Inauguran la empresa de base tecnológica Cannabis Conicet

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Este martes, desde las 10 hs., el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación inaugurará la empresa de base tecnológica Cannabis Conicet, en un acto encabezado por el titular del área, Daniel Filmus, en el auditorio de la Universidad Arturo Jauretche (UNAJ), en Florencio Varela. La iniciativa es parte del «Programa de Investigación y Desarrollo en Cannabis”, lanzado en abril. Impulsada por el Ministerio de Ciencia, que aportó $ 250 millones para financiarlo, el Programa trabaja en propuestas que contribuyan a la construcción y aplicación de políticas públicas relacionadas con el cannabis medicinal y la industria del cáñamo.

INVAP y los satélites de observación de la Tierra: tecnología espacial para fines prácticos

Gabriel Absi, Gerente del Área Espacial de INVAP, resume la incursión de la empresa en el desarrollo de satélites de observación y su evolución hasta nuestros días.

INVAP es una empresa argentina, con sede central en la provincia de Río Negro, cuya participación resulta clave para las iniciativas espaciales que se realizan en el país. Entre sus proyectos destacados de los últimos años, se encuentra la misión SAC-D, tomada en conjunto con la NASA y la CONAE para examinar los océanos en busca de información sobre salinidad y humedad de los suelos.

Uno de sus últimos proyectos es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial para desarrollar una misión que permita estudiar los fenómenos meteorológicos de Latinoamérica.

Además, INVAP trabaja en el desarrollo de satélites LEO (low earth orbit), cuya particularidad es que orbitan a una franja entre 160 km y 1000 km de altura sobre la superficie del planeta y se utilizan para llevar conectividad de internet a regiones remotas. Sobre este y otros temas se desarrolla el reportaje a Gabriel Absi, el gerente de su Área Espacial.

-¿El desarrollo de satélites en INVAP comenzó por iniciativa
de la empresa o de la CONAE?
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-A partir del acuerdo con EE. UU. por la desactivación del misil Cóndor, se decide relanzar la actividad espacial argentina con la creación formal de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) fuera del ámbito militar.
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En esa línea, la CONAE buscó empresas nacionales que pudieran asumir el desarrollo de satélites, y así encontró en INVAP a su brazo ejecutor como contratista principal.
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Como parte de lo acordado con Estados Unidos, se concreta un acuerdo de cooperación entre la NASA y la CONAE, iniciando el desarrollo del primer satélite de la agencia espacial argentina, denominado SAC-B. Con ello, pusieron a disposición de los norteamericanos consultores especialistas para los diversos subsistemas de dicho satélite, lo que favoreció el desarrollo de capacidades locales.
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"El SAOCOM 2 busca dar continuidad al Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, entre otras cosas", dice Absi (Archivo DEF)
«El SAOCOM 2 busca dar continuidad al Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, entre otras cosas», dice Absi
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-¿Cuál ha sido la curva de aprendizaje de INVAP en materia de satélites LEO?

-El crecimiento de las capacidades de INVAP en materia satelital ha sido exponencial, tanto en lo que hace a los recursos humanos como a la infraestructura, los conocimientos. Cuando empezamos en la década del 90 a trabajar en el SAC-B, no teníamos sala limpia; tuvimos que adaptar una infraestructura que no había sido diseñada para tal fin.

En aquel momento, facturábamos apenas 15 millones de dólares al año, hoy estamos en más de 10 veces esa cifra. El crecimiento fue gradual, progresivamente enfrentamos mayores retos tecnológicos. El SAC-D les dio al país y a nuestra empresa mayor visibilidad internacional, por el impacto científico que tuvo esta misión y la complejidad que implicó respecto a las misiones anteriores.

La NASA nos confió el instrumento Aquarius de más de 180 millones de dólares y asumió el costo del lanzamiento de más de 60 millones de dólares. Este hecho fue una clara demostración de que Argentina había alcanzado un nivel tal que la agencia espacial más importante del mundo confió en las capacidades que tenía nuestro país para llevar adelante esta misión tan relevante.

El primer paso que dimos fue diseñar y construir una sala limpia de casi 500 m2 de clase mundial, pero aún carecíamos de la maquinaria e infraestructura para hacer las pruebas ambientales, por lo que recurrimos al INPE de Brasil.

En esta época, nos asociamos con ARSAT para crear una empresa conjunta, CEATSA, que cuenta hoy con capacidades que la convierten en el centro de ensayos más importante de Latinoamérica, incluso para probar los satélites de hasta 6 toneladas aproximadamente. Durante la primera etapa de las misiones SAC, tuvimos que calificar recursos humanos propios para certificar normas internacionales en los procesos de manufactura, principalmente con la NASA (SAC), ESA (ARSAT).

-¿Qué spin off se ha generado a partir del desarrollo de este tipo de satélites?

-Como ejemplos concretos de spin off, podemos citar las casi 20 empresas pyme de base tecnológica que hoy se han consolidado como proveedoras locales de bienes y servicios para la industria aeroespacial, algunas de las cuales incluso exportan, así como otras 70 compañías argentinas que, si bien no están totalmente enfocadas al sector espacial, sí han logrado desarrollar servicios de ingeniería y software específicos.

El que se estima será el primer unicornio latinoamericano en materia espacial, la empresa argentina Satellogic, fue incubado durante dos años en INVAP y hoy da más de 150 empleos en la Argentina. Otro ejemplo es la empresa Skyloom, fundada por dos ex-INVAP, que tiene casi 100 personas, con 70 empleados en Argentina y 30 en Estados Unidos.

INVAP en el mundo

-A nivel internacional, ¿cuál es el grado de desarrollo de nuestro país, y específicamente de INVAP, como empresa capaz de producir satélites LEO y GEO?

-Hoy estamos entre los diez países más avanzados en tecnología espacial. Estamos trabajando en el desarrollo de la siguiente generación de LEO con los SARE que necesita la CONAE y de los ARSAT SG-1.

-¿Qué nos puede comentar respecto a la colaboración de la CONAE con otras agencias espaciales del mundo que confiaron en INVAP para integrar diversas cargas útiles en los satélites que diseñaron y construyeron en Bariloche?

-La CONAE tiene una relación muy fluida con las principales agencias espaciales de los países más importantes del mundo. En ese marco, INVAP ha trabajado con otras empresas y profesionales de países como EE. UU., Francia, Canadá, Dinamarca, etc.

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INVAP posee una sala limpia de casi 500 m2 (Archivo DEF)INVAP posee hoy una sala limpia de casi 500 m2 .

-¿Se han exportado satélites o componentes de estos?

-Al presente, no hemos exportado satélites completos, pero sí hemos exportado componentes, sensores, actuadores, el segmento terreno y capacitación de personal para Brasil.

Más recientemente, en cooperación con el Departamento de Energía Solar de la CNEA, logramos exportar sensores solares gruesos a un país europeo. Nos han convocado diversos países a través de solicitudes de información (RFI), que, si bien no se transformaron en licitaciones o contratos concretos, sí nos permitieron ganar experiencia en la materia.

-¿Qué nivel de integración nacional se ha logrado en lo que hace a procesos, materiales, componentes y subsistemas?

