sábado, 4 julio, 2026 - 3:50 am

Los institutos de formación de la CNEA, herramienta para el desarrollo nuclear argentino

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Los tres institutos creados por la CNEA en asociación con universidades nacionales ofrecen, además de las becas, un estipendio mensual a los estudiantes que se inscriben a las distintas carreras que se cursan. “Te pagan por estudiar”, se escucha entre los estudiantes cuando resumen qué es lo que más los sorprende de la oferta académica de la CNEA. En los institutos se ofrecen también maestrías, especializaciones y cursos de actualización; dos de ellos están en Buenos Aires, y el Balseiro es la marca registrada de Bariloche. “La formación de profesionales y el descubrimiento de talentos es fundamental para desarrollar el plan de ciencia y técnica de la CNEA. Es una apuesta a futuro y lo que consolida y garantiza nuestra soberanía tecnológica en el área de las aplicaciones nucleares”, dice la presidenta de la institución Adriana Serquis. E indica que cada uno de los institutos tiene una línea de trabajo distintiva, para proveer recursos humanos a los distintos proyectos de la industria nuclear en la Argentina. “Son carreras con salida laboral”, agrega. Por su parte, la gerenta de Área Académica de la CNEA Florencia Cantargi, doctora en Física, cuenta que “nuestros institutos son una gran oportunidad para aquellos jóvenes que quieran formarse y desarrollarse en un ámbito de excelencia con proyección profesional y laboral inmediata”.
Ecosistema académico
Los institutos, nacidos hace varias décadas, acompañan las tareas de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación del sector nuclear nacional y se orientan a la capacitación de profesionales y técnicos. Creado en el año 1955, el Instituto Balseiro (IB), ubicado en el Centro Atómico Bariloche (CAB), fue el primero de los centros académicos. En el año 1998 se concretó su formalización a través de un convenio conjunto entre la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Más tarde se sumó el Instituto Sabato, emplazado en el Centro Atómico Constituyentes (CAC), creado en el año 1993 a través de un convenio entre la Universidad Nacional de General San Martín (UNSaM) y la CNEA. Finalmente, en 2006 se fundó el más joven de los centros de formación, el Instituto de Tecnología Dan Beninson (IDB), establecido en el Centro Atómico Ezeiza (CAE), que se crea a partir de un convenio también entre la CNEA y la UNSaM. En las tres entidades universitarias se dictan carreras de pregrado, grado y posgrado, así como también cursos, diplomaturas y especializaciones con diferentes orientaciones. Las carreras de Física e Ingeniería, incluyendo las áreas de Física Médica, las ingenierías Nuclear, Mecánica y en Telecomunicaciones, Ingeniería Nuclear con orientación en Aplicaciones, Ingeniería en Materiales, son parte de la oferta de los institutos.
Visión de futuro
Los estudiantes reciben formación personalizada debido a que los cursos no son masivos y cuentan con gran disponibilidad de docentes, investigadores y tecnólogos del sector. Esta masa crítica de profesionales está vinculada de forma continua tanto con centros científicos y tecnológicos como con empresas de tecnología en el país y el mundo, lo que constituye un valor agregado indiscutible. A ello se agrega que cuentan con equipamiento científico y tecnológico de vanguardia y la posibilidad de realizar experimentos e investigaciones en laboratorios e infraestructura únicos en el país. A los estudiantes de grado y maestrías se les otorgan becas de dedicación exclusiva y un estipendio mensual (a partir de $149.055 actualizables) para cubrir sus gastos durante el ciclo de formación. La inserción laboral es un aspecto clave y un rasgo distintivo de los institutos. Los egresados tienen amplia salida laboral al sector nuclear, pero por las características de su formación también a las empresas e industrias más importantes del país. Por ejemplo, pueden insertarse en áreas asociadas a las aplicaciones médicas, tanto para diagnóstico como para tratamiento, o en el campo de la energía, lo que permite, una óptima sinergia entre las industrias del sector nuclear y la academia. “Formar recursos humanos especializados en el campo nuclear no solo es brindar capacitación, sino también planificar un marco donde se pueda pensar en una tecnología nuclear que contribuya a tener un acceso más igualitario a ciertos recursos, generar puestos de trabajo, mejorar la salud, posibilitar el consumo de una energía accesible y limpia y fomentar el desarrollo económico de un país”, concluye Cantargi.

La sequia golpea ahora en EE.UU, pero todavia no se refleja en los precios de la soja y el maiz

El deterioro de los cultivos de maíz y soja en la principal región agrícola estadounidense sigue avanzando, aunque tal fenómeno dramático no se refleja completamente en los precios de ambos granos por factores ajenos al ámbito intrínseco del negocio. Este martes el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) informó que el 55% del área de maíz en ese país se encuentra en estado bueno a excelente versus un 61% una semana atrás. En lo que respecta a la soja, el USDA indicó que el 54% del área en EE.UU. se encuentra en estado bueno a excelente versus un 59% una semana atrás. Se trata de un nivel más bajo que el presente para la misma fecha de 2012, año en el cual una sequía devastó a la mayor parte de la producción esperada de maíz y soja en EE.UU. La agencia meteorológica de EE.UU. (NOAA) no prevé precipitaciones significativas hasta el próximo 28 de junio en sectores clave de la región agrícola del Medio Oeste que están atravesando un déficit hídrico. Los estados de Iowa, Illinois, Missouri y Wisconsin seguirán en la próxima semana sin recibir precipitaciones que puedan revertir la sequía que, con niveles moderados a severos, se extiende sobre buena parte del oeste de la principal región productora de maíz y soja de EE.UU. Illinois e Iowa son dos estados clave en la producción de maíz y soja en EE.UU., con lo cual, si la situación de humedad sigue sin recomponerse, las proyecciones de productividad oficiales (USDA) de ambos cultivos tendrán que ser corregidas a la baja. A pesar de tal factor alcista, los precios de los futuros de maíz y soja en el mercado estadounidense CME Group (“Chicago”) correspondientes a septiembre de 2023 (primera posición de la campaña comercial 2023/24) terminaron con bajas a causa de ventas impulsadas por fondos corporativos que liquidaron de manera generalizada posiciones en carteras de commodities. Las dudas presentes sobre la economía china, que no termina de recomponerse de los problemas generados por la pandemia de Covid-19, junto con una situación compleja en Europa y EE.UU., hacen temer la ocurrencia de una desaceleración económica global a algunos inversores que gestionan grandes fondos corporativos.

