El Cybertruck de Tesla ya es real: fabrican el primer modelo en Texas
La guerra de Rusia y Ucrania como laboratorio
El conflicto en Ucrania es peligrosísimo. Pero también está perfilando los modos de hacer la guerra en el próximo futuro.
Tecnología y guerra
Se suele decir que los generales se preparan siempre para la “última guerra”, es decir, para la guerra anterior. Eso es lo que les pasó, por ejemplo, a los mandos del ejército francés entre 1918 y 1939, cuando no terminaron de asimilar las novedades que había adelantado la Gran Guerra y se atuvieron a las reglas de la guerra de sitio en que había degenerado la táctica militar durante el conflicto 14-18. Pero había, entre ellos y sus enemigos alemanes, quienes percibían la naturaleza del cambio que se avecinaba. Fueron los alemanes los que primero sacaron las conclusiones prácticas de ese conocimiento y consiguieron desarrollarlas y sobre todo aplicarlas en el campo de batalla. El por entonces coronel De Gaulle fue una “vox clamantis in deserto” por esos años entre los franceses, con su propaganda a favor de un ejército profesional y de la valorización de las fuerzas móviles y blindadas, desoída tanto por el estado mayor como por los políticos franceses, con la excepción de Paul Reynaud; mientras que su colega alemán Heinz Guderian encontró una predisposición entusiastamente favorable en Adolf Hitler. Otros que percibieron las posibilidades que ofrecía el motor a explosión en la tierra y en el aire fueron los rusos. [ii] Mijail Tujachevsky y los oficiales soviéticos que habían forjado el ejército rojo, estaban conscientes de lo que la tecnología aportaba y lo estaban implementando cuando irrumpieron las purgas de Stalin que entre 1937 y 1938 arrasaron con el cuerpo de oficiales y desarticularon las reformas, de modo que cuando en 1941 se arribó a la prueba de fuego con los alemanes, los soviéticos padecieron una cantidad de desastres que hubieran podido haberse evitado. Mientras tanto, sin embargo, la guerra civil española suministró durante un breve lapso un escenario donde probar las armas tanto a alemanes como a rusos, permitiéndoles extraer lecciones que se aplicarían poco más tarde en el escenario inconmensurablemente más vasto de la guerra mundial. Desde un punto de vista técnico, la guerra en Ucrania, salvando las distancias, en cierto modo está fungiendo a modo de guerra de España: un campo de maniobras real, donde se experimenta sobre elementos reales y personas de carne y hueso. El periódico inglés The Economist es un órgano prominente del sistema de mercado y un muy bien informado propalador de sus puntos de vista, pero también una fuente de datos seria. Recientemente publicó un informe, reproducido por Infobae [iii] entre nosotros, que reseña los rasgos prominentes de la actual experiencia bélica y que resumimos aproximativamente como sigue. La guerra de Ucrania es la más grande producida en Europa desde la segunda guerra mundial y marcará la forma de entender el combate en las próximas décadas. Ha disipado cualquier ilusión acerca de que es posible hacer la guerra con pocas bajas (para el bando agresor, que siempre es el más dotado técnicamente). “Por el contrario, apunta a un nuevo tipo de guerra de alta intensidad que combina tecnología punta con matanzas a escala industrial y consumo de municiones, incluso cuando atrae a civiles, aliados y empresas privadas”. Entre los rasgos novedosos que el Economist distingue como aportes de la guerra en Ucrania, el primero es que “el campo de batalla se está volviendo transparente”. Los sensores que todo lo ven desde los satélites y las flotas de drones pueden desentrañar a una aguja en un pajar, pueden captar la señal del móvil de un general o el contorno de un tanque camuflado. Esta información puede transmitirse por satélite al soldado más raso o utilizar para apuntar la artillería y los cohetes con una precisión y a un alcance sin precedentes. Esta cualidad de la hipertransparencia significa que las guerras del futuro girarán en torno al reconocimiento. Hay que detectar al enemigo antes de que él te detecte; cegar sus sensores e interrumpir sus medios de enviar datos a través del campo de batalla, ya sea mediante ciberataques, guerra electrónica o explosivos. Las tropas deben desarrollar tácticas basadas en la movilidad, la dispersión, la ocultación y el engaño. A pesar de toda esta parafernalia propia de la era de