sábado, 4 julio, 2026 - 6:17 am

Viaje de ida: una mirada argentina de los drones kamikazes que cambiaron la guerra de Ucrania

¿Por qué hasta 2016 FAdeA e INVAP estaban diseñando drones duales, de uso civil o militar? ¿Por qué aquel año dejaron de hacerlo? ¿Y por qué ahora FAdeA empezó a armar otros drones muy distintos, integrando componentes «de anaquel» de distintos orígenes para el Ejército? Porque sin drones, el país se está volviendo cada vez más indefenso y fácil de manipular/patotear/amenazar, sin importar cuántos tanques, cañones, barcos y aeronaves tripuladas añada a los pocos que tiene y que funcionan. Es la respuesta común a las tres preguntas. Sí, también a la segunda, háganse cargo. Háganse cargo de esto: en 2016 el primer modelo de experimentación tecnológica (MET) de un SARA estaba haciendo sus primeros despegues y aterrizajes radiocontrolados en una pista deliberadamente mala y solitaria de Córdoba, cuando rompió tren de aterrizaje. Podría no haberse accidentado aquel día sino el siguiente. Iba a suceder. Ésa es la «D» de I&D, significa «desarrollo», trabajo precedido por la investigación, pero mucho más lleno de tropezones. El MET podría incluso no haberse accidentado, igual su destino estaba cantado: bajo batuta de la abogada Cristina Salzwedel y por orden del presidente Mauricio Macri, la fábrica cordobesa liquidó enteramente el proyecto SARA, o Sistema Aéreo Robótico Argentino, apenas a un año y medio de lanzado. ¿Cómo se aborta todo un proyecto tecnológico complejo de defensa? Se lo mata en el huevo: el MET. Nueve años después, Ucrania enseña por qué hay que resucitar el SARA. Por ahora la única fuerza armada argentina que parece enterada de que necesita no el SARA, pero sí al menos algún dron y con cierta urgencia es el Ejército. Para el arma terrestre por excelencia, esto tiene su lógica: la aviación robótica les da acceso propio a algo que fue siempre coto casi privado de la Fuerza Aérea y en menor grado, de la Aviación Naval: el cielo. Y la gente de borceguí no parece con ganas de esperar que sus contrapartes en el mar y el aire, muy afines a importar sistemas «llave en mano», se engrasen las manos construyendo cosas aquí. ¿Y por qué engrasarse las manos? Porque el Ejército conserva algo (poco) de su ADN industrial, el que lo llevó a construir (hace mucho) las 14 grandes plantas de Fabricaciones Militares. Porque los drones pueden ser inherentemente baratos, pero cambian todo. Y además, porque no hay un mango. Una sola pregunta, tres respuestas. La situación actual considerando la Guerra de Ucrania INVAP, la fuerza motriz que inseminó en FAdeA la idea del SARA, parece replegada a espera de un Poder Ejecutivo más jugado a la reconstrucción de la vieja y considerable industria argentina de defensa. Aquí siempre fue una industria industrializante: genera largas cadenas de proveedores locales. «Parece» significa que el país le mete pata al diseño de un nuevo satélite de observación de la Tierra (en este caso, del Mar Argentino) para la CONAE, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Es el SABIA-MAR, un aparato de órbita polar baja al que originalmente estaba asociado Brasil. Si ése proyecto de 2012 hubiera recibido la atención y plata necesarias, la dupla CONAE-INVAP lo habría lanzado en 2016, y hoy estaría reemplazándolo por decenas de SABIA-MAR 2.0 minúsculos y baratos, integrados «en red», en lugar de un satélite monolítico de 700 kg. «Parece» es porque la misma gente que abortó el SARA decidió no construir los ARSAT 3, 4 y 5, y 6, y eso tras el lanzamiento de los 1 y 2 en 2014 y 2015, satélites que funcionan muy bien. De modo que INVAP en 2016 se quedó sin socio nacional para un satélite geoestacionario de telecomunicaciones, y estuvo nuevamente a punto de quebrar. Alguien en el State Department se la tiene jurada a esta firma de Bariloche. Y aquí esa cancillería apoya a partidos y candidatos con mucha intención de voto. Pero a INVAP siempre la salva el estado. Sólo que en este caso no fue el argelino, el egipcio, el australiano, el holandés, el saudí, que ya salvaron a INVAP de varias posibles quiebras desde 1984, sino el estado turco. TAI, Turkish Aerospace Industries, empresa que factura arriba de U$ 2500 millones/año, atenta a este nuevo jugador argento en el mercado que empezó con dos éxitos, le pidió un satélite geoestacionario de telecomunicaciones. Y como turco con plata quiere lo mejor, ambas firmas crearon GSATCOM Space Technologies. Esta «joint venture» ya aprobó el diseño de ingeniería de su nuevo GSC-1, con 1/3 de la masa de los ARSAT 1 y 2, pero con un ancho de banda mucho mayor, unas placas fotovoltaicas enormes, sistemas de antenas y bandas de emisión según gusto del comprador, y de yapa propulsión eléctrica (adiós, combustibles líquidos). Eso es más o menos lo que ARSAT e INVAP estaban planeando para los ARSAT 5 y 6. Pero pensaba ir llegando a esa complejidad de a poco y asumiendo los riesgos tecnológicos de a uno por vez. Los turcos, en cuyo territorio se inventó el comercio entre estados hace 5000 años, no quieren perder tiempo: tratan de llegar de un salto a un producto exportable «urbi et orbi». Del cual ARSAT podría ser no sólo usuario sino asociado, por la parte mayoritaria que tiene en CEATSA. Ése es el Centro de Ensayos de Alta Tecnología, donde Argentina testea todos los satélites complejos de ARSAT y de la CONAE (es una instalación gigante, puede testear hasta aviones. Sí, también drones). El 10% de CEATSA es de INVAP, y los laboratorios están dentro de la sede de INVAP en Bariloche. Pasa que los satélites en general son drones, aunque eso no lo entiende ni la gente aeronáutica. Y por lo demás, los satélites de telecomunicaciones son esenciales para dirigir drones en misiones de largo alcance. De todos modos si hablo de INVAP y de TAI es porque prometí hablar de drones más banales y baratos, los intra-atmosféricos. TAI es el tipo de socio que, de no existir, habría que inventarlo. Está bastante a salvo de bandazos electorales en Ánkara, por ser parte de un complejo de defensa muy enraizado en el estado y la economía turcas. En aeronáutica, TAI hace de todo, incluida modernización de flotas de cazas estadounidenses F-16, y si bien tienen satélites de observación, están bastante asombrados de lo que logró la Argentina con los ARSAT 1 y 2 y por muy poca plata, grosso modo U$ 250 millones por aparato. También les interesan los SAOCOM 1A y 1B: nadie en el mundillo espacial esperaba que nuestras antenas espaciales de radar en banda L funcionaran bien: tienen el tamaño de canchas de squash y una demanda eléctrica feroz. Pero lo hacen. Fundamentalmente, los turcos son necesarios porque no se bancan los tiempos geológicos que tiene la Argentina para sus desarrollos de defensa, probablemente porque desde la Primera Guerra hasta hoy jamás perdieron una contienda entre estados. No tienen traumas de derrotado. Esta «joint venture» no está condenada al éxito, pero promete. Aunque los GSC recauden su plata transmitiendo fútbol o recitales, repito la idea de que en guerra es impensable usar drones de largo alcance sin satélites de telecomunicaciones con canales exclusivos para militares. Y de drones intra-atmosféricos los turcos la saben lunga: una subsidiaria de TAI, Baykar, es la diseñadora y constructora de los drones de observación y ataque Bayraktar, que en 2022 se hicieron famosos en 2022 en la guerra de Ucrania. En un mercado dominado por EEUU, Israel y China, Turquía pintó de pronto como un emergente que factura más que Israel y que China. Sin embargo no fue en Ucrania donde el Bayraktar se hizo conocido en el mundillo militar, sino antes, en la 2da guerra entre Armenia y Azerbaiyán. Contra todo pronóstico, la ganó ese último estado en tres semanas y cuando sus drones (israelíes, turcos y propios) liquidaron los blindados, baterías antiaéreas y camiones del poderoso ejército armenio. Como conviene recordar, y los turcos lo saben, algo de drones sabemos, porque los satélites argentinos son drones exo-atmosféricos. No tienen alas fijas ni rotativas, pero -al menos en los de órbita polar baja heliosincrónica- sí la capacidad informática de pasar la mayor parte de su tiempo de vuelo orbital corrigiendo constantemente, en tiempo real y por sí mismos, su posición, altura, actitud, manejo de potencia y temperaturas, y cumplimiento de misión de la carga útil. Nuestros satélites de observación están condenados a ser bastante robóticos: su contacto asegurado «en línea de visión» con las estaciones terrenas de la CONAE se limitan a sus pasadas de Sur a Norte sobre la Argentina, grosso modo una vez cada 8 días. Para toda otra comunicación con sus satélites, sea bajar imágenes o subir instrucciones, la CONAE depende de centros espaciales extranjeros, ergo, de pactos diplomáticos que, con un mundo quizás al borde de una nueva guerra mundial, pueden cumplirse. O no. La novedad es que FAdeA, de la mano del Ejército y no de la Fuerza Aérea (sería lo lógico), tampoco se quedó esperando el regreso de INVAP a la fábrica cordobesa para seguir aprendiendo de drones. Con un sentido bastante realista y en acuerdo con el Ejército, empezó por aparatos de observación de despegue convencional y hélice en posición «pusher» (detrás del fuselaje). Un dron un tanto chino para la artillería argentina Estos bichos de los que se está dotando el Ejército son aerodinámicos, como para volar y maniobrar en sobre una línea de vuelo más bien horizontal, con una pinta general de avioncitos. Pero tienen capacidad añadida de sobrevuelo estático gracias a cuatro pequeñas hélices montadas sobre las alas, como las de un cuadricóptero comercial de filmación. Son bien raros. Para formularle el alcance a FAdeA, el Ejército dio el del tiro más largo de su artillería, el del cañón autopropulsado Palmaria de 155 mm., que monta sobre el chasis de un TAM (Tanque Argentino Mediano). Si el Ejército tuviera algún misil tierra-tierra de 200 km, el dron que les está armando FAdeA tendría mayor autonomía, para espiar qué onda con el enemigo a esa distancia. No compran lo que no pueden usar. La plataforma es china y casi de venta libre. No es que te la comprás en Easy, pero te viene «de anaquel» y sin que tengan que mediar guiños diplomáticos (no mucho, al menos). Buena parte del resto del dron (la motorización, las cámaras, los sistemas de comunicaciones y la aviónica) también son importados, pero todos con certificación para uso militar expedida en origen. Esta certificación encarece mucho cualquier componente, pero le otorga al Ejército la posibilidad de que la DIGAMC (Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta) autorice el vuelo del pendorcho sobre áreas pobladas, por asuntos de eventuales daños a terceros. Suponemos (suponer es gratis) que la autorización saldrá con fritas, salvo que volvamos a poner en el sillón de Rivadavia un mamerto sin miedo a la abyección, y el/la susodicho/a ordene bajarle el pulgar TAMBIÉN a este proyecto. This is Argentina! El cauteloso añadido nacional de valor de este dron está en el diseño del producto final, el del software de control, y en la certificación. Sin ese papelito mágico y una pila de carpetas acompañantes que llena fácil un container de 20 pies, el vuelo de un dron de cierto peso es un delito penal. Es obvio que en una guerra, cuando hay que improvisar tecnología y mandarla de apuro al frente, esas montañas de papel son lo primero en irse al carajo. Quiero dar un panorama de lo difícil y peligroso que puede ser construir drones en la Argentina, incluso hoy. El del Ejército es un programa modesto, un caso dramático de «es lo que quedó», para un arma que fabricaba históricamente desde ácido nítrico a cables eléctricos, y todo su armamento liviano y pesado y la correspondiente munición, desde los fusiles FAL a los tres grandes cañones SOFMA que operaron en Malvinas. El Ejército y la Marina de Su Graciosa Majestad recuerdan los SOFMA sin amor. En cambio si hoy un TAM quiere practicar tiro con munición antitanque de 105 mm., sea de carga hueca o de tipo «flecha», la tiene que comprar en Israel, a entre U$ 3000 y U$ 5000 cada tiro. Obviamente, esa munición aquí no se fabrica, por lo cual los tanquistas argentinos raramente pudieron usar alguna. Y es que ya se sabe qué hizo el presidente Carlos Menem con la Fábrica Militar de Río Tercero el 3 de noviembre de 1955 a las 08:55 de la mañana. La hizo volar. Eso costó la destrucción de la fábrica, de todos los barrios colindantes de la ciudad de Río Tercero, 7 muertos, más de 300 heridos y miles de vecinos con un post-trauma irremediable, pero tras 19 años de calesitas judiciales, encubrimientos, recusaciones y expulsiones del cargo llegó 2014 por fin hubo responsables presos y condenados, con reclusiones de 10 a 13 años, uno diría que livianitas. Menem de todos modos murió en su propia cama protegido por sus fueros de senador. La de Río Tercero no fue la única planta de producción de armamento argentina que clausuró Menem, pero sí el cierre más espectacular y con víctimas. Es que el presidente, además de su obediencia debida a cierta embajada, en este caso tenía apuros y motivos personales (el ocultamiento de su contrabando de artillería a Croacia). Los demás cierres fueron más de oficio. TANDANOR, donde debían fabricarse, mantenerse y modernizarse los submarinos Type 209 y TR-1700 de la Armada, fue cerrada en 1993 para dedicar ese predio con costa al Río de la Plata a construir un barrio cheto tipo Puerto Madero a través de sociedades fantasma del presi. Y con poca oposición de la oposición. Lo del barrio tilingo no anduvo (nadie puso un mango) y las múltiples denuncias terminaron en otra larga calesita judicial con pocos condenados (3 testaferros de Menem), y a pocos años (sólo 3), y tardísimo, en 2020, a 27 años de los hechos. Se evitó la figura de «estrago doloso» aunque se echó a la calle a decenas de ingenieros navales argentinos formados durante años en los astilleros de submarinos de Thyssenkrupp, Alemania, y se vendió a precio de chatarra una cantidad asombrosa de máquinas herramienta de control numérico para trabajar acero HY-80, fenomenalmente resistente a cargas. Néstor Kirchner en 2006 y con el nombre de CINAR reabrió como pudo el astillero -devastado en recursos humanos y maquinaria-, pero reconstruirlo en equipamiento y recursos humanos a su estado previo a 1993 era difícil. Y sí, habría que haber puesto plata en serio. De todos modos, la Argentina conservó 11 años más al menos parte de la capacidad de reparación de sus dos unidades TR-1700. La perdió del todo, y también sus últimos recursos humanos, cuando tras el hundimiento del ARA San Juan, en 2017, el Ministro de Defensa Oscar Aguad dejó sin terminar la reparación de media vida de su gemelo, el ARA Santa Cruz. Equivale a cierre. Poca gente, de la muy veterana, se quedó a esperar ser echada de nuevo. A este poliministro no sólo se le hundió un submarino, sino también un astillero. Es el mismo Aguad que, como Ministro de Telecomunicaciones, había cancelado la construcción de los satélites ARSAT 3, 4, 5 y 6, y dado licencia a la operación de 21 satélites estadounidenses y europeos. Tipo coherente. Ahora la Armada quiere importar tres submarinos franceses de Naval Group. El problema es que las entregas son a diez años, y cada unidad cuesta U$ 800 millones, por lo bajo el valor inmobiliario del predio de la vieja TANDANOR en 2020. Cada submarino saldría U$ 300 millones más que la plata que recibe anualmente el FONDEF en un buen año. Ése el nombre del Fondo Nacional para la Defensa creado en 2019, encargado de reequipar como mejor se pueda a un país que, desde que perdió la Guerra de Malvinas, parece diplomática y políticamente resignado a perder toda capacidad de autodefensa. Si le cumplimos a la Armada, se quedan en pelota el Ejército y la Aviación. Opción: sacarse diez veces seguidas la lotería. Mientras eso no le ocurre, nuestra Armada podría o más bien debería estar desarrollando con INVAP y las universidades nacionales alguno de los cuatro tipos de drones submarinos o de semisuperficie que existen. Le permitirían enterarse de qué pasa en el Mar Argentino, y en caso de conflicto, actuar en él con bastante efectividad, a bajo costo económico y sin arriesgar personal. El analista de defensa británico HI Sutton enumera casi toda la tipología en este corto de Youtube. Si la Armada está desarrollando algo, no dice «esta boca es mía». Lo cual sería excelente, porque esas cosas deben ser bastante secretas. Sucede que pese a los esfuerzos de cuadros pro-tecnológicos como el Alte. Segundo Storni o más recientemente el Contraalte. Julio Pérez, el arma no tiene lo que se dice ningún ADN de desarrollo propio. Inevitablemente, uno piensa que están en nada. Qué diferencia con los rusos, que han desarrollado muchos drones submarinos. Uno particularmente aterrador, el Poseidón, es bastante mayor que un submarino enano. Tiene motorización y carga útil nucleares, y en teoría puede eliminar (por tsunami) ciudades costeras a 10.000 km. de distancia, tras navegar hasta allí en inmersión silenciosa y de