Cientificos argentinos restauran una represa pre-Incaica en Perú

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“Ricococha Alta”, una represa prehispánica de la Cordillera Negra, en Perú, fue rehabilitada e inaugurada de forma oficial. Tiene una capacidad de treinta mil metros cúbicos de agua y ya comenzó a satisfacer necesidades de consumo personal para 1200 personas y actividades agropecuarias de dos comunidades (Cajabamba Alta y Putaca) y de otras 250 viviendas ladera abajo. “Rehabilitar una represa prehispánica es mucho más económico que construir una represa moderna de cemento, son más resistentes a movimientos sísmicos y además de satisfacer necesidades de agua de las comunidades, se logra preservar patrimonio arqueológico”, destacó Kevin Lane, líder del proyecto e investigador del CONICET en el Instituto de las Culturas (IDECU, CONICET-UBA). La construcción de una represa de cemento para las comunidades del lugar requería de un millón de dólares, mientras que la rehabilitación de “Ricococha Alta” requirió 120 mil dólares donados por la Fundación alemana Gerda Henkel. Durante la inauguración de la represa – que ahora almacena agua de las lluvias registradas desde octubre del año pasado a marzo del presente año– y en presencia de representantes del municipio local, de las comunidades beneficiadas, del Ministerio de Cultura del Perú y de otras autoridades, Lane destacó que el buen funcionamiento de la represa “Ricococha Alta” puede ser el puntapié “para la rehabilitación de más represas prehispánicas que pueden ser parte de la solución en un contexto de cambio climático que atraviesa el siglo XXI y por el que los pueblos de los Andes sufren de un alto estrés hídrico”. Además de “Ricococha Alta”, se estima que en la Cordillera Negra de los Andes norcentrales podría haber restos arqueológicos de más de 200 estructuras de represas prehispánicas. “Haremos un relevamiento detallado de todas estas construcciones. Por un tema de acceso y otros factores, estimamos que un tercio podrían ser rehabilitadas”, afirmó Lane quien realizó su doctorado en Arqueología en la Universidad de Cambridge en 2006 y se especializa en arqueología histórica, tecnologías hidráulicas antiguas y otros temas. Represa “Ricococha Alta” “Ricococha Alta” es una represa construida por el pueblo de los Huaylas y después retomada por los Incas (1400-1532 d.C.) en un momento de un cambio climático cuando, en general, los Andes se volvieron más cálidos y secos impactando seriamente en el abastecimiento de agua. Lane lideró la rehabilitación de la represa con mano de obra y técnicas de construcción locales (piedra y arcilla). También agregaron geomembrana en el interior de núcleo para mejorar el represamiento de la estructura. “Durante la obra de la rehabilitación de la represa, aprendimos sobre técnicas prehispánicas de construcción”, indicó Lane quien realizó un posdoctorado en la Universidad Libre de Berlín entre 2010 y 2011 con una beca de la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania. Y continuó: “A pesar que un ciclón pasó por la región, la represa Ricococha Alta está funcionando bien. Está ubicada en el departamento de Áncash, una de las regiones más sísmicas de los Andes. Por la técnica usada por los incas y otros pueblos prehispánicos, estas construcciones son flexibles. De hecho, muchas que no fueron rehabilitadas y no recibieron mantención durante siglos continúan almacenando agua de lluvia hasta el día de hoy”. “Ver operativa la represa Ricococha Alta tras siglos de desuso es todo un logro y me causa una gran emoción. El reclamo de agua por la comunidad de Cajabamba Alta y de Putaca es permanente. De esta forma, ahora por lo menos les estamos pudiendo dar la posibilidad de almacenar un máximo de treinta mil metros cúbicos de agua, y esperamos poder rehabilitar más represas en el área”, puntualizó Lane. Verónica Isabel Williams, investigadora del CONICET, doctora en Ciencias Naturales con orientación en Arqueología y directora del IDECU, indicó que la rehabilitación de la represa de Ricococha Alta en Perú “es un ejemplo de cómo la arqueología, una ciencia social que estudia el pasado, genera conocimientos que se ponen en diálogo con el presente con el potencial de influir en la vida de las poblaciones actuales”. Y agregó: “El impacto de las investigaciones del doctor Lane en tecnologías hidráulicas es muy promisorio y su aporte a las poblaciones locales es singular y propiciatorio para desarrollar y mantener intercambios de conocimientos entre pasado y presente que puedan replicarse en otros ámbitos”. En la inauguración de la represa prehispánica restaurada también acudieron representantes del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) de Perú, de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM) de Perú, del Municipio y de la comunidad de Pamparomas, y de las ONGs Diaconia y Eclosio.

El Programa Nuclear Argentino no quiere bombas atómicas, Grabois.

No sigo en absoluto a Juan Grabois. Pero hoy me llegó un videíto donde este dirigente político, supuestamente favorable a la energía nuclear, pide que la Argentina desarrolle una bomba atómica. Eso va muy a contramano de lo que viene haciendo la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) desde hace 73 años. Con amigos como éste, el Programa Nuclear Argentino no necesita enemigos. El problema es que los tiene, y mucho más conocedores, poderosos y astutos que Grabois. La posición no armamentista de la Argentina en el terreno nuclear no surge de convicciones hippies. La sostuvieron a rajatablas los tres primeros y muy duraderos presidentes de la CNEA, que eran de la Armada Argentina. La sostuvieron también, y muy unánimes, los/las civiles que desfilaron por ese cargo desde diciembre de 1983 hasta hoy. Y ojo, hablo de personas ideológica y políticamente muy distintas entre sí, además. La decisión fundacional de no tener “la bomba” nació en 1950. Se mantuvo y mantiene porque se estimó que no resolvería ningún problema de dependencia económica, tecnológica o diplomática del país. Mas bien, los agravaría. Y perderíamos cosas importantes. Contra viento y marea y embajadas, estamos produciendo un 8% de electricidad de fuente nuclear, pero más importante aún, hemos desarrollado reactores y plantas nucleares exportables, y nos va bien. El negocio nuclear principal es vender tecnología, no electricidad. ¿Desarrollamos una bomba? No le vendemos un reactor nuclear o una planta de radiofármacos más a nadie. Ni hablar de conseguir socios para nuestras misiones satelitales. Tampoco venderemos patentes por semillas transgénicas argentinas HB4 resistentes a sequía. Y de exportar la central nuclear compacta CAREM, olvidate. Sería perpetuar nuestro rol de vendedor de recursos naturales sin valor agregado. En materia de armas, el mensaje argentino hacia el resto del mundo ha sido y sigue siendo corto y sencillo: no tenemos la bomba no porque no podamos, sino porque no queremos. Ergo, no nos jodan. Los muchos gobiernos argentinos que trataron de destruir el Programa Nuclear Argentino, intentaban liquidar la base científica y tecnológica de ese mensaje. Pero entiéndalo, Grabois, la base del mensaje es poder tener la bomba… pero no tenerla. Si la Argentina desayunara al mundo con una bomba atómica, seríamos los primeros en jodernos. Nos caería encima una montaña de sanciones económicas MUY discapacitantes. Éstas generarían una ola de pobreza e indigencia como no te la crean Menem, Macri, Morales y Milei sumados. Contra lo que quizás supone Ud., Grabois, esa barrida económica de tobillos, aunque la decretarían los EEUU, sería apoyada sin vacilaciones por China, Rusia, Francia y el Reino Unido, es decir por todo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y es que son un club. Los estados que tienen derecho a la posesión legal de armas nucleares según el Tratado de No Proliferación (TNP), que data de 1968, son los 5 del Consejo de Seguridad. Exactamente los que tenían “la bomba” aquel año, y los más y mejor armados. Y odian la competencia, porque la llegada al club de otro enano con garrote atómico les saca una cuotaparte del oligopolio del terror. Sí, el TNP es una porquería, siempre lo decimos. Robándole una buena metáfora al colega Eduardo Vior, de Télam, si desafiás el TNP esos elefantes, aunque se lleven mal, se juntan al toque para aplastarte a vos, a la hormiga. Salvo que seas una hormiga de tamaño elefante, o cuentes con la protección de algún elefante en serio. En una de esas categorías y a veces en ambas estuvieron o están la India, Pakistán, Israel, Corea del Norte y Sudáfrica, los países que accedieron a la bomba después de 1968. A restar, Sudáfrica, porque destruyó su arsenal atómico cuando llegó Nelson Mandela a la presidencia. Y a sumar dentro de un tiempo, Irán. Bueno, ponele. Los argentos tenemos un territorio gigante, el 8vo del mundo, pero una población minúscula, un PBI enano, una deuda homicida y ningún elefante que nos proteja. Salvo que, así como según el refrán los bebés traen un pan bajo el brazo, Grabois se venga con un elefante. No parece tener ninguno. Lo otro que Grabois no tiene es idea de cómo reaccionarían otras hormigas vecinas, si amanecemos con una bomba. Eso desataría una carrera regional de armas. Chile y Brasil se verían obligados a tener sus propias bombas atómicas, y el Cono Sur terminaría enterrado en gastos militares al cuete. ¿Pakistán y la India se han vuelto menos pobres con su carrera de misiles nucleares? En este portal no hay hippies pacifistas. No creemos que todos los gastos militares sean improductivos. Importar armas, especialmente chatarra de la OTAN, según usos y costumbres, sí lo es. Pero Fabricaciones Militares, que supo tener 14 plantas fabriles enormes, producía no sólo armamento liviano, pesado y munición. Producía trabajo. Hay industrias industrializantes. Con FM y para poder producir armas de tubo, explosivos y propelentes, pero sin importar insumos industriales básicos, esta firma estatal fabricaba también aceros, ácidos nítrico y sulfúrico, fertilizantes, cables eléctricos, vagones de tren y de subte, y la lista sigue. Sin estos cimientos tecnológicos, habría sido muy difícil y caro desarrollar una planta baja y varios pisos fabriles más: la industria electrónica, la metalmecánica, la química, la farmoquímica, la textil, la de construcción naval, la de construcción aeronáutica, y la de camiones, automóviles, locomotoras, tractores y aviones. Y ni hablar de la industria nuclear. La CNEA existió porque se enraizó en un ecosistema tecnológico fértil, y eso porque antes existieron la Fábrica Militar de Aviones, FM e YPF. Fabricar armamento convencional abrió camino a un desarrollo impresionante de proveedores industriales locales directos e indirectos, largas y ramificadas cadenas de valor local. Discontinuar esas fabricaciones, como sucedió a partir del menemato, precipitó el cierre de centenares e incluso luego miles de fábricas. Por eso los cierres y privatizaciones de FM, de la Fábrica Militar de Aviones y de los astilleros porteños y bonaerenses ligados a la defensa nacional fueron tragedias nacionales. No sólo dejaron a centenares de miles de laburantes calificados en la calle, sino al país endeudándose para importar cosas que antes producía. Desaparecieron ramas enteras de la industria. Desaparecieron recursos humanos, conocimiento, secretos y yeites de fabricante. Peor aún, quedamos estratégicamente en pelotas como país. El desarme unilateral nos costó que el Reino Unido nos afanara 1,65 millones de km2 de mar sin patalear siquiera, y eso vino sucediendo desde 1986 en adelante. ¿Y eso puede continuar? Sí. Todavía no encuentro políticos populares que quieran mentar ese tema. Los pone incómodos, o lo ignoran. Si con presidentes tan disímiles entre sí como Roque Sáenz Peña, Hipólito Irigoyen, Roberto Ortiz, Ramón Castillo y Juan Domigo Perón la Argentina se bancó -como pudo- la posición de país neutral cuando las dos guerras mundiales, es por una paradoja. Es porque hasta los ’70 fue el país mejor armado desde la frontera norte de México hasta la Antártida. Y muy autoequipado, además. No le dio el cuero a nadie para obligarnos a tomar partido en guerras ajenas apretándonos el gañote con un bloqueo del Río de la Plata. Ese ha sido el modo clásico de estrangular a la Argentina, y tanto así que en el siglo XIX nos bancamos tres bloqueos. No así durante el siglo XX: no era militar o geopolíticamente conveniente. No era siquiera posible. Tampoco nadie se atrevió a invadirnos. O a hacernos invadir por terceros, otra clásica. Entre 1914 y 1945, en contraste, hubo países sudacas que se trenzaron a tiros entre sí, y otros que fueron arriados por los EEUU a entregar a sus jóvenes a los mataderos de Europa y del Pacífico. Y para nada: no se volvieron más ricos, sólo más dominados. Muy a contramano de eso, la Argentina ganó su primer Premio Nobel (el de la Paz, para el canciller Carlos Saavedra Lamas) por ser tan poderosa que se atrevió a mediar en la feroz guerra entre Bolivia y Paraguay, entre 1932 y 1935. Tenés que ser medio grandote para desapartar a dos que se están cosiendo a puñaladas. Pero de yapa impedimos a todo trance que se metieran los EEUU a echar nafta sobre aquel fuego. Eso no les gustó. Durante casi todo el siglo XX nuestro país pudo comprobar experimentalmente la verdad de aquella máxima romana: “Si vix pacem, para bellum”. En cristiano, sería “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Pero no con bombas atómicas, Grabois. En nuestro caso no crearían trabajo: más bien lo destruirían. Salvo que consigamos un elefante que proteja a esta hormiga. Pero en ese caso, estaremos doblemente desocupados y pobres. Y eso, por colonizados. Ningún elefante te defiende gratis. Y eso, si te defiende alguno. Otro día discutimos de centrales nucleares, que Ud. mezcla en su discurso con las bombas nucleares. Mire, no son lo mismo.