la inteligencia artificial, la guerra puede seguir implicando una inmensa masa física de seres humanos. Las bajas en Ucrania son altas, pues la capacidad de ver objetivos y alcanzarlos con precisión dispara el número de bajas. Esto podría estar anticipando un retorno al esquema de la guerra de sitio: en Ucrania los combatientes se están enterrando en trincheras dignas de Verdún o de Passchendaele. Rusia ha disparado 10 millones de proyectiles en un año. Ucrania pierde 10.000 drones al mes (sic The Economist). Esto puede cambiar en algunos años. No pocos expertos vaticinan que un tercio de las fuerzas armadas avanzadas serían robóticas dentro de 19 o 15 años: habría que pensar en cazas sin pilotos y tanques sin tripulación. En el ínterin, sin embargo, hay que estar en condiciones de reponer los arsenales para prepararse ante las elevadas tasas de desgaste, crear la capacidad industrial necesaria para prepararse para fabricar material a una escala mucho mayor y, lo que es un tema mucho más sensible, garantizar que los ejércitos dispongan de la carne de cañón que requiere un conflicto que se dirime en grandes espacios. Por otra parte, más allá del complejo militar-industrial, la prestación de una nueva serie de empresas privadas ha demostrado ser crucial. El software ucraniano para el campo de batalla se aloja en servidores en la nube de las grandes tecnológicas del extranjero: empresas finlandesas proporcionan datos sobre objetivos y otras estadounidenses facilitan las comunicaciones por satélite. Esto puede convertirlas en objetivos de ataques virtuales o armados. Y así sucesivamente. Como se ve, el escenario es terriblemente complejo. De todos los temas esbozados por el artículo de The Economist, uno sin embargo parece destacarse por peso propio, aunque el redactor de la nota no se haya esforzado por subrayarlo. Se trata del asunto del “cannon fodder”, del material humano gastable… ¿Están las sociedades modernas y evolucionadas (las europeas, por ejemplo) en disposición de movilizarse, sufrir horribles penurias y perder a cientos de miles y quizá millones de jóvenes en conflictos que no aprueban o por causas que no les importan o no consideran esenciales?Notas:
[i] Erdogan sigue practicando su “expertise” de nadador entre dos aguas. Entrega drones a Kiev, se reúne con Putin, juega en la nueva configuración estratégica que se está formando en el medio oriente con Arabia Saudita, China, Irán y Rusia, ofrece sus oficios como mediador en la guerra de Ucrania y pone condiciones para respaldar el ingreso de Suecia y Finlandia en la OTAN. Además gana las elecciones. Es un jugador notable, que pilotea a su país de acuerdo a una perspectiva geoestratégica autocentrada, en un mar sembrado de tiburones más grandes que él. Toda una hazaña, pero deberá tener cuidado en que no lo devoren. [ii] También los británicos, “padres” del tanque en la primera guerra, vieron las posibilidades de avance. Los escritos del mayor general J.F.C. Fuller fueron notables, así como los del capitán Basil Liddell Hart. Pero no tuvieron mayor eco, no porque no se percibiera su importancia, sino porque los dirigentes británicos no aceptaron hasta último momento la posibilidad de verse envueltos en otra guerra a gran escala como la del 14-18 y en consecuencia mantuvieron a su ejército de tierra dentro de proporciones relativamente reducidas.Enrique Lacolla
AgendAR añade:
The Economist, la base del artículo que Ud. acaba de leer, no saca las conclusiones de sus propias conclusiones. Pero las tiene ante la nariz. El campo de batalla se ha vuelto transparente para las dos partes en pugna, si consideramos a Ucrania como una parte y nos olvidamos de los 30 estados de la OTAN alineados tras ella. «Transparente» significa que nadie puede agrupar sus fuerzas para un ataque en profundidad, ni siquiera exploratorio, sin ser borrado de la faz de la tierra por una lluvia de artillería de mucha precisión, o de misiles, o de drones kamikaze, o de bombas que sembrarán minas sobre y alrededor de cualquier fracción numéricamente significativa de personas y/o de equipos. Por ende, de trincheras de ocupación masiva, hombro contra hombro, como las de la Primera Guerra, nada. No existen. En la línea de contacto, sobre todo del lado ruso, lo que se observa es que cada soldado está en su propia excavación, y un plantel de 10 mantiene una distancia de al menos 100 metros entre cada