modo robótico. Con menos pretensiones pero gran efecto mediático, a fines de octubre de 2022 Ucrania atacó con cierto éxito a la flota rusa en el Mar Negro, dentro de su propia rada en Sebastopol, en la península de Crimea. Y lo hizo de noche con drones explosivos parecidos a kayaks, casi indetectables por su bajo franco bordo. Que una Argentina que supo tener 22 astilleros industriales, entre ellos el mayor de Sudamérica (Río Santiago), no esté haciendo ni este equivalente naval de un cóctel Molotov pero soñando con importar submarinos Scorpene nuevitos, da cierta indignación. Hablando de explosivos, el último regalo que Mauricio Macri le hizo en 2017 a la capacidad nacional de defensa fue cerrar FANAZUL, la fábrica de Fabricaciones Militares de Azul, provincia de Buenos Aires, que desde 1946 fabricaba y exportaba explosivos para la minería basados en TNT. Dejó en la calle -literalmente, haciendo acampes o vendiendo empanadas- a 238 laburantes muy calificados. Explico: si no sos muy calificado, si no entendés bocha de química y te memorizaste a lo catecúmeno unos manuales de seguridad del tamaño de aquellas viejas guías de teléfonos porteñas, en este laburo te matás. Y matás a muchos otros. Pero -a diferencia de su predecesor, Menem- es fama que ni el presidente Macri ni su gobernadora, Mariu Vidal, mandaron volar la planta fabril o la ciudad. Alcanzó con medidas blandas: jubilaciones extorsivas y chatarrear lo chatarreable, como con TANDANOR. La planta FANAZUL fue reabierta -algo tarde- en 2021. A última consulta, con sólo 118 trabajadores aunque con la capacidad recuperada (o residual según se la mire), ya hay cinco años de pedidos firmados con Perú por TNT y un tipo de explosivo muy para minería, el Máster Mix. Todavía FANAZUL está lejos la capacidad de llenado de cartuchos de propelente con base de TNT para ojivas de artillería de mediano y alto calibre, la causa por la cual la OTAN preferiría que esta pequeña fábrica (cuya existencia los porteños ignoraban pero no así el State Department), cierre de nuevo. La clausura obligó a importar al cuete explosivos a un país con más de 150 proyectos mineros, 13 de ellos ya activos en 2020. Pero lo que termina de explicar por qué el ensañamiento de Macri y Vidal con FANAZUL en un tan país minero, es que allí se hacían las mezclas de componentes químicos que forman los «granos», como se llama en el gremio al combustible sólido de los misiles y cohetes argentinos. La formulación es todo una experticia. La extrusión de las mezclas se hacía en la planta de Río Tercero (lo que quedó de ella), y el testeo de los motores en banco de pruebas se hacía en FANAZUL. Como uno puede ver en los noticieros sobre Ucrania, los misiles de todo tipo salen disparados como de un patadón, lejos de acelerar poco a poco como los cohetes de puesta en órbita de cargas. La eyección de un misil es brutal, incluso cuando tiene un motor inicial o «booster» para proteger al operador o el sitio de lanzamiento del chorro de gases que vomitará el motor principal cuando se encienda. El quemado de un grano misilístico es casi una explosión lenta, pero la paradoja es que debe respetar la resistencia del tubo contenedor sin generar sobrepresiones puntuales. Los «boosters», o motores de despegue de combustible sólido, sin embargo son componentes importantes de los lanzadores de puesta en órbita, que suelen ser de combustibles líquidos. De modo que con el cierre de FANAZUL, Macri y Vidal no sólo liquidaron la fabricación y recarga de todos los cohetes guiados y no guiados de las tres Fuerzas Armadas, sino también el programa de puesta en órbita de la CONAE y su empresa VENG, ya que los lanzadores Tronador se quedaban sin «boosters» nacionales. Tomo esta aclaración del ing. y piloto Norberto Cobelo. Hasta hace 5 minutos yo pensaba que la de FANAZUL había sido un cierre al cuete. No, fue el intento de cierre de nuestros cuetes, de todo programa argentino de fabricación y/o mantenimiento de misiles militares y de yapa, de sistemas de satelización civil. Y no tengo información de que esa parte de la actividad de la planta haya resucitado.  
El Hero 120 israelí, que la Argentina compró por no atreverse a fabricar algo similar.
Y hablando de importar al cuete, en diciembre de 2022 el Ministerio de Defensa autorizó la compra de bombas vagabundas Hero israelíes para la Fuerza Aérea Argentina. La excusa de los gorras ya cansa: el Hero es de altísimas capacidades, a nosotros, miserables ignorantes, no nos da el cuero tecnológico para, ponele (y aquí te abren las especificaciones técnicas del Hero) desarrollar un droncito kamikaze antibúnker, antitanque y antirradar, con 4,5 kilos de explosivo, peso de 18 kilos incluido el lanzador, 60 km. de alcance y un motorcito eléctrico silencioso a popa, y bla, bla, bla. Bueno, obvio, no nos da el cuero, al menos con FANAZUL cerrada y Río Tercero medio viva. De modo que como toda verdad a medias es mentira, pero ponele. ¿No habría sido un proyecto al menos para fabricación bajo licencia en FAdeA? ¿Éste no era un gobierno industrialista? Supongo que todo lo anterior explica que las Fuerzas Armadas sean remisas, tímidas o directamente contrarias para encarar programas de drones. Y para no discutir al cuete, en AgendAR llamamos dron a un vehículo que tiene, la use o no, capacidad de despegue o lanzamiento o desamarre, llegada a destino (pacífica o no) y navegación -sea de ida y vuelta, o sólo de ida- totalmente autónomas, así como debe ser autónoma su capacidad de uso de la carga útil. Eventualmente, algo que tenga autonomía incluso para decidir un ataque. Estas cosas se vienen usando en Libia (o contra Libia) desde 2020, según Naciones Unidas, pero empezaron mucho antes, en Vietnam. Los «killer robots» de Hollywood existen en la realidad desde antes de Terminator 1 y SkyNet. ¿Por qué nos interesa la autonomía plena? Lector, mire lo que pasa en Ucrania. Si Ud. es un milico ucraniano que anda intercambiando información con una bomba vagabunda, ¿cuánto tarda el Ejército Ruso en descubrir el paradero de su antena de controlador, interferirla, y de yapa mandarle de regalo otra bomba vagabunda Lancet, o en su defecto, una grossa salva de artillería de 152 mm? En un ambiente de guerra electrónica exacerbada como el de Ucrania, vale aquel aforismo de Hipólito Irigoyen, al que la oposición llamaba «El Peludo» por lo escaso y parco de su discurso público. El aforismo es: «El que habla, se jode». Aplicable, un siglo más tarde, a quien emite radiofrecuencia al cuete en el campo de batalla. La fábrica de aviones de la Fuerza Aérea le venía quedando grande a la susodicha arma desde 1956, cuando ésta abortó la construcción en pre-serie del caza Pulqui II. Desde entonces, y atravesando demasiados cambios de nombres, la enorme planta fabril había diseñado algunos aviones notables, como el transporte liviano biturbohélices Guaraní II, el avión contrainsurgencia Pucará y el caza de entrenamiento Pampa, todos los cuales la Fuerza Aérea se obstinó en fabricar en poca cantidad, en no exportar, y en tratar de desprogramar cuanto antes. Menem no pudo cerrar la fábrica, pero la regaló a un concesionario, Lockheed Martin. Este fabricante estadounidense cobró fortunas entre 1995 y 2011 por rajar personal fogueado, remozar como se pudo pero a precio salado los cazas de ataque A4 comprados hechos percha y de tercera mano a EEUU, y jugar a que construía aviones los Pampa Nac & Pop (uno cada año y medio, promediando). En 2011 la fábrica -lo que quedaba- volvió al estado nacional, y los gringos se fueron silbando bajito y con un inesperado resarcimiento de U$ 50 millones, que no se esperaban. País generoso.  
El Lipan 2 del Ejército en su primera exhibición en 2008.
Todo lo cual explica la actual timidez del Ejército y de FAdeA para hacer un dron criollo, o un poco criollo, y la lógica de no empeñar un mango en desarrollar proveedores locales, que podrían quedarse sin cobrar y fundirse. No suena glorioso, pero es mejor empezar por un cauteloso rejunte de componentes importados y ver qué pasa. Por eso de que el que se quemó con leche, ve una vaca y llora. Para la fábrica, es el modo de no perder del todo aquellos esperanzados recursos humanos de tiempos del SARA, y para el Ejército, es poder ver el blanco de sus cañones de mayor alcance. Al menos, cuando FM vuelva a fabricar munición pesada y haya algo para disparar. Son dos instituciones en post-trauma, se vienen las elecciones nacionales, y sobran interesados anglo e hispanoparlantes unánimes en eso de que la Argentina no vuelva a construir nada que haga PUM y navegue o vuele con capacidad militar. Nuestro único presidente aviador (Menem) concesionó la única fábrica estatal de aviones y presidió sobre la bancarrota de todos los fabricantes particulares, entre ellos AeroBoero, el principal cliente de motores pistoneros Lycoming de Sudamérica, con 4000 aviones fabricados y entregados. El mandato fue ir a degüello de todo lo aeronáutico y fabril. Explicación: la OTAN tiene lobby de sobra entre nuestros decisores, con gorra o sin, y todavía recuerda que en 1982 aquí, a manos de pilotos que literalmente volaban antigüedades o chatarra para la baja, según el caso, perdió 6 barcos, o 7 según quién cuente la historia. Según la cuenta AgendAR, el destructor HMS Sheffield, la conteinera STUFT Atlantic Conveyor y el portaaviones HMS Invincible y el crucero HMS Glamorgan (arruinados, pero no hundidos) fueron víctimas de drones: el misil crucero antibuque Exocet lo es. Este pendorcho francés, sea en modelo aeronáutico o naval, es un dron kamikaze apuntado con radar externo para el lanzamiento, de trayectoria rasante y con vuelo terminal autoguiado por radar a bordo, amén de su propia lógica computada para cálculos de intercepción. Dron, punto. Sólo que por alguna causa, aquí vivimos en los tiempos del Barón Rojo y no nos enteramos de que los máximos daños a la Task Force los infligió un robot aéreo, lanzado con bastante margen de seguridad para los pilotos navales de Super Étendard a más de 40 km. de sus blancos. Los robots no ganan condecoraciones. Ganan guerras. No parece obvio para quien haya visto volar a fines de 2015 y principios de 2016 el Modelo de Demostración Tecnológica del SARA, que se trate de un aparato dual, es decir potencialmente militar. Algún aeronabo de los que abundan en los foros de defensa vio el videíto de INVAP sobre el MET y lo describió así: «Un curro, una vergüenza, consigo algo mejor por Mercado Libre». Pero, oh, aeronabo criollo, lo que te compres por Mercado Libre es asunto tuyo y no tiene vuelo autónomo, no sólo porque es difícil sino porque está prohibido por la constitución. A menos que la ANAC (civil) y la DIGAMC (militar) echen agua bendita sobre tus compras con tarjeta. Antes se va a helar el infierno. Lo que define dron no es la aerodinámica ni la potencia: es la aviónica y los sistemas de comunicaciones. El SARA no pensaba quedarse en el minúsculo MET. Era un proyecto complejo y con muchas etapas sucesivas. Nació únicamente para testear la aviónica con avión a la vista (no tan lejano que quedara oculto por el horizonte). En distintas etapas de diseño y listas para pasar a prototipo real había una serie de tres aparatos ulteriores de mucho mayor porte, velocidad, techo y alcance, con distintas motorizaciones pistoneras de potencia creciente (entre ellas un motor «boxer» de 90 HP diseñado ad-hoc por Oreste Berta). Había propuestas mono y bimotorizadas, incluso. Como me dijo en 2014 Tulio Calderon, un cuadro histórico de INVAP y en aquel momento gerente general de FADEA, había más plata puesta en drones que en construcción de aviones. Alguien estaba usando por fin la cabeza. Y con no poca oposición de comodoros compradores (ver aquí). El desafío mayor, al menos para el dúo FAdeA-INVAP, iba a ser más legal que técnico: el licenciamiento por la citada DIGAMC. Con que un comodoro te cruce el caballo, tu drone se queda juntando polvo en tierra, y el pequeño club de altos oficiales jubilados que vive de la importación pueden pedirle drones a su proveedor favorito en la OTAN. Esto generalmente termina siendo nadie del mundillo del Atlántico Norte por veto británico, y te lleva sí o sí a Israel. En 2017, por ejemplo, estaban antojados con importar el Hermes 450 de Elbit. Entiéndase que aquí hay, además de matufia y cuchipanda, un asunto de cultura del arma: para cualquier aviador militar que vea los noticieros, los drones son el modo de comandar muchos aviones a la vez desde su avión, un multiplicador de fuerza. Pero vistos con el ojo incorrecto, son la desocupación. Soy el Barón Rojo, y vive el robot o vivo yo. Explicarle el combate aéreo actual a estos tipos es como hablarle de la ametralladora Maxim a un húsar o un dragón de los de bigotazo y sable en 1910. Como no se baja del caballo, no entiende. Jamás entendió. Pero si le ofrecés drones israelíes caros, empieza a entender enseguida. La cuarta etapa del SARA era el llamado Blanco Aéreo de Alta Velocidad, un vehículo transónico a turbina cuyo objetivo manifiesto estaba descripto en el nombre, pero que con cualquier sistema de navegación autónoma -algo que INVAP domina por su baquía satelital- se volvía un misil crucero de alcance medio o largo. En Washington, Londres y Port Stanley no estaban felices con la idea. El problema práctico para el BAAV era adónde corno conseguir la turbina: no hay muchos fabricantes en el mundo, y se dividen entre prohibidos por la OTAN clase 1 (rusos y chinos) y prohibidos por la OTAN clase 2 (estadounidenses, canadienses, británicos, franceses y sigue la lista). ¿Avibrás en Brasil? Los primos brasucas tienen turbojets de 70 kg. capaces de propulsar un crucero desde 2013 (ver aquí), y estaban planeando un turbofan de flujo inverso para remotorizar el entrenador Tucano básico. Y a Brasil le estábamos fabricando componentes para su transporte militar Embraer C-390 Millennium. No era imposible un «toma y daca», incluso sin mediar plata. Por algo el macrismo desembarcó en FAdeA en 2016 denunciando malversación de fondos. Y después de la dramática abogada Salzwedel, que entró pateando puertas como Los Intocables, esa fábrica (que ya había diseñado al menos tres jets) la dirigieron el lechero (sic) cordobés Ercole Felippa, y luego Antonio Beltramone, el exjefe de personal de FIAT. Entre los tres, se las arreglaron para echar a casi todos los ingenieros y técnicos con experiencia y volver el sitio un taller de reparaciones muy juvenil y baratito para Flybondi, la línea aérea de Macri. Hoy, el milagro es que la fábrica insista en un dron con el Ejército, sin importar lo básico. La noticia, entonces, es más dulce que amarga. SARA se fue, y esa chica no parece apurada por volver. Y ya que se habla de apuro, o de su falta, la Armada todavía tiene que licenciar el helidrón RUAS-160 de INVAP, Cicaré y Marinelli presentado en 2018, algo que tal vez suceda antes de las elecciones… o no. El RUAS un aparato que le daría a todas las corbetas MEKO 140 y las patrulleras OPV e incluso al rompehielos ARA Irízar algo que en general los marinos no tienen en cantidad y calidad necesarias: un helicóptero para poner en el hangar, con 2 horas de autonomía inicial y 150 km/h de techo. Incluso con una carga útil inicial puramente óptica y sin armas (cámara multiespectral, otra infrarroja y un apuntador láser), los RUAS pueden ser una solución en busca de problemas, que en el Mar Argentino los hay a patadas: 600 pesqueros piratas en temporada alta, y de yapa una falta de equipamiento para búsqueda y rescate, como se vio en 2017, cuando se perdió el submarino ARA San Juan. Y obviamente resuelven un compromiso internacional que aquí no se respeta por falta de equipamiento: la búsqueda y rescate. Al ser de palas contrarrotativas que cancelan entre sí todo «momento angular», el RUAS no necesita de rotor de cola para evitar girar como un trompo. Por ello es muy compacto y se pueden llevar varios a bordo de casi cualquier nave, aún sin hangar y con cubierta poco despejada. Se planifica hacer RUAS más cargueros y con más potencia al motor: combustible para vuelos de hasta 6 horas, la posibilidad de que algunos puedan estar radarizados y/o artillados, y operar de noche. Siempre refractarios al armamento argentino, ¿qué harán los almirantes en esta ocasión? Mientras no saben/no contestan, el Ejército al menos apunta a tener un dron de observación para dirigir su artillería pesada. Al fin un poco de realismo. Pero cuando uno ve la cantidad y variedad de drones que en este momento combaten en Ucrania, se da cuenta de que nos caímos del planeta. En materia de drones, hay alrededor de 50 países, con menos plata, menos urgencia y menos tradición industrial que la Argentina, pero con proyectos propios. Los robots aéreos de observación y/o combate son centenares, y muchos de ellos se mantienen secretos. Frente a los costos fabulosos de la aviación tripulada y justamente porque pueden hacer tareas a las que jamás mandarías a un humano, los drones kamikaze se han vuelto el futuro de la guerra terrestre. Mejor que no te falten, en un apuro.