Todos los procesos se desarrollan íntegramente en Argentina; ciertos componentes y materiales se importan. A nivel subsistemas, estamos por incorporar satélite tras satélite la mayor participación local en su construcción. Todo lo que fuera estratégico o representara un potencial riesgo comercial lo estamos haciendo, o bien estamos trabajando en su desarrollo nacional, ya sea a través de INVAP o de otras empresas e instituciones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

-¿Qué porcentaje de un satélite LEO corresponde a mano de obra y cuál a materiales?

-Aproximadamente el 75 % de un LEO es mano de obra y el resto, materiales.

."El SABIA-Mar es una misión que nace a partir de un acuerdo entre la CONAE y la Agencia Espacial de Brasil (AEB), donde Argentina se encargaba de las cargas útiles, mientras que los brasileños harían la plataforma. Con el paso del tiempo, el SABIA-Mar se fue reorientando a un satélite estrictamente nacional", dice el gerente del Área Espacial (Archivo DEF) .

-Están desarrollando el SABIA-Mar y la segunda generación de los SAOCOM. ¿Qué nos puede decir respecto de las prestaciones funcionales y las principales características técnicas de ambos tipos de satélites?

-El SABIA-Mar es una misión que nace a partir de un acuerdo entre la CONAE y la Agencia Espacial de Brasil (AEB), donde Argentina se encargaba de las cargas útiles, mientras que los brasileños harían la plataforma.

Con el paso del tiempo, el SABIA-Mar se fue reorientando a un satélite estrictamente nacional. SAOCOM 2 busca dar continuidad a Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE), a la capacidad generada en radares SAR en banda L, a generar productos y servicios de alto valor agregado, a la comercialización a privados internacionales a través de la empresa estatal VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación), dependiente de la CONAE.

-Dado que la tendencia mundial es desarrollar nano y microsatélites, ¿qué está haciendo INVAP en ese sentido? ¿Participa del programa SARE de la CONAE?

-En esa tendencia, la CONAE enfocó los esfuerzos para llevar adelante el desarrollo de un nuevo concepto en tecnología espacial que denominó Arquitectura Segmentada, SARE. Estamos conversando con la CONAE en la definición de los requerimientos de la misión en el marco de este programa para determinar qué funcionalidades tendrán los distintos tipos de satélites, si serán pasivos (con cargas útiles cámaras) o activos (radares SAR de distintas bandas)

-¿Qué tipo de cargas útiles puede diseñar y construir INVAP para satélites LEO?

-Más o menos el 40 % de lo que se contrata a INVAP se canaliza entre las 70 empresas espaciales que hoy tiene Argentina. Por ejemplo, Emtech hace diseños electrónicos, lógicas programables, etc.; Ascentio se encarga del segmento terreno; Mecánica 14 hace todo lo que tiene que ver con las partes mecanizadas de los satélites.

-Tratándose de tecnologías estratégicas, ¿qué impacto tienen para la soberanía e independencia de un país?

-Dominar tecnologías tan avanzadas permite reducir la dependencia de otras naciones para la protección de los intereses vitales de un país. No solo se trata de reducir costos sino también de la brecha tecnológica con las principales potencias mundiales.

Actualmente, INVAP se encuentra desarrollando la segunda generación de los SAOCOM (Archivo DEF)Actualmente, INVAP se encuentra desarrollando la segunda generación de los SAOCOM .
-¿Han establecido algún tipo de acuerdo con otras empresas o agencias espaciales para desarrollar y vender satélites LEO?

Al momento, no tenemos ningún tipo de acuerdo con otra empresa para desarrollar LEO, pero sí hemos hecho algunas presentaciones conjuntas con nuestros pares de Turquía a través de la GSATCOM para las RFI.

-¿Alguna reflexión o aspecto que desee transmitir a nuestros lectores?

-Argentina hoy es líder regional en el área espacial, tenemos todos los conocimientos, maquinaria e infraestructura para desarrollar los satélites más avanzados del mundo. Un ejemplo concreto de esto es el reciente acuerdo entre la CONAE y la Organización Meteorológica Mundial, por el cual nuestro país seguramente va a ser un actor importante en el desarrollo de una misión espacial destinada a generar información de origen espacial para el estudio de los fenómenos meteorológicos en Latinoamérica, algo que hoy se ve muy limitado porque no tenemos satélites propios destinados a tal fin. En ese sentido, la idea es que, a partir del trabajo mancomunado de varios países latinoamericanos, se pueda contar con un satélite meteorológico que cubra nuestra región.

Un Nobel de Economía para quien rescató bancos en la crisis de 2008

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Los tres que comparten el premio este año escribieron sobre el funcionamiento y las vulnerabilidades del sistema bancario. Uno de ellos, Ben Bernanke fue presidente de la Reserva Federal de EE.UU. durante la crisis de 2008, cuando priorizó el rescate de muchos de los bancos responsables del colapso.

El Premio Nobel de Economía 2022 fue otorgado a los estadounidenses Ben Bernanke, Douglas Diamond y Philip Dybvig, que ocuparán un lugar en la historia de uno de los premios más prestigiosos del mundo por su aporte para entender el rol de los bancos como orientadores de la inversión, pero también como protagonistas en las crisis financieras de la economía moderna. Fue gracias a tres artículos escritos a principios de la década del 80 en los que sentaron «las bases teóricas para la investigación y la regulación bancaria moderna». Una polémica se da en torno a la nominación de Bernanke, presidente de la FED en la crisis de 2008. El rol de los bancos es crucial para el funcionamiento de la onomía moderna, pero también son una arma de doble filo que hay que saber utilizar en momentos de crisis. Los tres flamantes nobel de Economía se encargaron de estudiar su papel en la sociedad, qué los hace vulnerables, cómo profundizan las crisis financieras y, por lo tanto, de qué forma habría que regularlos. El tema elegido para asignar estos premios no es casual en un mundo que se encuentra en crisis desde 2020, primero por los impactos en la economía mundial producto de las medidas de aislamiento tomadas por los distintos gobiernos para enfrentar la covid-19, y un poco más cerca por los efectos de una guerra entre Rusia y Ucrania que aún no finaliza. «Las ideas de los laureados han jugado un papel importante para garantizar que las últimas crisis no se convirtieran en nuevas depresiones con consecuencias devastadoras para la sociedad», aseguraron desde la academia sueca. La designación provocó cuestionamientos porque Ben Bernanke fue el presidente de la Reserva Federal (FED) durante la crisis financiera de 2008 y tanta importancia les otorgó a los bancos que decidió rescatalos y desligó a los banqueros por su responsabilidad del colapso.