hombre. Si en la Primera Guerra en un kilómetro de frente cabía una división entera, hoy hasta una fracción del tamaño de una compañía es una multitud peligrosa para sí misma. La gente no se agrupa ni para el rancho. El campo de batalla parece engañosamente vacío. No lo está, pero está casi vacío. Si en la Primera Guerra la distancia entre trincheras enemigas era de unos centenares de metros atiborrados de cráteres y cadáveres, hoy es un pastizal o un trigal abandonado de 10 o 20 kilómetros donde se ven algunos cascajos de tanques y de carriers reventados y quemados. La lucha con maniobras rápidas, profundas y envolventes con fracciones blindadas compactas, como la que practicaban Guderian, Rommel, Patton o Zhukov en la 2da Guerra Mundial, es una cosa del pasado. Los tanquistas tendrán que cambiar de doctrina o de armas. En un punto, se puede decir que esta guerra terminó, aunque seguirá. Terminó porque los recursos humanos rusos movilizables son N veces mayores, su artillería dispara 10 veces más tiros, y porque en el ataque mueren muchos más ucranianos que rusos. No es la contraofensiva la que se acabó: es la guerra. Esto no significa que los rusos puedan contraatacar y ganar grandes cantidades de terreno, porque al menos hoy por hoy les pasaría lo mismo que a los ucranianos. No llegarían a cruzar «la tierra de nadie», esos 10 o 20 kilométros de campo aparentemente vacío, sin que se les caiga el cielo encima. Esto es un escenario nuevo: un empate tecnológico, al menos en la picadora de carne del frente, Aunque detrás del frente Rusia sigue siendo Rusia y Ucrania ya casi desapareció como país, con un tercio de su población mudada a la UE, su infraestructura e industria destruidas al ras y su campo, inutilizado por décadas por una siembra de minas antipersonal y antiblindado en cantidades y densidades como no se han visto jamás. La guerra terminó, pero continuará. Es difícil que este estado de cosas cambie si no hay decisiones políticas contundentes, algunas de las cuales son espantosas e irreales. Y la menos estúpida de todas sería dejar las cosas como están y fumar la pipa de la paz.Daniel E. Arias
Crean nanoherbicidas para reducir el impacto ambiental en el agro
El universo nano en el agro
Además, Cordon, quien también es investigadora del CONICET en el instituto IFEVA (UBA/CONICET), señaló que están realizando estudios similares en nanoherbicidas de glifosato, el herbicida que más se comercializa y aplica en el país. “Tenemos resultados alentadores. Estamos terminando de definir cuál es la dosis final del principio activo a incorporar en las nanocápsulas”. De todas maneras, aclaró que primero tienen que lograr sintetizar mayores cantidades de nanoherbicidas y luego evaluarlos a campo. A futuro, planean diseñar nanoherbicidas que no dependan de los principios activos de los herbicidas comerciales. “La idea es crear otras nanopartículas que por sí mismas tengan efectos herbicidas. Las nanopartículas, dependiendo de su composición, pueden tener distintos efectos en las plantas y también podrían funcionar como fertilizantes o como reguladores del crecimiento. Es un mundo muy amplio y con muchas aplicaciones para el sector”, cerró.Sebastián M. Tamashiro
Nanotecnología para tratar el glaucoma

Nadia Luna
YPF acuerda con Mendoza, más inversión a cambio de menos regalías para la provinicia

Qué comprende el plan de inversiones de YPF en Chachahuén Sur:
1) Acueducto Troncal PIA Chus a las PIUs. 2) Líneas de Energía de la SET Chus a las PIUs. 3) Salida SET ChuS. 4) PIU#13- Líneas de Inyección a Pozos. 5) PIU#13- Obra de Montaje Planta. 6) PIU#13. Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 7) PIU#14- Líneas de Inyección a Pozos. 8) PIU#14- Obra Montaje Planta. 9) PIU#14- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 10) PIU#19- Líneas de Inyección a Pozos. 11) PIU#19- Obra Montaje Planta. 12) PIU#19- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 13) PIU#20- Obra Montaje Planta. 14) PIU#20- Líneas de Inyección a Pozos. 15) PIU#20- Planta y nacionalización más materiales mayores YPF. 16) Líneas de Condicionamiento Piloto Chus C1. 17) Perforación Chus. It-752. 18) YAD- Conexión Fibra Óptica más Instalación PIUs. 19) Ingeniería Básica Extendida. 20) Gasoducto/Oleoducto. 21) Ingeniería Desarrollo Integral. 22) Instalaciones Batería 01. 23) Instalaciones Batería 02. 24) PTA DB KSB. 25) perforación de 2 Pozos Monitores.