(La conclusión está aquí)

Daniel E. Arias

SABIA-Mar: la nueva mision de la CONAE para vigilar el Mar Argentino

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La misión SABIA-MAR iba a ser binacional, con un satélite argentino y otro brasileño pero de la misma ingeniería básica. Luego -estas cosas nos suceden seguido con nuestro socio principal en el Mercosur- Brasil se echó atrás y la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) juntó coraje y se cargó toda la misión a espaldas. Con los atrasos inevitables de una agencia espacial que sólo una vez desarrolló dos satélites iguales entre sí, los SAOCOM, el SABIA-MAR es otro «FOAK» (First of a Kind, primero en su tipo) en la historia de la CONAE, que ya tiene siete satélites lanzados que funcionaron bien, uno astronómico (el SAC-B), y seis de ellos de observación terrestre. Si se tratara de una agencia con mayor presupuesto, el SABIA-MAR merecería ser dos, porque se dedicará a un asunto importante, de plata, industria y soberanía: el Mar Argentino. La información puede o no alterar las conductas de la Argentina, pero saber qué está haciendo uno y con qué consecuencias, nunca está de más. Las opciones son como manejar vendado por la Panamericana, que es más o menos lo que venimos haciendo. La Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Mar Argentino mide algo más de un millón de km2, y está sometida a una sobrepesca brutal, tanto de barcos españoles como chinos, pertenecientes a empresas legales y con planta de procesamiento en tierra, o piratas sin permiso estacionados en la milla 201 durante el día. De noche los paratas apagan el traspondedor identificatorio e incursionan en la ZEE. Las pérdidas para la Argentina son calculadas por el perito en asuntos pesqueros, Augusto Lerena, en unos U$ 3000 millones/año. No es poco, pero se vuelven más del cuádruple si uno suma el valor agregado de fileteo y packaging perdido por los trabajadores pesqueros argentinos para poner el pescado en los anaqueles de los supermercados europeos y asiáticos. El SABIA-MAR no tiene la resolución óptica, la «tasa de revisita» (cantidad de tiempo entre pasadas sobre un mismo sitio) ni la misión de identificar barcos. Pero mide la productividad biológica del agua por la cantidad de clorofila del fitoplancton, formado por algas unicelulares o el menos muy chicas, y al detectar fotosíntesis, puede predecir adonde estarán los peces y por extensión, también donde estarán los pescadores, los legales y los otros. Si tuviéramos varios SABIA-MAR la tasa de revisita bajaría tanto que podríamos tener casi detección en tiempo real. En realidad, el desafío es hacer el primero y que funcione. Luego, se ve cómo miniaturizarlo y clonarlo. Por sus objetivos y tecnología, éste satélite puede ser exportable de dos maneras: vendiendo imágenes, o vendiendo misiones, ya sea satélites enteros «llave en mano» o asociaciones de usuarios de una flota («constelación», dicen los del rubro) perteneciente a la CONAE. Volviendo al árido presente, la Argentina optó por dejarse saquear por quien sea desde que perdió la Guerra de Malvinas: el SABIA-MAR probablemente no altere este trauma y esta servidumbre política y diplomática, ya extendida en la Cancillería, los dos grandes partidos políticos y las provincias costeras, y cronificada en todos los organismos de control y en la propia justicia federal. Pero el día que pinte un gobierno nacional con ambición de controlar sus espacios de soberanía marina, la información del SABIA-MAR le puede simplificar mucho la tarea. Si pinta alguno. Otro tema en el que el país viene a contramano y a ciegas por la Panamericana es la descarga de efluentes cloacales crudos por parte de las municipalidades costeras. Grande y despoblada como es la costa atlántica argentina, debería estar libre de eventos adversos. Pero la concentración de nitratos y fosfatos cloacales combinada con las altas temperaturas del agua durante el verano causan fenómenos que hace veinte o treinta años eran impensables. Hay más habitantes, en verano se multiplican mucho, y el cambio climático no ayuda. Los eventos adversos son las mareas rojas, en las que el mar se pone rojo o amarronado por floraciones de dinoflagelados neurotóxicos, a veces con visible mortandad de peces y de mamíferos marinos en la costa. Comer moluscos filtradores de agua, como los bivalbos, cosechados durante una marea roja, te puede llevar de cabeza al hospital con síntomas neurológicos. Bañarte te puede desencadenar una picazón perdurable pese a las pomadas con antihistamínicos que te vas a comprar de apuro. Y si sos un poco alérgico, el baile puede ser más movido. Hay otro problema más «light» pero que causa pérdidas por turismo que se escapa y desiste de volver: las floraciones de «tapiocas», medusas diminutas, de 1 centímetro de diámetro, pero de picadura muy urticante y duradera: sabe alargarse hasta una semana. Son tan chiquitas que se quedan atrapadas bajo la malla, preferentemente en pliegues de la piel como el que se forma bajo los senos o el inguinal, e imaginate lo que sigue. Los científicos las llaman Liriope tetraphila, los turistas les dan nombre menos publicables, y se han vuelto una peste veraniega recurrente en las playas bonaerenses, incluso las más australes. Nuevamente, el SABIA-MAR no obliga a ningún intendente o gobernador a construir plantas de tratamiento de aguas residuales, pero al medir la coloración del mar, permite medir y quizás predecir estos fenómenos. Cuando la información circula, tiene base científica y eso implica vacaciones perdidas o visitantes que no regresan, alguien queda mal parado. Desisto de ver capitanes españoles o asiáticos presos, artes de pesca (valen más que los barcos) decomisadas por la justicia. Desisto de asistir al renacimiento de las empresas pesqueras argentinas, que entre los ochenta y los noventa perdimos casi todas, y eran históricas y familiares, fundadas por los fundadores mismos de Mar del Plata. Eran apellidos italianos que uno veía en latas en todos los supermercados del país. Era trabajo argentino. Desisto de ver a intendentes enjuiciados por hoteleros debido a mareas rojas o por floración de tapiocas. Pero el SABIA-MAR nos pone un poco menos lejos de ese escenario, y de tolerar tanto abuso de propios y ajenos con esa resignación de perro apaleado. Este satélite va a ser como mirarse en el espejo. No va a alcanzar con peinarse para no parecer pelado. En suma, me parece excelente que la Argentina se haya obstinado en continuar esta misión. Si la CONAE tuviera el presupuesto que merece, dos satélites darían mucha mayor continuidad temporal a la información. Pero a la larga necesitamos muchos, más chicos y livianos, idénticos entre sí y volando en flota para bajar costos y tener «tiempo real». De vivir en un país que apuesta más a la ciencia y la tecnología, esta misión, formulada en 2012, habría terminado revisión técnica en 2014, no en 2023, y el primer SABIA-MAR habría volado en 2016, agotado su vida útil el año pasado, y estaría siendo reemplazado por dos o tres camionadas de «cubesats», microsatélites que caben en una cartera de dama. Pero nada es perfecto, y aquí estamos. Esto recién empieza. Amigos brasucas, Uds. se la pierden. Más detalles, en el artículo que sigue. Daniel E. Arias

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Lento pero seguro, como un verdadero trabajo de hormiga que se sabe que va a llegar a buen puerto, avanza el proyecto de SABIA-Mar, el satélite que tendrá como objetivo principal estudiar en detalle el océano y sus costas a nivel regional y global. Recientemente, el trabajo dio otro paso significativo: se terminó la revisión crítica de diseño, que permitirá avanzar, en poco tiempo, en la fase de construcción. SABIA-Mar (las siglas de Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar) tuvo su puntapié inicial allá por 2018. Con su puesta en órbita, prevista para 2025, se espera obtener información valiosa sobre la productividad primaria del mar, los ecosistemas marinos, el ciclo del carbono, la dinámica de las aguas costeras, el manejo de recursos pesqueros y la calidad del agua en costas y estuarios. La revisión crítica de diseño, concluida poco tiempo atrás, es una etapa crucial en todo el proyecto. Así lo explica Carolina Tauro, investigadora principal del equipo de ciencia del satélite: “Intervienen expertos externos a la misión, tanto nacionales como internacionales, quienes hacen una revisión general de cómo se está llevando adelante el proyecto, con un enfoque multidisciplinar. Es, sin dudas, un hito en el desarrollo”. Para Tauro, obtener la visión de expertos para abordar distintos problemas es enriquecedor. “Recibir las observaciones e intercambios de referentes en diversas áreas es una experiencia muy productiva, sobre todo porque estas nuevas perspectivas te pueden dar otro punto de vista. Además, la valoración que hicieron de todo lo hecho hasta ahora fue muy positiva”, asegura, en diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM. Con un peso estimado de 700 kilogramos y con una envergadura de 9 metros midiendo de punta a punta el satélite con los paneles solares desplegados, el SABIA se desarrolla en el seno del Plan Nacional Espacial de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con participación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Se construye, como todos los satélites de la CONAE, en las sala de integración de INVAP en Bariloche, que ya lleva construidos los satélites SAC-B, SAC-A, SAC-C y SAC-D de observación de la tierra en banda óptica y de infrarrojo, y los mucho más audaces SAOCOM 1A y 1B, también de observación pero con radar en banda L, únicos en el mundo por las dificultades técnicas de tamaño y potencia requerida por sus antenas. Sólo Japón tiene un satélite similar. INVAP también construyó los ARSAT 1 y 2, geoestacionarios de telecomunicaciones, y no sólo construye sino que pone parte del diseño. Hay varios proveedores importantes en el nuevo SABIA-MAR: IMER, Ascentio, VENG, entre otras. Los principales sensores del SABIA son las cámaras para medir el color del mar, otra cámara pancromática de alta sensibilidad, un sistema de recolección de datos de estaciones en tierra y un receptor del sistema de navegación satelital GNSS.