«Los bancos, un mal necesario»

«Para entender por qué una crisis bancaria puede tener consecuencias tan enormes para la sociedad, debemos saber lo que los bancos realmente hacen: reciben dinero de las personas que hacen depósitos y lo canalizan a prestatarios. Esta intermediación financiera está lejos de ser una simple transferencia mecánica, pues existen conflictos fundamentales entre las necesidades de los ahorristas y los inversores», explican desde la Academia Suiza de las Ciencias para justificar la elección. «Alguien que toma un préstamo para financiar una vivienda o una inversión a largo plazo debe estar seguro que no le exigirán de repente que lo devuelva antes del plazo. Por otro lado, un ahorrista quiere tener al menos parte de sus ahorros disponible al instante». En un artículo de 1983, Douglas Diamond y Philip Dybvig desarrollaron un modelo teórico que explica cómo los bancos surgen naturalmente como intermediarios creando liquidez para los ahorristas, mientras que los prestatarios pueden acceder a financiamiento a largo plazo. El dinero en las cuentas de los depositantes es un pasivo para el banco, mientras que los activos consisten en préstamos para proyectos a largo plazo. Los pasivos del banco tienen un vencimiento corto; los depositantes pueden acceder a su dinero cuando lo deseen. El banco es un intermediario que transforma activos con vencimiento largo en cuentas bancarias con vencimiento corto. De esta manera, transforman los ahorros en inversión necesaria para que funcione la economía. Sin embargo este modelo deja expuesto cómo el sistema bancario es intrínsecamente vulnerable y, por lo tanto, necesita regulación. «Puede comenzar con un rumor de que hay muchos ahorristas que quieren tener su dinero en mano generando una retirada de depósitos en masa temiendo que el banco no pueda afrontar los pagos. En un intento de pagar a todos sus depositantes, el banco se ve obligado a recuperar sus préstamos anticipados, lo que lleva a la terminación prematura de proyectos de inversión a largo plazo y a la pérdida de activos. Las pérdidas resultantes pueden provocar el colapso del banco», explican desde la academia. Diamond y Dybvig también presentan una solución al problema de la vulnerabilidad bancaria, en forma de seguro de depósitos del gobierno. Cuando los depositantes saben que el Estado garantiza su dinero, ya no necesitan correr al banco ante los rumores. «Detienen una corrida bancaria antes de que comience. Esto explica por qué la mayoría de los países ahora han implementado estos esquemas». El trabajo por el que se reconoce a Bernanke está formulado en un artículo de 1983, que analiza la Gran Depresión de la década de 1930 y complementa con un ejemplo práctico lo que Diamond y Dybvig teorizan. Antes del estudio de Bernanke, la percepción general era que la crisis bancaria era consecuencia de una economía en declive, en lugar de una causa de ella. En cambio, Bernanke estableció que el colapso bancario fue decisivo para que la recesión se convirtiera en una depresión profunda y prolongada. La depresión comenzó con una recesión bastante normal en 1929, pero en 1930 se convirtió en una crisis bancaria que dio comienzo a la Gran Depresión.

INDEC: ¿cuánto tiempo se dedica al trabajo doméstico y cuidados no remunerados?

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, publicó los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 (ENUT), que mide cuánto tiempo dedicamos al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Una herramienta clave para generar políticas que cierren brechas de desigualdad. La ENUT se realizó entre octubre y diciembre de 2021 y llegó a 28.520 viviendas de todo el país. El 91,7% de las mujeres realiza TNR, trabajos no remunerados, comparado con el 75,1% de los varones. Por esta diferencia, ellas participan menos que ellos en el empleo convencional. Si bien hay un incremento importante de la participación masculina de 2013 a 2021, se debe en parte a cambios en la medición. Aquí, algunos resultados del uso del tiempo de mujeres y varones en el trabajo no remunerado (TNR) y en las ocupaciones remuneradas. Las mujeres dedican, en promedio, 6:31 hs. diarias al TNR, mientras que los varones dedican 3:40, casi la mitad. Esto influye en la cantidad de tiempo que les queda disponible para dedicar a otras actividades como el estudio o el trabajo en el mercado. Las mujeres a cargo de niños/as, personas con discapacidad, adultxs mayores, u otras, dedican 9 hs diarias al TNR, más que el doble de tiempo que las que no tienen demandantes de cuidado, que dedican 4:33 hs. diarias. En los varones, esta variable prácticamente no influye. Entre quienes realizan trabajo de cuidados, las mujeres dedican en promedio 6:07 horas a esas tareas, casi el doble de tiempo que los varones, que dedican 3:30 hs. La cantidad de horas que dedican las mujeres al TNR varía según el nivel educativo. A mayor nivel educativo, ellas dedican menos horas a estas tareas. Entre los varones, en cambio, no hay variaciones significativas. El trabajo doméstico y de cuidados no remunerado cumple un rol fundamental dentro del sistema económico y social, y representan el 15,9% del PBI. Para acceder a los resultados definitivos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021, cliquear aquí.

Llega el «dólar Coldplay». Más caro, para el que quiere traer artistas extranjeros

El Gobierno y los productores de espectáculos que traen artistas extranjeros llegaron a un acuerdo para que esta semana empiece a regir un tipo de cambio alternativo, más caro, para obtener las divisas necesarias para pagarles a las figuras que vienen al país a dar espectáculos en vivo.

Popularizado con el mote de dólar “Coldplay”, por la banda que hará en el país diez presentaciones, tendrá un recargo de 30 por ciento sobre el valor del dólar oficial, hoy cerca de los 155 pesos. Este tipo de cambio especial se suma a otros similares, como el dólar soja, el dólar tecno y el dólar Qatar -que se trabaja para encarecer el costo de paquetes turísticos- y le abre la puerta a un desdoblamiento formal del dólar que el Gobierno analiza para cuidar las reservas: sintéticamente, mantener el dólar oficial para importaciones esenciales y lograr un intermedio entre el oficial, los financieros y el blue, para todos aquellos pedidos de dólares no esenciales al BCRA. Así, el Gobierno no sufriría una sangría tan importante al tipo de cambio oficial, que mantiene una brecha cercana al 100 por ciento con el resto de las cotizaciones.
Este dólar Coldplay tiene algunas particularidades. El consenso se hizo entre el ministerio de Economía y la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET), que la preside el histórico empresario teatral Carlos Rottemberg y que también nuclea a las empresas que traen shows en vivo desde el extranjero. Este dólar más caro no sólo se diferencia por el precio, sino por la necesidad que tienen las empresas de tener los dólares para pagarles a los artistas. Un ejemplo: en este contexto de reservas alicaídas, las firmas tenían que ir, en general, al mercado blue para conseguir lo que no obtenían por los canales del Banco Central (BCRA). Es decir, pagaban un costo bastante más alto comprando un dólar que orilla los 300 pesos. “Hoy, con este dólar a cerca de 200 pesos, hay una señal cierta de que el precio es ese, evoluciona con el dólar oficial y, sobre todo, estamos seguros de que vamos a poder tener los dólares para cumplir con los contratos”, explica un importante empresario que organiza cadenas de shows extranjeros en el país. El volumen de dólares que salen de las arcas del BCRA para este tipo de shows es exiguo. En un año, entre todos los shows, suman 50 millones de dólares en la parte extranjera. Una comparación sencilla: el Gobierno perdió en agosto 800 millones de dólares en gastos turísticos, la cifra más alta desde 2017. Y esperan que, en noviembre, mes del Mundial de Fútbol, se vayan unos 2500 millones mensuales. Por eso se piensa en el dólar Qatar. Por eso, en paralelo, hay una discusión en el Gobierno de si es conveniente ir a un proceso de desdoblamiento, que ponga un dólar general a un precio más caro para actividades de comercio exterior que no sean esenciales, y mantener el tipo de cambio oficial del Banco Nación en las importaciones de bienes y partes esenciales para que la economía no caiga.

Australia tiene que indemnizar a comunidades isleñas perjudicadas por el aumento del nivel del mar

El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dictaminó la semana pasada que Australia no protegió a las personas que viven en cuatro islas en el Estrecho de Torres de los efectos del cambio climático y le ordenó pagar por los daños causados.

Es el primer reclamo exitoso de este tipo.