Complejo Nuclear Atucha: se licita el 3° tramo del fideicomiso
Anticipan que la Fuerza Aérea Argentina esta cerca de cerrar la compra de los cazas de combate F-16
En los últimos días, diversas fuentes han confirmado que el apartado correspondiente al armamento que se autorizará con los F-16 será una de las razones para la selección del caza norteamericano. Pese a que por lógicas razones no se ahondó en detalles, lo expresado fue que los Fighting Falcon serán ofrecidos junto a su completa panoplia, destacando la presencia de misiles aire-aire de corto alcance de última generación y misiles aire-aire de alcance medio.
El perfeccionamiento de la oferta por el paquete de armamento obedece a uno de los principales requerimientos de la Fuerza Aérea Argentina, siendo una de sus exigencias de base para tener en consideración a los candidatos evaluados. Así lo supo expresar el JEMGFAA Brigadier General Xavier Isaac en una de las últimas entrevistas brindada a Zona Militar, al expresar que en el caso del F-16 “…el requerimiento de armamento fue hecho al gobierno de EE.UU. con un mínimo indispensable para que se convierta en un sistema de armas que pueda disuadir. La idea es hablarlo con el gobierno de los EEUU. Pero la FAA tiene un requerimiento mínimo, fundamental y determinante del armamento que necesitamos…”.
EE.UU. debería considerar una oferta superadora si quería que el F-16 fuera tenido en cuenta como una opción viable para el proyecto de caza multi-rol de la Fuerza Aérea Argentina. Washington, y el Comando Sur en particular, venían manifestando su preocupación por la posible llegada de cazas de origen chino a la Argentina, situación que fue tratada públicamente a los más altos niveles. El empuje norteamericano ganó tracción ante la posibilidad de que el caza chino FC-1 pasara a ser el nuevo caza de la FAA. “…La propuesta de armamento siempre fue amplia. El avión cumple con las expectativas. La oferta de financiación china es muy buena…” confirmaba Isaac a ZM en julio de 2022, dando a entender que la oferta estaba unos escalones por encima de otros modelos evaluados hasta el momento.
En lo que respecta al armamento, pese a que por el momento solo han trascendido detalles muy superficiales sobre la capacidad aire-aire que se podría liberar para los F-16, podemos especular sobre las posibilidades en base al modelo de Fighting Falcon ofrecido. Como resulta conocido, los F-16AM/BM daneses han recibido la actualización denominada Tape M6.5 dentro del proyecto Mid Life Update, ampliando sus capacidades al integrar armamento de última generación y modernización en varios de sus sistemas y software.
Dentro de las capacidades aire-aire, el estándar Tape M6.5 es compatible con misiles AIM-9X Sidewinder y AIM-120D AMRAAM, mientras que el armamento aire-superficie incluye bombas de guía dual EGBU, bombas SDB GBU-39, kit JDAM para la familia de bombas MK, entre otros. El incremento de capacidades también incluyó actualización en los sistemas de comunicación, GPS, LINK 16 y receptor de alerta radar, además de nuevos pilones y sistema de planificación de misiones. Para el caso de los F-16 daneses, pese a que el estándar M6.5 permite la compatibilidad con el pod Sniper, los Fighting Falcon nórdicos siguen utilizando el sistema EO/IR multisensor Litening.

Se puede esperar que en las próximas semanas surjan novedades respecto a los avances en la propuesta de EE.UU., puntualmente en el proceso burocrático para la aprobación de la venta por parte de Dinamarca. Sin embargo, la decisión final será exclusivamente de las autoridades argentinas, las cuales podrán inclinarse por la propuesta de EE.UU. o China. O dejar la decisión para la próxima administración.
Carlos Borda Bettolli
Una empresa australiana invertira U$S 180 millones en la explotación del litio en Catamarca
La empresa australiana Allkem firmó un préstamo con la Corporación Financiera Internacional, subsidiaria del Banco Mundial, por US$180 millones para el desarrollo del proyecto Sal de Vida; la planta producirá un estimado de US$450.000.000 en exportaciones el próximo año.