Un diálogo de saberes, una multiplicidad de destinatarios

Cuenta Tauro que todo el proyecto de SABIA-Mar está formado por profesionales de distintas formaciones, lo que obliga a formular la tecnología de modo interdisciplinario. “Sería imposible pensar algo así desde un solo punto de vista, por lo que el continuo diálogo es desafiante y, al mismo tiempo, enriquecedor”, sostiene. Tauro es investigadora principal y, junto al co-investigador del proyecto, Martín Labanda, lideran el equipo de Ciencia, que incluye a expertos y expertas de la física, la ingeniería, la matemática y ciencias de la computación, entre otras. “Este grupo heterogéneo es el que realiza y hace las pruebas del aspecto científico, como el desarrollo de los posibles usos de los datos que recabará el satélite, simulaciones antes del lanzamiento y la generación de algoritmos, entre muchas otras tareas”, expresa la doctora en Física.
“Sería imposible pensar algo así desde un solo punto de vista, por lo que el continuo diálogo es desafiante y, al mismo tiempo, enriquecedor”, sostiene Carolina Tauro, doctora en Física e investigadora principal del equipo de ciencia del satélite. Fuente imagen: Prensa CONAE.
Y todo ese trabajo… ¿para quién? “Serán múltiples los usuarios que van a disponer de los datos e información que reúna este satélite- enumera Tauro-. En principio, el sistema de ciencia y tecnología nacional, más otros organismos regionales e internacionales. Esto incluye tanto al CONICET como a institutos especializados en el estudio del mar o del agua, como el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), o el Instituto Nacional del Agua (INA)”. A eso le suma el Servicio de Hidrografía Naval y el Instituto Antártico Argentino, ya que SABIA-MAR también generará información de cuerpos de aguas interiores; programas interministeriales, como Pampa Azul; la Armada y Prefectura Nacional, para función de soporte en tareas de vigilancia; y diversos actores sociales regionales, cuya economía regional se basa, por ejemplo, en la actividad pesquera. “Vamos a poder contribuir al manejo de la pesquería y la acuicultura desde varios lugares. Por ejemplo, alertando sobre la posibilidad de que se produzca un boom de algas nocivas, las conocidas como mareas rojas, que es un evento de crecimiento desmedido de ciertas algas  que pueden afectar la calidad del agua y, por ende, a la producción y a la salud humana. También se puede monitorear calidad del agua en las costas. Todo eso hace al hábitat marino, por lo que te permite hacer estudios de tipo ecológicos, como así también para dar soporte a las actividades productivas y de turismo”, detalló la investigadora. Para Tauro, hay pilares que sostienen proyectos tan complejos y ambiciosos como este. Uno es la visión a largo plazo. “Sin dudas, mantener la continuidad es fundamental en este tipo de trabajos, es muy valioso que se pueda mantener la misma política con el correr de los años porque este tipo de desarrollos es fundamental, a nivel nacional”, subraya. La otra cuestión es que, al aprendizaje continuo que se tiene en el camino sobre cuestiones satelitales, marítimas y socioeconómicas costeras, se le suman preguntas de origen que funcionan de brújula y espíritu a todo el trabajo. “Es importante tomar conciencia sobre para qué van a servir los datos del satélite y quiénes harán uso de los mismos, cómo todos los actores en los que estamos pensando van a poder acceder fácilmente a la información. Porque, de hecho, no todos los usuarios van a ser científicos. Proyectos como este implican y fortalecen la soberanía”, concluye.

«La alta inflación afecta menos a la economia Argentina que sus debilidades estructurales»

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Ha-Joon Chang ya volvió a la tranquilidad de la Universidad de Cambridge, fundada en 1209, en una ciudad de 100.000 habitantes, de los cuales un quinto son estudiantes, a dos horas de Londres. Dejó atrás varias semanas por la Argentina, desde Buenos Aires hasta Resistencia, invitado a una serie de encuentros con políticos y académicos organizados por el Consejo Federal de Inversiones y el centro de investigación Fundar, que creó y preside el empresario Sebastián Ceria.

Chang es un economista surcoreano, de los más destacados en la corriente heterodoxa, autor de best-sellers como ‘Retirar la escalera. La estrategia de desarrollo en perspectiva histórica’, que cuenta cómo los países ricos usaron una receta para enriquecerse, pero les recomiendan otra a los demás; ‘¿Qué fue del buen samaritano? Naciones ricas, políticas pobres’, el deslumbrante ’23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo’ y ‘Economía para el 99% de la población’.

-¿Qué opinión se llevó sobre la situación económica de la Argentina, con un crecimiento demorado por la alta inflación y la sequía, y un gran potencial en sectores como gas, litio o alimentos?

-A corto plazo, los problemas económicos de alta inflación y crecimiento lento son un problema menor que las debilidades estructurales a largo plazo de la economía argentina. De una forma u otra, comenzarás a estabilizar la situación macroeconómica, es decir, renegociarás con el FMI, obtendrás más dinero de los chinos, venderá petróleo de Vaca Muerta, cuando termine la sequía en la agricultura, las exportaciones volverán a aumentar. Realmente es el largo plazo lo que me preocupa. En 2001/2002 tuviste mucha crisis, reiniciaste la economía y desde 2004 hasta 2010/11, pudiste crecer decentemente, generaste suficiente exportación para ayudar al superávit en cuenta corriente. Pero desafortunadamente, eso no ha sido traducido a la inversión, al crecimiento de la productividad, a una mayor capacidad de exportación. Básicamente has desperdiciado esa oportunidad de poner la economía en un camino diferente.

Esta vez, de nuevo, ya sea a través de una terapia de shock o un pacto social, tomando prestado de los chinos o lo que sea, aunque resuelvas los problemas macroeconómicos, a menos que inviertas, a menos que eleves tu productividad, a menos que aumentes tu capacidad económica para exportar, vas a tener una repetición de este problema de nuevo cinco años después, siete años después. Puedo mostrarte algunos cuadros con cifras muy preocupantes entre 2004 y 21: Argentina ha estado invirtiendo solo el 16% del PBI. El promedio de los países de renta media alta, a los que pertenece Argentina, es del 31%. Puede que la cifra está distorsionada por China, que tiene una inversión extremadamente alta, entonces compáralo con los países de ingresos medios bajos: están invirtiendo el 27%.

Incluso países de altos ingresos que no necesitan tanta inversión como Argentina están invirtiendo el 22%. El único consuelo es que tienes dos amigos en el mismo barrio: Brasil y Sudáfrica. ¿Cómo espera que su economía crezca de manera sostenible, respondiendo a todos los nuevos desafíos? Otra cifra preocupante es la cifra de investigación y desarrollo (I+D). Hay muchas cosas que están mal en Corea del Sur, pero al menos en términos de desarrollo productivo lo está haciendo muy bien: están invirtiendo el 4,6% del PBI en I+D. La Argentina, solo el 0,5%. La Argentina realmente necesita algún tipo de paquete social y un plan de desarrollo industrial a largo plazo que permitirá al país mejorar constantemente su estructura económica. A menos que controles la tecnología, a menos que controles cómo se organiza la industria, siempre serás víctima de otro.

-Como en el caso del litio…

-En este momento, Chile, Bolivia y la Argentina están muy contentos porque tienen litio, que se supone que es el futuro con las baterías de automóviles. Lo siento, pero hace unos días vi este artículo que decía que los chinos han desarrollado tecnologías muy creíbles usando sodio en lugar de litio para las baterías de los automóviles. Sal de sodio puedes conseguirla en cualquier lugar. Cuando eso suceda, tu litio no será tan valioso. Así que necesitas encontrar una manera de mejorar tu economía de manera sostenible. En un país pobre con un ingreso per cápita de 3.000 dólares el 20% de las personas va a la universidad. Ustedes son un país donde casi todos van a la universidad, han sido reconocido internacionalmente en investigación, ciencia e ingeniería, tienes unos pocos sectores donde está logrando estándares internacionales como automotriz y de turbinas eólicas, pero de alguna manera no pueden convertir esas capacidades en un modelo económico que sea capaz de generar a largo plazo crecimiento sobre la base del aumento continuo de las capacidades productivas que aumentan la productividad y la innovación.

Esa es la verdadera preocupación, porque la inflación es solo un síntoma de este problema más profundo. La inflación es una forma muy cómoda y perezosa de resolver el conflicto distributivo subyacente. A menudo lo comparo con una sala de cine donde algunas personas comenzaron a ponerse de pie. Tal vez en algunos casos sus sillas están rotas. Pero algunas personas pueden ser simplemente egoístas y quieren tener una mejor vista. Una vez que algunas personas se ponen de pie, luego otras también tienen que ponerse de pie. El resultado es que todos siguen teniendo la misma vista, pero todos se sienten más incómodos. Algunas personas no solo se quedan de pie sino que pueden traer la escalera y luego la situación se sale de control. Quien tenga algún poder para manipular sus precios y salarios más que otras personas lo hará. Cuando eso sucede, comienza esta dinámica macroeconómica muy peligrosa de alta inflación. De alguna manera necesitas hacer un plan a largo plazo para desarrollo productivo. La estabilización macroeconómica es necesaria, pero no suficiente.Y a tuviste eso muchas veces eso a lo largo de los años.

-¿Cómo puede la Argentina reducir este problema de inflación? Porque algunos líderes de la oposición están sugiriendo un fuerte ajuste fiscal y otros, la dolarización…

-La dolarización es una idea loca. Sé que hay algunos países que se han dolarizado como Ecuador, pero esta es una muy mala idea porque significa que dejes que los estadounidenses manejen tu política macroeconómica sin tener el beneficio de ser parte de los Estados Unidos. Por ejemplo, hay una recesión en la Argentina y hay un auge económico en los EE. UU., el gobierno de los EE. UU. decide frenar el auge debido a la presión inflacionaria y, cuando hagan eso, la Argentina irá a una recesión más profunda porque los estadounidenses restringirán su oferta monetaria. Por el contrario, la Argentina podría estar en la situación inflacionaria, pero el gobierno de los EE. UU. decide liberar más dólares porque quiere lidiar con la recesión y pondrá aún más presión inflacionaria sobre la Argentina. A menos que tu ciclo económico esté completamente sincronizado con el de los Estados Unidos, básicamente comenzarás a tener situaciones contra tu interés.

Si adoptas el dólar una vez, será muy difícil volver atrás. Para controlar esa inflación vas a renunciar a toda la independencia macroeconómica. Si quieres hacer eso, ¿de qué sirvió independizarse de España? Esto es ofrecerse como voluntario para ser una colonia sin tener al menos algunos beneficios de ser parte de ese país más grande. Así que esa idea es una mala idea. En cuanto a la terapia de shock de reducción fiscal, es algo en lo que puedes pensar, es un medio legítimo, pero déjame volver al ejemplo del cine. Es como tratar de hacer que todos se sienten y tú estás tirando una especie de pequeña bomba con descarga sónica para derribar a todos. El susto hace que todos se sienten, pero has dañado a la gente. Sabes que podrías matar a algunas personas. Si puedes evitarlo, la terapia de shock no debería usarse.

Sería mejor tener algún tipo de pacto social que asegure que todos se contengan el uso de la capacidad de aumentar sus precios, ya sea el precio de un producto o los salarios. De esa manera, puedes calmar la situación sin tener que usar una terapia de shock, que calmará la situación pero con muchas consecuencias negativas. No sé si la Argentina tiene esa democracia lo suficientemente madura como para llegar a algún tipo de pacto político. No entiendo por qué la gente descartar inmediatamente esa posibilidad y piensa en la terapia de shock o la dolarización. Realmente espero que trabajen para encontrar una manera de hacer este ajuste sin terapia de shock.

-¿No debería haber ningún ajuste?

-Al decir que no debes usar la terapia de shock, no estoy en contra del ajuste fiscal o la devaluación de ninguna medida. Lo que digo es que tienes que hacerlo, en primer lugar usa todas las medidas posibles. Si devalúas, aumenta tu exportación, pero también significa que no puedes importar cosas. Si la importación reducida es, por ejemplo, unas vacaciones en Miami o las carteras de Gucci, podría estar bien, pero si esto también significa que tu sector productivo no podrá importar repuestos de máquinas o el licenciamiento de tecnología, dañará tu capacidad a largo plazo para invertir y crecer. Así que tienes que hacer algo para compensar eso. Y para eso, necesitas algún tipo de plan a largo plazo que podría designar algunos sectores como biotecnología o inteligencia artificial como prioritarios. Es posible que dejes alguna concesión a estos sectores para importar las máquinas y las tecnologías a un precio más bajo, ya sea a través de subsidios o algún tipo de medida regulatoria. Un recorte fiscal puede ser necesario, pero también tienes que priorizar. Quiero decir, ¿vas a gastar dinero en construir y mejorar la infraestructura o vas a gastar dinero en comprar otro submarino para la Armada? De lo contrario, estás desperdiciando una vez más el espacio creado para un mejor camino de crecimiento. No estoy en contra de una medida sola, pero no deberías confiar en una sola medida. Si creo que es necesaria cierta devaluación, no puedes confiar completamente en la devaluación. Juzga cuidadosamente cuánto debes devaluar.