La gente de las islas del Estrecho de Torres, frente al extremo norte de Australia, está perdiendo tierras, fuentes de alimentos tradicionales y sitios culturalmente significativos debido al aumento del nivel del mar. El fallo tiene implicaciones para otras comunidades que buscan reparación por los daños causados por el cambio climático. Australia “fue un presa fácil para este tipo de casos, porque es un gran emisor de gases de efecto invernadero. Y ha sido tan recalcitrante actuar”, dice la experta en derecho Bridget Lewis, de la Queensland Universidad de Tecnología, en Brisbane. Para acceder a los detalles del caso, publicado en Nature (en inglés), cliquear aquí.

¿Su empresa quiere dólares -a precio oficial- para importar? Desde el lunes 17, estará el SIRA

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El Ministerio de Economía ya tiene listo el nuevo esquema de ordenamiento y control de importaciones, con trazabilidad en toda la cadena, para cuidar la salida de dólares de las reservas internacionales del país. Se llamará Sistema de Importaciones República Argentina (SIRA), y reemplazará desde el 17 de octubre al anterior Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI). Las SIMI ya aprobadas mantendrán su vigencia después de esa fecha.

También se definió sustituir al Sistema Integral de Monitoreo de Pagos al Exterior de Servicios (SIMPES) por el Sistema de Importaciones República Argentina y Pagos de Servicios al Exterior (SIRASE). Al mismo tiempo, se creará una Cuenta Corriente Única de Comercio Exterior, que le permitirá al Estado tener un monitoreo en tiempo real del flujo financiero y físico mediante un «tablero de control». En la medida trabajaron la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), la Dirección General de Aduanas (DGA) y la Secretaría de Comercio Interior. El Banco Central debe instrumentar las normas en esta semana mediante la emisión de nuevas comunicaciones. Este sistema de control de las importaciones quiere establecer un orden hasta hoy inexistente en materia de comercio exterior. que fue definido por la vicepresidenta Cristina Kirchner como un «festival de importaciones». A la sobrefacturación, estimuladas por la brecha cambiaria, se le sumó el alquiler de cautelares en algunos juzgados para acceder a dólares oficiales por parte de cientos de empresas.

Trazabilidad y control de las importaciones:

El SIRA incluirá un análisis de la Capacidad Económica Financiera (CEF) del importador y un perfil de riesgo aduanero y fiscal, para el que el gobierno se valdrá de la base de datos («radar») de la Aduana. El perfil de riesgo tomará en cuenta el «comportamiento de la empresa en los últimos años». Por ejemplo, si sobrefacturó importaciones (un delito) o abusó de medidas cautelares. Mediante la Cuenta Única de Comercio Exterior, el Estado tendrá un «tablero de control» con monitoreo en tiempo real de todas las operaciones y la Capacidad Económica y Financiera (CEF) de las empresas importadoras. Otras novedades que presenta este sistema, que saldrá por resolución oficial entre el martes 11 y el miércoles 12, son las facilidades para las pymes y entidades civiles, que podrán acceder a las divisas para pagar las importaciones en 60 días desde que llega la mercadería, frente a los 180 actuales. De la misma forma, las importaciones cursadas por compañías que no requieran acceso al «Mercado Único Libre de Cambios (MULC)» -los que no le pidan dólares al BCRA, porque utilizan los propios o los traen del exterior mediante un «blanqueo»- también tendrán facilidades en el proceso. Las medidas del Gobierno, aseguran en los despachos oficiales, apuntan a «ordenar el esquema y dar previsibilidad al importador para que sepa la fecha en que se habilitará el acceso y el giro de los dólares. Ejemplos del «desorden» actual se encuentran en la cantidad de SIMIs duplicadas. Por caso, el valor FOB de importaciones registradas hasta el 27 de septiembre ascendía a los u$s 57.531 millones acumulados en el año, cotejados con los u$s 94.076 millones cargados entre SIMI y SIMPES, cerca de un 65% superior. Centenares de las SIMI fueron registradas por montos que exceden la media anual de importaciones de cada CUIT y los empresarios que no obtuvieron acceso al dólar oficial recurrieron a medidas cautelares ante la Justicia, que se las otorgaron. Hubo 4.000 cautelares por u$s 1000 millones en este tiempo. Las cautelares que siguen vigentes se caerán después del 17 de octubre, pues la normativa de la SIMI quedará anulada y será reemplazada por el SIRA. Las autoridades encontraron duplicación de SIMIs y abuso de medidas cautelares. Creen que los jueces fueron engañados por los importadores El Gobierno registró denuncias administrativas por 28.000 operaciones de triangulación de comercio exterior de 715 empresas que sobrefacturaron importaciones o subfacturaron exportaciones por u$s 650 millones. Las autoridades encontraron también que algunas firmas se aprovecharon de una medida que eximía de derechos de importación a la compra de insumos para la salud en la pandemia, como guantes, barbijos y test de Covid-19, para jugar con la brecha cambiaria y acceder al dólar oficial más barato. Durante la semana, el Gobierno ya había reforzado el control de las importaciones mediante el pase de centenares de posiciones arancelarias de Licencias Automáticas (LA) a Licencias No Automáticas (LNA), por lo que las compras de bienes finales como útiles escolares, notebooks, productos textiles y otros pasarán bajo la revisión de la Secretaría de Comercio.

En la Universidad Tecnológica Nacional exploran la energía de las olas

La Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional avanza con una investigación que podría desembocar en el primer proyecto argentino de energía undimotriz: aprovechar el movimiento de las olas del mar.