Daniel E. Arias

20 de junio: comenzó el llenado del gasoducto Néstor Kirchner

El ministro de Economia, Sergio Massa y la secretaria de Energía Flavia Royon anunciaron la finalización del gasoducto Néstor Kirchner, en el tramo Vaca Muerta – Salliqueló. El nuevo caño troncal conectará la cuenca Neuquina con el sur de la provincia de Buenos Aires. Lo que resta para las próximas semanas serán los trabajos de commissioning, tal como se conoce en la industria al cumplimiento de las normativas de seguridad y el llenado de gasoducto.  Oscar Sardi, CEO de Transportadora Gas del Sur (TGS) que está a cargo de la operación y mantenimiento del nuevo caño, precisó que “la tarea de llenado del gasoducto es simple, pero también compleja. Lo primero que hay que hacer es extraer todo el aire que el caño tiene y después ir presurizándolo en los 560 kilómetros que posee”. En ese sentido, explicó que “esto va a requerir unos 25 millones de m3 de gas y es una tarea que va a demandar, desde que empieza la inyección en el momento inicial hasta el momento final que el caño queda totalmente presurizado, 30 días”. Frente a esto, el ejecutivo de TGS afirmó en el evento Midstream & Gas Day, que “desde el momento que abramos la válvula son 30 días para ponerlo en servicio y que el gas empiece a circular. Son 30 días para que se vea el movimiento del gas transfiriendo a los tramos finales de TGS para llegar a CABA, GBA y Buenos Aires”.

Los planes de la compañía

En el evento, Sardi también se refirió a los planes a futuro que se han fijado en TGS. En esa línea, adelantó que “el principal objetivo de la compañía es tener una planta en Tratayén que la podamos transformar de acondicionamiento a procesamiento de gas”. “La idea es hacerla de tipo modular, de manera tal de poder ir expandiendo gradualmente la capacidad de la planta en la medida que vaya creciendo la producción. Hoy estamos instalando dos plantas de acondicionamiento de gas, con una inversión de US$ 250 millones”. En ese sentido, el ejecutivo de TGS comentó: “Las plantas que compramos tienen la particularidad de poder convertirse en procesamiento con muy poco dinero. Un módulo de 6,6 millones de metros cúbicos (m3) por día tiene un costo de unos US$ 130 millones”. “La idea es crecer en el futuro a medida que crezca la producción para ir abasteciendo de manera anticipada y programada las necesidades que van a ir generando las infraestructuras de transporte regulado”. Asimismo, explicó que la producción de líquidos “se debe complementar luego con el transporte de esos líquidos hasta un puerto en Bahía Blanca donde se realiza la separación, el almacenamiento y posterior exportación de los productos. Todo esto tiene mucho material importado que en las actuales condiciones del país es algo que lleva tiempo”.

Proyectos de LNG

Tras ser consultado por la agenda de la compañía en materia de Gas Natural Licuado (LNG, por sus siglás en inglés), Sardi informó: “Estamos evaluando un proyecto de tipo modular para instalar en Bahía Blanca que tiene como objetivo colocar en el mercado internacional la producción de gas de Vaca Muerta”. A su vez, advirtió que “los proyectos LNG son iniciativas de inversiones importantes que necesitan una evaluación técnica-económica muy profunda, pero también el soporte de una regulación. Este proyecto está en proceso de evaluación. Nuestra propuesta está siendo evaluada técnicamente en distintas empresas del exterior”. “Entendemos que a fin de año vamos a tener la respuesta de las empresas y condiciones para poder definir si hace sentido una planta modular. La idea es empezar por dos módulos de un millón de toneladas por año cada uno”, precisó.

Sobre el negocio de crudo

Ante la posibilidad de que la transportista se involucre también en el transporte de crudo, Sardi anticipó que “es posible que en algún momento surja  ‘TGS oil’”. Además, se refirió a los proyectos de ampliación que encaró la compañía en el último tiempo. En este sentido, comunicó: “Acabamos de terminar una ampliación. Duplicamos la capacidad de acondicionamiento. Se pasó de 7,5 millones de metros cúbicos a 15 millones”. “La inversión que estamos realizando va a poner en condiciones dos plantas de acondicionamiento de gas, el año que viene, que son las que eventualmente, ante la necesidad de un cliente o un productor de querer producir propano butano en Tratayén pueden pasar de modo acondicionamiento a modo procesamiento”. “La producción de propano butano en Tratayén está pensada en el mediano y largo plazo. Multiplicará por tres la producción”, indicó.