-¿Qué debe hacer la Argentina y el resto de América Latina para dejar de ser países de renta media y pasar al desarrollo? ¿Únicamente con recursos naturales o qué?

-Recursos naturales, si los tienes… Corea del Sur tuvo que explotar muy severamente a sus trabajadores en las décadas de 1960 y 1970 porque no teníamos nada más que vender. Así que básicamente tuvimos que vender mano de obra barata, los juguetes para los grandes almacenes estadounidenses, hacer camisetas, hacer pelucas con cabello humano. Pero lo importante fue que el país siguió reinvirtiendo el dinero que ganaba, especialmente las divisas, para crear constantemente mejores industrias y luego pases a la electrónica simple, madera contrachapada, luego te muevas al extremo inferior de la construcción naval, de automóviles, y luego pasas al extremo superior, la electrónica, los semiconductores. Así es como tienes que hacerlo. Si tienes una buena base de recursos naturales, ¿por qué no usarlos?

Pero ya sabes el problema con eso. Muchos países latinoamericanos que han estado bien en la mejora tecnológica y las industrias basadas en recursos naturales, pero no lo suficiente. Están haciendo lo mismo que han estado haciendo. Estás usando drones para controlar los cárteles y estás usando mejor los químicos para el trigo o lo que sea, pero no ha habido actualización tecnológica fundamental. Un hecho muy interesante que la mayoría de la gente no sabe es que en términos de valor de exportación agrícola, no por cantidad, el número uno es EE. UU., pero el número dos es Países Bajos, país con sólo 16 millones de habitantes, una de las densidades de población más altas del mundo, apenas hay tierra para la agricultura, pero tienen agricultura industrializada. Cultivan cosas en invernadero, en camas de agua, en la misma cantidad de tierra puedes apilar cuatro, seis capas de plantas. En el invernadero puedes cultivar cosas todo el año. Puedes controlar la alimentación con las computadoras, usas químicos agrícolas de alta calidad.

Los minerales que tienes, en lugar de solo extraerlos y enviarlos a China, Corea y Europa, debes procesar algunos. Chile es el mayor productor de cobre del mundo, pero ni siquiera produce muchos cables de cobre ni placas de cobre, por no hablar de productos electrónicos más sofisticados que están usando cobre. El sector manufacturero es la fuente del crecimiento de la productividad, ahí es donde se realiza la mayor parte de la investigación y el desarrollo. Incluso en los EE. UU. y Reino Unido, donde la fabricación en estos días representa solo alrededor del 10 % del PBI, el 60 o 70 % de la investigación y el desarrollo es realizado en el sector manufacturero. En países como Alemania y Corea, donde la fabricación es más grande y fuerte, del 80 al 90% de la investigación y el desarrollo se realiza en la fabricación. Entonces, incluso mientras usas recursos naturales inicialmente, las divisas las usas en la mejora industrial, incluso mientras están mejorando los sectores agrícolas y mineros.

Tienes que desarrollar los sectores manufactureros utilizando tecnologías superiores si quieres salir de esta llamada trampa de ingresos medios. Corea escapó de ella, Singapur escapó de ella, Taiwán escapó de ella, en estos días Malasia podría escapar porque estos muchachos han usado mejores políticas industriales para mejorar sus economías. La razón por la cual países como Argentina, Brasil, Chile, Sudáfrica, están atrapados en la llamada trampa del ingreso medio es que están atrapados en la trampa neoliberal.

-Algunos economistas aquí dicen que la industria es parte del pasado, que tenemos que ir a la economía del conocimiento, que es más importante hacer el software y ya no más hacer el hardware. ¿Qué dice usted al respecto?

-Primero de todo, lo empírico: no es cierto. A escala mundial, la industria es tan importante como siempre. Gran parte se ha redistribuido principalmente a China y otros países asiáticos. El empleo en la manufactura a escala mundial ha estado alrededor del 20 % durante los últimos 40 o 50 años. Muchos países han experimentado la desindustrialización, pero no es porque la industria haya desaparecido. Sigue siendo necesaria. Pero algunas personas afirman que la mayor parte del valor agregado están en todos los servicios relacionados con la fabricación, en lugar de la fabricación en sí. Pero esto se basa en el gran malentendido de cómo ocurre el crecimiento de la productividad.

Los llamados sectores de conocimiento de alto valor agregado siempre han existido. Es solo que fueron hechos por las propias empresas de fabricación. Ahora están subcontratando esto, están transformando su división de diseño o de investigación en compañías independientes. Hay una ilusión óptica de que ahora sabes cosas como la consultoría y la ingeniería de diseño, pero son actividades que siempre se han hecho. Además, estas empresas no venden a consumidores comunes. Sus principales clientes son en realidad empresas manufactureras. Los países que tienen una fabricación sólida también desarrollaron estos servicios de alta gama con más éxito. El mejor ejemplo es Singapur. La gente piensa que países como Suiza y Singapur se han desarrollado sobre la base de los servicios, pero en realidad son los primeros y los segundos países más industrializados en el promedio mundial medido por el valor agregado manufacturero per cápita. Las empresas de servicios de alta gama en esos países están allí sólo porque su fabricación es sólida. Hay empresas que están escribiendo software para robots mineros y están ubicadas en los países con un fuerte sector minero como Canadá y Australia.

Esta idea de que la fabricación es la actividad del pasado muy equivocada. Los servicios son mucho menos comerciables. Si tu economía se vuelve demasiado dependiente de servicios, creará problemas con tu balanza comercial. Para la Argentina, conseguir la balanza comercial correcta es imperativo. Y al tratar de confiar en estos servicios, tendrá un problema. Además los servicios de gama alta en realidad son, en términos relativos, bastante pequeños. Gran Bretaña es uno de los países más avanzados en estos servicios de alto nivel, en gran parte debido a las finanzas, pero también a los servicios de consultoría, diseño, ingeniería, etc., pero no ha podido compensar el déficit comercial que tiene en la manufactura con el superávit comercial en los servicios. De alguna manera continúa sin tener una crisis monetaria porque es una economía relativamente rica. Pero el déficit de cuenta corriente es 6 o 7% del PBI con mucha frecuencia. El sector de servicios simplemente no es capaz de llenar el vacío. Hacer funcionar tu economía con estas cosas básicamente es estar soñando.

-¿Corea del Sur es un ejemplo para países como la Argentina, o es tan diferente su idiosincrasia que tenemos que buscar otros modelos?

-Todos los países son idiosincrásicos, pero siempre puedes aprender algo de todos los países, por muy diferentes que sean a ti. Habrá algunos problemas comunes y, a veces, realmente aprendes más de países que son diferentes que de países que son demasiado similares. Pero no creo en los modelos. Trato de llamarlos economías de referencia. Hay economías que tienen condiciones similares contigo, ya sea económica o políticamente, lo que te da una comparación más inmediata con tu caso. Llamarlos modelos da la impresión equivocada de que de alguna manera tienes que imitarlos.

Las mejores economías de referencia para la Argentina serán los países ricos en recursos naturales como Estados Unidos, Canadá, los países escandinavos, que inicialmente se desarrollaron sobre la base de los recursos naturales, pero luego desarrollaron las capacidades de fabricación y entraron en industrias muy sofisticadas. Finlandia dependía mucho de la silvicultura. Nokia es un gran ejemplo que comenzó como una empresa maderera y luego pasó a la fabricación de papel, luego comenzó a hacer las botas de goma para los leñadores, luego usaron el conocimiento de la goma y tecnología de caucho para comenzar con los cables eléctricos, y luego usan eso para entrar en las centrales telefónicas mecánicas que se ven en películas antiguas. Y luego usan esa tecnología para ingresar a la electrónica. Lo interesante es que Nokia Electronics no obtuvo un solo centavo de ganancia durante 17 años, por lo que tuvo que ser subsidiado por la empresa maderera, la de caucho, pero a través de este camino Finlandia se convirtió en una de las economías de más alta tecnología del mundo. Ese es el tipo de camino que quieres ver para la Argentina. De manera similar, Canadá.

Inicialmente se trataba de recursos naturales. En el siglo XIX, dos tercios de las exportaciones de los Estados Unidos eran algodón y tabaco. Por supuesto que tenían la competitividad internacional porque usaban los esclavos negros. Era una economía tan dependiente de los recursos naturales, pero siguió desarrollando industrias manufactureras para convertirse en el tipo de economía industrial más exitosa en la historia humana. Necesitas mirar esos países para aprender lecciones. Hay algunas cosas que nunca puedes replicar. No puedes traer de vuelta la esclavitud. Hay algunas cosas difíciles de replicar por razones económicas y políticas. Es difícil replicar un país tan grande con dominio militar. Así que olvídense de EE. UU., pero Canadá y Escandinavia deberían ser sus economías de referencia.

-Por último, ¿qué le preocupa de la economía mundial actual y qué soluciones propone a esos problemas?

-Los problemas actuales tienen sus raíces en la crisis financiera de 2008. El sistema financiero excesivamente desregulado que también creó la crisis de la Argentina en 2001 y la crisis financiera mundial en 2008 no ha sido debidamente resuelto. Cuando tuvieron la Gran Depresión en 1929, los estadounidenses implementaron una gran variedad de reformas. El llamado New Deal no se trataba solo de que el gobierno construyera represas. Se trataba de una reforma institucional. Así que introdujeron la ley Glass-Steagall, que separó la banca de inversión de la banca comercial, que desafortunadamente fue abolida en 1999. Y crearon una Comisión de Bolsa de Valores para regular el mercado de valores. Establecieron la Corporación Federal de Seguros de Depósitos para proporcionar ese seguro de depósitos a los ahorristas para estabilizar la banca.

Pero después de 2008, ¿qué han hecho? Lo único que se me ocurre es aumentar el requisito de capital para los bancos. Así que, sin la reforma fundamental, nada estaba cambiando realmente. Básicamente tenían que mantener vivo el sistema, pero primero reduciendo la tasa de interés a cero. Pero incluso entonces la economía no se recuperó. Entonces comenzaron a hacer esta flexibilización cuantitativa, que era básicamente crear electrónicamente grandes cantidades de dinero para dar a los bancos. Lo ridículo fue que este dinero ni siquiera se entregó a empresas productivas y consumidores. Entonces, ¿qué hacen los bancos? Crean una enorme inflación de precios de los activos en las bolsas de valores, los mercado de bonos, de bienes raíces. La prueba del absurdo de esta política se mostró durante la pandemia. En el punto álgido de la pandemia, la economía de EE. UU., la de Reino Unido, se estaban reduciendo a una tasa de diez, 12% por año. En un mundo cuerdo eso hubiera significado el desplome de la bolsa de valores y del mercado inmobiliario. Y no.

El mercado de valores en estos dos países estaba alcanzando récords cada semana. Así que ahora la economía financiera está completamente separada de la economía real. Mientras millones de personas perdían sus trabajos y la economía se contraía un 10%, el mercado de valores dijo que no, en realidad nuestra economía está en el mejor momento de la historia. La política monetaria ha creado estas enormes burbujas de activos que estaban bien mientras la tasa de interés aún era del 0% y los manuales de flexibilización cuantitativa estaban flotando, pero con la pandemia hubo una interrupción en la cadena de suministro global, con la guerra en Ucrania los precios de la nafta y de los alimentos subieron.

Cuando la inflación parte de estos factores del lado de la oferta, aumentar la tasa no es una solución fundamental. Pero tuvieron que hacerlo porque no hay otra forma de bajar la inflación. Y ahora que la tasa se disparó repentinamente del 0,30% al 5%, 6%, muchos de los activos se están convirtiendo en malos activos porque en los viejos tiempos se podía pedir dinero prestado al 1% o 2%, que significa 0% en la tasa del banco central. Lo que significa que si su activo le está dando 2% o 3 % de rendimiento, está bien. Ahora que nuestra tasa de interés es de hasta 5 o 6%, de repente tu activo tiene que generar 7 u 8%. Lo aterrador es que no sabes dónde están estos activos. El famoso banco de Silicon Valley, que quebró a principios de este año, no estaba invirtiendo en productos riesgosos como CDO (obligación de deuda colateral) y CDS (credit default swap). Como en la crisis de 2008, simplemente fueron a comprar demasiados bonos del gobierno estadounidense. Cuando la tasa de interés subió muy rápidamente a un nivel mucho más alto, los precios de los bonos colapsaron. Haber invertido en uno de los activos más seguros del mundo, el bono del Tesoro de EE. UU., y quebrar…

Así que no sé qué va a pasar el próximo año o dos. Podríamos tener una crisis financiera. Tal vez sigamos con un poco de suerte escapando de eso, porque no todos los bancos o no todos los proyectos inmobiliarios comerciales van mal al mismo tiempo. ¿Pero quién sabe? Así que creo que estamos en una situación muy peligrosa…

-Y además las tensiones entre Estados Unidos, China y Rusia, la crisis climática…

-Hay muchas tensiones globales que están creando problemas. La guerra en Ucrania, la fricción entre China y Estados Unidos. Pero creo que el conflicto entre China y Estados Unidos no es la Guerra Fría versión II, como algunas personas creen. En la primera Guerra Fría entre los EE. UU. y la Unión Soviética, estas dos economías estaban completamente separadas. Ni siquiera comerciaban mucho entre ellos. Pero ahora China y EE. UU. son como los gemelos siameses unidos por la cadera porque, sin los bienes de consumo baratos de China, la economía de EE. UU. no puede sostenerse.

Los chinos poseen el 13% de los bonos del Tesoro de EE. UU. Si bien hay conflicto con los semiconductores de uso militar y otras áreas, no creo que hayan intención de destruirse entre sí. Pero que los dos mejores economías del mundo tengan estos conflictos y fricciones no es bueno. Así que el mundo se está volviendo más inestable. Y finalmente tenemos el desafío de la crisis climática. ¿Sabes cómo vamos a lidiar con esto? Es ese el gran desafío. Esto nos obligará a reinventar el sistema energético, reformar las ciudades porque necesitas mejorar el transporte público. Necesitas concentrar más a la gente. A los europeos les resulta muy fácil criticar a los estadounidenses por conducir demasiado.