El “oro blanco” que se concentra en el noreste del país es la apuesta que conquista a inversores dentro y fuera de la Argentina. El litio dejó de ser un elemento químico en la tabla periódica para volverse uno de los recursos más deseados en el proceso mundial de electrificación, y su rica presencia en suelo argentino prometen posicionar al país como jugador de peso pesado en el mundo del carbono cero.
Al tratarse de un insumo clave para las baterías que generan energía limpia, el mundo quiere litio y la Argentina lo tiene. Así, la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) -miembro del Grupo Banco Mundial- firmó hoy un préstamo verde de US$180 millones a la compañía australiana Allkem -una de los principales productores mundiales de litio, con operaciones en producción en Argentina, Australia y Japón, y proyectos en desarrollo en el país y Canadá- para apoyar el desarrollo de Sal de Vida, operación en la provincia de Catamarca, Argentina. Esta inversión contempla el desembolso de US$100 millones del IFC y otros US$80 millones en fondos movilizados.
A pesar de la volatilidad macroeconómica de los últimos años, la inversión llegó como la primera inversión en minería a nivel nacional y la primera en un proyecto vinculado al litio a nivel mundial. El desembolso para apoyar la explotación del proyecto en tierras catamarqueñas se encuentra todavía en su primera etapa, pero proyecta su primera producción para principios del próximo año.
Se espera que el proyecto Sal de Vida -una planta de salmuera de litio de grado de batería- llegue a la producción inicial de 15000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) en su primera etapa. ¿Cuántas baterías representa esa cantidad? En promedio, los autos eléctricos usan baterías de aproximadamente 50 Kwh. Pero ese número es muy relativo, porque depende del tipo de vehículo y del tipo de batería. Por eso en la industria se habla del consumo en Mwh o Kwh.
Según estimaciones, la planta catamarqueña aportaría -en principio- suficiente litio para la fabricación de unas 400 baterías para autos. En términos de exportaciones (con un valor aproximado de 30 mil dólares cada tonelada de litio) la compañía australiana prevé operaciones por unos 450 millones de dólares. Esto se sumará a lo que la empresa exporta con otros proyectos, cifra que alcanzó el último año los 600 millones de dólares. “Allkem -empresa formada por la fusión de Galaxy Resources y Orocobre, quinto mayor productor de litio a nivel mundial- tiene una relación de 10 a 1 entre exportaciones e importaciones”, remarcaron desde la empresa.

“Estamos orgullosos de aliarnos con IFC para garantizar operaciones seguras y sostenibles, productos responsables y comunidades prósperas a largo plazo. Este financiamiento es súper necesario para el crecimiento del país, porque esto viabiliza poder invertir en contextos volátiles”, dijo el director gerente y CEO de Allkem, Martín Pérez de Solay. “Acordamos establecer los más altos estándares de sostenibilidad para Sal de Vida, de modo de contribuir a la economía de Catamarca a través de empleo local, el desarrollo de cadenas productivas locales y programas de desarrollo comunitario”.
El crédito fue otorgado luego de una revisión ambiental y social del IFC, que se extendió durante un periodo de más de 12 meses, lo que le valió la categoría de préstamo verde. Vinculado a la sostenibilidad, el financiamiento llega emparejado con ciertos objetivos clave: aumentar la participación de mujeres en la fuerza laboral de Sal de Vida del 10% en 2022 al 26% para 2030 y expandir el uso de energía renovable en el ciclo de producción al 50% para 2030.
“Nuestra inversión en Allkem es parte de la estrategia de IFC para desarrollar cadenas de suministro globales que aceleren la transición hacia un futuro bajo en carbono y al mismo tiempo generen puestos de trabajo”, señaló Makhtar Diop, director gerente de IFC. “Fortalecerá la posición de Argentina como uno de los principales productores de litio a nivel mundial y ayudará a establecer altos estándares de sostenibilidad para la industria”, añadió.
La revisión de IFC incluyó reuniones técnicas con los equipos y consultores de Allkem en todos los lugares visitados y reuniones y entrevistas con trabajadores y contratistas. También, según pudo saber este medio, se realizaron entrevistas y reuniones con actores de Ciénaga Redonda, Antofalla, Villa de Antofagasta de la Sierra y El Peñón.