El trabajo de TGS en Vaca Muerta y la necesidad de un marco regulatorio 

Sobre el trabajo de la transportista en Vaca Muerta, Sardi sostuvo que “la idea de invertir en Vaca Muerta la tuvimos en 2012, pero recién en 2016, con la llegada de nuevos accionistas coincidimos en que era necesario invertir en infraestructura allí. Fue una inversión a riesgo”. “Generamos un sistema de 115 kilómetros de gasoductos con una capacidad de 60 millones de m3 y durante tres años estuvimos transportando 2 millones de m3”, aseveró. En esa línea, el referente de TGS se refirió al Plan Gas y sostuvo que “nuestro sistema permitió que el plan, que se firmó en 2020, pudiera ingresar de inmediato en el invierno del 2021 y completar la capacidad ociosa tanto de TGS como de TGN”. Aún así, advirtió que “ni la industria ni las autoridades tienen muy en cuenta el segmento del midstream y no hay regulaciones que ayuden. Hay que poner el foco ahí, es parte de la infraestructura”. “El midstream ayuda a unir la producción con el consumo. Esa es una parte, después se sigue con el transporte regulado. El que pone en condiciones al gas es el midstream” Por esta razón, consideró: “Necesitamos tener un marco regulatorio, necesitamos las mismas condiciones que tienen los productores. Nosotros hoy tenemos limitaciones importantes para consolidar alguno de los proyectos que ya tenemos en ejecución”.

Cáncer de mama: un test para personalizar los tratamientos

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El cáncer de mama es la afección oncológica que más afecta a las mujeres. A nivel local, según cifras oficiales, se diagnostican cerca de 22.000 casos todos los años. En este contexto, resulta vital una vez detectado el cáncer y, por lo general luego de realizada la cirugía, contar con herramientas para evaluar cuál debería ser el tratamiento que necesita la paciente.

Por eso, para contar con una ventana que les permita a los especialistas mirar cuál podría ser el futuro de la enfermedad en cada caso existen tests genómicos que posibilitan definir con mayor grado de certeza el tratamiento que debería aplicarse en la paciente. Si bien estos tests ya se realizaban en otros países, ahora existe uno que se realizará íntegramente en la Argentina, desde la toma de la muestra hasta el análisis, lo que agiliza los tiempos y reduce los costos, para que más mujeres puedan contar con esta herramienta.

Se trata de Prosigna, una plataforma genómica para el cáncer de mama que permite la subclasificación de este tumor y determina el riesgo de recurrencia en los próximos 10 años.

Tomás Pascual, médico oncólogo del Hospital Clínic de Barcelona, destaca que conocer el riesgo de que un tumor reaparezca es de suma importancia a la hora de definir una estrategia personalizada y, también, para reducir los sobretratamientos innecesarios. “Cuanto más riesgo tiene un tumor de reaparecer, mayor beneficio hay de un tratamiento con quimioterapia tras la cirugía. El test nos permite seleccionar y ver mejor ese riesgo de recaída y, por lo tanto, seleccionar a las pacientes que deben recibir quimioterapia, así como a aquellas que necesitan otro tipo de terapias”, explica el especialista.

Diego Kaen, oncólogo clínico, docente de la Universidad de La Rioja y vicepresidente de la Asociación Argentina de Oncología, detalla que este test tiene un factor pronóstico y predictivo. “Pronóstico porque evalúa qué riesgo hay de que el paciente recaiga en los próximos 10 años. Te dice si el riesgo es alto, medio o bajo y, en base a eso, uno puede ajustar un tratamiento. Prosigna además tiene un factor muy importante que es el predictivo. Cada tumor tiene características únicas y este test clasifica molecularmente el tumor, y eso también es de gran ayuda para definir los pasos por seguir”, agrega Kaen.

Score de riesgo

“Estos test son muy útiles para determinar la probabilidad de recurrencia de un tumor, pero hay que remarcar que no entregan una certeza, sino que son un score de riesgo. Pero son una gran herramienta para evaluar si vale la pena someter a una paciente a quimioterapia, o no. Facilita el hecho de no someterlas a tratamientos en exceso”, resalta Liliana Zamora, jefe de la sección de oncoginecología del Hospital Italiano.

El cáncer de mama es el que más afecta a las mujeres
El cáncer de mama es el que más afecta a las mujeres(Fuente: Pexels)

El test, que fue desarrollado por le empresa Veracyte, estará disponible en la Argentina y en toda la región a partir del mes de julio y será realizado y comercializado por el laboratorio Argenetics.

¿Cómo funciona? Prosigna permite examinar la actividad de un conjunto de genes mediante la extracción de material genético, llamado ARN, del tejido canceroso, para evaluar el grado de riesgo que existe de que el cáncer se convierta en potencialmente mortal y las probabilidades de que reaparezca.

“La prueba se realiza mediante técnicas de gene expression y para esto se utiliza un equipo especial que se llama nCounter. Respecto de otras técnicas que se utilizan para estudiar este tipo de test, en este caso la ventaja es que se hace todo de forma estandarizada y automatizada, por lo tanto el proceso es más reproducible; y además es mucho más rápido y sencillo”, indica Pascual.

El test genómico, en la mayoría de los casos, se realiza tras la cirugía del cáncer de mama. Luego, Argenetics se encargará de la logística del retiro de las muestras y en una primera instancia se realizará un control de calidad del tejido por parte de los patólogos de la compañía. Aproximadamente en siete días hábiles se enviará el resultado al profesional que lo solicitó, aunque la compañía apunta en un futuro a reducir el plazo a cinco días hábiles.

“Poder hacer una plataforma genómica desde principio a fin, 100% en nuestro país, es algo único. Esto reduce los tiempos del resultado y los costos, porque la muestra se queda en el país y se procesa enteramente en nuestro laboratorio hasta su informe final. Lo que ayer fue un sueño, hoy es una realidad que va a beneficiar a cientos de mujeres con cáncer de mama en nuestra región”, afirma Gabriela Norese, gerente médico del Laboratorio Argenetics.

Tres estudios –realizados en Francia, España e Italia– midieron cómo cambiaba la decisión del tratamiento del oncólogo antes y después del resultado de Prosigna. “Por un lado, hubo una reducción del 30% en el uso de la quimioterapia. Pero a la vez, la información brindada por el test mostró ser de utilidad para seleccionar pacientes que en un primer momento no parecían de riesgo, pero que tras el resultado sí se vio que se podían beneficiar de un tratamiento con quimioterapia. Esto ocurrió en el 10% de los casos en los que el médico había resuelto inicialmente pedir un tratamiento de hormonoterapia sin quimio”, señala Pascual.

Alejandro Horvat  

El FMI quiere crear una plataforma global para controlar las monedas digitales nacionales

La presidenta del Fondo Monetario Internacional indicó que buscan «interoperabilidad» entre los países que usan monedas digitales de banco central.

El FMI trabaja en la creación de una plataforma global para las CBDC. Así lo confirmó la presidenta del Fondo Monetario Internacional que indicó que buscan “interoperabilidad” entre los países que usan monedas digitales de banco central.
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Así lo dijo Georgieva durante una conferencia celebrada en Rabat, Marruecos. De acuerdo con la funcionaria, debe haber “interoperabilidad” entre los países que usarán las CBDC para poder cumplir con sus compromisos internacionales.
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Según la titular del FMI, las CBDC “no deben ser propuestas nacionales fragmentadas”. La búsqueda de la entidad es que haya transacciones “más eficientes y justas”, y que para ello hacen falta sistemas de pago digital capaces de conectar a los países.
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En cuánto a que sucederá si no se llega a un acuerdo común para las CBDC que permita la interoperabilidad global, y no se crea una plataforma común para su usabilidad, existirá un vacío “que probablemente sería llenado por las criptomonedas”.
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Cabe resaltar que una CBDC por sus siglas en inglés (Central Bank Digital Currency), es una nueva forma de dinero emitida de forma electrónica por un banco central. A diferencia de las criptomonedas que son descentralizadas, acá hay una entidad que regula su emisión y funcionamiento como pasa con las monedas fiduciarias.