Pero les digo: “Mira, no seas tan presumido porque podrías estar muy orgulloso de ti mismo por andar en bicicleta 20 millas todos los días para ir al trabajo, pero, ¿puedes hacer eso si eres un estadounidense atrapado en un suburbio de Florida o Texas? ¿Vas a poder andar en bicicleta 170 millas por día? De esa forma básicamente estarás viviendo en la carretera. Va a llevar mucho tiempo, pero concentrar más a la gente para que haya menos necesidad de conducir es lo que necesitamos. Hay que desarrollar tecnologías para mejores las baterías, necesitamos encontrar formas de fabricar acero sin usar carbón. Necesitamos mucho nuevas tecnologías. Estos desafíos cambiarán fundamentalmente la forma en que organizamos nuestra economía y los países en desarrollo tendrán que hacerlo.

Súmate cuanto antes a este nuevo paradigma tecnológico, porque de lo contrario acabarás convirtiéndote en los proveedores del próximo petróleo llamado energía renovable. En este país del sur de África, Namibia, que tiene el famoso desierto de Kalahari, los alemanes tienen han realizado inversiones masivas en granjas solares con las que planean producir hidrógeno. Si no hace nada, Namibia básicamente generará energía solar y la convertirá en hidrógeno y la exportará a Alemania, Corea o donde sea. ¿Cuál es la diferencia entre eso y simplemente extraer petróleo y venderlo a esos países? Entonces, sí, tenemos muchos desafíos por delante. Lo peor que puede pasar es que la gente ni siquiera se dé cuenta de que está ocurriendo esta crisis subyacente.

Se definen un plan de obras prioritarias en el sistema eléctrico

Hasta ahora, el mecanismo de priorización de ampliaciones en la red de alta tensión dependía del Consejo Federal de Energía Eléctrica (CFEE), que en los últimos años desdibujó su perfil técnico. Frente a esa realidad, la Secretaría de Energía publicó una resolución que jerarquizó 15 proyectos de 500 kV por su nivel de prioridad. La normativa no resuelve la falta de financiamiento, pero fija una hoja de ruta que facilitará la concreción de las líneas.
El sistema de procedimientos para establecer las ampliaciones del sistema de transporte eléctrico fue uno de los factores que atentó en los últimos 20 años contra la concreción de nuevas inversiones en la red de alta tensión. El marco regulatorio establece que la construcción de líneas de 500 y 132 kilovolt (kV) sea validada por el Consejo Federal de Energía Eléctrico (CFEE), un órgano de decisión que con el paso del tiempo fue licuando su perfil técnico para ser ganado por la política. Hoy está controlado por los gobernadores que tienen escasa propensión a buscar consensos en torno a cuáles son las obras que requiere el sistema con mayor urgencia. Cada provincia pelea por su propia agenda, impulsa proyectos en su territorio y así, la mirada federal se diluye. Los primeros dos gobiernos kirchneristas sentaron la bandera de esa dispersión al impulsar la construcción de líneas de 500 kV en la Patagonia que no tenían prioridad para el conjunto de la red. La Secretaría de Energía zanjó de cuajo este lunes esa parálisis virtual del CFEE y de su comité de administración (CAF). Por medio de la resolución 507/23 que lleva la firma de Flavia Royón, titular de la cartera, definió un plan de expansión del sistema de transmisión que incluye 15 obras agrupadas en 5 bloques jerarquizados en función de su prioridad técnica. De ese modo, dentro del conjunto de prioridad 1 incluyó al proyecto AMBA I, que es indispensable para reforzar el anillo de abastecimiento eléctrico en el área metropolitana de Buenos Aires a fin de evitar los colapsos de tensión que este verano empezaron a afectar el suministro en la zona de mayor demanda del país. También sumó a ese grupo la construcción de la línea de 500 kV Vivoratá-Plomer y el complejo Puerto Madryn-Choele Choel-Bahía Blanca.

Sin antecedentes

Es la primera vez en más de 20 años, que el Estado nacional define una grilla de obras prioritarias para el sistema eléctrico. En la práctica, la nómina publicada en el Anexo 1 de la resolución 507/23 sigue la hoja de ruta esbozada por técnicos del sector, tanto de Cammesa como de Transener, la empresa encargada de operar las líneas de alta tensión. Es cierto que la normativa no resuelve cómo financiar las obras, el otro gran obstáculo —sumado a la burocratización del CFEE— que complica la realización de obras en la red de transporte. Pero al menos especifica claramente qué proyectos son los que necesita el sistema. De cara al cambio de gobierno es un buen antecedente porque la administración que asuma el 10 de diciembre ya contará con esa discusión saldada y evitará tener que negociar con la política para destrabar la ejecución de las obras si consigue crédito para llevarlas adelante. Comentario de AgendAR: Dicho sin ninguna vocación kirchnerista, el gobierno de NK y CFK construyó 4500 km. de líneas de alta tensión. Lograron que por primera vez en la historia el sistema de transporte eléctrico perdiera su estructura lineal, idéntica a la de los tendidos ferroviarios ingleses, y en cambio adoptara la morfología de una serie de anillos. Esto en lenguaje de ingeniero eléctrico es «mallar» el sistema, y darle más resistencia frente a apagones de gran escala. Si se cae por un incendio o una tormenta una línea de alta tensión, como el sistema está mas mallado, la electricidad puede seguir llegando desde el punto A al punto B por derivaciones laterales. Este primer mallado de la red permitió, entre otras cosas, darle mayor capacidad de alojar recursos intermitentes, como los parques solares del NOA, y los intermitentes pero además impredecibles, como los muchos parques eólicos, que suman unos 5182 MW instalados a la red argentina, los cuales en 2022 generaron el 13% de la electricidad consumida por el Sistema de Interconexión. Sin mallar la red, olvidate de poner turbinas eólicas porque por los altibajos instantáneos de potencia se le van a quemar heladeras y máquinas a los consumidores, o eventualmente se te va a caer la red. Me fascina lo técnicamente imbécil de esta crítica, pero no dudo de que se escribió en el AMBA, que la clase política -no toda- considera el ombligo del mundo. Como este mallado y despliegue de líneas de alta tensión no se continuó y tampoco se reforzó lo construido, el 16 de junio de 2019 la caída -por falta de mantenimiento- del cruce aéreo sobre el Paraná de una de las 3 líneas de 500 kilovoltios desde Yacyretá hasta el AMBA desató el primer apagón nacional de la historia, que fue también internacional porque arrastró a parte de las redes eléctricas de Uruguay, Paraguay y Chile. Por lo demás, la meseta patagónica tiene 750.000 km2, una cuarta parte de la superficie del país, pero está menos poblada que la municipalidad bonaerense de La Matanza. Llegar con una línea de alta tensión hasta Santa Cruz iba a permitir dos cosas: primero, unificar tres redes eléctricas por primera vez en la historia: la Norte y Centro, con la de Patagonia Norte, y con la de Patagonia Austral. Y eso se logró. La segunda cosa no se logró, y fue terminar las dos represas, la Cepernic y la Kirchner, o Cóndor Cliff y Barrancosa, según quien las denomine, porque desde 2016 la Secretaría de Energía, brevemente Ministerio, estuvo directamente bajo administración de la Shell. En 2016 las obras se pararon primero con excusas técnicas (hay que bajarles la potencia instalada, dijo el ministro Aranguren), y luego sin ninguna. Y es que a las petroleras, máxime multinacionales, les molesta mucho que aquí se genere electricidad con agua o con la fisión del átomo, en lugar de pagarles el gas argentino que les regalamos. El sentido de tirar una línea de alta tensión hasta Santa Cruz era hacer que la electricidad producida por el único gran río no represado de la Argentina, el Santa Cruz, más caudaloso luego del Paraná, el Uruguay y el Negro, llegara al resto del territorio. Y además, probablemente, las represas permitirían poner algunas industrias electrointensivas (aluminio, vidrio, cemento, acero) en una provincia que, como Santa Cruz, tiene el tamaño de la vieja Alemania Occidental, pero cuya población cabe en el estadio de River. ¿Eso estaba mal? 

Daniel E. Arias

Comienza la perforacion offshore del pozo Argerich-1, a 300 km de la costa de Mar del Plata

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Expectativa por el comienzo del proyecto Argerich. Se espera que los trabajos en el Mar Argentino se lleven a cabo antes de fin de año, por lo que ya se ha seleccionado el buque perforador que realizará el primer pozo en el bloque CAN-100. Entre las compañías que ofrecen drillship, como Valaris, Stena, Transocean y Noble, el elegido para la perforación sería el buque Valaris DS-17, según afirmó el presidente del Clúster de Mar del Plata, Marcelo Guiscardo, de la empresa Valaris. El DS-17 es un buque de perforación de aguas ultraprofundas, capaz de operar en profundidades de agua de más de 3600 metros. Actualmente, se encuentra llevando a cabo tareas de perforación en la Cuenca de Bacalhau, aguas cercanas a Rio de Janeiro, frente a las costas surorientales de Brasil, proveniente de la zona de Las Palmas España. Marcelo Guiscardo destacó que «una vez que el buque finalice su trabajo actual, se dirigirá a Mar del Plata para comenzar la perforación en el proyecto Argerich, después de registrarse en la Prefectura Naval Argentina«. Según Guiscardo, la perforación del primer pozo en Argerich está programada para comenzar el 15 de diciembre y alcanzará una profundidad de agua de 1500 metros y una profundidad total de 4000 metros. Esta embarcación navega bajo bandera de las Islas Marshall y posee una eslora de 229,22 metros por 36 de manga, con un registro de construcción del año 2014, siendo su tecnología de la más moderna en materia de posicionamiento dinámico para la perforación a grandes profundidades. La base de operaciones será el Puerto de Mar del Plata, y se estima que las tareas tomarán dos meses y costarán alrededor de 100 millones de dólares. Tarea no menor la que tendrá el puerto de Mar del Plata con la escasez de muelle para las operaciones de esta envergadura, ademas de remolcadores y supply de transporte de mercaderías al lugar. Una vez que se complete la perforación inicial, habrá que esperar varios meses para conocer el potencial hidrocarburífero del proyecto. Y es que el objetivo de este primer pozo es tener evidencias y certezas de la capacidad, cantidad, tipo y calidad de hidrocarburo que pueda haber en esa zona de la plataforma marina argentina. Esto es exploración, no explotación. Guiscardo, titular de la empresa QM Equipment con sede en el parque industrial Gral. Savio de nuestra ciudad, mencionó que «las empresas tomarán un tiempo prudencial para revelar los resultados, pero se espera que para junio de 2024 se puedan tener noticias sobre los hallazgos«. En última instancia, serán las compañías las que tendrán la última palabra en este sentido, analizando costos, disponibilidad o no de hidrocarburos y precios internacionales de los mismos. Este primer pozo geológico se cerrará en el fondo marino y no se utilizara para futuras operaciones, solamente es un pozo para conocer la geología del lugar. A partir de los datos analizados, comenzaran o no nuevas perforaciones. En preparación para la actividad en el bloque CAN-100, las empresas de Mar del Plata han estado trabajando durante los últimos tres años para obtener las certificaciones y cumplir con las normas necesarias para trabajar en el sector offshore, como destacó Guiscardo, presidente del Clúster de Energía. Actualmente, las autoridades están ocupándose de las tareas logísticas relacionadas con el almacenamiento de los insumos necesarios y la planificación de los viajes en helicóptero desde la terminal marítima de la ciudad. Guiscardo mencionó que están evaluando cómo proveer comida y suministros para la tripulación, ya que se necesitará llevar y traer personal, incluyendo inspectores y miembros de las compañías, debido a la naturaleza de la operación. Además, se presta atención a todos los elementos requeridos para la perforación, algunos de los cuales deben ser suministrados desde tierra. Guiscardo considera importante estar preparados para satisfacer estos requisitos. En cuanto a la información proporcionada por las empresas sobre el proyecto Argerich, ha sido limitada hasta el momento. Sin embargo, el manager de Equinor Argentina, José Frey, mencionó que el bloque CAN-100 es uno de los más interesantes en el sector offshore debido a las similitudes con los descubrimientos realizados del lado opuesto del Atlántico, en Namibia. Frey enfatizó que aunque esto no garantiza el hallazgo de hidrocarburos, el contexto geológico es muy interesante. Frey también hizo una comparación entre Vaca Muerta y el Pozo Argerich, señalando que Vaca Muerta comenzó en 2012 y actualmente estamos presenciando una etapa de exportación, nueve años después. Destacó que el sector offshore también requerirá un tiempo prolongado, con proyectos a largo plazo de 5, 10 o 15 años. El primer paso es perforar el pozo de exploración, y Equinor Argentina está trabajando arduamente para lograrlo a finales de este año. A partir de ahí, se evaluarán los resultados y los recursos, teniendo en cuenta la naturaleza de los proyectos a largo plazo. Nota de Agendar: Comparar los pozos Argerich y los exploratorios de Vaca Muerta en 2012 puede confundir a cualquiera. Vaca Muerta, se sabía en 2012, iba a ser un trabajo de fracking, con mucha perforación horizontal dentro de una capa más o menos horizontal y profunda de roca dura de esquistos. Ésta se debía fracturar con golpes de presión de un enorme volumen de agua inyectada al pozo desde la superficie. Tiene que ser agua razonablemente libre de sal, para poder cargarla de surfactantes (en mi barrio, detergentes) que laven el petróleo atrapado en los poros de la roca y lo traigan a la superficie. Quien haya tenido la frustración de tratar de lavar con agua salada platos engrasados sabe a qué me refiero. Nadie hace fracking en altamar. No hay agua potable, un insumo que un pozo de fracking usa en cantidades cien veces mayores que uno vertical, en un yacimiento de roca porosa convencional. Esta tipo de intención de sobreventa de las bondades de perforar el off-shore bonaerense genera errores de comunicación. No es imposible que a Frey le caigan encima ecologistas de todo tipo, catadura, intención y tamaño.