En teoría, sería «suficiente para abastecer a toda América del Sur». Así lo asegura Alejandro Haim, director de Proyecto del Departamento de Ingeniería Mecánica de la UTN-BA, quien subrayó que «la densidad de la energía undimotriz es superior a la eólica, es una Vaca Muerta en nuestro mar y no la estamos aprovechando». El proyecto, una vez obtenido el financiamiento para su construcción a escala real, se instalará en la escollera de Mar del Plata, donde se habilitará inicialmente en un área de 300 metros cuadrados, hasta completar un parque de tres hectáreas capaz de generar la energía para abastecer el consumo de 20.000 personas. «En el mundo, la energía undimotriz tiene un desarrollo incipiente que podría acelerarse tanto por las preocupaciones surgidas en torno del cambio climático y la transición hacia modalidades renovables, como a los problemas de abastecimiento de gas y petróleo por los que atraviesan los países de la Unión Europea luego de la invasión rusa a Ucrania». «Se aprovecha el movimiento ondular del mar para transformarlo en energía eléctrica a través de diversos dispositivos», explicó Haim. El equipo, además de Haim, está integrado por Mario Pelissero, Roberto Tula, Mariano Montoneri, Sebastián Bagnasco, Federico Muiño, Francisco Galia, Jorge Pozzo, Federico Gallo, Martín Jáuregui, Gustavo De Vita, Emiliano Cirelli, Macarena Balbiani, Nahuel Maldonado, Nicolás Ceciaga, Natalia Nicosia, Rubén Bufanio y Griselda Carreras. Haim relató el trabajo de Investigación y Desarrollo (con las complicaciones de financiamiento que ello acarrea) que viene llevando a cabo con su equipo desde 2009, cuando a los 27 años decidió combinar su pasión por el mar (era guardavidas en las playas de Mar de Ajó y, además, surfista aficionado) con su actividad académica.
Telam SE
«Siempre me gustaron las energías renovables y en lo que al mar se refiere se hablaba más de la energía mareomotriz», planteó, trayendo a colación iniciativas presentadas hace más de un siglo que aún no fueron concretadas. En cuanto a la energía undimotriz, tan poco divulgada que la palabra ni siquiera figura en el Diccionario de la Real Academia, Haim la valora desde la perspectiva de la diversificación dentro de las propias energías renovables: «como son variables -no se puede contar exclusiva y permanentemente con un tipo de energía que depende del viento, la intensidad del sol, las mareas o las olas- es una opción muy interesante, con un Mar Argentino de millones de kilómetros cuadrados». «Busqué información, vi algo para hacer con producción e insumos de nuestra propia industria; hay que tener presente que contar con emprendimientos energéticos en nuestro mar es una forma de reafirmación de la soberanía desde varios flancos, energético, militar, civil, de seguridad ante accidentes, porque la instalación de parques undimotrices permitirá el día de mañana poner radares y equipos de monitoreo», detalló.
«Hay que invertir en Investigación y Desarrollo, y las empresas buscan proyectos más a corto plazo;  tiene que ver con las fluctuaciones económicas argentinas y asumir un riesgo mucho mayor en comparación con otros países»
Yendo al proyecto desarrollado hace trece años por la UTN-BA, Haim aclaró que «el elemento básico es una boya que tiene un brazo de palanca que transforma el movimiento ondular de las olas del mar en uno circular uniforme, moviendo un generador que entrega energía». Las boyas son de acero naval, huecas, cuyo peso y medidas pueden ser variables de 2 a 20 toneladas y de 3 a 10 metros de diámetro y, según las dimensiones del equipo, la potencia podrá variar entre 30 a 200 kW por unidad. En la presentación del proyecto, el Departamento de Ingeniería Mecánica de la universidad precisó que el equipo «puede ser instalado offshore mediante pilotaje, plataformas de extracción de petróleo y gas, o en estructuras existentes como escolleras (como el caso de este emprendimiento) y muelles».
«Hasta ahora el financiamiento salió de la UTN y algunos premios, ahora llegó a una etapa de maduración económica y necesitamos apoyo externo»
En una síntesis de los trabajos iniciados hace trece años, se destacaron la construcción en 2010 de un prototipo a escala 1:10, sometido a ensayos en el canal de olas del Instituto Nacional del Agua, los estudios de impacto ambiental y el patentamiento otorgado por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial en 2018. En el tramo final, a partir de 2019 comenzaron las tareas de estudio y diseño de la obra civil para la instalación del equipo a escala real, completados en los últimos meses con las partes mecánica, eléctrica y electrónica. AgendAR informó sobre este proyecto en junio de 2019. Superada la etapa de estudios, el financiamiento aparece como la parte más complicada para la puntada final: «hay que invertir en Investigación y Desarrollo y las empresas buscan más proyectos a corto plazo – reconoce Haim-, tiene que ver con las fluctuaciones económicas argentinas y a asumir un riesgo mucho mayor en comparación con otros países».
«Se aprovecha el movimiento ondular del mar para transformarlo en energía eléctrica a través de diversos dispositivos»
«Hasta ahora el financiamiento salió de la UTN y algunos premios, ahora llegó a una etapa de maduración económica y necesitamos apoyo externo», planteó, además de aclarar que se anotaron «en un proyecto del Fontar (Fondo Tecnológico Argentino) que nos daría $ 50 millones y con eso podríamos construir un equipo para probarlo en la costa de Mar del Plata». Al respecto, aclaró que «los 50 millones son los que nos faltan para dar el último paso, pero detrás de eso hay más de diez años de trabajo de un equipo, en muchos casos ad honorem», y se esperanzó con las perspectivas que se abren una vez que la primera boya comience a operar. La elección del número no es casual: una vez instalada la primera boya, el propósito es emplazar un parque undimotriz de 200 boyas, que ocuparía tres hectáreas con una potencia total de 6 Mw, para abastecer los requerimientos de 5.000 hogares o 20.000 personas, equivalentes a 15.000 toneladas de CO2 por año.

EE.UU. presentó su estrategia para el Ártico. ¿Nos sugerirá algo sobre la Antártida?

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La estrategia dada a conocer por la Casa Blanca se basa en cuatro pilares: seguridad; cambio climático y protección del medio ambiente; desarrollo económico sustentable; y cooperación internacional y gobernanza.

La administración Biden aprobó la Estrategia Nacional para la Región del Ártico, publicada este viernes en la página web de la Casa Blanca. Las prioridades de seguridad y cooperación internacional se vinculan con la competencia estratégica con Rusia y China, ante las que EE.UU. aspira a defender sus intereses, consolidar la relación con sus aliados e impulsar instituciones en la región. Según el documento, Moscú «ha invertido significativamente en su presencia militar» y «está desarrollando nueva infraestructura económica» en la región, al tiempo que «trata de restringir por medio de sus excesivos reclamos marítimos la libre navegación por la ruta del mar del Norte «. Beijing, por su parte, «busca aumentar su influencia en el Ártico a través de una lista ampliada de actividades económicas, diplomáticas, científicas y militares». Las tareas para afrontar el cambio climático implican la asociación con las comunidades locales, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en Alaska y la mejora de la calidad de vida de los habitantes. Para llevar a cabo estos objetivos, Washington se guía por cinco principios: cooperar con las comunidades nativas en Alaska, profundizar las relaciones con sus aliados entre los países árticos, planificar inversiones a largo plazo, desarrollar coaliciones intersectoriales e ideas innovadoras y comprometerse con la cooperación interinstitucional. El 26 de agosto Biden había anunciado la creación del cargo de embajador de Asuntos Especiales para el Ártico con el fin de promover los intereses estadounidenses en la región.