Qué requisitos necesitaran tecnicos y profesionales para trabajar en Vaca Muerta

De acá a 10 años la industria petrolera tiene 239 ocupaciones esenciales a cubrir en la exploración, descubrimiento y producción. Se requerirán operadores profesionales, técnicos con formación continua y personas con títulos de grado y posgrado. Fundación YPF realizó una Investigación Prospectiva en el Upstream del Petróleo y Gas en la que buscó definir las competencias actuales y futuras requeridas en la industria. El estudio brinda un mapa de los perfiles ocupacionales que se van a necesitar frente a lo que definene como «el desafío de Vaca Muerta». «Una transformación en la educación sobre todo técnica y profesional acorde en el caso del Neuquén, Río Negro y Mendoza. También la hicimos en el Golfo San Jorge», expresó la directora de la organización, Ofelia Cédola en diálogo con Energía On. El estudio tiene una proyección hacia los próximos 10 años en el primer y segundo anillo de la producción de petróleo y gas. El objetivo es que quién busque incorporarse a la industria tenga «acceso a educación de excelencia para estar al nivel del cambio tecnológico que se está produciendo», subrayó. En números 239 son las ocupaciones esenciales a cubrir en la exploración, descubrimiento y producción de hidrocarburos. Según el estudio, del total de las 239 ocupaciones clave en la exploración, descubrimiento y producción de hidrocarburos, 44 corresponden al área de perforación, 44 de terminación, 12 de laboratorio, 38 de producción y tratamiento, 38 de intervención a pozo, 21 de mantenimiento, 23 de salud, seguridad y medio ambiente, y 30 de yacimiento digital. El análisis determinó que las 239 ocupaciones clave pueden ser desempeñadas por 113 perfiles profesionales. De este total, 29 pueden ser cubiertos por operadores con formación profesional, 43 por técnicos de nivel medio o superior con formación continua especializada, 24 por personas con títulos de nivel universitario, y 17 con cursos de posgrado. Las nuevas tecnologías aplicadas como la digitalización del monitoreo remoto y el control de procesos, la automatización y tecnologías de la información y operativas, la ciencia de datos aplicada, entre otras, «requieren perfiles de operadores y técnicos medios y superiores más calificados y especializados con mayores requisitos educativos como secundario completo, de preferencia técnico medio, y una marcada necesidad de formación continua», subrayaron desde la fundación. La industria «sufrió una gran transformación. Pasó de industria pesada a industria intensiva de conocimiento. Entonces toda esta incorporación de tecnología produjo un cambio organizacional muy grande. En lo ocupacional los perfiles hoy son diferentes como también las exigencias a la hora de incorporar trabajadores«, detalló Cédola. Una vez definida la formación que se requerirá para cubrir los puestos, se hizo un análisis de la oferta educativa en el territorio para «determinar la brecha existente con las necesidades de la industria y para elaborar una serie de recomendaciones que permitan una mejor vinculación entre educación e industria», expresaron desde Fundación YPF. En la actualidad, los perfiles técnicos de la educación formal de nivel medio y terciario tienen un enfoque generalista según la fundación. La especialización la logran a través de la experiencia o «abreviando la curva de aprendizaje a partir de diplomaturas, cursos de especialización y, fundamentalmente, con una formación continua diseñada por módulos que puedan ser cursados a lo largo de una trayectoria laboral», indicaron. Cédola adelantó que llevarán a cabo un estudio similar abocado en el tercer anillo sobre las necesidades de profesionales y tecnología a cubrir en las pymes. También establecerán un observatorio en la región «que vaya dando cuenta de todos estos cambios que se van desarrollando a lo largo del tiempo«, destacó. Oferta laboral en Vaca Muerta: las claves para fortalecer la formación educativa «Estamos trabajando ahora a partir de este estudio con el ministerio de Educación de la Nación y de la provincia para hacer un plan de transformación de la escuela. En un principio será para las escuelas técnicas y las tecnicaturas y eso incluye el rediseño de las currículas, planes de estudio, formación docente y actualización del equipamiento. En breve vamos a inaugurar un simulador«, comentó Cédola. El estudio prospectivo presenta claves para que el sistema educativo se fortalezca en la formación que requiere el área. Dentro de las tecnicaturas medias orientadas a la industria hidrocarburífera, subrayaron la importancia de involucrar a las empresas para implementar prácticas profesionalizantes y pasantías de estudiantes y docentes. También, recomendaron actualizar la curricula de los planes de estudio y sumar nuevos abordajes con contenidos específicos en la materia. «La educación técnica de nivel medio en hidrocarburos e industria de procesos presentan en general bajo nivel de matrícula en comparación con otras orientaciones técnicas«, indicaron. Recomendaron ampliar y fortalecer las tecnicaturas terciarias universitarias y no universitarias a través de mejorar la oferta educativa hacia especializaciones. Aumentar la matrícula de carreras que ya están en marcha y potenciar «su pertinencia con prácticas profesionalizantes, pasantías, becas«. A su vez, sumar nuevas tecnologías educativas como simuladores y realidad virtual. Plantearon la necesidad de crear más diplomaturas y tecnicaturas de nivel superior y universitario especializadas, en articulación con empresas del sector en: Petróleo, Perforación y Terminación de Pozos, Electrónica, Automatización y Control de Procesos, Ciencia de Datos e Informática aplicada. También, establecer más cursos de formación profesional o formación continua en especialidades de la industria como las de operador de hidrocarburos, operador de fractura hidráulica, operador de producción, operador de planta de gas, entre otros. Indicaron la importancia de crear un módulo de Ingreso al Upstream de la Industria para asegurar un estándar mínimo de conocimiento en materia de seguridad operativa y resguardo ambiental; sumar cursos de especialización para egresados de la educación técnica de nivel medio y superior, y formación continua acreditable o articulada con tecnicaturas de nivel superior y universitario.

Tronador II: otro paso para el lanzador espacial argentino

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La semana  anterior se concretó el primer prototipo del tanque que tendrá el lanzador de satélites de fabricación nacional. Se trata de un importante avance hacia el dominio de una tecnología que solo poseen una decena de países a nivel mundial. Están previstos dos lanzamientos de cohetes de menor tamaño hasta llegar al modelo final, estimado para el año 2029.

Este jueves 15 de junio se cerró el primer prototipo del tanque estructural del Tronador II, el vehículo espacial de fabricación nacional que permitirá poner satélites en órbita. Cuando se complete el desarrollo, la Argentina pasará a estar entre los diez países del mundo capaces de dominar el ciclo espacial completo.

El lanzamiento del Tronador II está estimado para el año 2029 e implica un largo proceso que incluye el desarrollo de la estructura, la propulsión y el sistema de electrónica para su control automático.