Estudiantes, por la industria nacional, reviven la legendaria moto «Puma»

Fanáticos de las motos y de la industria nacional, estudiantes e investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) se plantearon como proyecto darle una nueva vida a las motos Puma fabricadas por el Estado en 1952. El kit consiste en un pack de baterías, un controlador electrónico y un motor muy eficiente que se pueden instalar dentro del marco de la moto, reemplazando así las partes del motor tradicional. Inicialmente, el proyecto fue llamado E-Puma pero luego debió ser cambiado por un reclamo de derechos de marca de un particular. El año pasado se presentaron los primeros avances en una convención de fanáticos de Puma en Córdoba, que se hizo por los 70 años del nacimiento de la moto, y fue muy bien recibido. La Puma, una icónica moto nacional fabricada por Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) como parte del plan de desarrollo industrial del Gobierno peronista, tenía un motor de dos tiempos y 98 centímetros cúbicos. Ese tipo de motores, muy simples de fabricar y por lo tanto ideales para su época, ya no serán posibles de usar en motos nuevas a partir del próximo año debido a la contaminación que producen. El grupo del Laboratorio de Tecnologías Aplicadas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias (FICA) de la UNSL presentó el proyecto para el concurso universitario de innovación UNSL Xi, en el que ganaron el primer puesto y un premio de 200.000 pesos para avanzar en el desarrollo. En el proyecto trabajan docentes y estudiantes de ese laboratorio, y los primeros controladores que se usaron en la moto provenían de equipos que se habían diseñado en la misma facultad para el manejo de motores para bombeo de agua en la Patagonia, pero luego se desarrollaron otros, junto con controladores, específicos para este uso.
Cuadro y prototipo de motor de la moto Puma eléctrica. Foto: Guillermo Catuogno.
“La filosofía del laboratorio es hacer proyectos de  conocimiento abierto y bajo costo para que pueda ser rápidamente adaptado por quienes lo necesiten”, dijo Guillermo Catuongo, director del laboratorio. En poco tiempo se podrán descargar de Github los planos, el software y todas las especificaciones para recrear el kit. El motor es de imanes permanentes y rotor exterior, para que tenga una velocidad baja, que es lo que se necesita. Y el bobinado es concentrado en paquetes, por lo que no se necesita un bobinador específico para hacerlo. Se trata de un diseño que se está haciendo en conjunto con un estudiante que se encuentra cursando en Alemania. Para los prototipos de motor se están haciendo modelos impresos en 3D y madera cortada con láser para poder hacer las pruebas pero una vez terminado el proyecto ya se harán motores en mecanizado. El controlador es un rediseño de un proyecto de electrificación rural, que es una de las principales lineas de investigación del laboratorio. Por eso el laboratorio hizo muchos reguladores para paneles solares y también un controlador trifásico para bombeo de agua en Patagonia, que también son desarrollos abiertos. El rediseño consistió en darle más potencia para las necesidades de la moto y también en hacerlo más fino para que pueda entrar en el cuadro de la moto sin generar ninguna molestia al usuario. “Esta pensado para la moto Puma pero la idea es que se pueda adaptar a cualquier moto pequeña o ciclomotor. Habrá que ver los agarres de cada moto pero la idea es que el motor eléctrico reemplace al de combustión interna en diversos modelos. Las baterías se podrían poner en una parrilla y el controlador casi no ocupa espacio. Es un motor de 3 KW, equivalente a la potencia de un ciclomotor, con una limitación de 40 km/h para tener una autonomía extendida”, dijo Catuongo. Las baterías no forman parte del proyecto pero se pueden usar las comerciales, tanto de litio ferro fosfato, como las baterías de gel de ácido plomo que se pueden comprar en el mercado. Este tipo de motos suelen costar aproximadamente el doble que sus equivalentes de combustión, aunque el costo de la electricidad para cargarla es un fracción del que requiere una de combustión más los cambios de aceite y mantenimiento, por lo que en el largo plazo pueden ser más económicas. “Actualmente, hay hay dos tesis de grado en marcha, una sobre el controlador y otra sobre el motor. Hay otro proyecto en el que se está trabajando en el sistema de luces y en adquirir datos para mostrarlos en una pantalla. Otros alumnos de tecnicaturas trabajan en la restauración de la moto Puma, ya que es una moto antigua. Hay que pintar y reparar el cuadro y las partes mecánicas, así que ya tenemos unos cinco o seis estudiantes trabajando en la moto”, explicó Catuongo.

Matías Alonso

FORD Argentina producira una nueva Ranger en su planta Pacheco

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Ford Argentina anunció el inicio de la producción de la nueva generación de Ranger fabricada en su planta de General Pacheco, durante un acto que contó con la presencia del ministro de Economía Sergio Massa, y las máximas autoridades de Ford en Sudamérica. La planta de Ford en Pacheco fue totalmente transformada, a partir de un proyecto de inversión de USD 660 millones de dólares. Incorporando tecnologías y procesos de manufactura 4.0, es ahora una planta digitalizada y conectada que entregará un nivel de calidad que será un diferencial competitivo de este modelo. La Nueva Ranger es una pick-up global totalmente nueva, que incorpora un nivel de tecnología inédito y llega para redefinir el segmento de pick ups medianas en la región. Durante un acto con la presencia del ministro de Economía Sergio Massa y las máximas autoridades de Ford en Sudamérica, la automotriz anunció el inicio de la producción de la Nueva Ranger, fabricada en su Planta de General Pacheco, en Argentina. La Nueva Ranger es una pick-up totalmente nueva, con un nivel inédito de tecnología y performance, que llega para redefinir el segmento de pick-ups medianas en toda la región. El acto contó con la presencia del ministro de Economía, Sergio Massa, el titular del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor – SMATA, Ricardo Pignanelli, el presidente y CEO de Ford América del Sur, Daniel Justo y el presidente y CEO de Ford Argentina, Martín Galdeano, entre otros invitados. El proyecto de inversión de USD 660 millones para fabricar la nueva generación de Ranger en Argentina están destinados a la completa transformación de Planta Pacheco en una operación de manufactura 4.0, a un incremento de 70% de capacidad instalada a 110.000 pick-ups por año, a un significativo plan de localización de autopartes, al que se destinó alrededor del 30% de la inversión, y a la fabricación de una nueva familia de motores para equipar a la Nueva Ranger. Este importante hito para Ford en Argentina y Sudamérica es un elemento central de la estrategia de la empresa en la región. Así lo explicó el CEO de Ford América del Sur, Daniel Justo “La Ranger es el producto más importante en nuestra estrategia de negocio en Sudamérica, con foco en pick ups, SUV’s, y comerciales livianos con alto nivel de calidad y tecnología. Nuestro objetivo de crecer en todos los mercados de la región explica la magnitud de nuestra inversión en Planta Pacheco para fabricar la próxima generación de Ranger que va a redefinir el segmento de pick ups medianas en Sudamérica”. Por su parte, Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina, agregó “Quiero agradecer y felicitar especialmente a todo el equipo de Ford Argentina y Sudamérica, sindicatos y nuestra cadena de valor. Fueron más de dos años de arduo trabajo para concretar este ambicioso proyecto que transformó completamente a nuestra Planta Pacheco, donde hoy estamos fabricando la nueva generación global de Ranger para abastecer a los mercados de la región” Gracias a la incorporación de tecnología de vanguardia y procesos de manufactura 4.0, Pacheco es ahora una planta digitalizada y conectada, con las últimas tecnologías y procesos globales de fabricación, en línea con otras plantas de Ford, y posicionándose también como una de las fábricas automotrices más avanzadas de Sudamérica. Todo el rediseño de la planta tuvo como prioridades la calidad, la productividad, la ergonomía y bienestar de los trabajadores. La sustentabilidad es también una prioridad para Ford: a partir del lanzamiento de esta Nueva Ranger, Pacheco opera con 100% de energía eléctrica de fuentes renovables y sumó múltiples tecnologías para reducir el consumo de energía. Nueva Ranger La Nueva Ranger es una pick-up global totalmente nueva, y es la mejor Ranger de todos los tiempos. Esta nueva generación incorpora un nivel de tecnología inédito en el segmento y llega para redefinirlo por completo en términos de experiencia conectada de los clientes, performance, robustez y calidad. Su diseño exterior es impactante gracias a su perfil musculoso y dinámico, inspirado en la icónica Serie F de Ford. En el interior, ofrece un nivel de acabados y terminaciones nunca visto entre las pick-ups medianas y la combinación de dos pantallas de 12” para el tablero y panel de instrumentos genera una experiencia digital inmersiva. Estas características, combinadas con la incorporación al portafolio de nuevo motor V6 3.0L Diesel y un sistema de tracción 4×4 con nuevas tecnologías que amplían aún más su destacado desempeño en todo tipo de terrenos, hará que la Nueva Ranger sorprenda a los consumidores. La Nueva Ranger será lanzada en breve en los mercados de Sudamérica, y el inicio de la producción en el moderno centro industrial de Pacheco es una nueva muestra del compromiso de Ford con los consumidores de la región, ofreciendo productos y experiencias innovadoras que se adapten a sus necesidades y estilos de vida.

Una cueva de Laos reescribe la historia de las migraciones del Homo sapiens

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Se han desenterrado dos fragmentos de huesos humanos, de un cráneo y una pierna, en la cueva Tam Pà Ling en Laos, en el sudeste de Asia.

Los fósiles son más antiguos que los hallazgos anteriores de la cueva y sugieren que los primeros humanos modernos estuvieron en el área hasta hace 86,000 años. Eso es antes de lo que se pensaba y pone en duda las hipótesis de que el Homo sapiens se dispersó fuera de África y a través de Asia en un solo evento rápido que ocurrió después del final de un período geológico hace 80.000 años. “No puedo sobrestimar la importancia de tener otro punto en nuestro mapa para los primeros humanos modernos en el sudeste asiático”, dice la antropóloga Miriam Stark. “Comprender el sudeste asiático es fundamental para comprender la historia profunda del mundo”, dice ella. Para acceder al articulo completo (en ingles), clickear aqui

Este Agosto nace la moneda de los BRICS, el gran desafio al dolar como moneda de reserva

El 22 de agosto, dentro de dos meses y medio, se dará a conocer el acontecimiento más importante en las finanzas internacionales desde 1971. Se trata del lanzamiento de una nueva e importante moneda que podría debilitar el papel del dólar en los pagos mundiales y, en última instancia, desplazar al dólar estadounidense como principal moneda de pago y de reserva. El proceso por el que esto sucederá no tiene precedentes, y el mundo no está preparado para esta onda expansiva geopolítica. Esta conmoción monetaria será provocada por un grupo llamado BRICS. Las siglas BRICS significan Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Esta pugna de los BRICS por el estatus de moneda de reserva mundial afectará al comercio mundial, a la inversión extranjera directa y a las carteras de los inversores de forma dramática e imprevista. La evolución más importante del sistema BRICS se refiere a la ampliación del número de sus miembros. Esto ha llevado a la adopción informal del nombre BRICS+ para la organización ampliada. En la actualidad hay ocho países que han solicitado formalmente su adhesión y otros 17 que han expresado su interés en adherirse. Los ocho solicitantes formales son: Arabia Saudí, Argelia, Argentina, Bahréin, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia e Irán. Los 17 países que han manifestado su interés son: Afganistán, Bangladesh, Bielorrusia, Kazajstán, México, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sudán, Siria, Tailandia, Túnez, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zimbabue. Esta lista no se limita a aumentar el número de asistentes a las futuras reuniones de los BRICS. Si Arabia Saudí y Rusia son miembros, tenemos a dos de los tres mayores productores de energía del mundo bajo una misma carpa (Estados Unidos es el otro miembro de los Tres Grandes de la energía). Si Rusia, China, Brasil e India son todos miembros, tenemos cuatro de los siete países más grandes del mundo medidos por extensión terrestre: poseen el 30% de la superficie seca de la Tierra y los recursos naturales relacionados. Casi el 50% de la producción mundial de trigo y arroz, así como el 15% de las reservas mundiales de oro, se encuentran en los BRICS. Mientras tanto, China, India, Brasil y Rusia son cuatro de los nueve países más poblados del planeta, con una población conjunta de 3.200 millones de personas, es decir, el 40% de la población de la Tierra. China, India, Brasil, Rusia y Arabia Saudí tienen un PIB combinado de 29 billones de dólares o el 28% del PIB nominal mundial. Si se utiliza la paridad del poder adquisitivo para medir el PIB, la cuota de los BRICS supera el 54%. Rusia y China poseen dos de los tres mayores arsenales nucleares del mundo (el otro líder es Estados Unidos). Por donde se mire -población, masa terrestre, producción energética, PIB, producción alimentaria y armas nucleares-, los BRICS no son sólo otra sociedad multilateral de debate. Son una alternativa sustancial y creíble a la hegemonía occidental. Los BRICS actuando juntos son un polo de un nuevo mundo multipolar o incluso bipolar. Cuando en agosto se anuncie el lanzamiento de la nueva moneda, ésta no caerá en un campo vacío. Caerá en una sofisticada red de capital y comunicaciones. Esta red aumentará enormemente sus posibilidades de éxito. Los BRICS también están desarrollando un sistema de telecomunicaciones submarino de fibra óptica que conectaría a sus miembros. Se está desarrollando bajo el nombre de BRICS Cable. Parte de la motivación es frustrar el espionaje de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, sobre el tráfico de mensajes transportados a través de las redes de cable existentes. ¿Qué hay detrás de este intento de deshacerse del dólar? En gran parte, la respuesta es la militarización del dólar por parte de Estados Unidos mediante el uso de sanciones. En numerosas ocasiones entre 2007 y 2014, advertí a funcionarios estadounidenses del Tesoro, el Pentágono y la comunidad de inteligencia que el uso excesivo o el abuso de las sanciones llevaría a los adversarios a abandonar el dólar para evitar el impacto de las sanciones. Tal abandono conduciría a la dilución de la potencia de las sanciones, a la imposición de costos imprevistos en desmedro de los propios Estados Unidos y, finalmente, al colapso de la confianza en el propio dólar. Estas advertencias fueron ignoradas en su mayor parte. Ahora hemos alcanzado la primera y segunda etapas de este pronóstico y nos acercamos peligrosamente a la tercera. Durante años, Estados Unidos ha utilizado las sanciones para castigar a naciones como Irán. Pero las sanciones que Estados Unidos y sus aliados impusieron a Rusia después de que invadiera Ucrania el año pasado fueron mucho más allá de los regímenes de sanciones anteriores. No tenían precedentes. Muchos otros países empezaron a pensar que podrían ser los siguientes en sufrir represalias si se atravesaban con Estados Unidos en tales o cuales asuntos. Y ese temor ha acelerado enormemente la presión para salirse por completo del sistema del dólar. Este deseo no se limita a objetivos actuales como Rusia, sino que es compartido por objetivos potenciales como China, Irán, Turquía, Arabia Saudí, Argentina y muchos otros. Los BRICS+ representan un esfuerzo realista para desdolarizar los pagos mundiales y, en última instancia, las reservas mundiales. Durante años, he sostenido que el dólar seguiría siendo la principal divisa de reserva del mundo durante más tiempo del que la mayoría de la gente cree. Pero a continuación le muestro a Ud. por qué una nueva moneda BRICS+ podría acelerar enormemente la desaparición del dólar como principal moneda de reserva mundial.

