismos del suelo como herramienta de biomonitoreo de los pastizales naturales. Santiago Toledo –especialista del INTA Santa Cruz– detalló que el estudio se realizó en ocho ecosistemas de pastizales a lo largo de un gradiente de aridez natural de la Argentina, distribuidos desde la Provincia de Santa Cruz hasta La Rioja. Allí analizó cómo la sequía afectaría al funcionamiento de los pastizales, evaluando los impactos sobre los microorganismos del suelo y las plantas. “Estos pastizales naturales sustentan principalmente la producción ganadera extensiva y, es por ello, que se deberían incluir variables microbianas del suelo como herramientas de bio-monitoreo para garantizar la sostenibilidad de los sistemas productivos”, expresó y agregó: “Nosotros consideramos que los microorganismos del suelo son los principales atenuantes del impacto de las sequías en los ecosistemas”.

Cada vez menos microorganismos

Los microorganismos del suelo –bacterias, arqueas, hongos, virus y protozoos– representan solo el 0,1–2 % del volumen total del suelo en los pastizales, sin embargo, están involucrados en el 90 % de las funciones del ecosistema. Por esto, “la caracterización de las variables microbianas del suelo se usa cada vez más para determinar la salud biológica, incluida la respuesta de los suelos al estrés ambiental, como sequías severas, perturbaciones antropogénicas y como indicador de la resiliencia del ecosistema”, explicó Toledo. El estudio –publicado recientemente en la revista internacional Science of The Total Environment “STOTEN” de Países Bajos– demostró que las variables microbianas del suelo disminuyeron en el gradiente de aridez de húmedo a árido. “En estos ecosistemas de pastizales, las variables de suelo y la cobertura vegetal son los factores más importantes que regulan la cantidad de microorganismos”, indicó Toledo quien explicó que el clima –precipitación y el índice de aridez– son las principales variables que influye en la actividad de los microorganismos. Los resultados sugieren que las variables vegetales y microbianas responden de manera diferente a la sequía a lo largo del gradiente de aridez y revelan una tendencia hacia un desacoplamiento entre las respuestas de las plantas y los microorganismos del suelo.

Ocho ecosistemas

La investigación cubrió diferentes ecosistemas de pastizales para tener situaciones contrastantes en cuanto al clima y una gran variabilidad en la composición vegetal, diversidad y riqueza de especies de plantas, la cobertura vegetal, la productividad primaria neta aérea y las propiedades fisicoquímicas del suelo. En el estudio, se realizaron experimentos manipulativos de campo donde simularon eventos de sequías extremas (reducción de las precipitaciones entre 50 y 60 %) para cada uno de los ocho sitios de pastizales de la Argentina. “El productor ganadero debería considerar prácticas de manejo que mejoren las propiedades del suelo –contenido de carbono y nitrógeno– o favorezca una mayor cobertura vegetal, dado que ello estimularía una mayor biomasa microbiana (cantidad), lo que impactaría en un mayor secuestro de carbono a nivel de los pastizales, y tendría consecuencias sobre la oferta forrajera para la producción ganadera dado que esto favorece a la fertilidad del suelo, por ser una fuente de nutrientes en el suelo”, explicó Toledo. Y agregó: “Esta línea de investigación que venimos desarrollando continúa poniendo números al balance de carbono –stock, emisiones, almacenamiento– que brindan estos ecosistemas productivos naturales, siendo un tema de interés en la producción ganadera sobre pastizales naturales, dado que los microorganismos del suelo son en gran parte responsables directa e indirectamente del secuestro de carbono en los suelos, y por lo tanto, contribuyen a la mitigación o retroalimentación del cambio climático”.

Cambio climático

Asimismo, el estudio mostró que el efecto de la sequía duplica su impacto sobre las plantas, en comparación con los microorganismos. Esto pone en relevancia por qué las variables microbianas deberían ser una herramienta de bio-monitoreo en los pastizales, dado que las incidencias negativas sobre las plantas y microorganismos es 2:1. “Cuando las plantas disminuyen 50 %, los microorganismos lo hacen en un 25 %, por lo tanto, utilizar a los microorganismos del suelo como biomonitores nos permitiría actuar antes para poder revertir situaciones de manejos que hacemos sobre nuestros pastizales”, explicó Toledo. Del estudio participaron especialistas del INTA La Rioja; de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, Santa Cruz; del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA), Conicet-Universidad de Buenos Aires; Facultad de Agronomía, departamento de Recursos Naturales y Ambiente, Cátedra de Ecología, Universidad de Buenos Aires; el Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (Cerzos), Conicet, DBByF, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca; el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), Conicet – Universidad de Mar del Plata; y la Universidad Nacional de Río Negro, Sede Atlántica, CEANPa, Viedma.