El cierre de etapa se anunció en un acto realizado en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI), en la localidad bonaerense de Pipinas, en el que participaron el presidente de la Nación, Alberto Fernández; el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; el director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Raúl Kulichevsky; y el presidente del directorio de VENG, Marcos Actis, entre otras autoridades y referentes del sector. Detrás de los funcionarios, podía verse el imponente prototipo de tanque del Tronador II. “Cuando uno tiene un vehículo propio, puede decidir cuestiones como cuál es la manera más conveniente de hacer el viaje, cuándo salir y a qué destino llegar. Eso en el área satelital es muy importante porque si dependemos de terceros, no se puede controlar el momento justo del lanzamiento ni la posición a la que llevan el satélite y todo eso hace a la pérdida de eficiencia y aumento de costos”, explica a TSS el ingeniero Daniel Rocca, gerente de Acceso al Espacio de la CONAE.
Este prototipo permitirá alcanzar la fabricación de los tanques estructurales de primera etapa, que cumplen de manera simultánea la función de fuselaje y de almacenamiento de los propelentes. Foto: Facultad de Ingeniería UNLP.
La fabricación del Tronador II se enmarca en el Plan Espacial Nacional y tiene por objetivo colocar satélites desde el territorio nacional a través de un lanzador desarrollado íntegramente en la Argentina. El vehículo tendrá la capacidad de poner satélites de hasta 750 kilos en órbitas bajas (a unos 600 kilómetros de la Tierra). Además de la utilización estratégica que tiene para el país, permitirá brindar servicios a terceros en América Latina y en el mundo. Antes de llegar al lanzador final, el Tronador II-250, se ensayarán y lanzarán dos prototipos de menor tamaño, el TII-70 y TII-150. El primero tendrá 70 centímetros de diámetro y 11 metros de largo. Llegará a unos 140 km de altura y servirá para probar un motor de tres toneladas de empuje. El objetivo es experimentar que las cargas útiles alcancen cierta altura de gravedad relevante. En tanto, el Tronador II-150 tendrá un diámetro de un metro y medio y permitirá poner a prueba un motor de 30 toneladas de empuje. La empresa VENG, controlada por la CONAE, es la principal contratista de este desarrollo, que involucra el trabajo de más de 50 empresas nacionales e instituciones públicas del sistema científico-tecnológico, como la Universidad Nacional de la Plata, la Universidad Nacional de Mar del Plata, la empresa provincial INVAP, Valthe Ingeniería, 2G Composites e Inoxpla. “Como se trata de tecnología crítica, solo se puede acceder hasta cierta información y el resto hay que desarrollarlo de forma propia”, señala Rocca. El prototipo de tanque que se cerró este jueves tiene 3,5 metros de longitud, 2,5 metros de diámetro y 3,2 milímetros de espesor. Todos sus componentes son de aluminio de uso espacial y fueron soldados por el método de fricción-agitación bajo estándares internacionales. Es una tecnología de uso inédito en el país y el desarrollo de los procesos de soldadura fue hecho con ingeniería local.
El prototipo de tanque que se cerró este jueves tiene 3,5 metros de longitud, 2,5 metros de diámetro y 3,2 milímetros de espesor. Foto: Facultad de Ingeniería UNLP.
“Para que esas estructuras sean eficientes, necesitamos aprovechar al máximo la soldadura en frío. Eso llevó todo un proceso de diseño donde hubo que especificar la máquina, adquirirla, ponerla en marcha, desarrollar el proceso de soldadura y generar todas las partes para poder armar este primer prototipo de tanque, que en su diámetro ya tiene dimensiones reales”, indica el ingeniero. Este prototipo permitirá alcanzar la fabricación de los tanques estructurales de primera etapa, que cumplen de manera simultánea la función de fuselaje y de almacenamiento de los propelentes (kerosene y oxígeno líquido). “Es un avance muy importante porque constituye un demostrador tecnológico de las capacidades que hay que desarrollar para tener la estructura final del lanzador”, explica Rocca. Los próximos pasos hacia el lanzador argentino dependerán de los resultados que se vayan obteniendo con cada prototipo y también de que el financiamiento para el Plan Espacial Nacional se mantenga constante. Si todo continúa de acuerdo con lo planeado, se estima que el lanzamiento del TII-70 será a comienzos del 2026 desde el Centro Espacial Punta Indio. En tanto, los lanzamientos del TII-150 y el TII-250 se realizarán desde el Centro Espacial Manuel Belgrano, en Bahía Blanca. Al respecto, el ingeniero explica que la posición de la base de lanzamiento se elige cumpliendo determinadas normas que garanticen la seguridad de las personas y el ambiente, y también tiene que ver con el destino del lanzamiento. La base de Pipinas es más chica, se usa para ensayos experimentales y vehículos de menor porte. La de Bahía Blanca, por su parte, es un área un poco más alejada de la población y autorizada para lanzamientos por un acuerdo realizado con la Armada Argentina. Por lo pronto, el equipo interinstitucional de investigadores seguirá trabajando en la confección de nuevos prototipos y la realización de sus respectivos ensayos. “Iremos desarrollando prototipos cada vez más refinados que nos permitan poner a prueba su funcionamiento, someterlo a distintas presiones y evaluar sus capacidades hasta llegar a poner a punto el lanzador”, finalizó Rocca.

Nadia Luna

Una mirada argentina: cómo los drones kamikazes cambiaron la guerra de Ucrania – Conclusión