Nuevo logro tecnológico para la estructura del Tronador II. Lo explicamos

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Los sistemas de puesta en órbita jamás son sencillos, pero el combo de propelentes adoptados por la Argentina para su lanzador Tronador III es particularmente endiablado, y eso requiere de algunas explicaciones, también endiabladas. Lo difícil del asunto se evidencia en el grado de sofisticación metalúrgica y el concierto de experticia necesarios para construir apenas un componente de este este cohete: los tanques de oxidante de la primera etapa del cohete. Ladies & gentlemen: el espacio no es para cualquiera. Para poner las cosas más en perspectiva, estos tanques son de un único uso: todos los modelos del sistema de satelización Tronador se diseñan para ser enteramente descartables. Ojo, también lo son todos los satelizadores livianos, medianos y pesados de los 10 únicos países en el mundo con capacidad propia de llegar a zona orbital y dejar allí una carga útil. Los cohetes, oh lectores, son escaleras al cielo que se autodestruyen con sólo subirlas. Hoy hay una única excepción (la dejo para después). Desde que esta industria nació, en 1957, el estándar es ése: un cohete-un lanzamiento, no importa si de un sólo satélite o muchos. El Taxi Espacial de la NASA, un primer intento de ochentoso de romper parcialmente ese paradigma, pese a haber sido reutilizable, y en realidad debido a ello, fue el sistema más caro del mundo medido en dólares por kilo de carga en órbita baja… mientras el programa duró. Peor aún, el Taxi tuvo una tasa de accidentes con pérdida total de la nave superior al 2%: bastó con 2 eventos adversos en lanzamiento (en 1986 y en 2003) para que murieran 14 tripulantes. Como satelizador de cargas, el Taxi fue un cuello de botella interminable y a pérdida para todos los programas espaciales estadounidenses, que debían hacer colas larguísimas para usarlo, quisieran o no. Los diseñadores de satélites científicos o de sondas de exploración del sistema solar, como el Jet Propulsion Laboratory de Pasadena, California, detestaban el Taxi. Se lo tenían que fumar por una imposición del gobierno de Ronald Reagan, quien a su vez debía mostrar al mundo que el vehículo servía para algo. El Taxi sólo pudo calificar como apto para misiones tripuladas por pura decisión política, y luego por pura inercia política, hasta que el programa murió de muerte natural (se lo consideró un éxito y no se le puso un centavo más), y más de uno suspiró de alivio. El Tronador III (un rediseño del II), en cambio, es un bicho industrial. No está para mostrar grandezas argentinas, sino para garantizar que no nos dejen con nuestros satélites en tierra aún si, como país, a veces tomamos algunas decisiones antipáticas para quienes cortan el bacalao. Es puro asunto de soberanía tecnológica, expresión poco mentada últimamente. El Tronador III podrá satelizar hasta 750 kg. de carga útil en órbita polar heliosincrónica de 600 kilómetros de altura. Este tipo de órbita hace pasar al satélite sobre ambos polos terrestres con una ligera oblicuidad. Para generar imágenes ópticas o de radar del terreno y del mar, son las que más le convienen a un país muy largo de Sur a Norte, como el nuestro. Estas órbitas dibujan un plano que, con cada giro alrededor del globo, va avanzando generalmente hacia el Este. Eso termina por dar cobertura cada 14 días de toda la superficie planetaria. Y esto abre paso a venta de «diagnóstico por imagen satelital» a terceros países y a empresas, mercado en el que la Argentina ya es un jugador chico pero valioso: la CONAE vende las imágenes de radar en banda L que generan sus satélites SAOCOM 1 Y 2, un producto de rara potencia para medir humedad subterránea y predecir catástrofes, o medirlas una vez sucedidas. Este bicho industrial, el Tronador III, al que la CONAE se va acercando tras muchas revisiones de planes y no sin algunas catástrofes (entre ellas, presupuestarias, cuando el clarín del FMI toca a ajuste), no será un cohete especialmente impresionante. Tendrá 28 metros de altura y una masa de 90.000 kilos, de los cuales sólo 6.675 kg. serán componentes sólidos: el resto (83.325 kg) es todo combustibles líquidos. Y a este aparato habrá que ir llegando de a poco. El Dr. Raúl Kulichevsky, titular de la CONAE, cree que lo primero es reactivar los Vehículos Experimentales VEx 5 y 6, para ganar experiencia en fabricación de sistemas de aviónica, propulsión y estructuras. Con muchísima suerte, el VEx 5 se podría lanzar desde el CEPI (Centro Espacial Pipinas, en la costa bonaerense del Plata), a fines de 2023. El programa sigue sin fechas, o muy tentativas, por puro realismo político: basta con un cambio de gobierno o EN el gobierno para que el Programa Espacial se quede sin plata. No tiene un fondo especial, exclusivo e intocable, como el FONDEF, creado en 2020 para el reequipamiento militar. Se proyectan estos pasos: construir el Tronador II-A para lanzar satélites de hasta 250 kilos, luego el II-B para 500 kg. y luego, finalmente, el III. Desde el VEx-6 hasta a la serie de los Tronadores, los lanzamientos saldrían de otro centro espacial más equipado que el de Pipinas: el Manuel Belgrano, a medio construir cerca del apostadero naval de la Flota de Mar, en las afueras de Bahía Blanca. En 2020, con la pandemia y con una deuda impagable heredada del gobierno anterior, la CONAE «estuvo recalculando» y abrió una instancia menos ambiciosa y más rápida: el VLE, un cohete para lanzar hasta 80 kg. a una órbitas bajas más comunes: 300 km. Para ello, su empresa constructora VENG está diseñando el motor Karut («Trueno», en el idioma de los extintos Aonik’Enk, a los que llamábamos tehuelches). Y la idea es que este motor se fabrique «de una» por manufactura aditiva, es decir impresión 3D. A esta altura de las cosas, con una demanda mundial muy expansiva de servicios satelitales y sólo 10 oferentes de puesta en órbita, y pocos de ellos bien ubicados geográficamente para satelización a polar heliosincrónica, tendría que haber un nicho para el número 11 (la Argentina). Eso si logra una tecnología que inspire confianza. Y no necesariamente en la región: en el mundo. Es un camino largo, por ahora solitario (todavía no tenemos de socios a Brasil y la India) y lleno de patinadas. Pero no parece tan distinto del que venimos recorriendo desde 1950 en materia nuclear. Empezamos con menos que nada, y hoy, y muy a pulmón, somos el exportador más exitoso del mundo en pequeños reactores multipropósito, con plantas construidas en Perú, Argelia, Egipto, Australia, Arabia Saudita, y una (la mayor de todas y la segunda mayor del planeta) en fase de ingeniería en Holanda. No es casualidad que el fundador (Conrado Varotto) y algunos dirgentes de la CONAE y de su constructora de satélites (INVAP) vengan de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica). Lo caro de la actividad espacial no se limita a que los cohetes son de usar y tirar, sino que la mayor parte de los mismos, en masa, es toda combustibles (los cultos dicen «propelentes»). Se usan combustibles para hacer volar más combustibles. Y es que no es fácil escaparse un poco de la gravedad terrestre, lectores: la carga útil del cuete más pintado llega, con toda la furia, al 2 o 3% de la masa del vehículo en plataforma de lanzamiento. Si un avión fuera así de ineficiente, nadie volaría. Además, en el caso del Tronador III, esos combustibles serían distintos entre sí: la primera etapa tendría 4 motores de 30 toneladas de empuje cada uno, y se propulsaría toda a RP-1 o querolox, según la jerga:  kerosene aeronáutico ultrapuro como combustible, y oxígeno líquido puro como oxidante. Sí, recordó bien, lector/a: es la misma mezcla con que en 1969 despegó la primera etapa del Saturno V, el cohete que llevó astronautas a la Luna. De cintura para abajo (muy marcada la cintura, en el Tronador III), este sería un satelizador setentoso, clasificable como «criogénico», por usar al menos un gas licuado. Es decir, la planta baja es bastante moderna. La dificultad de hacer tanques con casquetes esféricos de aluminio llenos de soldaduras tan extrañas como la que tendrá el Tronador III, obtenidas por fricción, es que adentro hay que encerrar oxígeno líquido, a mantener unos grados debajo de su temperatura de licuefacción (183 grados bajo cero). Ese frío es letal para casi todos los metales: los hace tan frágiles como el vidrio, y en el caso del aluminio, resulta especialmente destructivo para las discontinuidades, como las soldaduras comunes (nada comunes, en realidad) de la industria aeronáutica. Por eso, la carga del LOx (oxígeno líquido) se autoriza pocas horas antes del despegue. Y no quiera imaginarse lo que le hace este frío a los componentes móviles de los motores, como las válvulas y las bombas, que suelen ser de alta velocidad. Hay que ser muy baquiano en mecánica de materiales especiales para atreverse con estas piezas. La segunda etapa del Tronador III, más convencional, será probablemente un motor hipergólico de 4 toneladas de empuje movido por metilhidrazina como combustible y tetróxido de dinitrógeno como oxidante. Además de tener nombres horribles, estas sustancias son tóxicas y corrosivas y dan un «impulso específico» relativamente bajo, pero reaccionan explosivamente al sólo contacto recíproco: no hay que encenderlas, y por eso se las llama