La próxima sacudida del sistema monetario mundial

El deseo mundial de alejarse del dólar como medio de cambio para el comercio internacional de bienes y servicios no es nada nuevo. La diferencia hoy es que ha pasado de ser un tema de debate a una novedad y a una realidad inminente en un periodo de tiempo extraordinariamente corto. Dubai y China han llegado recientemente a un acuerdo por el que Dubai aceptará yuanes chinos como pago por las exportaciones de petróleo de Dubai. A su vez, Dubai puede utilizar los yuanes para comprar semiconductores o productos manufacturados a China. Arabia Saudí y China han estado discutiendo acuerdos similares de petróleo por yuanes, pero aún no se ha concretado nada definitivo. Estas conversaciones se ven complicadas por el antiguo acuerdo de Arabia Saudí con Estados Unidos sobre el petrodólar. China y Brasil han alcanzado recientemente un amplio acuerdo monetario bilateral por el que cada país acepta la moneda del otro en sus intercambios comerciales. Mientras tanto, existe una creciente relación estratégica entre China y Rusia, ya que las dos superpotencias se enfrentan conjuntamente a Estados Unidos. En la relación comercial entre ambas naciones, Rusia puede pagar en rublos los productos manufacturados chinos y otras exportaciones, mientras que China paga en yuanes la energía, los metales estratégicos y los sistemas de armamento rusos. Sin embargo, es posible que todos estos acuerdos pronto sean sustituidos por una nueva moneda BRICS+, que se anunciará en Durban, Sudáfrica, en la Conferencia anual de la Cumbre de Líderes BRICS que se celebrará del 22 al 24 de agosto. La moneda estará vinculada a una canasta de materias primas para su uso en el comercio entre los miembros. Inicialmente, la canasta del BRICS+ incluiría petróleo, trigo, cobre y otros bienes esenciales comercializados a escala mundial en cantidades específicas. Con toda probabilidad, la nueva moneda del BRICS+ no estará disponible en forma de billetes de papel para su uso en las transacciones cotidianas. Se trataría de una moneda digital en un registro contable autorizado y mantenido por una nueva institución financiera del BRICS+. Usaría un tráfico de mensajes encriptados para registrar los pagos adeudados por las partes participantes. (No se trata de una criptodivisa porque no está descentralizada, no se mantiene en algoritmos de encriptación robusta tipo «blockchain», y tampoco está abierta a partes no autorizadas). La información más reciente de los grupos de trabajo de los BRICS es que esta metodología de valoración de cestas está encontrando los mismos problemas con que John Maynard Keynes tropezó en las reuniones de Bretton Woods en 1944. Keynes sugirió inicialmente un enfoque de canasta de materias primas para una moneda mundial a la que llamó «Bancor». La dificultad estribaba en que las materias primas mundiales incluidas en cualquier cesta no era ni son totalmente fungibles. Como ejemplo, hay más de 70 tipos de petróleo crudo que se distinguen por su viscosidad y contenido de azufre, entre otros atributos, y valen distinto. Al final, Keynes consideró que una canasta de «commodities» no era necesaria y que una única materia prima -el oro- serviría mejor al propósito de anclar una moneda por razones de conveniencia y uniformidad. Teniendo en cuenta la inviabilidad de las cestas de materias primas como depósitos uniformes de valor, parece probable que la nueva moneda de los BRICS+ esté anclada a una determinada masa de oro. Esto juega a favor de los miembros del BRICS, Rusia y China, que son los dos mayores productores de oro del mundo y ocupan el sexto y séptimo lugar, respectivamente, entre las 100 naciones con reservas de oro. Estos acontecimientos y otros relacionados se anuncian con frecuencia como «el fin del dólar como moneda de reserva». Tales comentarios revelan una falta de comprensión de cómo funcionan realmente los sistemas monetarios y de divisas internacionales. El error clave en casi todos estos análisis es no distinguir entre las funciones respectivas de una moneda de pago y una moneda de reserva. Las monedas de pago se utilizan en el comercio de bienes y servicios. Las naciones pueden comerciar con la moneda de pago que deseen, no tienen por qué ser dólares. Las monedas de reserva (así llamadas) son otra cosa. Básicamente, son las cuentas de ahorro de naciones soberanas donde se fondean sus superávits comerciales. Estos saldos no se mantienen en forma de divisas, sino de valores transables. Cuando los analistas dicen que el dólar es la principal moneda de reserva, lo que en realidad quieren decir es que los países mantienen sus reservas en valores denominados en una moneda concreta. El 60% de las reservas mundiales está en Títulos del Tesoro Estadounidense denominados en dólares. En realidad, las reservas no están en dólares papel, sino en valores. En consecuencia, no puede existir una moneda de reserva sin un mercado de bonos soberanos amplio y bien desarrollado. Ningún país del mundo se acerca al mercado del Tesoro estadounidense en cuanto a tamaño, variedad de vencimientos, liquidez, liquidación, derivados y otras características necesarias. Así que el verdadero impedimento para que surja otra divisa como moneda de reserva es la ausencia de un mercado de bonos en el que se inviertan realmente las reservas. Por eso es tan difícil desplazar a los Bonos del Tesoro como activos de reserva, por mucho que se quiera. De nuevo, ningún país del mundo puede acercarse a Estados Unidos en ese aspecto. Pero aquí es donde la cosa se pone interesante, y se vislumbra por qué el dólar podría perder su condición de principal reserva mucho más rápido de lo que se pensaba. Esto se debe a que la moneda BRICS+ ofrece la oportunidad de saltar por encima del mercado del Tesoro de los EEUU y crear otro mercado de bonos profundo y líquido, que podría desafiar a los bonos estadounidenses en el escenario mundial, y saliendo casi de la nada. La clave está en crear un mercado de bonos de la divisa BRICS+ en 20 o más países a la vez, confiando en la avidez de los inversores minoristas de cada país para comprar los bonos. Los bonos BRICS+ se ofrecerían a través de bancos, oficinas de correos y otros puntos de venta minoristas. Estarían denominados en la moneda del BRICS+, pero los inversores podrían comprarlos en moneda local a tipos de cambio basados en el mercado. Dado que la nueva moneda estará respaldada por oro (el dólar dejó de estarlo en 1971), ofrecería una reserva de valor atractiva en comparación con instrumentos locales propensos a la inflación o al défault, en países como Brasil o Argentina. Los chinos, en particular, encontrarían atractivas estas inversiones, ya que en gran medida tienen vetados los mercados extranjeros y están excesivamente invertidos en el sector inmobiliario doméstico, así como en acciones nacionales. Llevará tiempo que un mercado de este tipo resulte atractivo para los inversores institucionales, es decir los grandes, pero el mero volumen de inversión minorista en instrumentos denominados en BRICS+ en India, China, Brasil y Rusia y otros países al mismo tiempo podría absorber los excedentes generados por el comercio mundial en la divisa BRICS+. En resumen, la forma de crear una moneda de reserva instantánea es crear un mercado de bonos instantáneo utilizando a tus propios ciudadanos como compradores dispuestos. Estados Unidos hizo algo parecido en 1917. De 1790 a 1917, el mercado de bonos estadounidense era sólo para inversores profesionales. No existía un mercado minorista. Eso cambió durante la Primera Guerra Mundial, cuando Woodrow Wilson autorizó los Bonos de la Libertad para ayudar a financiar la guerra. Hubo manifestaciones y desfiles de los Bonos de la Libertad en todas las grandes ciudades. Comprar bonos se convirtió en un deber patriótico. El esfuerzo funcionó, y también transformó las finanzas. Fue el comienzo de un mundo en el que los estadounidenses de a pie empezaron a comprar acciones, bonos y valores como inversores minoristas. Si los BRICS+ utilizan una especie de modelo patriótico de los Bonos de la Libertad, es muy posible que puedan crear activos de reserva internacionales denominados en la moneda de los BRICS+, incluso en ausencia del apoyo de los mercados desarrollados. Todo este giro de los acontecimientos -introducción de una nueva moneda respaldada por oro, rápida adopción como moneda de pago y uso gradual como moneda de activos de reserva- comenzará el 22 de agosto de 2023, tras años de desarrollo. Salvo los participantes directos, el mundo ha ignorado en su mayor parte esta perspectiva. El resultado será una convulsión del sistema monetario internacional que se producirá en cuestión de semanas.

Nace un nuevo gigante agroexportador. Se fusionan Bunge y Viterra

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Las fusiones comerciales a escala global de grandes compañías se cocinan lento y arrastran algún que otro tembladeral en los mercados. Algo de esto está sucediendo con la compra de Bunge a Viterra (ex Glencore), posicionadas entre los mayores operadores del comercio de granos del mundo y de la industrialización de la soja, que hizo ruido en el mercado local, en el campo y, puntualmente, en la zona núcleo donde pisan fuerte. Un cordón agroexportador minado de cerealeras que podrían tener un nuevo jugador de peso al que de movida le fruncen el seño por posible concentración.
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En rigor, aún no se proyecta el impacto que puede tener en el país, pero los números de la negociación de por sí hacen imaginar un monstruo cerealero. Más aún cuando ambas se alistaron con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) como socias estratégicas de Vicentin que, en el marco del concurso preventivo por U$S1.500 millones, buscan armar una nueva compañía con capitales mixtos para dentro de unos años. En la firma concursada festejan el empoderamiento. De por sí, en el sector descuentan que la empresa de origen estadounidense se posicionará como líder en el complejo oleaginoso.
La sorpresa, sostienen en el sector, es que Bunge compra Viterra y no al revés. «El impacto de estos monstruos en el país es relativo porque son solo traders, compran granos, por ejemplo no tienen campos. En ese sentido que lleguen posibles inversiones es discutible», argumentó un empresario del sector de biocombustibles.
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El romance comenzó con algunas negociaciones frustradas desde hace unos años, pero se encaminó en los últimos meses y podría cerrarse del todo en 2024. Se trata de un entendimiento que representa un valor superior a los U$S18.000 millones entre operaciones y deudas. Según el comunicado, los accionistas de Viterra recibirán aproximadamente 65,6 millones de acciones de Bunge, con un valor total de aproximadamente U$S 6.200 millones y aproximadamente U$S 2.000 millones en efectivo, representando una combinación de consideración de aproximadamente 75% de acciones de Bunge y 25% en efectivo.
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La planta de crushing y puerto de Bunge en Puerto San Martín provincia de Santa Fe.
La planta de crushing y puerto de Bunge en Puerto San Martín provincia de Santa Fe.
Según explicó un especialista del sector agroexportador a Letra P, será una suerte de enlace de unidades. “La fusión es complementaria, Bunge tiene redes de acopios y mercado interno de aceite envasado, Viterra no tanto. Viterra tiene una planta de molienda con mucha tecnología, Bunge no. Ambos tienen puertos con diferentes tamaños”. Además, arma una estructura vertical interesante para los procesos y con posicionamientos globalmente en varios mercados. Lo que se comentaba por lo bajo entre traders ni bien conocida la noticia es que no le sobra capital para invertir en un negocio de semejante volumen como el que tendrán en manos.
La estadounidense es una procesadora top de semillas oleaginosas y con los negocios de crushing de Viterra podrían enfrentar un escrutinio regulatorio en Argentina donde tienen la planta aceitera más grande del mundo, Renova, en Timbúes a escasos kilómetros de Rosario. Por eso la fusión deberá ser aprobada por las autoridades locales, como la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), con el fin de evitar casos de monopolio en la comercialización.Un ejecutivo que trabaja diariamente con traders hizo especial mención a que los procesos “son largos, duran varios años, y, además, deben pasar por autorizaciones legales de Defensa de la Competencia en todos los países”. Por eso, también, el sector agroexportador no hace referencia a la noticia y mantiene perfil bajo.
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Números

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en 2021 en Argentina, Viterra fue el tercer exportador detrás de Cargill y la china Cofco, y Bunge se posicionó en el cuarto lugar. Es decir, el ranking podría quedar en manos de la nueva compañía. A nivel global la estadounidense integra el denominado grupo de las grandes ABCD, que incluye a Archer-Daniels-Midland Co. (AGD), la misma Bunge, Cargill y Louis Dreyfus. De hecho, en cuanto a tamaño queda más que competitiva entre esos grandes, como por ejemplo, Cargill, quien le sacaba ventaja. No es un dato más el que acaba de nacer.

A diferencia de los productos procesados (harina de soja y aceite de soja), en el caso de los granos el mercado quedaría bastante más repartido con el resto de los competidores: juntas pasarían a liderar el negocio de las exportaciones de trigo, cebada y soja, aunque en maíz no lograrían bajar a ADM ni a Cargill, todo en consonancia con las operaciones de 2022.
En cuanto a harina de soja, las exportaciones sumadas entre Bunge y Viterra el año pasado fueron equivalentes al 32% del total y dejarían también muy atrás al resto de los competidores: AGD con el 16%, Cargill y Molinos Agro con el 12% cada uno, y Dreyfus con el 10%, entre otros. En el caso del aceite de soja, representaron un 31% del total, el doble del resto. Juntas concentraron el 61% de las exportaciones de aceite de girasol. Tras el default de Vicentin, gran parte del negocio aceitero de la compañía quedó en manos de Viterra, que con la nueva integración crecería enormemente hasta transformase en una posible virtual posición dominante del negocio girasolero nacional. Activos La estadounidense tiene plantas fabriles en Ramallo, Tancacha, San Jerónimo Sud y junto a la gigante AGD es accionista del principal puerto cerealero del país en Puerto General San Martín, Terminal 6. Además es el principal productor de aceites vegetales del mundo, también se asoció con el gigante petrolero Chevron y el gigante de semillas y productos químicos Bayer para perseguir la creciente demanda de materias primas de combustibles renovables.

En 2012 Glencore adquiere el acopiador de granos canadiense Viterra por U$S 6.100 millones. En 2020, Glencore Agriculture cambia su nombre a Viterra en todo el negocio global. Es recordado que en el inminente default de Vicentin, Glencore adquirió un 16,67% de Renova para convertirse en accionistas mayoritarios (66,7%) de la aceitera más grande del mundo.

Facundo Borrego