“El IFC puede apalancar su capacidad única y las del Grupo Banco Mundial para proveer soluciones flexibles y a medida de las necesidades específicas para la ejecución de proyectos”, advirtió Allkem, y reforzó: “Adicionalmente, puede mitigar el riesgo político mediante el relacionamiento del Banco Mundial con el gobierno de Argentina”.
Sal de vida
La Argentina -el cuarto productor del mineral a nivel global, luego de Australia, Chile y China– es dueño de un atractivo que se ha convertido en la apuesta desde el más conservador sector económico hasta el progresismo político. Y es que en materia de reservas –recursos que se traducen en viabilidad económica de explotación-, el país se posiciona en tercer lugar del podio con 35% de los recursos mundiales, sólo superado por Australia y Chile. Así, el juego nacional de la explotación del mineral más liviano del mundo se encuentra en expansión y promete ser una de las recetas para el ingreso de dólares.
En particular, el proyecto Sal de Vida consiste en la construcción y operación de una mina de litio en el salar del Hombre Muerto, una salina ubicada en Catamarca, y el segundo más grande del país. ¿Cómo es el proceso para la extracción de litio? El procedimiento se basa principalmente en la evaporación natural de una salmuera que se extrae de un acuífero a profundidades entre 200 y 300 metros, ubicadas en 8 pozos con bombas sumergibles.“Los componentes principales del proyecto incluyen un campo de pozos y un sistema de distribución de salmuera, estanques de evaporación solar de halita y muriato, planta de producción primaria de carbonato de litio (LCE) y encalado, reservas de descarte de sal e infraestructura auxiliar (edificios de campamento, administrativos y de apoyo)”, explicaron con tecnicismo desde Allkem.
La tasa de producción estimada es de 15 mil toneladas por año de LCE por aproximadamente 40 años, es decir, 600.000 toneladas de producto que serán transportadas a los puertos de Antofagasta en Chile o a los puertos de Rosario o Buenos Aires en Argentina, para exportar a los mercados europeos y estadounidenses como un componente clave para los vehículos eléctricos.
¿Cuánto deja la minería de litio? En principio, 3% en regalías. Durante el último año fiscal, Allkem pagó 29 millones de dólares en concepto de regalías provinciales y más de 10 millones de dólares en derechos de exportación. “También realizó aportes por más de 44 millones a las comunidades locales, sin incluir contratos de abastecimiento y salarios”, informaron. La proyección es que esa cifra escale significativamente con la expansión operativa en el Salar de Olaroz– la planta ubicada en Jujuy-, que sumará 1000 millones de dólares en exportaciones, y la puesta en funcionamiento de Sal de Vida, que estima generar otros 450 millones de dólares en exportaciones.
Hasta ahora, en la Argentina hay tres plantas que se encuentran en proceso de extracción de litio. Salar de Olaroz, de la empresa Sales de Jujuy, cuyo principal accionista es también Alkem, en sociedad con la compañía provincial Minería Sociedad del Estado (Jemse). El segundo proyecto jujeño en operación es Cauchari-Olaroz, de la minera Exar, una compañía argentina cuyos accionistas son la canadiense Lithium Americas Corp (LAC) y la china Ganfeng Lithium.
El tercer proyecto litífero operativo en la Argentina está en Catamarca: el Salar del Hombre Muerto, de la empresa estadounidense Livent, que recientemente anunció su fusión a Allkem Limitied para dar origen a la creación de una gigante multinacional valuada en US$10.900 millones. Entre Jujuy, Catamarca y Salta, la Argentina tiene, además de los tres proyectos en operación, seis en construcción, ocho en estudios de factibilidad y 15 en estado de exploración.
Según datos de la secretaría de Minería de la Nación, la Argentina actualmente se posiciona en el mercado con una capacidad de producción instalada de 37,5 mil toneladas de carbonato de litio y una producción anual promedio de 33 mil toneladas. El Gobierno estima que en el corto plazo, los cuatro proyectos de litio que se encuentran en construcción -entre ellos, Sal de Vida- entren en producción en el noreste argentino. A la iniciativa de Allkem de sumarán Centenario-Ratones de la empresa francesa Eramet; Sal de Oro, de la surcoreana POSCO; y Tres Quebradas, de la empresa china, Zijin Mining Group. Estos, junto a los tres proyectos que ya se encuentran en operación y en vías de expansión, permitirán aumentar la capacidad productiva a más de 200 mil toneladas, por el equivalente a 5653 millones de dólares en 2025.