La primera parte de esta artículo está aquí. Cambio de paisaje en el frente La llegada de los drones a Ucrania cambió el paisaje de la guerra. Las largas fases de estancamiento del combate en Ucrania (fuera de la caída de Bajmut el frente no se ha movido casi nada desde Septiembre de 2022) no tienen nada que ver con el escenario de la Primera Guerra Mundial. No estamos en La Guerra de Trincheras 2.0. Los drones cambiaron todo. Basta mirar la distribución espacial sumamente raleada de los soldados ucranianos o rusos en la llamada «línea de contacto», ver cómo evitan agruparse, recluídos en escondites transitorios y sin elementos de construcción, sin reductos contra la artillería ni almacenes para munición o comida.
Canal de descarga de agua caliente de uno de los sitios que podría volverse blanco de los HIMARS ucranianos, que como todo misil de artillería es un dron: refrigerados por aspersores de agua fría, los piletones de enfriamiento al aire libre de los combustibles gastados por los 6 reactores del complejo nucleoeléctrico de Zaporiya, visibles al fondo.
Delante de la primera línea de fuego rusa, en Zaporiya, hay de 10 a 30 km. de «tierra de nadie». Y las antiguamente llamadas «primeras líneas» son casi invisibles desde tierra y aire. En comparación, las trincheras de Verdún o del Marne eran verdaderas ciudades, lineales pero evidentes y complejas, arquitecturadas, superpobladas y fétidas. Hoy en la intemperie ucraniana, y hasta la tercera línea en profundidad, si los soldados de uno u otro bando se agrupan demasiado, si insisten incluso en amucharse para el rancho, es fija que en minutos les cae, probablemente sin ruido ni preaviso, algo explosivo desde el cielo. Los malditos drones. Y los hay para todos los gustos. Pueden ser tan elementales y sacrificables como un cuadricóptero chino de supermercado que te suelta por gravedad una granada de 40 mm. Si uno está en vena suicida y quiere pasearse a cuerpo gentil por tierra de nadie, tal vez se pregunte adónde está la gente, adónde está la guerra. Gran diferencia con la Primera Guerra, donde dos trincheras antagónicas y muy evidentes se espiaban una a la otra con periscopios, separadas por apenas 200 metros de «tierra de nadie», cruzada de mucho alambre de púa y pululante de cadáveres y ratas. El paisaje era repelente pero casi aburrido hasta que, a toque de silbato, una de las trincheras vomitaba miles de soldados, y estos cargaban en horda hacia las ametralladoras enemigas, en general sin poder llegar, para añadir sus propios cadáveres a los que ya alfombraban aquel espacio sin dueño. En los tres primeros días de Julio de 1915 cuando la Ofensiva del Somme, el general Sir Douglas Haig se las arregló para hacer matar a 60.000 de sus propios hombres. Sí, leyó bien, en tres días. La tierra de nadie ahora es enorme y más bien vacía. Como toda prueba de la existencia de la guerra, está jalonada de embudos creados por balas de artillería o de misiles, y de cascos de tanques destripados por cargas huecas o flechas de uranio empobrecido (en el caso de la OTAN), o de aleación de tungsteno (caso ruso). Muertos no faltan, pero se ven menos. Lejos de poder escapar, los tripulantes de los blindados literalmente se han derretido adentro, porque las cargas huecas o las flechas de uranio generan picos de presión y temperatura como para fundir metales, y ni hablar de lo que pasa en ese microambiente enlatado con el pobre cuerpo humano durante esos pocos misilegundos. La profesión de tanquista ya viene sin jubilación. Los primeros en descubrir esto fueron los rusos, cuando sus tanques viejos, de diseño soviético, modernizados o no, explotaban como volcanes alcanzados por los nuevos misiles estadounidenses Javelin y NLAW. A diferencia de los RPG-7, las bazucas yanquis o nuestros lanzacohetes INSTALASA, de Fabricaciones Militares, estos sistemas nuevos actúan fuera del tiro horizontal y chato. Tienen la doble capacidad de autoguiado (fire and forget) y de elevarse y perforar la torreta o el capot del motor desde arriba (top attack). Las superficies superiores son los puntos más débiles de cualquier blindado, incluso los modernizados con placas explosivas reactivas. Éstas generan contraexplosiones capaces de atajar el chorro de plasma metálico generado por una carga hueca. Pero esas placas suelen ser frontales o laterales. Perforada su cúpula por un chorro de cobre ionizado, la munición adentro del tanque estalla como un volcán y la torreta termina a doscientos o trescientos metros de la batea del blindado. Es probable que los tanquistas no hayan sentido siquiera dolor cuando pasaron a estado líquido o gaseoso, porque todo sucedió en milésimas de segundo. Los rusos aprendieron la lección y ahora evitan como la peste las grandes cargas de tanques, al estilo de las que les salían tan bien en la 2da Guerra mundial con sus veloces T-34. Los ucranianos están aprendiendo la misma lección ahora, y por las malas. La semana pasada, en un diálogo insólitamente franco con corresponsales de guerra de todo origen, el presidente Vladimir Putin admitió que tenía algunos generales de opereta, y que el Ejército Ruso había entrado al combate con pocas municiones inteligentes, es decir, drones. Está remediando ese déficit, dijo. Significativamente, desde que empezó la segunda gran ofensiva ucraniana, hace dos semanas ya, los tanques alemanes Leopard II de Ucrania no logran acercarse a la línea de contacto rusa, tenue como es. Mientras intentan arrimarse, les llueve de todo desde el cielo. Y bien apuntado. En Zaporiya, las formaciones de blindados tipo ariete no logran siquiera escapar de regreso a sus líneas, porque entre lo mucho que se les desploma desde arriba, a esos hasta ayer temibles tanques alemanes y «carriers» artillados de infantería Bradley, la ruta de retirada les queda cortada. Quedó regada por municiones inteligentes que los rusos llaman «Agricultura», dado que siembran el suelo de minas antitanque poco visibles. El paisaje de la Primera Guerra en las llanuras europeas lo inventaron la ametralladora Maxim (usada por todos los contendientes), el avión y la artillería pesada. El paisaje de la guerra de Ucrania es mucho más raro: fuera de las ciudades demolidas al ras, en el campo el frente parece deshabitado aunque no lo está. Este nuevo paisaje de guerra lo inventaron los drones. Algunos drones kamikaze pueden estar más de una hora sobrevolando un sitio hasta percibir un blanco redituable y dejarse caer, de a uno o en enjambre. Son lo suficientemente chicos y baratos como ser poco visibles pero muy sacrificables. Viajan de ida, y por poca plata. En su inepcia inicial, los rusos tenían pocos drones, pero tras acumular pérdidas y fracasos los salvó la compra a Irán del Shahed 136 (ver aquí), que ahora se fabrica masivamente en Rusia bajo licencia de Teherán y detrás del refugio industrial que son los Montes Urales. Son un «game changer» para la logística de retaguardia ucraniana por su gran alcance, pero sobre todo, por ser de tecnología sencilla, simple y barata (ver aquí). Gracias a este dron iraní, la mayor parte de la infraestructura de transmisión y distribución eléctrica de Ucrania ya no existe. Por ende, en las ciudades ahora no hay agua, ya que las bombas que la sacan del subsuelo o que la transportan hasta los sistemas de purificación y distribución son eléctricas. Ucrania se está volviendo rápidamente inhabitable. Los Shahed 136 son alas delta de plástico de un par de metros y de lento, propulsados por un motorcito de dos tiempos, como los de una moto de rappitero criollo. No cuestan más de U$ 10.000 cada uno, pero con 40 kg. promedio de carga explosiva, destruyen activos mucho más caros. Los Shahed 139 son muy vulnerables a misiles portátiles de infantería como los Stinger, pero el Stinger más viejo y berreta cuesta tanto como 7 Shahed. Estos drones iraníes los puede derribar con facilidad un tanque antiaéreo alemán Flakpanzer Gepard con sus cañones de 35 mm. Pero una ráfaga de 40 tiros de munición con detonador de proximidad sale lo mismo que 3 Shahed. Aún si lo derribás, estás perdiendo plata. Y seguís en peligro, porque vienen en enjambre. Nadie que use estas armas va a admitir que las decisiones letales las pueda tomar el robot en base a lo que perciban sus sensores y coincida con activos enemigos en su base de datos. Pero eso sucede, y al menos desde la guerra de Vietnam, y en forma confesa. Es lo más eficiente: no hay conexión radial que se pueda interferir, ni datos desactualizados sobre el paradero del blanco. Los drones en realidad son un asunto viejo, viejísimo. Sólo su increíble abundancia en Ucrania puede volverlos novedad, porque como dijo algún ruso famoso, hay algo cualitativo en la cantidad.
El Tte. de Fragata Joe Kennedy, destinado por su familia a futuro presidente de los EEUU. Este Kennedy murió 6 días después del desembarco en Normandía, tratando de hacer llegar un dron cargado con 10 toneladas de Tórpex hasta las rampas de lanzamiento de los misiles cruceros alemanes V-1 en la costa francesa. El dron, un bombardero B-24 teleguiado por otra nave similar mediante una cámara de televisión en la proa, estalló sin causa aparente antes de que Kennedy y su copiloto pudieran lanzarse en paracaídas sobre suelo inglés. No llegó a orillas del Canal de la Mancha, que debía cruzar ya vacío de personal y teledirigido. El dron tenía tripulación temporaria porque podía volar teleguiado, pero no despegar.