hipergólicas. ¿Ud. pregunta qué demonios es el impulso específico? El empuje dividido por la masa de propelentes. Es una magnitud que no se usa en panadería o en automovilismo, pero en cohetería da una buena idea de la eficiencia de cualquier combo de propelentes. Lo ideal es que pesen poco y empujen mucho. ¿Por qué la CONAE probablemente usará hipergólicos en «la planta alta» de su Tronador III? Por prudente. ¿Pero acaso no pesan mucho y empujan poco? Respuesta: sí, pero dormís sin frazada. Los autodenominados americanos los llaman «storables» (almacenables), porque permanecen líquidos en un gran rango térmico y de presiones. Pero sobre todo, no fragilizan ni rompen las válvulas de cierre y apertura de las cañerías, o los álabes de las bombas que alimentan las cámaras de combustión. Eso da un motor de 2da etapa que se puede apagar y volver a encender a voluntad, con relativa confianza, cuantimás. Esto permitiría llegar con 1000 kg. de distintas cargas útiles a los 600 km. de altura de esas órbitas polares que tanto le gustan a la Argentina. Y eso de apagar y volver a encender la 2da etapa es genial si uno quiere ir colocando con precisión distintos satélites en órbitas ligeramente distintas. Los hipergólicos son propelentes que en este ispa ya manejamos «de taquito». Han sido y siguen siendo los líquidos que activan los «thrusters», o motorcitos de control de altura y apuntamiento de antenas de todos los satélites argentinos desde 1996, y tenemos unos cuantos, y todos anduvieron bien. Son los propelentes que movían todos los cohetes del mundo en los años ’50 y ’60, y siguen siendo los de los satelizadores más usados por las potencias espaciales emergentes, como el Protón ucraniano, el Larga Marcha chino o el PSLV de la India, un vehículo diseñado ex-profeso para lanzamientos a órbita polar. La pregunta del millón es por qué la Argentina no la hace más fácil y usa combustibles sólidos, que no requieren de tantos miramientos y produce cohetes almacenables largo tiempo en condiciones nada ideales, y disparables a toque de botón. Después de todo, cuando la actividad espacial argentina era un renglón menor de la Fuerza Aérea, la CNIE (no confundir con la actual CONAE, que es 100% civil) nuestro país acumuló 31 años de experiencia construyendo sondas sub-orbitales de combustible sólido, con no poca colaboración de la Alemania llamada entonces Occidental. Los motores sólidos en la jerga se llaman «granos», y son mezclas bastante compactas y negruzcas de gomas quemables con aluminio pulverizado a grano talco (técnicamente, muy explosivo) y sustancias que suministran oxígeno. Son literalmente explosivos de quemado lento, y se fabrican en búnqueres. Y eso porque en el mezclado o el curado del grano nunca es imposible meter la pata, y volar por el aire sin cohete, pero con búnker y todo. Hay dos modos de entender por qué dejamos de lado una tecnología que dominamos durante 31 años sin que nadie volara por el aire: la respuesta técnica y la respuesta verdadera. La técnica es que los cohetes sólidos son de muy bajo impulso específico, y además imposibles de regular: no hay modo de bajarles la potencia, y una vez encendidos no se apagan hasta agotar todo lo quemable. Para maniobras finas de puesta en órbita son como los palos de golf para la neurocirugía. Pero eso se arreglaría con un lanzador sólido y dejando que de las maniobras peliagudas y exactas se encarguen los «thrusters» de cada satélite, que usan los siempre confiables líquidos propergólicos. Los ARSAT 1 y 2, por ejemplo, se diseñaron con 14 thrusters cada uno, y juntando polenta entre todos, hasta pueden reemplazar la etapa final de un cohete que se manca. La respuesta verdadera es que a los EEUU, entre 1960 y 1991, no les hacía maldita la gracia que desarrolláramos sondas sub-espaciales que podían fácilmente transformarse en misiles, cosas militares disparables a toque de botón. Y menos que menos con los alemanes, que no son (o eran) de dejarse correr con la vaina, en términos diplomáticos. Los EEUU se bancaron 31 años a espera de que apareciera una configuración ideal de debilidad política. Eso sí, cuando pintó fue un bingo insuperable: dominio monopolar del mundo desde Washington, y en la Argentina, una derrota militar en Malvinas, una deuda externa letal y un gobierno nacional suficientemente vendido como para cancelar el proyecto Cóndor II, cerrar la CNIE, echar a sus expertos a la calle e incluso tratar de volar a dinamita los búnqueres de fabricación de grano de la planta de Falda del Carmen, como exigió Domingo Cavallo. Menem lo hizo, y si los búnqueres no volaron es porque el Dr. Conrado Varotto (el constructor original de INVAP) se tiró de palomita, reclamó el terreno e inauguró la CONAE para diseñar satélites de lo más civiles, incluso en colaboración con la NASA. Cuando alrededor de 1999, con el condoricida Menem aún de presidente, la flamante agencia espacial argenta ya tenía algunos éxitos en la materia, no va Varotto y declara que además construiría vehículos de puesta en órbita, para lo cual fundaría la empresa VENG. Obvio, desde Alaska a Tierra del Fuego no le creyó nadie. Porque no conocen a Varotto. Pero el tipo, por su origen en el Programa Nuclear, sabe bien cuál es la utilidad última de un acceso propio al espacio: evitar boicots, que te dejen con tus satélites juntando polvo durante años en una sala limpia. O que te cobren lo que se les da la gana por lanzarlos. O que te pidan a cambio que firmes papeles raros y hagas concesiones extrañas. Y con centenares de empresas (algunas PyMES) y universidades diseñando sus propios microsatélites en el mundo y sólo 10 países con capacidad de lanzamiento, hay que ser un considerable mamerto para no ver el mercado que se nos abriría. De modo que aquí estamos, sudando la camiseta rumbo al todavía lejano Tronador III. Con combustibles absolutamente nada militares, porque tanto el LOx como los hipergólicos hay que cargarlos horas enteras antes del lanzamiento. En 1991, cuando la Primera Guerra del Golfo, los viejos misiles soviéticos Scud de Saddam Hussein en general no llegaban a despegar justamente por eso: aún dispersos en sus camiones de lanzamiento en lo más remoto de los vastos desiertos iraquíes, los aviones de la Coalición dirigida por EEUU los hacían percha en tierra mientras estaban detenidos durante horas, cargando hidrazina y tetróxido de nitrógeno con mucha paciencia y con los dedos cruzados. Ésa es la explicación última y más real de por qué hemos elegido combustibles tan difíciles para el Tronador III, cohete setentoso de cintura para abajo, y cincuentoso de cintura para arriba, pero civil de pies a cabeza. No provocan chirridos de embajadas. No provocan siquiera el interés de nuestros propios militares (hay algo de la utilidad bélica de la observación desde el espacio, muy evidente en la guerra de Ucrania, que parece que se les escapó). Lo cual no quiere decir que la elección del kerolox y los hipergólicos tenga causas únicamente de política exterior: el Tronador III tendrá un impulso específico muy decente y suponemos -deseamos- que tambén una seguridad operativa aceptable. Si el kilo de carga puesto en órbita polar sale caro o barato, dependerá de la cantidad de Tronadores que fabriquemos, y eso a su vez de cuánta demanda de puesta en órbita insatisfecha se genere en otros países. Al respecto, mientras la actividad espacial argentina no tenga el equivalente de un FONDEF para planificar sus inversiones, es difícil hacer pronósticos, especialmente acerca del futuro, como decía Niels Bohr. Y no se necesita sólo plata, sino socios con tecnología propia con los cuales poder cambiar figuritas y diseñar programas compartidos: mencioné a Brasil y la India, pero la Argentina hoy está por entrar a un club mayor que los incluye: el bloque BRICS (donde están además Rusia y Sudáfrica). ¿Es posible todo esto? Como suele decir el dueño de AgendAR: el que viva, lo verá. Los únicos lanzadores recuperables hoy son los Falcon 9 de Space-X, la empresa de Elon Musk, y al billonario sudafricano le costó 15 años de errores y catástrofes lograr un precario éxito en un aterrizaje vertical en 2013. En cuanto a los vehículos turísticos de paseo suborbital de Space-X, Virgin Galactic y Blue Origin, esos sí que son reutilizables, ya que los billonarios muertos son mala publicidad. Pero nada de ir a órbita, por ahora. Apenas si arañan la línea de Karman, a 100 km. de altura, considerado límite geográfico entre la termósfera y el espacio orbital. Hay selfies más baratas, pero el que tiene plata… Un buen programa espacial a largo plazo vale más por los «spin offs» terrestres que por lo que logra fuera del planeta. Todo el conocimiento tecnológico nuevo en soldadura, materiales especiales, sensores, aviónica, navegación y control que genere el equipo CONAE-INVAP-VENG-Universidad de la Plata probablemente nutran el Programa Nuclear y la Fábrica Argentina de Aviones. Pero es conocimiento arduo. Nuestras laboriosas dificultades para construir algo tan aparentemente simple como un tanque esférico de LOx para nuestros futuros Tronadores certifican esto: el espantoso realismo con que los estadounidenses de a pie, los inventores del «slang» de los años ’50, llamaron a la tecnología muy compleja. Inventaron una expresión que sigue vigente: «That’s rocket science!» (Eso es ciencia de cohetes). No kiddin’ there, Bro.

Daniel E. Arias

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La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa VENG S.A. alcanzaron un nuevo hito en el desarrollo del proyecto Tronador II-250, luego de haber realizado con éxito la primera soldadura por fricción sobre los gajos de aluminio que conformarán los casquetes de los tanques estructurales del lanzador, que contendrán los propelentes de primera etapa. Con esta prueba se logró generar un prototipo idéntico a los que llevará el lanzador de satélites argentino.
Este logro se realizó en septiembre de 2022 en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI) de la agencia espacial nacional, a partir de piezas diseñadas por la empresa VENG S.A., principal contratista del proyecto, y fabricadas por la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA).
“Es un avance muy significativo hacia los componentes del Tronador II, porque nos permite continuar con el armado de un tanque prototipo”, afirmó Daniel Rocca, gerente de Acceso al Espacio de la CONAE. “Si bien aún continuamos trabajando en una fase de desarrollo tecnológico, ahora contamos con una pieza clave, el casquete, de 2,5 metros de diámetro, liviano y que puede ser armado a partir de gajos con los materiales y la tecnología de soldadura que necesita el Tronador II”, añadió.  
. Este trabajo se enmarca en el Proyecto Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL) de la CONAE, a través del cual se lleva adelante el desarrollo y la fabricación del Tronador II, y que esta semana tuvo un importante apoyo de las máximas autoridades nacionales y provinciales, con la visita del presidente Alberto Fernández, del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y del gobernador Juan Schiaretti al Centro Espacial Teófilo Tabanera (CETT), en Córdoba. La comitiva participó de la firma de un nuevo contrato entre la CONAE y VENG para avanzar en el proyecto del lanzador, que permitirá colocar en órbita satélites de entre 500 y 750 kg, a una altura de hasta 600 kilómetros de la Tierra.

Tanques estructurales

La soldadura de los gajos requiere un proceso complejo por fricción, que se realizó en la estación de domos de la Máquina de Soldadura por Fricción instalada en el CEPI de la CONAE; y demanda un trabajo de programación diseñado especialmente para este fin. Este trabajo contó con la participación de las áreas de metrología de CEPI y del CETT, proveedores especializados y el equipo de VENG. El proceso de soldadura de gajos permite la fabricación de los domos (cada uno conformado por ocho gajos) de los tanques para el lanzador Tronador II-250, el cual se suma al desarrollo ya alcanzado de soldadura longitudinal y circunferencial para los anillos centrales del tanque, con un diámetro de 2,5 metros. Luego, estas tapas se soldarán al prototipo del tanque estructural que cumple la función de fuselaje y almacenamiento de combustible de manera simultánea. “Este hito, esta soldadura, resulta importante para VENG y el desarrollo de vehículos lanzadores, ya que se trata de la primera soldadura que realizamos sobre componentes producidos por un proveedor y sobre piezas de mayor complejidad geométrica. Por otro lado, esta soldadura representa el comienzo de la campaña de calificación de esta junta, compleja desde la programación y operación; y la confirmación que el centro de soldadura por fricción está 100% operativo y, sin dudas, listo para la producción de tanques estructurales”, explicó Pablo Bidinost, líder del proyecto de fabricación de tanques con soldadura por fricción-agitación (en inglés denominada Friction Stir Welding) en VENG. Además destacó: “Este hito es un paso más en el trabajo que estamos realizando con el objetivo de poseer un lanzador nacional, ya hemos dado varios y vendrán muchos más en los meses siguientes. Es una gran satisfacción poder liderar este proyecto y ver como se superan los desafíos y se potencia la vinculación del sistema tecnológico y privados”.  
 

Fabricación de los gajos

Los gajos de aluminio fueron fabricados por FAdeA a través de un proceso de estirado o stretch forming, en inglés, que resultó especialmente complejo porque las piezas poseen una doble curvatura. Para ello, la empresa Argentina Molaike desarrolló matrices específicas que permitieron alcanzar la geometría requerida. “Hace un año comenzamos con el proceso de fabricación de los gajos. Ahora estamos transitando la siguiente etapa, de producción en serie”, informó Leonardo Carrizo, jefe de Programas de Aeroestructuras de FAdeA. “También estamos desarrollando el proceso de fabricación de largueros, piezas que también son parte del tanque estructural”, adelantó. «En lo personal representa un gran orgullo haber liderado este proyecto desde FAdeA. Para nosotros este hito es volver a ser partícipe de la industria aeroespacial del país. Hemos realizado un trabajo con excelente sinergia entre ambas empresas donde pusimos a disposición las capacidades desarrolladas en la industria aeronáutica. En este caso la pieza, el gajo en sí, enfrentará cargas propias del ambiente espacial, pero pudimos adaptarnos comprendiendo a la perfección el diseño propuesto por VENG», explicó Carrizo. «Estamos muy contentos de este suceso sabiendo que quedan todavía muchos desafíos por delante hacia el objetivo final de tener un lanzador que despegue y coloque satélites propios desde territorio nacional».