No siempre fue así. El 12 de junio de 1944, menos de una semana tras el desembarco aliado en Normandía, el teniente de fragata Joe Kennedy, hermano menor de John, murió en una misión sumamente arriesgada. Pilotaba transitoriamente un cuatrimotor B-24 naval cargado con 10 toneladas del nuevo explosivo antibuque desarrollado por los británicos, el Torpex. Este B-24 de Kennedy era un dron, capaz de ser telecontrolado desde otro B-24 similar pero menos hecho percha, y tripulado en forma permanente. La magia la hacía un novedoso sensor óptico remoto de la RCA, fabricante de radios y tocadiscos. El nombre del pendorcho era «cámara de televisión pancromática», un cusifiaco muy pesado instalado en la proa del dron. La misión estaba apuntada a destruir los búnqueres de las rampas de lanzamiento de las bombas voladoras V-1, que lanzadas desde la costa normanda y belga, estaban pulverizando Londres. Joe Kennedy y su copiloto, el teniente Wilford Willy, debían despegar y volar el aparato hasta unos kilómetros antes de los acantilados blancos que marcan la costa de Dover, donde se lanzarían en paracaídas. El otro bombardero B-24 tripulado tomaría el control remoto del resto de la misión a través del Canal hasta las rampas de V-1 de Mimoyecques. Alguna mala aislación electromagnética debe haber activado uno de los detonadores del tórpex: el B-24 de Kennedy y Willy reventó de pronto a unos 600 metros de altura. Estimados, 10 toneladas de torpex pueden arrasar hectáreas. La explosión casi destruyó la escolta de Mustangs y P-38 que custodiaban el dron a prudente distancia. Kennedy y Willy ni se deben haber enterado. Esta misión era ultrasecreta, pero muestra que ya un año antes de que terminara la 2da Guerra había drones aliados muy primitivos, como el de Kennedy, luchando contra drones bastante más evolucionados, automatizados y diseñados «ad-hoc» por los alemanes, los misiles crucero V-1. Drones contra drones en 1944. ¿Nos puede sorprender tanto lo de Ucrania a fecha de hoy? No sólo nos caímos del planeta: nos caímos de la Historia.  
El Mistel, principal dron alemán usado para atacar -y con razonable éxito- los barcos cargueros que abastecían las playas de desembarco en Normandía, en el veraano de 1944. El bombardero Ju-88 es el dron, comandado por el caza monomotor FW-190 montado encima. Luego del despegue, el dron se separa y vuela hasta su blanco naval bajo control del piloto del caza.
Con más éxito, los alemanes habían cocinado un dúo de aviones en que uno, generalmente un caza FW-190 monomotor montado arriba, soltaba al segundo, un bombardero bimotor Ju-88, también hecho percha, sin tripulación, y colocado debajo. Este dron bimotor estaba lleno de explosivos. Producido el desenganche entre monomotor y bimotor, volando muy alto y dirigiéndo el dron a distancia por radiocontrol, el piloto del FW-190 apuntaba al Ju-88 contra algún blanco naval jugoso. Los alemanes emplearon estos artilugios contra la línea de abastecimiento logístico de la cabecera de playa aliada en Normandía. Hubo muchos hundimientos, y se habló poco de ello. En los ’60 y ’70 los EEUU usaron drones de largo alcance y alta velocidad para detectar los radares de las baterías antiaéreas de Vietnam del Norte. Decenas de kilómetros detrás de los drones a reacción venían volando algunos Phantom «Wild Weasel» con misiles antirradar HARM. Cuando los HARM enganchaban las ondas de algún radar Viet, volaban en línea recta contra su fuente, es decir la antena emisora. Aquí hay hay un doble uso de drones: los primeros simulan ser aviones, los segundos son los HARM, que también son drones, como lo es todo misil, avión o helicóptero suicida con un sistema autónomo de búsqueda de blancos, más allá de su morfología o medios de propulsión. Los Wild Weasel y sus drones-señuelo eliminaron su cuota de baterías misilísticas y de tubo. Y aún así, no pudieron impedir que Vietnam del Norte derribara 3744 aviones, 5607 helicópteros y 578 drones estadounidenses. A principios de 1973, la Agencia de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) tomó cartas en el asunto y comenzó a trabajar en el desarrollo de pequeños drones baratos para atacar las defensas aéreas enemigas. Conocida como AXILLARY, la iniciativa de DARPA tenía como socios a la CIA y la Fuerza Aérea. AXILLARY debía desplegar enjambres de drones baratos en viaje de ida hasta zonas enemigas radarizadas, donde la idea era estacionarse sobre un punto, orbitándolo en sobrevuelo. En el momento en que los Viets prendieran un radar, se le caía encima todo el enjambre, sin que hiciera falta ninguna nave madre tripulada a distancia que diera la orden. Como se ve, desde el estallido que en 1944 liquidó a un posible próximo presidente de los EEUU, Joe Kennedy, las cosas en 1973 se habían automatizado bastante. Es interesante el resumen que hizo el general de brigada que dirigió AXILLARY en Vietnam, Lovic P. Hodnette cuando tuvo que informar al Congreso de su programa: «No queremos un tipo en el loop». La cuestión era bajar radares enemigos y bajar costos propios, punto. La idea de Skynet, en la película Terminator, tiene raíces viejas y profundas en la historia militar estadounidense. Robots asesinos hay desde hace mucho. Se vive diciendo que no, pero es sarasa. La Vertical Flight Society (VFS), un club yanqui de helicopteristas y gente de la industria asociada fundado en 1943, hizo un relevo de hasta 210 tipos de drones tipo «viaje de ida», desde aparatitos que caben en una mano hasta los que pesan más de 150 kilos. Aproximadamente el 87% de estas aeronaves están en alguna fase de desarrollo o en uso activo. El resto son bichos históricos de los años ’70 o anteriores.
Dron ruso Lancet de 12 kg., con 3 kg. de explosivos, motor eléctrico silencioso en la cola y 40 minutos de autonomía. Lo fabrica masivamente una subsidiaria de Kalashnikov, y en estos días es quizás la principal arma antitanque rusa mientras dura la contraofensiva ucraniana.
En la encuesta, que data de 2018, hay 32 países productores, aunque la gente del palo sabe que son al menos 50, y la totalmente ajena al tema cree que los únicos que hacen algo en la materia son EEUU, China, Israel y ahora Turquía y Rusia. En realidad, nadie sabe cuántos tipos de drones distintos y ya capaces de despliegue hay en el mundo. Más tarde que temprano, Rusia está inundando el frente de Zaporiya con el Lancet 3, un dron de motor eléctrico en posición «pusher» (de empuje) muy silencioso, con 3 kg. de carga explosiva, 110 km/h de velocidad crucero, capacidad de sobrevuelo de hasta 40 minutos y una excelente cámara de televisión en proa. Rusia entró en guerra como si estuviera en 1945 o en 1980, dándose el lujo de no usar este tipo de armas, que reservaba para las ferias de armas. Pagó un precio alto. Ahora aprendió. La encuesta de la Vertical Flight Society muestra que solo el 12% de los nuevos modelos de drones censados hasta 2018 eran estadounidenses o israelíes. Otra encuesta de la misma sociedad que va desde 2018 a 2022 muestra que un tercio de las nuevas bombas vagabundas son asiáticas. La India es un nuevo jugador nada inesperado, y acaba de aparecer con 14 nuevos aparatos. Declarados, corrijo. Hasta hace pocos años, este mercado estaba formado básicamente por drones con ala fija y morfología y forma de vuelo más o menos parecida a la de un avión. Luego los cuadricópteros y hexacópteros portátiles de despegue vertical tomaron la delantera y hoy en cantidad de modelos representan más o menos el 25% de lo que se muestra públicamente. Era inevitable que surgieran morfologías híbridas, como el dron que están cocinando el Ejército Argentino y la FAdeA. En general -pero no siempre- los cuadris y hexas  son sistemas de ida y vuelta, más que municiones voladoras kamikaze. Pero no siempre fue así. Ya en la guerra de Nagorno Karabaj, en 2020, los azeríes le colgaban minas Claymore (que riegan metralla al frente, en un arco amplio) a drones de filmación. Usaban este combo contra la soldadesca enemiga cuando ya había quedado de a pie y sin camiones, no bien se agrupara un poco. La Vertical Flight Society dice que la partida presupuestaria que pidió el Pentágono para drones kamikaze en 2024 va a subir un 85%, U$ 622 millones más que en 2023. Parecería que en Ucrania los militares estadounidenses se empiezan a dar cuenta de que fabricar drones estratégicos de gran tamaño, altísimas prestaciones y precios millonarios, como han venido haciendo desde los ’90, no alcanza para decidir batallas comunes. Cuando arriben los cazas F-16 estadounidenses a Ucrania, si arriban, tal vez se vea por fin un poco de combate aéreo en cielos donde los pilotos rara vez asoman la nariz, porque los sistemas misilísticos automatizados están en todos lados. Pero el problema que van a tener esos aviones es su vulnerabilidad cuando estén aterrizados, no importa lo dispersos que estén o lo lejos que se hallen de la línea del frente. Con lanzarles un enjambre de drones chicos, como hacían los azeríes, desde un camión aparentemente civil, esos hermosos aviones no vuelven a despegar. Los cazas supersónicos multirrol y los tanques seguirán existiendo, pero son muy caros, y los drones para liquidarlos pueden ser muy baratos, y aparecer como desde la nada. La guerra, como la nostalgia, ya no es lo que era. Tenemos todo lo necesario para desarrollar una industria de drones con componentes nacionales y por poca plata, pero puede ser armamento costo-efectivo. Si exportamos sistemas tan complejos como reactores nucleares y radares, con la alegría imaginable de la OTAN, ¿no podemos vender nuestros drones? ¿Ni siquiera a nosotros mismos? Empecemos ante todo por volver a desarrollarlos. Los U$ 640 millones que se iban a gastar en doce cazas JF-14 chinos, o los 36 decrépitos F-16 que nos quiere encajar la generala Laura Richardson, ¿cambian en algo la situación estratégica argentina? Tenerlos no nos hace menos vulnerables: con 2,78 millones de km2 de superficie continental indiscutida, éste es el 8vo país del planeta por extensión, y uno de los más despoblados. Y las guerras entre países con PBI mediano o chico hoy las pierde el primero en quedarse sin armamento propio, o sin soldados. Porque estos bien pueden no aceptar más la idea de ser masacrados para nada y alzarse contra sus oficiales, evento tan común durante el último año de la Primera Guerra Mundial que ésta se terminó debido a ello. Como sea, hoy se pierde por agotamiento de armas o rebelión de propios, lo primero que suceda. ¿Cuántos drones y de cuántos tipos puede fabricar la Argentina con U$ 640 millones? ¿Preferimos aviones pintones, caros y llenos de ataduras diplomáticas, o una rama nueva en el árbol, por ahora más muerto que vivo, de nuestra vieja industria de defensa?

Daniel E. Arias